Xtories

Malas compañías pt 3

Güero no quiere solo a Gaby; quiere destruir a Mario desde dentro. El trato es simple: si ella no se lo pide, no pasa nada. Pero la tentación, el alcohol y la crueldad de Güero están a punto de romper el último hilo de la lealtad de la pareja.

Homelander15K vistas8.8· 17 votos

Ninguno de los 3 se acercaba al otro. Mario no estaba seguro de que hacer primero, ¿arreglar las cosas con Gaby? ¿intentar hacerse el malote con güero y decirle que se aleje de su novia? ¿Funcionaria? ¿Terminaría bien o con él siendo golpeado y avergonzado frente a todos? Probablemente sí estaba loco y güero ni al caso, solo se humillaría.

Gaby ni siquiera miraba a ninguno de los 2. A su novio por la más terrible culpa que jamás sintió y a güero porque no sabía que sentiría y eso le daba miedo.

Güero solo esperaba a ver quién se acercaba primero, hubiera querido tener alguien con quién apostar, todo era tan jodidamente divertido.

—Ho-hola — saludaba nerviosa Gaby a Mario, era el receso y no soportó más.

—Hola, pequeña — dijo levantándose sonriendo como idiota, Raúl y los demás hacían que no se daban cuenta del drama.

—¿Cómo estás?

—Bien, tú... Bueno, no, te extraño — dijo sonriéndole dulcemente y Gaby sintió que su corazón se hacía pedazos.

—Tenemos que hablar — le dijo ella aterrada.

Se prometieron decirse todo.

Sabían que habían llegado a ese punto, su relación peligraba realmente por primera vez, este era su primer problema real como pareja. Gaby le contó lentamente lo que había hablado con güero esos días, diciéndole todos los detalles, para que todo fuera parejo. Mario hizo lo mismo. Fueron arrolladoramente honestos, estaban desesperados, sabían que solo la verdad los liberaría. Así que Mario escuchó con el aplomo de un mártir como su mejor amigo había halagado descaradamente el culo de su novia en aquel entrenamiento y al mismo lo vilipendiaba respecto a su virilidad, pero lo peor para él es que ella no se lo había dicho.

Ella escuchó como él le dijo sobre todas esas extrañas charlas, como güero le pidió a su novio muy sospechosamente que le mostrara su vídeo follandose a María. Todas las extrañas preguntas que güero hacía y no pudo evitar pensar que su novio era un idiota por haberle dado tanta información.

—Él... No sé que trame, pero algo trama, es evidente y soy tan idiota que no lo sospeché.

—También yo caí... — tragó saliva — Y ayer....

Le temblaban las manos a la adolescente. No importa que tan malo fue lo que hizo y dijo Mario, lo que ella hizo y permitió fue mil veces peor.

—¿Qué cosa?

—Estuve con él.

—Sí, antes de llegar conmigo, ¿no? saliendo de la prepa.

—No... — le rodó una lágrima, él la dejaría, todo sería una mierda, lo merecía — En la noche, él me mandó mensaje, me dijo que quería verme, decirme algo — no lo miraba.

—Ok... — dijo lentamente, le invadía el terror que ella emanaba.

—... Y sí fui, nos vimos en el jardincito atrás de mi casa — dijo mirándole y las lágrimas seguían.

—Ok, te perdono — le dijo desesperado.

—¡Es que! ¡Lo vi y-!

—¡Te perdono, ya te dije! — dijo poniéndose de pie.

—¿¡Por qué!? ¡No sabes lo que pasó! — dijo confundida.

—¡Porqué te amo! ¡No importa! ¡Solo quiero que estemos bien! ¡Es todo!... Te perdono.

—Mario... — apenas dijo y se cubrió la cara para llorar como una niña.

Su chico la abrazó y ella le devolvió el abrazo. Se consolaron juntos en un intenso abrazo, lloraron y así lavaron sus culpas, remordimientos y odios. Se miraban con genuino amor y cambiaron sus lágrimas de dolor por lágrimas de jubiló y risas.

Pasaron todo el día juntos. Entre abrazos, besos y mimos, alejados por completo del terreno sexual, con miedo de pisar una mina. Ahora güero se había metido en el tema irremediablemente, cualquier cosa sexual les recordaría a él, necesitaban tiempo para eso, pero tiempo es lo que sobra cuando eres tan joven, avanza lento y los adolescentes sanan rápido.

Lo mejor era que Gaby ni siquiera miraba a güero y Mario lo confirmaba con gusto, su chica era suya y solo de él. Así que esperó a un buen momento. Cuando Gaby no se diera cuenta y tuviera el tiempo suficiente para hablarlo con él. Decidió que después de la última clase y antes del entrenamiento era un momento ideal, ella ya se había ido a cambiar para el entrenamiento y güero estaba por ahí vagando solamente.

—Hola — le decía Mario acercándose a él, Jesús estaba emocionado por ese momento, a fingir otra vez.

—¿Qué pasa, mi buen amigo? — le dijo sarcásticamente, era un saludo habitual del carismático chico.

—No sé cómo abordar esto...

—¿Sobre qué?

—Ya sabes... ¿Qué tramas? — preguntó con tono firme, más no combativo, más bien confundido.

—Te dijo que nos vimos ayer en la noche... — dijo aparentando nervios, le desvió la mirada y todo.

—Sí... — dijo débilmente y confundido por su actitud.

—Lo siento, bro... Ella me gusta — y lanzó así la granada, Mario sintió un escalofrío, se puso de pie estrepitosamente.

—¡N-no es cierto! ¿recuerdas la fiesta de Damián? Estábamos súper ebrios y caminamos por la avenida sin rumbo y como idiotas, como por una hora.

—Tú pensaste que me seguías y yo pensé que te seguía a ti — dijo güero, se sonrieron y rieron.

—Sí, esa vez... — decía Mario bajando la velocidad, negándose a sentarse ni a ponerse cómodo.

—¿Qué con eso?

—Hablábamos sobre viejas... Básicamente sobre todas las que conocemos. Hasta de las muestras.

—Dijiste que mi María tenía el mejor culo de toda la preparatoria y luego hablaste 15 minutos sobre eso — decía y él reía honestamente, Mario con cautela.

—Sí, perdón, tal vez me pasé.

—Meh — expresó con desinterés encogiéndose de hombros — ¿Y?

—Y dijiste que Gaby "no era tu tipo, ni tenía nada especial" — dijo Mario de memoria.

Porque eso le había dolido.

No es que le hubiera encantado que güero hiciera comentarios sobre Gaby igual de salidos de proporción, como los suyos sobre María. Pero después de que él halagó a la chica de su amigo, él le hizo un comentario que parecía amable, pero que definitivamente era cruel. Con completo desinterés y la arrolladora honestidad de un ebrio sin nada que perder.

—Sí, era verdad.

—¿¡Era!? — preguntó Mario sin saber si ponerse furioso o que cosa.

—Sí, las cosas cambian, bro.

—¡Eso fue hace 4 meses! ¡Ella sigue igual!

—Pero cambió mi perspectiva sobre ella.

—¿¡Por qué!?

—No sé. Las charlas contigo sobre ella, sobre el sexo, pensarla en ese aspecto, me hizo imaginar cosas... Y ahora he hablado con ella, antes no, me agrada.

—¿O sea que encima de todo es mi culpa? ¿O sea que ella te gusta ahora?

—¡No es tu culpa! O no fue tu intención al menos, no quise decir eso.

—¿Ella te gusta ahora? ¿O por qué haces esto? — exigía.

Genuinamente aterrado de que ÉL se interesara en su chica. Como quien ve a su competidor por primera vez en una pelea y resulta que es un afroamericano de 2 metros y 95 kilos.

—Creo que sí me gusta ahora...

—¡Pe-pero tú tienes novia! — dijo ingenuamente, le aterraba aún más recordar enseguida cuan poco le había importado eso a güero antes — ¡Y muchas otras viejas! ¡Deja a Gaby! ¡Ella es mía! — dijo desesperado, queriendo rogar, lo detuvo su último resquicio de dignidad.

—Tranquilo, solo lo haría si ella me lo pidiera.

—¿¡Te pidiera qué!?

—Qué me la folle.

—¡Ella no te lo pedirá! ¡Basta! ¡Además eres mi amigo! ¡Hazlo también por eso!

—Tú te follarias a María si pudieras, no te hagas pendejo, sea yo tu amigo o no.

—¡Eso jamás pasaría, deja de decir mamadas! — alzaba la voz, le temblaba un labio de la rabia.

—No, porque ella jamás te lo pediría, así que yo estoy tranquilo, tú estate tranquilo si confías en Gaby también — le decía sonriendo con sorna.

—¡Eres un pendejo!

—¿Entonces no confías en Gaby? Jajaja Ya te dije, tranquilo, no lo haré a menos que ella me lo pida, con todas sus palabras, lo juro.

—No vuelvas a hablarme, ni acercarte a Gaby — dijo dándose la vuelta.

—¿Te dijo todo lo que pasó ayer? — agregó con voz firme, Mario se detuvo en seco — ¿Quieres qué te cuente?

—No te la follaste — dijo débilmente y con terror, se dio la vuelta y lo miraba.

—Nos vimos en el jardín atrás de su casa, ¿sabes cuál? — preguntaba con sencillez, Mario asentía aún aterrado — Está súper discreto, todo solo y oscuro... — el corazón de Mario iba a mil, Gaby le había chupado la verga tantas veces ahí que perdió la cuenta — Platicamos un rato primero.

—¿Qué le dijiste? ¿qué te dijo? ¿qué le gustas?

—¿Le gusto? — preguntó sonriendo.

—¡No!

—¿Entonces por qué me lo diría? Jajaja.

—¿¡Qué hablaron güero!? Por favor — dijo bajando el tono al final, se ponía histérico, triste, aterrado.

—No nos dijimos eso exactamente, ella me preguntó si yo le gustaba, bueno, dio a entender que no, pero para que yo le dijera que sí, ya sabes cómo son las viejas — Mario solo lo miraba — Y entonces la besé... — dijo mirándole y pudo ver dentro de los ojos de Mario como se derrumbaba — Ella me siguió el beso y me la senté encima.

—¿¡Por qué!? ¡somos amigos! — dijo desesperado.

—No pensábamos, solo actuábamos, lo siento, bro... — dijo con la frialdad de un psicópata.

—¿¡Qué más pasó!?

—Nos besuqueamos un ratito, le manoseé el culo y me agarró la riata... Hasta se asustó por mi vergota jajaja.

Mario lo veía fijamente, pero realmente no lo observaba, solo veía hacía ahí, todo le daba vueltas imaginando la imagen, Jesús disfrutaba verlo ahí parado como idiota y destruido por dentro.

—¿Pa-pasó algo más? — espabiló después de 3 segundos.

—Mmmmm sí, un poco más, pero luego ella me dijo que la bajara y la bajé — dijo con sencillez.

—¿Solo fue eso entonces? ¿ahí acabó todo? — preguntó casi sonriendo.

—Sí, eso fue todo. Ella me dijo que la bajara, así que la bajé y listo. Hubiera podido hacer más, ya sabes cómo son las viejas, dicen que no, se niegan poquito, pero si sabes cómo hacerles cosquillas... Se ríen.

—¿Entonces según tú no te la follaste ahí mismo solo por que ella no te lo pidió? — preguntó sarcásticamente, aún así le temblaba el labio de la rabia aún.

—Ajam, hubiera insistido y ya, ya la tenía encima, ya la estaba manoseando y ya me había agarrado la verga, si YO — remarcó la palabra — Hubiera querido, me la folló ahí mismo.

—Pero no lo harás a menos que ella te lo pida — repitió sarcásticamente aún.

—Exacto. Es más... — dijo pensando un segundo, tuvo una idea divertida — Mejoraré mi promesa — le decía sonriendo, Mario resopló sarcásticamente, güero esperó mirándole.

—Solo dilo.

—No haré absolutamente nada con ella a menos que ella lo empiece... — decía con tono que anunciaba más.

—Ok, ¿Y?

—Pero no te lo diré...

—¡Ja! ok, ¿qué más?

—Y solo me la follaré a menos que ella me lo pida. Con todas sus palabras, es más, que ruegue un poco jajaja.

—¿¡Cómo puedes reírte!?

—¡Relájate! La mejor parte es que si me la follo, sí te lo diré y le diré a ella que te lo diré, antes de follarmela. Sería una buena prueba, ¿no? Ver si ella quiere que me la folle aunque sepa que te diré jajaja.

—Estás loco — dijo mirándole incrédulo ante su semblante de psicópata.

—¿Aceptas? — le dijo extendiéndole la mano.

—¡Jodete! — le dijo casi dándose la vuelta otra vez.

—Si no aceptas, haré lo que yo quiera y pueda... — dijo y Mario lo miró aterrado volteando la cara — Me esforzaré, la buscaré y le hablaré, intentaré por todos los medios follarmela.

—¿O sea que quieres jugar con nosotros? ¿ver si ella cae aún con tus retorcidas reglas?

—¿Aceptas? Si no, ahora mismo le mandaré mensaje, comenzaré a hablar cuanto pueda con ella, invitarla a salir, endulzarle el oído, mandarle fotos mías xxx... Todo lo que sea necesario.

—Le diré esto, le diré todo.

—Entonces yo le ofreceré hacer todo en secreto, y JURO que jamás te diré nada.

Mario se le quedó mirando congelado, incrédulo, aterrado e inmóvil, sentía que se balanceaba en sus pies sin querer, se sentía mareado. Güero le sonrió y le extendió la mano, y Mario se la tomó sellando el retorcido trato, agarrándose desesperado a ese pacto demoníaco que creía era su mejor opción.

Horas después, en casa de Gaby, Mario no se concentraba.

La linda chica le daba una mamada aún mejor que de costumbre para compensar y él básicamente no sentía nada.

—Detente — le dijo al sentir lastima por ella estando tan entregada a su labor.

—¿Todo bien? — preguntó con melancolía.

—No. No me concentro, perdón.

Se puso de pie y subía sus boxers, los ojos de ella se cristalizaban.

—Lo arruiné, lo jodí todo — dijo con tristeza.

—No, no. Solo... Ha sido intenso. Hoy hablé con él y... no sé, está loco el wey.

—¿Qué te dijo? — preguntó nerviosa — No pasó nada ayer — dijo poniéndose de pie también, Mario se sentó tranquilamente en la cama.

—¿Nada? — le preguntó con crueldad y ella balbuceó aterrada — ¿No se besaron? ¿no te tocó el culo y no le agarraste la verga? — agregó mirándola fijamente.

—¡No se la agarré! ¡n-no exactamente! ¡puta madre! ¡soy una pendeja! — dijo dejando salir las lágrimas y sentándose a lado de él.

A ella le rodaban las lágrimas, él solo miraba la alfombra. No dijeron mucho más, mucho menos intentaron nada. La tarde de ellos fue destruida, mientras güero se folló como un actor porno a su nalgona y fea María en su casa 4 veces esa tarde.

Mario no pensaba ir a la fiesta de ese viernes.

No estaba de ánimos para nada y para Gaby estaba bien, porque quería emborracharse a muerte y llorar a gusto con su amiga Selene por su posible ruptura próxima. Pero el nervioso chico se enteró de que güero estaría ahí, así que se obligó a ir a esa fiesta con Gaby. Y ahí estaban, los 2 adolescentes incómodos uno con el otro bebiendo más de lo que debían, dispuestos inconscientemente a arruinarle la noche al otro.

—Voy a bailar con Selene.

Dijo la adolescente harta del cruel silencio chantajista de Mario, él solo se encogía de hombros, ella se paraba y se iba de la mano de la rubia.

—¿Qué tal, mi estimado? — le decía güero a Mario sentándose a lado de él.

—¡No me hables! — dijo furioso, envalentonado por el alcohol.

—¡Tranquilo! Jajaja estoy cumpliendo mi promesa, ni siquiera me acerqué hasta que vi que ella se fue a bailar.

—Ni nos hablamos, jodiste todo, la odio por lo que hizo, ella lo sabe y ahora me odia por odiarla o algo así, yo que sé — decía Mario, incluso ebrio haciendo una perfecta lectura.

—Lo superarán.

—¡Ja! Jodete, en serio.

—María me ha perdonado cosas mil veces peor, si se aman, lo superarán.

—No puedes acercarte a ella nunca más.

—Ya establecimos las reglas.

—¡Me importa una mierda las reglas! — dijo furioso, algunos escucharon, Gaby veía todo preocupada a lo lejos.

—Jajaja, tranquilo. Es más, te compensaré.

—¿De que carajos hablas?

—¿Quieres fotos del culo de mi novia?

—No.

—¿Seguro? Tengo un buen paquete, lencería, tanga... Buenas posiciones...

—¡Ja! — resopló sarcásticamente, miró a Gaby que los miraba, se enfureció — Pues mándamelas, más vale que sean buenas.

—Lo son.

Dijo con sencillez sacando su celular. Presionaba en la pantalla, Mario miraba Gaby con desaprobación y ella le volteaba la cara. El celular de Mario sonaba.

—Disfrútalas mi estimado. Solo duran una hora jajaja.

Le dijo golpeándole el hombro y poniéndose de pie. Mario revisó rápidamente. Güero las envió en Telegram y no en WhatsApp. Ahí puedes configurar muchas cosas respecto a la privacidad, como que estén censuradas y se aclaren hasta que las abras, también la duración y prohibir la descarga o que se tomen capturas de pantalla. Las fotos estaban en ese formato, solo se podían ver ahí y solo una hora.

Entro al baño avergonzado de sí mismo, esta era su patética venganza o compensación, lo que fuera, no se decidía, intentaría disfrutarlo al menos.

Abrió la primera y ya la primera era increíble. La nalgona parada de perfil, sonreía nerviosa, llevaba solo lencería negra que contrastaba increíble con su pálido color de piel. Su culo se asomaba por un lado, la curva era gruesa y bien definida, su culo era un espectáculo incluso así, se sacó la verga.

Eran más de 30 fotos. Cada una parecía mejor que la anterior, se la jalaba con fuerza completamente erecto, viendo una de la sexi chica en cuatro patas, con la tanga de hilo bien metida entre esas nalgotas bien redondas. Iba a la siguiente y era básicamente la misma, pero en close up, casi se arranca la verga.

Luego otra, de la sexi chica aún en cuatro patas, pero las piernas juntas, ya no estaba la tanga, se le veía su precioso ojete rosado y apretado, su coño entre sus piernas y no podía parar de ver, lo odiaba tanto.

Vería la última ya dispuesto a eyacular, la galería parecía haber sido enviada para que fuera cada vez a mejor, se preparaba con anticipación. Pero deslizó a la derecha y era un vídeo. Un escandaloso y ruidoso video, bajó el volumen de inmediato, la música estaba fuerte afuera, estaría bien. Miró con más tranquilidad y un volumen que le pareció adecuado. La toma era en primera persona, ya sabes, estilo POV.

Güero filmaba el vasto y precioso culo redondo de su chica mientras se la follaba a cuatro patas. La embestía con una fuerza y velocidad asombrosa. Mario apenas podía escuchar los suaves gemidos viriles de su amigo, ensombrecidos por completo por los histéricos gritos de María y también esos morbosos aplausos escandalosos con el culo de ella y unos desagradables sonidos húmedos que venían de la entrepierna de los 2 forcejeando. Güero alzaba un poco la toma, María ya no llevaba nada, tenía la cara contra la cama y apretaba desesperada las sábanas con ambas manos. Su amigo seguía follandose con esa fuerza, velocidad y profundidad asombrosa a la deliciosa chica y ella gritaba más, le clavaba la verga de golpe y por completo y ella arqueaba la espalda desesperada.

—¡Y-ya, ya! ¡Por favor, amor! ¡Ya córrete!

—¿No te gusta? — le preguntaba detrás de la cámara, Mario lo imaginaba sonriendo con esa engreída sonrisa.

—¡Me encanta! — decía la fea culona.

Güero le clavaba la verga con las mismas contundencia por 10 minutos más. Qué Mario miró sin parpadear, aunque parando intentando ver el tamaño de él, pero la velocidad de güero no le permitía ver un frame decente, además de que él no sacaba eso de la chica del todo, iba atrás un poco y embestía con fuerza de nuevo. Esa cosa estaba definitivamente gruesa, se veía así incluso con la perspectiva del enorme culo redondo de María.

Pero se acercaba al final y él dejó correr el vídeo. El último minuto y medio güero iba a tope, todo era tan escandaloso y güero movía mucho la toma, sexo histérico a tope. Le clavaba la verga de golpe, gemía largo y aliviado, le restregaba el pubis en el culo a la chica con toda la verga dentro, moviéndose en círculos dentro de ella y María gimoteaba. Güero le sacaba la verga de golpe, ella se desplomaba boca abajo en la cama y con las piernas abiertas, él enfocaba en close up y le escurría un enorme rio blanco del coño a la chica. Güero reía un poco, ella recuperaba la respiración hiperventilando. Luego le ponía la verga encima del culo, entre las enormes y redondas nalgas de la chica. Y Mario paró enseguida, mirando obsesionado como esa cosa enorme, larga y gruesa, descansaba sobre ese gran culo y aún así se veía enorme. Abarcaba todo el culo de la chica y la cabeza alcanzaba el coxis de María, las bolas enormes y esa obscena verga que parecía que iba explotar lo abrumaron.

Tenía la verga flácida mirando eso, aun le quedaban 30 largos minutos de ese material efímero, pero se sentía extraño, derrotado de algún modo, patético. Apagó la pantalla del aparato y salió de ahí.

Salió del baño y se le fue la sangre a los pies al mirar la mesa: Selene, su Gaby y güero estaban ahí. Corrió prácticamente a la mesa, dispuesto a gritar y montar un escándalo. Se detuvo un segundo antes de hacerlo al ver que Gaby básicamente miraba su celular y güero hablaba con Selene, literalmente ignorando a su chica.

—¿Dónde estabas? — preguntó Gaby débilmente.

—En el baño.

—Te tardaste.

—Claro que no — dijo molesto.

—¿Nos quedaremos a dormir? Selene dice que está bien, ¿Verdad? Qué podemos quedarnos a dormir — dijo alzándole la voz a la rubia y ella solo les alzó el dedo gordo aprobando, ni siquiera dejó de mirar a güero — ¿Ves? — le dijo Gaby intentando animarse.

—No sé — respondió de mala gana.

—Hay que quedarnos, ándale — le dijo sonriéndole tontamente y pasándole la mano por encima de la verga, él la miró confundido — Quiero que me folles — le dijo sonriendo lujuriosamente, casi demasiado fuerte, ¿Quería que Selene y güero escucharan?

Mario no entendía nada. Casi pudo oler el tufo a alcohol en el aliento de su chica al final de esa frase, ella lo besó y él siguió el beso. Porque la amaba, porque se ponía erecto de nuevo y porque ella nunca le había pedido literalmente que se la follara. Ya sabes cómo es con los adolescentes. El jovencito insiste y ella acepta gustosa fingiendo un poco, incluso si ella quiere más que él en cierta ocasión, no dirá nada, porque sabe que él insistirá y ella solo tendrá que aceptar. Así era con ellos también.

Se besaban profundamente, ahora Mario también queriendo probarle un punto al güero, le acariciaba un poco el coño a su novia y ella le sonreía sin impedírselo. Se separaban y ambos miraban petrificados a güero y Selene besándose igual de intensamente, quién sabe desde que momento. Tal vez porque ellos los miraban y lo notaron, o quien sabe porque, pero ellos pararon en ese instante apenas ellos los habían mirado. Selene se levantó, le dijo algo a güero en el oído, él asintió sonriendo, la tetona tomó de la mano a Gaby y se fueron.

—¿Wey, qué pedo? — apenas se alejaban un poco le preguntaba Gaby a Selene.

—Ya voy a correr a todos — decía la rubia encendiendo las luces y apagando la música, los adolescentes restantes abucheaban — ¡Cállense! Jajaja ¡largo de mi casa! ¡aquí se rompió una jerga y todo mundo a la verga! — decía la rubia aún riendo y los adolescentes despertaban a tumbos del sopor del baile y la oscuridad.

—¿Pero que pedo con güero, wey? — preguntaba Gaby de inmediato.

—¡Me va follar! — decía emocionada la tetona recogiendo vasos rápidamente — Ayúdame, tráete ese bote — le indicaba un bote de basura grande en medio de la sala, la aperlada lo tomaba y regresaba, la rubia tiraba cosas.

—¿Pe-pero Isaac? Ya sabes, TU NOVIO — le decía Gaby intentando sonreír.

—En su casita, dormidito con fiebre jajaja.

—¿Y le vas a poner los cuernos? — respondió de mala gana.

—¡No seas hipócrita! — le dijo la rubia mirándole por fin y parando su estrepitosa labor de limpiar — Si te acuerdas que me contaste lo que hiciste apenas hace 3 días, ¿verdad?

—¡Pero no me folló! Y ya le conté a Mario — dijo molesta.

—¿Y eso a mí qué? — dijo regresando a recoger vasos.

—¡No lo hagas! ¡Isaac te quiere!

—¡Te valió verga cuando te conté lo de Esteban! — le dijo mal, pero la miró y le sonrió — ¿Celosa? Jajaja.

Gaby balbuceó furiosa y Selene carcajeó, para luego seguir limpiando, mientras Gaby detenía el bote en alto, ya en silencio las 2.

—¿Te la vas a follar? — le preguntaba Mario con envidia, admiración y alivio a güero.

—Obviamente.

—Y se supone que tiene novio — decía Mario resoplando con sarcasmo y riendo.

—También Gaby y ya ves jajaja.

Mario decidió reír, rieron los 2 con naturalidad, poniéndose cómodos con la retorcida situación.

—¿Te gustó el vídeo?

—¿Cuál? — dijo haciéndose el idiota.

—El que sí sé que viste por las 2 palomitas de telegram, hazte pendejo jajaja.

—Nah, es que le di y se reprodujo solo, pero lo paré, preferí verle el culote a tu vieja sin tu verga por ahí.

—El vídeo no se borra ni tiene restricciones para compartir, por si luego quieres enviárselo a Gaby — le dijo sonriendo con sorna y Mario solo resopló sarcásticamente.

—Igual no deberías hacerlo. Ni lo conoces realmente, Esteban al menos te gustaba y lo conocías — decía Gaby caminando con él bote aún en brazos.

—No es mi culpa que no le hayas dado el culo, él obviamente lo quería, te apendejaste — respondía Selene aún echando cosas al bote.

—No me apendejé, hice lo correcto — dijo molesta.

—Isaac nunca lo sabrá, no te preocupes, así como Mario jamás se hubiera eenterado

Dijo Selene con cinismo y Gaby, por primera vez, no rio avergonzada ante una de sus declaraciones de zorra. La miraba atentamente, viviendo tan salvajemente el momento, ignorando sus juicios morales, recogiendo desesperada la basura para largarse literalmente a follar. No parecía dudar, pensarlo y definitivamente no parecía sufrir, solo ocuparse de lo absolutamente necesario en ese instante para luego vivir más. De pronto la rubia tetona parecía sonreír, miraba hacia donde estaba güero y Gaby podía notar como lo miraba con obvia lujuria, la envidiaba, la odiaba tanto.

—Puta — le dijo y Selene le miró estupefacta — Eres una puta — insistió, dejó caer el bote en el piso y apretaba los labios mirándole.

—Voy a hacer como que no dijiste nada porque estás peda — dijo Selene molesta y recogiendo el bote del piso.

—Pero sí eres bien puta jajaja ¿no te da ni poquito vergüenza? — preguntaba se reía con sorna.

—¿Y a ti no te da pena estar mal follada y ser una pinche envidiosa? Eres transparente, me das pena — dijo furiosa mirándole a los ojos y yéndose de ahí.

Ya en los cuartos, Gaby le arrancaba la ropa a Mario. Aunque estuvieran enojadas, ni Gaby iba darle el gusto de irse, ni Selene de demostrarle que sí la hizo enojar.

Ella era sexualmente agresiva con su Mario en ese momento, lo cual era inédito en ella. El distraído y confundido adolescente lo permitía, igual no estaba en su momento más lúcido. Quedaban desnudos rápidamente, acariciándose y besándose con intensidad, Gaby se arrodillaba y comenzaba a chuparle la verga semi-erecta a Mario con fuerza, exigiéndole una buena erección a punto de chupadas. Mario no podía pensar claramente. Le asaltaban los vídeos y fotos. El precioso enorme y redondo culote de María abarcaban mucho, aunque la enorme verga de Mario también estaba por ahí en segundo plano y solo podía escuchar los escandalosos ruidos sexuales de aquellos vídeos, dos que ya había visto de su amigo. Pero la chica lo conseguía, cuando se aseguraba de que su chico estaba lo suficientemente erecto para penetrarla decentemente, le pasó la lengua por las pelotas, le sonrió y se puso ella misma en cuatro en aquella ajena cama.

Mario intentó olvidar todo y se enfocó cuando vio a su linda Gaby a su merced. Le acarició una nalga instintivamente y le miraba los agujeros, salivaba. Buscaba rápidamente el condón en sus pantalones, se lo ponía de un solo movimiento y la penetraba, lento y gentil, pero profundamente. Disfrutaba como loco sintiendo a su chica, ella gemía y le restregaba el culo contra él fuertemente, todo estaba bien, se la follaba bien, al menos dentro de sus estándares. Gaby disfrutaba y él más por la linda vista y el precioso chocho apretado y cálido de su chica estrujándole la verga.

Pero un suave gemido de Selene; en el cuarto de a lado, los puso alertas.

Primero escucharon ese suave ruido sexual de la rubia y enseguida un alarido desesperado de la misma jovencita.

—¡¡Espera, espe-aaaaah!! — vociferaba Selene y nuestros protagonistas se quedaban inmóviles.

Hubieran reído si todo no fuera tan complejo, pero lo era, así que se quedaron inmóviles varios segundos más. Escuchando como Selene gimoteaba y gemía como enajenada, parecía forcejear, decirle a güero que se detuviera y luego gemía como loca de nuevo varias veces más. Güero parecía tomar ritmo, los aplausos con el culo de Selene y los gemidos de la chica tomaban un compás parejo entre los caóticos ruidos sexuales.

—Tú sigue — le dije Gaby nerviosa a Mario sin voltearlo a ver.

—Sí — dijo espabilando.

Mario retomó su labor. La penetraba lenta y torpemente, y apenas tomaba ritmo, un histérico ruido de la adolescente de a lado le desconcentraba. Fallaba el tino, se le salía la verga del delicioso agujero de su chica y lo ponía nervioso ahí dentro de nuevo. La penetraba mecánicamente, no lo disfrutaba ni sentía a su chica, como si su verga estuviera dormida, solo podía escuchar los escandalosos ruidos de a lado, odiaba aún más escuchar todo eso porque sabía perfectamente que esa chica no exageraba ni fingía, sabía perfectamente que lo que escuchaba era real por tanto material que ya había visto.

De pronto se percató con terror de que Gaby tampoco se movía ni hacía ningún ruido. La chica bien podía haber estado en su celular viendo Instagram con desinterés con el culo puesto hacia atrás y sería lo mismo. Intentó ser agresivo, penetrarla más duro, lo hizo 3 veces, ella parecía tomarle en cuenta de pronto, se retorció un poco, él lo intentó una cuarta vez, pero no pudo entrar en ella. Miró su verga nervioso, algo flácida, eso ya no entraría en ella, y cuando apenas se preocupaba por eso, eyaculó dentro del condón. Un orgasmo absolutamente sordo e implacentero ante sus ojos incrédulos.

—¿Qué pasa? — preguntó la jovencita, viendo detrás, miró el condón algo lleno de su novio y su verga floja.

—¡N-no sé! ¡Perdón! — dijo Mario avergonzado y corriendo al baño.

La jovencita se quedó en la cama sin saber que hacer. Ebria, medio cachonda, medio triste y completamente confundida. Se vistió lentamente para darle oportunidad, no quería que si su hombre volvía con ánimos renovados ella ya estuviera completamente vestida y desanimarlo. Y aunque lo hizo lentamente él no volvió, ella se vistió por completo y no supo si tocarle la puerta, no sabría que decirle, ni ella sabía que pensaba ella misma, y por alguna razón se comenzaba a enfurecer, los desesperados y fantásticos ruidos sexuales de a lado no ayudaron a su buen humor.

Mario solo estaba sentado en el baño. Ya se había quitado el condón, que estaba extrañamente lleno y solo se sentó ahí a contemplar su desgracia. Ni siquiera sabía cómo, pero obviamente de algún modo eso era culpa de su terrible amigo. Había logrado meterse en su mente.

Gaby se fumaba un cigarro en la cochera. Odiaba como sabían y olían esas cosas, pero le aceptaba más de uno a alguien cuando estaba ebria, esos se los robó a su Mario. Los cuartos estaban detrás bien metidos en la casa, aún así tenía sus audífonos puestos, estaba a salvo de esos ruidos que seguía sin saber porque le molestaban tanto. Varias veces Selene folló con Isaac en esa misma casa a un cuarto de distancia de ella y Mario. Escucharon cosas también en aquellas ocasiones, pero solo reían un poco, luego se ponían a lo suyo y ni se enteraban. Esta vez ella sabe que hubiera sido imposible, no podían no escucharlos, era abrumador, ni siquiera tanto por el volumen de esos ruidos, había una razón detrás que les acechaba… y lo sabían. Ni siquiera culpaba a Mario por lo que le sucedió, incluso se sentía culpable de haberle infectado de algún modo con sus inseguridades.

Estaba tan exhorta en sus pensamientos y tenía la música tan fuerte en los audífonos que ni siquiera escuchó a güero acercándose, casi salta del susto cuando el chico se sentó a lado de ella en esa banca.

—¡Me asustas! — dijo furiosa golpeándole el hombro y quitándose los audífonos instintivamente, como todos hacemos cuando un conocido se acerca.

—¡Perdón, perdón! Jajaja.

—¿Qué haces aquí? — lo miró de arriba a abajo, como asegurándose de que él estuviera vestido, lo estaba, luego busco a Selene rápidamente por ahí y nada.

—¿Tienes otro? — le dijo él indicándole su cigarro, ella le ofreció la cajetilla con desinterés, él tomó uno, lo encendió y dio una larga calada.

—¿Qué, qué haces aquí? — insistió con molestia esperando que él terminara.

—Lo mismo que tú, fumándome un cigarro después de una buena follada jajaja.

—Mmmm ojalá — expresó con crueldad.

—¿Tú y Mario... No? — preguntó él y ella negó con la cabeza viendo al frente — Pues que desperdicio — dijo él con tono lujurioso.

—¿Qué han hablado tú y él? En la escuela y aquí, te vi hablar con él cuando me fui con Selene a recoger — dijo mirándole, ignorando su insinuación — Estaba súper desconcentrado y luego los ruidos de loca de Selene nos acabaron de joder — de pronto recordó y endureció el tono — ¡Le dijiste que te agarré la verga! Sabes que no fue así tal cual.

—Le dije que me gustas — dijo él sosteniéndole la mirada con absoluta frialdad, ella balbuceó nerviosa y volteo al frente — Y sabe que te gusto también, no lo dijo, pero lo sabe.

Se quedaron en silencio. Ella miraba el barandal, le daba una calada al cigarro y un traguito al tequila, botella que encontró ahí debajo, él le quitaba la botella y bebía un poco también.

—¿Y ahora qué? — dijo ella de pronto.

—También hicimos un trato.

—¿Qué cosa? — preguntó con curiosidad.

—Qué solo te follaré si me lo pides explícitamente — ella lo miró histérica — Y que se lo contaré si sucede.

—¿¡Por qué!? ¿¡qué carajos, güero!? — dijo aún mirándole así.

—Pero también le dije que no le diré si pasa algo más que no sea eso como tal.

—¿¡O sea!? — preguntó aún molesta y confundida.

—Cualquier otra cosa lo guardaré en secreto. Lo que sea — agregó con un tono de voz seductor y le acarició el muslo.

—Mejor ni me digas, no quiero saber cómo llegaron a eso — dijo arrancándole la botella a güero y dándole un largo trago.

—Y sí me agarraste la verga — dijo él mirándola beber, ella terminó el trago y le miró retadora.

—No — dijo firmemente — ESTO — dijo metiendo su mano dentro de los pantalones de él.

Y pasándole la mano por la verga descuidadamente, ni siquiera una caricia, solo un brusco magreo de todo lo que estaba ahí sin forma para ella.

—ESTO, es agarrártela — dijo mirándole a los ojos.

Encontró el falo, sosteniéndolo y jalándolo 2 veces, forcejeando con sus pantalones. Güero desabrochó sus pantalones, los bajó hasta sus tobillos y ella le bajó desesperada; usando la mano libre, los boxers negros y apretados. Gaby encontró su mano sosteniendo un largo y aún flácido falo en su mano, era obvio que estaba en descanso y aún así era más largo y grueso que la mejor versión erecta de Mario.

—¿Le vas a chismear esto? — le dijo sarcásticamente de mala manera, aún jalando esa larga hilacha de carne.

—Solo si te follo, puedes hacer cualquier otra cosa.

Ella alzó los ojos con fastidio, pero no soltó eso, él acercó el rostro y se besaron. Se besaban intensamente de inmediato. Él le magreaba las tetas a 2 manos y ella disfrutaba la sensación. Dejó que él le bajara el escote del vestido, le sacara las tetas y se amamantara en sus lindos pezones café claros.

—No puedes decirle esto — dijo nerviosa, él sorbía sus tetas.

—Ya te dije las reglas.

Güero le tomó el vestido firmemente por la parte inferior y se lo alzó con fuerza por la cabeza. Las lindas tetas de la aperlada salían y se veía increíble solo llevando la tanga. Se sonreían nerviosos, él la tomó de la cadera y la subió encima de él, se restregaban la entrepierna solo separados por la diminuta tanga de ella, él empezaba a tomar dureza.

—Si me vas a follar y vas a ir de chismoso, entonces me largo — dijo con mal tono.

—Solo si me lo pides explícitamente y sí le diré — dijo él sosteniendo su lindo y redondo trasero, besándole el cuello.

Ella pensaba nerviosa, güero no se lo permitía bien, sabía cómo acariciarla y lamerla. Miraba la puerta de la casa, si alguien venía era absolutamente imposible que no la vieran ahí sentada semi-desnuda básicamente follando con güero, la linda banca artesanal estaba de frente y de perfil a la puerta. Si fuera Selene seguramente solo habría risas, seguramente la chica solo miraría un segundo riendo nerviosa y se iría dejándolos terminar, era su mejor amiga y ese pendejo de ahí no les importaba realmente a ninguna de las 2, solo habría un buen chisme sobre aquella noche que se follaron al mismo chico, no habría problema. Si Mario aparecía, todo se iría al carajo.

—¿Cualquier otra cosa la mantendrás en secreto? — preguntó nerviosa.

—Sí.

—Quiero chupártela entonces.

Dijo nerviosa sin mirarlo. Él paró las caricias y lamidas. La bajó de él y la sentó en la banca, con esa habilidad y facilidad a la que ella ya se acostumbraba y le encantaba. Él se puso de pie frente a ella, con la verga a media asta, ella sostuvo eso de inmediato y acercaba la cara, él retrocedió 2 pasos, ella lo miró confundida.

—De rodillas — le dijo él mirándola y sosteniendo su verga.

—Jodete — le dijo Gaby incrédula.

—De rodillas — insistió él apuntando el suelo.

Gaby miró el piso con tristeza, literalmente él la presionaba a arrodillarse a él, un acto completamente innecesario de someterse a él, rendirse, humillarse y ambos sabían que era por eso que él lo pedía. Ella esperó incrédula y congelada, él ni siquiera le dio la mano gentilmente como siempre hacia Mario cuando ella tenía que arrodillarse. Descendió nerviosa y torpemente, le miró furiosa, pero en él solo había lujuria, mientras ella avanzó de rodillas esos 2 largos pasos que él dio.

—¿Así está bien para el señor? — dijo sarcásticamente intentando recuperar su dignidad.

—Te ves putísima, me encanta — le dijo seriamente él, acarició su cabeza lujuriosamente sin dejar de mirarla y ella tragó saliva.

Se quitó la camisa y ella miró atentamente, tenía músculos, un perfecto cuerpo atlético y bien definido, nada de músculos exagerados, más bien esos músculos bien pegados al cuerpo que son lindos de admirar. Ya lo había visto alguna vez por ahí sin camisa después los entrenamientos, pero quién sabe, el alcohol, la tenue luz del alumbrado público que se colaba en la cochera y sobre todo el ángulo de estar debajo de él, lo hacían lucir espectacular, quiso agradecerle que la hiciera ponerse de rodillas. La chica miraba sin pudor y le acariciaba el abdomen desesperada, él se bajaba los boxers hasta los tobillos, le tomaba la cabeza a 2 manos y la hacía chuparle la verga.

Ella comenzó a chupar esa verga aún semi-erecta de inmediato, sabia extraño, no parecía haber líquido pre-seminal cuando comenzó, era algo más, un tenue sabor dulce y ligero, supo que saboreaba los jugos de su amiga en la verga de él, quiso decir algo, pero no lo hizo por pudor, y claro que él también lo pensaba lujuriosamente mientras ella se esforzaba en ponerle bien dura la riata.

Ella le sorbía desesperada la verga y podía casi sentir como se iba poniendo mas dura y grande cada vez que la metía en su boca, cada vez más gruesa y un poco más larga, cada vez un poco más difícil de ir al fondo.

—Está enorme — dijo jalando eso de atrás a adelante morbosamente, mirando atentamente, ni siquiera parecía por completo dura y ya era bastante grande.

—Lo sé — le dijo sonriendo con sorna.

—Me encanta — dijo desesperada metiendo la cara debajo y chupándole las bolas.

Disfrutaba con ese enorme madero a todo lo largo de su cara mientras le chupaba las pelotas, salía de ahí y seguía chupándosela. Él tomó las manos de la chica y las puso sobre su firme trasero, la chica disfrutaba sonriendo esas firmes nalgas en sus manos, iba lo más hasta el fondo que podía desesperadamente, hacía una arcada honesta con eso presionándole la campanilla, él empujaba con fuerza, gemía y disfrutaba ver ahí a la novia de su mejor amigo, solo en tanga, de rodillas en esa cochera por la madrugada con su pobre novio dentro y tragándose su verga como una zorra asquerosa.

Él por fin pasaba a lo más primitivo y su erección se completaba, dejaba de disfrutar el morbo de la ominosa situación y comenzaba a disfrutar la mamada como tal. Gaby lo hacia mejor que bien, iba rápidamente desde atrás hasta un buen pedazo de su verga con desesperación. Era obvio que ella no estaba acostumbrada a esa talla, pero sin duda se esforzaba. Llegando al límite de su reflejo nauseoso cada vez que llegaba casi hasta 2/3 partes, rodándole lágrimas y apretando los ojos por la histérica mamada que le daba, le pasaba la lengua firmemente por debajo de la verga a toda velocidad y le abrazaba bien la gruesa vara con los labios.

—¡Aaahh! ¡Qué buena puta eres! — decía güero entre sus gemidos, la castigaba con fuerza y adoraba escuchar la arcada de la chica, seguida de ese húmedo sonido succionatorio.

—¡Me encanta tu verga! — dijo desesperada mirándole y lamiendo su falo con la lengua de fuera.

Le metió lo que pudo de su falo en la boca, la sostenía de la frente con una mano mirando hacia arriba, él mirándola fijamente mientras masturbaba lo que le quedaba fuera con su otra mano, ella esperaba ansiosa sin soltarle el trasero a 2 manos, él sonreía con malicia, le soltó la frente y soltó también su verga. Le tomó la cabeza con las 2 manos, metió su verga lo mas que pudo ahí y ella pudo mirar como la cara de él se retorcía del placer mientras su verga saltaba violentamente dentro de su boca. Güero gemía con fuerza, alzó la cara y la cadera también un poco, ella sintió como esa firme vara se entumecía aún más en su boca una vez más y él gemía con fuerza, una firme palpitación más de ese firme falo y ella comenzó a sentir ese espeso, amargo y penetrante sabor en toda su boca. Dio una arcada honesta y escandalosa, intentó separarse desesperada por reflejo, pero él era mucho más fuerte que ella, la tenía bien agarrada a 2 manos de la cabeza y sabía que ella no mordería. Así que solo la sostuvo ahí mientras ella podía sentir el espeso semen en su boca mientras la verga de él palpitaba una vez y otra vez.

Sabia terrible, la textura espesa y cálida era peor, ella odió cada segundo mientras él gemía desesperado y su verga saltaba en su boca. Parecía una eternidad para ella y aún así no hizo más por quitarse. Odiaba como sabía y se sentía en su boca, pero amaba que fuera él quien tuviera la verga metida en su boca.

Él por fin la dejo ir, ella exhaló desesperada y tragó todo lo que estaba en su boca con esfuerzo sobrehumano, sentía como le bajaba esa espesa flema amarga por la tráquea y daba otra arcada, acompañada de otra lagrima. Levantó la mirada furiosa, pero la mirada lujuriosa y sonrisa satisfecha de él la hicieron sonreír también. Le puso la verga a todo lo largo de la cara con crueldad, sonreía y la enfocó en su celular rápidamente y le tomó una foto, aún con semen saliendo de una comisura de sus labios, el rímel destruido, el peinado deshecho y ahora con esa cosa sobre su cara. Ella se quedó congelada sin hacer nada mientras él tomó la foto.

Se vistieron en silencio rápidamente. Entre los manoseos de él y las miradas nerviosas de ella a la puerta.

—¿Le dirás? — dijo él sonriéndole, ella lo miró nerviosa — Solo por saber, yo cumpliré y guardaré el secreto.

—No sé — dijo honestamente agachando la mirada con melancolía.

Él ni siquiera le dijo adiós. Le apretó el culo y se fue. Ella se quedó en la cochera 10 minutos sin saber si llorar ni que iba decirle a Mario. Regresó sigilosamente al cuarto, su novio estaba acostado durmiendo profundamente o así parecía al menos. Ella se metió a la cama sin hacer ruido, poco después a lado Selene gemía como enajenada otra vez. Gaby metió su mano derecha a la tanga y se masturbó escuchándolos, en silencio a lado de Mario.

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