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El Cuñado parte 4

Oscar le puso el video en la mano y el mundo de Albert se derrumbó. Ahora, en la cama, obliga a su esposa a decirle a otro hombre que le gusta su polla, sin saber que cada palabra pronunciada es una trampa que lo encadena más a la locura de su cuñado.

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EL CUÑADO Parte 4

Tenía que ver ese video como fuese.

Mi esposa salió de la ducha, secándose el cuerpo con una toalla.

_Deja que yo te seque_ le dije

_ ¿Si?_ dijo ella de buen humor

Comencé a secar su cuerpo, ella se dejaba hacer, recorrí sus pechos y su vientre con la toalla, ella estaba de espaldas a mí. Giré su cara y la besé. Pronto dejé caer la toalla y ya acariciaba su coño y sus muslos.

Era como si hubiese descubierto hacía muy poco tiempo lo buena que estaba mi esposa, es decir siempre supe que era guapa, pero es que ahora la veía colosal, ese tetones que eran dos globos de carne llenos con sus grandes aureolas de los pezones, su pequeña cintura y luego esos otras dos montañas palpitantes de su culo. Hasta su cara, que había visto miles de veces, me parecía distinta, la pequeña nariz, la pequeña boquita finamente modelada, sus grandes ojos almendrados, su pelo castaño muy corto.

Era como si unas pocas frases soeces de Oscar me la hubiesen develado a mí mismo.

Me descubrí pensando con temor de que fuese ella la chica del video con Borja y a la vez extrañamente era como si lo estuviese deseando al mismo tiempo.

Seguí besándola, lleve su manita hasta mi polla y así medio abrazados caímos juntos sobre la cama.

Comencé a comer esos tetones que a ella le encantaba eso y luego bajé besando su vientre y llegué hasta su coño. Hundí la boca en esa raja ya humedecida, cerré los ojos, imágenes de Oscar comiéndole el coño a Luz pasaron por mi mente.

_Como me gusta, amor_ dijo mi esposa suspirando.

M desnudé, me coloqué sobre ella y la penetré suavemente, quedamos cara con cara y la besé.

Ella cerró los ojos y los volvió a abrir, sentía esos melonazos bajo mi pecho, eran como dos resortes neumáticos aplastados por mi peso.

No me lo podía creer estar pensando y sintiendo así a mi propia esposa.

_Si tuvieses que elegir a uno de los dos, Borja u Oscar ¿A cuál elegirías?_ le dije mientras mi polla resbalaba dentro de su coño.

_ ¿Qué dices?_ dijo ella sorprendida

_Que si tuvieras que elegir a uno de los dos para que te follara ¿A cuál elegirías?_

_ ¿Estás loco? ¿Por qué..?_ comenzó a decir pero la penetré fuerte un par de veces hundiéndome bien profundo dentro de ella.

_Ahhh!.....si_ dijo ella

_Siempre te ha gustado Boja ¿no es verdad?_

Ella me miró, excitada pero sin comprender.

_Siempre te ha gustado ese imbécil, que la juega de pijo y de intelectual a la vez ¿No es verdad?_ dije y le volví a dar un mete y saca violento, mi esposa se estaba fundiendo podía notarlo.

_ Jodeer…Albert ¿Qué es lo que te pone tanto?_ dijo ella clavándome las uñas en la espalda

_ Que eres una guarra y sé que te gusta ese imbécil de Borja, vamos, dilo_

Jamás le había dicho guarra a Sofía ni nada parecido, estaba cruzando una barrera desconocida

_No….no…._ dijo ella cerrando los ojos y luego sus manos fueron a mi culo y presionó mis nalgas para que la follara más profundo aún.

_Te gusta eh, te gusta ese hijo de puta eh, te gusta el marido de tu hermana ¿verdad?_

La follé fuerte otra vez, se estaba derritiendo debajo de mí, podía sentir como su coñito latía sobre mi polla.

Y entonces lo dijo

_Si….si….._ lo dijo como en un susurro, suavemente en mi oreja, podía sentir su vergüenza al decirlo.

_Estas cachonda, guarra, pensando en él ¿No es así?_

_Si…si_ volvió a decir con los ojos cerrados.

Por un lado estaba excitado como nunca antes y por el otro sabía que en algún punto de todo eso era un error, que estaba cambiando las reglas de juego entre Sofía y yo, la dulce Sofía que había conocido hasta ese momento.

Me salí de ella, me miró sorprendida e implorante. Cogí el móvil.

_ Tócate el coño guarra quiero ver cómo te pajeas pensando en Borja_ dije, yo estaba de rodillas en la cama, vi a través del teléfono, los tetones ya un poco sudados de mi esposa, coloqué una almohada a su espalda sobre el cabecero para que quedara más erguida.

Su hermosa carita de niña buena estaba arrebatada y sorprendida.

Yo mismo llevé su manita hasta su coño para que se tocara, comenzó a hacerlo, giró la cara y cerró los ojos, dejé que lo hiciera pero luego le ordené que me mirara.

Me sorprendió la rapidez con que me hizo caso. Me alejé para filmarla de cuerpo entero, allí la tenía abierta de patas, enseñando su coñito depilado, comenzó a sobarse un pezón, notaba su boca entreabierta buscando aire.

Que fácil había resultado tenerla así, solo me restaba acabar la faena.

A Sofía le decíamos la peque en familia, pero era una mujer de bandera de 1,68 que solo era pequeña comparada con sus hermanas.

Sus largas piernas estilizadas y a la vez musculadas, su pequeña cintura, esos tetones que ya se sobaba con descaro yendo de uno a otro, pellizcando sus pezones, estirándolos hacia arriba y luego dejándolos caer con todo su peso.

_Dile a Borja que te gusta su polla, anda díselo para mi_ le dije

Ella me miró como pidiendo clemencia, tan sorprendida de mi actitud como yo mismo.

Pero ya estaba cachonda perdida, llegando a sus propios límites y pasando por encima de ellos.

_Dile, háblale a Borja, dile que te gusta su polla_ repetí

Dudaba yo ahora si ella sería capaz de decirlo, si era capaz de obedecerme y dejarse guiar por mi hasta ese punto.

_Me…gusta….me gusta tu polla…_ dijo y entornó sus bellos ojos, veía ahora su mano retorcerse velozmente sobre su clítoris. Un espasmo de calentura la había recorrido al decirlo

_Di su nombre, Sofía, me gusta tu polla, Borja_

Ella levantó un poco su culo de la cama y tensionó las piernas flexionadas

_Me gusta tu polla Borja…como me gustas_ dijo por fin.

Confieso que me tembló el móvil en la mano, sonó tan sincera, tan convincente, en ese momento no tuve dudas de que había follado con Borja, de que era ella la chica que aparecía en el video.

A la vez tuve miedo de mi propio poder, de poder jugar así con ella y que se prestara de ese modo a hacer cualquier cosa que le estaba pidiendo.

_Dile como te gusta sentir su polla entre tus tetas, ya sabes, di su nombre, Sofía_

Mi esposa se sofocaba, buscaba el aire que le faltaba, tanta era su excitación, mojó sus dedos en la boca, y volvió su mano a su coño en un gesto que me pareció tan guarro y fascinante como nunca le había visto

_Me gusta sentir tu polla Borja….sentirla en medio de mis tetas…..que te corras sobre ellas_

Cuando Sofía agregó eso de correrse en sus tetas, estuve yo mismo a punto de correrme, también ella agregaba cosas de su coleto, era increíble, mejor de lo que hubiese supuesto nunca.

_Me gusta sentir tu leche caliente…….. sobre mis pechos_ dijo Sofía con voz temblorosa

Me estremecí rabioso y temeroso de lo que yo mismo había logrado

_Tienes que decir su nombre guarra, ya te lo he dicho_

Ella se arqueo sobre su espalda, sus tetones se balancearon de lado a lado, un escalofrío la recorrió.

Comprendí con estupor que a mi dulce y cándida esposa le calentaba que le diera órdenes y le hablara sucio.

_Me gusta sentir tu leche Borja, sobre mis tetas…me gusta que te corras en mis tetas joder…. Borja…joder_

Sofía estaba a punto de correrse y yo también

_Di que te gusta cómo te da por el culo ese de zorra que tienes_

_Voy a correrme amor…no puedo más……no puedo más…_ dijo ella

_Pídele a Borja que se corra en tus tetas, anda guarra, dile que quieres sentir su lefa en tus perolas_

Ella cerró los ojos, volvió a arquear su cuerpo, una manito estrujando sus tetones y la otra destrozando su coño, ahora se había metido un dedo y se penetraba con él.

_Borja…….córrete en mis tetas…….. amor…….quiero sentir tu leche caliente sobre mi…..Ahhhh quiero….que te corras joder_

Entonces me acerqué y procuré que solo se viera apenas la punta de mi polla por un momento y luego comencé a correrme sobre los tetones de mi esposa.

Al primer latigazo de semen ella comenzó a correrse también.

Cerró los ojos y giró su cara hacía la derecha, mientras mis latigazos de semen bañaban sus pechos.

Veía su cara sufriente, su cuerpo convulsionado por el orgasmo, estaba bellísima, como fuera de sí, tal vez como nunca la había visto antes.

Todo ese tiempo yo había filmado bien de cerca su carita y sus tetas recibiendo mi corrida.

No quería que ese momento acabara, por el placer de ver a mi esposa así desencajada, por lo hermosa que me parecía, con sus pechos bañados por mi leche y también por el temor.

El temor de no saber cómo seguir a partir de ahora. Todo este juego era tan nuevo, tan inusitado entre nosotros. Que explicación podía darle a Sofía de esta nueva actitud mía. En ese momento luego de correrme, una vez que la excitación había bajado, pensé que era imposible que fuera ella la chica del video con Borja.

Ella fue volviendo en sí de su orgasmo, se tocó un poco de semen sobre sus pezones con la punta de un dedo.

_Como me has puesto_ dijo con desagrado

_Sofía yo…_ quise explicarme

_Aparta Albert_ dijo y un poco me empujo para salir de la cama, fue presurosa hasta el baño, escuché el sonido del agua correr.

Mi mente estaba confusa, me había encantado hacer que Sofía perdiera un poco los papeles, que se viera desbordada, que hiciera algo prohibido, fantasear con Borja, con el marido de su hermana.

__ ¿Qué coños te pasa? ¿Te está afectando el calor a la cabeza o qué?_ dijo ella de pie, buscando el bikini sobre la cama

_Bueno, era una fantasía, te ha gustado creo yo_ dije

_ ¿Una fantasía con el marido de mi hermana? Estás loco, estás gilipollas, tío, no te reconozco_ dijo ella agitada.

Casi nunca reñíamos con mi esposa y no estaba acostumbrado a que me hablase en ese tono.

_Tampoco ha sido tan malo, solo estábamos jugando…estos juegos hacen bien a…_ intenté argumentar pero ella me cortó.

_No quiero tu leche en mis pechos, la quiero dentro de mí y ya sabes para que_ dijo Sofía.

Ella estaba deseando quedar embarazada y yo también lo deseaba pero no sé si con la misma intensidad.

_Amor, perdona si no te ha gustado, es solo que…._

_Está bien Albert, ya está, bajo a la piscina ¿Vienes?_ se había puesto un pareo corto, estampado.

El bikini apenas podía contener sus tetones.

Las tres hermanas estaban en el agua, Ana tumbada sobre la colchoneta inflable, como siempre, aislada en su mundo.

Luz y Sofía conversaban en voz baja, una junto a la otra, hablaban de un tal George Elliott, un autor inglés que yo desconocía.

Luz siempre me parecía colosal al lado de Sofía, pero bajo el agua, los pechos de mi esposa resaltaban y su rostro parecía más dulce y juvenil.

El rostro de Luz parecía más duro, más afilado en su tipo de belleza nórdica y fría.

_Tengo el video_ dije en voz baja a Oscar, los dos en nuestras tumbonas de costumbre

_ ¿Si? ¿Un video de la peque?_ dijo

_Si, pero debes enviarme lo prometido_ dije

_Joder Albertito como estás, mándame el video y te lo paso_ Oscar estaba bebiendo un zumo, con pereza, con delectación, satisfecho de sí mismo.

Se lo envié, sentí su móvil vibrar y el corazón me dio un vuelco. Creo que recién en ese momento tomé conciencia de que mi cuñado iba a ver a mi esposa desnuda, masturbándose.

El video comenzó a descargarse en su teléfono.

Miré a Sofía y a Luz sonriendo en el agua ajenas a los juegos de Oscar y míos.

Oscar abrió muy grandes los ojos mirando la pantalla del móvil.

_La puta madre…joder_ dijo entre dientes

Se levantó de la reposera, caminó con paso muy lento, vi su espalda alejarse en dirección a la casa y al mismo tiempo manipular su móvil.

Mi propio teléfono estaba vibrando.

Ya en mi habitación, el corazón me latía desesperadamente, puse el video a correr.

Borja se veía con nitidez, follando a mi esposa por detrás, es decir en un primer momento no tuve dudas de que era ella, tenía esos tetones exagerados golpeándose entre sí en cada acometida de mi cuñado pero su cara siempre estaba enterrada en las sábanas o mirando hacia el lado contrario.

Luego me di cuenta de que no era ella, los hombros de mi esposa son más redondeados, esta chica era como más cuadrada de arriba. En un momento ella no pudo evitarlo y su cara quedó más expuesta a la cámara. No era ella, era muy parecida pero no era ella.

Pero por momentos, si me concentraba solo en sus tetones y en el pelo castaño corto parecía ella, también me di cuenta que esta chica era un poco más baja de estatura.

Recordé también que en la época del seminario aquel con Borja, mi esposa llevaba el pelo más largo.

El alma volvía a mi cuerpo lentamente

De pronto caí en la cuenta de algo, la chica no miraba a la cámara por una razón.

Ella sabía que estaba siendo filmada

Entonces un mensaje entró en el móvil

_ Que caliente estaba la peque Albertito, estaba que se fundía la guacha_

Era un mensaje de Oscar

_Que tetas divinas esta pendeja, dan ganas de meárselas _ escribió

No sé en qué momento comencé a masturbarme, alternaba ver el video de la falsa Sofía follando con Borja y el de la auténtica, masturbándose.

A la vez imaginaba a Oscar mirándola y sus frases descaradas resonaban en mis oídos.

“Dan ganas de meárselas” había dicho. ¿Mearse en la tetas de mi esposa?

Esperaba nuevos mensajes de Oscar, pero estos no llegaban.

_La chica del video no es ella_ le escribí

_Ya te lo había dicho_ me puso

Seguí masturbándome. Descubrí que estaba deseando que Oscar dijera algo sobre mi esposa ¿Cómo podía ser esto posible?

Entonces sucedió

_Que ganas de coger tiene esta tetona hermosa_ puso Oscar

Joder, que hijo de puta, sollocé, que ganas de follar…mi esposa…Sofía…que ganas de follar tiene esta tetona.

Me corrí, sentí como un mareo, miré hacía la puerta con temor de que mi esposa me encontrara así.

Me rehíce lentamente, estaba experimentando sensaciones completamente nuevas desde la noche anterior y mi mente era un torbellino y en el centro de ese torbellino estaba Oscar con su gran polla y su chulería argentina y también Luz, la inalcanzable, fría belleza de mi cuñada y también mi esposa. Mi dulce Sofía, la de los tetones increíbles.

Ana y Sofía habían salido de la piscina y ya estaban con Eliza preparando un almuerzo ligero en la terraza.

_Voy con Ana y Belen a navegar esta tarde ¿Quieres venir?_ dijo mi esposa, noté que seguía cabreada y la invitación era de compromiso.

_No, está bien, me quedo mejor_ dije

_ ¿Puedes decirle a Oscar que el almuerzo ya casi está?_ dijo Ana

Bajé a la piscina.

Luz estaba secándose con una toalla en una tumbona, a su lado estaba Oscar hablando con ella, la conversación parecía algo tensa a juzgar por el rostro de mi cuñada.

_Ya está el almuerzo_ dije

Oscar me miró sonriente y divertido, su rostro me pareció más brutal y grotesco que nunca, estaba abotargado y rojizo por el sol.

_ Voy_ dijo y enfilo su cuerpo hacía la casa como un inmenso y juguetón perro San Bernardo

_ ¿Albert puedo hablar contigo un momento?_ dijo ella

Me giré, ella se puso en pie, era alta como yo, estilizada y grácil, su piel tenía un bronceado suave y parejo, parecía de gamuza. Toda ella era pura elasticidad y belleza.

_Creo que nos has visto anoche ¿no es verdad?_

_Si, los he visto_ dije

Ella me estudió con detenimiento, sus ojos verdes parecían taladrarme de tan penetrantes.

_Quisiera que no le contaras a Sofía_ dijo

_No te preocupes, no le contaré_ dije y por un momento me pareció Luz bastante vulnerable y superada por la situación, en una actitud que jamás le había visto antes, ella siempre tan segura de sí misma.

_A veces reprimes algo mucho tiempo y de pronto explota, debo reconocer que Oscar supo pulsar los resortes correctos_ dijo

_ ¿Las…infidelidades de Borja?_

_Eso, pero más aún, la necesidad de ser amada, de ser deseada ¿Qué? ¿Tanto te sorprende?_ dijo, en ese momento llegaba Eliza, trayendo el almuerzo de Luz a la piscina.

Esperamos que ella, dejara la vianda sobre la mesa más cercana.

_Albert ¿usted también desea comer aquí?_ dijo Eliza con una tímida sonrisa.

_No gracias, ya voy a la terraza_ dije yo

Cuando Eliza se marchó, retomé la conversación.

_Joder Luz, es que eres bellísima, no me imagino que alguien como tu pueda sentir falta de deseo_ dije

Ella sonrió con tristeza.

_ No se trata del deseo de cualquiera, hablo de que la persona que tendría que desearme y amarme no lo hace_

_Entonces esa persona es un imbécil de mucho cuidado_ dije y por un momento pasó por mi mente la idea de besar a mi cuñada, aprovecharme en cierto modo de esa confesión.

_Solo corremos detrás del que huye, esa es la verdad_

_Vi el video ese que te mostró ayer Oscar, no es Sofía, se le parece bastante pero no es ella_

_ ¿Si? ¿Estas convencido? A mí tampoco me parecía que fuera ella_ dijo, se sirvió agua y removió con un tenedor la ensalada abundante que Eliza había preparado

_No sé qué pretende Oscar con todo esto_ dije, era absurdo, lo que pretendía estaba claro como el agua, quería follarse a Luz.

Ella sonrió y meneó la cabeza.

_Es un gilipollas, pero tal vez le dé el gusto de follarme, tal vez solo estoy necesitando eso, un buen polvo vulgar y silvestre_

Me quedé de piedra, no supe que decir, todo esto era demasiado para mí.

Ella se me quedo mirando la cara de estupefacción. Sus increíbles pómulos, los ángulos de su cara eran perfectos. Hasta masticando una ensalada era guapísima

_No te preocupes Albert, tu mantén a Sofía alejada de esta mierda, solo eso, ve a almorzar, anda_ me dijo dulcemente.

Pero su consejo llegaba demasiado tarde, yo estaba metido hasta las orejas en todo esto y también Sofía a través mío

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