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Mi esposa argentina 5 parte 1

Carlos no solo mira; él dirige la obra. Cuando el marido de una paciente traumatizada aparece en su cena, la línea entre el juego consentido y el abuso real se desdibuja. ¿Hasta dónde llegará la sumisión de Fernanda cuando el hombre que la humilla está en su propia cama?

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MI ESPOSA ARGENTINA 5 Parte 1

Ese domingo a la noche fue de mucha paz, habíamos terminado nuestra oscura historia con Aitor y por primera vez en mucho tiempo no había conflictos. Habíamos vivido tres fines de semana con mucho sexo y mucho morbo y necesitábamos un descanso o al menos eso me parecía.

Miraba yo a mi esposa acostar a nuestra hija y las imágenes de esas últimas semanas cruzaban por mi mente como relámpagos.

Luego ya solos en la cocina, tomando yo un último café y ella una manzanilla.

Bucólica escena de un domingo por la noche, el busto estupendo de mi esposa de costado, respirando debajo del suéter como si tuviese vida propia.

El pelo rubio, suave y espeso y fino al mismo tiempo, se acomodó un mechón que le caía sobre los ojos. La hermosa mano, delicada y fuerte a la vez, los largos dedos exquisitamente formados.

Siempre estaba yo esperando encontrar en su bello rostro un cambio de expresión, una nueva línea en su cara que expresara la sensualidad de lo que había pasado.

La forma del vientre, la curva pronunciada de su espalda, el potente culo emergiendo, sentada ella en el taburete, aquel de tantas escenas con Aitor.

A veces me parecía que no hacía otra cosa yo que admirar a mi esposa como si fuera la primera vez que la viera, nunca terminaba de acostumbrarme a su belleza.

_Me indispuse_ dijo Fernanda

_ ¿Si? ¿Todo bien?_

_Las aguas bajan turbias_ dijo ella

_ ¿Algún problema? ¿Algo fuera de lo normal?_ dije

Ella se sonrió.

_ No…. las aguas bajan turbias es el título de una vieja película argentina y mi madre a veces la usaba para graficar…eso_ dijo ella

_En todas partes existen esos eufemismos para la menstruación, ese nunca lo había escuchado_ dije

_ Solo se le escuche decir a mi madre la verdad_

_No podrás hacer mayonesa esta semana_

_ ¿Como?_

_Aquí se dice que una mujer con la regla no puede batir mayonesa porque esta se corta_

_Ah bueno, es mejor saberlo, aunque hacer mayonesa no es uno de mis hobbies_ dijo ella riendo

No, nuestro hobbie es que te follen duro y yo mirando, pensé.

No podía evitar tener esos pensamientos machistas por dentro y denigrar a Fernanda como una zorra vulgar. Eran como una íntima descarga que me permitía, un pensamiento políticamente incorrecto que solo rebotaba en las paredes de mi mente.

_Me voy a duchar_ dijo ella, bamboleando su culazo en dirección al baño, las largas y flexibles pernas llenando el pijama.

_Tampoco puedes ducharte_ dije recordando otro viejo tabú

_Ah mirá vos_ dijo ella en argentino, mientras se iba.

Esa semana, esperaba que se presentara Julio el desagradable para otro de sus acosos, pero no apareció por el hospital.

Todo trascurrió con normalidad, conocía ahora estos periodos de tranquilidad y me preguntaba cuál sería nuestra próxima aventura y cuando.

Íbamos a comenzar a vivir nuestra realidad de ser una pareja liberal o abierta sin culpas ni prejuicios, pero tenía claro que no me interesaba entrar en el mundo de los swingers o los intercambios, eso no era lo nuestro.

Ese fue un fin de semana en familia y salida típica de pareja estable y feliz.

El fin de semana siguiente, el sábado por la mañana, volvimos a dejar a nuestra hija con mis padres, sentí un ramalazo de culpa, aunque sabía que la niña y mis padres disfrutaban muchísimo ese tiempo juntos.

Por la tarde hicimos el amor con Fernanda, pero los dos sentíamos que era como algo previo a lo que vendría por la noche que no sabíamos que sería.

_ ¿Y esta noche qué? _le pregunté

_ ¿Esta noche? Ir a cenar donde siempre_ me dijo ella, desperezándose, estirando su increíble cuerpo desnudo sobre la cama

_ ¿Al mismo sitio? ¿No te cansas?_

_Sabes que soy muy de mis rutinas, el mismo hombre, el mismo restaurant_

_ ¿El mismo hombre?_ dije divertido

_El mismo marido al menos, que es lo que importa_

_Y luego ir a una disco ¿a ligar?_

_No sé si estoy para ligues la verdad_

_Ah no ¿Un viejo amante?_ pregunté

_Puede ser, andá mirando la agenda bebé_ dijo en plan chula y fue hasta mi polla, se la metió en la boca, di un respingo y tuve una erección casi instantánea.

Llegamos al restaurant bastante temprano, serían 20,30. Monchí, el camarero que siempre nos atendía vino a nuestro encuentro.

_ ¿Lo de siempre?_ dijo

Me sentía como en una especie de película antigua, donde el camarero pregunta eso y el pianista del lugar toca nuestra melodía favorita, mientras nos hace un guiño, pero en ese lugar no había pianista claro.

Fernanda tenía un jean ajustado y una camisa de seda estampada, botas marrones de tacón muy fino. Vestida así, sencillamente, estaba espectacular, pero todo me hacía pensar que sería una noche tranquila y que nada pasaría.

Entonces mientras miraba el menú, más por costumbre que por otra cosa, escuché una voz.

_ ¿Doctora? ¿Cómo está?_

Era una voz profundamente nasal y rasposa, la clásica voz del madrileño de toda la vida, del tío de un barrio como Vallecas o del centro de antes, de Tirso de Molina o San Bernardo.

Miré al dueño de esa voz y su aspecto no me decepcionó.

De unos sesenta años, bajo de estatura, panzón, vestido de traje, pero como si hubiera llevado ese traje desde la mañana, bastante fornido con manos gruesas de dedos cortos, bastante calvo ya pero con mechones desordenados a los costados, nariz ganchuda y fina como de buitre, ojos pequeños que se entrecerraban al hablar, cejas pobladas y mal rasurado, aunque se hubiese rasurado por la mañana cuando se puso el traje.

_Hola Sr….Luis es su nombre ¿verdad?_

_Si, tiene buena memoria doctora_ dijo el hombre

_Mi esposo, Carlos_ dijo Fernanda presentándome

_Luis Ortega Colomer_ dijo el hombre y me dio un apretón de mano, triturándome los dedos.

_Encantado_ dije yo

_Soy el marido de Amelia_ dijo Luis a mi esposa

_Si…..si, la recuerdo muy bien ¿Cómo está ella?_ dijo Fernanda

_Bien…..vamos…… que está internada…en una clínica de esas_

_Oh….si…pero ¿está bien donde está?_ dijo Fernanda con pena

_Medicada y tranquila… eso ya es mucho creo yo_

_Lo siento….quiero decir…..evidentemente debe ser lo mejor para ella en este momento_

_Bueno la depresión y estas cosas de ahora_ dijo el hombre mirando fijamente a Fernanda desde arriba, él de pie, ella sentada.

_ ¿Y usted bien?_

_Yo echando pa’ delante como siempre_

_Me alegro_

_ Bueno ha sido un gusto doctora, yo estoy cenando aquí con un amiguete, que esté usted muy bien_

_Gracias Luis, dele cariños míos a Amelia_

_Se los daré, gracias doctora_

Lo miré irse, estaba en una mesa lejana con otro tío.

_El marido de una paciente_ dije

_Si, Amelia una mujer muy dulce y muy bella también…muy inocente_

_ ¿Y él?_

_Un hijo de puta_

En ese momento nos trajeron los tragos. Sabía que por regla general a Fernanda no le gustaba y no debía hablar de sus pacientes.

_ ¿Sí?_ le dije

_Un manipulador, no solo le había puesto los cuernos de toda la vida, sino que la maltrataba_

_ ¿Físicamente?_

_No, maltrato psicológico, pero feo, todo el tiempo enrostrándole que el que trabajaba era él, que el dinero era suyo, boicoteando cualquier proyecto de ella por pequeño que fuera_

_Que hijo de puta y al final ella acabó internada y él lo más campante_

_Estuvo a punto de divorciarse, mientras hacía terapia conmigo, era una persona inteligente y sensible, se casó con él de muy joven, varios hijos, siempre sometida_

_ ¿Por qué no se divorció?_

_ Él se encargó de presionarla, que no le iba a pasar un duro, que la iba a dejar en la miseria, que los hijos, que lo que iban a pensar de ella, que no iba a poder ver a sus nietos, meterle miedo a una persona que siempre ha estado sometida no es difícil_

_Qué cabrón_

_Además que…._

Mi esposa se quedó callada, como avergonzada.

_ ¿Qué?_

_No debiera contarte esto, incumbe a una paciente_

_Bueno ya no es tu paciente_

_Encima de hijo de puta la va de semental, engañó a Amelia con su mejor amiga y cuando esta lo descubrió se jactaba de que una sola mujer a él no le bastaba y que debió follársela porque ella lo buscaba y que todas las mujeres lo buscan, por su polla y cosas así, ya sabes cómo son estos tíos machistas y retrógrados_

_El tío ideal para nosotros_ dije por hacer una de esas bromas que uno dice sin pensar

_ ¿Qué dices Carlos, estás loco?_

_Vamos……. ¿no?…. ¿ni de coña?_

_No…. Es un hijo de puta y además el marido de una paciente…no_ dijo Fernanda abriendo grandes los ojos.

Vino el camarero, pedimos la comida, había cierta tensión entre nosotros.

_ También has follado con Pachi que era el novio de una paciente_

_ ¿Carlos vos me estás hablando en serio?_ dijo ella ofuscada

_Es una broma, nada más_

_ No…te conozco…..no es una broma…es una historia bastante triste, esta mujer terminó internada en un psiquiátrico por culpa de este cabrón_

_Está bien amor, fue solo una broma, es solo que tiene el perfil abusivo de muchos tíos con los que has estado, con los que hemos estado quiero decir_

_Además Lara no fue una paciente normal_

_ Claro que no, olvida lo que te dije_

Acabamos de cenar, pedimos el postre y café, Fernanda se levantó para ir al baño.

No pude evitar girarme para ver qué cara ponía el tal Luis cuando la viera pasar, marcando culazo en su vaquero apretado.

Pesqué justo su mirada ávida, comiéndose el culo de mi esposa con los ojos, sus pequeños ojillos que entrecerraba un poco, comentó algo con su amigo, al que no podía ver bien, pero era un tío de la quinta de él, de unos sesenta años.

Eso me puso, automáticamente, lo hizo, fue como si me hubiesen inyectado un chorro de adrenalina.

Me levanté y fui hasta la mesa de Luis y su amigo.

_Hola Luis que tal_

_Hola ¿Carlos verdad? Este es Felipe, Felipon un colega de toda la vida_

El tal Felipon era un tío canoso, de cabeza y mandíbula cuadrada y patillas fuera de moda.

_Encantado_ dije

_Hombre_ dijo él tendiéndome la mano

_ Luis, quería decirle que mi esposa y yo estábamos pensando en que venga a tomar el café a nuestra mesa, con su amigo claro_

Los dos se miraron, como calculando algo.

_Ve tú hombre, yo aprovecho a hacer una llamada_ dijo el tal Felipon

Luis se levantó pesadamente, era bajo de estatura, pero fornido, pesado, con algo de bulldog en el movimiento.

Fuimos hasta la mesa. Llamé al camarero. Luis ordenó un carajillo.

Fernanda regresaba del baño en ese momento, su cara de enfado era evidente pero intentaba disimularlo. Sus mejillas estaban rojas.

_ He invitado a Luis a tomar el café con nosotros amor_

_Bien_ dijo ella

_ ¿Tú qué haces Carlos?_ dijo Luis mientras miraba de reojo a Fernanda que se sentaba, sus tetones reventaban la camisa de seda.

_Soy médico_

_Mira tú, bien por ti, felicitaciones, yo en cambio me dedico a logística, transporte y esas cosas, camiones y camionetas bah_

_ ¿Y usted Doctora, como van esos pacientes?_

_Bien _ dijo ella un poco cortante

_Amelia guarda un bonito recuerdo suyo, yo también le doy las gracias por lo que hizo por ella_

_ ¿De verdad?_

_Pues sí, alguna vez tuve dudas sobre ese tipo de tratamientos, pero vamos, uno también evoluciona_

_ ¿En qué clínica está ella internada?_ dijo Fernanda

Luis le dijo dónde.

_ ¿Piensa ir a visitarla doctora?_

_Si……. trataré de ir_

_Dejaré dicho en la clínica que usted irá…de todos modos Amelia no está muy comunicativa, a veces uno va o los hijos y no hace ni puto caso…está en su mundo la pobrecilla_

_Es normal…con la medicación que debe tomar_

El camarero trajo el postre, cheese cake para ella y horchata para mí, el carajillo para Luis.

Entonces hice como que revisaba el móvil.

_Lo siento tengo una urgencia en el hospital debo irme_

Fernanda y Luis me miraron sorprendidos, aunque por distintos motivos.

_Tu quédate amor acaba el postre, luego toma un taxi, vale_ dije

_No Carlos…prefiero ir contigo ahora_ dijo Fernanda

_Yo puedo llevarla hasta su casa doctora_ dijo Luis

_ ¿No es molestia Luis? Se lo agradezco_ dije con mi mejor voz de inocentón de pueblo

_Que va hombre, que va_ dijo él

Ni esposa me miró a los ojos sin saber qué hacer, dudando, no le di tiempo.

Salí del restaurant presuroso, me giré una vez más para ver a Fernanda seria, sentada frente a Luis que se la estaba comiendo con los ojos.

Estaba hecho, en lo que mi atañía claro.

Otra vez la sensación de vacío y de cierta culpa por lo que había hecho.

Conduje en silencio hasta casa, sabiendo que de un momento a otro recibiría un mensaje o llamada de Fernanda.

Así ocurrió.

_Hola amor_

_Carlos estoy en el baño, ¿te volviste loco? en realidad no, es tu estilo de siempre_

_ Tú me has dicho que lo siguiera haciendo_

_ ¿Qué?_

_Hace unas semanas, me dijiste que te siguiera tendiendo estas trampas si no podía evitarlo, que ya encontraría mi límite ¿recuerdas?_

Mi esposa suspiro del otro lado de la línea.

_ ¿Tanto te pone verme con este hijo de puta?_

_Un poco…...si_

_No se Carlos es un asunto serio….está Amelia…una paciente_

_Lo que hagas o dejes de hacer esta noche ¿Va a cambiar la situación de esa pobre mujer?_

_No se Carlos…no sé qué haré, yo también debo tener límites_

_Estaré en el armario_

_El armario si, que gracioso_ dijo y cortó

Subí al piso, qué tétrico parecía en ese silencio.

Habrán pasado unos quince minutos.

Recibí una llamada de Fernanda

_Hola_ dije pero nadie contestó, escuchaba como un rumor extraño.

Entonces escuché una voz, un poco lejana.

_Oye Fernanda ¿Puede tutearte no es verdad?_

_Si claro _ dijo ella

Ahora identificaba mejor los ruidos, era en el coche, estaban en el coche, viniendo para la casa.

El corazón me dio un vuelco.

_Por qué no vamos a tomar una copa a un sitio tranquilo, tú y yo_

_Gracias Luis pero no, debo ir a casa como te dije_

_Joder chica, debo decirlo o reviento, siempre me has parecido una mujer guapísima, guapísima de cojones_

Hubo un largo silencio.

_Gracias_ dijo ella

_ ¿De verdad no tengo chance contigo? Lo podríamos pasar de puta madre, eso te lo garantizo, estar con una tía como tu es que debe ser…… Ufff_

_ ¿Y Amelia?_

_Uff Amelia, a ella nunca le gustó el sexo, antes las niñas eran muy de su casa ¿sabes? Las que uno buscaba para casarse al menos. Ella era virgen cuando nos casamos, una cría._

_Bueno tal vez tú nunca le diste la oportunidad de desarrollar su sexualidad_

_Que va chica, que va ¿Tú le comes la polla a tu marido?_

_ Eso es muy personal_ dijo ella

_Descuento que sí, vamos seguro que lo haces, pues Amelia nunca, quise enseñarle un poquillo, luego de que los niños eran grandecitos, pero vamos que ni de coña_

_ ¿Por qué luego de que los niños eran grandecitos?_

_Bueno no me parecía que con la misma boca con que besaba a los niños estuviera mamándome la polla_

_Es lo que digo Luis, tu no permitiste que desarrollara su sexualidad, castraste esa parte de ella en verdad_

_Hombre puede ser, no lo niego, los tiempos han cambiado mucho pero volviendo a lo nuestro ¿Por qué no me invitas a beber la última en tu casa?_

_No Luis…no me parece la verdad_

_ ¿Nunca has engañado a tu esposo antes?_

_No….claro que no_

_Con ese cuerpazo tuyo….no…no me lo creo_

Otro silencio, escuchaba el ruido del motor.

_ Además que…perdona que te lo diga……. pero ya en confianza…siempre me pareció que te iba la marcha….. que te debe gustar que te den caña…pero bien ¿Me equivoco?_

_Eso es un poco grosero ¿no? Aparca aquí_

_ ¿Aquí? No chica, de grosero nada, las cosas como son ¿Por qué has dejado que te traiga hasta aquí? ¿Para ahorrarte el taxi?_

_ ¿Qué dices?…No Luis…no…deja_

_Venga Fernanda…me vuelves loco tía_

De pronto silencio, el motor del coche estaba apagado, extraños ruidos que no lograba identificar

_No Luis… te dije que no…._ la voz de Fernanda agitada, negando sin convicción.

De pronto el sonido inconfundible de un beso y luego otro y otro.

_Joder que tetones que…._

Se había cortado la llamada.

Quedé en shock ¿De verdad se habían besado en el coche? De pronto como que tomé conciencia de lo que había hecho, era el marido de una paciente, un tío detestable, se me había ido la mano una vez más.

Entonces escuché la llave en la puerta.

Entré en el armario.

Lo primero que escuché fue el sonido de los besos, antes de verlo, imaginaba la boca de mi esposa besando la de Luis, su cara mal rasurada, esa boca vulgar, ese rostro ojeroso y un poco asqueante.

_Joder cariño ¿Aquí en la habitación donde follas con tu esposo?_ dijo él con su voz nasal

Fernanda no contestó, simplemente se colocó en mi campo visual, al borde de la cama.

Llevaba la camisa de seda con los botones desprendidos, sus tetones asomaban imponentes, todavía con el sostén puesto.

Luis se acercó a ella, estaba sin el saco del traje, pero todavía con corbata.

Se paró frente a ella y amasó los pechos de Fernanda con sus manos toscas, de carnicero.

_Joder….…no me lo creo_ dijo

Hundió su cabeza calva entre los pechos de mi esposa y con sus manos le estrujó con fuerza el culo, le dio un pequeño azote sobre el jean.

Luego pasó sus manos por la espalda de ella y desprendió el sujetador con habilidad.

Luis era más bajo de estatura que mi esposa, se apartó un poco para contemplarla mejor.

Le bajó entonces la camisa hasta los codos, Fernanda quedó como amarrada con las mangas de su propia camisa. Sus pechos completamente al desnudo, colosales, los pezones rosados en punta.

_Es muy de zorra querer hacerlo en tu propia habitación ¿No te parece?_

Y le soltó un bofetón sobre los pechos y luego los estrujó sin piedad

Fernanda no contestó, yo escuchaba su respiración agitada y confusa.

Me toqué la polla bien erecta sobre el pantalón.

_Muy de zorra querer hacerlo en la habitación que compartes con tu esposo ¿no te parece? Dilo anda_ y le soltó otro bofetón sobre las tetas

_Si, es muy de zorra…si……_ dijo ella con un hilo de voz.

_Menuda golfa estás hecha, menudo zorron _

Fernanda no contestó, el siguió amasando sus pechos, estrujando los pezones y dándole unos pequeños bofetones.

_ ¿Quieres que te folle? Dilo, anda_

_Si…….. quiero que me folles……hijo de puta_

Luis la miró y entonces le soltó un bofetón a mi esposa en plena cara, dándosela vuelta.

_Ayyy!!_

Fernanda seguía con los brazos amarrados por su propia camisa

_A mi ninguna zorra me insulta ¿te queda claro?_ le dijo

Me quedé de piedra, estaba paralizado.

Siguió amasando los pechos de mi esposa, se enrojeció la mejilla donde había recibido el bofetón.

Entonces se besaron en la boca, un largo morreo ladeando las cabezas, mientras él seguía sobando un pecho desnudo.

_ ¿Quieres que te folle o no?_

Ella no contestó, hubo un silencio de cierta tensión.

_ Contesta zorra ¿quieres que te folle o no?_

_Quiero que me folles…fóllame….fóllame_ dijo Fernanda por fin.

_Venga, ponte en pelotas entonces, a ver si nos pilla el cornudo todavía_