Xtories

Vacaciones diferentes. EL VIAJE.

El viaje de seis horas se extiende bajo una manta en el asiento trasero, donde el silencio solo se rompe por gemidos ahogados y el rumor del motor. Sofía sabe que Gastón conduce, pero también sabe que esta vez no va a detenerse. La frontera entre la amistad y el deseo se borra a 100 km/h, con el riesgo de ser descubiertos como combustible para su propia lujuria.

Avadda40K vistas9.3· 30 votos

Mi nombre es Sofía, tengo 24 años. Vivo en Argentina, Buenos Aires, localidad de Quilmes. Estoy en pareja con Gastón hace 6 años, él es 3 años mayor que yo. El mejor amigo de Gastón es Alejandro, ellos se conocen desde muy pequeños, eran compañeros de colegio y siempre fueron muy amigos.

Cuando empecé a salir con Gastón, nos enamoramos muy rápido, en menos de un año ya estábamos viviendo juntos. Alejandro estaba casi siempre con nosotros, Gastón siempre intentaba incluirlo en nuestros planes, a mí nunca me molestó, es un chico muy respetuoso, carismático y gracioso, siempre es el alma de la fiesta, pero nunca llega a ser el típico pesado. Mi novio es un poco más tímido, si no está con él su actitud cambia mucho, a mí me gusta en sus dos fases.

Alejandro nunca me insinuó nada más allá de una amistad, se convirtió en un gran amigo mío, pero, casi nunca pasaba tiempo con él a solas, siempre estábamos los tres. Paso un año y medio aproximadamente, cuando Alejandro conoció a Bárbara, rápidamente comenzaron a salir.

Él estaba encantado con ella, y cuando nos la presentó nos dio una muy buena impresión. Al poco tiempo ya éramos muy unidos los 4, cada fin de semana intentábamos organizar una salida. Nos la pasamos muy bien juntos, era tan buena la relación entre nosotros, que decidimos organizar las vacaciones juntos los 4. Y así fue, año tras año, nos iba bien económicamente y el último año nos fuimos 2 veces de vacaciones.

Todo cambió en los últimos meses, Alejandro se enteró que ella le había sido infiel, y su relación terminó. Alejandro cambió drásticamente, era un chico distinto, se pasaba lamentándose, no quería salir de su casa, con Gastón lo intentábamos animar y le insistíamos de que volviéramos a salir los 3, como antes. Los primeros 2 meses Alejandro no quería saber nada, siempre terminábamos en lo mismo “¿por qué a mí?” “yo le di todo” “estábamos tan bien” “se cagó en todo”. Algunos días llegaba hasta insultarla muy fuerte.

Luego de un tiempo, poco a poco, fue volviendo a ser el, volvimos a salir los tres, y se lo veía cada vez más alegre, aunque, no se le acercaba a ninguna chica, así que mi novio me insistía que baile con Ale de vez en cuando. Algunas noches bailaba más con Ale que con mi chico, no me molestaba, habíamos bailado ya antes en alguna ocasión, pero, ahora era distinto, había más contacto físico, bailaba conmigo como si yo fuera Bárbara. No sé si mi novio lo notaba, pero yo no decía nada, no lo quería hacer sentir mal. Cada noche era más intensa, al momento de bailar se transformaba, dejaba de existir ese chico respetuoso que siempre fue. Tocaba mi culo, colocaba una sus piernas entre las mías y me apretaba mucho a él, me daba la vuelta y frotaba su paquete contra mi culo, su paquete parecía muchos más abultado que el de mi novio. Yo siempre buscaba a Gastón con la mirada, pero nunca parecía molestarle, nunca me reclamó nada, empecé a sospechar que le gustaba lo mucho que yo me calentaba, cogíamos muy distinto, claro, yo estaba caliente toda la noche con Ale, y luego me desquitaba con Gastón. Muchas veces ni bien dejábamos a Ale en su casa yo ya estaba chupándole la pija a mi chico, en el coche, el acababa y yo quería más, más y más.

Se acercaba el verano, y empezábamos a planear nuestras vacaciones, siempre íbamos los 4, pero Bárbara ya no estaba. Decidimos decirle igual a Ale que venga, a mi novio le pareció una buena idea, y a mi aún más. Nos costó un poco convencerlo, él decía que no quería ser una molestia, y nosotros insistíamos en que de verdad queríamos que vaya, que nos gustaba mucho estar con él. Aceptó, pero dijo que él iba a elegir el lugar y se encargaba de reservar el hotel, no nos pareció mala la idea, quiso sacar pasajes también, mi novio dijo que si no era muy lejos iríamos en su coche, sabemos lo mucho que a Ale le gusta la costa argentina, por eso habrá hecho ese comentario mi novio.

A los pocos días nos comentó que ya había elegido lugar, Necochea, ya nos imaginábamos algo así, era lo que a él le gustaba, la costa, en coche era un viaje de 6h aproximadamente.

- Alejandro: “¿Seguro Gas que querés manejar vos? ¿no es más cómodo ir en micro?”

- Gastón “Tranqui boludo, yo manejo, somos 3 no más, vamos a ir cómodos en el coche”

La cara de Ale se entristeció cuando mi chico decía “somos 3” supongo que no se dio cuenta, pero él se quiso referir a que había espacio, no a que no estaba Bárbara.

Pasaron un par de semanas, salimos solo a cenar, no fuimos a bailar esta vez. Llegó el día en el que habíamos acordado salir de viaje, mi novio había insistido en que viajaríamos de madrugada. Partimos de nuestro departamento a la 01:00am, pasamos a buscar a Ale por su casa, cargaron su equipaje, al ver que no había lugar en el baúl tuvieron que mover algunos bolsos a los asientos de atrás mi novio me reclamó: “te dije Sofí que no lleves tantas cosas, siempre lo mismo”. Bueno, un poco de razón tenía, pero en el momento de armar las maletas todo lo que veo me parece necesario.

Era una noche calurosa, yo iba ligera y lo más cómoda posible, una falda holgada colorida, un top color blanco con un buen escote, y unas sandalias también blancas que amo, además, llevaba una manta ligerita, más que nada para poder dormir cómoda. Ale iba con un típico short de futbol azul, una remera negra bastante gastada y ojotas. Mi novio nunca quiere estar mal vestido, iba con un jean, una chomba blanca y unas zapatillas, tenía un suéter a mano también, decía que en la ruta siempre refresca. Paramos a comprar unos snacks y unas gaseosas para el camino y nos fuimos. Mi novio manejaba, yo de copiloto y atrás Ale. Buena música, buena charla, todo iba perfecto. Un rato más tardes nos quedábamos sin bebidas, y yo tenía ganas de algo dulce, le insistí a mi novio hasta que tuvo que parar en la siguiente estación de servicio.

Mi novio carga combustible, Ale va a comprar algunas para él, yo primero me dirijo al baño, mi corpiño me estaba molestando mucho, no quería renegar así que procedo a sacármelo y guardarlo en mi bolso, me termino de arreglar y voy a comprar las cosas que se me antojaban, unos chocolates y una gaseosa grande. Cuando salgo mi novio ya estaba listo con cara de apurado, corro hasta el coche, mi novio me abre la puerta desde adentro, golpeando la gaseosa, me quejo, y le digo que me corra la manta que estaba ahí, yo no podía con las cosas, la agarra y se la pone encima. Me siento y destapo la gaseosa, no me di cuenta que se había agitado mientras yo corría, y aún más con el golpe, me mojo bastante la remera y me inclino hacia delante mientras la cierro, salgo del coche, mi novio estaciona y salgo del coche, me seco con unas servilletas, mi top blanco se transparentaba todo, mis pezones se veían perfectamente a través de la tela. Entre risas, Ale se acerca a mí con más servilletas para que me siga secando, muy disimuladamente miraba mis tetas haciendo algún comentario de lo distraída que soy, mi novio solo se preocupaba por el tapizado de su coche desde dentro decía: “mira el quilombo que hiciste Sofía, esto no se va a secar, vas a tener que viajar atrás”, cuando Ale escucha esto, y rápidamente pasa los bolsos que estaban en los asientos de atrás hacia adelante. Me abre la puerta, siempre tan caballero, aunque creo que, en esta ocasión, buscaba un poco el rose de su brazo contra mi cuerpo. Me subo al coche en la parte derecha trasera, se sube Ale a mi lado izquierdo y mi novio arranca, enojado. Me inclino hacia el para abrazarlo, le pido perdón nos damos un beso, agarro mi manta y me vuelvo a ubicar en mi asiento, miro a Ale y se hacía el distraído, como si mirara a la ventanilla, y tapándose la entrepierna con ambas manos, pobre, me había visto las tetas hace unos minutos, y ahora, seguro vio perfectamente diminuta tanga roja, mientras yo me disculpaba con mi novio, o a lo mejor, también tuvo imagen de mi concha asomándose por los costados de la tanga.

Me dispongo a abrir mis chocolates ofreciéndole un poco a Ale, que aceptó tímidamente, cuando lo agarró pude observar que efectivamente tenía una rica erección. Me calenté mucho al ver esto, me venían los recuerdos de esos bailes que compartimos este último tiempo, pero si no bailábamos, él no era capaz de intentar nada más, faltaba mucho viaje todavía.

Decidí que lo mejor era dormir, me despertaría menos caliente, y con suerte ya en Necochea. Me costó conciliar el sueño, y cuando mis ojos se están cerrando escucho:

- Gastón: “Viste boludo que yo no hablo al pedo, en la ruta hace más frío, por eso me traje mi suéter y estoy de pantalón largo.”

- Alejandro: “No hace frío, vos no aguantas nada, pareces un viejo choto con ese suéter.”

- Gastón: “Prefiero parecer viejo choto, pero no estar cagado de frio, como vos.”

Ambos se reían, Ale no contestó.

- Gastón: “Sofi, Sofi, compartí tu manta con Ale, mira como está temblando, se lo escucha tiritar hasta acá.”

- Alejandro: “Deja de joder, está durmiendo tranquila.”

- Yo: “Tenes razón amor, refrescó un montón, igual si pareces un viejo choto”- Ale y yo reíamos

- Alejandro: “Bueno no estabas tan dormida”

- Yo: “No, justo cuando estaba por quedarme dormida me despiertan”- en tono de broma

Me acerco a Ale, la manta era cortita, se la coloco en su hombro izquierdo y cuando me vuelvo a recostar queda corta de mi lado, me acerco aún más a él y ahora si alcanza para los dos.

Mi calentura había aumentado, solamente quería provocar a Ale, mi excusa perfecta: “Amo esa canción” digo, mientras me destapo y me inclino hacia adelante, de una manera mucho más exagerada que antes, con la intención de subirle a la radio, la verdad no sabía ni que canción era. Abrazo nuevamente a mi novio y le digo que lo amo mucho, solamente quería hacer tiempo y ofrecerle la mejor vista a Ale. Cuando vuelvo a sentarme, soy tan descuidada, que calculo mal y me siento en la mitad de una pierna de Ale, en este momento se tomó el atrevimiento de tomarme la cintura con ambas manos para guiarme en el sentido correcto. Busco la esquina de la manta, no la encuentro.

- Yo: “¿dónde está la punta?”- con mi mejor tono de puta, y asegurándome que solo lo escuche Ale, mientras tanteaba desde sus pies hasta su cintura con ambas manos.

No sé qué me ocurría, no podía controlarme, Ale era mi amigo, nunca pasó nada más que esos bailes entre nosotros, aunque esos bailes últimamente ya eran demasiado sensuales.

- Yo: “a lo mejor se metió para adentro”- mientras metía las manos ahora por dentro de la manta.

Levante la manta para observar su bulto una vez más, no ve veía bien, pero se llegaba a apreciar su erección, no me anime a tocar, pero si pase mis manos muy cerca, hasta que al fin encontré la esquina de la manta, me senté bien, y me tapé. No sabía que más hacer, seguía caliente, pero él seguía inmóvil, tampoco se podía hacer nada, no sé lo que buscaba, mi novio estaba ahí a escasos centímetros.

- Yo: “ahora si déjenme dormir, tengo sueño”

- Gastón: “si amor descansa, vos también Ale que falta más de la mitad del viaje todavía”

- -Alejandro: “si, pero yo dormí bien durante el día, no tengo sueño”- mientras miraba su celular.

- Yo: “bueno hagan silencio, vos si no te duermas mi amor, por favor”- los tres reímos.

No sabía cómo acomodarme, no quería dormir, quería seguir jugando con Ale. “Me molesta esa luz le dije” mientras me ponía de espaldas a él, como para tararme de la luz, me pegue a él y mi culo quedo pegado a su pierna derecha. Ale seguía callado, yo movía lentamente mi culo, de arriba hacia abajo, frotándome con su pierna, lo que causó que se levante mi falda. Mi culo al descubierto, ya rozaba con su pierna, su short también se había levantado un poco, el roce ya era piel con piel, el presionaba con su pierna hacia a mí, yo quería que él se gire también, y sentir su pene contra mi culo, pero sabía que no lo iba a hacer, no con mi novio manejando. Tras un rato así, yo ya me estaba por rendir, y dormirme, pero de pronto, siento su mano derecha agarrando mi nalga izquierda firmemente, la masajeaba y la apretaba con muchas ganas, llegaba hasta el borde de mi tanga y regresaba, yo movía levemente mi culo, mi concha ya ardía, pero él no la tocaba.

Note un movimiento en su mano izquierda, supongo que estaba masajeando esa rica pija. Decidí tocarme yo también, separe un poco las piernas, pase mi mano izquierda por debajo de mi tanga, masajee un poco mi clítoris, baje hasta mi vagina, estaba empapada, no recuerdo la última vez que estuve tan mojada, junté lo máximo que pude de mis fluidos con 2 dedos, y fui a buscar su mano derecha, que aún estaba masajeando mi culo. Pase mis 2 dedos mojados por el dorso de su mano, al instante se llevó la mano a la cara, creo que olfateó y luego probó mis fluidos.

En este momento cambió su actitud por completo, llevo su mano derecha a mi cadera, me acercó todo lo que le fue posible, casi quedo encima de él, luego me flexionó la pierna izquierda, dirigió su mano hacia mi culo, y me abrió los cachetes, su mano derecha se encargaba de mantener mis cachetes separados, acercó su mano izquierda y empezó a frotarme toda la concha, por encima de la tanga. Empezó por el ano e iba hasta el clítoris, lo hacía con toda su mano. Yo me moría de placer, mi respiración se agitaba muchísimo y ahogaba mis gemidos en mis labios, la música seguía fuerte, pero igual tenía miedo de que mi novio nos escuche.

De pronto Ale agarra mi tanga con su mano derecha y la hace a un costado, ahora su mano derecha tenía la función de abrir mis cachetes y sostener la tanga. Por fin, pensé yo, llevaba mucho rato frotándome por encima de la tanga, ya necesitaba sentir sus dedos directamente. Intenté agarrar su verga con mi mano izquierda, en varias ocasiones, pero no podía, me era difícil con la posición en la que estábamos, y él no me dejaba, con sus brazos me lo impedía, no sé si con intención. Me resigné y mantuve ocupada mis manos en mis pechos, él no había tocado ahí todavía. El placer era cada vez más, empezó con un dedo haciendo el mismo recorrido que hacía con su mano antes, pero ahora, sin tela de por medio. Desde el ano, hasta el clítoris, masajeaba un poco el clítoris y bajaba de nuevo, cuando pasaba por el agujero de mi vagina, hacia un poco más de presión, pero sin meter el dedo, no buscaba mi orgasmo, así como yo jugué con él, él estaba jugando conmigo. A mí me encantaba ese juego, el placer que sentía era increíble, él seguía muy paciente. Un rato con un dedo, después de cierto tiempo sumaba otro dedo, y hacia más presión, hasta que de nuevo estaba con toda su mano frotándome la concha, que rico. Era capaz de escuchar el chapoteo cuando sus dedos jugaban en la entrada de mi vagina, miraba a mi novio y el seguía manejando tan tranquilo, entonces no me preocupaba. Un par de veces miré al rostro de Ale, la luz era poca, pero la pude ver cuando un auto nos adelantó. Mientras me llenaba de placer con sus manos, su rostro estaba tranquilo, tenía la cabeza recostada, miraba un poco hacia arriba y los ojos siempre cerrados.

Varias veces intentó pasar su mano derecha hacia adelante, ya tenía vía libre para hacer lo que quisiera conmigo, el problema era la posición, y mi novio, claro. Su intención era llegar con su mano derecha a mi clítoris pasando por mi monte de venus, llegaba con facilidad, pero la tanga le molestaba, al tener que pasar la mano por debajo de esta, le costaba mover sus dedos. Decidió deshacerse de ese obstáculo, y yo estaba más que feliz, colocó si mano derecha en el costado izquierdo de mi tanga, y lo deslizó sobre mi muslo, yo hice lo mismo con el otro extremo, acompañado de un movimiento de caderas, sentí como mi tanga se desprendía de entre mis nalgas, la bajamos hasta llegar a las rodillas. Ahora sí, eliminado el obstáculo, pudo poner sus manos como él quería, me volvió a pegar lo más posible a él, yo en todo momento estaba dándole la espalda, su brazo derecho rodeaba la parte izquierda de mi cintura y su mano se perdía directo en mi clítoris. Empezó con un masajeo suave, mientras que llevó si mano izquierda directo a la entrada de mi vagina. Yo necesitaba abrir un poco mis piernas, así que bajé mi tanga hasta mis tobillos, separé mis piernas levemente, y él tuvo un acceso más fácil, me puse la manta en la boca, sabía que me iba a ser muy difícil no emitir sonidos, y volví a masajearme mis pechos.

Dos dedos de su mano izquierda se dedicaban a recoger los fluidos de mi vagina y llevarlos a mi ano, tenía más intención de entrar ahí, que, de entrar en mi vagina, yo ya estaba entregada por completa, podría hacer lo que quiera conmigo. Mi ano fue cediendo, con cada presión, mi vagina ya estaba lista para cualquier cosa, y su mano derecha cada vez aceleraba más el masaje en mi clítoris. Al fin, me introdujo dos dedos en la vagina, pero en seguida retiro su mano, la llevo a su cara, estaba probando mis fluidos nuevamente, repitió esto varias veces. Luego, volvió a meter sus dedos en mi vagina, y acercó su mano a mi cara, ya se movía con más libertad, como si se hubiera olvidado que su mejor amigo estaba en el asiento de adelante. Solté la manta que tenía en la boca, y me cubrí la cara con ella, chupé sus dedos como si fuera una verga, eran el dedo medio y el anular. Tras unos segundos volvió a mi vagina, decidió que ya era el momento, Volvió con sus manos a sus posiciones, y la mano izquierda fue directo a meterme esos dedos que acababa de chupar, con su dedo pulgar presionaba mi ano, cada vez más, hasta que consiguió meterlo, su mano derecha aceleró el ritmo más que nunca. Yo volaba de placer, estaba en el cielo, pero a la vez en el infierno, quería gritar, pero no podía, apreté y tiré de mis pezones, volví a buscar la manta con mis dientes. Era increíble la habilidad de sus manos, la penetración en mi ano y mi vagina al mismo tiempo se sentía increíble, unos segundos así, cada vez más intensos, y llegó mi orgasmo. Todo mi cuerpo temblaba y esta vez sí gemí, no lo pude contener mucho, creo que mi novio se dio cuenta, pero no dijo nada, incluso con la música, me tendría que haber escuchado.

Fingí un mal sueño, para intentar disimular, le dije que soñé que alguien me perseguía y yo huía, actúe muy mal, lo sé. Ale seguía con los ojos cerrados y la cara elevada, pero con una leve sonrisa en su rostro.

- Gastón: “no pasa nada amor, fue un sueño no más, toma un poco de gaseosa y relájate, no la vayas a volcar no más, ja, ja. ja” con una risa y un tono sarcástico

- Yo: “gracias amor. ¿Cuánto falta?”

- Gastón: “falta mucho todavía, dormite, mi reina. Y fíjate que Ale no se destape, que se va a enfermar el boludo.”

- Yo: “bueno mi amor, voy a intentar dormir.”

Me recuesto de nuevo, Ale seguía haciéndose el dormido, pero ahora tenía la mano izquierda en la cara. Me sentí mal, “seguro sigue con la pija parada” pensé. Acomode la manta, alumbrando con mi celular, aproveche para ver su paquete, corrí la manta, ahí estaba, recostado sobre el lado izquierdo, no parecía real, parecía como si tuviera un pepino ahí dentro. “El me dio tanto placer, y sigue con esa bestia despierta” pensé. Acomodo la manta, tapo bien a Ale, para que no se enferme, como me indicó mi amado novio, y me recuesto en su hombro, a seguir descansando. Ale me abraza, su brazo derecho rodeando mi cintura y su mano terminando en mi culo, pongo mi mano derecha en su pecho, el levanta mi falda para sentir mi piel, yo voy deslizando mi mano poco a poco, no aguantaba más, necesitaba tocar esa vergota. Cuando yo más bajaba, el más apretaba mi piel, llegué al borde de su short, metí la mano dentro de su short, pero no dentro de su bóxer, llegué a su pija, que rica se sentía en mi mano, el calor traspasaba la tela del bóxer, estaba muy dura, y era muy gruesa, seguí bajando mi mano hasta tocar sus huevos, se los masajeé un rato, y el empezó a subir su mano derecha por el costado de mi cuerpo, intentando llegar a mi pecho. Luego de masajear un rato sus huevos, subí mi mano hasta su tronco, y acaricié todo el largo de su verga buscando su cabeza, el grosor me parecía demasiado, pero el largo aún más, todo su pene estaba duro como una piedra, llegué a su cabeza, su pene terminaba casi cuando terminaba el ancho de su pierna. Él tomó mi pecho derecho, y la empezó a masajear, por la parte de abajo, yo decidí arremangar la pierna izquierda de su bóxer, y liberar a la bestia por ahí. Su cabezota estaba empapada en liquido pre seminal, lubriqué todo su miembro con cada masaje, quería ir lento, como él lo hizo conmigo. Era tan ancho, que mi mano no alcanzaba a rodearlo por completo, parecía que iba a explotar. Lo disfruté un rato así, tenía ganas de llevármelo a la boca, pero era imposible, eso sí que lo iba a notar mi novio.

Decidí meter mi mano por dentro del bóxer esta vez, y sacar esa verga para arriba, una vez más me sorprendió, llegaba hasta la parte alta del ombligo, y ahora pude notar, estaba completamente lampiño, levanté su remera para que no se manchara. El lleva su mano izquierda a el medio de mis tetas, tira del top hacia abajo, y libera mis tetas por encima del escote, parece que esto lo éxito muchísimo, empezó a masajear mis tetas con ambas manos, y su verga empezó a latir con mucha intensidad.

Yo recorría toda la longitud de su verga con mi mano derecha, se sentía muy bien, pero chocaba con su short y su bóxer, mi mano tenía que entrar y salir del short para recorrer toda esa verga. Decidí que era momento de deshacerse del obstáculo, como él lo había hecho con mi tanga.

Deslizo mi mano por dentro del bóxer hasta su costado derecho, el entiende el mensaje, saca su mano de mis pechos para hacer lo mismo en el lado izquierdo, de nuevo, deslizamos las dos prendas de ropa, el levanta su culo, y dejamos su bóxer y short a la altura de sus rodillas. Ahora sí, la bestia estaba libre.

Comencé a subir mi mano lentamente por el interior de su pierna derecha, el volvió rápidamente con su mano izquierda a mis pechos, llevó su mano derecha hasta mi hombro, abrazándome, pero haciendo mucha presión hacia él. Llegué con mi mano a sus huevos, me entretuve unos segundos ahí, luego seguí subiendo por su pene, cada vez me parecía más caliente y más duro, el largo me seguía pareciendo increíble, y ahora, sin la ropa de por medio parecía aún más grande, estaba completamente recta, y ahora, apuntaba al techo, no hacia su abdomen. Llegué hasta la cabeza de su verga, sentí su líquido de nuevo, lo dispersé por toda la cabeza y me entretuve masajeando ahí, un buen rato, en forma de círculos. Mi concha ardía una vez más, el agarraba mis pezones con 2 dedos y tiraba hacia abajo, su mano derecha cada vez hacia más presión en mi hombro, cada vez me hacía inclinarme un poco más. Mi cara ya no estaba en su hombro, con cada movimiento me hacía inclinarme un poco más, lentamente mi cara llegó a su pecho.

Se notaba demasiado que había una verga enorme y erecta debajo de la manta, mi novio no tenía ángulo de visión, pero, si se le ocurría darse vuelta era imposible de disimular. Creo que por este motivo el flexionó su rodilla izquierda, provocando que la manta quedara por encima del nivel de su pene y ya no se notaba tanto el movimiento de mi mano. El antes estaba inclinado hacia atrás, para poder poner el pie izquierdo en el asiento tuvo que ponerse recto, la espalda contra el respaldo, esto provocó que mi cara quede más abajo aún, mi nariz se metió dentro de la manta, un fuerte olor a sexo llegó a mí, me excitó más aún, quería restregar mi cara por esa verga, quería azotarme con ella, nunca soy tan sexual con mi pareja, pero Ale me estaba volviendo loca, como nunca.

Metí toda mi cabeza dentro de la manta, llevé mi mano izquierda a mi entrepierna, por supuesto estaba empapada en mis jugos. Comencé a bajar muy despacio, mi cara estaba muy cerca de su pene, pero la postura no me permitía bajar más, yo deseaba esa inmensa verga en mi boca, no podía pensar en otra cosa. Levanté mi culo y me senté un poco más alejada de Ale, lo suficiente como para que, al recostarme sobre él, mi cabeza quede directo en su entrepierna.

Una vez más, bajaba lentamente, decidida a comerme esa pija tan apetitosa. Paso por su hombro, su pecho, el comienzo de su abdomen, cuando siento ambas manos en mi cara, en las entradas de mi cabello, con intenciones de recogerlo, empezó por mi frente y terminó por mi nuca, no dejó ningún pelo suelto, recogió todo con su mano derecha se lo enredó girando la muñeca, y me sujetó firmemente, no me dejó llegar a su verga, dirigió su mano izquierda a su miembro, lo sujetó de la base, sacando mi mano que se encontraba ahí.

Llevé mi mano derecha a mi vagina, me clavé un par de dedos directamente, mi mano izquierda fue a mis pezones. Me comenzó a bajar, lento, mi cabello me tiraba quería bajar más rápido, tenía que seguir su ritmo, él tenía el perfecto control de la situación. Mantuvo mi mejilla izquierda pegada a su abdomen, me parecía que ha había bajado demasiado, ya tendría que estar a la altura de su vergota, cuando de pronto, siento un azote con su verga en mi mejilla derecha, se sintió tan duro, como si fuera un garrote. Sabía que repetiría esta acción, gire como pude mi rostro, abrí la boca y saqué mi lengua, quería probar de una vez ese falo, ahora llegaron cuatro golpecitos rápidos, yo intentaba acomodar mejor mi boca después de cada golpe, los primeros dos dieron en mi labio superior, logré que los otros 2 dieran en mi lengua, yo escuché muy fuerte el chasquido húmedo, no sé si se habrá escuchado en todo el auto. En el cuarto golpe dejó su verga apoyada en mi lengua, sabía incluso hasta mejor que el pito de mi novio, un gusto un poco más salado y mucho menos amargo.

En mi lengua sentí el tronco de su pene, intenté levantar la cabeza para buscar la punta, pero él me empujó contra su pubis, mi boca seguía abierta y mi lengua afuera, me hizo lamer toda su verga hasta la base, donde me encontré con su mano, me hizo subir y bajar varias veces, cada vez más rápido e intenso, yo quería capturar su cabeza y metérmela en la boca, no me dejaba, me obligaba a lamer todo el largo de su pene, le encantaba tener el dominio.

Babeaba lo más que podía ese miembro, lo quería bien mojado para mí, me estaba volviendo loca, había olvidado completamente donde estábamos, no era capaz de ver nada, escuchaba la música bastante fuerte, solamente sentía una vergota muy dura en mi boca y una mano en mi nuca, jalándome el cabello mientras me guiaba a su antojo. Estuve un rato disfrutando de su verga en mi boca, hasta que siento que tira de mi cabello hacia arriba, pero pega su antebrazo en mi espalda alta, provocando que me arquee, y que mis tetas, queden más cerca de su verga, este movimiento provocó que mis pechos se guarden en mi top nuevamente. Sentí que su mano izquierda soltaba su verga y se dirigía a mis tetas, sintió la tela de mi remera y parecía como enfadado, su respiración se agitaba. Tiró de mi pelo causándome un poco de dolor, y me apretó el pezón izquierdo muy fuerte.

Él podía haber levantado el top, o tirar de el para provocar que mis tetas queden libres de nuevo, como lo había hecho antes, pero no lo hizo, era como si esperaba que yo lo hiciera. Llevé mi mano derecha a mi remera y la levanté, liberando primero mi pecho izquierdo y luego el derecho. Ahora, aflojó un poco la presión en mi cabello, volviendo del dolor al placer. Me mantuvo en esa misma posición, su codo derecho seguía provocando que yo esté arqueada, y él jugaba con mis tetas, masajeaba, apretaba y pellizcaba. Su verga estaba libre, así que fui la sujeté con mi mano derecha, comencé a masturbarla, seguía húmeda, mi saliva seguía en ese falo, desde sus huevos hasta su cabeza, donde más mojado estaba era su pelvis, se ve que por la posición toda mi saliva había ido a parar ahí. Lo masturbé un rato, variando el ritmo y la intensidad, el seguía concentrado en mis tetas, intenté provocar que su verga choque con mis tetas, pero no lo logré, chocaba con su brazo de por medio, y cuando quería inclinarme un poco más, me recordaba que él tenía el control, jalando de mi cabello. No sé cuánto tiempo llevaba este hombre con la verga completamente rígida.

Estaba desesperada con sentir su semen en mi boca, pero él no me dejaba actuar libremente, comencé a pajearlo más intensidad, si lograba hacerlo acabar a lo mejor llegaba algún chorro a mi cara. No me alcanzaba con una mano, necesitaba las dos. Me moví como pude y quise llevar mi mano izquierda a su verga, pero era muy incómodo, el noto que yo me intentaba mover, me levantó un poco y agarró mi brazo izquierdo, puso mi codo en su pecho, deslizó su mano por mi antebrazo guiándome hasta su verga, y ahí la pude tocar, era la opción menos incomoda, no podía levantar mi muñeca para agarrar su verga normalmente, la palma de mi mano y mis dedos formaban como un sombrero en la cabeza de la verga del mejor amigo de mi esposo.

Con mi mano derecha pajeaba todo su miembro y con la mano izquierda le masajeaba su cabeza, aumentaba cada vez más mi ritmo en busca de su leche, el comenzó el movimiento de caderas y su respiración se agitaba. Puso su mano izquierda en mi cuello, su mano derecha soltó mi cabello metió su cabeza dentro de la manta, y me abrazó por mi muslo derecho, me acercó hacia él y mi me levantó al mismo tiempo, su boca quedo en mi oreja derecho. “No creo que todo esto esté pasando por casualidad, Gastón no es ningún boludo” – Susurró.

Giró mi cabeza hacia él y me plantó un beso, le respondí, nos besamos muy húmedo y con mucha lengua, soltó mi cuello, me dio una cachetada y comenzó a tocar mis tetas una vez más, su mano derecha acariciaba desde mi espalda hasta mi culo, levantó mi falda hasta la altura de mis costillas, desde que me dijo esas palabras, empezó a actuar más libremente, no hacia las cosas con el cuidado de antes. Me nalgueo 2 veces, con su mano derecha y con su mano izquierda me colaba los dedos.

Sus palabras las tenía en la cabeza, y yo también sospechaba lo mismo que él, el ruido del cachetazo, las nalgadas y el chapoteo de sus dedos en mi concha, era imposible a esta altura que mi novio no se dé cuenta. “¿Y si él había planeado todo?” pensaba en mi cabeza. El provocó esa calentura en los boliches antes de éste viaje, él insistió en venir en su coche, no sé si me golpeó con la puerta a propósito, para que la gaseosa se agitara, pero, no comprobé yo si el asiento estaba mojado. En el momento en el que Ale estaba mirando mis tetas a través de mi remera mojada enseguida me dijo que me pase a la parte de atrás, él me dijo “compartí tu manta con Ale, que tiene frío”.

Me dio otras dos nalgadas, una más fuerte que la otra y subió su mano hasta mi pecho derecho. Su mano izquierda abandonó mi cuello y se ubicó en mi pecho izquierdo, mientras me las masajeaba, sentí como recargó parte de su hombro y su pecho en mi espalda, provocando que me incliné, comprendí lo que buscaba. Siento en mi pecho izquierdo, su vergota, me doy un par de golpes con ella, así como él lo había hecho en mi boca anteriormente, luego la pongo entre mis pechos, cuando el sintió esto juntó mis pechos, me empujó lo más hacia abajo que pudo, y empezó a mover mis pechos hacia arriba y hacia abajo, cuando subía el derecho, bajaba el izquierdo, a la vez que con el movimiento de caderas me cogía las tetas. Esa verga tan deliciosa, dura y caliente, se sentía riquísimo. “Por Dios que ricas tetas” se escuchó, en un tono muy agitado. No lo dijo en voz baja, se escuchó perfectamente, mi novio respondió subiendo la música al máximo.

Ahora Ale suelta mi teta derecha, y agarra mi mano, para que la reemplace, me indica el ritmo con el que quería que la mueva, el sujetaba la izquierda y yo la derecha, llevó su mano derecha a mi culo, unas cuantas nalgadas y se centró en mi ano, se chupaba los dedos y repetía el proceso, no sé si la postura no lo dejaba llegar a mi vagina, o simplemente él no quería, mi concha quemaba una vez más, y estaba súper húmeda, pero no me quería masturbar, no quería llegar al orgasmo antes que él.

Al fin tenía un poco más de libertad, ni tenía manos en mi espalda o en mi cabeza, decidí alistarme para ir a devorarlo, estaba claro que a él le encantaban las tetas, y le molestaban demasiado los pelos, me recogí el pelo y agarré su mano izquierda para que el me lo sostenga, como lo hizo un rato antes, se lo enredó girando la muñeca, mientras yo buscaba la postura indicada para que su verga pase entre mis tetas y termine en mi boca, no podía conseguirlo. Pensé en mi marido una vez más, pero Ale ya había emitido mucho ruido, “si no dijo nada hasta ahora ya no lo va a hacer” me dije a mi misma.

Su verga tendría que estar apuntando al techo para poder disfrutarla a gusto, me decidí, y me puse en 4. Al fin podía probar esa vergota como yo quería, la sujeté con las dos manos por la base, y me metí la cabeza en mi boca, lubriqué tanto como pude con mi lengua, el comenzó a empujar mi cabeza hacia abajo y levantar sus caderas lentamente, su verga se introducía, la mandíbula me dolía, tenía que tener la boca muy abierta para que toda esa carne pueda ingresar, la primera arcada llegó, mi boca no había siquiera tenido contacto con mis manos, era increíble toda la verga que me faltaba por tragar, yo no tenía experiencia con semejante tamaño, no iba a poder tragarla toda por más que lo deseara.

Subía y bajaba mi cabeza cada vez con más intensidad, su movimiento de cadera era cada vez más rápido, ambos gemíamos con libertad. Un par de veces llevé su verga al fondo de mi garganta provocando arcadas. El movimiento de mis manos, boca, lengua y cabeza ya eran desesperados, solo deseaba su orgasmo, necesitaba probar su semen.

Era momento de poner mis tetas nuevamente en acción. Para lograrlo me tuve que sentar en mis tobillos y acercarme un poco más. En este momento, Ale saco su mano derecha de mi culo, y la dirigió a mi entrepierna, jugando con mi clítoris. Yo ubicaba esa hermosa verga entre mis tetas, con mis manos las apretaba para que su miembro no escape, subía y bajaba masturbándolo lo más rápido que podía, su verga chocaba en mi cuello, arqueé un poco mi espalda, y agaché mi cabeza. Ahora sí, bajé mi cuerpo y el levantó sus caderas, su vergota se asomó de entre mis tetas y se ubicó perfectamente en mi boca, saqué mi lengua para recibirla. Cuando yo subía mi cuerpo, la cabeza de su vergota se escondía en la mitad de mis pechos, cuando yo bajaba, su cabeza entraba por completo en mi boca.

Sus dedos dejaron mi clítoris y se ubicaron justo debajo de mi vagina, apuntando al techo, mis movimientos al masturbarlo, provocaba que sus dedos entraran y salieran, el mantenía su mano rígida, yo me movía cada vez más rápido.

Ambos gemíamos, sin preocupación, cada vez que su verga salía de mi boca se escuchaba el chupón, debido a la fuerza con la que yo succionaba esa verga. Aceleró sus movimientos de cadera, más de dos de su mano derecha apuntaban techo, y se introducían a cada movimiento, no sé cuántos eran. Coloco se mano izquierda en mi espalda y me hizo bajar más, mis tetas quedaban en la base de su verga, y en mi boca ingresaba mucho más que su cabeza. Con su mano izquierda agarró la mía (todavía se encontraba en mi pecho izquierdo), y me indicó que el ritmo con el que mover hacia arriba y hacia abajo, imite esto con mi mano en mi pecho derecho, su mano volvió a mi espalda indicando que me quede en esa posición.

Con mis tetas lo masturbaba mientras que mi boca se encargaba de todo lo que sobraba. Ale empezó a mover la mano derecha y me volvió a introducir sus dedos. Yo solo movía manos y cabeza. Un rato así (no sé cuánto, había perdido la noción del tiempo bajo esa manta), empezó a cogerme las tetas y la boca con intensidad, mientras que aceleraba el ritmo de su mano.

Estaba cerca de su lechita, se notaba en sus movimientos, cada vez más rápidos, me esforcé al máximo en lograr que suceda. Su mano izquierda recorría todo mi cuerpo, agarrando tanto piel como le era posible, sus dedos taladrando mi vagina fuertemente, todo su cuerpo se contrajo, sentí el primer chorro en mi paladar y soltó un fuerte gemido. Con mi mano izquierda puse la manta en su boca, ahogando sus gemidos. Segundo chorro llegó, inundando mi boca, un poco se escapó de mis labios, tragué tanto como pude (jamás había tragado semen antes, no era sabroso, pero sentía que Ale y su verga se merecían todo de mi). Tercer chorro, otra vez chorreo una cantidad considerable de leche sobre su verga, tragué todo lo que se encontraba en mi boca y me preparé para más. No largó más, así que empecé a limpiar toda su verga, como si estuviera pidiendo perdón por derramar su leche, una vez limpia, me levanto y me besó. Una vez más, con su lengua en mi boca, su mano izquierda en mis pechos y su mano derecha en mi concha, llegué a mi segundo orgasmo, ahogando mis gemidos en sus labios.

Me ubiqué correctamente en mi asiento, miré a mi chico, seguía manejando tan tranquilo, como si estuviera solo en ese coche. Agarre mi celular, eran las 3:30, no había pasado tanto tiempo como yo pensaba. No me moleste en acomodar mi ropa y me puse de costado, dándole la espalda a Ale, él giró para abrazarme y quedamos en una especie de cucharita, pero sentados, su flácido pene quedo apoyado en mi nalga izquierda, me vi tentada a mover mi culo para despertar ese pene de nuevo, pero no lo hice, el permaneció quieto también y luego de unos minutos me dormí.

“Amor, amor ¿no tenes ganas de ir al baño?” – me despertó mi novio.

“No bebé, estoy bien" – contesté, sin abrir los ojos, y acurrucándome más para seguir durmiendo.

“¿Segura? No sé si después hay más estaciones de servicio, yo tengo que ir a cagar” – mientras me sacude la pierna para despertarme

Le agarro la mano para que vea que estoy despierta. “Si amor, segura, quédate tranquilo”

“¿Vos Ale, no queres ir al baño?” – pregunta de nuevo mi novio. Ale no contesta, pero me aprieta contra su cuerpo. En ese momento me doy cuenta que estaba despierto, no por el movimiento, sino porque siento la dureza de su miembro entre mis nalgas.

“Está re dormido amor, no te hagas drama" – contesté yo por él.

“Después no digan que no les avisé, en 5 llegamos" – dijo mientras me palmeó la pierna.

Cerré mis ojos, moví un poco mi culo para sentir ese falo nuevamente, no recibí respuesta de él, “por ahí lo único que está despierto es su miembro" pensé. Me quedé tranquila y me dormité nuevamente.

Un portazo me despertó, miré y mi novio no se encontraba, “estamos en la estación de servicio, mi novio fue al baño” pensé. En ese momento de orientación, Ale sujetó mis pechos, y me lamió la oreja, la calentura se apoderó de nosotros y su pene recorría todo mi culo.

Me apretó fuerte los pechos y giró sobre si, provocando que yo quede sentada encima de él. Su verga ahora estaba ubicada a lo largo de mi vagina, rozando ferozmente mi clítoris, quería sentir esa vergota dentro mío, tenía más del doble de tamaño que la de mi novio, y yo estaba loca. Lleve mi mano derecha a su verga para guiarla hacia la entrada de mi concha, pero, el me sujetó ambos brazos y lo impidió. No entendí el porqué, pero me dejé llevar, intenté metérmela solo moviendo mi cuerpo, no lo conseguía, aun así, su vergota a lo largo de mi vagina, y frotando mi clítoris se sentía increíble.

“Por favor Ale, cogeme ya, no aguanto más" – no hubo respuesta por su parte.

“No aguanto más. Necesito esa vergota adentro de mí, por favor" – imploré.

“Si te la pongo ahora no te la saco en todo el viaje, Sofi" – contestó

“¿Y qué? Si Gastón ya sabe lo que está pasando, es más, creo que él lo provocó. Ahora no debe estar en el baño, fue una excusa para que me cojas con libertad" – dije desesperadamente. No sé si en verdad pensaba eso, o si intentaba convencerlo para que me la meta.

“No Sofi, no estamos seguros de eso. Pero, tranquila que este viaje recién empieza, ya vamos a tener tiempo solos, y te voy a coger como te lo mereces" – dijo. Mientras, me levantaba y me ubicaba a su lado.

Me acostó boca arriba, a lo largo del asiento, se recostó encima de mí y nos besamos. Su vergota se ubicaba ahora, desde el principio de mi monte venus, y llegaba hasta encima de mi ombligo. Lo abracé con mis piernas y continuamos besándonos con pasión.

Luego, dejo mi boca y sus besos comenzaron a descender por mi cuello, sus manos se turnaban para masajear mi culo y mis tetas. Siguió bajando lentamente, sus labios ahora se encontraban en mis pechos, succionando todo lo que podía, sus manos en mi culo, y lo más importante, al descender su cuerpo, su vergota se deslizó por todo mi monte venus, y su cabezota quedó justo en la entrada de mi conchita.

“Al fin me va a clavar" pensé. El me chupaba y mordisqueaba el pecho derecho, y masajeaba el derecho, solo se centraba en eso. Aproveché su obsesión por mis tetas, e hice presión con mis piernas, abrazándolo más fuerte. Sentí como su verga se abría paso dentro de mí. Me provocó un poco de dolor, era muy gorda, solo logré que entre la cabeza. Ale se incorporó, me agarró las piernas y las puso en sus hombros.

“Hoy no vamos a coger, ya te lo dije, tenemos que hacer las cosas bien” – me dijo, mientras me ponía una mano en el cuello y se inclinaba sobre mí. Sujetó su vergota y ubicó la cabeza en mi clítoris. Empezó masajes de izquierda a derecha, mientras que su mano libre masajea todo mi cuerpo. Se sentía increíble su verga hirviendo, masajeando mi concha de esa manera, yo volaba en lujuria, mis gemidos aumentaban su volumen e intensidad. Nunca me habían hecho algo así, con Gastón era todo muy monótono, esto era distinto, Ale parecía disfrutar cada parte de mi cuerpo, parecía excitarse con mi placer o mi deseo.

Cerca de un nuevo orgasmo, de pronto, se incorpora, me sujeta de las nalgas y me levanta y lleva su boca a mi concha. Esta posición era nueva para mí, mi cabeza, nuca y un poco de mi espalda alta era lo único que se encontraba apoyado en el asiento, mis muslos se encontraban alrededor de su cabeza, y como él estaba sentado la mayoría de mi cuerpo se encontraba elevado.

Era increíble cómo me devoraba la concha y el culo, su lengua y labios variaban perfectamente de mi clítoris, hasta mi vagina y mi ano.

Luego, llevo un par de dedos a mi vagina que entraron sin ningún problema, su lengua se ocupaba de mi clítoris y con su mano libre se masturbaba. Mis caderas tenían vida propia, yo gritaba de placer. Introdujo un dedo en mi ano, y llegó mi orgasmo, nunca había acabado tanto en una noche, cuánto flujo había tragado este chico. Era increíble, “¿porque no te separaste antes Ale?” pensaba, “¿cómo seguiría mi relación después de esto?”.

Sentí un chorro de leche caliente que iba, desde mi pansa, hasta mi mejilla, y un segundo chorro que caía perfectamente en mi pecho derecho.

“Me parece que si vamos a tener que ir al baño" – dijo Ale, ambos reímos. Buscamos nuestras ropas y nos vestimos, esperamos a mi novio, y cuando el vino, fuimos nosotros.

Me arreglé lo más que pude, cuando volví al coche vi a Ale que ya estaba ahí, y sus maletas a su lado, mi novio me dijo “ya se secó amor sentate adelante”.

Un poco triste me senté ubiqué en mi lugar, y seguimos con nuestro viaje. La alegría volvió cuando llegamos al hotel, el cuarto tenia baño, cocina y una sola habitación, con una cama matrimonial y una individual. Siempre nos encargábamos de tener 2 habitaciones, pero claro, ahora no estaba Bárbara, y dormiríamos los 3 en la misma habitación. Que buenas vacaciones me esperaban.