El Cuñado parte 5
Albert creía conocer a su familia, pero la siesta de esa tarde reveló un mundo secreto detrás de la puerta de cristal. Lo que comenzó como una curiosidad morbosa se transformó en una complicidad oscura: filmar cómo su cuñado rompía la dignidad de su propia cuñada, y cómo ella, al final, lo suplicaba.
EL CUÑADO Parte 5
Me dormí profundamente luego de almorzar. Estaba agotado por todo lo vivido desde la noche anterior. Ana y Sofía se habían marchado a navegar. Eso quería decir que Luz y Oscar se quedarían a solas, en la piscina y en la casa.
Pensé en eso antes de dormir y en que debía vigilarlos a ver que hacían, pero literalmente me desplomé en la cama.
Me desperté pesadamente, no sabía cuántas horas había dormido. Miré el móvil, había dormido solo una hora, escuchaba el leve rumor del mar en la cala que era una delicia y el suave rumor de agua que venía de la piscina, serían las cuatro de la tarde.
Escuché el grito lejano de una gaviota. Miré a mí alrededor, todos los muebles de la habitación comenzaron a tomar forma y también los sucesos desde la noche anterior comenzaron a ingresar en mi mente.
Me refregué los ojos en el lavabo, salí al pasillo, caminé un poco a tientas, con el móvil en la mano.
Llegué a la habitación de Luz, nada se escuchaba allí, abrí la puerta, la cama estaba impecablemente tendida, los postigos echados.
Pensaba ya que los encontraría en la piscina, cuando sentí un crujir de madera y provenía de la tercera planta de la casa, allí donde mis suegros tenía su dormitorio, una torre que tenía vistas de 360 grados de la cala, el océano y las montañas, hasta habían instalado un pequeño ascensor que iba desde la sala de estar hasta ese lugar que mi suegro llamaba el nido de las águilas.
Comencé a subir los viejos peldaños de madera, el corazón me latía muy de prisa.
No estaban allí. La habitación estaba impecable como siempre, la gran cama con dosel, en una repisa la foto de cuando el rey visitó la casa, sonriente con mi suegro.
Bajé las escaleras sin preocuparme por el ruido, cogí un zumo de frutas en la cocina, bajé hasta la piscina, tampoco estaban allí, el agua refulgía con la luz del sol.
Caminé por el borde de la piscina y entonces escuché un sonido ahogado.
Venía del gimnasio, lo habían construido hacía unos pocos años atrás, tenía una puerta corredera de cristal que se abría hacia el sector de la piscina, esa puerta estaba cerrada.
Me acerqué hasta ella y lo que vi paralizó mi corazón.
Estaban en una colchoneta frente al enorme espejo que cubría toda la pared, donde esa mañana había visto a mi esposa ejercitarse.
Luz tenía su largo y flexible cuerpo estirado y replegado sobre la colchoneta, estaba de rodillas pero completamente reclinada hacia adelante, una manaza de Oscar le cubría la boca.
Sus largos brazos estaban estirados hacia adelante y parecían querer aferrar algo que estaba más allá, pero solo se aferraban con fuerza a la tela de la colchoneta.
Detrás de ella Oscar la penetraba con embestidas fuertes pero a ritmo lento, eran como largas estocadas a puro golpe de pelvis.
Cada vez que la polla de Oscar se hundía en ella, Luz abría los ojos, se miraba en el espejo por un momento y luego volvía a reclinar la cabeza cerrando los ojos.
Comencé a filmar con el móvil, sin pensarlo. Los sonidos llegaban muy menguados por el vidrio, me pareció que Oscar le decía algo pero no pude distinguir las palabras.
Una mano de Oscar amasaba un pecho mediano y bien formado de mi cuñada, vi como besaba su espalda, imaginé el contacto de esa barba mal rasurada y rasposa sobre la fina piel de la pequeña espalda, apartando la cascada rubia de pelo sobre uno de los hombros.
La mirada de Luz era vidriosa, implorante, finalmente había consentido en darle ese gusto al cabrón de su cuñado, tal vez estaba obteniendo ella lo que me había dicho un rato antes, un polvo vulgar y corriente. Lo que su propio marido se negaba a darle.
Oscar metió su mano por entre las piernas de mi cuñada, para seguramente masturbarla y aceleró el ritmo de las embestidas.
Ahora se la estaba follando bestialmente, el mismo parecía un enorme orangután, con su piel sebosa, su tripa pegada al culo bien redondeado de mi cuñada.
Sus enormes y toscos pies muy cerca de los delicados pies de Luz, podía ver perfectamente las plantas de los pies de los dos.
Parecía que se iban deslizando por la colchoneta hacia adelante, las manos de ella casi tocaban el espejo, el mete y saca era cada vez más violento, los gemidos ahogados en su boca por la manaza de Oscar eran cada vez más sonoros, irreprimibles, el cuerpo cimbreante de ella tuvo como una especie de espasmo, estaba a punto de correrse.
La cara de él estaba rojiza, congestionada por el esfuerzo, tener doblegada así a semejante mujer no sería tarea fácil, no la podía ver pero imaginé esa mano de dedos gruesos horadando el coño y el clítoris de Luz, escarbando en esa intima región, buscando el estallido final, el orgasmo liberador y doliente de ella.
Y finalmente sucedió, Luz comenzó a correrse pero Oscar no soltaba su mordaza de carne sobre la boca, aun así se escuchaban verdaderos chillidos de animal sacrificado, lanzados con desesperación sobre la palma de esa mano grotesca.
Mi perfecta cuñada se corría como una cerda, sus perfectas piernas temblequeantes, el lomo hundido y sudado sobre la colchoneta, los dedos arañando la tela.
Oscar la llevaba contra el espejo a golpes rítmicos y secos de polla, siempre amordazándola con una mano y masturbándola con la otra.
Hasta que fue evidente que ella ya no podía más de sí, una mano de largos dedos delicados se aferró a la mano que le cubría la boca y buscó liberarse.
Cuando lo consiguió escuché claramente a través del vidrio, el anhelante suspiro que lanzó, como buscaba respirar a grandes bocanadas, como alguien que hubiese estado mucho tiempo bajo el agua.
Entonces Oscar se irguió sobre sus talones, poniéndose más vertical y atrajo la espalda de Luz sobre su pecho y la besó, un largo morreo descarado, comiendo y cubriendo la hermosa boca de mi cuñada con su boca de gorila macho, siempre con su polla dentro de ella y sobándole un pecho con toda la manaza.
Confieso que ver ese beso fue como una descarga de adrenalina dentro mío como nunca antes había sentido, mi polla estaba a punto de reventar, con una erección totalmente fuera de lo común, parecía que la tela de mi bañador iba a estallar.
Y fue en ese momento que Luz giró su cara hacía la derecha mientras seguía besándose con Oscar, abrió sus increíbles ojos verdes todavía empañados por el orgasmo y me vio con total claridad a través del cristal de la puerta corredera.
Y mi cuñado también me vio claramente, y sonrió y algo dijo, pero no pude distinguir las palabras.
Volvió a cubrir la boca de Luz con sus besos, acariciando sus pechos, el largo cuerpo de junco de ella pegado a su grueso cuerpo simiesco.
Y entonces Oscar me hizo un gesto con la mano, invitándome a pasar.
Y tal vez no debí hacerlo. Porque abrir la puerta corredera era ingresar a otro mundo, un mundo desconocido para mí, era territorio virgen e inexplorado, era aceptar, luego lo comprendí, el papel de mirón de Oscar. Mirón de como Oscar se follaba a mi inalcanzable cuñada. Él también quería compartir ese triunfo y humillarla un poco más a ella.
Abrí la puerta corredera sin dejar de filmar con el móvil, lo primero que me chocó fue el sonido de los besos y como Luz parecía querer frotarse en el cuerpo de Oscar, como perdiéndose en él, como fundiéndose con él para desaparecer de mi vista.
Y también noté el sonido leve del roce de piel contra piel y la vergüenza de ella al mirarme con esos increíbles y ahora velados ojos color verde esmeralda.
_ A que nunca te imaginaste esto Albertito, como la tengo a nuestra cuñadita, tenes que ver cómo me aprieta la verga con esa conchita caliente que tiene_ me dijo y la volvió a besar y ella más pareció corresponderle sus besos luego de que él dijera aquello.
_Y lo mimosa que es, pobrecita necesitaba un poquito de cariño ¿No es cierta mi vida?_ y ahora fue ella quien buscó su boca y con una mano fina y estilizada acarició la cara de Oscar recorriendo la mandíbula saliente de gorila.
_Bueno hermosa te voy a coger otro poco, como vos te mereces_ le dijo Oscar y volvió a reclinar el cuerpo de ella hacia adelante en dirección a mí.
Tuve un bello primer plano de ese rostro nórdico, enigmático y ahora totalmente desencajado, se apoyó con las palmas de las manos en la colchoneta, sus hermosas tetas oscilaron levemente.
Oscar acomodó un poco su polla dentro de ella y separó algo las turgentes y elásticas nalgas de Luz, escupió allí entre su polla y el culo de mi cuñada y comenzó a follársela fuerte otra vez.
Sus manos de King Kong aferrando la pequeña cintura
PLASSS!! Ese primer azote en el culo de mi cuñada me conmovió profundamente, estuve a punto de correrme sin tocarme
_Y ahora Albert, vamos a dar un buen show ¿no es cierto mi amor?_ dijo Oscar y cogió del pelo a mi cuñada como si fuera una rienda y tirando de ella violentamente se hundió hasta el fondo de una violenta estocada. Nuevos azotes en el culo y Luz comenzó a gemir soezmente, como una cerda que va a al matadero
_Así, chillame chanchita, así_ le dijo Oscar
_Como me follas cabrón….Ahhh!!........ como me follas.._ dijo ella por primera vez superando su vergüenza frente a mí, me daba cuenta que ya no le importaba nada, que yo fuera su cuñado y que la estuviese filmando.
Yo perdía mi mirada en cada perfecta parte del cuerpo de mi cuñada, era una verdadera escultura, las líneas de los músculos, los tendones, sus rodillas, sus muslos, sus pies, sus brazos, todo en ella era como un modelo de belleza extraordinaria.
Y allí estaba agitándose con las embestidas de orangután de Oscar, sus elásticas y firmes nalgas ya rojizas de los azotes dados con esas manos toscas y pesadas.
PLASS!! PLAASS!!
Mi cuñado le soltó el pelo y este cayó sobre el ovalo increíble de la cara de mi cuñada, cubriéndola en parte.
Entonces hice algo que me asombró a mí mismo, acerqué una mano y aparté el pelo de su cara para ver mejor su rostro, sus ojos verdes se encontraron con los míos y fue como si de algún modo me agradeciera ese gesto.
_Ayy!!...no- dijo ella cerrando los ojos.
Oscar había enterrado uno de sus enormes pulgares en el ano de mi cuñado, dejó caer un chorro de saliva allí y lo esparció con el pulgar, para luego volver a metérselo en el culo
_No sabes cómo me aprieta el dedo con el culito _ me dijo Oscar casi como una especie de íntima confesión.
_Mmmm….ay.._ dijo ella
Oscar de pronto tenía en su mano una botella de plástico, con un pico, era un aceite que él mismo había traído a la casa, se usaba para dar masajes e incluso yo lo había usado ya una vez ese verano con Sofía.
Lo esparció sobre las nalgas de mi cuñada, junto los dos pulgares, amasó las nalgas en círculos concéntricos, mientras seguía follándola, para terminar enterrando otra vez el pulgar en el anillo prohibido de ese hermoso culo, pero esta vez empapado en aceite.
Luz ocultó su rostro entre sus brazos, bajando la cabeza, dejando que su larga melena la cubra por completo.
Oscar seguía esparciendo aceite en sus nalgas y luego de penetrar el ano varias veces con un pulgar y luego el otro, comenzó a meter los dedos índice y medio en ese pequeño y prieto orificio
_Dios……dios…._ dijo ella
_El momento religioso.._ dijo Oscar burlón
Luz ya tenía su frente sobre la colchoneta, el cuerpo totalmente doblegado, podía ver sus clavículas y los redondeados hombros.
Toqué uno de sus largos dedos inertes sobre la colchoneta, apenas fue un roce que ella seguramente ni notó.
Vi la manaza de Oscar sobre uno de sus hombros, parecía que podía arrancarle el omoplato de tan bestial que parecía.
La mano apretó y jaló hacía atrás.
Entonces comprendí que estaba a punto de encularla, su otra mano se sujetaba la polla y la ponía en dirección a esa puerta secreta, a la fuente de todos los deseos, hacía la entrada de ese agujero encantado, de ese culo que yo tanto había admirado desde hacía años, ceñido por elegantes vestidos de fiesta o por pantalones vaqueros, por bikinis en los veranos.
Allí estaba la cabeza de esa gorda polla del palurdo de mi cuñado haciendo contacto con las paredes del recto y luego como si deshojara una flor preciosa, pude ver el instante preciso en que la cabeza de la polla se abrió camino, lentamente, como un buque pasando por un estrecho canal, apartando las prietas orillas de ese canal y cruzando el continente.
-Dios…no…me vas a romper… vas a partirme en dos_ dijo ella
_No mi amor…tranquila…ya te entra…así……..limpita amor,, ahí te va hermosa…ahí te va_
La voz de Oscar se había vuelto tan dulce y melosa como concentrado su gesto.
Volvió a tirar con su mano del hombro de Luz, esta alzó su cara, sus ojos se encontraron con los míos, su expresión era doliente, implorante.
Pude ver que ya Oscar no se sujetaba la polla sino que apartaba un poco una de las nalgas, para que la gorda polla se abriera camino con más facilidad.
Y luego la otra mano de gorila cogió el otro hombro de mi cuñada y así con sus dos manos en los delicados hombros, la atrajo hacía sí.
Ella ahora levantó su torso arrastrada por aquella fuerza, sus perfectas tetas me parecieron como dos manzanas grandes, jugosas y redondas.
A la vez un suave movimiento de pelvis de mi cuñado la hizo suspirar y casi sollozar
_Joder tienes tu polla en mi culo_ dijo Luz completamente arrebatada, sin poder creérselo
_Si mi amor en tu culito mi vida ¿Viste que fácil te entró? _ dijo Oscar bombeando suavemente, en un lento vaivén.
Ella no contestó, sus dedos de las manos se tensionaron, otra vez rocé un dedo, una uña nacarada con mi dedo, esta vez si ella pareció notar mi leve caricia.
_ ¿Te gusta mi pija en tu culo, hermosa?_ dijo Oscar con esa voz de caramelo que en él sonaba ridícula y falsa
_Mmmm…me encanta…me encanta…_ dijo ella con los ojos cerrados, los hermosos parpados parecían abultados e hinchados
_Si…si….. como te gusta mi pija mi amor_ dijo Oscar y la tomó de los antebrazos haciendo que ella se incorporara un poco más
_Dios….me estás partiendo…joder…_ dijo Luz porque él había incrementado la fuerza de la penetración
_Te voy a romper bien el orto, hermosa_
_Ahhh!....para….para…hijo de puta_
_No te vas a poder sentar en una semana, bebé…_
_AHHH!,…como me follas…cabrón…_
_Mirá Albert…….. la intelectual de la familia…como le gusta la pija…_
Mmm…dios….como me follas…_ volvió a decir Luz, sus pechos medianos se golpeaban entre sí, ya estaba de rodillas en posición casi vertical y pude ver bien su coño brilloso y bien abierto.
Entonces Oscar pegó su pecho velludo con la espalda de ella y la besó, pude ver su lengua de oso penetrar la boca de mi cuñada y luego hacer un movimiento circular devorando esa hermosa y fresca boca, la lengua rosada de ella emergió por un momento y se enroscó con la de él.
_Mi culo…joder…mi culo_ dijo Luz
_Que cola juguetona…mi vida….._ le dijo Oscar y con unos dedos como salchichas comenzó a masturbarla.
_Ahhh!……Dios…. Me estás follando el culo….._ dijo Luz y echó su cara hacía un costado, revoleando su cabello, la larga cinta de pelo rubio se agitó como las crines de una yegua galopando.
_Si mi amor te estoy reventando el orto…._ Dijo Oscar, su manaza se movía como enloquecida sobre el clítoris de mi cuñada, mordisqueó la oreja de mi cuñada y dio dos o tres golpes de polla bien profundo.
Luz explotó en un orgasmo casi epiléptico.
Oscar la envolvía con sus brazos, ella parecía querer zafarse, con los ojos cerrados, el rostro congestionado, su ceño surcado por una profunda arruga que afeaba su belleza inmaculada.
De pronto abrió los ojos muy grandes, me impresionó como me miraba fijamente y parecía no verme en absoluto, estaba completamente transportada por el placer.
Era tal como ella había dicho, necesitaba un buen polvo y vaya si Oscar se lo estaba dando.
El ritmo se fue calmando pero Oscar seguía con su polla en el culo de mi cuñada y me sonreía socarrón mientras Luz buscaba aire y trataba de reponerse del orgasmo.
Finalmente fue sacando su polla, lentamente, otra vez reclino el cuerpo de ella hacia adelante y volvió a penetrarla por el coño.
Por la velocidad de la penetración comprendí que iba a eyacular dentro de ella.
_No te corras dentro…_ dijo luz
Pero fue inútil porque él lanzó un grito de bestia herida y se corrió dentro del coño de mi cuñada, aferrando con sus manazas la cintura de miniatura.
Luego se volcó completamente sobre ella, casi aplastándola, le giró la cara y la besó en la boca, ella correspondió el beso con menos entusiasmo que unos minutos antes.
_Te dije que no te corrieras dentro_ le reprochó
Oscar no contestó, volvió a besarla y luego se fue incorporando para dejarla salir de debajo de él.
Luz me miró con reproche, pareció que iba a decirme algo pero solo se incorporó, verla ya de pie completamente desnuda, algo sudada y con el culo rojizo por los azotes recibidos era un espectáculo increíble.
_Vaya par de cabrones_ musitó, abrió la puerta corredera, pude verla recogiendo su bikini del suelo.
Oscar se estaba secando el sudor con una toalla, su polla seguía morcillona, tenía un buen pedazo ese animal, de eso no cabía duda.
_Le mostré el video de la peque y se volvió loca, ahora me la voy a seguir follando otro poco_
No supe que contestar.
_ Después pásame el video, como te gusta mirar Albert ¿Eh?_ dijo esto último entre risas
Vi como Luz se marchaba de la piscina.
_A esta me la voy a seguir cogiendo bajo la ducha_ dijo Oscar y con el bañador en la mano, salió el también del gimnasio.
No sabía que pensar ni que creer, me resultaba irreal lo que había presenciado, de alguna manera estaba en estado de shock.
Vi que tenía un mensaje de Sofía.
_El mar es una pasada, tendrías que haber venido_ decía
Subí hasta la casa, pasé por la terraza desierta, salí al pasillo, me detuve frente a la habitación de Luz, la puerta esta entornada.
Abrí lentamente, escuché el inconfundible sonido del agua de la ducha correr y gemidos ahogados.
Tal como había dicho, Oscar se estaba follando a Luz bajo el agua tibia
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- Relato #206983— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
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