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El capataz de obra y la arquitecta Parte 2

Silvia no solo ha cedido ante el capataz; ha invitado al hombre que la humilla a su propia casa. Mario, atrapado entre la ira y la curiosidad morbosa, debe decidir si confronta la traición o se sumerge en la nueva dinámica de poder que su esposa ha construido.

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EL CAPATAZ DE OBRA Y LA ARQUITECTA Parte 2

_No lo puedo creer……qué asco…no puedo creer que te ponga esto…. _decía ella, cogiéndose las sienes con los dedos.

_Joder, no sé cómo explicarlo, tenía esas fotos tuyas con él y luego ha sido esto de la IA…._

_ Esta mierda os va a comer el poco cerebro que tenéis….putos cochinos que sois…- dijo ella

No pude evitar pensar que tenía razón, esto de la IA en las manos de nosotros los hombres era algo enloquecedor.

_ ¿Realmente te pone eso? ¿Quieres veme desnuda con él y dándome azotes en el culo?_

_Por supuesto que no, cariño……es solo una fantasía, una tontería…._

_Dime una cosa ¿te has masturbado con estas imágenes?_ dijo ella

_Claro que no…._

_Claro que sí, Mario, eres un mentiroso_ dijo ella y se fue

Bueno, lo hecho, hecho estaba, no tenía remedio ya, tal vez le quitara peso en su cabeza a lo que venía pasando con sus discusiones diarias con el capataz o jefe de obra.

No me habló durante un día entero, ese silencio de parte de ella era muy duro de soportar, esa guerra fría.

Hasta que a la noche siguiente.

_Quiero hablar contigo_ dijo

_Vale, me alegra que quieras hablar_ dije

_ ¿Tú crees que esto del capataz y yo, es algo sexual, es una lucha sexual?_

_Bueno, tú lo has dicho, que te discrimina por ser mujer_

_Lo que quiero decir es ¿si crees que detrás de todo hay una cuestión de atracción sexual reprimida?_

_No lo había pensado_ dije

_Para ser que no lo habías pensado, joder, con las mierdas de videos que has hecho_ dijo, pero en su tono ya había una cuestión más conciliatoria.

_Voy a prepararme algo de beber ¿quieres tú?_ dije

_Si, lo necesito_ dijo y se quitó los zapatos de tacón que cayeron con estrepito al suelo y se masajeó la nuca por detrás de la melena castaña oscura, subió los pies desnudos al sofá, llevaba una falda y una camisa de seda.

_Ginebra con tónica para comenzar_ dije

_No veo la hora de cogerme vacaciones_ dijo ella

_Los dos las necesitamos_

_He estado pensando mucho, en muchas cosas_ dijo

_Tira, lo que quieras, estoy dispuesto_

_ ¿Tú eres feliz sexualmente conmigo?_ dijo

_Joder, claro, ¿no se me nota?_

_Creería que sí, pero esos videos, ¿Quieres verme follar con otro tío? ¿Es una de tus fantasías?_

_No…..no es eso…….fue un juego con la puta inteligencia artificial de los cojones y es que….si…..

a lo que me has preguntado antes, seguro que debe haber un deseo sexual reprimido por parte de él_ solté, no estaba completamente seguro, pero estaba feliz de que estuviéramos hablando y hubiese acabado la guerra fría.

_No sé qué pensar…puede que lo haya, puede que tenga ganas de follarme ese cabrón y como no puede, me hace la vida imposible en la obra_

_Tal vez convivan las dos cosas, cree que está haciendo lo correcto en la obra y además te tiene ganas_

_Me tiene ganas ¿Qué expresión es esa, Mario? Por dios_ dijo ella haciendo una mueca de desagrado, le alcancé la copa, perlada por la humedad.

_Eres una mujer demasiado guapa para ese ambiente tan masculino de la obra_ dije

_Joder, que machista eres….no me había dado cuenta hasta ahora…._ dijo ella

_No te extrañe, somos todos más machistas de lo que reconocemos abiertamente, me refiero a los tíos de mi edad_

_ ¿Te digo una cosa? Si a eso se reduce todo, estaría dispuesta a echar un polvo con él, para que se quedara tranquilo, para que me dejara en paz con la obra ¿Quiere follar? Pues que se dé el gusto_

Me estremecí por la forma tan sincera en que lo dijo.

_Bueno, lo más probable es que no resultara así, él seguiría en sus trece con esos detalles de la construcción sobre los que no están de acuerdo_ dije

_Por supuesto no lo digo en serio, antes me follo un mono que follar con ese cretino_ dijo ella

_Claro_ dije

_Pero todavía no encajo lo de tus videos, no puedo creer que tengas la mente tan enfermita_ dijo ella

Cogí uno de sus pies y le hice un pequeño masaje.

_Es la mentalidad masculina, pensamos en el sexo todo el tiempo_ dije

_Si….pero….es obvio que te pone…que un tío como ese…que ese energúmeno me azote el culo…..es un asco……te pone ver eso…_ dijo ella

_Es que vosotras no lo podéis comprender, como funciona la mente masculina, me pone porque sé que no es real, porque sé que no va a suceder, que yo lo estoy controlando_

_Es una cuestión de control entonces….de controlarme…._ dijo

_Puede ser…._ dije, la bebida estaba fresca y preví que ella estaba de mejor humor en el fondo y que acabaríamos follando.

_Tu pones la foto y le dices a la IA lo que debe crear, así funciona_ dije

_Bien, vamos al ordenador, quiero probarlo_ dijo ella bebiendo la copa hasta el fondo

_Ahora ¿Quieres jugar con eso?_ dije

_Bueno, compartamos un poco el jueguecillo que has creado_ dijo y me miró con ese brillo cachondo en los ojos que yo le conocía.

Fuimos al ordenador, puse la foto en el chat erótico.

_Ella le da bofetadas en el rostro, pon eso_ me dijo Silvia

La inteligencia artificial creo el video.

Una Silvia enfurecida le daba bofetadas en el rostro a un capataz que parecía uno de esos dibujitos de Mario Bross, el personaje vintage de los videojuegos.

_Se lo merece por cabrón_ dijo ella

_Elige otra consigna_ dije

_A ver….- dijo ella, se había sentado en la silla frente al ordenador.

Escribió rápidamente con sus finos dedos.

Él la coge de los hombros y la pone de cara a la pared, escribió.

Otra vez ese estremecimiento, de que el juego se me iba de las manos.

La IA hizo el video, el capataz la cogía de los hombros y la llevaba hasta la pared y luego los dos miraban a la cámara.

_joder…que mierda es esto….vamos a la cama de una puta vez_ dijo ella

Fuimos a la cama, nos desnudamos y follamos, hacía varios días que no lo hacíamos y estuvo muy bien, ella estaba encendida y cachonda, eso era evidente, pero a la vez había como algo no dicho entre los dos. Eso se notaba en el ambiente.

Por ahora la paz entre nosotros estaba sellada, pero la guerra con el capataz continuaba.

Uno de esos días se me ocurrió ir a un bar que estaba cerca de la obra, yo sabía que a las diez de la mañana paraban media hora a coger un bocadillo y algunos se bebían un trago, a pesar de los protocolos y de los controles aleatorios.

Seguro que Jose, que habría comenzado a trabajar en los años 80 se bebía un pelotazo mientras se comía el bocata, no se podría haber quitado esa costumbre, estaba seguro de ello..

El bar estaba lleno de obreros y albañiles a esa hora y rápidamente le divisé, con su gran panza y sus brazos combados, ese andar pesado que tenía, visto de cerca era un tío más fuerte de lo que suponía, a pesar de ser bajo de estatura se veía que era muy fornido.

_Ya te digo, me vi el partido y luego un rato con la parienta y luego que han venido los nietos y así ha acabado el domingo_ dijo él

_Es una puta mierda el Atleti este año_ dijo uno

_A mí me da igual, yo soy de “aleti” de toda la vida y yo voy a muerte con él, macho, me da igual quien juegue_ dijo Jose, tenía ese acento madrileño antiguo y otra vez recordé algunos amigos de mi padre de cuando yo era niño.

Tenía los ojillos muy pequeños y el rostro moreno, el cabello espeso y completamente cano, con algún mechón más oscuro de tanto en tanto.

Por un momento tuve el impuso de hablar con él.

_Oye pareces un buen tío, ¿no hay forma de que dejes de putear a mi mujer?_ pensé, que feo sonaba eso.

Hablaron bastante de futbol y luego de algunos problemas de la obra, como los materiales que tardaban en llegar, iba a acabar esa media hora, cuando sucedió.

_ ¿Cómo llevas tu batallita con la arquitecta?_ dijo uno

_Joder, que tonta es esa chiquilla, lo del otro día, colega, vaya tela, yo le decía lo de las columnas esas, me da igual que el ingeniero se lo hubiese aprobado, esas columnas ahí es que eran un peligro, tío, igual pasa lo que pasó en Vallecas hace cuarenta años se resiente toda la estructura, un gilipollas el ingeniero que lo aprobó y ella por no hacerme caso_

_Pero joder, lo buena que está Silvita ¿no?_ dijo otro

_Ya te digo_ exclamo otro

_Las berzas que se carga_ dijo otro

_Yo la preñaría a esa chiquilla, a ver si se ocupa de algo importante de una buena vez y se le quita la tontería_ dijo Jose

_Yo más que preñarla le follaría el culo ese tan bonito que tiene_ dijo otro

_Es que es un coñazo la chiquilla esta, salen de la universidad y se creen que lo saben todo y así luego las cagadas que hacen, hace años, mira en las torres esas de Chamartin, que hicimos en los 90, era un arquitecto joven que….-

Y comenzó a contar como él le había advertido a don Fernando que lo que estaba haciendo uno de los arquitectos estaba mal y finalmente habían rectificado y le habían dado la razón.

Es lo que pasa, pensé, un tío de mucha experiencia que se acostumbra a tener razón y posiblemente la tuviera, tuve que reconocer.

Pero que luego al cabo de los años se vuelve una especie de dictador, insoportable, estaba a punto de jubilarse y era lo mejor que podía hacer, mientras tanto había que aguantarle.

Y el modo en que había hablado de ella, tan despreciativo, esa chiquilla y luego lo que había dicho.

La preñaría, pero no por un deseo sexual, sino para que se ocupe de algo importante.

Era terrible, si Silvia lo supiera, era otro mundo que sucedía en paralelo al mundo en el que ella se desenvolvía.

Fueron pasando los días, ya estábamos a mediados de Junio y un día regresé y me encontré a Silvia tirada en la cama, llorando.

_Cariño ¿Qué ha pasado?_ dije

_Nada, abrázame, no ha pasado nada_ dijo ella

Sentí su cuerpazo, caliente, esbelto, largo, contundente, tenía 36 años, dos años menos que yo y medía 1,74, un largo cuerpo de mujer cálido, apretado contra mí, sentí sus pechos exuberantes, cambiar de forma en la medida en que la abrazaba, se apretaban contra mi propio pecho y se aplastaban cálidamente, con fuerza.

_ ¿No ha sucedido nada en la obra? ¿Con el capataz?_ dije

_No, no ha sucedido nada, es solo que estoy muy cansada y he estado pensando….sino sería mejor buscar de quedar, de quedar embarazada_ dijo ella

_ ¿Si? siempre has dicho que querías esperar_ dije

_Si, pero los años van pasando y al fin ¿para qué? no creo ya que pueda ir más lejos en mi carrera_ dijo ella

_ ¿Por qué dices eso? Eres joven todavía, tienes talento….-

_ No había tenido problemas hasta ahora….pero no sé si quiero seguir en ese mundo_ dijo

_Has tenido problemas con ese viejo gilipollas_ dije

_No, olvídate de él, no quiero pensar más en él, bueno si ha sucedido algo, el ingeniero ha rectificado en algo y le ha dado la razón a él_

_ ¿Algo de unas columnas?_ dije

_Si ¿Cómo sabes que eran unas columnas?_ dijo ella de pronto extrañada.

_No sé, creo que tú lo habías mencionado_ dije

_No recuerdo haberlo hecho_ dijo ella

_Yo creo que sí, la otra noche_ dije

_Bueno, puede ser ¿Qué piensas de lo que te he dicho?_

_ ¿Sobre lo de quedar embarazada? sabes que siempre he querido ser padre_ dije

Unos días más tarde fuimos a almorzar a lo de Pía y su marido, en un momento dado ella y Silvia se encerraron a hablar en el estudio, fui al aseo y escuché claramente la voz de Pía, a través de la puerta.

_Debes ponerle en su sitio y sino denunciarle, debes amenazarle de que le vas a denunciar, no puede ser que se salga con la suya_ decía enérgicamente

_No es tan fácil_ decía Silvia, un tanto abatida.

Luego, uno días más tarde las cosas comenzaron a tomar un derrotero extraño.

Una de esas tardes regresé del trabajo y ella se estaba duchando, luego salió de la ducha, envuelta en una toalla y me pareció que su rostro tenía huellas de lágrimas, había llorado otra vez.

_Cariño ¿estás bien?_ dije

_Si, no pasa nada, Mario, estoy bien, no es nada_

Comencé a notarla más lánguida, más extraña, diferente a como era habitualmente, de pronto el tema de la obra y de sus peleas con el capataz dejaron de ser un tema.

_ ¿Ya has hablado con él?_ dije

_ ¿Hablar con él?_

_Con José, el capataz como te había dicho Pía_ dije

_Ah…eso, no hay nada que hablar, él hace su trabajo y yo hago el mío_ dijo ella

_ ¿Tan fácil se ha resuelto todo?_ dije

_Si, al fin y al cabo no era tan difícil, nunca lo es_ dijo ella

Pero seguía notándola muy rara, en un estado de permanente languidez, distraída, no era ella, no parecía ella en verdad, pensé que podía tener alguna forma de depresión.

Pensé que tal vez Pía podía saber algo.

La llamé, la encontré un poco evasiva, no quería hablar conmigo y menos de Silvia.

_Creo que ella y yo ya no tenemos mucho de qué hablar_ me dijo

_Joder, ¿ha pasado algo entre vosotras?_ dije

_Nada, Mario, el tiempo pasa y las personas cambian, es todo_

_Yo creo que está muy rara estos días, algo le pasa ¿tú sabes algo?_

Pareció dudar en ese momento, como si fuera a contarme algo.

_Bueno, trata de estar cerca de ella y cuídala_

_¿Por qué dices eso, Pía? me dejas más preocupado que antes_

_Bueno, no le pasa nada, nada importante, ella te lo contará a su tiempo_ dijo.

_Vale_ nos despedimos.

Evidentemente Silvia no le había hecho caso a Pía, sobre lo de pararle los pies al capataz.

Ese tío se ha impuesto, ha triunfado sobre mi esposa, le ha ganado la batalla, ella ha desistido de plantarle cara y por eso está así, decepcionada.

Esa noche, luego de intentar hablar con mi esposa una vez más, infructuosamente, fui hasta el ordenador, hacía tiempo que no hacía jueguecillos con las fotos, me apetecía hacerlo.

Abrí el chat GPT y vi que había nuevos videos.

Yo hacía bastante tiempo que no andaba por allí, tendría que haber sido Silvia.

Abrí el video generado por inteligencia artificial.

El capataz cogía de los hombros a Silvia y la hacía poner de rodillas y luego ella levantaba la cabeza hacía él, eso era todo.

Y luego había otro video que era casi igual y en este ella ponía sus manos en la espalda y le miraba.

Los videos denotaban una gran sumisión.

Me parecía muy raro viniendo de ella.

¿Así se sentiría ella con respecto a él?

Todo esto me dejó más intrigado aún de lo que ya estaba.

Decidí rondar la obra, como un espía, llevaba mi cámara Nikon con ese gran teleobjetivo y esperaba pillar algo, a mi esposa hablando con él, algo.

Esperé varias horas y nada, supuestamente ella estaba en la obra, pero no la veía por ningún sitio.

Dentro de la obra, había una casilla rodante que hacía las veces de oficina, vi a Jose varias veces entrar y salir y la última vez tardó más tiempo de lo normal y luego salió con esa expresión imperturbable y distante de siempre, ni el menor atisbo de sonrisa o expresión en el rostro y luego la puerta de esa oficina se abrió y vi, finalmente salir a Silvia, llevaba unos pantalones ajustados y una camisa y el casco en la mano, se lo ajustó en la cabeza, la expresión de ella también era como de costumbre, un poco apática, un poco lánguida.

Había estado toda la mañana encerrada allí en la oficina.

No era propio de ella, algo estaba pasando y no podía comprender qué. Hice varias fotos de ella, la seguí con el teleobjetivo y luego la divisé, José, estaba con algunos obreros, ella se acercó a preguntarle algo, miraron unos planos, pero la forma en que ella lo miraba y hablaba con él había cambiado totalmente.

Era otra mujer, en su mirada ya no había disgusto ni parecía darle órdenes, había claudicado completamente, era una mirada llena de respeto y ¿temor?

No, no podía ser eso, conocía demasiado bien a Silvia y sabía del carácter que tenía.

Al día siguiente, como parte de mi investigación, decidí ir al bar en el horario del descanso, para ver si pillaba a la cuadrilla y decían algo que podía servirme como guía.

Por cuestiones del tránsito llegué un poco más tarde.

Jose y el grueso del grupo no estaban allí, me pedí un café, era una mañana calurosa.

En una mesa había dos albañiles y entonces agucé el oído y pesqué parte de la conversación.

_Yo creo que el viejo se la está follando_ dijo uno

_ ¿Pero él ha dicho algo?_

_Tú sabes cómo es, si quiere no habla en todo el día_

_Pero joder, es verdad que el cabrón tiene un pollón y ella parece un poco rarilla, como si le hubiesen bajado los humos, pero no sé, una tía que está tan buena…._

_ ¿Has visto lo que tardó el otro día el viejo en salir de la oficina?_

_Si….eso es verdad…._

_Te digo que si se la está follando le besó la punta de la polla….porque ella es una mujer de bandera…..le he dedicado varios homenajes ya…_

_Joder, yo también me he cascado varias pajas pensando en ella_ dijo el otro.

Tenía ganas de abalanzarme sobre ellos y preguntar ¿estáis hablando de Silvia, la arquitecta, de mi esposa? ¿Mi esposa con ese viejo?

Pero no podía hacer eso, seguí escuchando un poco más pero no pude averiguar nada.

Nuevamente me aposté con mi cámara fotográfica, pero esta vez, Silvia si estaba allí no salió de la oficinilla aquella.

Debí regresar al trabajo con una sensación de vacío en la boca del estómago.

¿Podía ser verdad? ¿Qué hubiese pasado algo entre ella y ese viejo? Por eso la actitud de Pía.

Pero no, otra vez me repetí que era imposible.

Por unos días ella no fue a la obra.

Noté que comenzaba a cambiar el vestuario.

Faldas cortas que dejaban ver sus piernas increíbles, comenzaba el calorcillo, era normal ¿O no?

Entré en ese estado de embriaguez continua en que todo era una sospecha.

Y pronto otro cambio repentino, como si detrás de los nubarrones de tormenta saliera el sol.

Ella sonreía abiertamente, su estado de ánimo cambió por completo.

Volvió a ser alegre, risueña, parecía contenta nuevamente.

Un día ella estaba a punto de salir para el trabajo y no pude dejar de decírselo, mientras desayunábamos, ella con un trajecito de falda corta y una camisa liviana, manga corta, sus pezonazos inmensos y rosados se transparentaban un poco, la melena castaña, el rostro fresco y juvenil, estaba muy guapa, como si hubiese florecido con la primavera.

_Oye, estás bien tú, me tenías preocupado_

_ ¿Si? bueno, tú también estás muy bien_

_Gracias ¿han mejorado las cosas en la obra?_ dije

Su rostro pareció ensombrecerse por un momento, luego retornó la expresión plácida a su rostro.

_Si, todo normalillo, yo…..yo era la que enredaba las cosas…_ dije

_Todo bien entonces con el capataz, ese viejo de los cojones ¿verdad?_ dije traté de hablar despectivamente de él a ver como reaccionaba ella.

No pareció notar nada, siguió bebiendo su café lánguidamente de buen humor.

_Si, tenía razón Fernando, es un hombre con experiencia y debo aprovecharle, un jefe de obra y capataz como él te resuelve muchas cosas sobre el terreno, somos un equipo_ dijo ella.

_Mira, mejor así_ dije, pero algo en su actitud no me cerraba del todo.

Claro es que había entrado en el terreno blando y cenagoso de la suspicacia.

_Luego del horario de obra, tengo que encontrarme con Pía, voy a tardar un poco_ dijo ella.

_Vale, no hay problema_ dije yo

_Hasta ahora, amor_ dijo ella y me besó fugazmente en los labios.

Esperé hasta las seis y media de la tarde, entonces llamé a Pía, había estado toda la mañana y toda la tarde esperando ese momento, para llamarla, para saber, lo que sea que estuviere pasando.

_Hola, Pía, ¿me pasas con Silvia? Creo que tiene el móvil apagado_

Esperé la respuesta de esa mujer como quien espera la sentencia de muerte.

_ ¿Ella te ha dicho que había quedado conmigo?_ dijo.

Joder, el corazón comenzó a latirme como enloquecido.

Ella había elegido a la peor persona en el mundo para cubrirla, una mujer que no sabía mentir, que no era lo suyo mentir.

¿O lo había hecho con toda intención? Porque sabía que su amiga no la cubriría, porque quería que me enterase de una vez.

_No, ella me había dicho que estaría con una amiga, pensé que serías tú_ dije

_No, Mario, no está conmigo ¿Silvia está bien?_

_Si, está muy bien_ dije

Fui hasta el ordenador, miré las fotos que había tirado de Silvia con ese hombre, luego la animaciones que habían preanunciado lo que pasaría.

Silvia me estaba poniendo cuernos con ese hombre, era obvio lo que estaba sucediendo.

Pero como había llegado a pasar, eso sí que no podía imaginármelo, de ningún modo.

Conociéndola a ella, lo orgullosa que era, joder, más fuerte que el dolor que estaba sintiendo, que la angustia, estaba la curiosidad royéndome como una serpiente en el hígado.

¿Cómo ese hombre había logrado follarse a una mujer como mi esposa?

Lo pensaba y lo pensaba y no había manera.

Entonces vi que había nuevos videos hechos con inteligencia artificial, estaban allí.

Los había creado Silvia.

Puse unos de esos videos, la primera imagen era la que yo había tirado con la foto, ella dándole un orden y él mirándola con perplejidad y luego las figuras se animaban, se acercaban y, se cogían las manos y se besaban en la boca.

Un corto morreo, pues los videos eran muy breves.

Los otros dos, eran parecidos, como si ella buscara esa imagen en particular, el beso, con ese hombre, las bocas uniéndose de esos avatar en la pantalla.

¿Ya se habrían besado en la realidad? ¿Se estaban besando ahora mismo? Otra vez ese dolor en la boca del estómago, esa sensación de vértigo, de vacío, como si estuviera cayendo de cabeza dentro de mí mismo.

Miré esas imágenes creadas por ella y comencé a masturbarme, hasta correrme, pensé que sentiría algún alivio, pero fue peor, me sentía con una horrible resaca.

Me tiré sobre el sofá y me quedé dormido.

Me desperté y me di cuenta que ella estaba en la casa, por su perfume, por esa fresca fragancia que despedía su cuerpo, por esa lozanía vital que tenía.

Fui hasta nuestro cuarto, yo recién despierto, con el pelo revuelto y los ojos hinchados y ella fresca y sonriente, el cabello un poco revuelto.

_Hola cariño, no quise despertarte_ dijo ella

_Me he quedado frito ¿todo bien con Pía?_

_Si, se pasan las horas cuando te entiendes con alguien_ dijo ella y se quitó la camisa de manga corta, los finos y torneados brazos, la piel cogiendo un color dorado, aunque las tetazas seguirían blancas como la leche todavía, se quitó el sujetador, buscó algo de ropa en el armario, se giró hacía mí.

_Seguro que las horas se pasan volando cuando te entiendes con alguien_ dije

_ ¿Estás bien? ¿Quieres que cenemos aquí o vamos a comer a algún sitio?_ dijo ella, joder, que carita más lozana y fresca, se la debía haber follado muy bien ese viejo hijo de puta.

_No tengo mucha hambre_ dije

_Puedo preparar alguna cosilla simple_ dijo ella.

_Vale_

Ahora la situación había vuelto a girar, era yo el que se encontraba apático, deprimido, en cambio ella parecía estar muy contenta y feliz.

Daba por descontado que Silvia me estaba poniendo cuernos.

Que me era infiel, ya casi ni follábamos y nuestros polvos eran de compromiso, más tristes que una noche de lluvia.

Yo sabía que tarde o temprano acabaríamos hablando, que la situación era insostenible, esto habrá durado una semana y algo más.

_Oye, podemos ir a la casa de las sierras, hace mucho que no vamos_ dijo ella un día, ya era común verla con esas faldas cortas, sus piernas largas y torneadas eran increíbles, ya nunca mencionaba lo de la obra, todo se había encausado y ya sabía yo bien porque.

Pero todavía la curiosidad seguía carcomiéndome. ¿Cómo demonios había sucedido?

Finalmente llegó el día de ir a la casa de las sierras, llegamos bastante temprano, desconecté la alarma de seguridad, ella subió las persianas, abrió las ventanas. La casa había sido diseñada por ella en una sola planta, estábamos a las puertas del verano, hacía calor, la piscina estaba refulgente.

Me puse el bañador, ella vino hasta donde estaba yo, tirado en mi tumbona, bebiendo un café, la vida era hermosa ¿y si tal vez me hubiese equivocado? ¿Y si tal vez ella no estaba follando con nadie y menos con ese viejo?

Supongo que es uno de los últimos estadios del cornudo, el de la esperanza y el de la negación.

_Mario, te he dicho de venir aquí, porque quería hablar contigo en realidad y pensé que era mejor hacerlo fuera….de Madrid_ dijo

_Vale_ dije, vi como ella se quitaba la parte de arriba del bikini, su cuerpazo era escultural, sus tetazas blancas iban a coger ese color dorado exquisito fruto del aire y del sol, se pasó bronceador por las enormes y esponjosas mamas.

La areola rosada le ocupaba media teta y el pezón era como una fresa pálida.

_Quiero que sepas que te amo, que eres el hombre de mi vida_ dijo

_ Yo también te amo a ti y podría…._ comencé a decir, se me hizo un nudo en la garganta, llevaba las gafas de sol, estiré la mano y cogí la suya que se me ofrecía tibia.

_Creo que la he cagado_ dijo ella

_Podría perdonarte….lo que sea…._ dije

_La he cagado y lo peor es que no me arrepiento….no…no me arrepiento…_ dijo ella, estaba recostada cuan larga era sobre la tumbona contigua a la mía, las tetas desnudas al sol, las piernas extendidas y cruzadas una sobre otra.

_ ¿Es ese tío…el capataz….ese viejo?_ dije

Esperé la dolorosa respuesta, la confirmación, el golpe de hacha cayendo sobre mi cuello.

_Si….llevo casi dos meses…..bueno…._ dijo ella

_No me explico cómo ha podido……quiero saberlo todo…._ dije, las palabras se me atragantaban en la garganta y luchaban por salir de mi boca.

_Te lo contare…..lo que quieras saber…_dijo ella

Vi el delicado rastro de humedad que se formaba entre sus carnosos labios, la fina naricita, la boca delicada, cada rasgo perfecto de ese rostro un poco anguloso, la rotundidad de esos pechos que caían un poco hacía los costados del torso esbelto por el propio y exuberante peso.

_ ¿Cómo fue?_ dije

_Lo sabrás todo pero también te quiero decir algo antes, algo que debes saber…._

_Claro, tenemos tempo_ dije

_Le he invitado, aquí_ dijo ella

_ ¿Le has invitado, aquí?_ dije

_ A José, voy a encontrarme con él aquí, vendrá esta noche, le he dicho que tú estabas de viaje_ dijo ella.

_ ¿Vas a encontrarte con el capataz, aquí? ¿Para follar con él, en nuestra cama, aquí?_ dije, sin poder creerlo.

_Si……_ dijo ella y se colocó las gafas de sol, nuestras manos seguían juntas

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