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Una mala decisión. Parte 1

Le ofrecieron la oportunidad de su carrera, pero el precio era su dignidad. En la puerta de su despacho, la mirada de su supervisor no prometía ascensos, sino sumisión. Ahora, en la habitación de un hotel en Roma, la línea entre la culpa y el placer se ha borrado para siempre.

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Una mala decisión Parte 1

A mis 32 años tenía una vida sino perfecta, bastante feliz y equilibrada diría yo.

Estaba casada con un hombre que me amaba, que era un buen compañero, un buen amante, y un buen padre. Tenía también un hijo de seis años que era lo más importante de mi vida.

Y para completar todo tenía un buen trabajo en una gran empresa, que aunque exigente y a veces estresante, era al fin y al cabo para lo que me había preparado y para lo que había estudiado.

Soy una mujer hermosa, tal vez suene poco modesto decir esto pero es la realidad.

¿Cuándo descubrí que era hermosa? Me causa gracia cuando me han preguntado esto alguna vez.

Lo supe desde siempre, claro, de niña por lo que me decían todos, en mi familia y luego en el colegio. Cuando me hice un poco mayor solo tenía que mirarme al espejo y compararme con las demás.

Nunca tuve la fantasía de ser modelo o actriz, mido 1,75, pero siempre supe que eso no era para mí.

Tengo el cabello rubio y rizado, me hubiese gustado tenerlo más lacio o liso, mi piel es demasiado blanca para mi gusto, me acomplejaba un poco cuando adolescente, cuando llegaba el verano y quería estar más morena.

Más tarde a medida que pasaban los años entendí que mi piel se iba a conservar más tiempo sin arrugas, piel de porcelana, decía mi abuela, lo cual me daba un poco de impresión la verdad.

Igual con mis pechos, me desarrollé rápido, son muy grandes y me daban un poco de corte cuando pequeña, conforme fue pasando el tiempo me volví un poco vanidosa con ellos.

Mis piernas son largas y bien formadas, hice mucho deporte desde siempre y tengo un buen culo según mi esposo, la mejor parte de mi cuerpo.

Cuando éramos novios decía que eran mis ojos de color verde, mi nariz perfecta o mi boca sensual, luego de casados elige mi culo.

A pesar de esa admiración nunca dejé que mi esposo cumpliera su fantasía de sexo anal conmigo.

Lo había hecho con un novio que tuve antes de conocerlo y solo sentí dolor, me prometí no repetir la experiencia.

Tenía gente a mi cargo en la empresa y por supuesto gente por encima mío también, nunca viví situaciones de acoso en el trabajo, trataba de tener una cercanía con mis compañeros hombres, no hacerme la gatita sensual por pura vanidad ni con hombres ni mujeres, tal vez solo tuve suerte.

Siempre pensé que todo está en lo que una es capaz de transmitir desde la actitud y el lenguaje corporal.

Pensaba todo eso en realidad hasta que conocí a Rodrigo, era uno de mis supervisores, lo habían trasladado de otra sucursal más pequeña y desde el principio supe que iba a tener problemas con él.

Me comió con los ojos cuando me lo presentaron, de un modo distinto a como lo hacían los demás, es decir la mayoría me comía con los ojos pero notaba un cierto recato, una manera de disimular que tenía que ver con la cortesía y la educación.

Creo que básicamente Rodrigo tenía un problema de educación y cierto complejo de inferioridad, no había completado sus estudios, era un hombre que se había formado a sí mismo, se jactaba de eso, decía que se había formado en la calle y tenía cierto aire chulesco, respaldado por su eficacia en el trabajo.

Había comenzado desde el más bajo escalón de la empresa y había ido ascendiendo hasta lo más alto. Le escuche decir una vez que había sido con dos cojones. También era un machista de mucho cuidado claro.

Es evidente que si estoy contando todo esto es que acabé follando con él, pero tiempo al tiempo

Era un tío de 45 años, un poco más alto que yo, no tenía un físico demasiado cuidado pero sí bastante corpulento, era muy moreno, con un bronceado un poco artificial y con el cabello completamente cano.

No me parecía guapo, pero otras chicas de la empresa decían que estaba muy bien.

Trataba de coincidir con él lo menos posible, salvo las reuniones indispensables, si en algún momento íbamos a almorzar y estaba con nosotros, trataba de evadirme.

Esto no fue una buena táctica porque él también lo notó.

Un día se apareció en mi despacho.

_ Patricia ¿puedo hablar un momento contigo?_ me dijo

_Claro Rodrigo_

_Mira lo que te voy a preguntar tiene que ver directamente con el trabajo_

_Claro_

_ ¿Tú tienes algo en contra mío? Lo digo porque has estado evadiéndome últimamente, es decir en situaciones en las que no estabas obligada a estar, pero bueno que me ha llamado la atención_

Me sorprendió que fuese tan directo, pensé que era un poco desafortunado de su parte y me intrigó que se traía entre manos.

_De ningún modo Rodrigo, eres un compañero de trabajo como los demás, tengo un gran respeto por ti y una gran valoración de tus logros en general_

Creo que se me escapó cierta ironía con eso de “tus logros”, con alguien que se jactaba todo el tiempo de ellos y como si el no fuera un superior jerárquico mío.

Sonrió y creo que encajó bien el golpe.

_Bueno te lo pregunto porque me han encargado formar un equipo para llevar la cuenta de….._

Me dijo el nombre de una gran empresa multinacional y realmente me sorprendió porque hacía mucho tiempo que se venía hablando de ello. Si se concretaba iba a ser la cuenta más grande de la empresa hasta el momento

_ ¿Pero está hecho?_ le pregunté

_Si, demás está decir que espero tu confidencialidad absoluta_

_Si..si.. por supuesto_ le dije

_Bueno como te he dicho me han encargado que forme un equipo y he pensado en ti, pero quiero estar seguro de que estamos en la misma página por así decir_

_Si…si claro_ dije titubeando

_Pero piénsatelo bien, porque vamos que no soy monedita de oro para gustarle a todo el mundo y si voy a trabajar con alguien en algo tan importante, tiene que haber una compenetración total ¿Sabes? No podría cinchar con alguien que tenga reparos en cuanto a mi forma de hacer las cosas_

Era algo muy importante. Pensé en ese momento que era una oportunidad que se da solo de vez en cuando, una oportunidad que define toda tu carrera de cara a al futuro.

_Desde ya te digo que sí, no tengo reparos en absoluto_

_Bueno… bueno……lo entiendo pero piénsalo, toma todo el fin de semana para pensarlo, si es un “Si” te dejo mi número y el domingo a la noche me llamas_

Por supuesto yo tenía su número como el de otros supervisores, pero eso de dejarme “su número” y de llamarlo un domingo a la noche, me dio mal rollo, por qué no hablarlo el lunes por la mañana.

Esa noche le conté a mi esposo, era claro que había algo raro en todo esto, el tío quería follarme eso era evidente para mí.

Increíblemente era mi esposo quien más insistía en que aceptara, que era un reconocimiento a mi capacidad, que seguramente mi nombre le había sido sugerido, que al fin y al cabo como estaban las cosas hoy en día con las relaciones de género no podría pasarse de listo, que se jugaba la carrera.

Pero yo intuía que este tío iba a por mí, era como algo instintivo.

Y por otro lado pensaba que todo lo que decía mi esposo era cierto ¿acaso iba a violarme?

Por supuesto que me comí el coco todo el sábado, hasta lo charlé con mi mejor amiga y con mi madre aunque con ella no fui tan explícita con las intenciones de este tío.

También pensaba que tal vez era un prejuicio mío, que era algo muy importante y que Rodrigo no iba a estar pensando en follarse a una tía por más buena que estuviese, arriesgar su carrera en una situación así.

Decidí llamar a Mikel, era otro supervisor de más experiencia que Rodrigo, alguien con el que había trabajado en los últimos seis años, tenía plena confianza en él y sabía que había un respeto

mutuo.

Fui directa con él, le dije que me había llegado un rumor de que la cuenta de……... estaba hecho.

Se sorprendió bastante de que yo lo supiera. Muy pocas personas estaban al tanto, pero si, era verdad, estaba hecho, el lunes iba a anunciarse con bombos y platillos.

El domingo a la noche llamé al número que me había dado Rodrigo, no era el que yo tenía a través de la empresa, era un móvil de uso privado.

_Hola Patricia, como estas_

_Bien Rodrigo, quiero decirte que lo he pensado y por supuesto acepto integrar ese equipo que estás formando_

_ ¿Estás en mi equipo entonces?_

_ Si, estoy en tu equipo, vamos, a tope_ le dije

_Mira que yo no me ando con remilgos, yo voy al hueso como se dice_

_Si…si…. lo entiendo_

_Bien entonces, hoy hago una primera reunión en mi casa a las nueve_

_ ¿Hoy? ¿En tu casa?_

_Si, hoy en mi casa, mañana se anuncia en la empresa y quiero ir con algo preparado_

Creo que eso me desarmó porque coincidía con lo que me había dicho Mikel, es decir había un fondo de verdad en eso.

En seis años que llevaba en la empresa, nunca había tenido una reunión un domingo y menos en el domicilio particular de un supervisor.

_ ¿Bueno Patricia estás dentro o fuera?_

_Estoy dentro_ le dije y sabía que estaba cometiendo un gran error

Como ir vestida, esa era la cuestión, todos mis pantalones de mezclilla, todos mis tejanos eran ajustados me marcaban demasiado el culo y no quería ir de falda.

Un tejano y una camisa y un jersey.

Estaba muy nerviosa, no era mi estilo todo esto, pero ¿Era la ambición o el lógico deseo de progresar en su profesión que tiene todo el mundo?

Finalmente fui a su casa, era un chalet de esos adosados de las afueras.

Cuando me recibió con un vaso de whisky en la mano se me encendieron todas las alarmas, estuve a punto de irme ahí mismo.

_Pasa Patricia, que raro verte de tejanos, estás muy guapa igual_

_ Gracias, ¿Quiénes son el resto del equipo?_

Me dijo tres nombres más, pero en la casa solo estábamos él y yo.

_ ¿Están por llegar?_

_Si, están demorados pero desde ya te digo que mi mano derecha eres tú_ y bebió un sorbo

_ ¿Te pongo uno?_ me hizo un gesto con el vaso

_No gracias_

Lo miré, estaba con una camisa abierta que dejaba ver un pecho muy moreno y con vello cano también.

_ ¿Empezamos?_ le dije

_Antes de empezar quiero decirte algo_

Hice un silencio.

_Mira desde que te conocí me has parecido una tía acojonante, una mujer bellísima, guapísima_

_Gracias_

_ Además eres una profesional de la ostia pero….._

_ ¿Pero?_

_Si vamos a trabajar juntos quiero quitarme un peso de encima_

_ ¿De qué me estás hablando? No entiendo_

_Que quiero verte las tetas_

Fue como si me hubiese abofeteado en pleno rostro.

_Eres un idiota, me marchó…… y te voy a denunciar_

_Espera, espera…déjame explicarte_

Me atajó con un brazo, cuando ya me disponía a marchar.

_No me toques_ le dije

_Déjame explicarte y luego te vas si gustas_

_ ¿Qué coño quieres explicar idiota?_

_ Déjame explicarme joder y luego te vas te digo_

Entonces cometí el error de escuchar su absurda explicación, pensándolo bien luego me di cuenta que entré de ese modo en el absurdo de la situación.

_Tus tetas me vuelven loco, pero es más la curiosidad por tus tetas, porque con la ropas que llevas al trabajo y ahora mismo con ese jersey es más lo uno debe adivinar que lo que se ve_

_ Tú estás loco hombre_ le dije nerviosa

_Quiero verte las tetas para dejar de pensar en ellas y que nos concentremos en el trabajo_

_Eres un enfermo, me haces venir a tu casa un domingo para esta mierda_

_A ver ¿Tu no haces topless en verano?_

_No…no hago topless_

_Bueno no haces topless porque no quieres_

_Claro que no quiero_

_Bueno olvídate de eso, lo de la cuenta no es broma…quiero que estés en el equipo…es una gran oportunidad para ti ¿Lo sabes?_

Dude antes de responder, era una locura seguir hablando como si tal cosa con la propuesta que me había hecho.

_Si…….. Lo se_

_Te prometo una cosa, quiero que me enseñes las tetas, si lo haces no te molestaré más con eso, seré un cabrón pero no bromeo con el trabajo, tienes mi palabra_

Era la propuesta más absurda y más estúpida y más sexista que me habían hecho, estaba sufriendo acoso sexual descarado. Tenía que denunciar mañana mismo a este cabrón.

Pero lo increíble es que por dentro una voz me decía: es solo mostrarle las tetas a este idiota ¿Qué más da? Tampoco es que vas a follar con él y luego está la cuenta de……. Es una oportunidad única, es la oportunidad que se da una vez en un millón.

_Sírvame un chupito de eso_ le dije

Me sirvió, me lo tomé de un trago.

Me quité el jersey, comencé a desprenderme los botones de la camisa.

_Dos cosas_ dijo él

Yo seguía desprendiéndome los botones, de pronto me sentía extrañamente serena.

_Mínimo cinco minutos de contemplación y sin sujetador claro_

No contesté, me daba lo mismo.

Me quité la camisa.

_Que piel tan blanca tienes_

Tomé aire y me quité el sujetador

Me quedé desnuda delante de Rodrigo, no me lo podía creer.

El no dijo nada, de pie delante mío con el vaso en la mano

_Están corriendo los cinco minutos_ dije

_Son infernales, tan blancas y llenitas y esos pezones puntiagudos que tienes, estás orgullosa de ellas ¿No es verdad?_

No contesté

_Eres una muñeca de porcelana, una muñeca de porcelana tetona_

Tragué saliva, sentía una gran humillación, pero también el morbo de la situación me había poseído de cierta manera.

Se acercó hasta mí, siempre con el vaso en la mano. Era un vaso de whisky con hielo.

Lo fue acercando hasta mi pecho lentamente, veía acercarse su mano con el vaso y no podía hacer nada para detenerlo, estaba paralizada.

Apenas rozo con el vaso mi pezón, di un respingo por el frio.

_Como se te han puesto _ dijo

Sus manos tan morenas me tenían hipnotizada, era como si Rodrigo viniera de un solarium, estaba cobrizo como si se hubiese quedado bajo el sol horas y horas.

Entonces rozó con el dorso de su mano uno de mis pechos y con esa misma mano tocó con la yema de los dedos el pezón del otro pecho.

Sentí un escalofrío.

_Está bien, puedes vestirte_ dijo muy serio

_ ¿Vendrá alguien más?_ pregunté, mientras me ponía el sujetador.

_No, solo tú y yo, date prisa con eso, vamos a comenzar ya_

_Vale_ dije yo mientras me ponía la camisa.

Increíblemente nos pusimos a trabajar. Pero rápidamente me di cuenta que algo había cambiado entre nosotros. Me sentía más cohibida ante él, más insegura.

Rodrigo por otro lado se le notaba más autoritario sin llegar al maltrato, por momentos me decía

_No Patricia, eso no, piensa en otra cosa_ muy firme y sereno

_No, eso no va a funcionar_

Y por otro lado cuando aprobaba algo de lo que yo proponía, me ponía feliz y contenta como una niñita. Era surrealista después de lo que había pasado, pero quería agradarle, tener su aprobación.

Al día siguiente se anunció en la empresa la noticia de la nueva cuenta y me presentaron como la segunda a cargo en el equipo que se iba a encargar de ella.

Yo estaba eufórica con el nuevo trabajo y la importancia que representaba. En todo ese tiempo Rodrigo se portó como un caballero. Había si, pequeños detalles, como a veces ponerme una mano en la cintura mientras mirábamos unos gráficos. O lo sorprendía mirándome las tetas, pero eran situaciones aisladas.

Se mantenía ese trato de exigencia en el trabajo y yo misma me volví un poco despótica con la gente que tenía a cargo.

Rodrigo me felicitaba por eso.

_Hazles marcar el paso_ me decía

_ Enséñales que eres tú la que manda_

Yo lo hacía para complacerle y sabía que en el fondo de todo eso estaba el episodio denigrante de haberle enseñado las tetas.

También tuve un sueño recurrente en que revivía el episodio pero esta vez Rodrigo me sobaba las tetas a gusto y en uno de esos sueños incluso me follaba.

También en la medida en que había cambiado un poco mi personalidad, admiraba el empuje y el tesón que Rodrigo ponía en el proyecto, era una bestia de trabajo. Y en mitad de esa admiración me decía a mí misma ¿pero tú eres estúpida? admiras a un tío que se propasó contigo, que te acosó y abusó de ti.

Pero estaba tan imbuida en esa situación, del trabajo y la nueva cuenta que no podía evitar sentir esos sentimientos tan confusos.

Incluso mi jefe directo, Mikel, me felicitó por cómo estaba llevando todo y me dijo que la empresa tenía grandes expectativas conmigo.

Así pasaron tres semanas y luego debíamos viajar a Roma, donde haríamos una exposición final. Esta sería parte en inglés y parte en español

Rodrigo no se sentía seguro con su manejo del ingles y a veces yo le ayudaba.

_ ¿Está bien dicho así?_ me preguntaba

_ Si vas muy bien, ten cuidado aquí como pronuncias esta palabra_ le decía yo

_Gracias eres increíble, no podría haber hecho esto sin ti_ me dijo una vez

_Gracias a ti por haberme dado esta oportunidad_ le conteste, con mi estúpido ego por las nubes

Y en ese momento viendo como aceptaba mis correcciones y mis sugerencias, me pareció realmente un hombre muy guapo, muy varonil, bien conservado a pesar de su edad

Cuento todo esto ahora y me parece increíble, pero así es como sucedió.

Finalmente viajamos a Roma, fueron dos días interminables de mucho nerviosismo y de mucha actividad, a la mañana del tercer día hicimos la exposición.

Rodrigo estuvo muy bien, defendió con ardor y con claridad el proyecto e incluso cuando mencionaba alguna idea que me pertenecía, hacía mención a mí ante los ejecutivos de la otra empresa.

Cuando me tocó el turno de exponer, lo buscaba a él con la mirada cuando me sentía insegura.

Y él me miraba con cierto orgullo y paternalismo

Volvimos al hotel en taxi juntos los dos.

_ Bueno está hecho, hemos dado lo mejor, ahora solo resta esperar un poco_ me dijo

_ La exposición en ingles te ha salido perfecta_ le dije

_Ha sido gracias a ti_ yo llevaba una falda corta, puso una mano morena en mi rodilla.

Me dio un beso corto en los labios, yo le correspondí.

Nos miramos y nos dimos otro beso, un breve pico en los labios.

Nos quedamos mirando.

¿Y tú, estás contenta con lo tuyo?_ me dijo siempre con su mano en mi rodilla

_Si, siento que valoraste mucho mi trabajo, no siempre sucede eso_ le dije

_Te lo mereces_ me dijo y tomándome el mentón me dio otro beso en los labios, apenas un touch entreabriendo muy poco la boca.

Llegamos al hotel.

_ Voy a ducharme, estoy reventada_ le dije

_Yo debo hacer unas llamadas, ahora te veo_

Ya a solas en la habitación tomé conciencia de que había besado al mismo tío despreciable que había abusado de mí.

¿Estoy loca, que me pasa? Pensé. Pero mientras me duchaba, no pude evitar tocarme el clítoris pensando en los besos que nos dimos en el taxi, no es que me corrí, solo me toqué un par de veces, con mucha culpa.

Salí de la ducha envuelta en una bata de toalla, cuando tocaron a la puerta.

_Soy yo Patricia tengo novedades_ era Rodrigo

Entreabrí la puerta.

_Acabo de salir de la ducha_ le dije

_ Déjame pasar, son grandes novedades_ dijo eufórico

Le di paso, sabía bien lo que significaba dejarle entrar en mi habitación después de lo que había pasado.

_Les encantó, están locos con el proyecto, lo hicimos_ dijo

_Que bueno_ dije yo con una media sonrisa, muy nerviosa

Me tomó la cara y me dio un largo beso, de pie los dos en la habitación.

Besaba bien, con fuerza, con cierta delicadeza pero imperativamente. Yo hacía nueve años que solo besaba a mi marido así que fue una sensación extrañísima.

Me abrió la bata de toalla, mis pechos quedaron a la vista.

_Debo aprovechar bien mis cinco minutos_ me dijo.

Sentí un ramalazo de excitación y humillación al mismo tiempo.

También él tenía presente lo que había pasado, sabía que me había doblegado con su extorsión y con la seducción que había desplegado luego en relación al trabajo.

Me sobaba las tetas con pasión mientras me besaba, se estaba dando el gusto finalmente y yo estaba demasiado cachonda con todo el morbo de la situación.

Tenía manos fuertes y pesadas y me calentaban mucho.

Me sentó en la cama y se puso de rodillas, para besarme los pechos, luego me recostó sobre la cama y se puso entre mis piernas para comerme el coño.

Lo hacía bien, no lo puedo negar, mientras me comía el coño, seguía pellizcando mis pezones y me daba alguna bofetada sobre los pechos.

Yo no paraba de gemir hasta que logró que me corriera.

Siempre sentada en la cama le comí la polla, es un lugar común y no sé si hace falta que lo diga, pero el caso es que la tenía más grande que mi esposo. Me sentía culpable y cachonda a partes iguales.

_ Mírame_ me decía mientras se la mamaba

_Eres increíble no me lo creo, no me lo creo_

También le comí los huevos, sabía que no era sincero todavía en lo que me decía, que estaba disfrutando en silencio su triunfo, que estaría pensando en cómo había logrado quebrar mi orgullo y mi resistencia inicial para tenerme así limpiándole los cojones con mi lengüita.

Se puso sobre mí y me penetró en un misionero apasionado, besándome y embistiéndome, yo seguía dividida entre la culpa y el placer, pero eso era en mi mente, mi cuerpo solo recibía oleadas de placer una tras otra, estaba a punto de correrme nuevamente cuando se salió de mí.

Me hizo girar y ponerme a cuatro patas, el de pie sobre el suelo al borde de la cama.

Volvió a meterme la polla.

Al primer azote en el culo que me dio comenzó a soltar toda la mierda que llevaba guardada.

_Joder tan pija y tan chula que eras y mira cómo te tengo_

Nuevos azotes en el culo, también eso me volvía loca de placer, quería ser castigada.

_Mira si te vieran en la empresa como te tengo_

_ Mírame, zorrita, mírame_

_Te gusta mi polla, a que sí, ¿te gusta mi polla?_

_Me encanta tu polla_ le dije para complacerlo, para humillarme y sentir más placer en la humillación.

La verdad es que se lo había currado, había encontrado un punto flojo en mí, la ambición por el nuevo trabajo, el morbo de sentirme dominada, tal vez había hecho mi voluntad siempre y con demasiada facilidad, años y años de ser la niña perfecta, la que tenía todo bajo control y ahora estaba en las manos de un tío sin escrúpulos, que había ido a por mí, como si fuera una presa que escapa y me había conseguido.

Me corrí con sus azotes en el culo, mientras me tenía cogida por el pelo.

Se corrió dentro de mí y cayó pesadamente sobre mi cuerpo.

Descansamos un poco, abrazados y extenuados.

_Eres maravillosa_ me dijo y me volvió a besar en la boca.

Al cabo de un rato comenzó a comerme el coño nuevamente, volvió a ponerme en posición perrito para comerme el culo.

_Que piel tan blanca tienes, eres de porcelana_

Su lengua hurgaba en mi ano y yo seguía en ese limbo entre culpa y placer.

_Quiero darte por el culito_

_No Rodrigo…mejor no_ le dije aunque sabía que sería inútil, que lo haría de todas maneras, en realidad yo también quería que lo hiciera, quería sentir mi culpa hecha dolor.

_ ¿No lo haces con tu marido?_

_No_

_Conmigo te va a encantar_

Y tuvo razón, sentía su polla como un hierro candente al principio, pero luego el mismo comenzó a masturbarme, me hizo descubrir el placer de ser sodomizada.

Lo que tanto negué a mi esposo se lo entregaba a este idiota engreído.

_Cuando le cuente a Mikel como le di por el culo a su diosa, no lo va a poder creer_

Así que Mikel también estaba enterado de la cacería, ya nada me sorprendía y yo que confiaba realmente en él, que siempre me había parecido tan respetuoso y considerado conmigo.

Cuando finalmente me corrí con su polla en mi culo, sabía que no había vuelta atrás, me había transformado en su putita.

_Mikel se muere de ganas por ti pero cree que eres un sueño imposible_ me dijo luego Rodrigo

_Hasta apostamos dinero por ti, él decía que serías fiel a tu esposo, ahora tendrá que pagar_

Por supuesto no le había contado el episodio de la exhibición de tetas, lo que dio origen a todo.

Nos quedamos dos días más en Roma y me convertí en la amante y la puta de Rodrigo, me dio por el culo muchas veces, tragué su leche, le chupé el culo.

Al regresar seguí siendo su amante varios meses, pronto me di cuenta, por cómo me miraban, que en la empresa todos lo sabían, Rodrigo era un boca floja.

Me dieron ese ascenso que tanto anhelaba, pero poco me importaba ya, mi esposo no sabía que me pasaba, estuve tentada de confesarle pero hubiese sido causarle más dolor y él no lo merecía.

Además seguía follando con Rodrigo, me había vuelto adicta a su polla

Una vez escuché a dos tías en el baño hablar de mi “Esta pájara hace carrera abriéndose de patas” decían

Finalmente luego de unos meses más, Rodrigo fue trasladado a Roma, hacía un tiempo ya que también se follaba a su secretaria, una morena guapísima de unos veinticinco años, ella fue con él a su nuevo destino.

Cuando Rodrigo se fue comencé a recibir invitaciones e insinuaciones de muchos tíos de la empresa. Claro ahora estaba disponible pensarían.

Finalmente acepté la invitación de Mikel, ya poco me importaba, la nueva cuenta no fue la gran oportunidad que esperaba, el hecho de que todos pensaran que había follado con Rodrigo para lograr el ascenso lo había arruinado.

La primera vez que estuve en un hotel con Mikel quiso follarme el culo. Yo me negué.

_Pero Rodrigo me contó que te daba por el culo_ me dijo

Unos días antes le había cumplido a mi esposo la fantasía del sexo anal, no era un experto como Rodrigo pero le fui enseñando como hacerlo.

También dejé que Mikel se diera el gusto. Si algo me había quedado de todo esto era haber descubierto ese placer prohibido. Poco tiempo me quedaba en la empresa ya.

Ir a casa de Rodrigo ese domingo, mostrarle mis tetas de ese modo había sido una mala decisión, aunque no puedo negar que también lo disfruté luego.