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El capataz de obra y la arquitecta Parte 10

Mario siempre creyó que su matrimonio era sólido, hasta que la puerta de la cocina se abrió y el capataz de la obra entró a reclamar lo que consideraba suyo. Ahora, Mario no es el dueño de la casa, sino el espectador obligado de cómo su esposa entrega su cuerpo a otro hombre, mientras él mismo se convierte en el instrumento de su propia humillación.

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EL CAPATAZ DE OBRA Y LA ARQUITECTA Parte 10

Salí de mi escondite torpemente, como un sonámbulo, caminé hasta la mesa, el viejo me miraba a los ojos, seguía fumando y acariciaba la cabeza de Silvia con una mano, escuché el ruido de deglución, guarro, de la boca de ella succionando la verga.

_Joder, estás muerto de miedo, chaval……es la primera vez ¿verdad? _ dijo él

_Si….._ dije con un hilo de voz, por más que intentaba sonar firme.

_No eres maricón ¿verdad?_ dijo él y dio una pitada a su cigarro.

_No….._

_Vale, no me gustan las mariconadas_

Me aproximé más aún al borde de la mesa y vi la cabeza de Silvia subiendo y bajando sobre la polla.

_A ver, cariño, enséñale a tu maridito como me comes la polla_ dijo el viejo, ella se giró hacía mí y se quitó la polla de la boca, era muy grande y se la refregó por los labios, el rostro deformado en una mueca, la polla goteante pegándose sobre los labios y la pequeña nariz y ella que me miraba sin ver.

_La come muy bien tu mujer……es una zorra muy cariñosa…..una auténtica dama putona…._ dijo el viejo y corrió un mechón de pelo de la frente de Silvia.

-Cómeme los huevos también, cariño…anda…_ dijo el viejo.

Silvia tenía el rostro suplicante, lloroso, comenzó a desabrochar el cinturón de ese hombre, los finos dedos sobre la hebilla metálica y luego le bajó los pantalones y metió su cabecita allí entre medio de las piernas macizas.

_ ¿Lo ves bien desde ahí, pequeño?_ dijo el viejo, yo mido casi 1,80 le debería llevar al menos diez centímetros de diferencia, pero me llamaba pequeño el muy cabrón.

Hice un rodeo a la mesa y moví una silla de lugar, vi como la lengua de Silvia repasaba y lamía los huevos de ese viejo, con los ojos cerrados mientras masturbaba ese enorme mástil de carne con una manita que parecía pequeña cogiendo esa polla.

_Mírala como me chupa las pelotas……joder, como necesitaba esta chiquilla una polla como la mía…….necesitaba un macho de verdad……mírala como come, era lo suyo…._ dijo el viejo.

Ella se metió la verga en la boquita con un movimiento grácil de su cuello, hecha un ovillo entre sus piernas, de rodillas en el suelo de la cocina.

_ ¿Te gusta ver lo puta que es tu mujer, Mario?_ dijo el viejo

_Si….me gusta……_

_Puedes tocarte, hijo….todos vamos a disfrutar esta noche….venga, tócate, maricón….._ dijo cambiando el tono, un poco más autoritario.

Me toqué la polla erecta por sobre los pantalones, su voz había sonado como un latigazo.

_Yo en cambio es la segunda vez que lo hago, follarme una zorra rica delante de su marido, la mujer de un arquitecto, habrá sido hace unos quince años_ dijo el viejo

_Era un rubia de tetas pequeñas y un buen culo…….el marido un poco maricón, quiso cogerme la polla y tuve que darle un par de hostias_ dijo el viejo y cogió la nuca de Silvia con dos manos y se folló la boca de mi mujer con un poco más de violencia.

_Como se había encaprichado esa putita conmigo, tuve que dejarla preñada para que se quedara tranquilla…..es el mejor modo de tranquilizar a una zorrita de estas, preñarlas…..llenarles la panza de lefa….hacerles un crio….para que amamanten y se ocupen de cosas importantes…..con un crio prendido a las tetas…_ dijo el viejo y recogió el pelo de Silvia y se lo acomodaba detrás de la orejita y lo juntaba con sus manos toscas y gruesas.

Y ella se atragantaba de polla, tratando de metérsela hasta el fondo de la garganta.

_Mira como le gusta, mira que cachonda se pone la tetuda de tu mujer, Mario….joder, tienes que escuchar las cosas que dicen los albañiles de ella, en la obra…..joder….así, cariño, usa la lengüita, mamona, así….eso es….._ dijo el viejo

SCHUPPPP……CHUPPPP!!!!

El sonido de la mamada era atroz, asqueroso, irreproducible, me aturdía en los oídos.

_Bájate los pantalones….pequeño….a ver la pollita que tienes….- dijo el viejo.

Me bajé la cremallera y liberé mi polla.

_Bueno…..no es tan pequeña como había pensado…. igual estas zorras quieren verga y que las zurren…. ¿La zurras lo suficiente?_ dijo el viejo

Le miré como pidiendo clemencia, implorante, humillado.

_Ya veo que no….pero no te preocupes, te la voy a dejar bien domada a esta chiquilla…_dijo el viejo

No, mi polla no era pequeña, pero al lado de la monstruosidad del viejo si lo parecía.

_Bájate el vestidito, cariño, quiero verte esas perolas…._dijo a Silvia

Ella se bajó el vestido de escoté asimétrico, tenía un sujetador de encaje, blanco también.

El viejo se lo desabrochó con habilidad, veía los labios de ella entreabiertos y húmedos, pegajosos, la piel tersa de los hombros, el sujetador resbaló, el viejo lo cogió entre sus manos y me lo arrojó.

_Joder, pobre cacharro, tener que aguantar el peso de estos melonazos_

_No te pongas cutre…._ dijo Silvia

_Shhh, tu a comer la polla, cariño…._ dijo él y cogió la carita y la besó en la boca y ella bajo los ojos, entornó las párpados pesados, cuando él le desgajó la boca, me sentí morir, ver todo desde tan cerca era estremecedor.

Y esas tetazas desnudas se entrechocaron con las piernas macizas del viejo y las manos toscas las estrujaron sin piedad y ella volvió a engullir la polla con su boquita y gimió quedamente.

_Mmmmmm!!!....._ lastimero, quejoso, mientras el viejo le retorcía los pezones.

_Vaya perolas….tiene tu mujercita, hijo…….es una zorra tetuda…..una niña rica…..muy putona y muy guapa…._

_MMmmmmmm!!.......CHUPPPP!!!......_

_Que buenas tetas, joder…..ya la verás cuando le dé de mamar al pequeño……..otro bastardo que echo al mundo……_ dijo el viejo

_Otra putita que dejo preñada para que aprenda….._dijo y empujó la nuca de Silvia, haciendo que se atraganté de polla.

_Venga, date la vuelta, ponte de pie….._ dijo el viejo.

Ella se puso de pie y era como una estatua cobrando vida, colosal imponente se giró con las tetas desnudas, el vestido bajado hasta la cintura, el ruido apresurado de sus taconazos.

El viejo le levantó las faldas, hasta arriba, emergió ese enorme culazo, blanco, de nalgas opulentas y prietas con la tira del tanga de encaje clavado en medio de las nalgas, en la hondonada oscura e íntima.

El viejo bajó el tanga hasta las rodillas de Silvia y corrió unos platos sobre la mesa e hizo que ella se incliné sobre el mantel, yo también moví la botella de vino casi vacía y unos vasos, las tetazas de ella se aplastaron contra la mesa sucia.

_Después de comer lo que la zorrita ha cocinado….hay que premiarla….hay que darle su premio a la cocinerita…. ¿No crees tú, pequeño? ¿Le damos su premio a la tetuda?_ dijo el viejo mirándome y se afirmó detrás de ella levantando la falda con una mano.

_Separa las piernas, cariño….._ dijo el viejo, el tanga a la altura de las rodillas se estiró.

Puso una manaza en el hombro desnudo y el rostro de Silvia se descompuso, su boquita hizo una mueca torcida, luego un movimiento de pelvis.

_ Ya está…….ya está….hasta los cojones…._dijo el viejo, casi poniéndose en puntas de pie.

_OH….oh!!........si….si…._ dijo ella, escuché el sonido de los cuerpos chocar, se la estaba follando, delante de mí, ya era un cornudo con todas las letras, con todos los galones, sentí que el viejo me estaba follando a mí a través de ella, sentí una voluptuosidad que me envolvió por completo, me sacudí la polla sin pensar.

_Joder como le gusta al cornudo…ver cómo te follo, chiquilla…..joder con este……tú…._ dijo el viejo

_Dios….si…si….OHHH!!!......._ dijo ella, había un ruido encharcado y acuoso también, el coño de ella era un puto arrozal, la polla entraba y salía lúbricamente.

El viejo se cogió de un hombro y se hundió en ella y luego un azote en el culo, estrujando nalga carnosa.

PLASSSS!!!!........PLASSSS!!!!!

_Mira, Mario….como me follo a tu mujer, cornudo…….hoy le voy a reventar este culazo que tiene….ella me lo pide sabes…que le dé por el culo….que se lo reviente…..se vuelve loquita con mi polla en el culo, la cabrona…._dijo el viejo.

Sabía cómo hacer su papel de macho dominante, estaba acostumbrado a mandar y a que le obedezcan, por algo era el capataz y el jefe de obra, allí se hacía lo que él decía, era su reino, era el pequeño déspota, macho entre machos, reinando sobre hombres y máquinas y herramientas y materiales sin vida que se convertían en otra cosa, estaba acostumbrado a moldear las cosas, en hacerlas a su modo, como había hecho con Silvia y también conmigo.

_Te gusta, cariño….díselo a tu maridito…dile como te gusta…._ dijo el viejo, clavándose en ella, cogiéndole del pelo y haciendo que levante la cara hacía mí.

Y su carita, ese ovalo perfecto, con una delicada ceja levantada, con el ceño fruncido, con la boquita buscando aire, con el coño lleno de polla.

_Me encanta…joder, Mario….me encanta….. Si…… UFFF!!! Su polla…. Me encanta su polla……..OHHH!!!….si…si…fóllame…..OHHHH!!!....fóllame cabrón……_ dijo ella cerrando los ojitos al final.

Las piernas de Silvia, rectas y poderosas se clavaban en el suelo, afirmadas en sus tacones y toda ella era escultural, imponente, su tremendo culazo, con la falda blanca del vestido, apartada y enrollada en la cintura y el viejo detrás de ella parecía pequeño e insignificante, con sus cortos brazos combados, como un duendecillo pervertido y dominante y su rápido movimiento de pelvis haciendo que ella se desmorone sobre la mesa.

_Joder….¡¡¡.JODER!!!.....QUE POLLA TIENES….PUTO CABRÓN!!!!......._

PLASSSS!!!......PLASSSSS!!!

_Que polla tiene….Mario…no sabes cómo entra….como me folla el cabrón…como me….._

_Venga…niña….Que lo vas a traumar al cornudo…igual no se le para nunca más cuando esté solo contigo…con esa pollita que tiene….el pequeño…._ dijo el viejo y apoyó una manaza sobre la cabeza de Silvia ella miró hacia la nada y luego cerró los ojos y la pelvis de ese animal golpeaba sobre las nalgas pulposas y ella tenía las tetazas enormes y blancas aplastadas sobre la mesa.

PLOPPP….PLOPPP!!!!

_AHH!!!.....AHHHH!!!.....JODER!!!......Como me follas….me como me follas…de bien…._ dijo ella casi sollozando

_Como te late el chochete, cariño….como palpita este conejito tuyo……lo siento….joder, chiquilla, siento latir tu conejito…como me aprieta la polla….cuando te corres, guarra…cuando te corres te comienza a latir el coñito…..este chochete húmedo……joder….como te late……como te late, cariño…madre mía, cariño….. Este conejito tuyo……esta cremita……joder…._dijo el viejo sin dejar de follarla y cogiéndole el pelo.

_Si….si….SIIII!!!!.....MECORRO….ME CORROOOOOO!!!.........AHHHHHGGGUUGHHHH!!!!!_

Silvia se corría entre estertores y espasmos, y yo me sacudía la polla, casi sentado en la mesa y ella ponía sus manos rígidas y aferraba el mantel hasta que sus nudillos se pusieron blancos y se desgañitaba gritando y sus piernas apoyadas en los taconazos temblaban como si fuera epiléptica y el viejo seguía sin pausa, taladrándole el coño.

_Joder, Mario, no sabes cómo le late el conejito…le tiembla todito y me aprieta la polla…me succiona el churro…. ¿A ti también te lo hace?..._ dijo el viejo divertido, apenas un poco agitado y ella que se seguía corriendo, encadenando un orgasmo con otro.

PLASSS!!!....PLASSSS!!!

_Toma polla, tetuda….toma polla, cariño….eso….eso es….coño…_ dijo el viejo.

Me impactaba el dominio de la situación que tenía, como si todos los días se follara a semejante mujer como Silvia, como si no sintiera nada al hacerlo, como si estuviera fumando o comiendo tranquilamente.

_Bueno, pequeña, como ya estás preñada, según me dices tú…no hace falta que me corra en tu conejito…así que…..creo que me voy a correr en tu boquita…..voy a hacer que tragues mi lefa…que eso a ti te gusta….No sabes cómo le gusta la lefa a esta zorra, hijo_ dijo el viejo y cogiéndola del pelo se salió de ella y la hizo girar, como una gigantesca muñeca y el vestido cayó como un telón sobre el coño encharcado y el tanga todavía seguía estirado a la altura de las rodillas y otra vez ella cayendo al suelo como una torre de un castillo incendiado y las manos de ella se apoyaron en las caderas de ese animal quien todavía tenía los zapatones puestos, los pantalones y los calzoncillos bajados hasta los tobillos.

Y ella tragó esa verga goteante, mojada de sus propios flujos y el viejo siempre cogiéndola del pelo, comenzó a guiar la mamada.

_Joder, niña…que boquita tienes…..chúpala bien para que el cornudo te mire….joder, chico….como me follo a la zorra de tu mujer…mírala como se va a tragar la lefa….hasta la última gota…..esta mamona…..se traga….hasta…….me exprime el churro la hijaputa que no veas……que no veas el vicio que tiene…._ decía el viejo ente gruñidos y suspiros.

Y Silvia llevaba su cuellito atrás y adelante y tragaba esa polla y succionaba.

_¡¡¡JODER…….PAREJILLLA!!....JODER….AHI TE VA…..LA LECHE…MAMONA….MÍRALA CORNUDO….MIRA COMO LE FOLLÓ LA BOCA A ESTA PUTAAAAAAA!!!!!......_

Las piernas del viejo comenzaron a temblar y se cogió de una mano de Silvia que estaba sobre su cadera y con la otra seguía aferrando la corta melena castaña oscura.

Y ella tragaba y tragaba, con los ojos cerrados, la expresión concentrada, doliente, toda la lefa caliente de ese hombre que iba expulsada de su polla hasta el fondo de la garganta de Silvia y seguía camino hasta su estómago.

El solo hacía gruñidos graves, casi como asombrado de sí mismo, con una cierta extrañeza, como si se viera obligado a eyacular y a perder esa energía vital, vi su rostro viejo y demacrado y me pregunté si tendría energía como para seguir la faena, pues parecía que iba perdiendo color a medida que vaciaba sus pelotas en la garganta de mi mujer.

Ella seguía con la fina naricita pegada a la ingle de ese hombre, un receptáculo de lefa, un cuenco, un cántaro que tenía que recibir toda esa ofrenda y tragarla, incorporarla a su propio cuerpo, leche de su macho, de su amante, de su hombre.

_Joder….que bueno…macho…. ¿Ella traga tu leche?_ dijo el viejo y se dejó caer sobre una silla.

_No……._ dije

_Bueno….debes decirle que lo haga……quítame los zapaos, chiquilla_ ordenó el viejo a mi esposa.

Esta se incorporó a medias, el torso desnudo, las tetazas blancas moviéndose inquietas y libres, portentosas, pesadas y el vestido blanco que ahora había vuelto a cubrir su culo, ella se acomodó las bragas y se limpió la boca con el dorso de la mano.

_ ¿Qué has dicho?_ dijo Silvia

_Que me quites los zapatos y tú sírveme un poco más de vino, tendrás otra botella supongo_ dijo, fui hasta la pequeña cava y cogí otra botella de vino tinto.

Llené su copa y vi que ella se había vuelto a poner de rodillas y desacordonaba los zapatones del viejo y luego le quitaba un calcetín y luego el otro tironeando con esfuerzo, con su manitas delicadas, siempre en tetas, el vestido blanco le marcaba un culazo infernal.

_No te has corrido ¿verdad? ¿Qué pasa? ¿No te ha gustado?_ me dijo

_Si me ha gusrtado….es solo que…..me reservo…._dije

_Bueno haz lo que quieras_ dijo el viejo, ella había acabado de quitarle los zapatos y los calcetines, los pies del viejo eran toscos y con los grandes y cortos dedos cuadrados.

Luego Silvia comenzó a tirar de los pantalones y también acabó por quitárselos.

_Tú ponte en pelotas, cariño….- dijo él

Ella se puso en pie y se quitó el vestido, por debajo, levantó un pie, trastabillando y luego el otro para quitárselo, solo había quedado en tanga y en tetas y con los zapatos de tacón, parecía enorme a su lado, el viejo sentado en la silla, se quitaba la camisa y también quedó en pelotas, su polla en descanso era impresionante, le colgaba de las piernas como una manguera de caucho.

El capataz se incorporó, descalzo y ella con taconazos quedaba mucha más bajo que ella, y su cabeza a la altura de las tetazas, fue hasta allí y comenzó a besarle los pezones, delicadamente al principio y luego más guarro y le sobaba las nalgas y las estrujaba y las acomodaba a gusto.

Le comía las tetas con un ruido de animal satisfecho, cogió la copa de vino y le derramó un poco de vino sobre los pechos.

_Ey ¿Qué haces?_ dijo ella, él limpió el vino que corría por las tetazas de mi mujer, con una lengua gorda y grosera y lamió un hilillo rojo por el torso y el ombligo de ella.

_Te comería entera…_ dijo el viejo y sobó un poco más el culo.

PLASSSS!!!

La nalga derecha, firme y tersa y carnosa quedó temblando con la marca de los dedos del viejo impresa en la fina piel.

Y luego metió la mano por dentro del tanga y abultó allí, dentro de la tela de encaje y comenzó a masturbarla a la par que seguía babeando y succionando las grandes tetazas, sorbiendo y deglutiendo los rosados y grande pezones, las areolas que ocupaban casi medio pecho y ella acariciaba la cabeza del viejo y trastabillaba sobre los taconazos, la mano del viejo se movía como un pistón dentro de la fina prenda de encaje, frotando el clítoris, metiendo los dedos en la hendidura fatal del coño de Silvia, volviendo a tomar posesión.

_Dios……como me tienes,….hijo de puta….cabrón…._ dijo ella

Y los ruidos de cerdo que hacía el viejo al comerle las tetas me enloquecía de dolor y de morbo y me bajé los pantalones, estaba al lado de ellos, apoyado mi culo sobre la mesa, comencé a desnudarme yo también mientras veía a mi mujer más colapsada, excitada, perdida, un juguete en las manos callosas, expertas, de ese hombre.

_Dios…..AHHHH!!!....quieres que……haces que me corra……..OHH!!!....OHH!!!....dios….que cabrón…….AHHHOOHHHHGGGGHHHH….._

La mano del viejo ya entraba y salía del coño por dentro de las bragas con un chapoteo salvaje, un pato salvaje chapoteando en la laguna, en la charca pegajosa, en la ciénaga que era el coño caliente y caldoso de Silvia.

Ella se aferraba a los brazos musculosos y grasosos del viejo, combados y cortos y dejaba caer su fina barbilla sobre el hombro seboso de él y él seguía devorando los pechos, iba de uno a otro y la mano en el coño y la otra sobre las nalgas, castigando con un azote.

PLASSSSSS!!!

Estrujando sobando un glúteo y otro, hasta hacerles perder esa forma simétrica y carnosa.

La estaba devorando enterita, los dos de pie, un zombi hambriento y grotesco comiendo los pechos de mi mujer, mojados por el vino y las manos sobre coño y culo, destrozándola, haciendo que ella trastabille y pierda el equilibrio.

_OHHHHH!!!!.......dios……..que bien….que bien me lo haces…..DIOOOSSSSS!!!!!_

Mññññnnn……Mmññññnnnnn!!!!

La boca glotona y golosa del viejo se hundía sobre los inmensos pechos y succionaba los pezones hasta reventarlos, hasta dejarlos morados y deformes y la mano dentro de las bragas, estirando la tela hasta casi romperla y friccionando el clítoris hasta prenderle fuego, hasta incendiar todo ese cuerpo esbelto y exuberante de Silvia.

_JO…..JODER….JODEEERRRRR!!!....QUE ME CORRO….QUE ME CORROOOOOOOOOAHHHHHHHHH!!!!

Y luego ella quedó abrazada a él con sus largos y torneados brazos y el rostro demudado y descompuesto y lo besaba en los hombros y en el cuello, grueso, de toro y el seguía besando los pechos y succionando como un cerdo.

Y luego la volcó sobre la mesa, a mi lado y entonces le quitó los zapatos de tacón que cayeron estrepitosamente al suelo y le quitó también el tanga blanco de encaje que estaba empapado, pringado de flujos.

_Joder….lo que echas…..chiquilla…..estas braguitas ya no sirven pa’ nada….- dijo el viejo

Los pezonazos rosados y las areolas de ella no solo estaban mojadas y chupadas, sino deformadas y tiritando, el viejo las había mordido también, le había dado la comida de tetas de su vida y ella casi sollozaba tendida de espaldas sobre la mesa, con un platillo con restos de flan cerca de su cara y migas de pan y una copa de vino, vacía y la otra por la mitad y el viejo, cogió esa copa y bebió golosamente.

_Tienes de esa mierda de lubricante para el culo me imagino…._dijo él

_En la mesilla de noche….._ dijo ella

_Bueno….cornudín, ve a buscar el lubricante ese_ me dijo

Yo me giré y fui hasta nuestro cuarto, obediente, sumiso.

_Es un tontolón……simpatiquillo…._ dijo el viejo, refiriéndose a mí.

Fui hasta la mesilla de noche del lado de Silvia, abrí el cajón y allí estaba el lubricante.

Volví a la cocina, escuché un hondo suspiro.

El viejo ya había penetrado a mi esposa, la estaba empalando una vez más con su enorme polla, ella en posición de parturienta sobre la mesa, con las plantas de los pies apoyadas en el borde de la mesa y el viejo, casi en puntas de pie, metiéndosela y con las manos sobre los pechos, impulsándose desde allí y hundiendo esa enorme verga sobre el coño destrozado e irritado de tanta masturbación manual.

Plasssss!!!....plassss!!!

Unos azotes suaves sobre los pechos, lo suficiente para que estos se movieran y zarandearan de un lado a otro.

Me les quedé mirando, impactado, de pie, desnudo, frente a ellos, completamente disminuido, viendo como este palurdo empotraba a mi esposa sobre la mesa.

El viejo cogió a Silvia de los hombros e hizo que ella se incorporase y las tetazas se pegaron al pecho del viejo, ella sentada sobre la mesa ahora, ensartada en la enorme verga como una lanza dentro de ella y se besaron en la boca, guarramente, notaba a Silvia completamente lánguida y exangüe, ya demasiado cansada luego de los orgasmos recibidos.

El viejo volví a empujarla sobre la mesa y ella quedó otra vez de espaldas, tendida sobre el sucio mantel, como uno más de los platillos ofrecidos.

Deposité el lubricante sobre la mesa.

_Ponte en los dedos, cornudo y embadurna bien el culo de tu mujer, mientras me la follo, voy a destrozarle el culo…._ dijo el capataz y yo era solo el albañil que cumplía sus órdenes.

Me puse gel lubricante en los dedos y comencé a colocarle gel en el culo, pero….

Los huevos de viejo me golpeaban el dorso de la mano cuando la penetraba y lo miré, humillado, implorante, sintiendo ese tacto rugoso y mis dedos embadurnados metiéndose en el culo de mi mujer.

_Te gusta ¿Eh? Si fuera un poco maricón te doy por el culo a ti también….pero descuida…… me quedo con el culo de tu mujer…._ dijo el viejo

Retiré la mano con horror, ella ya gemía y se cogía el pelo con las dos manos, como sofocada y entonces el viejo quitó la polla del coño y la apuntó en el culo de Silvia y empujó y me sorprendió la facilidad con la que entró.

Claro, no era la primera vez, su ojete estaba acostumbrada a la enorme verga del viejo, su culo se abrió y desgajó ante el avance de ese ariete que separaba los glúteos y se adentraba en el esfínter embadurnado de gel y ella solo lanzó un suspiro de satisfacción y entrega.

_Mmmmmmmmm!!!.......joder….._ musitado, como rezando una pequeña plegaria.

_No hay como romper el culo de una arquitecta pija y orgullosa…._ dijo el viejo, con sus ojillos porcinos entrecerrados, el pelo entrecano apenas despeinado, mientras que en la cara perfecta de Silvia el maquillaje había colapsado hacía bastante tiempo ya.

_ ¿Dónde tienes el casco, cariño? ¿En el maletero del coche?_ dijo el viejo, las plantas de los pies de ella sobre los bordes de la mesa, los delicados dedos de los pies se encorvaban como garras.

Ella sintió con la cabeza.

No comprendía lo que el viejo quería decir.

_Ve a buscarlo, Mario, ella tiene dos cascos, me gusta cómo le queda el blanco_

No atinaba a moverme, ella sollozaba y la polla del viejo seguía abriendo y perforando ese culo como un pozo de petróleo recién abierto en la tierra fértil.

_Anda, hijo, muévete, trae el casco de Silvia, en el maletero…._dijo el viejo

Comprendí lo que debía hacer, salí por el frente de la casa, estaba cayendo una fina llovizna, completamente desnudo y mojado, con las llaves del coche en la mano, me acerqué al coche de Silvia, abrí el maletero, allí estaba, dos cascos de obra, uno rojo y otro blanco, cogí el blanco, como me había dicho el viejo, sentí el tacto duro del casco y el acolchado sedoso del lado de dentro.

Regresé a la cocina.

Los gemidos de Silvia se escuchaban desde la sala ya.

_AHHHHH!!!.....SIII………si……….JODEEERRRR!!!......_

Entré en la cocina, ella estaba volcada sobre la mesa, como un fiambre y el viejo le daba por el culo, rítmicamente, ahora un pie de ella estaba apoyado en el hombro seboso de ese viejo, como si quisiera detenerle.

_Ponle el casco a tu mujer….cornudo….._ dijo el viejo

Me acerqué, levanté la cabeza de Silvia, ella me miró implorante………sus labios se entreabrieron…

_No…..no….._dijo, pero yo ya nada podía hacer para ahorrarle humillaciones.

Le puse el casco de obra en la cabeza, su casco de arquitecta y le ajuste la correa en la barbilla, quedaba casi ridícula con él, estaba completamente en pelotas sobre la mesa sucia, con restos de comida, con las tetas mojadas de vino y con la polla de capataz dentro de su culo.

El viejo cogió el pie de ella que estaba sobre su pecho y se lo llevó a la boca, el delicado pie de Silvia, los deditos de los pies dentro de la boca de ese animal, lamió toda la planta del pie mientras lo cogía con su manaza.

_Si fuera caníbal, te comería entera, joder….mi sueño…comerme una arquitecta….._dijo y volvió a meterse todo un pie de ella en la boca, con el bigote entrecano espeso sobre los labios.

Ella gemía acompasadamente con la perforación anal, con esa polla entrando y saliendo lentamente de su culo y con el casco de arquitecto puesto en la cabeza.

_Dioosss…..me estás….dando por el culo….cabrón….._ dijo

_¿No te habías dado cuenta, arquitecta?…….mira como te la meto…._ dijo el viejo e hizo un movimiento de pelvis y le hundió la polla más profundo en el culo y volvió a meterse un pie dentro de la bocota, ella llevó su otro pie sobre el pecho del viejo, casi acariciándole con él, sus largas y musculadas piernas flexionadas.

El viejo cambió de pie sobre la boca mientras tenía cogido el otro.

_Fílmalo, tírale fotos así…..para concurso, arquitecta zorra….le dan por el culo sobre una mesa….- dijo el viejo.

Cogí el móvil, filmé, tiré fotos, Silvia gemía, me miraba por momentos, con el casco blanco ajustado a su barbilla con los ojos llorosos mientras le seguían reventado el culo.

De pronto vi los calzoncillos del viejo tirados en el suelo, un vulgar slip color celeste y también las bragas blancas de encaje, debía elegir.

Cogí las dos, llevé los calzoncillos del capataz hasta la boca de Silvia, ella me miró suplicante, se los embutí en la boca lentamente, el viejo reía. Con una risa seca y áspera.

_Que cabroncete el cornudín…._ dijo

Luego envolví un delicado pie de Silvia con el tanga blanco de encaje, el viejo se lo llevó a la boca, ella gimió con la boca llena de los calzoncillos con olor a orina del viejo, al fin y al cabo me había contado que le gustaba ser amordazada.

Fui hasta la sala, cogí mi cámara Nikon D6, con las que había tirado mis primeras fotos de ellos dos juntos, en la obra.

Cuando regresé, el viejo se la estaba enculando duramente, debía darme prisa con las fotos, ella gemía como un animalillo, como una cerda, con los calzoncillos del viejo en la boca, con el casco de arquitecta puesto en la cabeza, el pie envuelto en sus propias bragas, dentro de la boca del viejo, la tetazas chorreaban vino, el viejo había volcado su copa allí.

Apreté el obturador de la cámara, una, dos, tres veces.

Luego ella comenzó a correrse.

Que el viejo dejara a Silvia, no fue una cosa de un día, siguió follándosela varios meses, casi un año, incluso durante el embarazo, creo que dejó de hacerlo cuando su esposa debió ser operada de cadera y porque, no lo sé, pero creo que le daba corte de que Silvia tuviera un hijo suyo, un niño, un varón.

El negocio de Silvia con el diseño de interiores ha ido estupendamente.

Las cosas no salieron tan mal al fin y al cabo.

Han pasado dos años, el niño se parece al capataz, es rechoncho y fuerte, me preguntó cómo será su carácter, ¿será tan dominante como su padre biológico? De él supe que se ha jubilado ya.

Ahora Silvia está embarazada de una niña, esta hija es solo mía, espero se lleve bien con su hermano, su medio hermano quiero decir.

FIN

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