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El capataz de obra y la arquitecta Parte 9

Detrás de la puerta cerrada, el narrador escucha la voz de su esposa sometiéndose a un hombre que no es él. No es solo una traición; es un espectáculo de sumisión donde el marido se convierte en testigo impotente de la verdadera naturaleza de su mujer.

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EL CAPATAZ DE OBRA Y LA ARQUITECTA Parte 9

Me desperté como luego de una larga noche, pero solo habían pasado un par de horas ¿Había sido verdad todo lo que me había enterado en las últimas horas o solo una pesadilla?

Era verdad, dolorosamente, me despertaba en una nueva vida, mi vida de cornudo, mi vida junto a una Silvia emputecida que había cocinado para su amante y le esperaba para ser follada una vez más, con esa ansiedad y deseo que solo se vive cuando el sexo es como una crecida del mar que lo arrolla todo a su paso.

Me desperté tambaleante, como luego de una resaca sin alcohol, una resaca de pensamientos y morbo.

Me di una ducha y me sentí mejor, fui hasta la cocina, me puse a preparar café, ya estaba oscureciendo, la noche con su aire liviano de cerca del verano me envolvía suavemente.

Silvia apareció con un vestido blanco, largo y ceñido, el escote de corte asimétrico dejaba un hermoso hombro al desnudo y el otro no, la abertura del vestido dejaba ver una pierna larga y musculada y llevaba unos zapatos de tacón de color negros.

_ ¿Vas a una fiesta?_ dije

_Si, de algún modo si, una fiesta de despedida_

_ ¿De despedida?_ dije

_Tengo la intención de que sea la última vez con Jose_ dijo ella

_ ¿Te sientes con fuerzas para prescindir de él?_ dije

_Las cosas han llegado demasiado lejos _

_Si, me imagino que si…_ dije

_Le voy a extrañar, para serte sincera, ya me he acostumbrado a él_

Te has acostumbrado a su polla, pensé, pero no lo dije. En lugar de eso bebí café, sabía bien, me iba sintiendo cada vez mejor, más fuerte y claro.

_Me has dicho que tenías algo más que contarme_ dije

Ella se sentó a la mesa, estiró sus largos y torneados brazos, 1, 74 es mucha mujer.

_Jose me hizo una putada más_ dijo ella

_Te escucho_ dije

_Yo le recriminé lo de los videos, le pregunté que a quien se los había enseñado, le conté que los videos habían llegado a manos de Javi y de Santi.

Me dijo que solo se los había enseñado a una persona, uno de los albañiles.

_En menudo lio me has metido_ dije

_Bueno, te has metido tú misma, si no fueras tan….- dijo, pero no acabó la frase.

Para él solo era una zorra, a la que se podía joder, eso me ponía más, era increíble pero que tuviera esa opinión de mí, me ponía.

_Haz que ese video desaparezca, haz el favor_ dije

_Está bien, déjalo por mi cuenta_ dijo y se marchó.

Durante unos días todo estuvo en calma.

Ya había tomado la decisión de que me marcharía del estudio.

Me habían ofrecido abrir una empresa de decoración de interiores, era una vieja idea de Pía, con otra socia.

Consulte con una abogada, me tendrían que dar una buena indemnización para que me marchara.

Entonces recibí un mensaje de Jose.

_Hoy a última hora, cuando todos se hayan marchado sube al último piso_ me escribió.

Hacía varios días que no estaba con él y la verdad es que tenía ganas de follar con ese viejo y si era en la obra, mejor.

Llevaba unos vaqueros ajustados como casi siempre y una camiseta de manga corta de color blanco.

Cogí el casco y subí hasta el último piso, los montacargas estaban funcionando todavía.

Bajé en el último piso, tuve una vista del atardecer en Madrid y del cielo que se ensangrentaba con la última luz agonizante del sol.

Sentí unas manos en mi cintura.

_Joder, que buena estás, menudo culo te marcan estos vaqueros_ dijo Jose y luego sentí que algo me velaba los ojos, era una venda, de pronto todo fue oscuridad completa, Jose me cogió una mano.

_Ven….._ dijo

_ ¿Dónde me llevas?_ dije

_Tu solo ven y haz lo que te digo_ caminé con paso vacilante, a ciegas, tuve miedo, a ver si este era un loco que hacía que me arrojara desde lo alto de esas torres.

Sentí el suelo lleno de piedrecillas bajo mis botas y luego escuché que algo caía en el suelo, era una colchoneta, escuché como él la acomodaba, arrastrándola sobre el suelo.

_No quiero quedarme mucho tiempo, aquí…._ dije

_Tu tranquilla_ dijo él, me hizo poner en cuatro patas sobre la colchoneta y luego comenzó a quitarme las botinas que llevaba y luego los pantalones, me besó el culo varias, veces y me azotó suavemente y luego sentí su polla refregase en mi coño y luego no pude evitar suspirar, con placer, de verdad que extrañaba esa polla, ya me había acostumbrado a su grosor, a su tamaño que me penetraba tan a gustito, mi coño parecía abrirse en el punto exacto, para que esa verga se acomodara en mí.

_Eres mi puta, dilo…_dijo él mientras me follaba suavemente.

_Soy tu puta, cabrón…._ dije y entonces escuché una risilla y unos pasos que se acercaban y alguien que se dejaba caer de rodillas en la colchoneta. Y unas manos que cogían mi cara.

_Vas a comerme la polla, arquitecta_ dijo una voz, no podía reconocerla, pero era una voz conocida, de eso estaba segura.

PLASSSS!!!

Jose me dio un azote y comenzó a follarme con más dureza, unas manos callosas me acariciaban la cara y el pelo, sentí una dureza olorosa sobre mis labios, abrí la boca y tragué.

Y luego otra mano que me acariciaba la espalda y las tetazas colgando y otras manos que me acariciaban el culo, otros dos hombres uno a cada costado de mi cuerpo me estaban sobando, recorriendo la piel, con manos curtidas y yo en esa soledad que es la ceguera, abismada en esa oscuridad dentro de mi mente y sintiendo esas caricias sobre la piel de un modo amplificado, eran cuatro o cinco, si tal vez hayan sido cinco, escuchaba las risillas nerviosos y las exclamaciones admirativas y conocía esas voces, pude identificar a uno de ellos, le llamaban Edu y era alguien de la edad de Jose y otro era un ecuatoriano, de unos cuarenta años, recordaba su nariz aguileña y su piel oscura, era uno de los que estaba a mi costado.

_Pero mira que buena esta la arquitecta, por dios…_ dijo con su acento sudamericano, reconocible, otro no hablaba, no quería ser reconocido.

Tal vez estaba el miedo de que les denunciara.

PLASSS!!!......PLASSS!!!

Unos azotes sobre mis nalgas dadas por manos desconocidas y luego lo que tanto temía, Jose se salió de mí, justo cuando me aproximaba al orgasmo, me lo cortó, me dejó a medias y otras manos aferraron mi cintura y una polla me penetró y era más pequeña pero rápidamente sentí su vigor y la pelvis de ese desconocido golpeando contra mis nalgas

PLOPP!!!....PLOPPPP!!

_Fóllatela….fóllate a esta zorra orgullosa…._ dijo alguien

Y ya estaba mamando otra polla y otras manos me acariciaban y luego alguien me cogió del pelo e hizo que quitara la verga de la boca y me besó, me besaba en la boca con alguien desconocido y sentía su nariz, su barba mal rasurada y su aliento a alcohol y a tabaco.

Y luego me besaba con otro y otras manos anónimas me estrujaban las tetas y alguien se metía por debajo de mi cuerpo y sentí una boca succionando mis pezones, ordeñándome como una vaca.

Y un dedo dentro de mi culo y de pronto tuve la sensación de que estaba follando con una especie de pulpo humano, alguien con muchas manos y muchas pollas, un solo ser, monstruoso y deforme, pero con una sola cara, aunque sentía muchas bocas que me besaban, por todos lados, era tocada y besada por todo mi cuerpo y comencé a gemir, amordazada por las pollas que se sucedían, lamí testículos, grité, comencé a correrme, entre las risas de mis machos desconocidos.

Pero lo peor es que no eran desconocidos, eran los albañiles que habían hecho realidad mis planos, si como decía Fernando, el arquitecto es quien sueña la obra, estos eran los hacedores de mi sueño y yo era un sueño para ellos, una mujer como yo, que jamás en la vida podrían follarse, pero ahora sí, me entregaba a ellos como una loca, como poseída por la locura.

Y el hecho de tener una venda sobre los ojos me resguardaba, ponía una ínfima barrera entre ellos y yo, no los veía y ellos no me miraban a los ojos y luego sentí un líquido pegajoso en mi culo, me estaban poniendo lubricante en el culo y lo esparcían y otra vez hubo un cambio de amante, otra nueva polla me penetraba, ¿Era la cuarta o la quinta vez ya? ¿Cuántos eran en realidad? ¿Cuatro seguro, pero había un quinto y un sexto? José no me lo dijo después, no quiso decírmelo.

Nuevos besos en mi boca y yo gemía desembozadamente y alguien me retorcía los pezones y otro me sobaba una nalga y me la estrujaba con mano de hierro, dejando la marca de sus dedos sobre la piel y luego sentí una polla en mi culo, era Jose, estaba segura, conocía esa polla y empujó y me enculo ante la admiración general, ante los vítores de los otros machos y las risotadas.

PLASSS!!!!....PLASSSS!!!!

Nuevos azotes, nuevas humillaciones, nuevos huevos sobre mi rostro, nuevas pelotas desnudas que yo lamía y besaba y dejaba húmedas con mis babas y nuevas pollas que tragaba y Jose que se quitaba de mi culo y otro ocupaba su lugar, otra polla de ese monstruo de cinco pollas o seis, ya no importaba eso, alguien me frotaba el clítoris, alguien se reía de mí, alguien me besaba con ternura, otra vez perdí conciencia de la realidad, alguien me estaba besando el pie, la planta del pie, se metía los dedos de mi pie en la boca, me morí, volví a correrme.

_Abre tu culo, arquitecta…..abre tu culo, zorrón….- dijo una voz, la del sereno de la obra o la del ecuatoriano, ahora las voces se confundían en mi cerebro y las caras se borroneaban, me giraron en la colchoneta, sentí que un macho gordo me aplastaba y me besaba al mismo tiempo que me follaba y luego otra polla cerca de mi boca, la chupé y luego alguien que se metía debajo de mí y me levantaba en andas y me penetraba el culo desde abajo y otra vez alguien que se colocaba encima de mí y otra vez dos pollas dentro de mi cuerpo y alguien me chupaba las tetas y otro me cogía un pie y lo frotaba contra su polla y otro me besaba en la boca y me mordía un poco los labios y otra vez me corría, dando alaridos, temblando y sentí una viscosidad sobre mis tetas y un gruñido, alguien se corría sobre mi vientre y mis pechos y otro se corría dentro de mi boca, tenían mucha lefa para mí.

Mucha lefa para darme, leche viscosa y tibia, caliente, tragué ese semen ácido y sentí los latigazos dentro de mi culo, el que estaba debajo de mí se corría dentro de mi culo y luego me dejaba caer sobre la colchoneta, como una marioneta usada a la que han cortado los hilos.

_Joder, que violento ¿no? ¿Cómo has podido soportarlo?_ dije, estaba horrorizado

_No te lo vas a poder creer, pero no era violento, era como si me cuidaran, todos ellos, como si me protegieran, ninguno era violento, aunque me follaran duro_ dijo Silvia

_ ¿Y entonces?_ dije

_Al otro día no me daba la cara de vergüenza, miraba a todos los albañiles y operarios y pensaba si ese o aquel había sido uno de los cinco y seis que me habían follado_ dijo Silvia

_ ¿Pero por qué el capataz hizo eso?_

_No lo sé, no es un hombre que le guste explicarse, ni que pueda hacerlo, me dijo que esos videos ya habían sido borrados de todo sitio, salvo los que yo misma tenía en mi poder_

_ ¿Te das cuenta que has estado en una orgía?_ dije

_Claro, si te lo acabo de contar, claro que me doy cuenta_ dijo Silvia

_Joder ¿sucedió algo más?_ dije, frotándome la cara con las manos.

_No, solo que como te digo voy a renunciar al estudio y no volveré a la obra_ dijo ella

_ Y esta noche vas a recibirle, aquí_ dije

_Si, necesito darle un cierre a todo esto y luego no sé, no sé qué será de nuestra vidas…_

_Vamos a seguir….seguiremos juntos…._ dije

_Si, juntos, pero de qué manera_ dijo ella, por primera vez la veía flaquear.

Estaba imponente sobre sus taconazos y con ese vestido blanco que se pegaba a su cuerpazo como una segunda piel.

_Lo que sea, podremos afrontarlo, estoy loco por ti y lo sabes_ dije

Nos besamos, de pie y entonces escuchamos el sonido del motor de un coche a lo lejos y ese coche se acercaba más y más.

_Quédate conmigo, pensaba en que te escondieras, pero prefiero que estés conmigo y si no le gusta, pues que se marche y ya_ dijo ella

El móvil de Silvia, vibró, era una llamada.

_Si, es la casa blanca, estoy escuchando tu coche, ya salgo_ dijo ella

Vi como Silvia salía al sendero de grava frente a la casa, con su vestido blanco como si fuera a ir a una fiesta, parecía un fantasma en medio de la noche y luego un coche que llegaba a la casa y se detenía y se abría la puerta y un hombre bajaba, era él.

El capataz de obra.

Bajo, rechoncho, con sus brazos cortos, gruesos y combados.

El pelo cano, espeso y bien cepillado y unos bigotes y la mirada torva que le recordaba como si algo le preocupara permanentemente.

Llevaba una cazadora y unos pantalones de fajina, casi militar.

Y vi que Silvia se inclinaba para besarle y una de esas manos toscas cogía la pequeña cintura de ella y entonces tomé la decisión de ocultarme, les miré un poco más y luego me metí en el cuarto de huéspedes pero con la puerta abierta para escucharles y le envíe un mensaje a Silvia.

_Decidí ocultarme por ahora_ le escribí.

Luego escuché la puerta de la sala abrirse y las voces.

_Joder, menuda casita tenéis aquí, la has diseñado tú ¿verdad?_ dijo esa voz cavernosa arrastrada, la voz de ese hombre, como si estuviera a disgusto, como si no quisiera haber venido.

_Sí, he sido yo, ¿Qué, no te gusta?_ dijo ella

_Está muy bien, si, sabes que uno de los que te dio por el culo, vino a trabajar aquí_ dijo él y pareció emitir una risilla asmática.

_Si, recuerdo que aquí vino uno que llaman Pepe y otros más…_dijo ella

_Ni siquiera recuerdas el nombre de los que te construyeron la casa_ dijo él con ironía

_No puedo saber el nombre de todos los albañiles…_ dijo ella

_Tendrás un bonito recuerdo de sus pollas, eso si_

_Eso es un poco grosero ¿no?_ dijo ella

_Perdona, estoy hecho polvo y tengo hambre_

_He cocinado para ti, el otro día has dicho que seguro no sabría hacer una tortilla, pues hoy vas a probar una hecha por mi_ dijo Silvia

_Que bueno, tengo hambre ya te digo….- dijo él.

Escuché que iban para la cocina, me asomé por el pasillo, casi hasta la sala, para tratar de escuchar, pero solo llegaban hasta mí, retazos de conversación.

_Joder, sí que sabes cocinar……._ dijo él

_Gracias….._

_Está buena, me gusta con más cebolla, eso sí…._ dijo él, crítico, mal educado, como si nada le dejase conforme, un pequeño déspota, dominante.

_Pásame la carne, vino blanco no, a mi dame un buen Rioja_

_Tengo este ¿está bien?_ decía ella.

Podía escuchar, por el sonido de sus taconazos, como ella le atendía, yendo hasta el frigorífico, dando vueltas alrededor de la mesa donde él estaría sentado, atendiéndole como a un pequeño rey.

_ ¿Tú no comes?_

_Si, solo voy a picar algo_

_Siéntate frente a mí, que estás muy guapa con ese vestido_

_Gracias….me lo he puesto para ti_

Escuchaba el tono de voz de Silvia como disminuida en su presencia, como sojuzgada, un poco más apagado de lo normal.

El tono de voz de una mujer que ha sido follada a saco por su macho, que se ha corrido muchas veces con su polla en el culo, que le ha lamido los huevos y el culo y que se ha tragado su lefa, una hembra con todas las letras que ha sido domada y domesticada y que ahora hasta le ha cocinado y come luego de su mano, que se pone un vestido para él y que tiene al cornudo picha floja de su marido escuchando detrás de la puerta.

Por dios que pensamientos más machistas y desagradables, estúpidos, misóginos.

Recordé que una vez conocí a una hermosa mujer que estaba con un hombre casado, él, según sus palabras era un hijo de puta, en su presencia ella se mostraba apagada y sumisa, pensé que eso era porque él era un hijo de puta que la maltrataba, pero luego ella me confesó que nadie la había follado como ese hombre, que había sido el primero en darle por el culo.

Y Silvia tenía ese mismo tono de voz al hablar con este viejo.

Posiblemente estaba preñada por él, no le iba a resultar tan fácil dejarle, estaba seguro de ello.

¿Y yo? ¿Cuál era mi humillante papel en esta historia?

¿Podríamos seguir juntos y ella yo, criando al hijo de otro hombre? ¿Criando y educando al hijo de su macho?

Entonces escuché el sonido de un beso.

_Espera me vas a ensuciar el vestido…_dijo ella

_Hago lo que quiero contigo, lo sabes_ dijo él

Me estremecí al escuchar eso ¿Era la verdad? ¿Sería tan así? ¿O solo era un papel que Silvia interpretaba para darle el gusto?

_Estarás orgulloso…has acabado con mi carrera de arquitecta…._ dijo ella

_No era mi intención, eres buena, pero la obra no es un lugar para mujeres…….las pocas arquitectas que he conocido…..no sé….hay cosas que no son para mujeres, son para hombres…_dijo él

_Tal vez esté embarazada de ti, tengo un retraso….- dijo ella

_Es lo que necesitas, un hijo del que ocuparte…._dijo él con toda seguridad

_ ¿No piensas hacerte cargo de él….?_

_Ya tengo mis hijos con mi mujer, y nietos, tú estás casada, tendrá que ocuparse el cornudo, el hijo es tuyo y de él, yo solo te he preñado ¿Lo entiendes?_

_Si…. ¿Quieres más tortilla?_ dijo ella

Escuché el sonido de otro beso y luego los taconazos apurados de ella, los pasos cortos por la cocina.

__Sírveme más vino, está bueno_ dijo él, parecía de buen humor ahora, como si comer le hubiese tranquilizado.

_ ¿Qué le has dicho a tu mujer?_ dijo ella

_Que he venido a cazar, con los amigos_

_Le mientes bastante_

_No te metas en lo que hago con mi mujer_ dijo él ásperamente.

_Perdona_ dijo ella

_ ¿Por qué dices que he acabado con tu carrera de arquitecta?_

_ ¿Cómo podría seguir después de lo que pasó? Además ya te he dicho que el video llegó a manos de Javi y de Santi_

_Esos dos son dos inútiles, nada que ver con don Fernando, pero en fin, el tiempo pasa para todos ¿Qué vas hacer entonces?_

_Voy a poner una empresa de diseño de interiores_

_Oye, se gana buena pasta con eso y además es trabajo de mujeres o de maricones_ dijo él

_Eres terrible_ dijo ella y se dieron otro beso y otro, escuchaba el sonido guarro de los labios al juntarse y luego despegarse con un sonido de chupeteo.

_Eres una buena chica, solo necesitabas que te follaran bien….te ha mejorado el carácter_ dijo él

_Que cabrón eres…._ dijo ella casi cariñosamente

_Podría ser tu padre, de hecho tengo una hija que es mayor que tú_ dijo él, parecía que el vino le había puesto parlanchín.

_ ¿Y si te dijera que le he contado a mi marido?_ dijo ella

_ ¿Si? ¿Le has contado a tu marido? ¿Estás loca?_

_No quiero vivir con una mentira a cuestas…_ dijo Silvia

_Es preferible una mentira que joderle la vida a alguien ¿Y él que ha dicho? ¿Te ha dejado? ¿Habéis discutido?_

_No, lo ha aceptado, me ha perdonado y vamos a seguir juntos…._

_No me jodas, ¿le has contado todo? ¿Con detalles?_

_Le he contado todo_ dijo ella

_ ¿Y aun así está dispuesto a seguir contigo, con los cuernos como un ciervo? anda ya, menudo maricón además de cornudo_ dijo Jose, bastante cabreado y divertido a la vez, volví a estremecerme.

_ ¿Sabe que estamos aquí tú y yo?_ dijo él

_Si…lo sabe…._ dijo ella

_Joder, yo no sé qué coño le pasa a los jóvenes, parece que se han cortado las pelotas y se las han dado de comer a los cerdos, joder que poco hombre, le daría una par de hostias para que espabile_ dijo él

_A mí me gusta como es, es un hombre pero no necesita estar por encima de mí y…._

_ Tonterías, hija, te gusta estar con un maricón, porque haces con él lo que te venga en gana_ dijo él

_Bueno, eso será cosa mía y de él ¿No?_

_Claro, espero que estés preñada de una niña, no quisiera que un hijo mío sea criado como maricón, pero bueno, la sangre tira_ dijo él

_No te cabrees_ dijo ella, como pidiendo disculpas y luego escuché el sonido de besos otra vez.

_ ¿Hay postre?_ dijo el

_He cocinado flan y unas natillas_

Escuché otra vez los taconazos de ella por el suelo de la cocina, atendiendo a su macho.

_Aquí tienes…._ dijo ella

_Así está bien, tú también come, no me gusta comer solo_ dijo él

_Vale…._

_Ven aquí, en mis rodillas_ dijo él

_Vas a mancharme el vestido…_ dijo ella

_Me importa una mierda, quiero sentir tu culo mientras como_ dijo él

Por dios tenía que verlo salí un poco más de escondite y me arriesgué y asomé la cabeza, había un mueble de cocina que me ocultaba a medias.

Ella estaba en su regazo y parecía gigante sentada en sus rodillas, con su vestido blanco y el viejo le daba de comer en la boca con una cucharilla llena de flan y ella comía y luego le besaba y vi la manita de ella sobre la cara rugosa de ese viejo.

_Quiero sabes una cosa ¿Por qué has hecho que me follaran todos esos?_

_Estás tan buena que tenía que compartirte…_dijo él

_Eran los más amigos tuyos_

_Claro, no te iba a ofrecer a quienes no lo merecían, además que has visto que ninguno se ha pasado, con el cariño con que te hemos tratado_ dijo

_El cariño con el que te hemos te he follado, querrás decir_ dijo ella y comió un poco de flan y volvió a besar a Jose, con los largos brazos echado al cuello de toro de ese animal.

Él se sirvió vino, bebió un largo trago.

_ ¿No has pensado que mi marido también quiere compartirme por lo buena que estoy?_

_Es distinto, tú no eres mi mujer_ dijo él

_ ¿No? ¿Qué soy?_ dijo ella

_Una zorrita que me estoy follando y si se me antoja la comparto con mis amiguetes_

_Te pone que sea la arquitecta, ¿verdad? Que me hayas doblegado ¿Cuándo decidiste que me ibas a follar?_ dijo ella

_ ¿Cuándo lo decidí? Cuando no me dejabas trabajar en paz, te tuve que follar para acabar esa puta obra…_ dijo él

_Qué cabrón eres…._ dijo ella y pareció revolverse sentada en su polla sintiendo esa enorme verga del viejo en su culo, prieto por el ceñido vestido.

_Pero te gusto así ¿O no?_ dijo él

_ Sí, me gustas, pero eres un hijo de puta ¿y yo te gusto?_

_Si tuviera veinte años menos sería capaz de dejar a mi mujer por una zorra tan guapa como tú, pero soy demasiado viejo ahora_

_No te atreves a estar con una mujer como yo….-

_Yo te metería en caja de un modo, que no te reconocerías…_ dijo él y se besaron otra vez, ya habían acabado el postre, sobre la mesa de la cocina había platos y vasos y platillos con restos de comida.

Veía el rostro de Silvia descomponerse en una mueca de excitación y placer mientras besaba a ese viejo en la boca y una media sonrisa también asomaba en su rostro y los ojos le brillaban, por dios, que enganchada estaba a él.

Sí, si ese viejo quisiera tomarla y hacerla su hembra, ella lo aceptaría, solo que él ya había dado su veredicto, no iba a dejar a su mujer, ahora, era demasiado viejo para hacerlo.

Ella era una zorra que se estaba follando y que había emputecido casi sin darse cuenta, la había compartido con el calvo y luego con sus mejores amigos de entre los albañiles.

Y el episodio de Santi y Javi había sido un daño colateral, entre tanto me había hecho cornudo y un pobre infeliz y había destruido la carrera de arquitecta de Silvia, así, por la cara, a puro golpe de polla.

Y además la había preñado, para hacer el combo completo, mira que bien, ole tus huevos.

_ ¿Sientes como esta mi polla, cariño?_ dijo él

_Acabas de comer y demasiado, a ver si te da un infarto_ dijo ella

_Tú tranquila, que no me pienso morir follando contigo_ dijo él y volvió a besarla, cogiendo su cuellito, el hombro desnudo de ella, Jose tenía las manos muy morenas, muy quemadas por el sol y el viento.

_ ¿Qué quieres que haga?_ dijo ella

_Tráeme el café, anda_ dijo él, ella se puso en pie, se alisó el vestido, él le dio una palmadita en el culo.

_ ¿Se puede fumar aquí?_

_En verdad no, pero fuma si quieres_ dijo ella

Cogió un cigarro y el mechero, el aroma del tabaco llegó hasta mí, Silvia estaba preparando el café en la cafetera, lo dejó en el fuego y se acercó mientras tanto y puso sus delicadas y fuertes manos sobre los hombros de él y le hizo una especie de masaje mientras el hombre fumaba, ella de pie detrás de la silla.

_Dame un beso_ dijo él, ella se inclinó con su melena castaña oscura y vi cómo se besaban una vez más, las enormes tetazas casi se salían por fuera del vestido blanco.

_Y a tu marido le gustaría ver cómo te follan seguramente, por lo que has contado_ dijo él

_No se lo he propuesto, pero tal vez si…..si, creo que le pondría eso_ dijo ella

_Pobre cornudo, no puede ser más patético ¿estás segura de que no es maricón?_

_No, no le gustan los hombres_ dijo ella

_igual si me aseguras de que no es maricón, le dejaría ver cómo te doy por el culito_ dijo él

_Claro que no es maricón…_dijo ella

_Bueno un poco maricón tiene que ser, pero no me gustaría que me tocara la polla mientras te follo_ dijo él, fumando tranquilamente, ella se giró y sirvió el café en una taza pequeña, de porcelana.

_Puedes estar tranquilo por eso_ dijo Silvia

_Bueno, entonces llámalo, que debe andar por aquí, seguramente_ dijo él con suficiencia.

_ ¿Porque piensas eso?_ dijo Silvia.

_Venga, me haces venir hasta aquí, luego me cuentas que le has contado, que el aplaude con las orejas cuando le cuentas todo lo que te han dado por el culo, está más que claro ¿No?_

_No sé si quiero que le humilles más…_

_Chiquilla, tu marido es un cornudín que se humilla solo ¿Cómo se llama él?_

_Se llama Mario_ dijo ella

_Ha sido una buena cena, te has esmerado y eso me gusta ¿sabes cómo es la cena perfecta con una buena zorrita como tú?-

_No, ¿cómo es?_

_Ahora te pones debajo de la mesa y me bajas la cremallera y luego ya sabes lo que tienes que hacer….._

_Joder, que caballero que eres….._

_Venga, que aún no acabo el cigarro y el café ha estado muy bien…. Haz lo que te digo_ dijo y se echó un poco para atrás en su silla.

Vi como Silvia se arrodillaba ante él y le acariciaba las macizas piernas y la polla por sobre los pantalones y luego escuché la cremallera que bajaba y luego ella que maniobraba por dentro de la bragueta y él que seguía fumando tranquilamente y una enorme polla que emergía, era tal como la había visto en los videos, gorda, venosa, goteante, con la piel rugosa.

Y la cabeza de ella que bajaba sobre esa verga, las manitas de ella sobre los muslos de él.

_Venga, Mario, sal de ahí, que te escondes de muerte, hijo_ dijo el viejo

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