Mi esposa argentina 5 parte 10
La fiesta prometía ser solo una cena, pero la casa de Luis ocultaba secretos húmedos y deseos reprimidos. Cuando Fernanda cruzó el umbral, dejó de ser la esposa respetable para convertirse en el centro de un juego donde el honor se cambiaba por placer crudo. Él solo podía mirar, atado a su silla de espectador, mientras ella se entregaba a la voracidad de desconocidos.
MI ESPOSA ARGENTINA 5 Parte 10
Lo leí de un tirón sentado en el coche, en la puerta de las casas de mis padres. Realmente se había esforzado Fernanda en escribir esa confesión. No conocía la historia del tal Richard, pero recordé que varias veces me había insinuado que había cosas que me contaría algún día.
Había dejado a Sol con mis padres, un largo día me esperaba.
Recibí un mensaje de Julio, quería vernos esa noche, estaría Lucia también.
Luego Fernanda me escribió que Luis la había llamado, daba una fiesta en su casa. Los dos estábamos invitados.
Pensé que deberíamos elegir una de las dos opciones o tal vez ninguna.
_Lo escribí de un tirón y te lo envié ¿qué te pareció?_
_Increíble lo de que te masturbaste con Pablo ¿Es verdad?_
_No boludo me lo inventé claro que es cierto_
Ella estaba con unos tejanos ajustados y un jersey, sus muslos parecían a punto de reventar las costuras del pantalón.
_Es que es increíble, parece más que una coincidencia_ le dije
Le comenté lo de Julio, a ella le parecía extraño lo de la fiesta de Luis.
_ ¿Y si vamos con Julio a la fiesta?_ dije
_ ¿Que? ¿Juntarlos a los dos, que se conozcan?_
_Claro, que hagan una competencia, que luchen por ti_
_Estás loco amor_ y se sonrió
_Enfrentamiento de Richards_
_Que boludo que sos, no se te puede contar nada que te lo tomas a broma_ dijo, pero estaba feliz, se le notaba en el rostro, tal vez el escribir todo eso a modo de desahogo le había hecho bien.
_Dile a Luis que Julio y Lucía son una pareja de swingers, que luego de yo enterarme de tu infidelidad fuimos a un club de intercambios y los conocimos_ le dije
_ ¿Te parece amor? No me cierra todavía eso de que se conozcan_
_Llamaré a Julio y le contaré sobre Luis, seguro aceptara_
_Bueno dale, estamos locos pero qué más da, yo llamo a Luis y vos llama a Julio_
Fui a la sala y Fernanda se quedó en la habitación.
Tal como había previsto Julio aceptó, le dije que Luis era nuestro nuevo Remigio.
Fernanda todavía estaba hablando.
_ ¿Y, como te fue?_
_No se lo esperaba, pero viste lo chulo que es, le dije que Lucía era muy guapa y ya debe estar pensando en follársela_
Pasamos una tarde muy tranquila, dormimos algo, nos despertamos. Fernanda se duchó y comenzó a vestirse.
Estaba espectacular, llevaba un mini vestido negro que dejaba su espalda al desnudo, sus piernas lucían increíbles, parecían más largas que nunca, se maquilló con esmero.
Sandalias plateadas dejaban los delicados dedos de los pies al descubierto y el escote apenas contenía sus pechos, en la justa medida para seguir luciendo elegante.
_Estás muy elegante amor_ dijo ella
_Hacía tiempo que no usaba traje_
_Me da la sensación de que vamos a una boda_
Siempre me ha gustado esa sensación de sábado a la noche, temprano, cuando todo es expectativa aún. La noche incipiente nos dejaba deslizarnos por ella, las calles animadas, las luces. Gente que iba a sitios distintos esperando encontrar algo de felicidad, las distintas formas del placer.
Que al fin y al caro sería mera ilusión en la mayoría de los casos, la noche envejecida solo traería cansancio y resaca para el domingo.
Nosotros en cambio íbamos a la casa de un viejo crápula que seguramente nos tendría preparada alguna sorpresa. Pero esa incertidumbre, esa curiosidad era el motor de nuestro deseo esa noche.
La casa estaba situada en una calle oscura y estrecha, una alta tapia la ocultaba de las miradas ajenas. Los coches aparcados y la figura de alguien de seguridad nos confirmaban que era el sitio.
Un tío de bigotes, con pinta de rudo nos pidió nuestros nombres, tenía una lista de invitados.
La enorme casa estaba iluminada y se escuchaba una música suave, había que subir una pequeña pendiente empedrada por el jardín grande y bien cuidado.
Fernanda se apoyó en mi brazo, caminamos lentamente.
Abrimos la puerta y quedamos sorprendidos, no esperábamos tanta gente ni que el lugar fuera tan grande, serían cuarenta personas calculé, solo en esa enorme sala.
Una mujer rubia, delgada y elegante, de cerca de sesenta años, vino hacía nosotros.
_No puedo creerlo_ susurró Fernanda
_Que alegría Fernanda y tú debes ser Carlos_ dijo con un hilo de voz, me llamaron la atención sus pendientes que parecían ser de brillantes o algo así.
_Carlos ella es Amelia_
_Encantado_ dije y nos dimos los dos besos de rigor
_Luis está dando esta fiesta para mí como bienvenida a casa, a mi casa_ dijo ella
_Que bueno Amelia, me alegro mucho por ti_ dijo mi esposa tomándole una mano con ternura.
Divisé a Julio y a Lucía, ella estaba impactante también, con un vestido blanco que resaltaba la larga melena azabache que le caía por la espalda. Estaban hablando con Luis, siempre con su traje que parecía puesto de todo el día y con una copa en la mano.
_ ¿Cuándo te han dado el alta médica en la clínica?_ dijo mi esposa
_Desde hace dos noches estoy en casa, gracias a ti querida_
_No Amelia, si yo no he hecho nada_
_Si…si verte me ha hecho tan bien…ha sido tan…_ pero no encontraba la palabra.
_Te ha hecho bien_ completó mi esposa, apiadándose
Amelia asintió con un movimiento de cabeza, la sonrisa seguía fija en su cara, todavía era bella a pesar de todo y pensé que de joven habría sido una gran belleza seguramente.
_Permiso_ dije pues quería acercarme a Julio y Lucía, pero antes me topé con Felipon, con su smoking y sus patillas parecía salido de una peli de James Bond.
_Como estás Carlos_ triturándome la mano en el saludo.
_Bien ¿y tú?_
_Estaba viendo a Fernanda, esta increíble y mira que hay algunas mujeres guapas esta noche como la morena que está hablando con Luis_ dijo
Pasó el camarero con una bandeja, cogí un gin tonic, el sabor fresco de la bebida hizo un efecto relajante de inmediato.
_Si, está muy guapa_ confirmé a Felipon
_Tu mujer está en otro nivel, en todo sentido_ dijo
Viniendo de alguien que se la había follado a saco como era su caso, supongo que era un cumplido importante.
Miré en derredor, el target de edad era elevado, más próximo al de los dueños de casa.
Casi todo alrededor de los 60 o más. En cuanto a mujeres guapas divisé a una rubia de unos cuarenta y tantos con bonitas piernas aunque no era muy alta.
Julio vino hasta nosotros, sin Lucia.
_Hola Carlos_
_Hola hombre te presento a Felipe_
_Si….. ya nos han presentado_
Perdí de vista a Lucía y a Luis. Vi que la música de ambiente eran un pianista y un saxo que estaban tocando en directo.
Fernanda estaba de pronto a mi lado, como una aparición. Felipon se le quedó mirando fijamente como hipnotizado.
Recordé que aquella vez que follaron, ella estaba sin maquillaje y vestida de entrecasa.
Al verla vestida así y de cerca, caería en la cuenta del monumento de mujer que se había follado.
_ ¿Y Lucia? _ dijo mi esposa
_Fue al lavabo_ dijo Julio
Mi esposa no dijo nada y siguió camino.
_ ¿Perdón, no me recuerda?_ dijo una mujer con el pelo corto, era notorio que tenía las tetas operadas.
_ ¿Nos conocemos? _ dijo Julio
_Usted me realizo una cirugía doctor, hace un tiempo ya_ dijo la mujer que parpadeaba bastante
_Ah sí…….si ahora la recuerdo ¿Cómo está usted?_ dijo Julio guiñándome un ojo
_Permiso_ dije y seguí tras los pasos de mi esposa pero también la había perdido de vista, había demasiada gente en esa sala.
Había una escalera de mármol que llevaba a la planta alta, dos mujeres venían bajando conversando animadamente. Subí unos peldaños para ver si avistaba desde allí a Fernanda.
Estaba en un aparte hablando con un hombre bastante alto, quien tenía gafas y una calva adornada con dos largos mechones de pelo a cada costado.
De los que no quieren reconocer la calvicie hubiese dicho mi madre.
Fernanda ladeaba la cabeza para escuchar mejor y el hombre, vestido de traje, hablaba muy cerca de su oreja.
Vi también como otro hombre bajito y fornido de pelo rubio cortado al ras, miraba a mi esposa, como hipnotizado.
Recordé esa clásica escena de tantas películas en que alguien sube las escaleras durante una fiesta para curiosear y descubre un crimen.
Subí unos peldaños más, miré todo desde más arriba.
Julio seguía conversando con su ex paciente y Felipon se había acercado hasta donde estaba Fernanda.
Subí unos peldaños más y llegue a la planta alta de la casa, el pasillo esta alfombrado con una moquette color marrón oscuro.
Dudé si seguir mirando a mi esposa con sus dos acompañantes o explorar un poquillo.
Entonces escuché claramente un gemido ahogado.
Seguí ese gemido a lo largo del pasillo, cruce varias puertas cerradas, todo era silencio ahora.
Caminé otro poco y volví a escuchar algo.
Me detuve frente a una puerta de color blanco. Me fijé en las finas molduras de la madera, la calidad de su terminación.
Un nuevo gemido.
Abrí la puerta lentamente y la cerré detrás de mí, el ruido de la música quedó casi totalmente amortiguado.
No fue sorpresa, esperaba encontrar eso que vi precisamente.
Pero aun así la imagen me impactó.
Las piernas de Lucia eran muy morenas, muy bien formadas y largas, había perdido uno de sus zapatos de tacón y se veía su pie desnudo.
Estaba al borde la cama, de rodillas, mirando hacía el cabecero, el vestido enrollado a su cintura. Luis detrás de ella la penetraba con violencia y la sujetaba del pelo.
El cabrón debe haber notado mi presencia pues se giró un poco para mirarme, me sonrió.
Con su nariz de buitre, con sus parpados pesados y abotargados estaba allí follándose a un pibón como Lucía.
_Ahhh!!….si…si….._ dijo ella
PLAAASSS!! Un azote en el culo bien dado resonó en la habitación.
El móvil vibró dentro de mi bolsillo.
_ ¿Dónde estás?_ ponía Fernanda
Miré bien y me di cuenta que se la estaba follando por el culo además.
¿Julio estaría enterado de esto?
Cerré la puerta, caminé por el pasillo, miré desde lo alto de las escaleras, no vi a Fernanda.
Baje y fui hasta el punto donde la había visto por última vez, el hombre rubio y bajito estaba allí.
_ ¿Perdón ha visto una mujer rubia, alta, que estaba hablando con alguien aquí hace un rato?_ le dije
_ ¿Que está buena que te cagas?_ el rubio era muy directo al parecer
_Si, esa es_
_Han salido por aquí, sígame_ dijo
Salimos a unos de los tantos pasillos de esa condenada casa. Unas puertas francesas daban a un jardín. El hombre rubio la abrió, salimos, un sendero con grandes piedras de laja llevaban a una casa más pequeña. Pensé que sería una casa de huéspedes o algo así.
_ ¿La rubia esta que está tan buena es algo suyo?_
_Es mi esposa_ dije.
_Me lo suponía. Parecía una leona rodeada de hienas_
Lo miré con curiosidad. El hombre no sonreía. Llegamos a una ventana iluminada.
_Ahí la tiene, yo que usted entraría a ver_ me dijo
Lo que vi ahora si me sorprendió.
Fernanda bailaba lenta y cadenciosamente en el centro de la habitación, ella estaba de espaldas, la fina curva de su pequeña cintura, el culazo marcado por el minivestido, se giró un poco, la mirada absorta. No era para menos, pude ver a Julio sentado en una silla, también estaba el hombre alto que hablaba con ella un rato antes, de pie con una copa en la mano.
Fernanda no bailaba sola, estaba cogida de las manos con Amelia quien se movía lentamente con los ojos cerrados.
Dudé si entrar o quedarme espiando por la ventana, decidí entrar.
Al verme Fernanda dejó de bailar, vino hasta mi
_ ¿Dónde te habías metido?_ me dijo
_Andaba por ahí_ Felipon me observaba desde un sofá.
Mi amigo el rubio, bajito y fornido se quedó detrás de mí.
_ ¿Y este?_
_Es un amigo_ dije yo
_Carlos este hombre es Paco, hizo la mili con Luis_ me dijo Fernanda señalando al hombre alto, este hizo una inclinación de cabeza con sus dos mechones de pelo a los costados.
_ ¿Ya no bailamos?_ dijo Amelia, llevaba un vestido de terciopelo.
_ ¿Qué te parece si volvemos a la fiesta con los demás?_ le dijo mi esposa dulcemente
_Si…si pero antes debemos esperar aquí a Luis_ dijo Amelia
_ ¿Nos has visto a Lucia, Carlos, no contesta mis mensajes?_ dijo Julio
_No, no la he visto_
_Creo que sería mejor que volvamos_ dijo mi esposa una vez más
_Fernanda querida, Luis me ha dicho que llevabas….que llevabas eso dentro de ti como el otro día en la clínica_
Mi esposa me miró, noté cierta culpa en sus ojos.
No podía ser cierto.
_Después hablamos de eso Amelia ¿te parece?_ dijo mi esposa
_Luis me dijo que debes enseñarlo a…los que estemos aquí…pero si no quieres…_ murmuró, ahora se frotaba las manos con nerviosismo
_Joder ¿qué es lo que llevas dentro? No será lo que yo creo_ dijo Julio
_Debes hacerlo Fernanda…por favor…debes hacer lo que Luis te pidió_ dijo Amelia en tono lastimero
_Te lo enseño a ti, en el cuarto de baño_ dijo mi esposa
Pero Amelia era como un perro de presa y no estaba dispuesta a soltarla.
_Luis me dijo que debes hacerlo….delante de los que estemos aquí……_
_Está bien, está bien, lo hago y luego nos vamos de aquí_ dijo Fernanda resignada.
Se levantó el vestido, giró y dando la espalda a Amelia y enseñó su culo, corrió un poco el tanga negro y allí se vio el dildo que era de un acrílico color rojo. Era como si tuviera un tapón en el culo.
_Joder…joder_ dijo Julio
Mi esposa comenzó a cubrirse el culo nuevamente.
_Espérate un poco mujer, gira para este lado_ dijo Julio
Mi esposa lo miró con rabia pero obedeció.
Paco el amigo de la mili, el hombre alto, carraspeo.
_A ver Fernanda cariño, levanta un poco más que no se ve_ dijo Felipon
Mi esposa levantó un poco más su vestido, sus piernas eran interminables, sus muslos musculados y torneados quedaron bien a la vista.
Estaba imponente allí, parada sobre los finos tacos de sus sandalias, en medio de la habitación, con seis pares de ojos clavados en ella.
_No sientas vergüenza………. eres tan hermosa_ dijo Amelia
_No siento vergüenza, es solo que….._ dijo ella
Julio se levantó de la silla y fue hasta donde estaba parada mi esposa, la cogió de la cintura y la hizo girar un poco.
_Que culazo ¿no?_ dijo y lo acarició a mano llena
_Es brutal ese culo_ dijo Felipon.
Entonces ocurrió que Amelia fue hasta ella y acarició el culo de mi esposa suavemente.
_No……¿qué haces Amelia?_ dijo mi esposa sobresaltada
_Es hermoso…déjame acariciarlo….tienes la piel tan suave…_
Era como si todo el mundo hubiese enloquecido.
Mire a mi amigo el rubio, pero seguía en el mismo lugar, impávido.
_Ven ponte aquí así la dueña de casa puede darse el gusto_ dijo Julio y arrastró a Fernanda hasta el sofá, al lado de Felipon.
La hizo poner sobre el sofá, de rodillas, en posición perrito y levantó bien el vestido dejando expuesto el culo de mi esposa.
Luego le hizo un gesto con la mano a Amelia como invitándola a manosear a Fernanda.
Esta, sin mirar a nadie, casi como una autómata, se paró al lado de mi esposa y acarició suavemente una nalga y luego otra. Fernanda cerró los ojos.
Luego me contaría que la sensación era de asco pero también de una gran excitación que pugnaba por adueñarse de ella.
_Que suave que es… _ dijo Amelia
_Y que durito también_ dijo Julio y acarició el coño de Fernanda con toda la mano sobre el tanga.
Felipon que estaba sentado en el sofá al lado de ella, estiró una mano y le acarició los pechos sobre el vestido.
También Amelia acarició el coño de mi esposa suavemente.
Fernanda lanzó un suspiro.
Ahora los tres la acariciaban sin parar.
Felipon metiendo la mano por dentro del vestido, sobando los enormes pechos y Amelia y Julio recorriendo el culo y el coño, habían corrido el tanga para un costado y le metían mano sobre el chocho directamente.
Fernanda comenzó a gemir.
Fue entonces que Paco el hombre alto se aproximó y se sentó en el sofá al otro lado de Fernanda.
Esta quedó entremedio de Felipon y Paco.
Amelia fue dejándose caer lentamente al suelo hasta quedar de rodillas frente al culo de mi esposa y luego en cámara lenta, fue acercando lentamente su boca hasta la intimidad de Fernanda y luego se detuvo un momento como aspirando toda la fragancia que venía de allí, cerró sus ojos y plantó un sonoro beso en medio de las nalgas y el coño de mi esposa.
_Dios…no…..._ dijo ella sentidamente
Fue como la señal que estaba esperando Paco para bajar la cremallera de su bragueta, liberar su polla y llevar la cabeza de mi esposa, también como en cámara lenta, hasta ella.
Los labios de Fernanda se resistían al principio, varias veces estuvo a punto de atrapar la polla de aquel hombre, por un momento me buscó con la mirada, Paco le sostenía el delicado mentón con dos dedos. Finalmente sus labios se cerraron sobre la polla de aquel desconocido mientras la lengua de Amelia seguía provocándole temblores en todo el cuerpo.
_Menuda fiestecilla os estáis montado cabrones_
Era la voz de Luis, sonriente, con Lucia colgada de su brazo.
_Me gusta que mis invitados disfruten pero es que es que esto es un relajo macho_
Amelia se puso en pie, miró a Luis con cierto temor.
_ ¿Está bien así? ¿Es lo que querías?_ dijo
_Si cariño_ dijo Luis y la besó en la boca
Julio aprovechó la ocasión y quitó el dildo del culo de Fernanda, ella seguía mamándole la polla a Paco mientras Felipon había desprendido el lazo que sujetaba el vestido de ella por su nuca y luego bajado a medias el sujetador de encaje, su boca estaba en contacto de esa manera con los pezones de Fernanda y los devoraba con desesperación.
Julio volvió a correr el tanga y apuntó la polla sobre el ano, dilatado por el dildo, de mi esposa.
_Anda dale por el culo de una vez, que yo ya me he follado bastante a tu zorrita_ dijo Luis
Julio, al oír esto, me miró con resignación y un poco de rabia también y se dejó ir lentamente dentro del ojete de Fernanda quien lo recibió con más suspiros ahogados.
_Como le gusta la verga a ese culito_ dijo Luis, quien parecía llevar la voz cantante.
Fernanda succionaba la verga de Paco quien se acomodaba las gafas con una mano y con la otra presionaba la nuca de mi esposa.
_Así que ya te has hecho cornudo mirón, Carlos, no has tardado mucho en cogerle el gustillo_
_Este es cornudo consentidor desde hace mucho ya_ dijo Julio
Luis me miró con curiosidad.
_Tu ve a comerle la polla a ese_ le dijo a Lucia, señalando a Felipon
_ ¿Ves cariño lo puta que es tu psicóloga?_ le dijo a Amelia
_Si….es tan hermosa_ dijo ella contemplando todo con ojos muy abiertos
Fernanda pareció gemir un poco más fuerte dentro de la polla de Paco al escuchar esto.
Julio redobló el mete y saca, culeando a mansalva una vez más.
_Y a la otra mira como le gusta la polla también_
Lucía estaba entre las piernas de Felipon comiéndole la polla.
_A ver Julito, hazme un poco de lugar_ dijo Luis
Me daba cuenta que en esa jerarquía entre machos, Julio con toda su chulería y su pretensión de macho alfa, quedaba relegado detrás de Luis.
_A esta le encantan mis dedillos, vamos a hacer que se corra la cerda_
Metió su mano por el coño de Fernanda, yo sabía que a ella la volvían loca sus manos.
Comenzó a gemir más fuerte y sacó su boca de la polla de Paco.
_Si…si por dios….cabrón de mierda_
_ ¿Cuál es el cabrón, este que te da por el culo o yo?_
_Ahhh!!---los dos… los dos son unos reverendos hijo de puta…. Me vas a matar…_
_Naa….solo te vas a correr como la guarra que eres…solo eso_ le dijo mientras su mano seguía hurgando dentro del coño.
_ Acabo…acabo…._ dijo ella y comenzó a correrse, gritando y aullando.
Mire a Amelia, tenía el rostro desencajado pero se estaba tocando, metiendo una mano por dentro del elegante vestido de terciopelo.
Fernanda volvió a meterse la polla de Paco en la boca.
_Mira la chiquilla lo rápido que se lo monta_ dijo Luis señalando a Lucia que estaba sobre Felipon empalada en su verga.
_ Oye Julito, dale por el culo a tu amiguita ¿ya has hecho una doble con ella?_
Fue un momento de cierta tensión, Julio no se decidía a aceptar una orden tan explícita de Luis.
_ ¿O quieres que le dé por el culito yo otra vez?_ dijo Luis
Felipon hacía botar a Lucia sobre su polla, la larga melena color cuervo se agitaba, ella mismo se había bajado la parte delantera del vestido y sus pechos operados se mostraban sudorosos.
Su culo, redondeado y carnoso era una gran tentación. Sus gemidos se solapaban con los de Fernanda
_Va a ser su primera doble si…pero será con mi polla en el culo_ dijo Julio a regañadientes y se salió de mi esposa.
_Joder que boquete le has dejado Julito_ dijo Luis y le dio un sonoro azote en la nalga
El culo de Lucia ya venía bien preparado por Luis, así que no le costó mucho a Julio abrirse camino.
-Ay por dios---que bueno_ dijo ella
_A ver Paquito con esto ya te pago todas la putadas que te hice en la mili macho_ dijo Luis mientras iba quitando el tanga de mi esposa y dejaba más expuestas su tetas, bajando vestido y sujetador.
_Ven aquí_ dijo y cogiendo a Fernanda del pelo, le dio un violento tirón y la besó en la boca.
Es ridículo que diga esto a estas alturas pero me jodió ver como ella le respondía el beso, jugando con su lengua dentro de la asquerosa boca de él.
_Vamos móntate como tú sabes_ le dijo luego
Fernanda fue bajando sobre la polla de Paco, mientras Luis seguía dándole azotes en el culo y besándola en la boca y en los hombros.
Julio se follaba con violencia a Lucia como queriendo recuperar terreno. El cuerpo de la morena comenzó a temblequear indicando su orgasmo.
Paco hacía un ruido de sorbete sobre los tetones de mi esposa.
Era demasiado para mí y de pie al lado de Amelia comencé a tocarme la polla sobre el pantalón que ya estaba a punto de reventar, la señora seguía masturbándose, los dos nos miramos por un momento.
Luis se estaba desnudando mientras Fernanda subía y bajaba sobre la polla de Paco.
Lucía estaba corriéndose como una loca, mi amigo el rubio bajito era el único que seguía imperturbable pero sin perderse detalle.
_Hay que algo que seguramente mi esposa no te contó en esa terapia de mierda que hacía contigo, Fernandita_
Luis puso una mano sobre la espalda de Fernanda para inclinarla más sobre Paco, subió una pierna rechoncha sobre el sofá, fue acomodando su polla en el culo de mi mujer.
_Es verdad que me follé a su mejor amiga, siempre he sido un cabrón, eso no lo niego_
Su polla comenzó a penetrar el culo de mi esposa.
Ahora la simetría se completaba, Lucía y ella eran doblemente penetradas.
_Pero lo que no sabes es que un tiempo antes…_
Amelia se había subido la falda del vestido, tenía unas hermosas piernas todavía, me miró con la boca entreabierta, su mano se movía frenética sobre su coño por dentro de sus bragas.
_Ahhh!!…. Si…_ gimió Fernanda
_Un tiempo antes….como te decía……… había encontrado a mi mujercita con su mejor amiga…en nuestra propia cama…_ dijo Luis resoplando mientras la iba enculando.
Amelia volvió a mirarme, estábamos a punto de corrernos los dos, de un momento a otro.
_ ¿Sabes que hacían mi hermosa esposa y la guarra de su amiga?_
_Ahhh!!......._
_ ¿Quieres saberlo?_
__Dios…si…si……._ gimió mi esposa
_Se comían el coñito como dos cerdas…en mi propia cama_
Fue como un disparo de largada. Fernanda comenzó a correrse como poseída.
Yo me estaba corriendo dentro de mi pantalón y vi que las piernas de Amelia temblequeaban, apenas podía sostenerse en pie.
Felipon lanzo un grito de jabalí herido y se corrió dentro de Lucía.
Julio sacó su polla del culo de su amante y se moví unos pasos para descargarse sobre la espalda y el culo de mi esposa.
_Como me caiga una gota de tu lefa te mato cabrón_ le dijo Luis que seguía a lo suyo.
Amelia se estaba corriendo, sentada en una silla estilo tudor, dando pequeños grititos y suspiros, los hermosos pendientes de brillantes tintineaban en sus orejas, parecían darle un acompañamiento musical a su corrida
_ No puedo más joder_ gritó Paco
_Venga Paquirri córrete dentro de esta putilla argentina_ ordenó Luis
Su amigo acató su orden, así habría sido en la mili supongo.
Lucia de rodillas limpiaba la polla de Felipon con su lengua.
Julio seguía de pie, un poco sin saber cómo seguir, viendo como Luis seguía dándole por el culo a Fernanda.
Amelia se acomodó el vestido con dignidad, su puso de pie y se marchó, lanzó una última mirada sobre Luis, quien tenía ahora los dos pies sobre el sofá, montado sobre las caderas de Fernanda.
_Dame tu corbata, Carlos_ dijo Luis resoplando, Paco se había deslizado por debajo de mi esposa y ahora esta derruido sobre el sofá acomodándose las gafas sobre el puente de la nariz
_ ¿Qué?_
_Que me des tu corbata hombre, ya sabes para que_
Creo que ya nada podía humillarme más, me quité la corbata, yo mismo se la alcancé a Luis.
Este se la pasó a Fernanda por el cuello.
El cuerpo seboso de ese hombre, su nariz de buitre, sus parpados hinchados, montado sobre el culazo de mi esposa. La espalda curvada y perfecta de ella estaba ligeramente brillante de sudor. Sus tetones se golpeaban suavemente entre sí.
Luis cogió la corbata como una rienda, la tensó un poco, mi esposa levantó su cara hacía mí, con mi corbata alrededor de su cuello, el rostro transfigurado, era la otra Fernanda la que yo apenas podía entrever.
_ ¿Vamos a cabalgar un poquillo?_ dijo Luis
No hizo falta que respondiera, Su rostro lloroso, implorante, la boca ligeramente entreabierta, con la polla de su macho en el culo, entregada por entero a él, dispuesta a cumplirle todos sus deseos.
Julio se estaba pajeando de rodillas sobre el sofá ahora, en el lugar que había dejado Felipon quien dé pie se besaba con Lucia.
El enorme pollón de Julio estaba muy cerca del rostro de Fernanda.
Paco se estaba desnudando con cierta torpeza.
_Ponte cómodo Carlos, apenas estamos comenzando con tu Fernanda, le vamos a dejar el ojete bien abierto esta noche_ dijo Luis
Volvió a besar a mi esposa en la boca, esta le respondió el beso con pasión. Sus lenguas se entrelazaron como pequeñas serpientes
_Arre caballito_ dijo Luis.
Cuando nos fuimos, casi dos horas después, la fiesta estaba en su apogeo, habían bailado con una orquesta en directo. En ese momento Amelia estaba diciendo unas palabras por micrófono, con mucha timidez.
_Quiero agradecer a todos vosotros que habéis venido y en especial a mi esposo, Luis, que aquí llega…_
Hubo aplausos cerrados para él
_ ¿Dónde te habías metido querido?_ dijo Amelia con voz suave
Al salir al aire de la noche, encontramos a mi amigo el rubio bajito, había presenciado todo pero sin participar.
_Oye tío ¿Vas para Madrid ¿me das un aventón?_ me dijo.
Pensé que ya nada más extraño podía pasar esa noche.
_Esto con Luis se terminó hoy_ dijo mi esposa
_ ¿Si?_ pregunté mientras conducía
_Me da pena la pobre Amelia, pero en realidad, a pesar de que fue mi paciente no sé nada de ella, tal vez hasta sea feliz con Luis_
_ ¿Tú crees?_
_ Que sabemos en verdad de la vida de las personas, apenas si sabemos algo de nosotros mismos_
_ ¿Nunca te había contado ella que se lo montaba con su amiga?_
_No, pero mirando todo en retrospectiva, tal vez debí haberme dado cuenta_
_ ¿Por qué lo dices?_
_Me doy cuenta que me miraba demasiado admirativamente, los pacientes se enamoran de su terapeuta, la famosa transferencia, es normal, pero…había algo más…creo_
_Es una lesbiana reprimida_ dije
_No tan reprimida_ dijo Fernanda y ambos nos sonreímos con complicidad.
-¿Y Julio y Lucia?_
_También llega a su fin, me cansaron ya. Esta historia con Luis, me ponía en el fondo saber que era algo que estaba mal, que era el esposo de una ex paciente, después de lo de hoy eso ya no tiene sentido. Y Julio se dejó dominar demasiado por Luis, no es tan macho alfa como el cree_
_Que caras ponía cuando se follaban a Lucia ¿no?_
_Patético_ dijo mi esposa
Se descalzó, dejo las sandalias a un lado.
_Estas sandalias son lindas pero no son tan cómodas me parece_ dijo
Recordé como una hora atrás, Paco, Felipon, Julio y Luis se habían turnado para darle por el culo una y otra vez. El boquete bien abierto de su ano, irritado, rezumando semen de sus machos
_Oye que bien montado lo tenéis_ dijo mi amigo el rubio.
Venia calladito en el asiento trasero, casi que me había olvidado de que venía con nosotros.
_ ¿Tú crees?_ le dije
_ A ella le encanta follar y con ese cuerpo que tiene, tiene que disfrutarlo, sino ¿pa’ que lo tiene? Y a ti te gusta verla, te pone eso, joder ya quisiera yo vivir algo así_
_ ¿De dónde conoces a Luis?_ dijo mi esposa
_ De nada, mi hermano es contable de una de sus empresas, estaba invitado y ya sabía que no iba a venir, di su nombre al securata y pasé_
_Entraste de polizón_ dijo mi esposa riendo
_ ¿Qué es eso?_ dijo él, tendría unos cuarenta años le calculé. El pelo rubio casi cortado al ras, su cuello era fornido, el clásico cuello de toro.
_Que te has colado hombre, sin invitación_ dije yo, nos sonreímos con mi esposa
_Si, comí, bebí y vaya show que me he presenciado, todo por la cara_
_ ¿De qué trabajás?_ dijo mi esposa dándose vuelta en el asiento para mirarlo, acentuando en argentino.
_Ahora estoy en el paro, pero he sido camarero varios años_
Nos volvimos mirar con Fernanda.
_Oye ¿Quieres tomarte la última en nuestra casa?_ dije
_Hombre…claro_ dijo con la misma impavidez suya
Ya estábamos llegando a nuestro piso,
Miré de reojo a Fernanda, estaba descalza, bellísima, tenía 35 años, el mini vestido dejaba al descubierto sus increíbles piernas, ella estaba en su mejor momento, en el apogeo de su belleza, en todo su esplendor.
_ ¿Es un Richard?_ le pregunte
Extendió su mano hasta mi boca, sus dedos largos y fuertes, las delicadas uñas nacaradas, besé sus dedos levemente, casi lamiéndolos.
_No, un Javi tal vez, pero servirá_ dijo ella con una media sonrisa.
_Si tú lo dices_
FIN
Continúa en
- Relato #207181— title-regex: contiguous parts (9 -> 10)
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Él siempre quiso verla perder el control. Esta noche, en un lugar donde las reglas son otras, tu marido te observa impasible mientras desconocidos…
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Mi esposa cristina tuvo su orgifiesta 2
Él creía conocer a su esposa, pero la cámara oculta le revela una faceta que nunca imaginó. Entre nalgadas y penetraciones dolorosas, el silencio de…
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Presencié mi negociación.
Mario no solo la vende; la expone. Con cámaras ocultas y un precio pactado, Sofía espera ser tratada como un objeto, pero Javier tiene planes mucho…
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