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Dominaciónmay 2023

Presencié mi negociación.

Mario no solo la vende; la expone. Con cámaras ocultas y un precio pactado, Sofía espera ser tratada como un objeto, pero Javier tiene planes mucho más crueles que cualquier negociación. En su propia casa, frente a las paredes que la escuchan, descubrirá que la verdadera humillación no es el precio, sino la entrega absoluta.

Sofi288.3K vistas6.8· 5 votos

En esta ocasión les contaré como fue la primera vez que uno de esos intercambios con hombres se llevó a cabo en nuestra propia casa frente a mi.

Mario, mi marido, me pidió que en esta ocasión me vistiera de auténtica puta y aunque siempre le reclamo cuando esa palabra esta de por medio, termino haciéndolo, es el gusto culposo prohibido donde en estos casos puedo dar rienda suelta sin límites.

Decidí usar un vestido de lentejuelas negro con tirante de listón con escote pronunciado ligeramente pegado al cuerpo y acinturado que me quedaba perfecto ya que naturalmente yo no tengo una gran cintura pero si buenas piernas y aunque mi culo no es tan grande si tiene buen volumen así que me quedaba excelente ya que me tapaba apenas algunos dedos por debajo de mis nalgas.

Me maquillé con tonos oscuros que se veían bien con mi piel morena clara y cara de facciones finas, cabello planchado y unos tacones altísimos guindas de aguja con plataforma. El vestido tenia un escote tan pronunciado que decidí no usar bra para que se notara mi 34b bien formado libre dentro de mi vestido pero si llevaba un cachetero negro con los bordes de encaje que me hacian sentir super sensual y el toque final era mucho perfume con aroma muy dulce.

Salí de mi habitación y le dije a Mario que a donde me llevaría esta vez.

"No cielo en esta ocasión aquí te vas a quedar, te tengo una sorpresa, salió alguien que te va a saber tratar".

Soy de esas mujeres que cuando en estas aventuras la situación la sabe llevar un hombre que se muestra dominante, controlador o de temperamento fuerte me sobrepasa y puede hacer conmigo casi lo que quiera, soy fácil de imponer es un especie de miedo mezclado con adrenalina de permitir que suceda. Sonó el teléfono de Mario y era el tipo que había acordado mi servicio, Mario bajó por el y al entrar al departamento vi a un hombre apenas más alto que yo, delgado con mucha barba, moreno oscuro, de aspecto serio y tosco.

"Amor sirveme algo de tomar y atiende a Javier porfavor" ordenó mi marido en un tono que considero sobrado cuando me manda frente a otros clientes, se dirigió al baño y me dejó sola con Javier que solo se me quedó viendo, tenía una actitud prepotente, me escaneaba a placer con la mirada de arriba a abajo.

"Así que tu eres Sofia, almenos te ves buena, me dijo Mario que tienen brandy, sirveme una copa y me dejas hablar con el".

Mario salió del baño y les serví el vino, mi marido agradecíó dandome unas palmaditas en el culo y me ordenó sentarme en la cocina mientras discutían. La situación me daba mucho morbo, yo nunca había escuchado o leído las conversaciones que mantenía Mario con esos hombres así que puse mucha atención.

Mario: "¿qué te parece la princesa, esta guapa verdad?"

Javier: "si, tiene bonita cara y se ve buena, la vestiste bien espero que no haya pedo con lo que me gusta hacer, como me dijiste"

Mario: "al principio quizá se ponga difícil así la hace, no te conoce pero nadamás no aflojes y vas a ver que no te da broncas, si le gusta y se porta bien". Admito que escuchar esto me calentó muchísimo y ya comenzaba a mojar mi pantaleta.

Javier: "¿cuánto pides?"

Mario: "cuando es aquí, 3500 por dos horas y ya tu sabes que haces con ella".

Javier: "esta elevado el precio pero si me gusta".

Mario: "yo creo que si los vale, la neta tiene buenas tetas, bonito culo y esta bonita ¿apoco no?, por la garantía que tienes es una ganga, además te digo tu le haces lo que tu quieras, si se comporta."

Javier: "pues si y me han dicho que si hace buen jale pero igual no la voy a usar las dos horas"

Mario: "te repito hermano, es una ganga, chavitas por hora que no lo valen, te cobran 1500, aquí la hora te esta saliendo casi eso"

Javier: "no pues igual me quedo aquí con ella, si me va atender, ¿verdad?"

Mario: "claro, lo que quieras ella te lo da, te digo el servicio que te da esta de lujo; mira, para quitarte la duda, ahorita dame 2500 y como te vayas sintiendo tu le vas dando a ella el resto o hasta más si te gusta mucho o hasta te pasas del tiempo, tienes media hora de tolerancia ¿cerrado?

Javier: "orale, me quedo con ella".

No podía creer lo que había escuchado, me pusieron precio, me lo subieron, bajaron, hablaron de mi como si se tratara de un simple objeto que servirá para algo pero más allá de la molestia, me sorprendió y me puse super caliente, en verdad me gustaba ser tratada así, era una situación ridícula, incluso pensé que era actuado hasta que Mario me hizo volver en mi para decirme: "bueno cielo, te dejo con el, lo atiendes bien" mientras me abrazaba por la cintura y me daba una vuelta para mostrarme a mi nuevo dueño por dos horas.

Mario se fue y de inmediato Javier con su misma actitud me pidió una copa más, en efecto me puse altanera con el y me negué a servirle para tantear que tan mandón era. Me sorprendió que se la sirvió el y pensé que no era tan tosco como parecía.

"¿Así que te gusta que te vean coger?"

Yo solo quedé con una expresión de no saber que preguntaba.

"Si, pues Mario nos verá por cámara cuando te coja Sofi, no me vas a decir que no sabías".

"Achis no, realmente no me dijo nada" contesté totalmente sorprendida por la sorpresita que me había preparado mi marido, obvio no sabía que cámaras ni dónde así que ahora me sentía observada en mi propia casa.

"Pues vaya que se da vuelo este wei contigo cuando te coje y cuando te cogen también" respondió con una risa burlona.

No sabía que decir, como iba a dejar que mi propia pareja me observara en plena acción con un extraño que no tenía ni la más mínima idea que tenía planeado para mi.

"Pues no así no trabajo, no me importa lo que hayan pactado tu y Mario pero así yo no quiero".

No debí decir eso ya que al hacerlo Javier se me acercó tanto que podía sentir su respiración en mi cara, su aliento a vino y su olor a colonia masculina.

"Mira putita, a mi no me importa lo que quieras o no, yo vine aquí a coger, ya desembolsé 2500 pesos pero los otros 1000 te los tienes que ganar porque yo no vengo a batallar con zorritas mimadas, aquí eres la perra me oíste?"

Ya con unas copas y sin conocerlo no sabía de que era capaz Javier y me puse muy nerviosa aunque sabía que Mario siempre se aseguraba de mi integridad.

"Pues esque con esas cámaras..." intenté refutar pero Javier me interrumpió acercándose aún más a mi, "ya te dije que no me interesa, ahorita yo mando y en tu propia casa así están las cosas".

Se alejó de mi y acercó un silla ordenándome sentarme a lo que finalmente accedí.

Javier se tomó de golpe lo que quedaba de su bebida y se desabrochó el pantalón y pronunció un tajante "orale" y me dispuse a indagar en su boxer para sacar su miembro que aún era flácido así que no fue difícil comenzar a succionarlo mientras él me tomaba de la cabeza para restregarlo todo dentro de mi boca, poco a poco crecía el miembro en mi boca pero mi nuevo dueño no dejaba de presionarme con sus manos hasta que comencé a batallar para respirar y la saliva ya salía de mi boca. La situación me daba un poco de verguenza y me cohibía el saber que Mario me observaba.

Finalmente me logré quitar aventándole de las piernas y tomé una gran bocanada de aire.

"¿Ves que si puedes puta? yo me vine a divertir contigo y es lo que voy a hacer".

Me puso una mano en la nariz no dejándome opción para respirar por la boca aprovechando para meter de golpe su ya erecto miembro que ya hacía daño en mi garganta. Se escuchaban los plop plop fuertemente y Javier dirigía mis manos hacia sus huevos para acariciarlos y posteriormente los apretaba con sus manos para meterlos a mi boca. Sentía perfectamente la textura de la piel desnuda, sus irregularidades y su sabor, amargo, los metia y sacaba con vigor produciendo el típico sonido de chupar una paleta de caramelo.

Yo respiraba agitada pero cuando volví en mi descubrí que en automático tenía las piernas abiertas con el vestido ya subido.

Javier me abofeteó, me tomó del cuello y se acercó intimidante cara a cara para decirme: "que rico hueles putita, dulce como la perforada que te voy a meter, ahora vas a decir que es lo que eres en esta casa y que es lo que te voy hacer, hazlo!".

"Soy una puta y te vas a divertir conmigo, me vas a coger como tu quieras" contesté rápidamente doblando las manos ante mi nuevo dueño aunque éste me volvió a apretar del cuello diciéndome: "hablame de usted perra, estas bien pendeja, aquí no eres nadie, aqui estas para recibir pura verga, repítelo".

"Perdón, estoy muy tonta, se que soy una puta nadamas y acepto que va a divertirse conmigo, usted pagó y usted manda".

Respondí poniendo de mi cosecha en las palabras para calentar a Javier, yo ya había asumido el papel y no me importaba quien me observaba.

Me levantó fácilmente y me puso sobre su hombro derecho, me dió una dura y sonora nalgada y pasó un dedo lascivamente encima de la tela de la pantaleta que cubrían mis labios inferiores, "si bebe, estas más que lista" mientras olfateaba su dedo impregnado de mi aroma. Yo estaba entregada y aunque su hombro izquierdo se clavaba en mi estómago solté mi cuerpo colgando mis piernas por delante del cuerpo de Javier y mis brazos, cabeza y cabello colgando por detrás, en el camino a la habitación acariciaba mi trasero, entró a la habitación de huéspedes y salió para luego dar con la principal.

"Aquí es tu recámara bebe, te voy a coger en tu propia cama" y me azotó en el colchón quedando boca abajo. Sentí como hundió su cara enmedio de mis nalgas al subir mi vestido, sentía como olfateaba, chupaba con su lengua y volvía a inhalar profundamente, sin hacer tanto estaba totalmente dominada, el carácter y como disfrutaba poco a poco mi cuerpo me tenían en esa situación. Sentía y escuchaba como se masturbaba mientras yo empezaba a gemir también.

Se detuvo para ponerme en cuatro, el vestido se me bajó y lentamente comenzó a subirlo, sentía la tela fina que exponía el puente de mi pantaleta y lo frotaba con sus dedos y sin dejar de hacerlo se colocaba cara a cara para plantarme un morboso beso, metía toda su lengua en mi boca y la movía ocupando todo mi interior, la sacaba y lengueteaba mi cara corriendo mi fino maquillaje. Ahora corría mi cachetero y metía los dedos en mi raja hasta el fondo de mi vagina, estaba súper húmeda, se escuchaban mis fluidos alborotarse en toda la zona por su mano.

"Dime zorrita, que quieres que haga, dímelo perra, vamos!" gritó mientras escupía en mi cara.

"Cojame, ya no aguanto, haga de mi lo que quiera, diviértase conmigo", respondí.

"Ya no te importa que vean lo perra que eres? Para que vean como te ponen las vergas ajenas".

Yo respondí: "no, no me importa que me vea mi esposo, esmas, cojame sin piedad para que vea como se trata a una piruja de verdad, rómpame" respondí divagando.

Javier se colocó detrás de mi, bajó mis bragas, descubrió mis tetas y escupió mi raja, dirigió su duro pene y lo hundió en mi vagina, empezó un tosco mete saca, sentía como su pelvis topaba en mis nalgas, sus huevos en mi entrepierna y la punta de su verga en las paredes de mis entrañas. Tomaba mi cintura con firmeza, clavaba los dedos en mis nalgas que rebotaban y tiraba excesivamente mi cabello deshaciendo ya lo que quedaba de mi fino peinado. Javier me hacía daño yo me desplomaba sobre la cama pero el jalón de cabello me obligaba a levantarme, yo hacía sonidos combinados de chillidos con jadeos, entreabria mis ojos que ya soltaban lágrimas negras sobre mi cara por el maquillaje. Era una posición que ya me había cansado, había durado mucho y él seguía firme con mucho vigor goteando sudor encima de mi espalda y vestido ya enrollado en mi cintura, derepente no pude más y comencé a temblar en un orgasmo profundo que me dejó sin fuerza pero con un brazo cargó mi tallo para seguir empinada, yo me dejé caer pero me sorprendió la fuerza que aún mostraba mi nuevo macho, me gustaba como me poseía, seguía el mete saca y escuchaba los fluidos de mi ser y sus sucias palabras.

"Si perra, que ricura bebe sirve a tu hombre, no necesito dinero para cojas conmigo, a pura verga te vas a querer quedar conmigo".

Respondí: "si papi, deme duro, hagame suya, me gusta mucho su verga aunque me haga daño, marque su territorio, si quiere quedarse conmigo hágalo pero cojame". Yo ya no sabía lo que decía, solo divagaba la idea de que un hombre que había mostrado poder me llevara bajo su propiedad para ser usada a su antojo y yo solo obedecería.

Me volteó boca arriba y dobló mis rodillas para tener control sobre mi cuerpo y mientras pellizcaba mis pezones que ahora brincaban por otro duro mete saca me seguía insultando y en algún momento sacó dos billetes de 500 y me los metió a la boca: "me dijeron que te gusta que te paguen así perra, así que deuda saldada" (ver relato "Me vendieron pero salió mal").

Me metía la lengua a la boca, chupaba mis tetas y las golpeteaba cuando bajaban en el rebote del ritmo con el que me cogía.

Puso un pulgar en mi clítoris y me decía que me corriera y gimiera, al principio fingí correrme pero al tiempo realmente me excité tanto que hasta un pequeño chorro de jugos logró verse acompañado de un grito de placer de mi garganta.

Sin dejarme tomar aliento me levantó y con una leve patada en el culo ordenó que le trajera dos cervezas. Seguí sus órdenes y cuando soy puta realmente me gusta dar un gran servicio y se me ocurrió meter las botellas en una bolsa y agarrarla con la boca para ir en cuatro de regreso al cuarto.

"Que linda perrita, me da gusto que entiendas tu lugar, si no eres pendeja, sabes lo que eres, abreme las botellas y tomate una pero rápido". Así lo hice, bebí de forma desesperada, estaba muy cachonda, solo mantenía la situación de degenere y aparte tenía una sed terrible.

"Gracias por darme de beber, lo necesitaba" agregué y Javier contesto: "es para que te pongas más cachonda y pendeja de lo que ya estas", sonreí, me gustaba como me hablaba.

Seguía bebiendo todo lo que podía y gotas escurrían sobre mi y el último sorbo de él lo vació descaradamente encima de mi cara ordenándome beberlo, así lo hice.

Luego puso su botella en el piso y agregó: "sientate ahí puta, rápido" me quedé incrédula pero con duda accedí, y viendo la forma de metérmela en la vagina Javier rió en forma de burla diciendome: "ves como si estas pendeja, necesitas un wei que te indique como hacer las cosas, dije que te sientes, te la vas a meter en el culo".

Me sonrojé y me negué tímidamente como niño cuando no quiere seguir la orden de sus papás pero inmediatamente Javier me tomó del cuello, me estampó contra el closet con una mano sobre mi boca diciéndome imperativamente: "o te sientas o te la meto yo, ¿qué escoges?" y respondí débil: "esta bien, yo me sentaré en ella".

Volvió a colocar la botella, me puse en cuclillas, los tacones que aún tenía puestos me daban una altura perfecta para que la boca de la botella quedara a la entrada de mi culo, ya antes me habían desvirgado el culo en un encuentro del hotel con tres hombres hace algunos meses así que eso ayudó a perder un poco el miedo, fui bajando poco a poco y sentía un dolor horrible, el frio vidrio desgarraba mis entrañas, no pude bajar más hasta que Javier me empujó hasta topar mis nalgas con la parte más gruesa de la botella y tuve que ponerme de rodillas, solté un grito seco y comencé a llorar de nuevo, realmente la pasaba mal y el se divertía, gozaba con mi dolor. Se puso delante de mi y señalando su miembro tuve que metérmelo, de alguna manera hacerlo ayudó a olvidarme de la botella ya que no daba sentones, y me concentraba en el gran miembro que sabía a mis fluidos, decidí acariciarlo tiernamente junto con sus huevos como pidiendo clemencia, mi culo me latía y me empezaba a excitar de nuevo, Javier gemía y derrepente me puso de pie, la sensación de la botella fue extraña y me apoyó en la pared, comenzó a hacer un mete saca con la botella que me produjo un orgasmo letal, yo gritaba como desquiciada, me sacó la botella y eso hizo agacharme ligeramente, me la ofreció y morbosamente empecé a mamarla, me la introduje completa, metía mi lengua en la boca de la botella mientras Javier me metía su miembro bien duro por el culo, seguía con sus jalones de cabello, con sus nalgeos, me pellizcaba las tetas mientras el metesaca aumentaba de intensidad y no dejaba de llamarme puta, seguía totalmente entregada a ese hombre que hacía de mi lo que quería, vaya que se divertía conmigo y terminaba humillándome metiendo otro billete en mi boca, me culeaba duro y me gustaba, derepente paró, "levanta el culo pendeja, te los voy a guardar donde debe ser" sin dudarlo abrí mis piernas para bajar la altura de mi vagina, subí el culo arqueando mi espalda y me la clavó toda en la raja, mi vagina estaba un poco seca ahora pero yo solo seguía lo que me ordenaban, intentaba portarme bien ya que no quería más castigo, en cada embestida mi cintura sufría hasta que finalmente Javier soltó una seguidilla de sonoros gemidos que evidenciaron la presión que dejó salir, "pinche puta ya te poseí".

Se tumbó en la cama y me dejó recargada en la pared, llena de sudor propio y ajeno, saliva, fluidos sexuales e incluso cerveza. Fui hasta el y sin que me lo pidiera limpié todo su falo, los huevos, la entrepierna y me acurruqué a su lado era extraño como el tipo que me había tratado así se había dado el lujo de darme placer tanto así que ahora lo limpiaba y esperaba a su lado, quizá si debería cambiar de dueño jeje, durmió unos momentos y al despertar todavía se dio el lujo de meterse a bañar y pedirme que le preparara algo de comer y aunque eso ya no iba incluido en el servicio lo tomé como una actitud machista, Javier realmente se tomaba enserio el papel o quizá realmente el era así, de cualquier modo lo obedecí, me puse un baby doll guinda satinado con una tanga del mismo color, me lave un poco la cara y me agarré el cabello, me puse mis pantuflas de peluche, la verdad que me veía muy mona aunque destruida, salió de la ducha, se vistió y comió.

"Bueno todo bien, te portaste bien Sofi, ahí te dejo mis mecos dentro, ahora abreme, ya me voy".

Vivimos en un tercer piso y donde esta el portón no hay departamentos y justo antes de abrirle me tomó por detrás. "Te ves guarrisima, así que aqui nadie nos verá"

Me volvió a poner contra la pared apoyada en los tubos del hidro del agua del edificio a lo que solo comenté que ya se había pasado la hora, y el me contestó que le valía. "Cállate que te van a oir arriba, no me importa, bien que te di propina, llevas mis mecos dentro, así que ahora eres de mi propiedad, abre las piernas y para el culo que te voy a coger rápido antes de irme alcabo ya es de madrugada y nadie se dará cuenta".

Le obedecí lentamente con resignación, bajé mi cabeza y esperé a que Javier hiciera su trabajo, tomó mi cintura con fuerza y empezaron las embestidas, realmente no tardó tanto, no me dio tiempo de excitarme, literal me usó para cerrar la noche, puso la cereza en el pastel, no gimió como antes pero si bufó en mi oído derecho mientras volvía a terminar dentro de mi sexo, se abrocho el pantalón, me quitó la tanga y se la metió en la bolsa del pantalón, me dió un beso en la frente, me dejó ahí botada en la pared con la puerta entreabierta no sin antes decirme: "ya eres mi puta y pronto volveré por ti, espera indicaciones".

Subí a mi departamento y simplemente me puse a dormir.