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El de mantenimiento Parte 3

David creía ser el director de esta obra, pero bajo su techo, el obrero de mantenimiento tiene otros planes. Lo que empieza como un juego de miradas se transforma en una humillación pública donde la esposa debe beber del suelo y el marido debe entregar la prenda íntima de su mujer a quien la deseará con más crudeza.

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EL DEL MANTENIMIENTO Parte 3

Dicen que toda bendición conlleva una maldición, no sé quién dice esa estupidez, tal vez me lo acabo de inventar.

Dejé la casa esta vez con otra sensación, algo así como una fría determinación, sabía que el tanga de Nuria esta en mi maletín, ¿sería capaz de dárselo en mano a ese hombre?

Sería el equivalente a firmar un pacto con el diablo ¿Pero que recibiría yo a cambio?

Solo el placer de mirar. Solo eso.

¿Estaba dispuesto a vender mi alma por tan poco?

No es que fuera poca o mucha cosa, vendemos el alma por centavos, esa es la putada de esta vida.

Por dios ¿desde cuándo me había vuelto tan cínico?

Tal vez desde que nació en mí esta absurda perversión, nadie sabe cómo empiezan estas cosas, de pronto explotan en tu cabeza, pero antes nacen en tu mente como una mala hierba y crecen y crecen muy rápido y luego ya lo ocupan todo.

Hacía dos días que no podía pensar en otra cosa.

Esta vez no pude esperar a llegar a mi trabajo para abrir el portátil y conectarme.

Puse todas las cámaras al mismo tiempo.

Estaban en la cocina.

Ella llevaba esta vez unos leggins marrones que se adherían a su piel y a sus curvas y el top era de color blanco y parecía más ajustado que nunca, aprisionando los pechos, que parecían sufrir ese encierro.

_Hola chica ¿Cómo estamos hoy? ¿Vamos a darle pataditas al aire otra vez?_

_Bien ¿y tú? espero que hoy tengas ganas de currar pues lo que es ayer_

_ ¿Tienes queja de mi trabajo? ¿Quieres hacerlo tú?_

_No sé, solo digo que a este paso estarás una semana por aquí_

_Me gusta tomarme mi tiempo, para hacer un buen trabajo hay que tomarse su tiempo, chica, dame un vaso de leche, anda_

_ ¿Otra vez la leche? Seguro que ya te has bebido algo en el bar_

_ ¿Quieres cogerme el aliento?_ dijo y le enseño los dientes desparejos y sucios

_Cierra esa boca, aquí tienes la leche_ dijo Nuria y se acercó a él

Noté que Fermín miraba hacia arriba, buscando la cámara hasta que la encontró, entonces hizo un saludo con la mano, ella estaba de espaldas, guardando la leche en el frigorífico.

_ ¿Tenéis una bonita casa? ¿Tú que haces Nuria, aparte de tirar patadas al aire?_

_Tengo una tienda de ropa, con una amiga_

_Un trabajo de mentira_ dijo él, probando apenas la leche

_ ¿Por qué dices eso?_

_Porque no ganas pasta con algo así_

_ ¿Qué te importa a ti el dinero que gano o dejo de ganar?_

_ ¿Y antes de este trabajo de mentira, hacías algo de verdad?

_Que bobo eres, fui azafata muchos años_

_ ¿Si? Uff como te debía quedar ese uniforme_ dijo

_ ¿Has venido a trabajar o vas a quedarte toda la mañana hablando chorradas?_

Ella tenía una pierna ligeramente flexionada, sus largas piernas embutidas en las calzas, eran muy musculadas y fibrosas también, a pesar de su cintura tan pequeña.

_Las azafatas deben ser altas, por cojones_

_Ya no_ dijo Nuria secamente

_ Pero tú eres alta ¿O no?_

_Mido 1,75 pero ya no existe esa regla de la altura para las azafatas, está bien así_

_Y además están buenas que te cagas, como tú_ dijo

_Creo que ya es suficiente tontería, ponte a trabajar, anda_ dijo ella y se giró, abandonando la cocina.

Me fascinaban estos diálogos entre ellos, sobre todo es como que descubría otra Nuria en su forma de hablar con él.

Ella no hablaba así conmigo, su tono con este hombre era seco, cortante, despreciativo, belicoso, agresivo.

Parecía que se potenciaban juntos, parecían despreciarse mutuamente, rechazarse y a la vez….atraerse.

Pero Nuria jamás se entregaría a él.

Recuerdo que fue pensar eso y sentir como una pequeña decepción, está bien, mejor así, estaba jugando sobre seguro, al fin y al cabo, ella no se entregaría a un hombre así, había todo un mandato social y cultural allí, aprendido desde pequeña.

Llegué al trabajo, me costaba concentrarme, no escuchaba bien lo que me decían, estuve a punto de cometer un error grosero. Me detuve justo a tiempo.

Debía calmarme, no me pagaban tanto dinero por cometer errores.

Yo debía ser perfecto en mi trabajo, eso era todo, a eso se reducía mi vida, debía ser impecable en lo que hacía. Si es que quería seguir teniendo una casa como la que tenía y a Nuria conmigo.

De pronto me detuve otra vez ¿De dónde diablos había salido esa idea de que podía perder a Nuria?

Nunca se me había pasado por la cabeza algo así ¿me sentía amenazado por la presencia de ese hombre, de un vulgar fontanero?

Otra vez me metí de lleno en lo que estaba haciendo, debía calmarme y no pensar en que mi esposa estaba sola en la casa con ese palurdo.

Metí la mano en mi maletín, toqué la seda del tanga, era una locura, nunca iba a darle la prenda a ese hombre.

Que locura, si alguien supiera que llevaba una prenda íntima de mi esposa allí, usada ya por ella además, saturada de sus olores.

Entonces el móvil vibró en mi mesa de trabajo, era un mensaje de ella. De Nuria.

_Hola David ¿Puedes atenderme?_ decía

_SI ¿Algún problema?_ respondí

Vi que ella estaba escribiendo, el tiempo no pasaba más, se había detenido, mi corazón se enloquecía de impaciencia.

_Ha vuelto otra vez con lo de ayer, me dice que la leche tiene un sabor extraño y me ha pedido que la pruebe_

_ ¿Y tú que has hecho?_

_Le he dicho que no, bueno, ya sabes después de lo que tú me has dicho……. de la fantasía esa tuya_

_Ahora te escribo_ dije

Cerré la puerta de mi cubículo, respiré hondo abrí el portátil.

Puse en la función de archivo y miré lo que había pasado una hora antes.

Pasé el video a una velocidad más rápida, pero no había dudas.

Nuria se ejercitaba como el día anterior, en el jardín.

¿Tenía que hacerlo? ¿Sabiendo que él la estaba mirando como yo le había dicho?

Los estiramientos, las poses de sus largos miembros, las patadas al aire contrayendo los glúteos.

Esta vez, el puto enfermo, se había bajado los pantalones hasta los tobillos y me enseñaba su enorme y gorda polla, se la sacudía y su boca decía algo a la cámara, me hablaba.

_Mira mi polla David ¿te gusta? Creo que es hora de darle su leche a la mamona ¿no crees?_

Me eché para atrás en mi silla, mi nombre dicho por su voz era como un golpe sobre mi rostro y luego puso él su polla dentro del vaso de leche, quedaba muy poco de ella y sin dejar de mirar a la cámara, se corrió, se la meneaba con violencia y luego entrecerraba los ojillos de cerdo y su verga escupía semen abundante y lechoso dentro del vaso.

Nunca antes había visto correrse a otro hombre, salvo en las películas porno.

Y luego, al igual que el día anterior, se asomaba a la ventana y gritaba

_Eh chica, sube un momento, haz el favor_ decía

Y luego Nuria aparecía en el cuarto, con la pared del baño rota, ya con algunos escombros apilados junto al muro.

_ ¿Qué quieres?_ dijo ella

_Esta leche tiene algo, pruébala_

_ ¿Otra vez con lo mismo? Ni loca voy a beber_

_ ¿No? ¿No quieres?_

_A ver si le echas alguna porquería dentro_

_Joder, chica, ¿Cómo voy a hacer algo así? Igual os intoxicáis vosotros con esta leche en mal estado_

_Ya te las bebido casi toda_ dijo ella y luego salió del cuarto y apenas en el rellano de la escalera, escribía en el móvil.

_ ¿Para qué me cuentas esto? ¿Quieres que llame a la administración?_ le escribí

Otra vez la imagen de Nuria escribiendo, en la pantalla

_Bueno, te lo he contado, como….sé que te pone esto…….¿Quieres que me la beba o no?_

No podía creerlo, abrí muy grandes los ojos, debí leer varias veces el mensaje.

¿Nuria estaba dispuesta a hacer eso por mí? ¿Estaba dispuesta a jugar este juego?

_ Si quiero que la bebas…pero….quisiera pedirte una cosa_ esto se lo dije en un mensaje de voz

_Joder, David, te tiembla la voz. Oye, ¿de verdad crees que le ha metido algo a la leche…..crees que pueda haberse masturbado?_ decía ella

_No, no lo creo, pero quiero que hagas algo por mi_

Dije esa frase a propósito, para dejarle claro que ella iba a hacer algo por mí.

Y por primera vez sentí ese placer malsano de saber que la estaba empujando, que la estaba guiando hacía él, que ella era una especie de juguete en mis manos, un juguete que usaba para mi placer de mirón.

Todo era tan nuevo, la sensación de cuando uno es niño y recibe un regalo que todavía no sabe bien cómo funciona.

_No me pidas ninguna locura, eh_ dijo ella

Respiré hondo antes de enviar el siguiente mensaje.

_Quiero que le mires a los ojos todo el tiempo y luego de beber la leche, te pasas la lengua por los labios, como una gatita y luego dile que estaba buena la leche…no, dile que estaba deliciosa, pero siempre mirándole a los ojos_

_Joder, David ¿está seguro de que quieres eso?_

Demoré otra vez en responder, era la oportunidad de echarme atrás, de decirle que no. Pasaron unos minutos eternos.

Era una locura iba a decirle que no, que no lo hiciera, llamaría a la administración, tenía que sacar a ese tío de mi casa.

Y entonces vibró mi móvil sobre la mesa.

_Está bien, voy a hacerlo, será divertido ¿no?_ decía ella

Y me precipité sobre el portátil y puse la cámara del cuarto, un enorme primer plano, no quería perderme nada, el corazón se me salía por la boca.

Nuria entró al cuarto con paso decidido.

_Fermín_ dijo con voz clara.

El hombretón estaba dentro del baño, salió de allí, secándose las manos en el mono de obra azul que llevaba

_ Si ¿Qué quieres cariño?_ dijo él con esa voz que se arrastraba por entre sus dientes podridos.

Le pegó un repaso con los ojos a la hermosa figura de mi mujer, de arriba abajo, deleitándose con su vientre liso y musculado al desnudo, con las largas piernas embutidas en los leggins, con los tetones que parecían reventar la tela del top, con los muslazos que hinchaban esas calzas ajustadas.

_Voy a probar esa leche_ dijo

Fermín la miro con una media sonrisa torva en el rostro.

_ ¿Has hablado con tu esposo?_

_ ¿Por qué dices eso?_ dijo ella, a la defensiva

_Porque te he visto cuchicheando en la escalera_

_No, no estaba hablando con él, está trabajando ¿sabes? Hay gente que de verdad trabaja en la vida_

_Venga y otras que tienen trabajos de mentira_

_Bueno ¿vas a darme la leche o no?_

_La quieres entonces_ dijo él

_Venga, no tengo todo el día_

_La he botado en el váter_ dijo

Ella pareció decepcionada, miró hacia el costado, su trompita levemente enfurruñada, como una niña a la que le niegan algo.

_No, era broma, la tengo aquí_ dijo él y se metió en el baño y salió con el vaso de leche en la mano

_Bueno, Nuria, pero te la bebes toda de un solo trago_ dijo él

_Que bobo eres, no te pases_ dijo ella, flexionando una piernita, con su carita aniñada y angelical.

Maldije a este idiota con su chulería, iba a arruinarlo todo con su estupidez.

Él acercó el vaso de leche y semen al alcance de la manita de ella, pero luego lo apartó dejándole la manita color canela en el aire.

_Debes pedírmelo por favor_

_ ¿Eres tonto o qué?_ dijo ella

_Solo tienes que pedirlo bien_ dijo él, agitando levemente el vaso de leche.

_No te pases de listo, eh_ dijo ella

_ Pídelo, chica, eso es todo_

_No voy a pedirte nada, tú querías que probara esa puta leche_ dijo ella

_Ah, ¿así que no quieres pedir las cosas como es debido? mira lo que hago entonces_ dijo el de mantenimiento.

Y entonces volcó la leche sobre el piso, lentamente.

Ella se apartó, dio un pequeño salto hacia atrás, para no salpicarse.

_Pero que subnormal eres, hijo_ dijo

Se quedaron mirando uno al otro, en silencio.

_Puedes beberla del suelo, si quieres, como una buena gatita_ dijo él y miró sonriente a la cámara con su gran cabeza calva de bola de cañón, llevaba las mangas arremangadas sobre los brazos musculosos, su tripa de cerveza y patatas fritas.

_Que idiota eres_ dijo ella, apenada, confusa.

Fermín salió del cuarto secándose las manos ahora con un trapo mugriento.

_ ¿Qué ha sucedido?_ escribí

_Arrojó la leche al suelo ¿puedes creerlo?_

Otra vez estaba fascinado, mirando como mi esposa escribía en su móvil, las piernita flexionada, la expresión concentrada, su larga melena castaña, cayéndole por uno de los lados de la cara.

_ ¿La leche sigue en el suelo? ¿Estás con él?_ puse, estaba tan excitado como nunca en mi vida.

_Si, la leche está ahí, estoy sola, se ha marchado_ tecleó ella con dos dedos veloces sobre el móvil.

_Bébela del suelo entonces, ponte a cuatro patas y te la bebes, como una gatita_

Entonces ella miró a la cámara por primera vez en todo ese tiempo.

_Joder, David ¿estás mirando? ¿Desde la aplicación de la alarma?_

En parte se había descubierto el juego, era inevitable.

Ella seguía mirando a la cámara, absorta, sorprendida y en sus ojos también había excitación.

_Si…_ puse

Ella guardó el móvil entre los leggins y su cadera, miró hacia la puerta, para ver si Fermín estaba allí.

Luego volvió a mirar a la cámara.

Joder, era una mirada tan cargada de vicio, de cachondez, de locura, no era ella, no era la Nuria que yo conocía.

Se fue poniendo en cuatro patas lentamente, ese monumento de mujer se fue hincando de rodillas y luego abrió sus piernas y puso las manitas largas y delicadas a los costados de ese pequeña laguna de leche y se recogió el pelo hacia un costado y se inclinó y su lengua dio un lametón sobre el líquido blanco y algo debió de oler desagradable, frunció la naricita, tal vez los grumos del semen eran visibles ya.

Pero nada importó, su lengua repaso todo el líquido y sorbió y era una inmensa gatita humana bebiendo de su leche derramada, estaba bebiendo del suelo, la lefa de ese paleto.

Su delicada y pequeña lengüita sorbía con delectación, con los ojos cerrados

Y entonces miré hacia el marco de la puerta y él estaba allí, sobándose la polla, por sobre el mono azul de trabajo, mientras ella le enseñaba el culazo, en cuatro patas, bebiendo la lefa, directamente del suelo.

Ella acabó de beber y luego miró a la cámara desde abajo, sus tetones casi tocaban el suelo también, el canalito que se formaba allí era brutal, la suave y firme piel de esos pechos opulentos.

Y su lengua se relamió la boca y limpió la leche que quedaba en sus labios.

Fermín me miraba divertido y torvo mientras se sobaba la polla.

_ ¿Estaba buena?_ dijo él.

Ella se giró y se puso en pie lentamente, con morosidad, le miró con desprecio, fríamente.

_Estaba deliciosa_ dijo ella, acentuando las palabras, como si le estuviese insultando, mirándole fijamente

_Que bueno que te guste tanto mi leche_ dijo él.

El dio dos pasos dentro del cuarto, ella le pasó por el lado, él quiso poner una mano en el hombro redondeado y desnudo de ella.

La mano de Nuria le apartó, violenta y veloz

_Ni se te ocurra tocarme, idiota_

_Vale, perdona, gatita_ dijo él.

_Vete a la mierda_ dijo ella

Ella bajaba por la escalera.

_ ¿Estás bien?_ le puse

Miró el móvil con el ceño fruncido, bajando los escalones lentamente, dejando caer una de sus largas y musculadas piernas y luego otra, sobre los escalones.

_Espero lo hayas disfrutado, ha sido humillante, frente a ese imbécil_ puso ella.

En ese momento llegaba Ana, nuestra asistenta.

_Buen día Nuri, que carita que tienes mi niña_ dijo Ana, yo ya tenía todas la cámaras con los micrófonos abiertos.

_Buenos días, Ani, ¿bebemos un café?_ dijo ella con su vocecita de niña buena.

Apagué las cámaras, me pasé la mano por la cara, esa imagen de ella en cuatro patas lamiendo la leche y la lefa del suelo y ese hombre sobándose la polla en el marco de la puerta, no iba a borrarse de mi mente fácilmente.

Todo el resto del día esa imagen volvía a mi mente, una y otra vez.

Al terminar el curro, abrí el portátil, ya tenía una carpeta llena de archivos de Nuria y este sujeto.

Una verdadera colección.

Mi vida había cambiado en tan solo tres días de un modo que no acertaba a comprender.

Evidentemente todo esto estaba dentro de mí, pero no podía relacionarlo con nada de mi pasado.

Repasé inútilmente buscando una clave a todo este embrollo, una explicación, no la había.

Creemos que siempre hay una razón, que todo tiene una explicación, pero a veces no la hay, esto había surgido de la nada, como un meteorito que choca con la tierra y la desvía de su eje.

Esto venía de algún lugar recóndito, de más allá y había alterado toda mi vida.

Y cuando pensaba en todas estas cosas, me decía que nada irreparable había sucedido, que podía detenerlo cuando se me antojase, que solo tenía que llamar a la administración y pedir que enviaran a otro operario, solo eso.

Y sin embargo cuanto más me acercaba a la urbanización, un temor irracional me invadía y sabía que no podría hacer nada, que otra vez me internaría por calles desiertas, que no conocía, otra vez miraría el portátil, el culazo de Nuria, sus tetones colosales desbordando el top, su vientre liso, al lado de ese hombre grueso y bajo con sus brazos musculosos, con sus manazas gordas aferrando su enorme polla, ella bebiendo el semen y la leche derramada de rodillas en el suelo.

No llegué a correrme esta vez, me di asco de mí mismo, quería verle a la cara a Fermín y seguir cachondo, sería la mejor forma de soportarlo.

De gozar más y mejor de ese momento.

El momento en que le diera en su propia mano, el tanga blanco y sudado de Nuria.

Las luces del bareto ya estaban encendidas, me recibían como a un viejo amigo, la parada obligada del peregrino.

Entré con paso vacilante, me acerqué hasta donde estaban esos tres de siempre, el palurdo mayor de espaldas a mí, el larguirucho de frente, sus ojos de lechuza me enfocaron, el otro de la barba rala me miró de reojo, que arrugados y sucios parecían sus rostros y sus manos, se reían, estaban hablando de fútbol, creo.

Toqué tímidamente el hombro del de mantenimiento.

Giró la bola de cañón de su cabeza hacía mí.

_Ah David ¿Cómo estás tío? ¿Bebes lo de siempre?_ dijo jovialmente

_He traído lo que me has pedido_ dije con un hilo de voz

_Si, pues dámelo y ya_ dijo y miró a los otros con complicidad.

_Preferiría dártelo en la calle_ dije

Me miró con esos ojillos astutos.

_Eres un buen chico tú, vamos_ dijo y salió hacía la puerta.

Ya era de noche cuando estuvimos fuera del bar.

_Bueno a ver ¿es el tanga con el que se ejercitó ayer?_ dijo

_Si…._ abrí el maletín, cogí el tanga blanco de Nuria, alargué la mano busqué su manaza, el abrió la palma rugosa y callosa.

Deposite la delicada prenda de seda y su mano se cerró sobre la mía, como sellando un pacto.

_Joder que suave es y que pequeño ¿le cabe ese culazo aquí? _ dijo y luego aflojó la presión y retiré mi mano.

Se llevó el tanga a la nariz de pimiento.

Lo olisqueó como un perro, la prenda pegada a su nariz y a su boca.

_Ufff, que subidón, que peste a coñito sudado……UFF!! Y también tiene el olor de ese culito rico…..dios….no hay nada mejor que esto…._ dijo

Debo confesarlo, pues no se trata aquí de mentir, mi polla estaba completamente erecta ya.

_ ¿La has visto hoy? ¿Cómo se bebió mi lefa del suelo, como una perrita caliente?_

_Si….la he visto…._

_ ¿Sabías que tu mujercita era así de putón?_

_No….._ dije

_Joder y tan fina, esa carita, macho, tan princesa que es ella ¿no?_

_Si….bien debo irme_

_Espera yo también tengo algo para ti, vamos a tu coche_ dijo

_ ¿A mi coche? ¿Ahora?_ dije, con miedo

_Será solo un momento_ dijo

Me cogió del codo y prácticamente me arrastró hasta mi coche, caminaba de forma torpe como un marinero que acaba de poner los pies en tierra luego de una larga travesía.

Quité la alarma, me senté en la butaca, la portezuela se abrió, su cuerpo grueso y bajo se materializó en la butaca del copiloto.

Volvió a llevarse el tanga de Nuria a la nariz, aspiró profundamente.

_Nuria…que buena estás….me cago en la madre…._

Yo lo miraba asombrado y temeroso

_ ¿Le das por el culo?_ dijo de pronto

_No voy a decirte eso…_

_Apuesto a que no….vamos…..se le nota….está mal follada_

No, no le daba por el culo, nunca lo habíamos hecho.

_ ¿Qué es lo que vas a darme?_ dije

_Voy a dejarte un regalito para Nuria_

Entonces se bajó la cremallera y comenzó a liberar esa monstruosidad de polla, levantaba el fornido culo de la butaca y siempre con el tanga en la mano.

_Para ¿Qué haces?...._ dije, miré hacia al bar, alarmado

_Joder….Nuria, te voy a dar por culo, cariño, voy a destrozarte ese culazo que ejercitas tanto_ dijo y envolvió su polla con el tanga blanco, de seda y comenzó a masturbarse.

_Para…..por dios….…¿Estás loco?...._

_Tú las has convencido para que beba mi leche, del suelo ¿No es verdad?_ dijo, mientras se sacudía la polla envuelta en el tanga, su cara era una máscara diabólica.

_Si……._ dije, miré su polla crecer e hincharse como hipnotizada

_Que gran equipo hacemos tu y yo, David, que bueno tío_

_Joder…..para……van a vernos……._

_Van a creer que eres un maricón que viene a por polla_ dijo

_Para ya…..para…._

_Ya me corro, tío…….así….Nuria, esos tetones que te cargas hija de puta, siento que tengo la polla metida en ellos…..esos melonazos…..esos melonazos de guarra…..Mmmmmgh_

Miré como esa polla se sacudía violentamente, el tanga en su manaza.

La delicada prenda de Nuria.

_Joder….Nuria….pedazo de zorra……. ¡AHÍ TE VAAAA MI LEFA ZORRÓN!!!_

Comenzó a correrse sobre el tanga, vi como quedaba humedecido completamente, él se acomodaba la polla para mancillar a toda la prenda, echaba mucho y el tanga era diminuto.

Se retorcía sobre la butaca como una inmensa morsa.

Su cuerpo grueso buscaba recuperar aire.

Yo estaba en shock, ni en siglos hubiese esperado aquello.

_ ¿Sabes lo que harás ahora, David?_

Le miré sin comprender, temí que pudiera pedirme una guarrada, que lamiera el tanga, alguna bestialidad así.

_ ¿Si sabes lo que vas a hacer, cuando llegues a casa?_ dijo

Seguía limpiándose la polla con las bragas mancilladas.

_No…._ dije

_Vas a convencer a Nuria de que se las ponga, así como están, ahora mismo, mientras todavía están húmedas_

_No….no puedo hacer eso…_ dije

_Le dices que te has excitado tanto viendo como lamía la lefa del suelo que te has pajeado y que quieres verla con el tanga puesto y luego……_

_No puedo hacer eso…._ dije

_Y luego la filmas y luego me mandas el video al móvil_

_No……_ dije pero mi polla me contradecía.

Mi polla decía que si a todo, seguía bien erecta reventando mis calzones.

_Te dirá que si…..ella está….. se está poniendo cachonda también y quiere seguirte la corriente_

_No la conoces, no querrá_ dije

_Anda que no, lo hará, fílmala, dame tu móvil_

Estaba paralizado.

_Que me des tu móvil, coño_ dijo

Se lo pasé, lo arrebató de entre mis manos, fue como si una bestia salvaje me hubiese dado un zarpazo.

Tecleó en mi móvil, el suyo, que lo tenía en el bolsillo comenzó a llamar.

_Ya lo tienes, y luego me mandas el video, si ella aparece en tetas, Ufff, que guay ¿No? Lo dejo a tu criterio_

Salió del coche, la puerta se cerró con estrépito, tiró el tanga sobre la butaca, miré la prenda con horror.

Vi como Fermín entraba en el bareto, caminando como un paquidermo, cerró la puerta tras de sí.

El tanga estaba sobre la butaca a mi lado, como el cadáver acusador, como la prueba del crimen.

Lo cogí, lo acerqué a mi nariz, el fuerte olor agrio del semen había usurpado los olores de Nuria.

Continúa en