Mis inicios en las relaciones D/s (20)
No es solo obediencia lo que pide Carla; es tu esencia animal. Desde la jaula de castidad hasta el suelo del baño, cada orden borra un poco más tu humanidad. ¿Estás listo para ser solo un cuerpo usado por tres mujeres y un desconocido?
Mi Ama se reía y yo miraba a Paqui. Supuse que había sido mi Ama pues no imaginé que Paqui se ensañará conmigo de esa forma tan fuerte. La miré a ella y solo vi una sonrisa de satisfacción.
¿Te ha gustado el tratamiento de tu amiguita?
No me lo esperaba, de verdad.
Pues ya has visto que nos servirás a las dos y ella solo me servirá a mí. Paqui, trátale las marcas que le has hecho con el látigo.
Paqui se acercó a mí y colocándose tras de mí comenzó a escupir sobre mi espalda para después pasar sus manos y frotar con sus manos repartiendo la saliva por mis marcas.
Eso te aliviará, perro.
Gracias, de verdad.
Tras dejarme la espalda llena de saliva me dejó para sentarse junto a mi Ama.
¿Como te has sentido mi perra?
Muy bien, hacía tiempo que no me sentía así.
Paqui llevo su mano entre sus piernas, se frotó el coño e introdujo sus dedos en él.
¿Quieres probar mi Señora Carla?
¡Como no mi puta!
Los dedos de Paqui brillaban para ir introduciéndose en la boca de mi Ama después de pasearlos por sus labios. Carla los lamía con su lengua para después besarla en la boca.
¿Quieres más?, tengo para ti todo lo que desees.
Paqui se puso de pie sobre el sillón donde se encontraba sentada mi Ama.
Todo es para ti, mi Señora.
Carla no tardó en acercarla más a Ella con sus manos, cogiéndola por las caderas. Su boca se pegó a su coño. Paqui la tomo con sus manos por la cabeza impidiendo que pudiera separarse.
Saboreame, usa tu lengua mi Señora.
A mi Ama sele notaba que aún no estaba recuperada. Le costaba abrazarse a Paqui.
Paqui, necesito ir al baño. Espera un poco.
Perro, ¿has oído a tu Ama? Atiéndela.
Me coloqué entre las piernas de mi Ama y puse mi boca abierta abarcando su coño. No tardó en comenzar a orinar. Un potente chorro caliente fue llenando mi boca. A penas podía tragar tanta cantidad. Su orina caliente en mi boca provocó que me excitara y por ende aumentar el dolor de la jaula de castidad en mi polla. Hube de soportar el dolor mientras su coño no cesaba de orinar y llenar mi boca.
¿Ya has terminado mi Señora?
Mi Ama sin tener fuerza para responder dejo caer su cara sobre el coño de Paqui. Ahora lamía sus labios mojados de orina.
Continúa lamiendo mi Señora, sé que te gusta mucho.
Continuó chupando el coño de Paqui con deseo arrancando gemidos de ella que muy pronto aumentaron hasta tensar su cuerpo y retorcerse de placer.
Gracias, mi Señora. Me gusta como chupas un coño, tu lengua es maravillosa.
Mi Ama se levantó sentándose a su lado. Paqui no tenía descanso y dejando a mi Ama sentada le dijo que tenía que levantarse.
Mi Señora, he de ir al baño y me llevaré a tu perro. ¿Me da su permiso?
Si, llévatelo no le necesito. ¿Por qué no lo usas aquí mismo?
Porque no voy solo a orinar.
Ahhhh! ¿Vas a usarlo para hacer lo otro?, ¿como wc?
Si mi Señora.
Quiero que me avises cuando termines, quiero verlo.
Así lo haré mi Señora.
Paqui se levantó y cogiendo mi correa me llevó tras ella al cuarto de baño.
¿Cuánto tiempo hace que no me saboreas? Recuerdo los días en casa conmigo, con mi hija y sus amigas. Aprendiste bien a ser nuestro wc. Espero que no se te haya olvidado, cerdo de mierda. Échate en el suelo y pon la cabeza dentro de la ducha.
Me coloqué como me había dicho y la esperé viendo como se bajaba las bragas, se las quitaba y quedaba desnuda mirándome.
Voy a hacerte disfrutar mucho. Creo que la tengo como a ti te gustaba, ni muy dura ni muy blanda. En su justo punto y calentita, como a ti te gustaba. Como verás, me acuerdo mucho de ti y de tus gustos. Antes quiero que abras bien la boca que te voy a dar el aperitivo.
No sabía a qué se refería con darme el aperitivo primero. Vi como colocaba sus piernas a cada lado de mi cuerpo echado en el suelo. Me miró desde su posición altiva, me sonrió y fue agachándose hasta quedar en cuclillas con su ano sobre mi cara.
¿Estás preparado mi cerdo?
Si mi Señora Paqui.
Bien, toma esto.
Su ano comenzó a realizar apretones y un ruido fuerte me sorprendió seguido de una bocanada de aire fétido salió de su ano hasta mi cara. Recordé sus ventosidades y lo que me gustaban.
¿Recuerdas mi aroma, cerdo? Tengo más para ti. Te quiero mucho.
Tras este primer peo otros salieron de su ano llenando mis pulmones. Disfrutaba mucho oliéndolos y tragándolos con avidez. Ahora se levantó, sonrió y me miró.
Bueno, ahora y tras ese aperitivo te voy a dar tu comida. Quiero que te comas todo, cerdo.
Volvió a agacharse sobre mí pero ahora su ano quedó ajustado a mi boca. No tardó en salir una masa marrón muy olorosa que iba llenando mi boca.
No olvides tragarlo todo. No querrás que me queje a tu Ama, ¿verdad?
Mi boca estaba llena de esa masa de sabor ácida y acre. Se levantó con una sonrisa de satisfacción a la vez que me observaba.
Sigue ahí mientras voy a por tu Ama.
Se marchó dejándome allí en el baño echado en el suelo y con toda mi cara impregnada de su caca. Escuché que le hablaba a mi Ama. Al cabo de un rato las vi llegar a las dos cogidas de la mano y fumándose un cigarrillo.
¿Se lo hablaba tomado todo, Paqui?
Si, como puedes ver aún sigue ahí terminando de tomárselo todo.
Cerdo, me gusta verte así.
Mi Señora, ¿desea usted algo?. Aún no me he limpiado y puede Usted saborearme si lo quiere?
Si, pero vamos mejor a la cama. Estoy muy cansada.
Sin hacer caso de mí se marcharon al dormitorio. Allí pude ver a mi Ama que mandaba a Paqui colocarse a cuatro patas sobre la cama. Ella se situó tras Ella.
Veamos cómo está tu culito, perra.
Carla se puso unos guantes negros de látex y comenzó a pasar su mano por el culo de Paqui.
Tienes un buen culo perra, como a mí me gusta.
Con los guantes manchados de caca los acercó a la cara de Paqui.
Quiero que pruebes tu propia caca. Así te irás acostumbrando a su sabor y cuando decida darte la mía no la extrañarás.
Paqui abrió su boca para chupar los guantes de Carla. Está le iba dando uno a uno los dedos enguantados para que los chupará y los dejara limpios. Después le iba sacando los dedos de su boca y los llevaba de nuevo al culo de Paqui introduciéndolos en su ano. Los movía dentro y fuera para dárselos de nuevo a Paqui. Al cabo de un rato mi Ama se quitó los guantes, los metió en la boca de Paqui, y se echó sobre la cama para fumarse un cigarro.
Ahora vete al baño y os limpiáis bien, cerdos. Os veré desde aquí y os daré instrucciones.
Paqui volvió al baño y allí mi Ama le ordenó que limpiara mi cara y mi boca. Se arrodilló y acercándose a mi cara nos besamos. Su lengua dentro de mi boca se movía limpiando mis dientes y mi boca.
¿Paqui, no te apetece que mi perro te chupe los pechos?
Sin más, Paqui colocó sus pechos sobre mi cara y cogiendo con sus manos cada uno lo introdujo en mi boca que aunque me había limpiado con su lengua, aún estaba de color marrón por la caca que había tomado.
Muy bien, dale el otro pecho, puta.
Ahora chupaba el otro pecho de Paqui. Además de chuparlos los succionaba muy fuerte con mis labios y dientes. A una orden de Carla los sacó de mi boca.
Paqui, chúpale su polla.
Mi Señora, tiene la jaula de castidad aún puesta. ¿Se la puedo quitar?
No, para nada. Chúpasela así, le gusta. Ja, ja, ja.
Paqui desconocía como ers el interior de la jaula de castidad. Cuando mi polla adquirió una buena erección hice un movimiento fruto del dolor de las tachuelas clavándose. Paqui paró de chupar la jaula.
¿Qué haces puta?, ¿por qué has parado?, ¿acaso te lo he ordenado?
La mano de mi Ama se estrelló sobre el culo de Paqui que rápidamente volvió a chupar la jaula.
Es normal ese movimiento del esclavo, Paqui. Tú desconoces cómo es el interior de la jaula. Es una jaula que la llaman de castigo, con unas tachuelas que al excitarse se clavan en su polla. Se trata de controlar sus excitaciones y que solo las pueda tener cuando yo lo desee y se lo ordene.
Paqui siguió chupando e introduciendo la punta de su lengua por entre las aberturas de la jaula. Así, el dolor que me provocaban las tachuelas era terrible.
Sigue un poco más. Así se acostumbrará a controlarse este puto perro.
Paqui obediente siguió además de obedecerla por satisfacer su vena sádica y dominante. Al cabo de un rato y por indicación de mi Ama cesó en su acción para conmigo.
Ven, mi puta. Quiero que estés a mi lado. ¿Cuando lo vamos a marcar? Ahora y al no ser solo mío ha cambiado lo que había pensado.
Por mi me encantaría hacerlo cuanto antes. Es algo que siempre he tenido como fantasía y que lo vaya a realizar me encanta y me excita solo de pensarlo.
Pues voy a llamar a Carmen. Ella conoce a una amiga suya que sabe hacerlo y tiene experiencia.
Escuché como llamaba a Carmen, quedando para esa misma tarde en su casa. Mi pensamiento me hizo ponerme nervioso ante la inmediatez de ser marcado a fuego. Por un lado me atraía y lo deseaba pero por otro me daba miedo al no saber si soportaría el dolor tan grande que eso conllevaba.
Bueno mi perro ya se acerca el momento de que te marque como mi esclavo. Si te soy sincera estoy deseándolo.
Yo también mi Señora Carla, de verdad. Tener un esclavo que lleve nuestra marca me pone muy cachonda. ¿Qué has pensado poner en la marca?
Pues en un glúteo “de” y en el otro “C y P”.
Me encanta mi Señora. ¿No le gustaría mejor nuestros nombres completos?
Pues,……no estaría mal. Lo pensaré. Ahora vamos a ir a casa de Carmen. Perro vamos al dormitorio a vestirnos.
Como un vulgar perro las seguí por el pasillo yendo tras Ellas que cogidas de la mano avanzaban. Al llegar desvestí primero a mi Ama Carla para besándole los pies calzarla con sus medias de rejilla y sus botas altas de cuero negro.
Ponte también tus botas de tacón, a Carmen le gusta mucho que vayamos así. De ropa nos pondremos unos corsés bien ajustados, a juego, que realcen nuestros pechos y los abrigos largos.
¿Y de ropa interior?
No hace falta, a Ella le gusta así y depiladas. Tu perro afeita a Paqui.
Preparé un barreño con agua caliente y le fui afeitando su coño y pubis. Quedó preciosa con la vulva y los labios resaltando sobre su cuerpo. Pase mi lengua por ellos para secarle.
Me gusta como la has dejado. ¡Acércate mi puta! Me encanta pasar mi lengua y sentir tu piel rasurada.
Paqui se acercó a Carla ofreciéndole con sus manos toda su vulva rasurada. Carla pasó una mano por su culo para acercarla más a Ella. Su boca abarcó todo su coño y sacando la lengua la lamió toda. Era una hembra hambrienta por cómo lo chupaba.
Tienes una piel caliente, me gusta como sabe.
Paqui a penas podía mantenerse de pie conforme la boca de Carla chupaba cada vez con más fuerza provocando la salida de flujo del coño de Paqui. Estaba a punto de correrse cuando mi Ama paró.
Quiero que vayas muy mojada. Ella te lo valorará mucho.
Paqui quedo decepcionada al no alcanzarlo lo que tanto deseaba.
Uffff! Me dejas siempre a punto, mi Señora.
No te quejes. Te quiero caliente y ansiosa. Te gustará mi amiga. Es una mujer madura, con un cuerpo muy exuberante y sensual que provoca deseo.
Si mi Señora. Gracias.
Bueno esclavo ahora vamos al baño que nos maquillemos.
Tras Ella me situé frente al lavabo con la postura adecuada para que me pudieran usar como sillón frente al espejo. Cuando terminaron volvimos al dormitorio donde les puse sus abrigos largos de cuero.
Ahora nos ocupamos de ti. No seas impaciente perro.
Me mandó preparar una bolsa con la máscara, la fusta, la bola de mordaza y varios juegos de pinzas. Paqui me colocó el collar y la correa que debía llevar puesto.
Nos fumamos un cigarrillo y nos vamos.
Les ofrecí un cigarrillo a cada una, se los encendí y me coloqué a los pies del sofá donde se habían sentado. Ellas colocaron sus pies calzados con las botas sobre mi y fumándose el cigarrillo se besaban, compartían el humo de sus bocas y movían sus botas sobre mi deslizando sus suelas sobre mi espalda y clavando sus afilados tacones. He de confesar que era la forma más sublime en la que me estaba sintiendo como esclavo.
Bueno, creo que debemos irnos. ¡esclavo!, ¿dónde dejamos las colillas?, ya hemos terminado de fumar.
En la postura en la que me encontraba dejé caer me cara contra el suelo para elevar mis brazos hacia atrás y con las palmas de las manos abiertas. No dudaron en lo que tenían que hacer. Ambas apagaron su cigarrillo, cada una, en una de mis manos. Yo cerré pronto las manos para apagar las colillas. Bajaron sus piernas de mi espalda y me fui a arrojar las colillas en la basura de la cocina. Volví y abrí la puerta de casa para dirigirnos al garaje donde estaba el coche.
Suban Ustedes, mis Señoras.
Se acomodaron en el asiento de atrás. Paqui no soltó la correa de mi collar mientras conducía. En uno de los semáforos que tuve que parar desde el coche de al lado se me quedaron mirando extrañados al llevar la correa tirando del collar. Realmente pasé algo de vergüenza y no deje de mirar aunque para contrarrestarla pensé la envidia que le estaba dando al llevar a estas dos Señoras en mi coche.
¡Como te miran, perro!
Semáforo en verde y continuamos hasta llegar a la casa de Carmen. Les abrí la puerta para que bajaran y subimos a su casa. Mi Ama me mandó postrarme tras ellas en el suelo para cuando abriera la puerta.
Espero que sepas recibir a Carmen como se merece alguien como Ella.
La puerta se abrió y mi Ama le presentó a Paqui. Los besos y los abrazos me pusieron nervioso porque estando en el rellano de la casa algún vecino podía abrir la puerta y verme allí.
Bueno, pasad dentro. Que hermosa eres Paqui.
Carmen le llevaba rodeada con su brazo hasta sentarse junto a Ella en el sofá. Mi Ama se sentó frente a Ellas en otro sillón. Se encendió un cigarrillo y las miraba con satisfacción y lascivia.
¿Queréis un cigarro?
Sí claro.
Mientras fumaban me dediqué a lamer las botas de Carmen.
¡Has visto Paqui que buen esclavo tiene nuestra amiga?
Si, realmente nunca imaginé que hubiera un esclavo así. Me gusta mucho.
Paqui tiro de mi correa para llevarme junto a las botas de mi Ama Carla. Las lamí, besé y limpié con mi lengua. Mientras lo hacía, Carmen pasó un brazo por encima de Paqui y la beso en la boca.
Eres muy hermosa, me gustas y creo que lo vamos a pasar muy bien. Espera un momento.
Carmen se levantó y trajo el cepo colocándolo frente a Ellas.
Esclavo, levanta y ven aquí. No quiero que nos molestes.
Puse mi cabeza en la abertura del cepo quedando atrapada al cerrarlo con el candado. Después separó mis piernas y las introdujo en los huecos y los cerró también. Quedé totalmente inmóvil pudiendo solo mirarlas a Ellas.
¿Te gusta vernos, perro?
Ahora Carla y Paqui se quitaron el abrigo quedando las tres hembras desnudas sobre el sillón. Solo verlas, calzadas con sus botas solamente hizo que mi polla intentará tener una erección.
Si os parece voy a llamar a mi marido. No es justo que esté esclavo solo mire. ¿Os parece?
Las otras contestaron afirmativamente. Llegó el marido de Carmen que tras saludarlas me tomó con sus mano por mi cintura y sin más me penetró. Me produjo algo de dolor pues el tamaño de su polla era considerable. Mientras era follado las miraba a Ellas. Paqui en el centro se dejaba acariciar su cuerpo por las otras. Carla tenía una mano entre sus muslos y Carmen sobaba sus pechos, los chupaba y les daba mordiscos a sus pezones.
Te vamos a hacer disfrutar mucho perra. Separa más las piernas que deseo penetrarte.
La mano de Carla se introducía en su coño para después llevarla hasta la boca de Carmen para que la chupara. Ver su boca atrapando la mano de Carmen para después usar su lengua y lamer sus labios me excitaba sobremanera. Mientras su marido me penetraba con fuerza sintiendo su polla entrar hasta el fondo de mi ano.
¿Te gusta mi puta? Carmen sus pezones son un dulce, ¿los has probado?
Carla cogió uno de los pechos de Paqui y lo acercó a la boca de Carmen que de inmediato lo atrapó mordiendo con sus dientes el pezón.
¡Te lo estás pasando bien, maridito mío! Sigue, dale más fuerte.
Sentí que su polla abandonaba mi culo. Se puso delante de mí impidiendo que siguiera mirándolas.
Ahora chúpala bien y con fuerza que estoy a punto de correrme.
Su polla entraba y salía de mi boca con rapidez notando que se iba poniendo más dura y gruesa. Así hasta que unos chorros calientes de leche chocaron con el fondo de mi boca.
Trágatelo todo cerdo.
Tras correrse se sentó en un sillón frente a Ellas que seguían frotando sus cuerpos una con la otra.
¡Vete al suelo puta!
La orden de Carla fue tajante. La volvía a dejar al borde del orgasmo. La cara de Paqui lo decía todo.
Demuéstrale a Carmen lo puta y perra que eres.
Paqui ya en el suelo les miro y comenzó por adorar las botas de Carmen. Mi Ama se echó hacia adelante y después de carraspear arrojó un escupitajo lleno de mucosidad sobre la bota de Carmen. Paqui al ver como resbalaba la saliva acercó su lengua para lamerlo.
¡Como nos gusta ver lo cerdas que son!.
Yo mientras me acerqué a Carla adorándola y colocando mi mano entre sus piernas. Ella las separó dejando que mi mano la masturbara.
¿Y a Carmen?
Con mi otra mano la coloqué entre las piernas de Carmen. Frotaba con mis dedos sus coños mojados mientras se besaban y entrelazaban sus lenguas. A la vez Carmen se unió a Carla dejando caer saliva en sus botas que se deslizaba por ellas y yo debía lamerlas.
Me gusta verla como un buena cerda lamiendo nuestra saliva y limpiando nuestras botas.
Los coños de Ellas rezumaban un flujo intenso que resbalaba por sus muslos. Ellas además de escupir en sus botas se besaban comiéndose sus bocas con ansiedad y deseo. De repente nos propinaron unos puntapiés para apartarnos. Mi Ama sacó de su bolsa la máscara que le enseñó a su amiga.
¿Te gustan las máscaras, Carmen?
¡Ufffff, me encantan? Yo tengo también una. Voy a por ella.
Ellas dos con las máscaras en sus manos, procedieron a colocárnoslas. Quedamos los dos sin poder ni ver, solo una pequeña abertura sobre la nariz y una cremallera que tapaba nuestra boca. Así sin poder sentir nada escuchamos sus tacones moverse alrededor de nosotros. Nos colocaron un collar y una correa llevándonos de paseo por la casa.
Son unos buenos perros y se lo merecen todo, ¿no crees Carla?.
Un silbido nos hizo deducir que los látigos iban a ser usados. Efectivamente, nuestros cuerpos recibieron unos latigazos fuertes que marcaron nuestro cuerpo.
Toma, vamos a ponernos esto.
No sabíamos a qué se estaban refiriendo pero pronto lo íbamos a saber. Fuimos cogidos por nuestra cintura y penetrados analmente por Ellas. Así estábamos follados cuando una polla gorda y carnosa se colocó junto a nuestras bocas. Nos golpeaba la cara con fuerza intentando nosotros atraparla para chuparla.
¡Que glotones son estos perros!, se pelean por atraparme la polla, ja, ja, ja,.
Para Ellas estas palabras tan humillantes le supusieron el lanzarnos un sin fin de insultos, mofas y más humillaciones. Todo esto acompañado de unas más fuertes penetraciones. Nos estaban penetrando de una forma salvaje. El dolor que nos ocasionaban eran muy fuertes. Carmen se dirigió a su marido….
Paco, ¿ha conseguido alguno atrapar tu polla ya?.
Si, la puta me la está mamando ahora mejor que el esclavo. ¡Que bien la chupa! No sé si pasársela al esclavo o terminar con ella.
Yo de ti terminaría con ella.
Yo solo me limitaba a chuparle sus testículos mientras que Paqui se dedicaba a chupársela con fuerza con el fin de que se corriera pronto y así esperar que las Señoras dejaran de penetrarnos.
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