Xtories
Dominacióndic 2024

Mi vecina me domina (10)

Sabe que su collar no es un adorno, sino una orden. Y esta vez, ellas no tienen intención de soltarlo.

slave106K vistas9.3· 9 votos

Realmente era lo que deseaba desde hace mucho tiempo. No podía quejarme. Era humillado de múltiples formas, azotado, usado, etc. a que más podía aspirar.

Su madre ya me lo ha quitado. Estoy a su disposición para lo que desee.

Os dais cuenta lo obediente que es mi perro.

Mientras fui a que me quitara el plug su madre ellas seguían echadas en la cama pero se habían colocado un arnés con un strapon que sobresalía de entre sus piernas. Con sus manos lo iban lubricando con un gel y subían y bajaban por el como si estuvieran masturbandolo.

¿Te gusta perro? Más te van a gustar cuando te lo hagamos probar. ¿Verdad?.

Todas sonrieron insultándome a la vez.

Creo que a partir de ahora vas a tener una perra en lugar de un perro, ja, ja, ja, ja.

Fue Raquel la primera que se levantó. Se colocó frente a mí lo sostuvo con sus manos y lo acercó a mi cara.

¿No sabes lo que tienes que hacer? Perra.

Un par de bofetones cruzaron mi cara.

Sara, vas a tener que educarlo más y mejor. Te das cuenta que todo hay que explicárselo.

Otro par de bofetones cruzaron mi cara. Esta vez supe que debía abrir mi boca y chupar su strapon como lo haría si fuera una polla de verdad. Deslicé mi lengua a todo lo largo para después dejar que se introdujera en mi boca y chuparlo con ansias. Así estuve hasta que Paula habló.

Raquel ya está bien. Sácaselo de la boca que yo me estoy poniendo muy cachonda y caliente de verlo. Perdón, de verla. Ja, ja, ja…..

Raquel retiró el strapon de mi boca y sentí entonces como Sara tiraba de la correa de mi collar.

-Aquí, perrita mía. No vas a ser el único que disfruta esta tarde.

Sara abrió sus piernas para acercar mi boca a su coño. Estaba caliente, jugoso y su sabor era dulzón. Comencé a lamerlo mientras Paula se sentó sobre mí y con sus manos abrió mi culo.

Ya está preparado Raquel. Cuando quieras.

Sentí unas manos que se apoderaban de mis caderas. No hizo falta mucho tiempo para sentir como penetraba en mis culo el strapon que había estado chupando. Lo hizo despacio para que lo sintiera en todo su esplendor como iba desapareciendo en mi interior.

Tu perra está muy abierta. Me gusta. Ya lo tengo todo dentro. Que gusto ver como entra y desaparece todo para después volverlo a sacar.

Sus empujes me hacían tragar todo el flujo del coño de Sara.

Sigue así Raquel, que gusto. Vas a hacer que me corra muy rápido.

Mientras escucho el mechero. Paula se enciende un cigarrillo y escupe el humo sobre mi cara. Esto me hace excitarme sobre manera mientras Raquel sigue con sus embestidas sobre mi.

Que bien lo pasáis. ¿Y yo que?.

De reojo veo que Paula baja de mi espalda y se coloca junto a mí en el suelo, arrodillada. Sobre mi cara una nueva nube de humo de su boca me envuelve mientras noto sus uñas atrapar mi pezón y clavarse en el. Estoy siendo usado por tres hembras. Es el sueño de mi vida. Así estoy, excitado y pensando en ello cuando comienzo a sentir un calor sobre mi pezón.

Creo que me voy a correr Raquel. Está perra lame muy bien.

Los gemidos de placer de Raquel y Sara se hacen fuertes y es entonces cuando el calor anterior en mi pezón se transforma ahora en una quemazón que me hace gritar e intentar separarme. Pero la quemazón sigue en mi pezón hasta que la presión sobre él me quema y grito de dolor. Raquel y Sara se echan sobre la cama exhaustas de placer. Es impresionante ver el strapon sobresalir de entre sus piernas todo untado de una mezcla de flujo y restos sólidos de mi culo.

Chicas ¿sabéis lo que he hecho mientras os corriais?

No, dinos.

Paula tira de mi collar y me coloca frente a ellas.

¿Que tiene en el pezón que está manchado?

Ja, ja, ja, ¿no os lo imagináis? Es la marca de mi cigarrillo que lo he apagado sobre el pezón.

Joder Paula. ¿Te has atrevido a eso?. Es muy fuerte lo que le has hecho.

Y que. Me ha encantado hacerlo y seguro que a vosotras os encantará también hacerlo. Ahora es todo para mí. ¡Perrita mírame!

Me giré colocándome frente a ella. Al mirar el strapon que salía de entre sus piernas miré a Sara suplicándole que por favor, que lo veía muy grande. Sara simplemente se acercó a mí y cogiendo una de sus zapatillas comenzó a propinarme uno tras otro zapatillazos a la vez que me hablaba.

- No vuelvas a quejarte, perrita. Vives para satisfacer nuestros deseos y los de mi madre. Nada más. Y ahora siéntete muy orgullosa ya que gracias a Paula dejarás de ser una perrita para ser una perra. Me coloqué a cuatro patas, aún con mi culo dolorido por la penetración de Raquel y los zapatillazos de Sara.

¿Que te parece mi polla, perrita? La mía te va a gustar mucho más. Mira que hermosa es.

Soltando su polla de su mano la colocó a la entrada de mi ano. Era muy gorda, más que la de Raquel, y no conseguía penetrarme.

Lo siento perrita pero estoy tan cachonda que no puedo esperar.

Me cogió fuerte por mis caderas y con un soberbio empujón hizo que el strapon desapareciera dentro de mi.

Te das cuenta que rápido ha sido.

Yo gemía de dolor sintiéndolo todo dentro de mi.

Fue doloroso y más oyendo como se reían a carcajadas y me insultaban humillándome de todas las formas posibles. Sin dudarlo Paula era la más sádica de las tres. Disfrutaba y se excitaba con mi dolor. Tras follarme de forma rápida e intensa consiguió alcanzar tal orgasmo que al escucharlo la madre de Sara tocó a la puerta para ver qué ocurría.

¿Ocurre algo Sara?

No mamá, pasa si quieres.

Su madre entró a la habitación de Sara viéndolas echadas en la cama y sosteniendo cada una su arnés y su strapon.

Mamá, has de saber que ya tenemos una perra en lugar de una perrita.

Pobre mío. Deja a ver.

Paqui puso sus manos sobre mi culo enrojecido y separando mis glúteos comprobó con alegría lo delatado que estaba.

Me encanta como lo tiene. Vamos a disfrutar mucho de este culito.

Puso su mano en mi barbilla levantando mi cara y colocándose sobre mi boca dejo caer de entre sus labios una copiosa cantidad de saliva que con mucho gusto trague.

Continúa en