Xtories

El dueño Parte 4

Pedro creía conocer a su esposa, pero las señales en su piel y los recuerdos de Henri Lacombe le revelan una vida sexual oculta y voraz. Ahora, con la verdad instalada en su mente, debe decidir si perdonar el pasado o aceptar el destino que Irina parece elegir: volver a los brazos de quien la domina.

Lanfasone114K vistas9.3· 30 votos

EL DUEÑO Parte 4

_ ¿De verdad no ha sucedido nada?_ volví a decir a mi esposa.

_No, claro que no ¿Cómo crees que…..?_ dijo Irina, estábamos regresando en el coche

_ No lo sé, es que vi que su mano no estaba bajo la mesa…._

_Por favor, Pedro, déjalo ya…._ dijo ella, sus mejillas estaban enrojecidas, habíamos bebido demasiado, Julen había pedido champan luego de cenar.

Llegamos a la casa, vi a Irina caminar sobre el sendero de grava con paso vacilante, era una escultura viviente, desde su 1,75 más los taconazos, haciendo equilibrio sobre ellos con sus largas piernas torneadas.

Una escultura imponente que Julen se había propuesto derribar, eso me quedaba claro, ya estaba pensando en las formas legales para deshacer el contrato que nos unía a él.

Subimos a la planta alta de la casa donde estaban nuestras habitaciones, Julen no había regresado con nosotros.

_Estoy pensando en que debemos romper el contrato, no me gusta la actitud de Julen_

_Pues me ha invitado a presenciar el juego del próximo sábado en Barcelona_ dijo Irina, quitándose uno de los zapatos y dejándolo caer al suelo.

_Solo tienes la obligación de estar en un juego cada mes…_

_Es que te digo la verdad que lo he disfrutado_ dijo ella, quitándose el otro zapato.

_ ¿Estás pensando en ir a Barcelona?_ dije, mientras me desnudaba

_ ¿Por qué no? Ya te digo que me lo he pasado muy bien_

_Pues yo no me lo he pasado nada bien…_ dije

_Porque no has puesto entusiasmo en el juego, por eso_

_Porque Julen ha tratado de apartarme de ti, me ha sentado al lado de Nadia a propósito, cuando debería haber estado a tu lado_

_Venga, Pedro, estás diciendo tonterías_

_No, sabes que estoy diciendo la verdad…_

_No hagas el papel de marido celoso, sabes que no me gusta_ dijo ella, se había quitado el vestido y verla en tanga y sujetador me dejaba sin aliento como siempre.

Ella se miró frente a un gran espejo que ocupaba casi toda la pared, orgullosa de su desnudez.

Miré el diminuto triangulo de tela sobre su coño ¿Habían estado los dedos de Julen allí durante la cena?

Recordé las extrañas caras de Irina durante la cena, las expresiones de su rostro, como le miraba cada tanto como si realmente ella estuviera sorprendida y admirada de la osadía de aquel hombre en estar metiéndole mano delante de su propio esposo y otras personas.

La mano gorda deslizándose por debajo de la mesa, acariciando la carne firme y suave de su pierna y luego ir ascendiendo por la cara interna del muslo y seguir camino hasta el coño y apartar la tira de seda del tanga y explorar con sus dedos gruesos el coño, los húmedos y marrones labios vaginales.

Pero tal vez todo era una obsesión morbosa mía, el fruto amargo de mi imaginación, espoleado por la maldad vengativa de Nadia.

Eso era, la muchacha rusa se sentía despechada y había querido mal disponerme con Irina, eso era todo.

Y entonces vi que ella regresaba del baño, con su camiseta de dormir, suelta, con sus pechos sin sujetador bamboleándose suavemente y en la cara interna de uno de los muslos, muy cerca del coño, una mancha roja ¿Un pellizco?

_ ¿Te has lastimado allí?_

_ ¿Aquí? Si puede ser, tal vez con la cremallera del pantalón de jean…_ dijo ella y me miró con sus hermosos ojos verdes grisáceos y había algo en ellos, que no supe definir bien ¿culpa?

_Te lo vuelvo a preguntar, cariño ¿No se ha propasado Julen contigo? ¿Por debajo de la mesa?_

_No ¿estás loco?..... ¿Cómo crees que yo…..podría permitir…..algo así….?_

¿El cabrón había sido capaz de eso? De pellizcarle el muslo de esa forma, de dejar su dolorosa marca en la tersa piel.

No, no era posible.

Irina me besó, un cariñoso y marital pico en los labios y se acostó a mi lado.

Nos dormimos, me sentí aliviado de saber que al día siguiente nos marcharíamos de allí.

Desperté de una manera confusa, no sabía bien donde estaba, no estaba en casa, recordé donde dormía, una sensación de angustia me embargó, estiré la mano para tocar el cuerpo cálido de Irina.

Mis dedos solo tocaron la sábana, ella no estaba allí, encendí la lámpara, eran las cuatro de la mañana.

Salí al pasillo, otra vez la luz tenue de la tétrica lámpara de pie, en el fondo del corredor, caminé hasta la habitación donde la noche anterior Julen había follado con Nadia, pero todo era silencio.

Abrí la puerta con lentitud, acaso esperando ver a Irina con Julen allí, pero no había nadie, solo la penumbra plateada por la luz que venía del jardín.

Descendí por la escalera, no había nadie en la sala tampoco, me pareció escuchar un ruido proveniente de algún sitio, en la penumbra y en el silencio, los artesonados de los muebles crujían y parecían advertirme de algo.

Recorrí un pasillo y abrí otra puerta doble y había una pequeña luz allí y reconocí la cocina, inmensa con una gran isla de trabajo en el medio y junto al fregadero, alguien se movió y el corazón me dio un vuelco.

Era Irina, con su camiseta blanca y el pelo rubio revuelto y despeinado y podía ver parte de su

vientre desnudo, la camiseta era algo corta y llevaba un pantalón de pijama y estaba bebiendo un vaso de leche, recostada sobre la encimera.

_ ¿Pedro?_ dijo ella

_Cariño ¿Qué haces aquí?_

_Tenía sed y bajé_ dijo ella, me acerqué, otra vez esa mezcla indefinible de culpabilidad y vergüenza en su rostro

_ ¿Estás sola? ¿Por qué no has encendido las luces?_ dije

_No sé dónde están las luces_ dijo ella

_Podrías haber bebido agua del baño de nuestra habitación_ dije

_No podía dormir_ dijo ella y posó el vaso de leche sobre la encimera, todavía tenía leche.

_ ¿Lo has cogido del frigorífico?_

_ ¿El vaso? No, estaba sobre la isla y le leche estaba en el frigorífico si_ dijo Irina con cierto fastidio

Cogí el vaso y estaba caliente, esa leche llevaba bastante tiempo fuera del frigorífico.

¿Irina me estaba mintiendo?

Vi también que sus pezones estaba ligeramente erectos, joder, estaba empitonada.

_Irina, no quiero que vayas a Barcelona el próximo fin de semana_ dije

_Pedro……._dijo ella suspirando y me abrazó.

_Haremos lo que tú digas_ dijo en mi oído.

Me pareció escuchar un ruido detrás de mí, me giré pero no vi a nadie, Irina me miraba expectante.

_ ¿Por qué no puedes dormir?_ dije

_La excitación del juego, supongo_

_Como cuando jugabas tenis_ dije

Recordé que a ella le costaba conciliar el sueño luego de un partido de tenis muy intenso.

_Pedro, te amo….quiero que lo sepas….has sido muy bueno conmigo…._ dijo ella y me rozó el brazo con la punta de los dedos.

Me pareció de mal augurio esa frase, como si se estuviese despidiendo de mí.

Luego fuimos a nuestro cuarto, al llegar al pasillo vi que asomaba luz por debajo de la puerta del cuarto de Julen.

Traté de pensar en otra cosa en cuanto llegamos a Madrid, casi había convencido a Irina de que no fuera a Barcelona, ella parecía darme la razón ahora, incluso en cuanto a su percepción de los hechos había cambiado de parecer.

_Si, tienes razón, fue un poco descortés contigo, debiste sentarte a mi lado durante la cena_ me dijo.

Pero cada tanto mi mente volvía a esa imagen de ella, de pie, apoyado el soberbio culo sobre la encimera, con el vaso de leche en la mano, su vientre plano desnudo, el coño marcándose en el pantalón del pijama, las tetas empitonadas debajo de la camiseta.

¿Había estado Julen con ella unos momentos antes?

En medio de ese torbellino de ideas que me rondaban por la cabeza, en ese tembladeral que estaba sintiendo bajo mis pies, mi tío Eduardo me llamó a su despacho y me pidió que viajara a Paris.

Un futbolista español que la agencia representaba debía arreglar su nuevo contrato.

Era raro porque hacía tiempo que solo trabajaba desde Madrid y me dedicaba casi en exclusividad a los contratos de Irina, pero no podía negarme a nada que mi tío me pidiera.

Así es que viajé, con una sensación opresiva en el pecho, eso fue un miércoles por la tarde.

Irina no actuaba de forma completamente normal conmigo, la notaba rara, distraída, como si me ocultase algo.

Le pregunté si quería viajar a París conmigo pero no quiso hacerlo.

La ciudad me recordaba a Irina todo el tiempo, incluso me alojé en el hotel de siempre, donde tantas veces había estado con ella, durante seis años había compartido con ella esas semanas de Roland Garros, esa esperanza renovada de alcanzar la gloria, que siempre fue frustrada.

El jueves por la mañana tuve una reunión con los directivos del club y con mi representado.

Al regresar al hotel, decidí tomar una copa para relajarme, me acodé en la barra y al girar la cabeza vi allí a Henrí Lacombe, con su pelo liso cayéndole sobre los ojos, un hombre ya maduro que conservaba rasgos de adolescente, como ese pelo de los años setenta, un poco de tripa pero todavía un porte de deportista en los brazos musculosos, en la postura.

Nos miramos, creo que no me reconoció, nunca habíamos hablado en todos esos años pasados dentro circuito de tenis, recordé esa tarde en que me lo crucé al salir del ascensor.

_ Soy un gran admirador suyo ¿Puedo invitarle una copa?_ dije, las palabras salieron solas de mi boca, sin que pudiese evitarlo.

_Claro, su cara me resulta conocida_ dijo

_ He sido agente de algunos tenistas españoles_ dije y mencioné a algunos tenistas que él conocía.

_Ah, qué bien, me gustan los españoles, son los mejores ¿no?_ dijo con una media sonrisa, creo que lo decía en forma un poco irónica, estábamos en 2004, Nadal aún no había ganado su primer Roland Garros.

_ ¿Siempre en la televisión?_

_Si, me divierto allí_ dijo

Pidió una copa de ajenjo, yo sabía que había tenido muchas deudas y que había despilfarrado el dinero, no le molestaba que le invitasen una copa y la televisión era su medio de vida, no solo un divertimento.

_ ¿Trabajando?_ le dije

_Algo así_

_ Yo estoy aquí por……_ y le mencioné el nombre del futbolista al que representaba

_Buen jugador, algo lento ¿no?_ dijo, me pareció que el futbol no le interesaba mucho, en realidad me daba la sensación de que nada le interesaba demasiado.

_No es Zidane_ le dije

_Por supuesto que no_

Nos quedamos un instante en silencio, una mujer bastante guapa entró con un hombre me pareció que miraba a Henrí con detenimiento.

_Las mujeres….._ dijo él y sonrió, tenía manos grandes y le gustaba jugar con la copa.

_Guapa, demasiado para ese hombre ¿verdad?_ dije

_Sabrá como divertirse a sus espaldas, todas lo hacen…._

_ ¿Sabe una cosa? Siempre he querido preguntarle algo….._ dije

_ ¿Carolina de Mónaco?_ dijo otra vez con esa sonrisa de play boy

_Algo más acá en el tiempo, Irina Schmolenko_ dije

_Ah, la pequeña rusa_ dijo

_Siempre me ha gustado ella y he escuchado que usted y ella…….._

_Bueno siempre he sido discreto con ella, primero por su padre, el maldito parecía de la KGB y mis bolas corrían peligro en ese entonces_

_Un hombre terrible_ dije

_Bien está donde está_ dijo él

_Habrá sido difícil eludir esa vigilancia_ dije

_Ufff, pero es que la pequeña me tenía loco en ese entonces, habrá sido, no sé, en el 95 yo creo, si fue en un torneo en Florida_

_Ella era muy joven en ese momento_

_Creo que tendría 18 o 19 años y, amigo, había que ver ese paquete al natural, esa pequeña bestia en pelotas, dios, me temblaron los cojones_

_Apenas puedo imaginarla sin ponerme malo_ dije y reí como un idiota, buscando su complicidad

_Además que las rusas en ese momento, hacía poco había caído el muro, yo ya había probado algunas, las checas, las húngaras, las polacas, Ah amigo mío, mon ami, no sé cuáles son más putas, tanto deporte que hacen desde pequeñas, ballet, gimnasia, no pueden con el fuego que tienen en el cuerpo, están hechas para follar como bestias, es su naturaleza_

Tragué saliva, me daba asco lo que escuchaba, pero era mi oportunidad de saberlo finalmente, después de tantos años, si ella había continuado su relación con él estando ya casada conmigo.

_ ¿Y cómo era Irina?_

_ No vas a creerlo, pero estas putitas rusas habían sido educadas con mano de hierro durante el comunismo, era virgen, a los 19 años era virgen por todos sus agujeros _

_Joder ¿virgen?_

_Como una monja de la caridad, era muy tímida, una hermosa flor de la pradera que abría sus pétalos_

_Joder…_

_Solo había que despertar a la fiera salvaje que llevaba dentro_ dijo

_Florida ¿Eh?_

_Ella estaba muy bronceada, por el sol, estas rusas son así, con un poco de calorcillo, se derriten al sol, al lado de la piscina del hotel_

Sabía que era verdad, Irina amaba el calor y dorarse al sol, su piel era muy blanca pero cogía el color del bronce más puro durante las vacaciones.

_ ¿Y su padre?_

_Había viajado a Nueva York, era la oportunidad, yo siempre chanceaba con ella, le decía que con sus gritos iba a despertar a los niños que duermen, ¿recuerdas como gritaba cuando golpeaba la pelota? Joder, así gritaba cuando me la follaba_

Recordé los gritos que daba cuando impactaba la pelota, fue una de las primeras en hacerlo, eran guturales desde el fondo de la garganta, liberando el esfuerzo y la tensión de ese cuerpazo forjado por el deporte, cuando follábamos había esperado escucharle así, pero no, eran más como suaves ronroneos.

_ ¿Fue difícil?_

_ ¿Ligar con ella? No….era muy tímida pero quería follar, ya estaba grandecita, fue tocar la puerta de su habitación y ya_

_Así que has sido su primer hombre_ dije

_Apenas un poco de sangre en la sábana, pero lo mejor fue…….bueno…… digamos que la desfloración total de la pequeña princesa_

_ ¿La desfloración total…?_

_Darle por el culo esa misma tarde, a nada decía que no la pequeña, no me costó nada convencerle, quitarle la virginidad de coño y culo al mismo tiempo…. y también de su boca, claro, nunca había mamado una polla tendrías que haberla visto, mon ami, como miraba la polla, como una cosa extraña, no sabía cómo hacerlo, pero con el correr de los días, se volvió una verdadera experta, estas rusas, están hechas para follar_

_Que pena que luego se casara_ dije

Henrí me miró sonriente y meneó la cabeza, el corazón me dio un vuelco dentro del pecho.

_Esa primera tarde y noche, son las flores secretas de mi jardín privado, un paraíso que pocos conocen, nada se compara a eso, llamaron de conserjería, los gritos de la pequeña molestaban al vecino de habitación, se corría una y otra vez, con esa mirada de asombro en los ojos, como un cervatiilo atrapado en una trampa, como si no entendiera lo que le estaba sucediendo, se corría y se quedaba mirándome con los ojos llorosos, con mi polla en el culo y luego buscaba mi boca para besarme, con esa dulzura, mon ami, que solo tiene una pequeña virgen para con su macho el día de la desfloración_

Me recordé a mí mismo en 1995, estudiando para sacar mi diploma de abogado, mirando tal vez ese torneo de Florida o de Boca Ratón por la televisión, las piernas doradas de Irina corriendo detrás de la pelota_

_Recuerdo haber visto una entrevista en televisión que tú le hacías_

_Sí, creo que la entrevisté una semana después de todo eso o una semana antes, no lo recuerdo, me miraba de un modo que yo pensé que el viejo se daría cuenta y me mataría_

Pensé en esa mirada de Irina, esa semi sonrisa, esos ojos celestes grisáceos que casi acariciaban cuando miraba a Henri, con un velo cálido delante de ellos.

_ Y luego seguiste follando con ella_

_Claro, creo que la pobre estaba enamorada como una chiquilla, es normal, pero yo no soy hombre de una sola mujer ¿No sé si me entiendes?_

_Claro_

_Además ese ogro que tenía como padre, imagínate tener un suegro así_

_Bueno, yo la conocí cuando él ya había muerto_ dije

Henrí me miró, como rebuscando algo en su mente, había cometido un error, me había delatado.

_ ¿Cómo conseguías verla, sin que él se enterara?_ dije para despistar

_Bueno, tenía ayuda, la abogada rusa que era amante del padre, debí follármela también, a cambio ella me avisaba cuando él estaba fuera_

_Vaya si lo tenías bien arreglado_

_La propia Irina me buscaba luego, estas pequeñas cuando comienzan a follar son insaciables ¿sabes? a veces me la follaba durante toda una tarde antes de un juego, yo le decía que no hiciera aquello, incluso me la he follado en los vestuarios media hora antes de un juego, una vez que el viejo no estaba_

_Pero luego ella se casó_

_Bah, fue solo al principio, el primer año_

_ ¿El primer año?_

_El primer año de casada, no quería volver a follar conmigo, luego retomamos y te digo algo, tenía más ganas de follar que antes, parece que su marido no la dejaba muy contenta_

No supe que responder, quede convertido en una estatua de piedra.

¿Era verdad eso? Yo siempre la había notado muy a gusto conmigo.

Eres un cornudo, eres un cornudo, dijo una voz dentro de mi cabeza, vi a mi costado como Henrí, bebía de su copa, su figura se borroneaba frente a mis ojos.

Irina me había puesto cuernos, era verdad, esa verdad se materializaba como un gran elefante que comenzaba a pasear por ese bar del hotel.

_ ¿Ella te lo decía? ¿Qué su marido no la follaba bien?_ dije, como si eso importara realmente

_No, pero me daba cuenta de eso, es que a la pequeña princesa le gusta que se la follen duro, salvaje, con muchos azotes en las nalgas mientras le dan por el culo, que le jalen el pelo y le abofeteen las tetazas, no sabes las tetas que tiene esa pequeña, mon ami, yo creo que esas tetas no le dejaban jugar bien al tenis, como hubiese podido_

Miré a Henri con los ojos vidriosos, pensé en golpearle, puto cabrón.

_ ¿Te sientes bien?_ dijo Henri

_Si…..es decir…no…estoy algo descompuesto, debo irme…_ dije, pagué la cuenta, él me miraba con una sonrisa divertida en los labios, una mujer muy guapa apareció de la nada, tendría unos cuarenta años, se besaron en la boca, la unión de esos labios me hicieron pensar en Irina.

Me fui de allí, espantado, como si hubiese visto al demonio, como si hubiese hablado con él.

Era tan extraño confirmar mis sospechas justo en este momento, ella me había sido infiel, durante varios años, tendría que haberle preguntado a Henri, durante cuánto tiempo, cuantas veces, pero no había podido.

Y ahora mi sospechas apuntaban en otra dirección, hacía Julen ¿había sucedido algo entre ellos?

Si eso había pasado, lo tenía claro, iba a dejar a Irina, por mucho que estuviese enamorado de ella, aunque no hubiese pasado nada con Julen, me había puesto cuernos con Henri, no podía perdonarle eso, nunca se lo perdonaría.

Me dejé caer en la cama, comencé a llorar, mi tristeza no era tanto por ser un cornudo sino ante la eminencia de separarme de Irina, eso me dolía más que nada, perderla, pues estaba enamorado de ella.

También podía perdonarla y seguir con ella, pero no ¿Qué clase de hombre haría algo así? Solo un cornudo consciente, un ser patético, yo no era alguien así.

No quería separarme de ella, imaginé mi vida sin ella, la tristeza me tenía en un puño.

Entonces comencé a pensar en lo que Henri me había contado, esos primeros tiempos de ellos follando. Lo increíblemente guapa que era ella, casi una adolescente con esas largas piernas bronceadas, los gritos de fiera salvaje cuando golpeaba la pelota.

Irina con los ojos llorosos, gritando de ese modo, corriéndose en brazos de ese francés del demonio, buscando su boca con avidez.

Me di cuenta de que tenía una erección, quería salir de ese estado de angustia en el que me encontraba, de pronto estaba imaginando con todo detalle como ella follaba con ese maldito, como perdía su virginidad con él y luego la virginidad de su culo y la de su boca, probando una polla por primera vez y luego…ya como una mujer casada, su rostro un poco más anguloso, volviendo a follar con Henrí, boca abajo desnuda sobre la cama como la había encontrado aquella vez en el hotel cuando me crucé con él en el ascensor y luego….

Seguía masturbándome y ahora la imaginaba con Julen, en el restaurante, ese hijo puta con su mano entre las piernas de Irina, sobando esos muslos musculados y potentes y luego sus dedos en el coñito mojado, delante de todos en el restaurant y luego en la cocina de la casa, los pezones empitonados de Irina y el vaso de leche sobre la encimera y luego……Julen detrás de ella follándola en el silencio de la casa dormida, mientras yo dormía en el cuarto de arriba, el sueño de los cornudo, un patético cornudo.

Me corrí con un espasmo que me dejó temblando sobre la cama del hotel.

Mi móvil recibía una llamada, era ella, era mi esposa.

Tendría que decirte todo, terminar con ella por teléfono, decirle que lo sabía todo, que era una zorra, adúltera, infiel, puta, una puta rusa como todas las de su raza.

_Hola cariño ¿Qué hacías?_ dijo ella con voz dulce, me desarmó, las lágrimas volvieron a aflorar a mis ojos.

_Nada, solo dormía_

_ ¿Estás bien? Pobrecillo te he dejado solo_

Su voz era tan suave, tan cálida, tan acariciadora, con ese fondo del acento extranjero al pronunciar algunas letras que todavía subsistía en ella.

_Estoy bien ¿Tú que haces?_ dije

_He estado con María y luego he ido de compras y luego he estado en el gimnasio_

María era una amiga de ella, las compras de ropa, el gimnasio, una vida despreocupada y relajada, la vida de una tía buena con dinero.

_Te extraño, te echo de menos_ dije como un idiota, pero es lo que sentía, no, me daba cuenta que no podría mandarla a paseo, no en ese momento al menos.

_Yo también, bobito, no me gusta estar lejos de ti_

_ Irina…_

_ ¿Qué cariño?_

_ ¿Estás contenta conmigo?_

_ ¿Si estoy contenta contigo? ¿Qué pregunta es esa? Claro que estoy contenta contigo_

_ ¿Henri te follaba mejor que yo?_

Hubo un silencio enorme del otro lado de la línea, mi corazón era como una naranja exprimida y tirada a la basura

_ ¿Por qué me preguntas eso?_

_No sé, le he visto en el hotel y recordé lo tuyo con él_

_ ¿Has hablado con él?_

_No, solo le he visto en el bar del hotel, bebiendo algo con una mujer_

Otro silencio del otro lado de la línea.

_Henri no vale nada para mí, me importa una mierda él, nunca ha valido nada para mi_ dijo por fin.

No ha valido nada para ti, pero bien que me has puesto cuernos con él, pensé.

_ ¿Me amas todavía?_ dije, en vez de decirle todo lo que en mi garganta se atragantaba y me exprimía el cerebro me salían estas frases tontas, sin sentido

_Pero que tonto eres, claro que te amo…….tu…..eres mi vida, tonto…. ¿No sabes eso todavía?_

_Si, lo se….lo se…._

_Pedro ¿estás llorando?_

_No….no estoy llorando…solo estoy un poco resfriado_ dije

_Henri no vale un pimiento para mi….tu eres mucho mejor que él…..no llega a la suela de tu zapato…._

Pero te ha follado mejor, lo sé, con él gritabas como una perra en celo, como cuando golpeabas la pelota de tenis.

_Vale…..te amo y estoy dispuesto a……_ dije, me contuve estaba a punto de decirle que estaba dispuesto a perdonarle, que le perdonaría todo, los cuernos que me había puesto y lo que había pasado con Julen, todo le perdonaría, no quería separarme de ella.

_ ¿Qué, bobito mío? ¿A qué estás dispuesto?_

_Estoy dispuesto….a todo contigo….te amo más que a nada……-

_Qué tonto eres….yo también te amo….._

_Creo que regreso el domingo….podemos ir a cenar a………_ dije el nombre de un restaurant al que solíamos ir

_Pedro hay algo que debo decirte_ dijo con voz más grave, me estremecí, ella me lo diría, lo de Henri, lo de Julen, me lo diría todo, maldita sea, no quería que lo hiciera.

_ ¿Qué quieres decirme?_ dije como esperando escuchar mi sentencia de muerte

_Voy a viajar a Barcelona este fin de semana_

_Si….está bien….._ dije

_Julen ha llamado, me ha insistido, incluso he recibido un video de los jugadores del equipo pidiéndomelo, que soy su amuleto de la suerte ¿Puedes creerlo?_

_Está bien……si quieres hacerlo……te has divertido en el último juego_ dije, secándome las lágrimas

_Que bueno que estés de acuerdo, me quitas un peso de encima, viajo mañana_

Viernes, estaría en un hotel de allí, en Barcelona, el mismo hotel que Julen, follarían esa misma noche y luego follarían el sábado por la mañana y luego por la tarde irían a ver el juego, cogidos de la mano, la pareja real, el viejo feo, gordo y poderoso rey y la hermosa y joven reina, sentados en el palco, viendo luchar a sus gladiadores.

_ ¿Quieres que te envié el video?_

_ ¿Qué video?_ dije

_El video donde los jugadores me piden que vaya al juego_

_Si, está bien……._

_No quiero que te quedes mal, cariño, supongo que el domingo estaré de regreso, no me extrañes tanto, mi bobito_ dijo ella con su voz más dulce

Esa misma tarde abrí mi correo electrónico y allí estaba el video.

_Irina, te necesitamos chica_ decía Bertrand Fournier con una camiseta ceñida que le marcaba el torso musculoso, las rastas en el pelo, los dientes blanquísimos, los grandes labios marrones de africano.

_Sin ti no podremos ganar_ decía el griego, con su cabeza calva y sus bigotes, ambos sonreían y luego estaba uno de los americanos junto a ellos.

Julen les habría obligado a grabar esa chorrada, los tres gigantes, musculosos, pidiendo por ella, atrayéndola a la trampa.

La trampa donde Julen la haría suya, donde la convertiría en su hembra.

Continúa en