El dueño Parte 3
Pedro creía proteger a su esposa, pero la noche reveló que el deseo de Irina no era tan inocente como él pensaba. Ahora, bajo la mirada de Julen y la complicidad de Nadia, el matrimonio se desmorona no por infidelidad, sino por una fascinación prohibida que Pedro no puede detener.
EL DUEÑO Parte 3
Fue si como por un momento se hubiese quitado la máscara ante mí, con toda intención, había dejado de ser el caballero elegante y cosmopolita y se había mostrado como el paleto campesino voraz y grosero que en realidad seguía siendo.
Ya mi esposa y Nadia se sentaban con nosotros.
Pero yo seguía impresionado con lo que me había contado Julen y el tono en que lo había hecho y ahora miraba a Nadia, con su pelo castaño y su piel clara, su voz femenina suavemente modulada, sus manos delicadas y no podía dejar de pensar en que un Julen brutal la había desvirgado hacia doce años atrás por lo menos.
Un español, bah, un vasco francés, de conquista por las tierras servidas a disposición, haciendo negocios en ese territorio inexplorado de la ex Unión Soviética, tomando posesión de la mujeres del vencido, hermosas mujeres prohibidas, celosamente guardadas tras la cortina de hierro, educadas en un puritanismo de izquierda como había dicho el propio Julen.
Y allí estaba ahora jugando el papel de caballero con Irina, preguntando por su madre, interesándose por sus orígenes cuando me había mostrado claramente que solo quería follársela.
¿Solo follársela, a la inalcanzable tenista o algo más?
¿Y por qué se había mostrado de pronto tan franco conmigo? ¿Es que quería hacerme participe, su cómplice?
O quizás me consideraba tan poca cosa que no valía la pena tomarse el trabajo de fingir sus intenciones conmigo.
Finalmente la cena acabó, dijimos que estábamos cansados.
Mirko nos llevó a la casa, Nadia y Julen dijeron que debían ver todavía un asunto de trabajo.
_Parece que a este hombre le gusta rodearse de gente de Europa del este_ dije a mi esposa ya en nuestra habitación.
_No me gustó nada esa chica, parecía que estaba estudiándome todo el tiempo_ dijo Irina, quitándose el vestido, paseándose por el cuarto en tanga y sujetador.
_Mirko es serbio, luego la rusa esta_
_Y yo completo la colección_ dijo Irina meneando la cabeza, sentándose en la cama, quitándose el sujetador, sus enormes tetazas oscilaron libres y pesadas
_Tú no eres de su propiedad_ dije con firmeza
_Me siento un poco oprimida por esta situación, la de estar en esta casa, hoy por la mañana todo era tan luminoso, espero que al menos el juego de baloncesto valga la pena_
_Puedo hablar con mi tío, rescindir el contrato, hay una cláusula que lo permite_
_Esperemos, no hagamos nada todavía_ dijo ella, se puso una camiseta vieja de las que usaba para dormir
_Al fin y al cabo, no ha sucedido nada malo_ dije
_ ¿Y por qué actúas como si hubiese pasado algo….qué no te gusta?_ dijo ella, sus ojos celestes a veces se tornaban grises, un gris celeste acuoso, como las aguas de un lago al atardecer.
_No lo sé…..supongo que simplemente hay algo en este hombre que no acaba de gustarme_ dije
_ Acabarás por contagiarme esa idea_ dijo Irina
Luego nos dormimos.
Sentí el toque en el hombro, dentro del sueño, estaba muy metido en el sueño, dentro de mí mismo y algo procuraba sacarme de allí.
Irina zamarreaba mi hombro.
_ ¿Qué sucede?_ dije adormilado
_Escucha_ dijo ella, podía ver su rostro en la penumbra del cuarto, suavemente iluminado por las luces del exterior.
_ ¿Qué?_ dije
Y entonces escuché.
_Ahhhhh…..mmmmmm!!_ Gemidos femeninos y luego unas palabras sueltas en un idioma extraño
_Ella habla en ruso…..a veces….y él le dice cosas en francés….._ dijo Irina
Un azote lejano, un PLASSS!!! Amortiguado por la distancia.
_ ¿Es Julen?_
_Si…..con Nadia, están en este piso, no en la habitación contigua, pero….._ dijo Irina
_AHHh!!!....AHHH!!!.......AHHHH!!!!!........_
_Parece que se lo están pasando bien_ dije
_No me gusta….parece….que lo hacen para que……_
_Los escuchemos……_
_ ¿Por qué?_ dijo Irina, apoyada en un codo, la forma de sus pechos libres se adivinaban bajo la camiseta blanca.
_Quiere impresionarte_ dije
_No….no seas tonto….._ dijo ella, como apartando la idea
_Espera….abriré la puerta…._dije
_No. Pedro….no lo hagas…..-
Pero yo ya estaba en pie, quería escuchar mejor el concierto de ese idiota y su puta rusa.
Abrí la puerta, daba a un pasillo, común con las otras habitaciones del piso, la planta alta de la casa.
_AHHHHH!!!......AHHHHHH!!!!........._ Los gemidos se hicieron más nítidos, me asomé al pasillo y entonces comprendí, estaban follando con la puerta de la habitación abierta, ellos también.
_ ¿Qué haces?_ sentí la presión de los pechos de Irina en mi espalda, estaba de pie, detrás de mí junto a la puerta
_Están follando con la puerta abierta…._dije
_Tal vez no sea Julen_
_ ¿Quién podría ser? ¿Mirko? No se atrevería_ dije
_Petit piut….cochona…….._ pequeña puta puta…cerda….en francés, la voz era la de Julen, no tenía dudas.
PLASSS!!!!!.......PLASSSSS!!!!
_Ce bonsa la piut…..se bonsa la bit en el popo_ dijo la voz
Irina me miraba azorada, en el pasillo brillaba la luz espectral de una lámpara en el fondo del pasillo.
_Le está dando por el culo….eso es lo que le dice en francés al menos…_ susurró en mi oreja, el aliento de ella era pesado, denso
Ahora se escuchaban los ruidos de pelvis contra nalgas, fácilmente identificables.
PLOPPP!!!----PLOPPP!!!!
PLASSSS!!!!
_¡¡¡¡¡AHHHHHHHH!!!!........DA!!.....DA!!......_ Nadia decía que si en ruso….DA!!!, decía que Si a cada azote y a cada embestida de su dueño.
_Que perverso….que puto cabrón….._ dijo Irina
_ La habitación es aquella, la última del pasillo_ dije
Y entonces ella pasó por mi lado, estaba descalza y a la luz que entraba por los ventanales y la de la espectral lámpara del pasillo pude ver el diminuto tanga clavado en el culo, las nalgas blancas y carnosas y la camiseta de color blanco, el pelo rubio, pesado y despeinado, parecía una aparición fantasmal a la luz de la luna.
La seguí, Irina parecía ir hacía los gemidos y las embestidas, hacía donde Julen estaba empotrando a su esclava rusa.
Cogí la muñeca de Irina, queriendo detenerla, ella se resistió, no quería hacer ruido, siguió su camino, arrastrándome.
No quería ni pensar en la vergüenza de que nos descubrieran.
La habitación estaba a oscuras, las luces del jardín bañaban la cama con su luz de plomo derretido.
El culo de Julen era redondo, compacto y blanco, dos gordas y sebosas nalgas, tenía un culo de mono, de mandril estaba seguro de eso y sus piernas eran gruesas y rollizas.
Miraba hacía el cabecero y Nadia también, apenas la veía a ella, el cuerpo del hombre la ocultaba a nuestra visión, apenas las plantas de sus pequeños pies desnudos.
Irina se había detenido en el marco de la puerta, la abracé por detrás.
¿¿Cómo si tuviera miedo de que ella entrara en el cuarto? Como si una fuerza irresistible la atrajera hacía esa cama.
_AHHHH!!!........ da………,da………rómpeme el culo……tu culo……._ agregó Nadia en español
MI esposa miraba como poseída con una mano apoyada en el marco de la puerta
_Este culo es mío….tu coño……..tu culo, todo es mío…..mío…._ dijo Julen sin dejar de empotrarla, la enorme cama rechinaba y golpeaba contra la pared.
Y entonces hice algo de lo que luego me arrepentí muchas veces.
Metí mi mano por dentro del tanga de Irina y apenas lo toqué, apenas mis dedos rozaron su coño percibí la humedad.
Ella forcejeó con mi mano, quiso apartarme pero era como un perro que había atrapado su presa.
_A ella también…..a ella también……esa puta rubia…….AHHHHHH!!!!!......joder……_ dijo Nadia y luego unas palabras en ruso que parecían insultos
_ Cállate….ni la menciones…..perra…..eres una perra rabiosa………córrete de una vez puta……._
La voz de Julen era grave, parecía estar cargada de ira, de odio casi, era esa energía destructiva y violenta que se liberaba sin tapujos
_AHHHHHHUGHHHHHHH!!!!!!!!............._ aulló Nadia al alcanzar el orgasmo y luego sollozos e hipos.
_Eso es……eso es…..mi pequeña…..eso es……puta…..maldita puta….._ dijo Julen como atragantándose con las palabras.
Entonces metí mi dedo corazón hasta el fondo del coño de irina y la sentí temblar y luego la aparté del marco de la puerta.
Fue justo a tiempo, escuché como los cuerpos cambiaban de posición en la cama, nosotros estábamos ahora en el pasillo, ella con su espalda apoyada sobre la pared.
_ Cómeme los huevos petit piut…..petit piut………_ dijo Julen
Irina se liberó de mi mano y me miró con reproche, respirando trabajosamente, sus pechos subían y bajaban dentro de la camiseta.
_MMMMmmmmm!!!!........._ Nadia gemía ahogadamente, seguramente con la boca llena de polla.
Se escuchaba el ruido acuoso de la mamada y los pequeños gruñidos de satisfacción de Julen.
Entonces Irina se levantó la camiseta, enseñándome sus pechos, me abalancé sobre ellos, mi boca atrapó un pezón, pude notar como la mano de ella se metía entre nuestros cuerpos, se masturbaba mientras yo comía sus tetazas colosales.
Por la mañana miraba a Nadia desayunar, con la taza de café cogida delicadamente entre sus manos pequeñas.
Estaba bebiendo su leche como una buena gatita, anoche se durmió bien alimentada, pensé con maldad.
Julen había salido muy temprano, por la forma en que Nadia hablaba con Mikel, el mayordomo, comprendí que era una figura habitual en la casa.
_Habéis dormido bien entonces_ dijo a Irina.
Mi esposa estaba como siempre bellísima, con una belleza que iba más allá de todo, de cómo estuviera vestida y si había dormido bien o no, era una belleza que refulgía por dentro y hacia afuera y me daba cuenta que Nadia comprendía eso y sufría.
_Si…..siempre duermo bien…_ dijo mi esposa
Y era verdad, incluso anoche, luego de correrse de pie, con la espalda apoyada sobre la pared, con mi boca sobre sus pechos y su manita de dedos delicados y fuertes a la vez sobre su coño.
Y los ruidos de animal abatido de Julen al correrse seguían retumbando en mis oídos, eran gruñidos desesperados y asquerosos.
_Que asco, los ruidos que hace ese hombre_ me dijo Irina cuando regresamos al cuarto.
Y luego de desayunar, cuando Julen hubo vuelto de la ciudad, noté que Irina estaba más fría y distante con él, me alegré.
Esa ficción del perfecto caballero que quería interpretar Julen, se había desvanecido un poco, el velo se había deslizado, mostrando su verdadera cara.
Pero ¿Era algo deliberado y calculado por él? ¿Era parte de su plan?
Por algo había dejado esa puerta de su habitación abierta de par en par, para que le escucháramos, como follaba, como dominaba a su hembra, como dándole a Irina una muestra de lo que podía hacer con ella.
Me daban ganas de golpearle, ese rostro ajado y arrugado, como con grandes tajos sobre la cara, hechos a cuchilla.
Los ojos vivaces y pequeños, las cejas de color negro y el pelo encanecido a los costados de la cabeza calva, esa nariz torcida y deforme.
_Irina, antes del mediodía, vendrán de un periódico local a hacer una pequeña entrevista por el juego de hoy, harán unas fotos_ dijo Julen
Era como una pequeña orden que le daba, por primera vez.
_Vale, me cambiaré de ropa entonces….._ dijo Irina, quien llevaba conjunto deportivo y zapatillas.
_Estás guapa con lo que te pongas_ dijo Julen
Irina miró para otro lado, sin responder.
Cuando la gente del periódico llegó, ella llevaba una falda hasta la rodilla y zapatos de tacón y una camisa.
Hicieron un pequeño reportaje y tomaron fotos de Irina al lado de Julen que sonreía, orgulloso, de su conquista, de la joya que adhería a su colección, por primera vez esto era evidente y noté la incomodidad de ella.
_Por la tarde haremos una nota para la televisión local_ dijo Julen
_ ¿Eso estaba en el contrato?_ dijo ella con cierta acritud
_Solo si tienes ganas, no estás obligada a nada_ dijo Julen con una sonrisa.
Y me pareció que él disfrutaba con una actitud un poco más belicosa de ella, un poco rebelde.
_Perdona, estoy un poco cansada_
_No te preocupes, lo entiendo_ dijo él y le cogió la mano. Estaban de pie frente a uno de los ventanales que daba al jardín.
Ella se sorprendió con ese gesto y me buscó con la mirada.
_Creo que te gustan los perros, aquí tenemos varios ¿te gustaría verles?_ dijo Julen sin soltarle la mano, ella la apartó suavemente
_Ahora estoy cansada, tal vez luego_ dijo ella
_Debes descansar entonces_ dijo él en forma autoritaria pero sin abandonar el tono amable.
Luego de almorzar, dormimos algo, la siesa era una costumbre de deportista de elite que le había quedado a Irina.
_iré a ver los perros_ dijo ella, llevaba unos vaqueros ceñidos a su cuerpo.
Mikel, la guio hasta el jardín, reconocí unos Golden y unos Labradores, los perros retozaban alrededor de Irina, ella se puso en cuclillas para jugar con ellos.
Yo la contemplaba desde uno de los ventanales de la sala.
_Un hermoso cuadro ¿No es verdad?_ dijo una voz a mis espaldas.
Era Julen con un pañuelo de seda al cuello y un jersey, me pareció más enano que nunca.
_ Sí, claro que si….hemos pensado en comprar una casa en las afueras de Madrid_
_Debieras hacerlo, mira que hermosas e inocentes criaturas, a la belleza hay que cuidarla y protegerla_ dijo él
Me dio un poco de rabia que igualará a Irina con los perros, como si ambos fueran parte de lo mismo, de su propiedad.
_Creo que he protegido bien a mi esposa en estos años_
_ Sí, claro….no hay duda de ello_ dijo.
_Son hermosos_ dijo Irina al regresar del jardín, con el rostro resplandeciente, sus tetazas se pegaban al jersey, en ese momento la vi increíblemente voluptuosa, más tetuda que nunca.
Se sacudió el pelo rubio y se lo acomodó sobre la espalda.
Julen la miraba con embeleso.
_ ¿Quieres que vayamos a esa nota de la televisión?_ dijo Irina
_La suspendí, en otro momento, convendría que nos preparásemos para el juego de esta noche_ dijo él, condescendiente, magnánimo.
Merendamos en el gran salón, había un fuego encendido que completaba el cuadro bucólico, Julen nos había dejado a solas otra vez.
_También hay caballos aquí, siempre me han gustado_ dijo ella con la taza de chocolate caliente entre las manos.
Parecía haber olvidado las aprensiones de la noche anterior, sabía que ella tenía un carácter voluble y cambiante.
En esa colección de animales bellos, también Nadia, Mirko e Irina eran como especímenes raros, de la colección privada de Julen.
Cada vez más me arrepentía de haber firmado ese contrato, era una trampa, me daba cuenta cabal de ello.
Finalmente llegamos a la hora del juego, salimos otra vez con Mirko conduciendo el coche, Julen venía con nosotros, de riguroso traje gris, Irina llevaba un traje de falda corta y blazer de color blanco.
El estadio estaba repleto de gente y la presencia de Irina había enfervorizado aún más al público que no dejaba de mirarla, estábamos en uno de los palcos y pude notar que ella también estaba excitada y entusiasmada como una niña, el ambiente deportivo se le había contagiado rápidamente.
Los jugadores hicieron un saludo al palco y a mi esposa como gladiadores que van a luchar hasta morir, nuevamente el físico tremendo de Bertrand, el pivote de Martinica, me impresionó, era un coloso destacándose aún entre el físico imponente de los otros jugadores.
El partido era muy luchado y no me sorprendió que Irina se dejase llevar por el ambiente y cantase junto con la gente los distintos cánticos de aliento.
En un momento dado, vi que la mano de Julen estaba unida a la mano de Irina, era sobre el final del partido.
Bertrand estaba ejecutando unos tiros libres, luego de una falta que le habían cometido, les miré, ambos contenían la respiración, tuve un ataque de celos, instintivo y rabioso.
El balón viajaba en el aire y la mano tosca y gruesa de Julen apretaba la mano delicada y blanca de Irina con fuerza, la pelota ingresaba en el aro y los brazos de ambos se levantaban en alto e Irina festejaba con entusiasmo infantil y Julen gritó a mi lado como un simio.
Estaba sentado entre ella y yo, separándonos, entre medio de los dos.
_Si lo mete ganamos….si lo mete ganamos, coño…_ dijo Julen con el rostro arrugado y viejo arrebatado de entusiasmo, lo odié en ese momento, su mano seguía apretando la de Irina, ella no parecía notarlo.
El gigante de Martinica, hizo botar el balón, flexionó las piernas y la lanzó.
Y luego cinco mil personas explotaron en un grito e Irina y Julen se abrazaban.
Si, se abrazaban y saltaban juntos.
Nuestro equipo ganaba por un punto y quedaban solo quince segundos en el reloj, el equipo defendió ese último balón, el griego llegó a rozar con la punta de los dedos el lanzamiento del rival y este pegó en el borde de la canasta y salió.
Irina y Julen se volvían a abrazar, yo les miraba como un extraño, no había podido apasionarme con el juego y contemplaba todo como un extraterrestre recién llegado, fingí una sonrisa de entusiasmo cuando Irina vino a abrazarme a mí, Julen se golpeaba las manos.
_Hemos cortado la racha perdedora_ dijo
_Joder, me ha encantado_ dijo Irina, sus ojos celestes brillaban de emoción.
Veía como las personas en derredor la miraban extasiados y admirados de su belleza, de lo buena que estaba, sus piernas poderosas sobre los tacones, la falda que se ceñía a su talle.
_Han estado cojonudos los chicos, vamos a felicitarles_ dijo Julen, comenzamos a bajar los gradas, entre los abrazos de la gente y otros que le extendían la mano a mi esposa como si ella fuera una santa o una reina.
Irina estaba encantada con la situación.
Llegamos hasta los vestuarios, Julen apartó alguna gente y periodistas que se agolpaban allí.
_Abrid paso, chavales que mi reina va a saludar a sus muchachos_ dijo Julen, su cara estaba rojiza, el moreno de su piel parecía amoratado como si le hubiesen golpeado.
Se abrieron las puertas del vestuario, Julen volvió a coger la mano de mi esposa, todo parecía valer en esa euforia del final del partido.
Algunos jugadores estaban sentados en los bancos, con el torso desnudo y descalzos, con el pantaloncillo algunos y otros como el griego, con una toalla envolviendo su cintura.
_Joder, el que esté en pelotas que se cubra que hay una dama_ gritó Julen
Bertrand Fournier se adelantó, también llevaba una toalla en la cintura y chanclas, su cuerpo era una masa de músculos y tendones como un gladiador romano, los brazos y el pecho estaban completamente tatuados.
_Han estado estupendos, chicos_ dijo Julen, una especie de Sancho panza grotesco y burdo, dentro de su traje gris.
_Gracias, jefe_ dijo el negro y extendió su manaza a Julen primero y luego a Irina.
_Solo queremos felicitarles, seguid así_ dijo Julen
_Han estado fantásticos_ dijo ella, sonreía, ahora con timidez, cambiando el peso del cuerpo de una pierna a la otra y como escudándose en Julen cuando los jugadores la saludaban.
Como si supiera que mientras el macho de esa manada la protegiera, estaría segura, la única figura femenina dentro de ese vestuario cargado de testosterona y músculos, rodeada por un círculo de manos y brazos masculinos casi desnudos y de pollas grandes, de hombres altos y jóvenes.
Y no era cualquier figura femenina, sino una mujer de bandera que cortaba el aliento, una aparición rubia y voluptuosa a la que se estaban comiendo con los ojos y yo me sentía empequeñecido entre esos gigantes y otra vez Julen se asemejaba al capitán de un barco pirata entre los marineros rudos y feroces.
_Bueno, mis cabrones, el sábado que viene en Barcelona, os quiero igual de cabrones y comprometidos_ dijo el dueño del equipo.
Los jugadores dieron algo así como tres hurras, uniendo sus manos, con Irina y Julen en medio de ellos.
_Ahora a festejar esto como se merece_ dijo el dueño y salimos a comer a un restaurant de lujo en una comitiva que incluía al entrenador serbio y otras personas y también estaba Nadia por supuesto.
Y en el momento de sentarnos a la mesa, Irina quedó al lado de Julen y de otra persona de edad, un viejecito reseco. Nadia y yo sentados enfrente, pero un poco apartados.
La esposa del entrenador serbio se sentaba de cara a mi esposa, era una mujer bastante habladora y le preguntó varias cosas a Irina sobre su época de tenista.
_Tu esposa es muy bella_ dijo una voz con acento extranjero a mi lado, era Nadia
_ Sí, claro, tu eres muy guapa también_ dije
_Si, lo sé, pero ella es más bella que yo_ dijo la muchacha rusa como una sentencia.
Irina miraba fijamente a la mujer que le hablaba sentada en frente de ella, era verdad, su cara era de una perfección y simetría increíbles.
_Julen es el hombre más extraordinario que he conocido, hacen buena pareja ¿no es verdad?_
_ ¿Qué? no….demasiada diferencia de edad…_ dije
Nadia sonrió.
_Julen es lo que toda mujer puede desear y más también_
_Si tú lo dices_ dije con cierta ironía y acritud
_ Sé muy bien por qué lo digo ¿No habéis escuchado anoche?_
Me quedé sorprendido, no me lo esperaba.
_ ¿Qué? no…claro que no…… no sé de qué hablas…_
_Mis grititos no eran fingidos, eso te lo puedo asegurar….-
_ Ya te digo que no sé de qué me hablas_
_ ¿Puedo decirte un secreto?_ dijo ella, sus ojos eran pícaros, descarados
Solo atiné a sonreír, ella acercó su boquita a mi oído.
_Julen tiene una polla enorme y la sabe usar_
Me la quedé mirando, ella sonreía, yo estaba alelado, miré a mi esposa, ella estaba seria escuchando con atención a la esposa del entrenador, Julen ordenaba las bebidas al camarero.
Si, tal vez hicieran buena pareja, el rey poderoso y cruel aunque feo y la joven reina, bella e inocente.
_No me interesa un pimiento cuanto le mide la polla a Julen, por mi si le mide un metro_ dije a Nadia
_Bueno, te lo comento para que estés preparado, solo eso_
_ ¿Que esté preparado para qué?_
_Julen siempre consigue lo que se propone_
_Contigo lo consiguió seguramente_
_ ¿Te interesa saberlo?_ dijo ella
_No, no me interesa las prostitutas rusas que se haya follado_
_Eso fue un poco grosero, te creía más caballero_ dijo ella
_Perdona tú tampoco estás siendo muy….-
_Soy sincera, puedo ser una buena amiga tuya, eso es todo_ dijo ella, era muy guapa en verdad
Elegí en el menú lo que quería comer, pescado, Nadia pidió una sopa de hongos de entrante.
_ ¿No extrañas Rusia?_
_No, aquí se vive muy bien, además estoy enamorada de Julen….desde que le conocí…-
_ ¿No te ha propuesto casamiento?_
_No….no necesitas ser cruel, yo soy para él lo que quiera, no tengo condiciones……soy feliz sirviéndole_
_ ¿Es tu dueño?_
_Sí, claro que sí, es mi dueño_
_No deberías ser la esclava de nadie_
_Me gusta ser su esclava y a tu esposa también le gustará_
_Estás hablando tonterías_ dije
_ ¿Si? ya ha comenzado a pasar, fíjate como ella le mira_
Irina miraba con fijeza como Julen hablaba, con autoridad, gesticulando un poco, un rostro vulgar, de alguien que tiene la seguridad de tener mucho dinero y al que todos le bailan la canción que toca.
_Julen ha sido muy generoso conmigo_ dijo Nadia
_Imagino que si_ dije
_Si, fue mi primer hombre_ dijo ella
_Ya me lo contó él cuando habéis ido al servicio anoche en el restaurant_
_No me molesta que te lo haya contado_ dijo ella
_Nada te molesta, todo lo aceptas, ya veo_
_Fue el primero en todo_
_Vale, no quiero saber los detalles_
_Pedro, yo creo que te mueres por saber los detalles_
Comenzamos a comer, me encontraba en un estado de intranquilidad y fastidio.
Seguía mirando a Irina y a Julen y me parecían una pareja, establecida, el rey y la reina.
Era increíble cómo me habían dejado fuera de la situación y como ninguno de los dos, ni Irina y yo habíamos sabido reaccionar.
La noche continuaba, retiraron los platos.
_ ¿Te puedo hacer una pregunta?_ dijo Nadia
_Claro_ dije
_ ¿Dónde crees que está la mano derecha de Julen?_
Miré a Julen, ahora la esposa del entrenador hablaba con Irina, esta le escuchaba atentamente, su cara estaba extrañamente sería y reconcentrada, busqué la mano derecha de Julen, no estaba sobre la mesa, estaba debajo de la mesa.
_Tal vez esté acariciando la pierna de tu esposa_ dijo Nadia, casi en mi oído
_ ¿Te has vuelto loca?_ dije
_Mira la cara de Irina ¿Qué ves?_
Ahora el hermoso rostro de Irina se hallaba vuelto hacía Julen quien estaba hablando y su cara…….si, algo estaba pasando, estaba transfigurada.
¿Julen tenía la mano en la pierna de mi esposa? No podía ser, ella nunca lo permitiría.
_Julen es muy habilidoso con las manos, sus dedos son….mmmm!! No sabes_ dijo Nadia otra vez susurrando en mi oído con ese acento eslavo que tenía.
_Creo que estás imaginando cosas…._
_Si, mira como ella entreabre los labios, están húmedos ¿No?_
Miré a mi esposa, era verdad, había una fina película de humedad, entre ellos, que los unía, si, su rostro estaba descompuesto, algo pasaba, pero no podía ser lo que estaba sugiriendo Nadia.
_Yo creo que los dedos de Julen están ya en su coñito mojado_ dijo Nadia
Miré a esa chica rusa con furia, tuve ganas de golpearla, a pesar de ser una mujer y de que nunca lo haría.
Irina giró la cabeza y tocó su cuello con la mano izquierda, como si estuviese sofocada y su gesto era muy extraño.
Entrecerró los ojos y luego su mano derecha aferró nerviosamente el mantel.
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