El dueño Parte 2
Julen no solo quiere su imagen; quiere su sumisión. Mientras Pedro intenta mantener el control, la presencia magnética del dueño del equipo y sus gestos calculados revelan una obsesión que va más allá de los negocios. ¿Hasta dónde llegará la influencia de este hombre sobre la mujer que ama?
EL DUEÑO Parte 2
Me tenía bastante impresionado el magnetismo y la fuerza que emanaba de este hombre, nunca se sabe con este tipo de personas si es algo que va con ellos o es que uno sabe que es un tío de mucho éxito que ha logrado una fortuna desde cero y todo eso.
Parecía muy aplomado y seguro de sí mismo, cuando algo del contrato no le convencía, solo sonreía y hacía un gesto a uno de sus abogados.
La verdad es que era un auténtico chollo para nosotros, muy favorable, solo adquiríamos unas acciones y cedíamos el derecho de utilizar la imagen de Irina para publicidades con respecto al equipo de baloncesto, también figuraba por contrato que ella debía asistir al menos una vez por mes a un juego del equipo.
_He sido un gran admirador de tu esposa, desde siempre, pienso que podría haber sido una número uno del mundo si se lo hubiese propuesto_ me dijo Julen
Cuando ya nos despedíamos me animé a preguntarle.
_ ¿De qué parte de Guipúzcoa es usted?_
_Puedes tutearme, hombre, soy de Bayona, así que podría decirse que soy francés, pero me he pasado la vida de este lado de los Pirineos_
Es francés, pensé, el maldito es francés por muy vasco que se crea, pensé.
Creo que hasta último momento dudé de hacer que Irina firmase ese contrato, pero estaba mi tío de por medio, al parecer eran amigos con Julen y no podía negarme ante una propuesta de mi tío, además seguía trabajando para él, aunque ya manejaba los asuntos de Irina por mi cuenta y cargo.
Ella pareció entusiasmarse con la idea.
_Siempre me ha gustado el baloncesto…..será raro ser ¿la dueña? De un equipo_ dijo
_Bueno, nuestro paquete de acciones es muy minoritario, en realidad quieren que prestes tu imagen, más que nada, el dueño del equipo es el mayor accionista_
_ ¿Cómo es él?_
_ ¿Julen Barrón? El clásico tío que se ha hecho a sí mismo, como dicen los americanos y lleva esa marca como una medalla para que todos le admiren y le rindan pleitesía_
_No te ha caído bien entonces….. ¿Quieres que firme o no?_ Irina llevaba un pantalón blanco muy ajustado, sus piernas seguían siendo imponentes y su vientre liso estaba al desnudo, con una camisa corta.
_Es un hombre muy amable y persuasivo, es muy beneficioso el contrato, además es una idea de mi tío_
_No estamos obligados a hacerlo, problema de dinero no tenemos ¿o sí?_
_No, claro que no, pero puede ser interesante, yo digo que firmemos_
Ya me había acostumbrado a usar el plural, cuando la que firmaba el contrato y ponía la cara y el patrimonio era ella.
Irina se rehusaba a enterarse de su situación financiera, tras diez años de jugar profesionalmente y con los contratos publicitarios pasados y futuros podíamos vivir tranquilos el resto de su vida y la de nuestros hijos, no era una super millonaria pero estábamos en una situación que cualquiera envidiaría.
Luego de su retiro del tenis se había vuelto más ocupada en su vestuario y elegante, se arreglaba más, había dejado sus uñas bastante largas ahora y seguía entrenando bastante en el gimnasio que teníamos en el lujoso piso de Madrid en el que vivíamos.
No había vuelto a coger una raqueta, pero todos los días hacía una rutina muy exigente de entrenamiento, con aparatos y pesas.
Era ella de un tipo de constitución física que requería de un ejercicio diario y permanente, era algo incluido de forma orgánica en su vida.
A los 28 años Irina era impresionante, una verdadera fuerza natural y su rostro parecía haberse afilado y refinado aún más. Yo notaba como se cortaba el aliento de los presentes en cualquier habitación en donde ella entrase, era como una aparición, su altura, su cuerpazo, el cabello rubio, cuidado, sedoso, pesado y su rostro perfecto de princesa, todo eso era un cóctel explosivo muy difícil de digerir para el común de los mortales.
Provocaba una suerte de azoramiento, de deslumbramiento, yo mismo que dormía en la misma cama con ella todos los días no dejaba de sentir ese cosquilleo en el estómago cada vez que la veía.
Estaba ansioso por presenciar ese encuentro de Irina con este hombre, con Julen, yo sabía que ella no tenía término medio o alguien le caía bien de primeras o directamente no le tragaría jamás.
_Que placer conocerla_ dijo Julen, estaba vestido de traje gris, impecable, noté que tenía una gran panza, que parecía haberse excedido un poco con la buena mesa.
Irina le extendió la mano, en forma condescendiente y este hombre la besó, cogiéndola delicadamente de los dedos, con una mano rolliza y morena y de dedos como salchichas.
Ese gesto ridículo en cualquier otro pareció natural en él, en ellos, Irina con los tacos de sus sandalias quedaba ligeramente más alta que él, se le quedó mirando un poco sorprendida con ese gesto caballeresco.
_Hace mucho que no veo baloncesto, ¿cómo va nuestro equipo?_ dijo ella
_Pierde más de lo que gana, espero que eso cambie pronto_ dijo él
_ ¿Vamos a adquirir refuerzos?_
_No, pero estoy seguro que verle a usted en el estadio motivará a nuestros chavales_
_No creo que pueda tener tanta influencia_ dijo ella y sonrió.
Y cuando Irina sonreía, que no era muy a menudo el sol salía por todas partes.
_Sacaremos una foto con la firma del contrato ¿vale?_ dijo mi tío
Vería yo esa foto publicada en varios periódicos el día siguiente, Irina firmando el contrato, flanqueada por el rollizo y retacón Julen y mi tío, ella llevaba un traje de falda por la rodilla, muy ceñida al cuerpo y un blazer.
_Insisto en que debemos cenar esta noche, para festejar el evento_ dijo Julen
_Bueno, no sé si podremos_ dije
_Está bien, nos arreglaremos_ dijo ella
_ ¿Qué te ha parecido?_ dije a mi esposa
_Bueno, es un caballero ¿no?_ dijo ella
_Un poco pagado de sí mismo ¿no crees?_ dije
_Sabe lo que quiere ¿No es así?_ dijo ella
_Si, de eso no hay duda_ dije
_ ¿Realmente crees que mi participación le conviene a este equipo?_ dijo Irina, yo conducía nuestro coche y ella estaba repantingada en la butaca del copiloto
_Bueno, eres una persona famosa, aunque tú no lo creas, eso da prestigio, también estás invirtiendo algo de dinero_
_Ese hombre no lo hace por el dinero ¿No es verdad?_
_No, yo creo que es algo que tiene más que ver con el marketing, hacer crecer el volumen de negocios de esa franquicia_
_Tal vez sea divertido_ dijo ella
La miré, este hombre hace todo esto porque quiere follarte, cariño, pensé.
Me arrepentí de que ella hubiera ya firmado ese contrato.
Y más me arrepentí durante la cena, que por supuesto era en un lugar caro y elegante, el mejor restaurante de cocina vasca de Madrid.
_Aquí preparan las cocochas casi tan bien como en San Sebastián_ dijo Julen
Irina llevaba un vestido asimétrico, que dejaba todo un hombro delicado al desnudo, la falda era muy corta, sus muslos musculados parecían brillar como si estuvieran aceitados a pesar de la piel tan blanca.
Julen necesitaba hacer un esfuerzo para no perder los ojos en ese escote generoso, los inmensos pechos de Irina parecían querer reventar el vestido pero ese hombre parecía impasible y controlado ante la exuberancia de mi esposa.
Observé su rostro redondo y árido, sus manos pesadas, todo en él parecía haber perdido toda gracia, sus hombros redondos, sus brazos que parecían muy fornidos, tenía gestos lentos como los de un rinoceronte.
_Yo estaba presente el día que usted perdió en octavos de final de Wimbledon con Serena Williams_
_Puede tutearme, Julen, por favor_ dijo ella entornando los ojos rasgados, él asintió.
_Todos coinciden que fue la victoria que más le costó a Serena en todo el torneo_
_Era mi destino, luchar hasta el final, para nada_
_Fue una batalla sublime, yo creo_
_Gracias_ dijo ella
_ ¿No has pensado en regresar a la competencia?_
_ ¿Qué? no, de ninguna manera_ dijo ella
_Bueno, al fin y al cabo eres muy joven todavía, ¿tú, Pedro has estado de acuerdo en el retiro?_
_Era una decisión que Irina venía madurando desde hacía mucho tiempo_ dije
_No sé si alguna vez me gustó realmente la competencia_ dijo ella
_Tu padre ¿verdad? Era muy estricto_
_Si…._ dijo ella
_A veces es difícil llevar a una número uno a que lo sea, hasta el fin del camino, una campeona como tú_ dijo Julen y la miró fijamente pero sin resultar chocante, ni ofensivo
_Creo que mi mente no estaba preparada_ dijo ella
Sentí todo un torrente de celos subir desde mi interior, me daba cuenta que ese maldito sabía cómo dosificar su poder, su fuerza, sabía cómo hacer sentir bien al interlocutor, como replegándose un poco dentro de sí mismo, dando espacio y a la vez conteniendo, consciente de su magnetismo, de su aura, de su poder.
_El tenis es parte del pasado para nosotros_ dije
Julen asintió, con una media sonrisa, como diciendo, tú tranquilo que no pintas nada, la que jugaba era ella no tú.
_Hábleme del equipo, de nuestro equipo_ dijo Irina
_Es parte de mi vida, de toda la vida, mi abuelo fue uno de los fundadores, yo mismo jugué allí_
_ ¿Si?_ dije con incredulidad
El camarero llenó nuestras copas con un vino costoso que Julen había elegido.
_Bueno, mido solo 1,69 pero los jugadores no eran tan altos en esa época, la altura media de los españoles creció mucho en todos estos años y ni hablar de jugadores extranjeros en ese momento, era un equipo amateur todavía, mi padre fue quien le dio impulso a principios de los ochenta con mi ayuda y luego cuando vino lo de la ley de sociedades anónimas deportivas en 1988, bueno ahí tuve bastante participación y luego yo comencé a crecer y el club también_
_ ¿Y ahora?_
_Ahora tenemos cinco extranjeros en el equipo, un argentino, un griego, dos americanos y la estrella del equipo un pivote francés de 2,08 de Martinica, Bertrand Fournier_
_ ¿Negro?_ dije
_Como la noche más oscura, los dos americanos también_
_He escuchado que el objetivo para este año es ascender_
_Si, será este año_ dijo él con convicción.
_Me gustaría verles jugar_ dijo Irina
_ Este sábado tenemos un juego de local, podrían venir y quedarse en mi casa, como invitados de honor_ dijo Julen
_Nos encantaría_ dijo Irina, justamente cuando pensé que ella se negaría.
Cuando regresamos a casa, miraba a Irina desnudarse, pensaba en cuantos querrían estar en mi lugar en este preciso momento, por momentos era agotador estar pendiente de ello.
_La verdad es que no tenía ganas muchas de ir a Vitoria este fin de semana_ dije
_Bueno, si es un juego al mes al que debo asistir, ya nos lo quitamos de encima_ dijo Irina
_ ¿Qué piensas de él, de Julen?_ dije
_Estás muy preocupado en saber que pienso de él ¿y tú que piensas?_
_Que esconde algo_
_ ¿Si? ¿Por qué piensas eso?_
_Porque finge que tú no le mueves un pelo y eso no es normal_
_Que bobo eres, tal vez le gustan los hombres o no le gusto sencillamente_
_Te habías vestido de muerte hoy, estabas brutal ¿te has vestido así para él?_
_Que tonto ¿estás celoso?_
_Un poco_
_Pero que bobo eres, ven aquí_ Irina solo llevaba el tanga de color negro que contrastaba con la palidez de su piel, sus tetazas danzaban libres, cuando se inclinó para besarme.
_Además que está claro que le gusto, es un caballero, no va a estar mirándome estas toda la noche, pero tu tranquilo que le gusto_ dijo ella cogiéndose los pechos con las manos.
Estuve a punto de preguntarle aquello que tenía atragantado en la garganta desde hacía tantos años ¿Me has sido infiel con Henrí Lacombe alguna vez?
_Y a ti ¿te gusta él?_
_Pedro, ¿qué dices? podría ser mi padre, es más, se parece a mi padre en cierto modo, en la forma de ser, eso no podría gustarme ¿no crees?_
_No, creo que no_ dije, pero no estaba muy convencido
Ese fin de semana viajamos a Vitoria por primera vez, alrededor de Irina había un pequeño revuelo de periodistas como siempre, ella era el centro de atención. Julen nos esperaba en el aeropuerto con un chofer que era su guardaespaldas también.
_Mirko es serbio_ nos dijo, el hombre que era un gigantón salido de una película de espías hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo.
_ ¿Ha estado bien el vuelo?_
_Si, todo tranquilo_ dije, Irina y yo íbamos en el asiento trasero del coche.
_Por la tarde podríamos ir al entrenamiento del equipo, para que te conozcan, si no tienes problema_
_Está bien_ dijo ella, mirando todo con interés.
La casa estaba en las afueras de Vitoria, era una finca rural con jardines muy amplios y cuidados, una vieja casa reformada que parecía un castillo, con su piedra gris y sus torres, el coche ingresó por un sendero de grava circular, que rodeaba la casa.
Personal de servicio se acercó a recibirnos, un hombre de traje, entrado en años, cogió nuestras valijas.
_ Mikel es mi hombre de confianza en la casa, pedidle a él lo que necesitéis_ dijo Julen.
El tal Mikel asintió con la cabeza, como si todos tuviesen prohibido abrir la boca en presencia del dueño.
_Siempre he querido tener una casa en el campo_ dijo Irina, mirando por los ventanales de la sala.
_Esta casa no está lejos de la finca de mis abuelos maternos, mucho más humilde que esta, claro_ dijo Julen, llevaba una camisa a cuadros y un pañuelo de seda anudado al cuello de toro que se gastaba, parecía más corpulento y rústico en esa ropa más informal, como si se correspondiera más con su verdadera naturaleza.
Es un campesino venido a más, que ha tenido suerte, pensé.
Irina llevaba un pantalón de jean de color blanco que se adhería a sus piernas poderosas y su culazo en pompa, se quitó el blazer que llevaba y lo dejó sobre el sofá.
_ ¿Queréis beber algo?_ dijo Julen acercándose a una mesa con vasos y bebidas
El jersey de Irina se pegaba a las tetazas, marcando bien esas formas voluptuosas.
_Yo quisiera café_ dijo Irina
_Café_ dijo Julen a una mujer vestida de asistenta que estaba de pie en un extremo de la enorme sala.
La mujer salió de la sala.
_Yo beberé lo mismo que usted_ dije a Julen, no me acostumbraba a tutearle y me daba cuenta que era debido al respeto que me inspiraba este hombre y era una sensación que no me gustaba.
Irina dio unos pasos lentos por la sala, felinos, era como un animal grande estudiando el terreno, Julen la siguió con la mirada, como un cazador o mejor un domador que ve una pantera caminar dentro de la jaula, haciendo un reconocimiento.
Tuve ganas de gritar, de rebelarme, de escapar de allí, sentí un ahogo momentáneo.
_ ¿Cuantos años lleváis de casados?_ dijo él
_Seis años_ dije
Julen me extendió una copa de ginebra y tónica.
_Yo tengo dos matrimonios sobre la espalda, no creo que vuelva a reincidir_ dijo
Irina parecía no querer participar de la conversación estaba como abstraída, mirando hacía el parque por uno de los ventanales ¿se dejaba admirar?
_Soltero para siempre_ dije, como intentando tomar el control de la situación
_Algo así, habiendo tantas mujeres hermosas_ dijo y volvió a mirar la figura imponente de mi esposa.
Almorzamos, dormimos una pequeña siesta, vestidos sobre la cama.
Ella tenía la capacidad de dormir muchas horas y en cualquier lugar, con la dejadez y la placidez de un cachorro.
_Bonita casa ¿verdad?_ dije
_ ¿Podríamos tener una igual si quisiéramos?_ dijo ella
_ Si, casi, tenemos dinero suficiente, no sé si tan grande como esta, con tanto terreno, depende de donde_
_ ¿Cómo ha hecho su fortuna, Julen?_
_Logística, transporte, camiones, furgonetas, creo así comenzó y luego, bueno, nunca se sabe en este tipo de fortunas….fulgurantes…._ dije
_ ¿Quieres decir que es dinero no muy limpio?_ dijo ella
_No…..no tengo ninguna prueba de eso…_
_Pero algo sospechas_ dijo ella
En realidad no había sospechado nada y me sorprendía la insistencia de Irina a ese respecto.
_Si te soy sincero no había pensado en ello_ dije
_A mí me recuerda a un amigo de mi padre que conocí, antes de ser tenista profesional, era un ex militar y luego mi padre me dijo que ahora era de la mafia y que era un buen amigo….-
_Si, se sabe que luego de la caída del muro, muchos ex militares rusos se convirtieron en mafiosos_
_Julen conoce Rusia y otros países, incluso ha estado en Minsk también_
_ ¿Si? ¿Cuándo te lo ha dicho?_
_Durante el almuerzo cuando has ido a atender la llamada de tu tío, incluso me habló en ruso_
_Mira tú, eso es lo que te ha hecho pensar en el amigo de tu padre_
_No me gusta hablar en ruso, mi abuelo materno hablaba bieloruso y a mi padre no le gustaba, mi abuela materna era polaca y conozco algo del idioma también_ dijo Irina, como para sí misma, abstraída.
_ ¿Por qué te viene todo eso a la cabeza ahora?_
_No lo sé, mi padre era muy pro ruso, decía que yo debía ser decir que era simplemente rusa cuando estábamos en el extranjero_
_ ¿O es Julen el que te recuerda a tu padre?_
_Si, tiene algo, se le nota que es muy autoritario como mi padre….aunque con nosotros es amable, casi exagerado ¿no?_
_Bueno eres su socia ahora y la cara visible de su equipo y además te admiraba como jugadora de tenis_
_Es raro estar aquí_ dijo ella
_ ¿Raro?_
_Como si fuéramos su prisioneros_ dijo ella, abriendo muy grandes sus ojos celestes
_No….somos sus huéspedes…solo eso….- dije
Irina se pegó más a mí, sentí el tacto abultado de sus pechos, firmes y elásticos al abrazarla por detrás.
No me había dado cuenta de que ella podía ser tan impresionable y fantasiosa.
Luego, por la tarde fuimos a presenciar el entrenamiento del equipo.
Nos sentamos en las gradas del estadio vació, Irina llevaba el mismo pantalón de jean blanco, muy ajustado a su cuerpo, sus piernas eran impresionantes, ceñidas por la tela, la recordé cuando jugaba, esas piernas tan potentes, flexibles, desnudas, solo con sus zapatillas blancas.
Los jugadores estaban haciendo un ejercicio táctico, varias cabezas se daban vuelta hacía nosotros.
Uno sabe que los basquetbolistas son altos, pero vistos de tan de cerca me parecían gigantes, de un tamaño sobre natural.
_Voy a hablar con el entrenador, es mejor hacer las presentaciones ahora y que sigan entrenando, si no, no harán ni una cosa ni la otra_ dijo Julen
Bajamos por las escaleras, entre las gradas, el entrenador, un serbio que llevaba una coleta y era casi calvo en la coronilla, suspendió el entrenamiento.
Los jugadores miraban con expectación nuestro descenso hasta la pista.
Miraban a Irina, se la comían con los ojos, era innegable.
_Dusko, ¿Cómo va? _ dijo Julen dirigiéndose al entrenador y luego dijo unas palabras, supongo que en serbio, el entrenador sonrió.
Julen parecía un enano entre los jugadores, pero estos se apartaban a su paso con respeto, su cabeza calva y morena parecía brillar con las luces del gimnasio
_Irina Schmolenko_ dijo Julen por si hiciera falta, el entrenador estrechó la mano de mi esposa
_Mucho gusto_ dijo ella
_Chicos, ella es Irina, supongo que la mayoría sabe quién es, estará en nuestro barco a partir de ahora_ dijo Julen, con autoridad manifiesta, como un capitán de barco auténtico.
EL pivote de Martinica, Bertrand Fournier era una especie de muro negro y lleno de músculos, que se alzaba ante nosotros, llevaba el pelo con rastas unido en una coleta sobre la espalda, nunca había visto a Irina parecer pequeña ante nadie pero al verla junto a él no pude dejar de pensar en la película King Kong.
El más pequeño de los jugadores era uno de los americanos, quien mediría 1,85 y era el base del equipo, todos tendieron la mano a Irina muy respetuosamente, ella medía 1,75 y llevaba algo de tacón en sus botas de cuero marrón pero en un momento parecía como si esa marea de cuerpos masculinos se la tragaba dentro de sí y su cabello rubio y espeso seguía brillando como un diamante en medio del barro.
Por un instante me sentí disminuido en medio de esos gigantes y a la vez ella seguía siendo poderosa en su femineidad exuberante.
_Bueno, os dejamos seguir entrenando_ dijo Julen
El griego, era completamente calvo y afilado, la cabeza como un ave de rapiña, se quedó mirando fijamente a Irina, miraba sus tetazas de forma descarada, era evidente.
Salí de allí con una sensación extraña, era como si hubiese en el ambiente toda una masculinidad expuesta de un modo brutal, desde la casa y las posesiones de Julen hasta estos cuerpos de gladiadores que también eran de su propiedad al fin y al cabo.
Eran como una demostración de poder que este hombre hacía ante nosotros, para impresionarnos, para imponerse, para ¿seducir a mi esposa? ¿Para empequeñecerme?
_ ¿Qué te han parecido? Son cojonudos ¿no?_ dijo Julen
_Me he sentido pequeña, lo que no me suele pasar_ dijo ella con una media sonrisa
Luego el entrenamiento continuó y me pareció que ellos intentaban demostrar su destreza y poderío físico ante Irina, pero como nunca los había visto entrenar antes no podría asegurarlo.
El resto de la tarde pasó sin novedad, Julen nos dejó bastante rato a solas.
Luego nos dijo que nos iba a llevar al mejor restaurant de Vitoria, a un asador.
Irina no era de comer mucha carne ni yo tampoco a decir verdad.
Nos cambiamos para la cena.
Ella se puso un vestido bastante sobrio, con un escote cerrado, de color beige, la falda un poco más arriba de la rodilla.
Pero Irina no podía ocultar su exuberancia llevase la ropa que llevase.
Mirko nos llevaba en el coche, sin palabras, en la oscuridad de la carretera, el paisaje era una sombre enorme con luces aquí y allá como estrellas en el cielo, luego la ciudad nos deslumbró con la vista de sus primeras luces artificiales.
Durante el viaje, Irina estrechaba mi mano con dulzura, como si necesitara mi protección.
Julen nos esperaba ya en el restaurant.
Pero no estaba solo, al llegar nosotros, él se puso de pie y también su acompañante, era una mujer muy guapa de unos treinta y tantos años, el pelo castaño, la piel muy blanca, un inconfundible aire eslavo la delataba, los pómulos prominentes, los ojos grandes.
_Nadia, trabaja para mí, es de Moscú_ la presentó Julen
La mujer admiró y calculó la presencia de Irina de los pies a la cabeza, con una perfecta sonrisa en el rostro pero evaluando con precisión si era más guapa que ella y que tanto lo era, como dándole un puntaje imaginario en la revisión.
Nadia era muy guapa, pero al lado de Irina no había color, ella encajó el golpe, supongo que ya lo sabía, por fotos.
Mi esposa en cambio la miro casi desdeñosamente, no competía con ella, lo sabía de sobra y no le importaban esas cosas.
Nadia la saludó en ruso, Irina respondió con desgano, hubo una rápida mirada de Julen.
_Es un gran honor conocerte, siempre has sido nuestro orgullo_ dijo Nadia, tenía poco pecho y un buen culo, pequeño y compacto, calculé que mediría 1,70 como mucho.
Ese nuestro orgullo involucraba un patriotismo que para Irina nada significaba.
_Conocí a Nadia en Moscú, unos años después de la caída del muro, ha estado conmigo desde entonces ¿Cuánto hace que estás conmigo Nadiuska?_
_Doce años_ dijo ella con orgullo fingido o real, no lo sé.
_ Es muy eficiente mi pequeña_ dijo Julen paternalmente.
Irina la miró con un poco más de interés.
Durante la cena, Nadia apenas abrió la boca, salvo para comer, en realidad la conversación era monopolizada por Julen explicando los platos que se servían, los distintos entrantes, para cuando llegó el chuletón de vaca rubia, mi esposa no tenía apetito ninguno.
Yo me esforcé en comer la carne sanguinolenta con cierta repulsión.
Nadia secundaba a Julen en la deglución de la carne, como si fuera ese uno de sus deberes, cada tanto estudiaba las expresiones de Irina, como si tuviera la misión de hacer eso, tal vez luego le pasaría un informe a su dueño.
Cuando Irina fue al lavabo, Nadia se ofreció a acompañarla, con esa solidaridad que tienen las mujeres ante la ida al servicio en lugares públicos.
_Estas rusas son la hostia, bellísimas _ dijo agitando una mano rechoncha y grande
_ Sí, claro_
Julen seguía comiendo, sin levantar la cabeza del plato, como relajado por primera vez en toda la noche.
_Tan bellas como putas, lo llevan en la sangre_ dijo como sin darle importancia.
Sentí que eso no estaba bien, si bien Irina no era rusa, técnicamente pero…. ¿A cuento de qué había dicho eso?
_Algún día te contaré mis aventuras en las estepas, luego de la caída del muro…..lo que era eso, joder, los mejores años de mi vida, territorio virgen y lo digo en sentido literal, puedes estar seguro de ello….._
_Territorio virgen para los negocios_ dije
_Y de adolescentes bellísimas, reprimidas por años de comunismo y puritanismo de izquierda, como la misma Nadia, que era un pibonazo y virgen además….._ dijo rebañando el jugo de la carne con el pan.
Nadia e Irina volvían del servicio, las cabezas se giraban para mirarlas, llamaban mucho la atención, especialmente mi esposa.
_Era virgen hasta que se cruzó conmigo, claro_ dijo levantando la cabeza del plato en un gesto grosero, mientras continuaba comiendo un trozo de carne roja pinchado en el tenedor.
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