Xtories

Mi ingenua novia (V)

La sala de cine está oscura y el silencio es absoluto, pero el único sonido que importa es el de sus cuerpos entrelazados en las butacas. Sara cree que solo está practicando para el escenario, pero Carlos tiene otros planes para su 'compenetración'. Lo prohibido se vuelve tangible cuando las luces se apagan y nadie los ve, pero alguien sí los graba.

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- ¡Ah, joder si! Venga, hasta el fondo – Dijo Carlos empujando la cabeza de Sara contra su polla hasta que su frente se topó con su barriga sebosa dejándola si poder respirar unos segundos.

Habían pasado unos días desde que Sara había ido a casa de Carlos y este cada vez tenía más confianza con ella. Ya no era el tímido chiquillo que se ponía nervioso cada vez que le miraba. La verdad es que había cogido mucha seguridad en sí mismo y ya no le importaba pedirle a Sara lo que quería hacer en cualquier momento, con la excusa de que era para estar más compenetrados durante la obra de teatro, claro. Esta vez, habían decidido tener una “cita” en el cine. Aunque no estaba cerca de su barrio, Sara temía encontrarse con alguien conocido, por lo que había elegido una película con malas críticas y a mediodía de un día entre semana para que nadie les viera.

Ahora se alegraba de haber cogido esa sesión, porque aunque no sabía muy bien como había acabado así, ahora se encontraba arrodillada entre las piernas de Carlos con su polla encajada en la garganta. Era la polla más grande que Sara se había metido en la boca jamás, y le hacia una presión fuerte en la garganta que la impedía respirar. Tras unos segundos de desesperación, Sara empezó a darle golpes en las piernas hasta que aflojo la presión sobre su nuca y pudo sacarse la polla de la boca.

- Cof, cof – dijo ella atragantándose – Joder, que burro eres, casi me ahogo.

- Shhh, que nos pueden escuchar – respondió Carlos.

- De verdad tenemos que hacer esto?

- ¿Pues claro, acaso no es el tipo de cosas que haces con tu novio? Recuerdas la lista que hicimos el otro día? Tenemos que probarlo todo antes de nuestra primera revisión con el profe, no vaya a ser que nos ponga alguna prueba.

- Bueno si – dijo ella todavía roja por el esfuerzo – pero no en un sitio público como este.

Sara miro alrededor para ver si había alguien más. Estaban en una de las butacas centrales de la sala de cine. Lo que ella no sabía es que había alguien más viendo la película. Había entrado poco después de ellos y se había sentado en una de las butacas del fondo, por lo que quedaba en la penumbra y no se le veía. Pero él sí veía bien todo lo que ocurría, e incluso había sacado su móvil para grabarlo.

- Ya, pero tienes que admitir que es bastante excitante esta situación. Es lo que siempre he soñado poder hacer con mi novia.

Esas palabras enternecieron a Sara, aunque ella no encontrara la situación nada excitante, hacia esto porque era su obligación con su escuela de teatro y se lo habían pedido sus profesores. Bueno, quizás no que le chupase la polla en el cine, pero sí que se conociesen lo mejor posible para estar más compenetrados cuando actuasen.

- Además, como dije antes a mi casa no podemos ir porque están mis padres que ya no me dejan solo por lo del otro día, y a la tuya tampoco porque podría llegar tu novio en cualquier momento. Así que si tenemos que acostumbrarnos a ser novios para que la obra sea más real, tendremos que hacer este tipo de cosas en público – dijo el mientras le restregaba la polla por la cara.

- Eso lo entiendo, pero no me parece bien lo que estás haciendo ahora, mi novio nunca me ha restregado su polla por mi cara – dijo Sara intentando apartarse.

- Yo solo hago para que así te vayas acostumbrando a mi olor también, no vaya a ser que la prueba del profe vaya de eso. Ya sabes que es bastante estricto y seguro que encuentra alguna forma extraña de evaluar nuestra “compenetración” antes de la obra.

- Amm, claro tiene sentido, gracias por pensar en eso! Haré un esfuerzo por memorizar tu olor – dijo ella aspirando fuertemente con la nariz pegada a su polla. [FORMA DE DESCRIBIR EL OLOR, Tenia un olor a almizcle y algo mas bastante desagradable, como si no se hubiese lavado en un tiempo. O a lo mejor era que estaba tan gordo que sudaba constantemente. En cualquier caso estaba segura que sería capaz de reconocer ese olor en cualquier circunstancia.

- Muy bien, ¿ahora crees que podrías volver a metértela hasta el fondo? Me ha gustado mucho la sensación, nunca había sentido nada igual – dijo el haciéndose el tímido.

- Ummm, bueno, pero no me empujes con tu mano, déjame hacerlo a mi ritmo!

- Trato!

Sara empezó a lamer el tronco de arriba abajo para lubricarlo bien igual que hacía con su novio. Aunque con él nunca había tenido problema para metérsela hasta que sus huevos chocaban con su barbilla. Cuando pensó que estaba suficientemente lubricada, empezó a bajar lentamente. Lo intento varias veces, pero siempre hacia tope con la campanilla y la sensación de arcada le impedía tragársela entera. Volvió a sacársela para poder respirar.

- No creo que pueda metérmela entera – dijo con la cara enrojecida.

- Claro que sí Sarita, antes te ha cabido entera, inténtalo una vez más al menos, porfa – dijo poniendo ojitos de cordero degollado.

- Bueno, pero si no me cabe lo dejamos y ya está. Esto era únicamente para ser capaz de reconocer tu olor y sabor y creo que eso ya lo tengo controlado.

- Vale! Pero si te cabe me dejas que me corra en el fondo de tu garganta, tipo ‘throatpie’, siempre he soñado con poder hacer eso!

- Ok – Dijo ella pensando que haría como que se esforzaba por metérsela entera otra vez, pero sin llegar hasta el fondo, así evitaba que se corriese en su boca. Todavía recordaba la primera vez que había tenido que tragarse su corrida en el coche de su novio y no le apetecía nada repetir la experiencia. Como le había llenado la boca hasta casi salirse por las comisuras de los labios, el sabor agrio que tenía y sobre todo como la había costado tragarlo de lo espeso que era. La sensación de que tenía algo pegado en la garganta se la había quedado durante horas después de tragarlo. Ufff, solo de recordarlo le daban escalofríos.

- Pero recuerda que no me puedes empujar con la mano.

Sara volvió a meterse la polla en la boca lentamente hasta que volvió a hacer tope con su campanilla. Hizo como que pretendía metérsela un poco más pero no podía, le miró a los ojos poniendo carita de tristeza para que se lo creyese, y justo cuando empezaba a separarse para coger aire Carlos le puso una mano en la nuca.

- Venga, que solo te queda un poco, yo te ayudo – y sin llegar a empujarla con la mano, pero sin dejarla que retrocediese, subió la pelvis de golpe incrustándole la polla hasta que sus huevos hicieron tope con la barbilla.

Sara abrió mucho los ojos cuando sintió la polla atravesar su garganta, pues no se lo esperaba. Tenía la nariz apoyada en el pubis de Carlos y se estaba quedando rápidamente sin aire otra vez. Como Carlos no hacía amago de soltarla, lo único que se le ocurrió fue intentar respirar por la nariz, pero al estar tan pegada a él, su gran maraña de pelos púbicos se le metieron en la naricilla haciéndola cosquillas. No pudo evitar estornudar y soltar una gran cantidad de mocos y flemas producto de la mamada por todo el pubis y la barriga de Carlos.

- Joder, que asco! – Dijo el, aflojando la presión sobre su nuca.

- Lo siento mucho – dijo ella con pena una vez se hubo sacado la enorme polla de su boca – Déjame que te limpie – haciendo el amago de ir a levantarse para coger unos kleenex de su bolso.

- Da igual, no hay tiempo, la película está a punto de acabar y si paras ahora de chupármela se me va a cortar la cachondez y luego me va a costar más tiempo correrme – dijo el poniendo la mano en su cabeza y empujándola de nuevo hacia abajo – Luego cuando me acabe de correr ya me limpias.

Sara asintió, tenía razón lo que decía, si paraba ahora luego le iba a costar retomar el ritmo. Pero cuando estaba a punto de meterse de nuevo la polla en la boca recapacitó. No, había hecho trampas y la había empujado la cabeza con la mano, no iba a consentir que se corriese en su boca. Si no le ponía unos límites iba a acabar haciendo con ella lo que quisiese.

- Yo te limpio porque ha sido mi culpa haberte ensuciado, pero no te la voy a seguir chupando. Habíamos quedado en que no me ibas a empujar con tu mano y has hecho trampas.

- Bueno, en verdad yo no te he empujado con la mano, solamente la he puesto detrás para que no te separases y luego he subido la cadera. Yo solo estaba intentando ayudarte, como se te veía tan decepcionada y triste por no poder metértela entera, hice lo único que se me ocurrió para que pudieses conseguir tu objetivo. Pero si consideras que eso es hacer trampas y no quieres cumplir con tu promesa por mi bien – dijo él poniendo cara de tristeza.

Sara se lo pensó unos segundos. En verdad tenía razón y no había roto las reglas ‘empujándola’ con su mano. Y se le veía tan triste que casi se le rompe el corazón.

- Bueeeno, vale, te puedes correr en mi garganta.

- Genial! – Dijo él visiblemente contento y volviéndola a guiar hacia su polla – Además, piensa que si vas a hacerte pasar por mi novia durante los próximos 3 meses vas a tener que acostúmbrate a tragar mi semen, en muchas de las pelis esas ‘románticas’ que veo es lo que hacen. O no querrás que el profe se dé cuenta que no hemos estado haciendo los ‘deberes’ de hacernos pasar por pareja fuera de la escuela y que nos quite los papeles de protagonista.

Ante esto, Sara puso cara de pánico y empezó a chupar con más energía.

- No, no! – Dijo ella sacándose un momento la polla de la boca – con lo que me ha costado conseguir este papel. Además, no quiero decepcionar a mi novio Raúl que esta super ilusionado de que vaya a ser la protagonista de la obra!

Seguro que no se ilusionaba tanto si supiera lo que estás haciendo ahora mismo zorra, pensó Carlos a la vez que se incorporaba un poco y le pellizcaba los pezones a través de la camiseta.

- Ah zorra, tienes los pezones durísimos. Eso es que te está gustando y te estas poniendo cachonda, verdad?

- Normalmente si sería por eso – dijo Sara tomándose un respiro, pero continuando con la paja mientras le sobaba los testículos con la otra mano, como le gustaba a su novio – pero ahora es más por el aire acondicionado del cine, y como antes me has hecho quitarme el suje, pues se me han puesto así. Y no me llames zorra, que eso no lo hace mi novio. – dijo con un pequeño mohín de enfado, pero sin dejar de subir y bajar su mano lentamente por todo el tronco.

- Tienes razón, perdóname. Como ya sabes, nunca he tenido novia y lo único que he aprendido es de las pelis ‘románticas’ que he visto, así que no sé muy bien que cosas decir o hacer en estas situaciones. Espero que me puedas ir guiando.

- No te preocupes, yo te enseño – dijo ella con una sonrisa.

- Bueno, menos chachara y hazme correr ya, que al final nos pillan aquí.

Sara volvió a chuparle la polla poniendo todo su empeño. Iba alternando lamidas en el frenillo a la vez que le pajeaba y sobaba los huevos con gargantas profundas en las que intentaba meterse toda la polla en la boca, aun sin conseguirlo. Sabía que con ese tratamiento no duraría mucho, pues su novio apenas lo aguantaba, y efectivamente en apenas unos minutos…

- Sarita, estoy a punto de correrme. Si necesitas mi ayuda otra vez para poder correrme en el fondo de tu garganta avísame.

- Bueno, cuando note que estés a punto de correrte yo intento metérmela entera en la boca otra vez, y si ves que no puedo, pues ya me ayudas tu.

Volvió a meterse la punta de la polla en la boca mientras lo pajeaba rápidamente, y en efecto, al poco rato empezó a notar como se tensaba, indicación de que estaba a punto de correrse. Rápidamente, se introdujo todo lo que pudo en la boca, pero de nuevo fue incapaz de metérsela entera, por lo que mirándole con cara de súplica, le dio unas palmaditas en el muslo para indicarle que la ayudase. Entendiéndola, puso ambos brazos alrededor de su nuca y echándose hacia delante a la vez que la atraía hacia él, acabó por meterla lo que le quedaba a la vez que se corría en el fondo de su garganta.

Sara aguantó como pudo sintiendo como el semen pasaba directamente a su esófago. ‘Así no voy a reconocer como sabe su semen si el profe nos pone una prueba’ pensó Sara, ‘otro día tendré que asegurarme de saborearlo’. Se intentó quedar quieta en esa posición para que toda la corrida fuese en el fondo de su garganta, no fuese a ser que luego la acusase de nuevo de romper sus promesas, pero de vez en cuando le daban arcadas que hacían que se le convulsionase todo el cuerpo, sobre todo cada vez que notaba el capullo expandirse antes de soltar un chorretón de semen. Tras varios segundos en esa posición y cuando dejó de notar sus contracciones a lo largo de su polla (contó al menos 8 o 9), intentó moverse para sacar su cabeza.

- Aghh, todavía no, puedo notar que aún me queda un poco dentro – dijo el sujetándola aún y temblando como si le estuviesen dando espasmos.

Ella se resignó, y aunque estaba super incómoda porque notaba como los mocos que había estornudado antes se le pegaban en la frente, esperó a que él acabara de correrse del todo. Por suerte esta vez se lo esperaba y había podido tomar aire antes de meterse toda la polla y no se estaba quedando sin respiración.

Justo en ese momento encendieron las luces del cine. Ambos se asustaron porque no habían oído la película acabar, así que él la soltó y ella por fin pudo retirar su cabeza y coger una gran bocanada de aire. En seguida intentó levantarse para salir rápido de allí sin que nadie la viese en esas circunstancias. Pero él puso una mano en su hombro y la mantuvo todavía arrodillada ante él.

- Ah no – dijo – recuerda el trato, todavía tienes que limpiarme las babas con las que me manchaste antes.

- Es verdad, no sé cómo se me había olvidado – dijo ella con la boca todavía pastosa por el semen y las babas que se le habían acumulado producto de la mamada- Pero mejor te lo hago luego, vale? Que ahora nos pueden pillar.

- No, que asco, yo no me pongo la ropa así que se me va a manchar. Además, seguro que luego pones alguna excusa para escaquearte y no tener que hacerlo!

- Bueno, pero rápido, que no quiero que nadie nos vea.

Sara cogió el último clínex que le quedaba en el bolso e intentó a limpiarle todos los mocos y babas. Pronto se dio cuenta que iba a ser misión imposible con un solo papel, pues la mayoría estaba reseco ya y el papel se estaba despedazando de tanto frotar. Como sabía que Carlos se iba a quejar si no le limpiaba del todo y no había tiempo de ir al baño a por papel, Sara decidió limpiarle con su lengua, al fin y al cabo eran sus propias babas y no tenía por qué darla asco.

Sara empezó a lamer los restos que quedaban entre los pelillos de su pubis subiendo hasta el ombligo donde se había formado un charquito. Aunque bien podía ser del propio sudor que generaba su gorda barriga se lo limpió también con la lengua para que no se quejase luego. Con todo el movimiento de la mamada, las babas habían bajado también hasta los huevos. Por lo que le sujeto la polla que ya se estaba poniendo flácida poniéndola hacia un lado y se esmeró en lamérselos hasta que quedaron relucientes. Al final tardó varios minutos en hacer esto, pues a cada poco tenía que parar para quitarse algún pelo de la boca, por lo que no se enteró cuando la otra persona que estaba en el cine se levantaba para salir y les tomaba unas fotos cuando pasó a su lado.

Cuando estuvo satisfecha con el resultado le miró sonriente y dijo – ya está! Para que veas que yo siempre cumplo con mis promesas.

- Muy bien, ya veo que puedo confiar en ti – dijo el subiéndose los pantalones, ahora vámonos de aquí,

- Me devuelves mi suje y mis braguitas por favor? – preguntó Sara mientras se ponía de pie y se frotaba sus doloridas rodillas después de estar casi una hora arrodillada en el suelo.

- He pensado que mejor me los quedo yo como recuerdo de este día tan especial. Necesito algo para recordar mi primera semana con novia! Porfis – dijo Carlos poniendo cara de niño bueno.

Sara puso los ojos en blanco, pero sabía que iba a acabar aceptando, pues no podía negarle nada cuando se ponía así, le daba una penita cuando mencionaba que aún no había tenido ninguna relación de pareja a sus 20 años. Así que así salió del cine, con los pezones marcándose en la tela de su camiseta de tirantes, las rodillas enrojecidas y la cara llena de babas resecas.

- La gente me mira raro – le susurró al salir del cine.

‘Normal, con las pintas de guarra que tienes’, pensó Carlos – No sé, serán cosas tuyas, yo no noto nada – dijo

Comenzaron a caminar por la calle y como Sara iba un poco distraída por los acontecimientos del día, no se dio cuenta por donde iban, hasta que después de 10 minutos andando, Carlos comentó:

- Bueno yo me quedo aquí, esta es la casa de mis abuelos.

- Pero… no me vas a acompañar hasta la mía? – pregunto ofendida Sara después de todo lo que había hecho por él.

- La verdad es que estoy bastante cansado y tu vives bastante lejos. Además, me está esperando mi abuela para comer, mejor nos vemos otro día.

- Bueno, por esta vez te libras – dijo ella acercándose a darle un beso de despedida pues tenían que seguir fingiendo que eran novios mientras estuviesen juntos.

- Ehh, mejor no – dijo él echándose para atrás y poniendo cara de asco - me da un poco de asco después de que me hayas chupado la polla, te huele bastante a semen la boca y no creo que sea una sensación muy agradable para mí besarte ahora mismo.

Que alguien como Carlos no quisiera besarla dejó un poco descolocada a Sara, pues en verdad a su novio nunca le daba asco besarla después de que le hiciese una mamada. Pero también era verdad que tanto el pene como el semen de Carlos olían y sabían mucho peor, así que pensó que era normal que no quisiera besarla.

- Bueno, pues nos vemos mañana si quieres.

- Si claro, con lo bien que lo he pasado hoy! Y gracias por todo lo que has hecho por mí, la verdad es que siento que contigo estoy empezando a perder mi timidez.

Sara se conmovió al oír eso. La hacia muy feliz poder ayudar a Carlos con su primera relación de pareja, aunque fuera de ‘mentira’ para la obra de teatro.

Y así acabó la primera semana de Sara haciéndose pasar por novia de Carlos. Creéis que estará preparadas para su primera prueba con el profesor?