Xtories

De Modosita A Tragona 1

Natalia siempre creyó que su vida sexual había terminado. Pero cuando el silencio de su matrimonio se rompe con el rumor de un vecino legendario, descubre que su cuerpo recuerda lo que su mente había olvidado. No es solo curiosidad; es una entrega total a un placer prohibido que la dejará marcada para siempre.

Merovingiox21K vistas9.6· 14 votos

Mi nombre es Natalia y hasta hace 6 meses yo era una mujer normal con una vida bastante monotona, incluso podriamos decir que aburrida, tengo 44 años y se podia decir que a mi edad estaba bien, no era de esas que van al gimnasio y hacen dieta continuamente pero me cuido lo suficiente como para mantenerme en mi peso, mido 1.65 y tengo el pelo moreno, lo suelo llevar recogido en un moño porque a mi marido no le gusta mucho que lleve el pelo suelto, si me preguntaran que es lo que mas destaca de mi anatomia no tendria duda alguna, mis pechos, uso una 120 de sujetador y si tengo un atributo fisico que siempre ha llamado la atención de los hombres es sin duda ese.

Llevo casada 20 años y solo tenemos un hijo, Guillermo, de 18 años, al ser hijo unico siempre me he volcado mucho en el, lo tengo muy mimado, siempre he sido una mujer bastante dulce y cariñosa, de esas que nunca dicen palabras mal sonantes y de las que incluso se ruborizan si escuchan cierto tipo de vocabulario.

Yo siempre quise tener una niña para tener asi la parejita pero mi esposo no estaba muy por la labor, siempre decia que era pronto, que ya habria tiempo de tener mas hijos y al final el tiempo ha ido pasando y ahora considera que ya estamos muy mayores para tener mas hijos, sobre todo el que tiene 6 años mas que yo, ademas dice que a estas alturas Guillermo esta muy mayor para darle una hermanita.

Ni mi esposo ni yo hemos sido especialmente activos en la cama, yo no habia tenido mucho contacto con otros hombres antes de conocerle y ademas siempre he sido una mujer que se podria denominar modosita, de esas que se besan con su marido en epocas especiales como cumpleaños o algun tipo de celebración y mi vida sexual se limitaba al beso de buenos dias con mi marido y alguna relaccion una vez cada 2 o 3 meses con mi esposo, ademas tampoco es que el durara mas alla de los 5 minutos de rigor cuando practicabamos sexo, no es un reproche porque la verdad es que ni el me buscaba demasiado a mi ni yo a el asi que supongo que al final me acostumbre a no tener demasiada actividad sexual.

Vivimos en un chalet pareado en una de las muchas Urbanizaciones que hay en la ciudad, nuestro vecino es un hombre viudo que tiene 2 hijos, uno de la edad de Guillermo y otro 2 años mayor aunque van juntos a clase ya que el mayor, Ricardo, ha repetido un par de veces, ambos van al mismo curso que mi hijo pero no a la misma clase, los dos chicos se llaman Gregorio el pequeño y Ricardo el mayor, siempre hemos tenido bastante contacto con nuestros vecinos aunque aun lo teniamos mas cuando vivia la madre de los muchachos que fallecio hacia 7 años.

A mi los muchachos siempre me han caido muy bien pero mi hijo no les tenia mucho aprecio, siempre decia que eran unos macarras, que iban de malotes, que eran chulos y prepotentes pero yo siempre he pensado que a mi hijo lo que le pasaba era que tenia cierta envidia de los chicos pues tenian bastante éxito con las chicas, todo lo contrario que mi hijo que aunque habia tenido sus novias no levantaba las pasiones que levantaban Ricardo y Gregorio, alguna vez he pensado que es culpa mia, siempre he tenido a mi hijo algo sobrepotegido y puede que por eso no tenga tanta facilidad para relacionarse con las chicas.

Una tarde de mayo estaba en el jardin cuando mi vecino salio a regar las plantas del suyo y nos pusimos a hablar, me comento que estaba algo preocupado por sus chicos, que eran unos balas perdidas, yo siempre le decia que era logico que fueran algo rebeldes, que el habia hecho un gran trabajo pero que la muerte de su madre a una edad tan temprana les habia privado del cariño y el calor que unos niños necesitan sobretodo a esa edad.

Con el que mas hablaba yo era con el pequeño, Gregorio solia escuchar musica en el jardin cuando hacia buen tiempo y a mi me gustaba mucho tomar el sol asi que soliamos coincidir mucho en el jardin y nos poniamos a charlar, era un chico muy simpatico y sobre todo muy gracioso, siempre decia alguna cosa que me hacia reir y se sabia muchos chistes, era un chico con bastante carisma, algo que tambien molestaba a mi hijo que en una ocasión al entrar en casa después de charlar con Gregorio me dijo que sino me daba cuenta de cómo me miraba de descaradamente las tetas el chico cuando estabamos en el jardin.

Yo le dije que eso era una completa estupidez y la verdad es que en aquellos momentos lo pensaba, me parecia imposible que un chaval de 18 años se fijara en una mujer de mi edad que podia ser perfectamente su madre.

El 15 de mayo asisti a una reunion en el Instituto de mi hijo Guillermo, pertenezco a la asociación de madres y padres de alumnos del centro y teniamos que hablar sobre el viaje de fin de curso que se realizaria en unos 15 dias, se habian barajado varias opciones pero como era logico entre Roma, Paris y Mallorca los chavales habian elegido por clara mayoria Mallorca, algo completamente logico en chavales de su edad que querian que el viaje de fin de curso fueran unas vacaciones divertidas y no asistir a visitas culturales.

Durante la reunion la tutora nos comento que por problemas fmiliares no podria ir al viaje de fin de curso de los chicos y necesitaba que uno de nosotros fueramos para controlar a las fieras y sobre todo a Gregorio y Ricardo a los que literalmente definio como Ese par de piezas, yo seguia sin comprender como mis amables vecinos podian tener aquella fama.

Yo me presente voluntaria sabiendo que la gran mayoria de padres trabajaba y difícilmente alguno lo tendria tan facil como yo para poder acompañar a los chicos al no tener otras obligaciones, en aquel momento no podia imaginar que aquella simple decisión podria trastocar del todo mi vida.

Al volver a casa le comunique a mi familia la noticia, a mi marido no le importo pero a mi hijo si, en el momento de presentarme voluntaria yo no habia caido en ello pero ahora me parecia logico pensar que mi hijo no quisiera que su madre le acompañara en su viaje de fin de curso que suele ser aprovechado por los chavales para desfasar como es logico a su edad, fiesta, alcohol

Estuve tentada a cambiar mi decisión al ver como mi hijo se cabreaba pero recorde que yo habia sido la unica voluntaria para acompañarles y que la tutora habia explicado que como era logico y normal si ningun adulto les podia acompañar el viaje tendria que ser suspendido.

Mi hijo aunque a regañadientes acabo aceptando puesto que era eso o directamente quedarse sin viaje.

En el avion mi hijo se desentendio de mi y se sento con dos de sus compañeros asi que yo decidi sentarme con mis vecinos para asi poder charlar con ellos durante el vuelo, Ricardo estaba mas interesado en levantarse por el avion cada 15 minutos para hablar con alguna de sus compañeras no asi Gregorio que estuvo charlando conmigo.

Me alegro mucho de que hayas venido tu al viaje Natalia

Gracias, pero seguro que hubierais preferido viajar solos, pero ya sabes que no era posible

Ya, ya lo se, tu hijo no esta muy contento con que vengas pero yo estoy encantado, ya sabes que yo y mi hermano te tenemos mucho cariño

Y yo ha vosotros chicos, sabes que era amiga de vuestra madre y os conozco desde hace muchos años, aunque últimamente con tu hermano hablo mucho menos, esta siempre como hoy mas ocupado en hablar con vuestras compañeras,jejeje

Dejale, esta atontado, yo no necesito moverme del asiento porque ya estoy en el mejor lugar, al lado de la chica mas guapa del avion

Jajaja, calla adulador, mira que eres mentiroso

Nada de mentiroso Natalia, yo creo que eres la mas guapa de todas, te lo digo en serio

Seguia hablando con Gregorio pero no podia dejar de mirar a mi derecha, dos filas mas adelante un par de chicas no hacian mas que mirarme si las miradas matasen me habrian fulminado en aquel mismo momento, yo no entendia el motivo pero supuse que estaban algo rabiosas de que estuviera centrando la atención de Gregorio, como ya he dicho tanto el como su hermano tienen bastante éxito con las chicas y ya se sabe como somos las mujeres, las pobres pensarian que yo era una nueva gacela en el territorio de caza, si hubieran sido mujeres adultas habrian sabido que no tenian de que preocuparse, que yo no era rival para ellas pero supongo que aquellas chiquillas de 18 años podian pensar que yo trataba de quitarles a su hombre.

Durante el viaje aprobechamos para dar una cabezada y al despertar senti que Gregorio estaba dormido y su cabeza se habia ido deslizando por el asiento hasta llegar a mi hombro, poco a poco fue bajando hasta que su cabeza quedo apollada contra mi pecho derecho, en aquella posición tenia el cuello de Gregorio bastante cerca y podia oler un perfume bastante potente, nose a que perfume olia aquel muchacho pero me encantaba.

Movi su cabeza y la apoye contra su respaldo para poder incorporarme e ir al baño del avion, cuando llegue la puerta estaba cerrado y el indicador mostraba que el baño estaba ocupado, podia escuchar voces dentro, habia dos personas dentro del lavavo.

La muy puta no hace mas que coquetear con el

Ya te digo tia, querra averiguar si lo que se dice de El Percutor es cierto,jajaja

Y con su hijo delante la muy guarra

Seguro que cuando volvamos ella viene con el agujero agrandado,jajaja

Jajaja, mira que eres bruta tia

Acuerdate de la de ingles, que la preño bien preñada y se tuvo que largar del insti

Ya tia y a la mujer del de lengua dicen que tambien la ha dado a probar el percutor,jajaja

Mi hermano es amigo suyo y me ha dicho que tambien se ha follado a la rubia, la Chone esa de la limpieza, a la mujer del conserje y a la madre del pringado de Federico

Joder, ¿a la madre de Federico tambien?

Ya te digo tia, yo creo que lo que mas le pone al cabronazo es que sean casadas

Estaba claro que las 2 chicas del baño eran chicas del Instituto de mi hijo, no sabia de quien estaban hablando, de ese al que llamaban El Percutor hasta que dijeron

Bueno tia, ya estamos, vamos fuera que seguro que El Percutor sigue durmiendo encima de la golfa esta

Quien sabe, lo mismo ya se la esta follando ahí mismo,jajaja

Cuando abrieron el pestillo me movi hacia un lado, cuando abrieron la puerta yo quede detrás de esta y no me vieron, se fueron por el pasillo y antes de entrar al baño pude ver que eran las 2 chicas que habian estado lanzandome miradas durante el vuelo, estaba claro que la golfa de la que hablaban que volveria con el agujero agrandado era yo y El Percutor no era otro que Gregorio.

Cuando entre en el baño me sente en el lavabo, no podia imaginar que todo lo que habian dicho aquellas chicas fuera cierto, pense que solo podian ser habladurías de chavales, tonterias de machito adolescente, era imposible que mi vecino Gregorio fuera el semental que habia montado a tantas mujeres casadas.

Al llegar a nuestro destino seguia pensando en la conversación de aquellas chicas pero durante del traslado del aeropuerto al hotel lo olvide, al llegar a la recepcion del hotel me comunicaron que las habitaciones reservadas para el Instituto eran de 3 personas, excepto una de ellas que era individual, claramente para la profesora que les acompañaria que en este caso seria ocupada por mi.

Cuando hicimos el reparto los muchachos comenzaron a discutir por quien dormia con quien

Yo duermo con 2 chicas dijo uno

Ya te gustaria a ti le respondio una de las chicas

Yo con mi hermano dijo Ricardo

Tu dormiras con quien te toque le dijo uno de los alumnos y el respondio

Si quieres en vez de con mi hermano duermo con tu puta madre

Jajaja rieron varios de ellos al tiempo que el que habia recibido la ofensa de la madre queria golpear a Ricardo, yo me puse en medio y les mande callar.

Estaba claro que no podia dejar que las habitaciones fueran mixtas, no podia permitir que aquellos chicos con las hormonas desatadas compartieran habitación con sus compañeras, creia que lo mejor era tener a Gregorio y Ricardo juntos, si eran problematicos mejor tenerlos en el mismo cuarto.

Lo difícil era buscarles un tercer compañero asi que me decidi por la opcion mas sencilla, ponerlos con mi hijo, inmediatamente los tres protestaron y mi hijo me dijo

Porque no duermes tu en su habitación y yo me quedo con la tuya, a fin de cuentas te han hecho venir aquí para controlar a estos dos

Mi hijo seguia estando cabreado conmigo por mi decisión de acompañarles en el viaje aunque la propuesta de mi hijo me parecio acertada, obviamente si el pobre hubiera sabido lo que ocurriria en aquella habitación durante aquel viaje jamas habria pedido a su madre que se fuera a dormir alli.

Cuando subimos a las habitaciones pude comprobar que la de mi hijo estaba justo al lado de la nuestra, estuve tentada a decirle que como estabamos tan cerca era mejor que fuera el quien durmiera con los chicos y yo en mi habitación, que al estar tan cerca los tendria controlados pero yo sabia que mi hijo no aguantaba a Ricardo ni a Gregorio y pense que ya que estaba enojado por haber tenido que venir al viaje con su madre era mejor darle la satisfacción de que tuviera su propia habitación para el solo.

Siento que os haya tocado conmigo chicos

A mi me da igual, casi mejor dijo Ricardo

No tienes nada que sentir Natalia, mejor para mi hermano y para mi, asi compartimos la habitación con la mujer mas guapa del avion

Jajajaja me rei como una tonta adolescente.

Habiamos llegado tarde al hotel asi que después de cenar nos fuimos a la habitación, deje que los chicos tomaran algo en el hotel pero sin salir del edificio y yo me fui a dormir, nose a que hora volvieron Ricardo y Gregorio pero no les escuche llegar, a eso de las 9:00 me desperte y me levante de la cama, la habitación tenia 3 camas que estaban bastante proximas entre si, Gregorio dormia a la izquierda, yo en el centro y Ricardo a la derecha, al levantarme vi que Ricardo dormia en su cama, estaba desnudo y boca abajo asi que podia verle el culo, me ruborice y me di la vuelta sin imaginar lo que me iba a encontrar.

En la otra cama dormia Gregorio, estaba tapado por la sabana pero una enorme tienda de campaña se mostraba ante mi, estaba empalmado y por lo que se intuia bajo aquella sabana estaba claro el motivo por el cual habia escuchado a aquellas chicas llamarle El Percutor.

Roja como un tomate me fui al baño y cerre con fuerza para que oyeran la puerta y se despertaran, esperaba que al salir no tuviera que encontrarme nuevamente con aquel espectáculo.

Al salir ya estaban despiertos, nada mas salir yo del baño Ricardo se levanto y desnudo como estaba se metio en el baño y me saludo dandome los buenos dias, intente no mirar pero pude ver que Ricardo tampoco calzaba una herramienta pequeña, cuando salio mire al suelo y les dije que no me parecia muy adecuado que duermieran desnudos.

Ellos me dijeron que a ellos no les importaba que les viera desnudos y que no les daba ninguna vergüenza, yo no supe que decir, la verdad que si queria que no durmieran desnudos no era por ellos sino por mi, era a mi a la que me daba vergüenza verles asi, habia que tener que yo dormia con pijama de manga larga y no me encontraba muy a gusto durmiendo entre 2 jovenes completamente en pelotas.

Por otro lado no me veia con el poder de decirles como dormir, hasta cierto punto eran mayorcitos y esa era su habitación, la que habia decidido dormir alli era yo y no podia imponerles como tenian que dormir.

Me fui a la terraza y al volver a entrar los 2 ya estaban vestidos, bajamos a desayunar y en el salon pude ver como las chicas del avion me miraban y se sonreian.

El dia paso con normalidad, playa, piscina, por la noche les deje salir fuera del Hotel pero les puse una hora de llegada y les adverti que si se retrasaban no volverian a salir de noche en todo lo que quedaba de viaje, en efecto yo estaba acostada pero despierta cuando Ricardo y Gregorio volvieron a la habitación, llegaban a la hora acordada, dieron la luz de la mesita de noche y comenzaron a desvestirse, yo estaba girada en mi cama hacia la izquierda y abri un poco los ojos, vi a Gregorio de espaldas, estaba desnudo, podia ver su culo, el culo de un chaval joven y deportista, duro y sorprendentemente moreno, parecia que a Gregorio le gustaba tomar el sol desnudo y en ese momento me pregunte si lo haria en casa, en su jardin.

Podia haber cerrado los ojos pero no lo hice, en aquel momento solo podia pensar en lo que habia visto esa misma mañana o mas bien en lo que habia intuido bajo aquellas sabanas, Gregorio se metio en la cama y apenas pude vislumbrar lo que tenia entre las piernas, cuando apago la luz cerre nerviosamente los ojos y me dispuse a dormir avergonzada por aquel hecho, por haber querido verle el pene a un chico de la edad de mi hijo.

Aquella noche dormi muy mal, tuve varios sueños subidos de tono, en ellos aparecian Gregorio y su hermano, besos, cuerpos desnudos, no recuerdo mucho lo que soñe aquella noche pero por la mañana desperte muy agitada, mi cuerpo estaba completamente sudado y mi mano derecha estaba dentro de mi pantalón, no podia creer lo que estaba haciendo, me estaba masturbando en sueños, aparte rapidamente mi mano de mi cosita y mire a ambos lados de la cama, Gregorio y Ricardo seguian dormidos, no me podia creer lo que habia pasado, en 44 años no me habia masturbado mas de 2 veces y de la ultima habian pasado mas de 10 años, me quede tumbada en la cama hasta que los chicos se despertaron, el primero en ir al baño fue Ricardo como el dia anterior.

Yo me incorpore en la cama y Gregorio me dio los buenos dias, le pregunte que tal la noche y me conto que habian tenido un percance con unos alemanes, que uno le habia dado una patada en sus partes y que le dolian un poco, nose como se me ocurrio decir aquello pero en vez de regañarle por aquella bronca solo dije

¿Estas seguro de que estas bien?, dejame ver

Gregorio volvio a demostrar que se le podian atribuir muchos adjetivos calificativos pero desde luego no el de vergonzoso, se incorporo en la cama, aparto la sabana y se puso de pie, yo estaba sentada en mi cama asi que aquello quedo a escasos centímetros de mi cara y cuando digo aquello me estoy refiriendo al atributo viril mas grande que yo hubiera visto o imaginado jamas, el pene de Gregorio descansaba flacidamente entre sus piernas y en ese estado de reposo aquel monstruo debia medir fácilmente 20 cm.

No recuerdo cuando tiempo estuve mirandole el pene sin pestañear pero estaba como hipnotizada cuando Gregorio agarro su pene y echandolo a un lado se señalo una parte de los genitales

Fue aquí, parece que esta algo hinchado

Yo francamente no sabia si la zona estaba hinchada o Gregorio directamente tenia unos genitales acordes a su pene lo unico que puedo decir es que mis dos puños cerrados eran mas o menos del tamaño de aquellos pendientes reales.

En aquel momento estaba como fuera de mi, agarre el testiculo que Gregorio me habia señalado y dije

“¿Te duele?”

Un poco respondio el al mismo tiempo que soltaba la serpiente que hasta ese momento habia tenido levantada entre su mano derecha para que yo pudiera ver mejor sus genitales.

Al soltarlo su pene golpeo mi mano al caer e instintivamente mi mano libre se dirigio hacia el agarrandolo y manteniendolo levantado mientras seguia inspeccionando el golpe.

En aquel momento no me daba cuenta pero estaba sujetando la polla de un adolescente de la edad de mi hijo con una mano mientras con la otra le amasaba una de sus pelotas, explicar lo que estaba ocurriendo alli me habria sido bastante complicado.

Esta un poco hinchado, deberias darte alguna crema

Yo dije esto mientras notaba como el miembro de Gregorio iba creciendo en mi mano, el simple roce de mi mano sobre aquel instrumento habia despertado a la bestia, al darme cuenta de que Gregorio se estaba empalmando solte el miembro de Gregorio y tambien sus pelotas, para entonces aquel obelisco ya estaba completamente duro y apuntaba directamente hacia mi cara, lo tenia muy cerca pero aun asi podia percibir las dimensiones de aquello, ese pene en ereccion debia medir 27 cm, ya sabia porque le apodaban El Percutor.

Jamas en mi vida habia visto nada igual, yo no tenia excesiva experiencia en penes pero ni siquiera en una ocasión en que habia visto una película pornografica hacia ya unos años habia visto algo parecido.

Gregorio no se habia movido y seguia empalmado frente a mi, se limito a sonreir cuando yo como sino fuera responsable de las palabras que salian de mi boca dije

¿Cuánto te mide?

Se que puede parecer extraño que le preguntara aquello y creedme que a mi tambien me lo parece contandolo ahora pero en aquel momento me salio asi, solo podia pensar en aquella imponente verga que se erguia majestuosa ante mi.

Pues la verdad es que no lo se, nunca me la he medido pero calculo que unos 27 o mas

Yo no podia dejar de mirar aquello, nose como paso pero cuando me di cuenta mi mano estaba agarrando otra vez el miembro de viril o al menos la parte que mi mano podia abarcar, como por instinto mi mano se movia adelante y atrás, como si mi cuerpo supiera lo que tenia que hacer por instinto ante un pene de ese calibre, lo que debia hacer y yo no tuviera ni fuerza ni voluntad para pararlo, le estaba meneando la polla a Gregorio.

La imagen de mi hijo cruzo por mi mente en ese instante, solte el instrumento de Gregorio como si hubiera reaccionado, como si hubiera comprendido lo que estaba haciendo y sobre todo que aquello estaba mal, pero en ese momento Gregorio tambien actuo por instinto, en instantes como esos no somos ni madres, ni esposas, ni jóvenes, ni mayores, solo machos y hembras y el como macho sabia que no podia dejar escapar a su presa, tenia que actuar.

Yo seguia en estado de shock por aquello que tenia delante mia, estaba con la boca abierta a escasos centímetros del tronco de Gregorio y el lo aprobecho, se movio unos centímetros para adelante sin decir absolutamente nada, fue un leve gesto, un simple movimiento que acabo con un trozo de su carne en barra dentro de mi boca.

La esposa de mi marido que estaba en casa le habria dado un guantazo a aquel muchacho, la madre de Guillermo se habria levantado y salido corriendo de aquella habitación, pero en aquel momento yo no era ni esposa ni madre, solo era una hembra con un autentico macho delante de ella y hice lo unico que pude hacer cuando Gregorio que habia levantado los talones para meterme su virilidad en la boca volvio a poner los pies en el suelo sacandome aquello de la boca.

En ese momento fui yo quien acerco mi cabeza y con la lengua acaricie la punta de su enorme polla, recorrí su capullo con mi lengua lentamente, esparciendo la saliva por toda su superficie, mi cabeza se movía hacia los lados mientras movía mi boca para cubrir bien toda la punta.

Con una mano estaba agarrando con fuerza su polla y la otra mano la lleve hasta sus huevos, los cuales agarre y aprete.

En ese momento escuche la voz de Ricardo a mis espaldas

Joder hermanito, ¿ya esta?, ¿pero tu tienes entre las piernas una polla o una varita magica?

Una polla magica es lo que tengo,jajaja le respondio su hermano

Supongo que ante la presencia de Ricardo cualquiera hubiera salido de aquel trance, habria despertado de aquel sueño y puesto fin a aquello, pero no fue asi, yo segui adorando el trofeo que tenia delante sin importarme que Ricardo estuviera mirando.

Por unos instantes al escuchar la voz de Ricardo habia desatendido la herramienta de Gregorio y cuando volvi a centrar mi atención en el estaba restregando su polla por mi cara.

Agarre su polla con ambas manos y comence nuevamente a chupar su capullo, ahora alternando las lamidas con ligeras succiones, a veces ponía la punta de mi lengua sobre la punta de su capullo y la movía rápidamente.

Continué estrujando sus huevos un rato mientras con mis labios rodeaba el tronco de su polla

Ummm, que bien lo haces

Me sorprendio el piropo de Gregorio puesto que yo no era una experta en el arte de la felacion, mas bien todo lo contrario pues es algo que habia llevado a cabo en pocas ocasiones pero era como si mi cuerpo supiera lo que tenia que hacer para satisfacer a aquel macho.

Atrape la cabeza de ese rabo entre mis dientes con suavidad, por su cara sabia que lo que le estaba haciendo le estaba gustando cada vez mas.

Abrí mi boca por completo y me metí la cabezota dentro por completo mientras seguía moviendo mi lengua, intentaba engullir cada vez mas trozo de aquel instrumento pero no creo que llegara a tragarme ni la mitad de lo que aquel chico tenia entre las piernas.

Para trabajar su polla por completo tenia que mover ambas manos por la longitud de su tronco mientras mi boca trabajaba el trozo de carne que podia albergar.

Pude ver como Ricardo que seguia desnudo y ahora tambien empalmado se sentaba en una silla mientras seguia mirando el espectáculo, en ese momento pude ver lo que no habia visto bien la mañana anterior, el pene de Ricardo era grande, bastante grande, probablemente unos 20 cm, pero claro, comparado con lo que estaba mamando no tenia comparación.

Una de las manos de Gregorio acariciaba mi cabeza con cariño y podía ver como me miraba cuando alce mi mirada y nuestros ojos se encontraron al tiempo que trataba de meterme un poco mas de carne en la boca.

Qué bien la chupas ¿Cuántas pollas te has comido Natalia? -me pregunto con mis dos manos en su cabeza. -¿Cuántas veces te han follado esa boquita? Pon tus brazos en tu espalda-

Me quedé allí, arrodillada en el suelo de aquella habitación de hotel, con el corazón latiéndome como un tambor en el pecho y el sabor salado de la piel de Gregorio impregnándome la lengua. Sus palabras resonaban en mi cabeza: "¿Cuántas pollas te has comido, Natalia? ¿Cuántas veces te han follado esa boquita?". No respondí, no podía. Mi voz se había perdido en algún lugar entre la vergüenza y un deseo primitivo que no reconocía como mío. Obedecí como una marioneta, cruzando los brazos a la espalda, exponiéndome por completo a su control. Él sonrió, esa sonrisa lobuna que tanto contrastaba con el chico simpático del jardín, y se acercó un paso más.

Sin piedad, pero con una precisión que me erizaba la piel, sacó su polla de mi boca —aún húmeda y brillante por mi saliva— y la volvió a empujar hacia adelante. Esta vez, no fue un roce accidental. Me la metió hasta la mitad, abriéndome la mandíbula al límite, haciendo que mis labios se estiraran alrededor de su grosor imposible. Sentí cómo me llenaba la boca, cómo el calor de su carne pulsaba contra mi lengua, y un gemido ahogado escapó de mi garganta. Gregorio puso su mano derecha en mi nuca, no con fuerza bruta, sino con esa dominancia natural que me hacía sentir pequeña, vulnerable... y jodidamente viva. Su otra mano en la cadera, como un rey reclamando su trono.

"Así, Natalia... chúpala como la puta que siempre has querido ser", murmuró, su voz ronca, mientras empezaba a moverse. Empujaba con ritmo, follando mi boca con embestidas controladas, cada una más profunda que la anterior. Yo intentaba seguirle el paso, succionando con fuerza, girando la lengua alrededor de la cabeza hinchada cada vez que se retiraba un poco, solo para volver a clavarse en mí. Mis manos, inmóviles a la espalda, temblaban de la necesidad de tocarme, de aliviar el fuego que crecía entre mis piernas. Mi coño —nunca lo había llamado así en voz alta, pero ahora esa palabra resonaba en mi mente— palpitaba, empapado bajo el pijama de algodón que de repente me parecía una cárcel ridícula.

Ricardo seguía allí, sentado en la silla con las piernas abiertas, su propia polla dura y venosa en la mano, masturbándose lentamente mientras observaba. "Joder, Grego, esta tía es una máquina. Mírala, se la traga como si hubiera nacido para ello". Sus palabras me humillaron y excitaron a partes iguales. Yo, Natalia, la esposa devota, la madre protectora, la mujer que se ruborizaba con un taco... ahora era esto: una hembra en rodillas, sirviendo a dos machos jóvenes que podrían ser mis hijos.

Gregorio aceleró el ritmo. Sus caderas chocaban contra mi cara con un sonido húmedo, obsceno, y yo lo tomaba todo, babeando alrededor de su tronco, sintiendo cómo mis jugos resbalaban por mi barbilla. Intenté mirarlo a los ojos, pero él me sujetaba la cabeza con firmeza, usándome como un juguete. "Mira cómo te mira, hermano... como si fuera su dueña", rio Ricardo, y Gregorio gruñó en respuesta, sus embestidas volviéndose erráticas.

De repente, se tensó. "Me corro, puta... agárrate". Intenté obedecer, pero con las manos atrás, solo pude arquear la espalda y abrir más la boca. Él se retiró de un tirón, apuntando directo a mi cara, y explotó. El primer chorro me golpeó como un latigazo caliente en la mejilla, espeso y abundante, seguido de otro en la frente, que resbaló hasta mis pestañas. Otro más en los labios, salado y pegajoso, y el último en la nariz, marcándome como suya. Gemí, un sonido gutural que no reconocí, mientras el semen de Gregorio me cubría la cara, goteando por mi mentón y cayendo sobre mis pechos, que asomaban hinchados por el escote del pijama.

Jadeaba, aturdida, con el rostro ardiendo de vergüenza y placer. El olor almizclado me invadía, y por un instante, solo quise lamerlo, saborear mi propia degradación. Pero Gregorio no me dio tiempo a procesarlo. Se apartó, aún semiduro y reluciente, y miró a su hermano con una sonrisa triunfal. "Tu turno, Ric. Dale lo suyo a la golfa".

Ricardo no se hizo de rogar. Se levantó de la silla como un depredador, su polla —grande, sí, pero eclipsada por la de su hermano— apuntando hacia mí como una lanza. Me agarró del pelo con gentileza fingida y me giró hacia él, obligándome a arrodillarme frente a su entrepierna. "Abre esa boca de casada, Natalia. Vamos a ver si aguantas dos rondas". No protesté. Con la cara ya lefa da —cubierto de la leche de Gregorio, pegajosa y fresca—, acerqué los labios a su glande y lo engullí de un tirón. Era más manejable que el de su hermano, pero igual de caliente, igual de exigente. Lo chupé con avidez, como si el semen en mi piel me hubiera enloquecido, lamiendo el tronco de arriba abajo, succionando las bolas pesadas que colgaban debajo.

Ricardo era más rudo. Me follaba la boca con thrusts cortos y secos, tirando de mi moño deshecho para controlarme. "Joder, qué lengua... ¿Tu marido sabe que eres así de puta?". Sus palabras me pinchaban, pero avivaban el fuego. Gregorio se había sentado en la cama, recuperándose, y ahora nos miraba con los ojos entrecerrados, masturbándose perezosamente. "Córrete en su cara, Ric. Déjala como una máscara de lefa".

Y lo hizo. Después de unos minutos de mi boca trabajando sin descanso —lengua girando, labios apretados, garganta relajada para tomarlo más hondo—, Ricardo se tensó y rugió. Sacó la polla y apuntó, descargando chorros potentes sobre mi rostro ya marcado. Uno en la boca abierta, que tragué por instinto; otro en el ojo, que me hizo parpadear; y los últimos cruzando mi mejilla, mezclándose con el semen de su hermano en una capa espesa, humillante y gloriosa. Mi cara era un desastre: pegajosa, caliente, oliendo a sexo crudo. Me quedé allí, de rodillas, respirando entrecortada, sintiendo cómo la lefa resbalaba por mi cuello y se colaba entre mis tetas, empapando el pijama.

Los hermanos se miraron y rieron, un sonido bajo y cómplice. Gregorio se acercó y me pasó un dedo por la mejilla, recogiendo un poco de su propia corrida para metérmelo en la boca. "Buena chica, Natalia. Limpia eso y ve al baño a lavarte. Pero no te duches... queremos olerte así en la playa hoy". Asentí, muda, mientras me ponía de pie con las piernas temblorosas. En el espejo del baño, me vi: el pelo revuelto, la cara convertida en un lienzo de semen seco, los ojos vidriosos de una mujer que ya no reconocía. La Natalia de hace seis meses habría gritado. Esta... esta solo sonrió, lamiéndose los labios.

Bajamos a desayunar como si nada, pero las miradas de las chicas del instituto me quemaban. Sabían. O intuían. Y yo, por primera vez en mi vida, me sentía deseada de verdad. El viaje acababa de empezar, y algo me decía que Gregorio y Ricardo no habían terminado conmigo.

Ni de lejos....