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Cap10 El Sacrificio de una madre

Nunca imaginé que ver a mi madre follando sería tan excitante. Pero cuando el carnicero llegó a la azotea, la mujer que crié se transformó en una bestia sedienta de placer, y yo no pude evitar ser el testigo cómplice de su caída.

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“subiendo las bolsas a la azotea”

- ¿No piensa tener otro hijo tu madre?

- Eee…yo creo que sí.

- Joder, lo que daría porque me dijera estoy embarazada.

- Epa.

- Discúlpame muchacho, pero tiene un culazo tu madre, se lo lamería hasta ponerla de puntas.

- ¿Y si tiene tacos?

- La elevo del piso, y la sostengo solo con mi cara.

- Uff, rayos. Dije imaginándolo con una pierna en cada lado

- ¿Apoco te puso? Jajaja.

- Para nada señor.

- Tranquilo, ese tipo de veteranas ponen a cualquiera.

Hablando de la reina de roma y la cola que asoma, pues sus sandalias sonaban subiendo las escaleras, si, era ella, luciendo su mayor orgullo en un short a la cintura, dioss, lo cachetón que se veía y como se tragaba la rajota, toda la tela, con decirles que el carnicero echando humo parecía querer arrodillarse, abrazarlo y darle gracias al cielo por haber puesto ese melocotón en su camino, pues si así estaba con ropa lo que sería verla pelada.

- ¿Qué haces?

- Nada preciosa. Dijo viéndole el culo, como si su cara estuviera ahí

- Jijiji, no sea travieso, esta mi hijo.

Que hijo ni que verga, la guarra se dio la vuelta y le mostro todo el respeto que me tenía, pues si su short estaba ajustado por detrás también lo estaba por el frente, solo que…se había puesto la ropa interior de color negro y tan pequeño que se veía clarito con su concha se lo comía en medio, ahí el tipo me miro y me agarro la cabeza como diciendo lo lamento muchacho, pero voy a reventar eso por puta.

- Jijiji, ¿qué?

- Mami, tu short esta algo…transparente.

- ¿Así? No cariño, no veo nada, debe ser la luz, jijiji.

Se hizo la tonta, pero bien que lo sabía, si se miraba al espejo como veinte veces.

“girándose a la parrilla”

- Ay, como prendo esto ahora.

- Con carbón reina, déjame ayudarte.

El carnicero rompió la bolsa y echándolo, mamá se dio cuenta de que tenía el bulto a explotar, pero que descaro el suyo, pues se acercó de espaldas para ponerle el trasero en medio.

- Gracias, es usted muy atento conmigo.

- Ahora el encendedor mi amor. Dijo casi punteándola

- ¿Este? Jijiji.

- Si, ese mismo.

Mamá se empino y mientras trataba de prender el carbón, este movía detrás de ella, como follandosela y hasta tirándole de nalgadas.

- No prende, ¿qué hago?

- Haber déjame ayudarte.

Aprovecho para estirarse y meterle el bulto en medio, a lo que mamá sintiéndolo le empujo el trasero muy sonriente.

- No llego.

- Estírese más, jijiji.

Para el álbum, pues mamá todavía estiraba el brazo para que este no llegara y le metiera más el bulto.

- Que difícil lo pones, jajaja.

- Así soy yo, bien difícil, jijiji.

- No me dejas más opción, que hacerte esto, jajaja.

Le hizo cosquillas en su terso vientre y mamá recostándose en su pecho no tuvo de otra que entregar el encendedor, solo que, el carnicero le siguió sobando la piel, al punto que no se contuvo con su ombligo y le metió el dedo, sacudiéndolo como ya saben que, uff, si hasta la puta de mi madre, se mordió los labios como deseando que le hicieron lo mismo, pero más abajo.

- Que huequito tan bonito.

- Todos mis huecos son bonitos, jijiji.

- ¿Encendemos el carbón?

- Si, porque yo ya estoy encendida, jijiji.

Sin dejar de abrazarla por la cintura y mamá agarrándole su brazo, cual pareja, este precedió a prender las brasas…

- ¿No enciende?

- Necesitamos algo que ayude al fuego.

- ¿Papel? ¿Cartón?

- No, algo que dure más.

- Pero que podría durar más.

- Ya sé, quédate quieta.

- Oye, jijiji, en que estás pensando eh.

- Tu solo presta atención, hay que ser prácticos en la vida.

- ¿A qué te refieres? Dijo sonriente y mordiéndose el dedo

- Me refiero, a usar lo que tenemos a la mano.

- Pero yo no tengo nada, tú tampoco.

- Como que no, tú tienes esto cochina.

De pronto le metió la mano dentro de su short y estrujándole el mechón le saco una buena cantidad de vello púbico.

- ¡Ayy!!

- Esto prende bien, es duro y reseco, ohh, que peluda tenías la concha. Dijo enseñándole su puño y como de estos salían sus enmarañados pelos

- Cabron, me desacomodaste el calzoncito, jijiji.

- No sabes lo difícil que fue estirarlo. Dijo burlón y sabiendo que lo volaba de un jalón

- Jijiji, haber probemos, ponlo en el carbón.

Este obediente lo hizo, pero tirándolo lentamente como si fuera orégano, lo que provocó que mamá se mordiera los labios.

- Ahora sí, hazme el honor reina.

- Dale.

Mamá lo prendió a la segunda y mirándolo sorprendida lo termino alabando.

- Ya veo porque dicen, que siempre hay que tener un macho para hacer esto.

- Cuando quieras mi amor, cuando quieras. Dijo deslizándole el dedo por el monte de venus para volver a sentir su peluche por fuera

- Y eso que lo recorte. Dijo viendo como le inflaba y desinflaba su short

- Tranquila, yo se desplumar gallinas.

Abrió la mano frente a ella e hizo como que las arrancaba de raíz (sedienta) puta madre, creo que mamá se alucino de patas abiertas mientras este la depilaba con agua caliente.

“acariciándole el pecho”

Con sus delicadas manos…

- Y dime amigo ¿cómo está la carne? ¿Qué me voy a comer?

- La carne está en su punto, bien cruda y venosa, ¿tu como tienes la molleja?

- La mía ya está hirviendo y como siempre va salir jugosa.

- Que rico, se va poder chupar entonces.

- Si, mi molleja siempre se chupa.

El tipo la agarro suavemente del cuello y le dio de besitos en la oreja, haciendo que mamá cerrara los ojos, pero ahí no quedo todo, la cosa fue escalando y mientras el carnicero ya magreaba su cuerpo, mamá se dio media vuelta para abrazarlo por el cuello y besarlo, si, no pudo con la calentura, la cerda le metió toda su lengua y el hombre ni que decirlo, uff.

- Hey mami, mami.

- ¿Qué pasa cariño?, ¿qué quieres de mami ahora? Dijo sin verme y sacudiendo su lengua con la suya

- Podrían traer las chelas, mientras yo voy poniendo la carne.

Al escuchar eso, ambos sonrieron y supieron a qué me refería.

- Claro mi amor, ahorita volvemos.

Se lo llevo de la mano y modelándole todo el jamón, virgen santísima de mi vida, lo que era ver a mi madre seduciendo machos, no tenía comparación con nada, era puro placer.

- Ta madre, ahora se me va quemar.

Puse media docena, con chorizos y demás embutidos, esperando impaciente que se cocinaran pues otra ronda ya no aguantaba, así que ni bien salieron deje la parrilla y baje a mi casa, donde al asomarme a su cuarto, la señora guapa, la voluptuosa, la que seguro le gastaba bromas, como cualquier mujer hogareña, andaba de rodillas comiéndole la única carne que le colgaba.

Ohh, que puta, pero que puta, hacerle eso a un tipo del mercado y encima tratando de avanzar para que este le metiera las dos bolas, pobre de mi padre, lo que rogaba seguro para volver a la vida y acabar con su mujer, pues apostaba…que una mamada así nunca le hizo y eso que le puso el anillo en el dedo.

- Abre un poco más preciosa.

- Siii.

- Ya casi.

- Una bola al menos.

Se la empujo con el dedo y dentro le hincho toda su mejilla, no saben lo que deliro el tipo, pero ahí no quedo todo, lo mejor vino cuando este saco su verga de golpe y mi madre respirando agitada dejo caer toda la saliva en sus tetorras.

- Mierda cabron, son pelotas de toro, jijiji.

Ahí me di cuenta que su polla era pequeña y mamá sobándola parecía estar en Disney.

- ¿Te corres por litros no? Dijo sonriente

- Un grumo más que el resto, jajaja.

- Quiero ver ese grumo.

Mamá comenzó a ordeñarlo y con una sola mano, sin dejar de verlo a los ojos, dios mío, lo que iban a ser esos encuentros en su puesto, es más, estaba seguro que la polla le iba a llorar de la emoción.

- Que paja carajo, ¡que paja!!

- ¿Te gusta? Dijo sonriendo rabiosa y haciéndolo más rápido

- Ohh, siii.

- Te voy a dejar seco hijo de puta, solo con esta mano.

- Ohh, que hermosa mano tienes.

- ¿De reina consentida? ¿De esposa hogareña?

- Siii, ohh.

- Pues dale las gracias a mi marido, que me cuido enterita para hacerte esto.

- Gracias cornudo.

- Así se habla, ¡yo me case con un cornudo!!

Ni bien termino su frase, la descarada se tiró de boca en su pelvis, desapareciéndole la verguita y por si fuera poco, empujándolo de sus nalgas, mientras ella misma se atragantaba, si, la guarra quería que viera y escuchara como se reventaba la garganta sin parar.

- ¡Que me toque tu nariz!!

- ¡Que me toque tu nariz!!

Enloquecido se lo pidió y mamá obediente le doblo la nariz en la pelvis, pero no contenta con eso, todavía le sacudió la lengua en las bolas, viéndolo a los ojos, uff, ahí el carnicero la cogió de su cabello y meneándose le uso la garganta como si fuera su vagina.

- ¡La concha de tu madre!!

- ¡Nunca había esto hecho en mi puta vida!!

- ¡Eres una maldita perra tragona!!

Le estaba follando la boca, como si no hubiera un mañana y mamá con los ojos lagrimeando puso las dos manos en su espalda, lo que fue ver eso, de una señora educada, linda, entregando la boca para que le metieran ese sucio y horrendo pene, pero lo mejor vino cuando este se corrió y mi madre arañándose las manos aguanto todo lo que pudo contrayendo la garganta a mas no poder, hasta que el semen le salió por la nariz y empujándolo quedó respirando hacia el suelo con todo colgando.

- Diosss, ibas bien, pero vino un chorrete ¿no? de los grandes, jajaja.

- Dame papel cabron.

Mamá se limpió y parándose ya se estaba deslizando el short…

- Espera reina, espera, joder, que chochote.

- ¿Qué pasa? ¿No te gusta con pelo?

- Al contrario, solo que, no soy Superman, jajajaja.

- Oye, mira como estoy, no seas así.

Mamá se pasó el dedo y le enseño como le chorreaba la goma.

- Carajo, eso no es normal eh doña.

- Te la chupe hasta el fondo, ¿no puedes metérmela igual?

- Tranquila, respira, te tengo una sorpresa, algo me olía contigo. Dijo acariciándola y besándola tiernamente para calmar a la fiera

- Metete tu sorpresa al culo.

- Jajaja, esa boca doña, esa boca, así no me habla en el mercado, jajaja.

- Apúrate (subiéndose el short) mi hijo debe estar esperándonos.

- Si, el campeón, ya ves, ¿quieres dejarlo sin comida por follar? No seas tan calentona, polla habrá y de sobra, hasta te vas a empachar, jajaja.

Subí corriendo a la azotea y a los pocos minutos llegaron, por supuesto que el carnicero todo relajado y mamá con una cara de pocos amigos.

- ¿Salió cariño?

- Si, esto ya está, pero falta otro poco.

- Vale, yo me encargo, ¿tienes hambre?

- Si.

- Ok, termino esto y sirvo.

Lo gracioso es que el carnicero le bailaba, le bromeaba y mamá enojada se hacia la difícil.

- Cambie esa cara doñita, si es guapa, sonría, jajaja.

- Anda siéntate.

- ¿Qué me siente dónde? ¿En tu culazo? Dijo agarrándola de su cintura mientras le bailaba un ritmo urbano

- Eso mismo te pedí o no pudiste, el lunes buscare otro carnicero en el mercado.

- Hey hey, tampoco se me ponga así mi doña, yo solo…quiero llenar bien ese tanque. Dijo viéndole el melocotón con una sonrisa asquerosa, si hasta se relamió los labios

- Oye, jijiji, nada de llenar, te pones condón.

- Así me gusta, que te rías caserita, la única que se lleva las mejores ofertas de mi puesto, la gran Camila Portillo, una señora hermosa, exuberante, de figura caribeña y con clase.

- Jijiji, eres un tonto.

Tenía su carisma y logro que mamá volviera animarse de nuevo, pero claro, toda esa risa, todo ese buen ánimo, toda esa atención que le daba, no venía de gratis, no, por lo que al escuchar llegando unos invitados supe que el objetivo era, ver ese culo bien rojo y sudado.

- Sorpresa doña, de esto te estaba hablando, jajaja.

- Oye, de razón me estás haciendo cocinar tanto, jijiji.

- Por favor, ven conmigo.

Se la llevo de la mano y en vez de presentarla directamente, lo que hicieron fue rodearla, como avizorando lo que estaba por suceder.

- ¿Ella es tu amiga?

- Si, Camila Portillo, la doñita que siempre va a verme la carne con vena, jajaja.

- Hola, un placer doña chichona.

- Jijiji, que dices, no son tan grandes.

- ¿A no? perdón, capaz están llenas de leche.

- Todavía, jijiji.

- Como que todavía, hay que llenarlas entonces, esas tienen que gotear.

- Jijiji, que travieso tu amigo, creo que me quiere ordeñar como una vaca, jijiji.

- Si, este tío es un irrespetuoso, ve unas tetazas y ya quiere colgarse, jajaja.

- Anda para allá cabron (dijo el otro abrazándola) nadie va arruinarle esa pancita de veterana (dijo sobándosela en círculos)

- ¿Estoy gorda?

- Gorda mi polla preciosa, así deben tener la panza todas las hembras, diosss, que rico jamón.

- Oye, jijiji, suelta, jijijiji.

Mamá palmeo su mano y retrocediendo los invito a la mesa.

- Tomen asiento, ya casi sale. Dijo yéndose a la parrilla

- A mí ya se me salió con ese par.

- ¿Qué par? Jijiji. Dijo sin voltearse

- Carajo, ni sostén se ha puesto la guarra, esta para chuparlas así.

- Mira lo que rebotan, se las voy a mandar hasta el techo.

- De que estarán hablando no, jijiji. Dijo saltando para sacudir más los pechos y de paso el cachetón, uff, lo que fue ver eso, pues con ese short parecía no llevar nada encima

- Joder, ¿de dónde sacaste esa cerda callejonera? ¿Qué paso? ¿No trabajo ayer?

- Es una señora de su casa (sonriendo burlón) la veo siempre en el mercado y me saluda con respeto.

- ¿Que? ¿De su casa? No creo, si hasta aquí siento el olor de esa chucha húmeda.

- Lo que sea tiene un culo impresionante. Dijo el otro sin dejar de vérselo

- Es una preciosidad la doña, de pies a cabeza, y lo que hace… (sonriendo burlón)…para que les digo, si lo van a ver.

- Me voy a correr tanto en esa vagina, que se lo va tener que sacar con lampa.

- Yo quiero ver como tiene ese culito.

- Hagan lo que quieran, ya es tema de ella, no soy su novio.

- Yo sabía…que no iba irme de este mundo sin follarme una así, gracias cabron.

- Te diría de nada, pero me debes unas chelas.

- Claro, un par.

Un par de botellas, era el precio por culearse a mi madre, pero claro, si ellos desbordaban de emoción yo estaba igual, pues ella no dejaba de verlos, como escuchando todo y haciéndose la tonta.

- ¿Te doy una mano?

- Si por favor, apenas estoy aprendiendo, jijiji.

- Huele bien, no lo haces tan mal.

- ¿Que huele bien? Dijo bajándose apenas el short con los dedos, pero mostrándole esa pelvis carnosa

- Ohh, estas en tu punto. Dijo acariciándosela

- Oye, no toques mucho, mi hijo se va poner celoso, jijiji.

- ¿El muchacho es tu hijo?

- Si, ya me hicieron uno, jijiji.

- Se ve que esta grande, te hará falta otro para cuando se marche.

- Oye, ¿eué intentas decirme?

- Su pensión no le va faltar, jajaja.

- Hijo de puta, jijiji.

Como tardaba en cocinarse la carne, este le invito una chela mientras la animaba a bailar, luego vino otra latita y otra más, hasta que mamá entonada y coquetona, pidió un momento para ir al baño.

- Si yo me encargo nena, tu mójate la conchita, así no te va doler tanto.

- Eres un… jijiji. Dijo golpeándolo

- Me agradas, tienes buen sentido del humor.

- Tú también, jijiji.

Pero en vez de bajar a la casa, mamá uso el retrete que estaba al frente de nosotros, uno que no tenía techo ni la parte de abajo, así que vimos como entro, como se bajó el short y como se sentó con la prenda en sus sandalias, no saben lo que resoplaron ese trio, al ver sus piernas de amazona de lado a lado, deseando tenerla así, pero claro, aquello era solo el inicio, ya que si algo le encantaba a mi madre era bombear rabos, así que buscando su calzoncito lo que hizo fue sacar el triángulo para que vieran la mancha oscura y redonda que tenía.

- La culeada que te voy a meter desgraciada.

- Uff, como cuchillo en mantequilla.

- Hoy tocamos fondo señores, jajaja.

Prr!!

Por si algo faltara la cerda se metió un pedo.

- Ops, perdón, jijiji.

- Puta madre, que culo tan guarro.

- Así le voy hacer escupir mi leche, a punta de tronadas.

- Señora eso no sonó virgen eh, jajaja.

Si hasta el chorro de su orina, era una delicia para sus oídos, seguro imaginándosela como la podía tener.

“limpiándose y saliendo contenta”

Ahí dije, bueno, ya está, se divirtió, hora de comer, pero no, mamá al salir se ajustó tanto la entrepierna con su short que su carnosa vagina quedo a la vista de todos.

- Ay chicos, ahora si tengo hambre. Dijo viéndose ella misma

- Se nota doña, se nota.

- Uff, lo tiene enorme.

Muy sonriente mamá iba llegando con el hombre de la parrilla, cuando en eso este la recibió con un dedazo en su pata de camello.

- Ya se coci… ¡Ahh!! Cabron. Dijo no pudiendo contener el jadeo y en frente de todos

- ¿Qué tal preciosa? ¿Salió todo de esa conchita? ¿Quedo bien mojadita?

- Sss-siii.

- Vaya, parece que hay pelos por aquí. Dijo burlón y sin dejar de tallarle la línea

- Te equivocas, esta pelada.

- ¿Pelada? Dijo jalándole el short con su puño para ver resoplando lo que tenía dentro

- Oye, jijiji.

- Uff, es una chuchaza peluda.

- Te aviso que le gusta con amor eh.

- Si, ya vas a ver todo el amor que le voy a dar. Dijo soltando su prenda y empujándole el dedo al punto que se lo metió con todo y short

- ¡Ayy!! Hijo de… Jijiji.

Mamá tuvo que retroceder o sino le hacia un hueco en el centro, pero ahí no quedo todo, esa prenda era tan pegada y su cosita estaba tan preparada, que no sabiendo lo que había entrado se comió la tela y no la dejo salir, si, una locura, ver a mi madre con sus uñas tratando de que soltara.

- Qué difícil es la soltería no doña.

- Un poco.

- Si, queda claro que solo un poco, jajaja.

- Ya está, que traviesa es, jijiji.

- Esa cabrona debe chillar como una cerda.

- Pensé que iba a tardar más, pero el hongo me explota.

Mamá quedo con el parrillero y a los pocos minutos, ya estaban sirviendo los platos, por supuesto que ella quería sentarse a mi lado, pero uno de ellos jalo su plato y lo puso en medio de ambos, así que yo quede con el carnicero.

- ¿Mi plato Gerardo?

- Allá esta mami.

- ¿Tú lo moviste?

- Eee…si, para que estes con los invitados, además eres la anfitriona no.

- Ay cariño, allá tú eh, jijiji.

- Tranqui mami, no hay problema, hoy todos la pasamos bien.

- Así se habla campeón. Dijo abrazándome y revoloteando mi cabello

- Bien, a comer.

Diría que los primeros minutos pareció un almuerzo de amigos, como los que hacia mi padre cuando estaba vivo, todos conversaban, todos reían y hablaban de lo rico que estaba la parrilla, hasta que…mamá esbozo su clásica sonrisa cachonda y supe que algo estaba pasando debajo de la mesa, así que asomándome vi una mano sobre su muslo sobándolo de arriba abajo, como buscando sentir la suavidad de su piel, la anchura que tenía y lo caliente que estaba, uff, ¿pero creen que se iba a conformar con eso? no, poco a poco subió a su entrepierna sobándole la pata de camello tal cual lo había hecho el parrillero, y lo mejor de todo es que mamá le separo las piernas para que este le agarrara toda la molleja, virgen santísima, el tipo estaba como loco moviendo su mano, pero no contento con eso, se la metió por dentro de su short y clarito vi cómo le metió el dedo hasta el fondo pues mamá contrajo sus sandalias.

- ¡Ahh!! cabron. Dijo agarrándole el brazo casi arañándolo diría

- ¿Qué pasa doña? ¿Todo bien con mi amigo?

- Aja. Dijo moviendo la cabeza adormilada y con la boca abierta

- Jajajaja, que gusto oír eso.

Pero, ya no solo era la inflada de short o como se lo revolvía, sino que…su coño empezó a sonar, provocando la risa de todos, mientras ella se retorcía.

- Que rara se puso la doña, pareciera que se muere por gritar, jajaja.

- Eso pasa cuando se mete mucho y muy rápido.

- ¿Estamos hablando de comida verdad? Dijo burlón

- Obviamente, ¿o no preciosa? Dijo mordiéndole la oreja

- ¡Ahhh!!

- Joder, no hagas eso amigo, creo que la doña es muy sensible, jajaja.

- Ohh, que rica hembra. Dijo besándole la oreja

Ahí mamá gimió sin pausa y cerrando los ojos se entregó al placer de sus machos.

- ¿No hay rollo verdad muchacho?

- No.

- Entonces hazme un favor, baja un piso y luego vuelves a subir.

- ¿Que?

- Si, hay que ayudarla a soltarse, recuerda que sigue siendo tu madre.

- Ok.

- Hey campeón, anda ve por más chelas a tu casa.

- Si, ahora vuelvo.

Mamá me siguió con la mirada, como no sabiendo a donde iba, mientras el otro le seguía besando sus zonas erógenas.

- ¡Gerardo!! ¡A dónde vas!!

- Ya vuelvo mami, sigue en lo tuyo.

- ¡Cariño!!

Como recordando su pasado de esposa fiel y madre hogareña, se negaba a entregarse al deseo, pero como resistirlo si tenía por herencia la conchita golosa de mi abuela, así que asomándome a los minutos uno de los invitados ya se estaba comiendo el postre.

- No se preocupe doña tetona, yo llevo los platos, aquí todos colaboramos, jajaja.

El carnicero se llevó un par y el otro viendo que tenía un pezón libre, no dudo chupárselo rico, si, mamá tenia a uno en cada pecho y viéndolos sonreía emocionada, desbordada, en su completa lujuria, pues era obvio que alguna vez soñó con esto, uff, si cuando se dio cuenta de mi presencia agarro la cabeza de ambos para jadear mirando al cielo.

- Joder, que escándalo y aun no le metemos la verga, jajaja.

La llevaron así, sin sacarle la boca de sus ubres y recostándola sobre la mesa tiraron algunas cosas, pero claro, primero estaba la pasión, pues ya cuando la tuvieron echada, uno de ellos le empezó a comer los labios, el cuello, el abdomen, y el otro…quitándole una sandalia se comió sus deditos, dioss, lo que gemía mi madre entregándose como si fuera su primera vez, pero ahí no quedo todo, no, cuando la soltaron por un breve momento mamá adormilada les pidió que se juntaran y ellos obedientes lo hicieron.

- Yo también quiero mi postre, jijiji.

- Adelante nena.

- Aquí tengo la que te gusta.

Mamá misma les bajo el pantalón y al ver que uno la tenía larga y el otro grueso por poco brinca frente a ellos, pues la emoción en sus ojos no lo podía ocultar, estaba feliz.

- ¿Te gusta lo que ves? Eh puta.

- Solo les diré una cosa. Dijo sonriente y meneando esos troncos

- ¿Que?

- Soy adicta a culear y me gusta que me deán en dosis grandes.

- Ohh.

- Desgraciada marrana, haber si es cierto.

Empezó a chupar una por una para que agarraran firmeza, pero sin descuidar la otra, era como si tuviera dos engreídos y a los dos les quisiera dar el mismo cariño, pero lo mejor vino, cuando estos se pusieron como piedras y mamá buscando lucirse les quiso hacer garganta profunda, pero claro, cuando se metió el pene largo no paraba de atragantarse y de toser saliva a montón, llegando inclusive a sacarle la lengua por debajo, como toda una hembra con pelos en la concha, pero cuando le toco jugar con el pene gordo, ahí lo pensó, lo midió y soltando su clásica risita mi madre arrugo, pues que iba a sacar la lengua con eso.

- Hey doña, esa va por la conchita, para que se enamore, jajajaja.

Ni siquiera la chupo de frente, lo hizo de costado para que pudiera entrarle…

- Se me corre la cabrona, pero la que tiene abajo no se salva.

- La vas a volver loca.

- No creo, que va (burlón) esta mujer es de su casa, va llorar con la puntita.

Mamá retrocedió y sobándole la venosa no dejaba de sonreírle en la cara.

- ¿O me equivoco nena? ¿Eres de tu casa o no?

- Cállate hijo de puta. Dijo escupiéndole el hongo y puñeteándola a tope

- Ohh, donde quedaron los modales, donde.

- Te voy a sacar esa leche a sentones maldito perro, tú no sabes con quien te estas metiendo.

- Caraja, esta culona es cañera, dice que me la va sacar a sentones, jajaja.

- Eso quiero verlo.

El carnicero saco unos preservativos de su bolsillo y cuando se lo iba a dar, mamá se puso exquisita, pero exquisita con su peluche.

- No, Gerardo.

- Dime mami.

- Anda tráeme mis condones, son unos que dicen piel con piel, te darás cuenta por la imagen.

No saben el gotón que le salió al tipo y como le siguió chorreando el helado al ver que mi madre ya se estaba desnudando, delante de ellos y si como si nada.

- Desgraciada, como puedes tener un cuerpo así.

- Ohh, es infernal este jamón.

Mientras ambos la manoseaban haciéndole un emparedado, el carnicero cogió su short y sacándole el calzón se lo llevo a la nariz.

- Joder, que hedor tiene esta zorra, debe andar pasándola mal con su soltería, pero ahorita le arreglamos esa fuga.

Se bajo el cierre desesperado y mientras miraba a su caserita, este se pajeaba con el triángulo, ahí aproveche para ir por el encargo.

…………………

- Aquí están.

Por si las moscas llevé toda la caja y ni bien puse un pie en la azotea no solo los quejidos de mi madre se escuchaban, sino que ya tenía al tipo encima, golpeándole las nalgas hasta el fondo, (ploff ploff ploff ploff ploff) uff, pero que delicia, ver su culo estallando, la cara rabiosa del hombre, y la cara de mi madre sufriendo la pegada, todo mientras yacía tirada en el suelo.

- ¡Eso!! ¡Dale duro mierda!! ¡Reviéntale la molleja!!

- Mis respetos doña, pensé que no iba a poder con todo eso y miré nomas, jajaja.

- ¡Puta madre!! ¡Qué tal culote tiene esta perra!! ¡es una sandia!! Dijo viendo lo que estaba golpeando con su pelvis y delirando con esa rojota

- Redondito y trabajado para nosotros, las mami gym son una delicia culinaria, jaja.

Escuchar eso, hizo que mi polla palpitara pues meterle tanto trabajo en el gimnasio para luego entregarle el cuerpo a estos asquerosos viejos, era de locos, pero de locos, jamás lo hubiera previsto hace unos años, menos con esa dulce mirada que tenía, pero lo mejor de lo mejor fue ver ese gordo tronco, brillante y chorreante, uff, como solo a las prostitutas más bravas les encantaba, y es que ver esas venas al borde de explotar, raspando su conchita y ella gozándolo, me hizo entender lo pervertida que era, si solo bastaba echarle un ojo al preservativo que me había pedido, “piel con piel”.

- Aquí tienes mami.

Se lo deje cerca a sus ojos, para que lo viera delante de todos, ¿y creen que se lo puso? ¿O le dijo para un momento? No, dejo que el tipo le siguiera embarrando con el pre seminal pues primero eran sus corridas.

- ¡Ayy!! ¡Que rico!! Siii!! ¡Que ricoooo!! ¡No pares!! ¡No paresss!!

- ¡Quién va parar con este culote!! ¡Quien!!

Tanto el carnicero como el otro no dieron crédito de lo que estaban viendo, la señora educada, de porte adinerado, que decía ser de su casa, estaba teniendo un explosivo orgasmo con el sucio pene de un hombre del cual no sabía ni su nombre, pero ahí no quedo todo, pues encima pelo los ojos.

- ¿Se corrió? ¿Se acaba de correr?

- Mira cómo se le pusieron los pelos del chocho, fua, esta es una puta de alto calibre.

- No me lo creo, se le erizaron.

- Y le están goteando, ohhh.

Mientras estos miraban entre sus pies, el tipo que tenía encima se levantó y le pego tremendo bofetón en las nalgas (splash) haciendo que mi madre soltada un gemido.

- ¡Ahhh!!

- ¿Qué tal? ¿Conchita contenta? ¿Feliz?

- Si cabron.

- De nada.

- Ponte esto. Dijo tirándole la caja

- Es verdad nena, siempre hay que cuidarse con extraños o podrías terminar siendo madre soltera. Dijo burlón y volteándose

Ahí vimos como tenía la verga encremada en la base, pues hacia adelante parecía haberla dejado pegada en algún lado.

- Me agarraste desprevenida hijo de puta, pero que rico. Dijo sobándose el peluche

- Tan rico que te pusiste de puntitas no, guarra.

- Jijiji, ponte uno, que esperas.

- ¿quieres más de mi gorda verga? Dijo sacudiéndola

- Si, pero échate, esta vez me toca. Dijo sonriendo confiada

- Claro, dijiste que a sentones, haber si es cierto.

Mientras el tipo se colocaba el preservativo y se recostaba, mamá paso por mi lado con el coño embarrado.

- Disculpa hijo, me agarro por detrás y me la mando hasta el ombligo. Dijo haciendo todavía la seña con su brazo, de cómo resbalo

- Ya veo.

- Pero no te preocupes, no puede embarazar a mami.

- ¿Por qué? Dije sabiéndolo

- Ya luego te lo digo. Dijo guiñándome el ojo y sobándose la pancita

- Va-vale.

Desbordado en emoción esperaba la noticia de su propia boca, pero antes, debía lidiar con esta venosa polla, que apuntando al cielo esperaba por mi madre.

- Su trono está listo doña, tome asiento, jajaja.

- Pero han puesto mi báculo de mando en medio, jijiji.

- Él fue, castígalo.

- Si, ahora va ver.

El tipo se había puesto el condón en la cabeza y esperaba que mi madre no se diera cuenta, pero antes de acuclillarse lo vio.

- Oye. Dijo golpeándolo juguetona y estirándolo hasta la base.

- Si bajaba, pensé que era pequeño.

- Si pendejo, hazte el tonto.

- Empiece doña, queremos ver como monta el caballo, jajaja.

- Mi madre me enseñó a montar, pero aquí en los suburbios fue donde me tire mi primer caballo, jijiji.

- Haber como lo domina, haber como lo somete.

- Vean esto.

El tipo puso las manos en la nuca, todo relajado y mamá parándose encima de él, lo fue acechando, uff, lo grande que lucía y lo voluptuosa que estaba con el cuerpo brillando en sudor, si saque mi teléfono y le tome una foto para el recuerdo.

- No lo guardes cariño, mira esto.

- Ok mami.

Sonriente se acuclillo, agarro ese troncazo grueso y se metió solo el hongo.

- ¿Listo cariño?

- Si.

- Toma foto así.

- Ok.

- Ahora así.

- ¿Como así?

- ¡Así!!

Le metió un sentón con toda su fuerza, al punto que su verga desapareció por completo y sus bolas se sacudieron, uff, dios mío, pero dios mío, como podía tener semejante rabo guardado dentro de ese culo, juro que me corrí de pie tomándole más de una foto, pero ahí no quedo todo, no, como se había fondeado a esa velocidad, a esa fuerza, su vagina la estaba enloqueciendo, no pudiendo dejar de gritar ni de mover las manos como si le pesaran corriente, por lo que a los pocos segundos, mi linda madre, mi bella progenitora, no pudo con tanto relleno y parándose empezó a caminar desorientada.

- Jajajajajajaja.

- Pero que carajos, jajajaja.

- ¿Qué paso doña? ¿No encuentra la ruta hacia el mercado? Jajaja.

Parecía tener un orgasmo tras otro, haciendo muecas y sin poder contenerlos, encima sus piernas le comenzaron a temblar, así que corriendo tuve que sostenerla, llevándola a la mesa para que recostara medio cuerpo, pero ahí no quedo todo, su cadera se seguía meneando mientras abría y cerraba la manguera.

- Tapa esa tubería campeón, va inundar el edificio, jajaja.

- Ohh que puta.

- Sentí como se contraía su vagina, es una veterana angosta, ¿seguro que ya es madre? jajaja.

- Se metió más de lo que podía soportar, debes haberle tocado el útero cabron, jajaja.

- Golpee algo ahí, creo que fue el fin del camino, jajaja.

El otro no se aguantó y llegando con nosotros le abrió el culo para ver como salían los fluidos de su peluche, es más, no le importo tenerme a su lado y metiendo su cara le chupo lo que salía, como si tomara su sopa.

- Eso, para que crezcas grande y fuerte, pero agarra tus verduras también, jajaja.

El tipo le hizo caso y estiro tanto la lengua que chupando le saco un par de pelos, ¿y creen que los escupió? No, se los paso con la corrida.

- Ni siquiera he hecho esto con una puta. Dijo burlón y mirándome

- Ya veo, provecho entonces, ese vello púbico es bien limpio, he visto que le pone su shampoo.

- Ohh, me agrada este muchacho.

- Si, a mí también, jajaja.

Le metió los dedos y dándole un mete/saca rápido hizo que soltara otro buen chorro, pero esta vez le pego toda la boca y lo succiono como si fuera un mango, uff, como sonaba y como la hacía gritar desesperada.

- No la sueltes, no la sueltes.

- Si, hasta que se desmaye.

Mientras ellos lo gozaban, mi madre me agarraba con fuerza la mano, ahí no pude más y dejando mi teléfono en grabación le estrujé el cabello y le metí los dedos en la boca, no saben la cara de perra que puso, con decirles que golpeé su cabeza contra la mesa y le escupí en la cara.

- Eres una cachonda mami, una milf, una calentona sin remedio, que no pude vivir sin su dosis de rabo, sí, porque a ti solo te gusta el rabo, eh, te encanta sufrir, hacer escándalo, que te revienten como perra de la calle.

Ahí el carnicero se asomó y aplaudiendo me dijo…

- Que sería de una madre como esa sin un hijo como él, bravo muchacho, bravo.

- ¿La quiere?

- Si, tiene un pendiente aquí, una cuenta que saldar.

- Adelante, que pague con intereses. Dije abofeteándola para dejarle su saliva

- Oh si, lo va hacer.

Este la agarró del pelo y llevándosela como un estropajo la hizo sentarse encima de su amigo.

- Enséñale a su hijo, como se cabalga un gordo culo como el de su madre

- Ok, lo siento muchacho, pero mi pene quiere concha velluda.

Mi madre aun desorientada tuvo que sentir todo el grosor de ese rabo, ensartándose cual brocheta, para luego bombearla como si no hubiera un mañana, uff, lo que hacía saltar ese cachetón, creo que un poco más y se lo ponía en la espalda, ahí reaccionó, ahí volvió en sí, y chillando tuvo que aguantar la cogida, pero que creen, el tipo era tan macho, que mi madre saciada de verga tuvo que quitarse su mano de la cintura, para levantar toda la pierna hasta arriba y quitarse de encima.

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