Una afortunada avería
La carretera está vacía, el coche se ha detenido y la noche promete ser larga. Con el frío calando huesos y la ropa que apenas cubre, Betty sabe que la ayuda que llega no será la que esperaba. Esta vez, la avería no es mecánica, sino del deseo.
-¡¡¡Joder Betty!!! Puedo pedir perdón un número limitado de veces. Ya te he dicho que lo siento. Pensé que por unos días más no pasaría nada-
-Te dije mil veces que llevases el coche al mecánico, que ese ruido no era normal-
Y aquí estamos. Mi marido y yo tirados en medio de una carretera secundaria a las tantas de la noche. Lo que más me fastidia no es esta situación, sino lo que me voy a perder. Vamos de camino a una fiesta privada a la que llevo meses deseando ir. Mi marido y yo no hace mucho que nos hemos decidido a explorar el mundo swinger y cuando por fin llega el día…el puto coche decide que podemos esperar un poco más.
-Pues tendrás que ir a buscar ayuda solo, porque yo así vestida no puedo salir del coche-
Me había vestido para la ocasión. Llevo un top cruzado que deja ver gran parte de mis generosos pechos y que marcan claramente mis pezones, completamente erectos por culpa del frio. Mi marido siempre dice que mis pezones son una maravilla. No es algo que yo destacaría, pero parece que mis pequeñas aureolas rosadas culminadas con un pezón grueso pero redondito hacen las delicias de mi marido. Por debajo de la cintura solamente llevo unas mallas de rejilla con amplios agujeros que dejan muy poco a la imaginación y en mis delicados pies calzo unos zapatos de tacón que estilizan mucho mis piernas.
-Joder cariño dejarte sola en el coche vestida así no me hace mucha gracia-
-¿Vestida cómo?-
-Vale, vale. No he dicho nada. Voy a buscar alguna gasolinera a ver si me pueden echar una mano. Pero tú quédate en el coche y cierra bien.-
Que magnifica noche. Una hora hace ya que mi marido se fue en busca de ayuda y a mí se me está acabando la batería del móvil de tanto navegar por internet en busca de entretenimiento. He pensado en ponerme algo de porno y hacer unos buenos dedos pero no. Me niego a convertir lo que iba a ser una gran noche en algo todavía más patético.
Estoy acojonada, perdón, acojonada es poco, muerta de miedo. Un coche se acaba de parar a mi lado. Miro fijamente hacía delante porque ni siquiera me atrevo a mirar al conductor. ¡Joder! Qué vergüenza como encuentren mi cadáver vestida así tirada en medio de la montaña. Pienso mientras me tiemblan las piernas.
-Hola señora. ¿Se encuentra bien?-
Al otro lado de la ventanilla un chico de no más de veinte añitos me mira fijamente.
-Sí, sí. Estoy bien gracias. No pasa nada estoy esperando a mi marido que ha ido a hacer pipí aquí al lado-
-Ah vale perfecto. Estábamos preocupados por usted no es un buen sitio para estar sola a estas horas, sino le importa esperaremos dentro del coche a que su marido vuelva y luego nos iremos-
La verdad es que el chico parece muy amable, pero al hablar en plural, imagino que no está solo y eso no me deja muy tranquila.
Han pasado ya unos 15 minutos y supongo que ya empezarán a sospechar que me he inventado la historia de mi marido. Creo que lo mejor será que empiece yo a hablar para por lo menos tener así la iniciativa. Voy a tocar el claxon.
-Dígame-
-Perdona que te haya mentido pero es que estoy un poco asustada. El coche se ha estropeado y mi marido ha ido a buscar ayuda. Así que no hace falta que esperéis. Os podéis ir si queréis-
-Vaya que putada. Menudas horas para que falle el motor. Le importaría abrir el capo para que le echemos un vistazo. No somos mecánicos profesionales pero alguna cosa sí que sabemos.
La cosa se está poniendo fea por momentos. Ya imagino los titulares, mujer hallada muerta en carretera secundaría, la estrangularon con sus propias medías de red. Mientras me monto mi película, del coche han bajado 4 chicos más de edad similar. A pesar de su juventud tienen rostros serenos y buen cuerpo. Quizás sean jugadores del mismo equipo de futbol, ya que se les nota fuertes y tonificados como solamente la juventud sabe hacer.
-Esto tiene pinta de ser el tensor de la correa-
- Luís saca la caja de herramientas, que creo que con un buen apretón estará solucionado-
Parece que estoy de suerte, no solo no me van a violar o algo peor sino que he encontrado a los chavales más respetables y apañados en kilómetros a la redonda.
-Gracias de verdad chicos-
Cuando el chico que estaba apretando el no sé qué de la correa se ha girado para hablarme, he podido ver como sus palabras morían en sus labios antes de salir. Con la alegría de ver que todo va bien he salido del coche sin recordar cómo voy vestida.
-De verdad que os lo agradezco, así por lo menos podré encender el motor y poner la calefacción, me estoy muriendo de frio-
De repente un chico se ha acercado por detrás y me ha puesto una chaqueta. El chico en cuestión es alto y he podido notar sus fuertes brazos porque no solo me ha prestado su chaqueta, si no que me ha abrazado con fuerza contra ella para que entre en calor.
-Mu.muchas gracias-
-Tranquila, es un placer ayudar-
Me está susurrando al oído y mi cuerpo está entrando en calor pero más que por la chaqueta por el roce de su joven cuerpo contra mi espalda.
-Bueno señora. Esto ya estaría-
El tal Luís está sentado en el coche que por fin está encendido y no hace ese extraño ruido que nos ha hecho parar-
Es una suerte que el motor esté en marcha porque ha ocultado el gemido de sorpresa del chico que me ha ofrecido la chaqueta al cogerle el paquete por encima del pantalón. Por mis ovarios que yo está noche me pego la fiesta de mi vida.
-Chicos os tengo que agradecer esto, me habéis sacado de un ben apuro-
El que aún tiene metida la cabeza en el capó del coche no tiene su día de suerte. Otra vez al girarse para contestar se queda mudo. Su amigo me está comiendo el cuello como si de un vampiro se tratara.
-Vaya vaya, no me vas a decir que no tienes con qué pagarnos el arreglo- me suelta el tal Luís sonriente.
-La verdad es que sí-
Empujo a Luís contra el morro del coche, le bajo el pantalón y empiezo a besar su polla que en dos segundos ha pasado de estar flácida a ser todo un monumento a la masculinidad. Estoy notando las pulsaciones del chico en mi lengua, transmitidos directamente a ella a través de su glande.
Me encanta esta sensación, no puedo para de tragar. Los sonidos de chupetones y arcadas inundan la noche ahora que el motor del coche vuelve a estar apagado. He abierto los ojos y me he encontrado una grata sorpresa. A mi diestra y siniestra han aparecido dos pollas más, venosas y de buen tamaño.
Me derrito, mis flujos corren libres a través de los grandes agujeros de mis medias mientras que en mi boca albergo una gruesa polla que casi me impide respirar y con mis manos masajeo dos enormes falos.
Una cacofonía de gemidos impregna el aire.
-Joder Luís te dije que a esta nos la follábamos-
Despego la boca de la polla de Luís para increparles.
-Claro que me vais a follar, niñatos. Pero lo vais a hacer como yo diga-
Estoy chupando las tres pollas por turnos y no sé cuál me gusta más. La del tal Luís es de tamaño medio pero tremendamente gorda. Me duele la mandíbula ya que tengo que desencajarla para poder engullirla toda. La de su compañero a la derecha es más finita pero larga como un día de verano. Si bien puedo tragar entera la polla de Luís, no sin dificultad. Al intentarlo con la de él, casi vomito. El sonido de arcadas ha puesto todavía más calientes a los chicos.
La del compañero de la izquierda es mi favorita es la combinación de las dos anteriores. Así que durante un buen rato me recreo con ella.
Primero ensalivo bien los cojones del crio mientras le pajeo salvajemente. Por el rabillo del ojo puedo ver como los otros dos miran atónitos el espectáculo. Una vez sus pelotas gotean de mi saliva me trago entera su polla sin perder contacto visual ni un segundo.
-¿Te gusta mi polla eh perra?-
-Mmmm uhummmm- Eso es todo lo que puedo decir con la garganta llena.
No puedo parar, me lo merezco, esta es mi noche. Con cada envite mi nariz toca su pubis. El crio está en la gloria. Lo noto por como respira entre jadeos.
Con su polla aún en mi boca me levanto, mis rodillas me están matando. Y apoyando mis manos en el capo sigo mamando usando ahora mi cuerpo entero como ariete.
Noto como unas manos desgarran mis medias.
-Ja ja ja. La muy guarra no lleva bragas-
Mientras los demás ríen siento como un sable llena mis entrañas. Tiene que ser un compañero nuevo. Ya que tengo frente a mí a tres de ellos. Me da igual, ni si quiera me giro para ver quién es. Estoy disfrutando demasiado de mi polla perfecta.
De repente con una mano en mi frente el crio ha desalojado su polla de mi garganta. No me da tiempo a poner cara de disgusto, en un segundo vuelvo a estar comiendo la polla del tal Luís. Otra vez me duele la mandíbula
Noto como largos ríos de flujo corren por mis piernas. Joder hacía años que no estaba tan cachonda. De mi boca se escapan hilos de baba ya que no puedo cerrarla debido al tamaño descomunal de la polla del tal Luís.
Con cada empujón del chico que tengo detrás, mi boca traga más hondo. Hay veces en que apenas puedo respirar. No sería una mala muerte pienso.
Estoy en el aire. Literalmente. El chico que me está follando me ha levantado en volandas sin dejar de bombear mi coño. Me tiene cogida por detrás de las rodillas lo que deja mi clítoris inflamado totalmente expuesto. El chico de la polla larga empieza a chuparlo.
Notar una lengua en mi coño mientras una polla lo atraviesa supera mi umbral de resistencia. Me corro como una puta, soltando chorros de flujo que aterrizan directos a la cara del chaval.
Mi follador me posa suavemente encima del talLuís, que está en el suelo, sobre una toalla que no sé en qué momento ha aparecido allí. Con gran delicadeza me acomoda para que me clave la gorda polla en mi intimidad. Empiezo a cabalgar como una amazona. El chiquillo sobre el que me he corrido escaso minutos antes y el de la polla perfecta se ponen frente a mí y me ofrecen su regalo. Lo acepto gustosa.
Me falta el aire, entre el esfuerzo de cabalgar la gorda polla del tal Luís y tragar dos enormes rabos alternativamente, estoy poniendo mi resistencia física al límite. Ellos siguen preguntándome si me gusta y llamandome perra o cosas así. Yo solo contesto con gemidos rellenos de polla.
Me había olvidado del chico que me follo primero. Mi ano me lo ha recordado. Dos fuertes manos están separando mis nalgas. Aflojo mi esfínter para que se abra como señal de ofrecimiento. La respuesta llega hasta mi estomago.
Un enorme falo acaba de abrirme el culo. Entre la su polla y la polla de miguel hay una débil muralla de mi carne. Me mareo
Quizás no sean de un equipo de fútbol sino más bien de ballet. Ya que sus pollas se compenetran a la perfección. Cuando una entre en mi ano la otra sale de mi coño. El baile de pollas en mi boca no tiene nada que envidiar. No es fácil mantener la coordinación con 4 pollas para una sola. Abro bien la boca y dejo que sean ellos la que me la follen. Toda la saliva está cayendo encima de Luís que la recibe con la boca abierta.
Por el rabillo del ojo veo un 5 jugador. Lo está grabando todo. En otra ocasión me importaría. Hoy no.
Mis ojos se ponen blancos de placer, no puedo aguantar más. Ellos tampoco. Puedo notar las convulsiones en sus gordas y perfectas pollas. Me corro como nunca se ha corrido antes una mujer. Mis gemidos llevan al límite a mis chicos.
-Chicos ha llegado la hora- digo al tener la boca libre por primera vez en lo que me han parecido horas-
Me pongo de rodillas en el suelo con las manos a mi espalda. El quinto integrante se acerca. El flash del móvil me ciega. Noto como uno a uno descargan su corrida en mi cuerpo. Intento recibirlas con mi lengua pero son demasiados. Estoy rodeada y desvalida. Acabo bañada en semen y sudor. De mis pezones cuelgan espesos lechazos al igual que de mi barbilla. Uno a uno les limpio la polla como muestra de agradecimiento.
Se apaga la luz del móvil del quinto integrante. Espero haber hecho un buen papel, pienso.
-Joder Betty sabía que no me defraudarías- escucho.
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