El viejo y la arqueóloga parte 3
Nacho sabe que su esposa es irresistible, pero su ego es más fuerte. Cuando una mentira para impresionar a un viejo se convierte en una invitación real al pecado, el narrador decide no detenerse: solo quiere ver hasta dónde puede llegar el juego.
EL VIEJO Y LA ARQUEÓLOGA Parte 3
Si había querido sorprender al viejo lo había logrado realmente, pude notar que no sabía qué hacer ni decir, me seguía con la mirada con ojos de asombro.
Era un salvaje que veía por primera vez algo relacionado con la civilización, un mechero encenderse en la oscuridad.
El estupor del hombre de neandertal ante el homo sapiens.
_ ¿Es vedad eso, joder?_ dijo cerrándome el paso, yo venía con la paella, había unas mesas al lado del puesto callejero.
_ ¿El qué?_ dije un poco mosqueado
_Que sois una parejilla de esas, liberales o como se llamen_ era evidente la ansiedad que lo dominaba.
_No es para tanto_ dije
_Es que joder, con lo buena que está tu mujer_ dijo y se quedó esperando mi reacción.
Elena seguía bailando con los niños alrededor, la niña esta llamada Tere con su hermanito y los moscones a unos pasos.
Era tan alta, desde su 1,76 más los taconazos, su cuerpo flexible y potente, que era imposible no quédesela mirando, aun con ese vestido sencillo de verano.
Me senté a la mesa, tenía unos mantelillos de papel, el viejo se sentó frente a mí.
_Me imagino que no andará usted ventilando esto por todos lados_ dije
El viejo tragó saliva.
_Yo soy una tumba, quillo, vamos despreocúpate, de esto una palabra a nadie_
Elena vino hasta nosotros con los niños.
Se sentó en la mesa.
_ ¿Vas a por unas bebidas, cariño?_ me dijo, con una sonrisa
_Yo voy, unas birritas eh y unos refrescos para los niños_ Dijo el viejo
Se levantó como un resorte de la silla.
_Está en todo sitio nuestro amigo_ dije a Elena
_Como eres, no comiences con eso_
_ ¿Puedo ir con Tere?_ dijo nuestra hija
_Ahora vamos a comer, luego vas_ dijo mi esposa.
El viejo regresó con las bebidas, los botellines y los refrescos, miraba a Elena con toda la ansiedad pintada en el rostro.
_Mañana voy a llévate a una cueva que ya verás_ dijo el viejo
_Comienzo a pensar que mis amigos se han engañado con el sitio_ dijo ella
El viejo miró a los niños, mientras ella les servía la paella en unos platos de plástico.
Quería decir algo sobre lo que habíamos hablado pero se daba cuenta que no podía hacerlo delante de los niños.
_La niña esta, Tere, es de toda confianza, digo por si estáis pensando en una niñera_ dijo el viejo
_No, no lo habíamos pensado, pero gracias por la información_ dijo Elena
Me pareció que ella estaba un poco distante con don Eusebio después de lo que yo le había contado, de que me ponía verla con él.
_Bueno, Elena, mañana te recojo a eso de las nueve, creo que en este sitio al que iremos encontrarás algo, vamos, por mi alma lo digo_ dijo y se despidió luego de acabar su botellín y ver como nosotros acabábamos de cenar.
_Estaba un poco rarillo ¿no?_ dijo ella
_Yo creo que le tienes loco_ le dije al oído, los niños corrían delante nuestro y no podían escucharnos.
_Te digo que pienso una y otra vez las locuras que me has dicho y no me lo creo_ dijo ella
_Bueno, nunca me había pasado algo así y he sido sincero contigo_
_Sabes que nunca me han gustado las cosas raras ni los jueguecillos de ese estilo_ dijo ella
_A mí tampoco_ dije
Casi nunca reñíamos con Elena, era una relación muy armoniosa, estábamos acostumbrados a hablar de todo.
_ ¿Y entonces, como lo explicas?_
_No lo sé, es el ambiente, supongo_
Íbamos caminando lentamente hasta donde habíamos dejado el coche, era una cálida noche de primavera, casi verano.
_ ¿A qué te refieres?_
_A como te miran todos aquí, eres como una aparición y luego el viejo este y sus amigos_
_Anda ya, Nacho, miedo me das ¿Qué hay con que me miren? ¿Y qué pasa con los amigos?_ dijo ella.
_Que deben comentar cosa de ti, ya sabes en plan machote, de lo buena que estás y esas cosas….-
_Joder ¿y eso te pone? algo tan cutre, es que no eres tú_
_Ya te digo que no sé lo que me pasa_
_Tal vez sería mejor si nos marcháramos de una vez_ dijo ella
_Bueno, espera a mañana, a ver qué suerte hay_
_Se me va a ser difícil, estar toda la mañana con don Eusebio, después de lo que me has dicho de él, tienes cada idea_ dijo ella.
No estaba la situación para que le contara la tontería que le había dicho al viejo. No tuve valor para hacerlo en ese momento.
Hablaría luego con el viejo y le diría que todo había sido una broma que no éramos una pareja liberal ni mucho menos.
Por la mañana desayunamos en la posada y a eso de la nueve el viejo pasó a recoger a Elena, en su viejo Seat, llevé a los niños a la piscina, comimos algo en el pueblo y regresamos luego al hotel. Estaba haciendo mucho calor ese día.
Me encontré a Elena, armando las maletas, en nuestra habitación.
_ ¿Qué sucede, cariño?_
_ ¿Qué pasa, mamá, nos marchamos?_ dijeron los niños.
_Id a vuestro cuarto, ahora voy yo_
_ ¿Podemos usar la Tablet?_
_Si, podéis_ dijo Elena
_Pero, cariño, ¿Qué pasa?_ dije
_Pasa que eres un gilipollas_ dijo ella en cuanto nos quedamos solos.
Llevaba todavía la ropa de arqueóloga, esos shorts color caqui y la camisa manga corta.
_ ¿Por qué dices eso?_ dije
_Ya sabes por qué lo digo_ dijo ella
_Bueno si te refieres a…._ comencé a decir, tanteando el terreno
_Así que ahora somos swingers, que hacemos intercambios, mira y yo que no me había enterado de nada_ dijo ella, se quitó el short, al menos había dejado de hacer las maletas.
Vi que usaba uno de esos tangas diminutos que solía llevar, aún con la ropa de trabajo, observé el triángulo de tela y debajo el coño abultado y sugerente.
_Fue una estupidez, lo sé, me hacía gracia ver la cara que pondría ese viejo_
_ ¿Pero tú eres tonto? Podrías haberme avisado ¿no?_
Una luz de alarma se encendió en mi cerebro, ¿Qué significaba eso de podrías haberme avisado?
_Perdona, debí habértelo dicho_ dije
_Además que es una putada, mira_ dijo ella y cogió una cosa en su mano y me la pasó
_ ¿Qué es esto?_ dije, era como una punta de flecha, de hueso o de piedra, dentro de una bolsa de plástico.
_Es un arpón, parece ser del neolítico, habría que hacerle pruebas, pero vamos, que estoy segura que si_
_Joder, que bueno ¿es de la cueva a la que habéis ido hoy?_
_Si, pero la has cagado tú_ dijo ella arrebatándome la pieza de la mano.
_ ¿Por qué yo?_
_Por lo que ha pasado con el viejo_ dijo ella
Mi mente empezó a correr atropelladamente, como si corriera delante de los toros en San Fermín.
_ ¿Qué ha pasado con él?_ dije
_Nada, nada ha pasado, pero he vivido un momento de mierda gracias a ti_ dijo ella
_Cuéntame_ dije
_Debería matarte_ dijo ella y se sentó en la cama, llevaba la camisa abierta y se veía su sujetador, grande y reforzado, preparado para contener sus tetazas enormes mientras trabajaba.
_Venga, si se ha propasado contigo veremos que hacer…_
_ ¿Ahora dices eso?_ dijo ella
_Que ha pasado, Elena, dímelo ya_
_La cueva esa a la que hemos ido, es muy retirada, hemos andado mucho por senderos empinados, al llegar me sorprendió lo profunda que era, el viejo llevaba una linterna, la encendió,
Elegí un lugar para excavar, al lado de unas piedras que tenían signos de haber recibido lumbre alguna vez, bueno me puse guantes, cogí el paletín, sentía la respiración pesada del viejo detrás de mí, yo estaba arrodillada, así que estaría dele mirarme el culo, y con lo que tú me habías dicho, me lo has arruinado todo con tus tonterías.
Bueno, que nada, no he tenido que excavar mucho y me he topado con esto, imagina la emoción que tenía, lo limpié con el cepillo.
_ ¿Has encontrado algo?_ dijo el viejo a mis espaldas, me puse de pie, para ver mejor al lado de la linterna y entonces joder, sentí las manos del viejo en mi cintura y luego, joder……..su polla en mi culo, se había pegado a mí.
_Que buena que estás, chiquilla_ me dijo, su respiración era de psicópata de película, vamos.
_ ¿Pero qué hace? ¿Está loco?_ le dije
_Venga, chica, si tu maridito me lo ha contado todo anoche_
_Quíteme las manos_ dije, porque el viejo seguía con las manos en mi cintura.
_Joder, es que estás de muerte_ dijo y se aproximó a mi e intentó besarme, tuve miedo en ese instante, a ver si se le ocurría violarme, allí en esa cueva, le empujé, pero apenas le moví.
_Ya me dijo tu marido que os va este rollo de que te gusta follar con otros tíos_ me dijo
_Pero ¿qué coño dices, subnormal?_ dije y ahora si le empujé con todas mis fuerzas y trastabilló, me miró con odio y rabia y tuve miedo, parecía que estaba a punto de darme una hostia.
_Venga, que ya sabías a lo que venías_ dijo el viejo
_No, mi marido, no sé qué te habrá dicho, pero no es así como suceden las cosas_ dije
_ ¿Por qué le has dicho eso?_ dije yo, estaba en un estado de estupor por lo que me estaba contando y a la vez ¿Para qué negarlo? Era como estar viendo una película, mi esposa con ese neandertal en la cueva, sabía que no la había violado sino no me lo estaría contando tan tranquilita.
_Porque me pareció que era mejor seguirle el juego, comprendí que tú le habías dicho alguna gilipollez, en el estado en el que estabas anoche, luego de lo que había pasado en la ducha y bueno, en ese momento se me ocurrió eso_
_ ¿Y él?_
_Pareció calmarse_
_ ¿Cómo es el rollo este?_ me dijo el viejo.
_Que mi marido debe estar enterado de lo que va a pasar y yo debo dar mi consentimiento, no sé qué es lo que te habrá dicho, pero no son así estas cosas_ dije, comencé a recoger mis herramientas y me guardé la pieza esta en mi bolso.
_Me ha dicho que sois de esos, que os va el rollete de los intercambios y de follar_ dijo
_Es que no le he dicho nada, me preguntó si éramos de esos y le he dicho, si, somos de esos_ dije y le conté a mi esposa el episodio completo, lo de los chavales bailando cerca de ella y que eran moscones y que debía apartarlos, en fin traté de ser claro.
_ ¿Cómo se te ocurre, Nacho?_ dijo ella y se apoyó con los codos sobre la cama
_ ¿Y pasó algo más?_
_Le he dicho que hablaría contigo a ver como seguíamos_
_ ¿Hablaremos con él entonces?_
_Nacho, a ver si te enteras, no pienso hablar con ese viejo nunca más en mi vida y hoy mismo nos marchamos de aquí_ dijo ella
_Vale ¿Y el hallazgo este de la cueva?_ dije
_Por eso te digo que la has cagado, ni siquiera sé cómo llegar a ella sin el viejo_ dijo Elena, tenía un brillo de rabia en sus ojos negros, joder, los pechos parecía que iban a salírsele por fuera del sujetador.
_Pero hay algo que no me estás contando_ dije
_Ya te lo he contado todo_ dijo ella
_ ¿Todo?_ dije y abrí su camisa, estaba empitonada, era evidente, sus pitonazos se distinguían erectos a través de la tela del sujetador.
_Deja ya_ dijo ella
_No sé por qué, pero hay algo que no me dices_
_ ¿Qué quieres que te diga?_ dijo ella
_Tú sabrás_ dije y acaricie su vientre plano y bajé por el triángulo de tela del tanga y lo recorrí con un dedo y sus muslos eran impresionantes, macizos, duros, musculados.
_ ¿Quieres que te cuente que le miré la polla?_ dijo ella
_Joder, Elena_
_No puedo creer lo pervertido que eres_ dijo ella
_ ¿Le has mirado la polla?_
_Si, cuando le empujé, ya sabes, por un momento pensé en que iba a violarme, que era inútil defenderme y que debería dejar que me folle y miré su polla que le abultaba bajo esos pantalones mugrientos y pensé que no tenía condones y que me follaría a pelo, era como una pesadilla_
_Pero te puso cachonda eso_ dije
_No puedo creer que seas tan machista, no me puso nada, estaba asustada, joder, imagina estar en una cueva perdida en medio de la nada con un troglodita así, pensé en los niños y en que debía salir viva de allí, luego noté que se calmaba y bueno, ya sabes…._
_El macho que coge a la hembra a la fuerza en una cueva de esas, todo muy neandertal ¿no crees?_ dije
_Nacho, te cuento que estuve a punto de ser violada y eso es todo lo que se te ocurre decir, me voy a duchar_ dijo ella y se puso en pie, se quitó el resto de la ropa.
Ella entró al baño, escuché el agua correr.
Mi móvil vibró.
_Soy Eusebio, quiero hablar contigo_ ponía, leí varias veces las palabras en la pantalla.
No imaginaba que un neandertal como el viejo tuviese un móvil y que supiera escribir además.
_ ¿Qué quieres?_
_Estoy abajo, fuera del hotel, al lado de los coches_ ponía
Pensé en qué coño hacer, tal vez podría arreglar las cosas, lograr que Elena pudiera seguir excavando en la cueva.
_Ahora bajo_ dije
Me asomé en la habitación de los niños, estaban enfrascados en sus dispositivos, estamos creando monstruos, pensé, pero lo mismo habrán pensado nuestros padres de mi generación.
_Mamá se está duchando, bajo un momento, quedaos aquí ¿vale?_ dije
Me miraron por el rabillo del ojo, mirando las pantallitas, no pensaban ir a ningún sitio.
Bajé por las escaleras, al pasar por la recepción miré al conserje, era un viejo de pelo ralo y mirada abotargada, solo él podía haberle dado mi teléfono a Don Eusebio.
Salí al calor del mediodía, el sol me pegó en la cara como castigándome por pervertido, como había dicho Elena.
Fui hasta el parking que estaba a un costado de la posada, allí estaba el viejo Seat color rojo y el viejo dentro del coche.
Abrí la puerta del copiloto, entré al coche, todo estaba candente y sucio allí, era un pequeño infierno.
_ ¿Qué quieres?_ dije
_Quiero follarme a tu mujer ¿estás de acuerdo?_
_Joder…..pero….._ no supe que decir
_Mira no sé cómo os lo montáis vosotros, tu mujer, joder, es que está tan buena, hoy, no sé si te habrá contado, he tenido mi verga en medio de esas nalgas, joder, tío, casi me corro al instante_
Me miró con esa mirada bovina que tenía, pestañeando levemente.
Me costaba respirar en ese pequeño cubículo del coche.
_Pero te has pasado, tío, pensó que ibas a violarla, no era lo que habíamos hablado tú y yo, no debes mezclar todo_
_Que teatrera, perdona que te lo diga, que eres el marido, pero ha estado zarandeando ese culazo delante de mis ojos desde el principio y enseñándome esos tetones que se carga, que hace mucho calor aquí, decía y se desabrochaba unos botones de la camisita, vamos, que por algo te he dicho lo que te he dicho_
_ ¿Te das cuenta que estás hablando de mi mujer? ¿Quieres que te parta la cara?_
_ ¿Quieres pelear?_ dijo mirándome en forma belicosa
_No, solo digo que la has liado, porque ella quiere seguir con esas excavaciones, en la cueva, pero tú la has jodido_
_ ¿Qué coño me importa la cueva, tío? Me la suda la jodida cueva, ya te he dicho que solo quiero follarle ese culazo que tiene, hablemos claro ¿Quieres que me la folle sí o no?_
Dudé un segundo y luego dije lo que dije, porque estaba como fascinado con esa manera de hablar de ese viejo, hablando de Elena, de mi elegante y refinada esposa y pensaba realmente que ese viejo neandertal nunca podría, que nunca lo conseguiría, que era inalcanzable para él por más polla enorme que tuviera.
_ Sí, quiero que te la folles…._
_Entonces dime como lo hacemos_ dijo
_No se trata de que yo quiera, es ella quien debe dar su consentimiento y tú ya vas en desventaja porque hoy la has jodido bastante_
_Vale…… ¿Cómo lo hacemos?_
_Llámala y discúlpate por lo de hoy y debes prometerle que no harás ninguna tontería la próxima vez que vayan a la cueva_
_Joder, dime una cosa ¿Con cuántos tíos habéis follado o intercambiado?_
_Eso no te incumbe_
_No quiero que me toméis por gilipollas, me voy a poner mu malo si eso sucede ¿sabes lo que te digo?_
_Nadie se está quedando contigo, pero debes ir con cuidado, primero que nada debes disculparte y prometer que no intentarás nada en la cueva, no debes asustarla y luego….yo te ayudaré, pero déjame convencerla_ dije
No sé porque decía todo esto, no sé lo que buscaba, solo quería seguir un poco más con el juego, lograr que Elena volviese a la cueva esa para continuar con las excavaciones.
Volví a nuestro cuarto, Elena ya se había duchado y tenía en sus manos el móvil.
_Me ha escrito_ dijo
_ ¿Quien?_
_Don Eusebio, quiere disculparse por lo de hoy, dice que mal interpretó tus palabras y que no volverá a suceder_
_ Se da cuenta que ha cometido una estupidez, normal, te dije que no era tan grave_
_ ¿Qué piensas? ¿Vuelvo a esa cueva con él? deberías venir conmigo ¿No crees?_
_Tal vez podríamos llamar a esa chica Tere para que se quedé con los niños esta tarde y te acompaño_
_Si, pero que se quedé con los niños aquí en el hotel, no en la piscina_ dijo ella
_Podemos arreglarlo_ dije
_Pero ese viejo seguirá pensando que somos una pareja liberal_
_Que piense lo que quiera, que seamos una pareja liberal no quiere decir que nos follemos a todo lo que se mueva_
_No somos una pareja liberal, no digas eso ni en broma_ dijo Elena
Lucas entró en la habitación.
_Tengo hambre_ dijo con su vocecita
_ ¿No habéis comido ya con tu padre en el pueblo?_
_Si, pero igual tengo hambre_ dijo el niño
Fue un momento de cierta tensión cuando el viejo me vio con ella, dispuesto a acompañarles, no sé si en su fantasía estaba la idea de follársela en la cueva o hacer el intento al menos.
Hasta se quitó la gorra de la cabeza para disculparse con Elena.
_Te pido que me disculpes, no sé qué se me pasó por la cabeza, no volverá a suceder, puedes estar segura de ello_ dijo el viejo
_Vale, ha sido un mal entendido_ dijo ella en forma cortante
_Os pido disculpas a los dos ¿vale?_ dijo el viejo
_Claro, hombre, no se hable más_ dije yo, intercambié una mirada de inteligencia con él y otra con mi esposa, me sentía como una especie de doble agente.
Subí en la butaca del copiloto y Elena en el asiento trasero.
_Que calor hace aquí ¿No? Y aún no estamos en verano_
_Aquí en verano es que te achicharras, el calor raja las piedras_ dijo el viejo.
Otra vez me parecía raro que un hombre de neandertal condujera un coche.
Luego llegamos al sitio y descendimos, realmente no sé si el camino era muy intrincado o el viejo mareaba la perdiz, pero lo concreto es que si nos abandonaba allí nunca encontraríamos el camino de regreso, eso era seguro.
La cueva realmente era muy grande y profunda y estaba tan oculta en medio de las sierras de un modo que no era fácil encontrar la entrada ni aún en plena luz del día.
Estábamos sudando y las piernas poderosas de mi esposa brillaban por la fina película de sudor que las cubría, el viejo no podía evitar mirarla de un modo turbio.
Por un momento yo también sentí temor, a ver si decidía matarnos, violarla a ella y ocultar los cadáveres.
Ese pensamiento morboso e improbable también contribuía a generar esa excitación dentro de mí que se emparentaba con la tensión sexual que había entre nosotros.
Elena procedió a formar una cuadricula, según sus palabras donde continuaría con la excavación de la mañana.
Era un cuadrado delimitado por unas estacas unidas con hilo blanco.
Se puso los guantes y de rodillas comenzó a trabajar con el paletín.
Salí a fumar fuera de la caverna, el viejo vino conmigo.
_ ¿Has hablado con ella? Me tiene como una moto_ dijo
_Tú tranquilo, solo se va a dar_ dije
_ ¿No te importa que otro se la folle? Con semejante mujer, tío, te juro que no lo entiendo_
_Te acostumbras_ dije, me complacía interpretar ese papel absurdo, nunca dejaría que nadie se follara a Elena, ni siquiera este viejo, creo que en ese momento lo supe con claridad, era solo un juego, me ponía imaginar a Elena con este neandertal pero nunca aceptaría que ella follara con este viejo ni con nadie, me tranquilizó haber arribado a esta conclusión.
Volvimos a la caverna.
Elena estaba de pie.
_He hallado algo_ dijo y me lo enseño, lo estaba cepillando, llevaba guantes
_Que bueno ¿qué es?_
_Un trozo de una vasija al parecer, pero algo no encaja bien_ dijo ella, un poco decepcionada
_ ¿Por qué lo dices?_
_Esto parece del neolítico superior no pertenece al mismo periodo de la otra pieza, es raro_ dijo ella.
Ella continuo excavando, de rodillas, era verdad que se desabrochaba los botones superiores de la camisa y se le veía el canalito de sus tetazas, el viejo la miraba subrepticiamente a la luz de la linterna a pilas.
_Es tarde ya, es mejor que volvamos_ dijo el viejo
Emprendimos el regreso, otra vez recorriendo una especie de laberinto de encinas y robles.
Caminamos en silencio, llegamos al coche, nuevamente yo subí en la butaca del copiloto y Elena en el asiento trasero, el viejo acomodó el espejo retrovisor para mirar las piernas de mi esposa.
Comenzamos el viaje.
_Chicos, hay algo que quiero deciros_ dijo el viejo
_Si es por lo de esta mañana_ dije
_He empezado con mal pie con vosotros pero podemos entendernos, yo creo_ dijo el viejo
_No tiene de que preocuparse…_ dijo Elena pero de manera distante
_Mira en el asiento, hay un regalito para ti_ dijo el viejo
Elena reparó en un paquete sobe el asiento, estaba envuelto en papel barato pero de regalo.
_ ¿Qué es esto?_
_Lo he comprado para ti_ dijo él, mientras conducía y miraba a mi esposa por el espejillo
Elena rasgó el papel.
¿Y esto?....es un vestido…._ dijo
Me giré un poco para verlo, era un vestido a lunares de color azul con blanco.
_Pero joder, es muy pequeño, no creo que yo quepa en él_ dijo mi esposa extendiéndolo entre sus dedos.
_Quiero invitarte al cine, esta noche_ dijo don Eusebio
_ ¿Hay cine en el pueblo?_ dije
_Es muy pequeño y abre solo unos pocos días, pero tenemos un cine, sí señor, como en la mismísima Granada_ dijo el viejo
_No creo que podamos…_ dije
_La estoy invitando solo a ella, para conocernos mejor, estaremos en medio de mucha gente_
_Le agradezco por el vestido pero no puedo aceptarlo_ dijo Elena volviéndolo al paquete.
_Venga, tía, no me hagas un desprecio ¿Cómo conocéis gente vosotros, con los que hacéis intercambios y esas cosillas?_
_Por internet_ dije
_Bueno esto es mejor que internet, no digo de follar, que no, solo ir al cine y con ese vestido, joder, sería un sueño hecho realidad para mi_
Creo que tanto Elena como yo nos sobresaltamos al escuchar la palabra follar, con tanta claridad.
_Pensadlo, ¿vale?_ dijo el viejo al dejarnos en la puerta del hotel.
Otra vez sentí la mirada de ojos inyectados en sangre del conserje sobre nosotros en cuanto entramos.
Los niños se colgaron de las piernas de su madre en cuanto entramos, Aitana luego quería enseñarme un dibujo que había hecho.
_ ¿Se han portado bien?_ dijo mi esposa a Tere, la canguro
_ Super bien, son dos niños muy buenos_ dijo la niña, recogió su paga y luego se marchó.
_Voy a ducharme_ dijo ella
Yo me quedé jugando con los niños, habían pasado mucho tiempo sin ver a ninguno de los dos y estaban ansiosos.
Habrán pasado unos veinte minutos.
_Cariño, ¿puedes venir? tú solo _ dijo Elena desde nuestro cuarto.
_Quiero ir contigo_ dijo Lucas
_Ya habéis escuchado a mamá, yo solo, quedaos jugando con la Tablet_ dije
Entré en nuestro cuarto, me quedé pasmado.
Ella se había puesto el vestido que le había regalado Don Eusebio.
Era muy pequeño, demasiado, parecía que las costuras iban a explotar y se iba a quedar en pelotas de un momento a otro, era muy ceñido, ajustado al cuerpo, le marcaba cada curva y rincón de ese cuerpazo y tenía unos finos tirantes que dejaban los hombros al desnudo y los pechos parecían querer escaparse por encima del escote.
Y era muy corto, la falda casi un cinturón, si se le subía un poco más se le vería el coño.
_No llevo bragas ni sujetador, sino ni modo, es como para una niña de doce años_ dijo ella exagerando
_ ¿Por qué te lo has puesto?_ dije
_Estaba allí y bueno, decidí probármelo_
_Que puto viejo neandertal, estas de muerte, si el viejo te viera_ dije
Ella dio una media vuelta para mí, se le marcaban las nalgas carnosas como dos bulbos protuberantes debajo de la tela.
_Si solo este viejo pudiera verte, me gustaría ver como se le queda la cara_ dije
Nos quedamos mirando ella y yo, los dos un poco agitados, ella estaba descalza, lo que sería si se pusiera los taconazos
Me arrodillé e hice que se pusiera unos zapatos negros de tacón muy fino.
Luego me aparté.
_Parezco una zorra vulgar ¿No?_
_No, que va, si ese viejo pudiera verte_ volví a repetir y nos quedamos mirando frente a frente.
_Ni lo sueñes, Nacho_
_Sería solo ir al cine con él_ dije
_Sería darle una falsa idea de las cosas a ese hombre y además ya has escuchado a Tere, mañana no puede quedarse con los niños y debo volver a esa cueva, hay algo que no me deja tranquila allí_
_Solo sería ir al cine con él_ dije
_Estás loco_ dijo ella
_Hazlo por mi_ dije, en realidad solo quería ver la cara del viejo cuando la viera con ese mini vestido enmarcando su cuerpo de escándalo.
_Cogí su manita.
_Venga, será solo ir al cine ¿Qué puede pasar?_
_Nacho, no llevo bragas, ni nada, estás loco ¿lo sabes?_
_Será solo ir al cine, hazlo por mi_
Debí insistir bastante.
_Está bien, llama a ese hombre, pero será tu responsabilidad lo que ocurra_ dijo ella por fin.
Había echado a rodar una pequeña piedra desde lo alto de la montaña.
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