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El viejo y la arqueóloga parte 2

Nacho nunca imaginó que la mirada de un viejo neandertal sobre su esposa pudiera encenderlo tanto. Pero cuando la confesión cruza la línea entre la culpa y el deseo, Elena no lo rechaza: lo invita a soñar con lo prohibido.

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EL VIEJO Y LA ARQUEÓLOGA Parte 2

El cuerpo del viejo era deforme, pues los brazos parecían más largos que el torso, lo que le daba un aspecto simiesco, pero panzón, no imaginaba a hombres de neandertal con semejante vientre abombado y sus piernas eran gruesas y sus dedos de pies y manos, toscos y gruesos y llevaba mucho pelo por todo el cuerpo, muy velludo.

Y Elena a su lado era todo lo flexible y delgado y grácil que el viejo no y por mi mente cruzó la idea que pertenecían a dos especies distintas más allá del género hombre-mujer.

Y hablaban y el viejo meneó la cabeza y sonrió y mi hija la llamaba desde el agua y comencé a moverme hacía ellos.

La imagen de mi esposa y ese hombre tan próximos me había fascinado en cierta forma, por decirlo suavemente.

De pronto me sentía culpable sin saber por qué ¿Por haber tenido una erección solo por mirarles?

Y entonces mi hija Aitana salió del agua y siguió a su madre en dirección a la tumbona y vi el perfecto culo de mi esposa bambolearse y era evidente que todos los ojos se iban con ella y nuevamente me sentí incomodo, raro y entonces el viejo se sentó en el borde la piscina, con las piernas en el agua y se echó hacía atrás y se apoyó sobre sus codos.

Lucas estaba jugando con un niño de su edad.

Me acerqué al viejo, su polla, abultando bajo esos calzoncillos que hacían las veces de bañador, parecía poner distancia entre él y el resto del mundo.

_Hola ¿Qué hay?_

_Que pasa hombre_

_Gracias por lo de la piscina_ dije

_No es nada tío, estamos pa’ servir_ dijo él

_ ¿De verdad existen esas cuevas?_

_Pues claro, pero anda a saber si ha vivido alguien en ellas_ dijo

Me pareció que conmigo a solas no era tan simpático como había parecido antes cuando estaba con Elena.

_ ¿Puede llevar a mi esposa hasta esos sitios?_

_Seguro, quillo, ya hemos quedado para mañana_ dijo el viejo, usando el quillo por chiquillo.

_Bueno, gracias, por todo_ dije

Mi esposa estaba recostada sobre la tumbona y ya había embadurnado a la niña con protector solar.

_ ¿Puedes ponerme en la espalda, cariño?_ dijo y se giró en la tumbona y por dios, me senté en el borde la tumbona y pude sentir que todos los ojos estaban clavados en mí y en esas macizas protuberancias que eran los glúteos carnosos de mi mujer.

Me sentí realmente incomodo mientras mis manos repasaban la suave piel, esparciendo la crema protectora.

_ ¿Has notado como te miran todos?_ dije por lo bajo

_Claro que lo he notado_ dijo ella

_Incluso el viejo neandertal_ dije

_ ¿Qué puedo hacer? Si quieren mirar no puedo evitarlo_

_Mañana vas con él a recorrer esas cuevas ¿estás segura?_ dije

_Claro, ha sido una suerte encontrarle_ dijo ella, mis manos seguían recorriendo, la espalda y luego fui bajando hasta llegar a su cintura y luego una lomada empinada donde empezaba el soberbio culo

_ ¿No tienes miedo de que te rompa la ropa y te viole?_ dije

_ ¿Me estás hablando en serio, tú?_

_No, solo bromeaba_ dije

_ ¿O es una fantasía tuya?_ dijo ella

_ ¿Qué?......no……no es eso…._ dije titubeando, como si mi esposa hubiese dado en el blanco dentro de mí.

_Solo estaba bromeando, bobo…._dijo ella, sin girarse, con la cabeza apoyada en el dorso de las manos.

Pero al girar la cabeza en dirección al viejo, vi que nos estaba mirando fijamente.

Por la noche volvimos a cenar al restaurant de la primera vez, estábamos muy cansados y los niños parecían felices, muy habladores, alegres, hasta se habían olvidado un poco de sus juguetes electrónicos.

_Como se siente el sol en la piel que hemos cogido_ dijo Elena que al ponerse un poco al aire ya su piel adquiría un tono dorado, un moreno más brillante.

Llevaba un vestido sencillo, suelto, con la falda corta y sus tetazas parecían más libres y danzantes.

_El solecico dirían aquí_ dije.

_ Estoy contenta por los niños, estuve hablando con esa niña de la piscina y creo que puede llegar a ser una buena niñera para ellos_ dijo ella

En la piscina habíamos conocido a una chica de unos 18 años quien era la hermana del niño que jugaba con Lucas, se llamaba Teresa.

_Si pudiéramos dejarles con ella podría acompañarte mañana_ dije

_No, no te preocupes por mañana_

_ Sé que no hay por qué preocuparse, pero igual me da cosilla que vayas sola con ese viejo_

_No tendrás celos de ese pobre hombre_

_Bueno, un pobre hombre al que apodan el burraco y ya te habrás fijado en la piscina_

_Pues mira que no, no me he fijado_ dijo ella

_Anda, eso era imposible no mirarle_

_Pues no, no ando mirando pollas por ahí, cuando tengo esta tan buena en casa_ dijo ella y me la cogió, estábamos ya en la cama y la noche parecía cálida y envolvente y silenciosa y rumorosa al mismo tiempo.

Y entonces follamos, en silencio, por primera vez en la tierra del sol y los olivos.

Fui con los niños a la piscina, el viejo tuerto me saludó con una inclinación de cabeza.

Por la mañana temprano, don Eusebio se había pasado por el hotel, Elena aún no había acabado de desayunar pero igual se había marchado luego de besar a los niños.

Me sentía inquieto de dejarla sola con ese viejo, neandertal, después de todo iban a andar por esas sierras y por las cuevas.

Las cuevas de los trogloditas, de los neandertal y luego del homo sapiens.

De pronto imaginé a ese viejo desnudo como le habíamos visto la primera vez, con esa gran polla colgándole y los testículos pesados y peludos y en la penumbra de la cueva, Elena.

Esperándole sobre una roca y ella también estaría desnuda y esas dos especies de humanos estaban próximas a mezclarse, mediante la copula para crear una nueva especie, mestizaje de mestizajes.

Elena follando con ese viejo, sus largas piernas anudadas al culo de ese viejo que la embestía y las manitas alargadas de ella sobre la espalda sebosa y velluda.

Joder, otra vez tenía una erección, yo estaba sobre la tumbona, había menos gente en la piscina por la mañana.

¿Qué estaría haciendo Elena con ese hombre?

Ya eran cerca del mediodía, intenté una llamada pero ya me había advertido ella que posiblemente no tuviera señal su móvil.

Regresé con los niños al hotel, en un estado de cierta desazón.

Cuando llegamos a nuestra habitación, escuché el agua correr y vi el short caqui sobre la cama y los borceguíes en el suelo.

_Mamá se está duchando, id a jugar un poco_ dije a los niños

Me asomé al cuarto de baño, bajo la mampara entreví el cuerpazo curvado de Elena bajo el agua, los tetones se pegaban al torso, aplastados por su propio peso, pero los pezones seguían apuntando hacia arriba tirados por un hilo invisible.

_Cariño, hemos regresado ¿Todo bien por la sierra?_ dije

_Si, Nacho, todo de maravillas, ahora te cuento…_ dijo ella

Me senté en la cama, con sensación de agobio, miré el tanga usado y el sujetador sobre una silla.

Cuando trabajaba usaba un sujetador reforzado, para contener esas tetazas y poder hacer su labor con comodidad, el sujetador era de color blanco y parecía muy grande y armado.

Imaginé las manos de ese viejo sobre la tela y luego tirando hacía abajo para que los pechos dieran un brinco y salieran por arriba y luego esa boca tosca sobre los pezonazos empitonados.

_ ¿En qué piensas?_ dijo la voz de mi esposa, sacándome de mis cavilaciones morbosas.

Llevaba una toalla anudada al cuerpo, el pelo mojado, los pies desnudos, morenos y bien formados.

_ ¿Te ha ido bien con don Eusebio?_

_Bien, si….._ dijo ella sentándose en la cama

_ ¿Bien de verdad?_ dije

_Si, hemos ido a una cueva, muy pequeña, los restos arqueológicos fueron solo colillas de cigarro_

Miré el bolso donde llevaba los utensilios de escavar, el paletín, los cepillos.

_Bueno, seguramente no será tan fácil hallar algo_ dije

_Don Eusebio ha estado muy correcto, aunque te digo la verdad….._

_ ¿Qué?...._

_Por momento me mira de un modo….supongo que no puede evitarlo….._ dijo ella con cierta pesadumbre.

_ ¿Te mira los pechos?_

_Los pechos, las piernas, el culo, puedo sentir su mirada en la nuca, mira….._

_Joder, es mejor que no vuelvas a andar sola con él entonces_

_No lo hace por mal, es solo que no puede evitarlo yo creo, no debe ver muchas mujeres jóvenes por aquí y ha enviudado hace varios años_ dijo ella

_ ¿Qué edad tiene? ¿Te lo ha dicho?_

_Sesenta y siete_

_Los lleva bien_ dije

_ ¿Le has puesto protector solar a los niños en la piscina?_

_Si, como me has dicho_ dije

_Por la tarde vuelvo a salir con él, esta vez iremos más lejos_ dijo Elena mientras se cambiaba de ropa y se ponía otro short limpio.

Almorzamos algo ligero, luego los niños durmieron una siesta y el viejo pasó a buscar a Elena, tenía un viejo coche, un Seat destartalado.

Me daba mucha impresión saber que Elena estaría sola con él, otra vez.

Volví a imaginarles, caminando por las sierras, adentrándose en alguna cueva, primitiva, oscura y recordé lo que ella me había dicho lo de las miradas de ese viejo, como sentía su mirada en la nuca, en el culo, en las fantásticas piernas, en los pechos apretados y comprimidos por ese sujetador de trabajo y el viejo quitándole el tanga sudado y oloroso y cogiéndolo entre los dedos y luego….se desnudaba y ella se le quedaba mirando……esa gran polla y ese hombre de neandertal….en la penumbra de la cueva….acercándose a ella…..la enorme polla.

Y de pronto me estaba masturbando con todas esas imágenes en la cabeza y en mi fantasía se mezclaban el viejo y el tuerto cuchicheando sobre mi esposa y dándose codazos al verla en bikini, mirando su culazo carnoso y compacto y las tetazas bamboleándose con la parte de arriba del bikini incapaz de contener esa pesadez y ese poderío flexible y esponjoso y Elena sonreía, sabía que la estaban mirando y eso le gustaba, la ponía cachonda, solo que no me lo decía todavía y los hallazgos arqueológicos eran una excusa, había venido a follar, era eso….había venido a follar con el hombre prehistórico, solo eso quería la muy guarra…..la muy zorra.

Me corrí, el semen se pegaba en mi mano y ya comenzaba a endurecerse, pegajoso, culpable, fui al baño.

No sabía lo que me estaba pasando y sentí un poco de asco de mí mismo.

Ya en la piscina subsistía esa sensación dentro de mí, Teresa, Tere, la adolescente que habíamos conocido el día anterior se ocupaba de los niños y de su hermanito, jugando juntos en el agua, sin que yo se lo hubiera pedido, supongo que unos niños de la ciudad también era una novedad para ella.

Tenía ganas de fumar, aunque oficialmente lo había dejado, le pedí a un cigarro a alguien de allí y salí de la piscina, le recomendé a Tere que vigilara a mis hijos y salí del predio.

Di la vuelta y me apoyé en un muro a la sombra y entonces escuché una voz detrás de mí, del otro lado de la pared y la identifiqué como la voz del encargado, el tuerto, era una voz aguda y rasposa, completamente rota.

_A ver si el burraco ya está follando a la buenorra_ escuché con claridad

_Joder, quillo, a ver si todavía la va violar_ dijo otra voz grave que no pude identificar

_Ese burraco, en cuanto la buenorra le vea bien la polla, está hecho, además que ya me ha contado el hijoputa_ dijo el tuerto

_ ¿Qué te ha contado el menda?_

_Que la tía se la pasado todita la mañana enseñándole el culo_

_Es que está mu buena, buena que te cagas_

_ Que se la ha pasado todo el rato, enseñando las tetas, que la va de señora y es una zorra_ dijo el tuerto

_Esa, cuando sienta la del burraco entre las piernas se va a enamora la tía_

Me alejé, no quise escuchar más, pero……..algo raro me estaba pasando, otra vez estaba al borde de tener una erección, sentía mi polla morcillona dentro del bañador, acabé el cigarro.

Saber que el viejo hablaba así de Elena con sus compinches, saber que pensaba que tenía alguna chance de follársela, venga, menudo idiota, me gustaría que lo intentara, me gustaría ver como ella le paraba los pies, sabía lo distante y cortante y fría que ella podía ser cuando alguien se pasaba de listo.

Me gustaría que lo intentara a ver si ella……

Un momento ¿me gustaría que lo intentara? ¿En qué coño estaba pensando?

Entonces escuché el ruido de un coche, eran ya más de las cinco de la tarde.

Era el Seat destartalado del viejo y aparcaba frente al predio municipal y alguien bajaba del coche, una larga pierna morena se extendía fuera del coche y llevaba unas sandalias de taco bajo, una pierna morena y poderosa y torneada, era ella.

Elena bajando del coche del viejo, con un short limpio, no el que usaba para las exploraciones, es decir que ya habían pasado por el hotel.

Ella se había puesto el bikini.

Tal vez le había hecho pasar al estar mientras se cambiaba, tal vez él había entrado en el cuarto cuando ella estaba desnuda frente al espejo, tal vez la había arrojado sobre la cama, tal vez se la había follado allí mismo.

El maldito viejo, el maldito neandertal.

Me di cuenta que tenía un nudo en la garganta.

Elena me vio y sonrió y el viejo venía con ella, unos pasos por detrás.

_Cariño ¿y los niños?_

_Les he dejado al cuidado de Tere, es muy lista esa niña_

Nos dimos un beso con mi esposa, el viejo le miraba el culo desde atrás.

Luego nos dimos la mano con él, tenía una mano dura, callosa y pesada.

_Gracias por las molestias que se toma_ dije

_No es nada hombre, estoy pa’ servir_ dijo él.

Fuimos hasta la piscina, pasamos por delante del tuerto y otro viejo mal entrazado y sucio, macilento y flaco, supongo que era el de la voz más grave, los dos le dieron un repaso visual a Elena que por poco la desnuda con los ojos.

Los niños se pusieron a gritar cuando vieron a su madre, Tere estaba con ellos en el agua.

Elena fue hasta la tumbona y rápidamente se quitó el short y la blusa y esta vez llevaba un bikini blanco que contrastaba con el moreno dorado de su piel.

_Luego te cuento algo…._ dijo ella por lo bajo.

Caminó hasta la piscina, el bikini era igual de pequeño que el del día anterior, la tira de tela estaba incrustada en medio del culo y sus nalgas morenas y desnudas oscilaban en los pasos elegantes que daba ella sobre el suelo de lajas, la pequeña cintura se arqueaba para dar lugar a esas prominencias y la parte posterior de los muslos eran compactos, macizos, músculos y tendones rebosantes de salud y firmeza.

El viejo y sus compinches miraban ese culo y cuchicheaban algo entre ellos y sonreían, don Eusebio llevaba la misma ropa del día anterior, esa camisa verde militar, agujereada tirante sobre su panza.

Elena soportaba a mi hijo Lucas que se colgaba de su cuello, sus tetones se movían pesadamente, la parte de arriba del bikini apenas podía soportar ese tamaño desmesurado.

Era tan raro, lo que me estaba pasando, porque en la ciudad nunca había sentido esto, ser consciente de este deseo animal que Elena despertaba en todas las miradas y especialmente en ese viejo del demonio y sus amigos.

El viejo vino hasta mí.

_Parece una leona con sus cachorrillos, a que si…_ dijo el viejo

_Si, es una madre muy protectora_ dije yo

_Que pedazo de hembra te has cogido, quillo, bien por ti_ dijo el viejo y miraba a Elena y me pareció que se relamía como una fiera salvaje mirando a la presa.

_ ¿Le gusta ella?_ dije

_Joder, a quien no le guste una hembra así que se corte la polla_ dijo

No supe que responder, me mortificaba que el viejo hablara así de ella, que yo no reaccionara y sobre todas las cosas me jodía esa sensación de querer más, que dijera alguna cosa aún peor sobre mi esposa, algo más soez incluso.

_Buenos pechos ¿Eh?_ dije

Don Eusebio me miró un poco sorprendido, enarcó sus tupidas cejas, sus ojos pestañearon como los de un perro grande.

_UFFFF!!!.....¿Como? ya te debes hartar tú de lamer esos melonazos _ dijo

Sentí como m polla se tensaba dentro del bañador.

_Son una pasada_ dije, la voz se me entrecortaba

_Y del culo que tiene no te digo nada, son dos cabezas de mono que tiene allí, eso ya lo sabes tú de sobra_

_Está bien por donde se la mire_ dije y me quedé expectante, como cuando se tira una piedra al río y se espera que se forme una onda alrededor.

_Está para reventarla…_ dijo el viejo, como para sí, sin mirarme.

No pude soportar más esa tensión.

_Permiso…_ dije y fui hasta el agua.

Elena estaba peinando con la mano el pelo de Aitana, me miró de reojo cuando el agua me cubrió a su lado.

_ ¿De qué hablabas con don Eusebio?_ dijo ella

_De ti_ dije, su hermoso rostro se puso serio, la sonrisa se borró de su boca carnosa con un pequeño lunar cerca del labio.

_Ahora no, luego hablamos si quieres…_ dijo ella.

Después de una hora emprendimos el regreso al hotel, los niños se ducharon bajo la supervisión de Elena y cuando los tuvo limpios y perfumados les dejo coger sus tablets sobre las camas.

_Hoy, don Eusebio me ha dicho un piropo ¿sabes?_

_ ¿Un piropo andaluz?_

_No sé si era andaluz o no_ dijo ella y se quitó la ropa lentamente antes de entrar a la ducha.

_ ¿Qué te ha dicho?_

_Que si la belleza fuera un delito tendrían que darme perpetua_

Me sonreí para mis adentros, era bien distinto a decir que su culo eran dos cabezas de mono como me había dicho a mí.

Elena se había desnudado por completo y se disponía a entrar en el baño, la seguí.

_A mí en cambio me ha dicho que al que no le gusta una hembra como tú debía cortarse la polla_

Ella me miró de manera glacial.

_Joder ¿cómo habéis llegado a algo ten cutre? hembra, polla ¿Qué más te dijo?_

_ Nada, yo le di alas, para que se explaye, creo que todo empezó cuando me ha dicho menuda hembra te has cogido, algo así_

Elena se estaba metiendo bajo la ducha, yo estaba al borde la mampara, su largo y flexible cuerpazo se desplegaba delante de mis ojos, los largos y tonificados brazos, los turgentes senos, el grácil cuello, la melena oscura hasta tocar los hombros.

_ ¿Y por qué has hecho eso?_ dijo y abrió el grifo de la ducha y cerró a medias la mampara.

_ Porque me pone verte con él_ dije

_ ¿El qué?_ dijo ella, había cogido el champú

_Que me pone verte con él_ dije en voz más alta.

Ella sacó fuera de la ducha su cabeza mojada.

_ ¿Me lo estás diciendo de verdad?_

_Si…._ dije

_Cierra la puerta del baño_ dijo ella, otra vez pensando en los niños.

Le hice caso, volví junto a la mampara como un niño que espera ser reprendido.

_ ¿Te has vuelto loco o qué?_ dijo ella

_ ¿Quieres que te enjabone la espalda?_ dije

_Te vas a mojar, pero no importa_ dijo ella

_Me desnudo y entro contigo_ dije

_No, eso no, coge la esponja_ dijo ella, su pelo mojado chorreaba agua por su nuca, sus ojos negros, delineados, expresivos, con esas grandes pestañas lucían graves, velados por una sombra de preocupación.

Cogí la esponja y el jabón y froté su espaldita, admiré otra vez las curvas de sus nalgas, sus tetazas oscilantes bajo el agua.

_No puedo creer lo que me has dicho_ dijo

_No sé lo que me pasa, debe ser que le hemos visto desnudo y esa polla que tiene y su aspecto de neandertal_

_Dime que te gusta su polla y ya me quedo tranquilita del todo_

_Joder no…..no es eso……..me pone verte con él, imaginarte con él…._

_ ¿Imaginar?......no iras a decirme que……_ dijo, cogiendo sus pechos para enjabonarlos y mirando hacia atrás.

De verdad parecía preocupada.

_Si…._ dije, necesitaba confesarlo todo

_ ¿Si qué? de verdad, Nacho, que me estás dando el coñazo con esto_

_Que te he imaginado follando con él_

_ ¿Con don Eusebio? Joder que estás enfermito tú_ dijo y acabo de ducharse, veía el jabón recorrer su cuerpo y, entrar por el coño húmedo, las poses algo desmañadas, abriendo las piernas, enjuagándose, luego cerró el grifo de la ducha, cogió una toalla.

_ Bueno, te lo estoy contando, en la pareja debe hablarse todo ¿no?_

_No sé si quiero enterarme de todo_

_Bueno, te lo cuento porque……_

_ ¿Te has masturbado imaginando eso? Ya sabes…._ dijo ella envolviéndose con la toalla

_Si, esta tarde…_dije

_ ¿Esta tarde? Uff, no me cuentes más…._dijo ella

_No te cabrees_ dije

_No me cabreo, pero es que es la hostia ¿y que te imaginabas? ¿Me daba por el culo también?_

Me quedé helado, nunca hablaba ella de forma tan directa.

_No, no he imaginado….tanto, he fantaseado que lo hacíais en una de esas cuevas, sobre una piedra_

_Joder y yo excavando con el paletín para nada, toda la tarde y soportando la mirada libidinosa de ese viejo, metete en la ducha a ver si te refrescas un poquillo_ dijo Elena y salió del baño.

Soportando la mirada libidinosa de ese viejo había dicho.

Qué tontería habérselo contado, pensé.

Me desnudé y me metí bajo la ducha, el agua no me refrescaba nada, potenciaba mi cachondez, solo eso.

Pero también estaba la culpa y el deseo, mezclados.

Recordé cuando el viejo me había hablado de ella en ese modo tan soez, la sensación, la adrenalina, la humillación, nunca había pensado que la humillación podía ser parte del placer sexual, sufrida de ese modo, las palabras del viejo parecían azotarme, esos melonazos que se carga, está para reventarla, tenía otra vez una erección., me cogí la polla bajo el vapor de la ducha.

Entonces la mampara del baño se deslizo y vi a Elena detrás de mí, por el rabillo del ojo.

Pegó sus tetazas a mi espalda y una manita fuerte y estilizada me cogió la polla.

Sentí su mentón apoyarse en mi hombro y su otra mano acariciándome el pecho, apoyé las manos en los azulejos de la pared.

_A ver si te calmas un poco_ dijo y comenzó a masturbarme.

Cerré los ojos, la presión de su maro era la justa, me la cogía con delicadeza y con fuerza a la vez.

_Imagínate lo que quieras pero no me lo cuentes…_ dijo

Resoplé, su mano me descabezaba la polla y me la sacudía

Sus tetas se aplastaban en mi espalda y su coño se pegaba a mi culo.

_Te folla sobre una piedra y tú le rodeas con las piernas….sobre su culo de neandertal……_

_Joder……. ¿Eso quieres que pase? Es un asco….._ dijo y me besó el cuello, sin dejar de pajearme

_AHH!!!........que cabrona….._dijo, ella me había cogido los huevos con la otra mano

_Córrete rápido…..pervertido….._dijo Elena, ella también estaba cachonda, podía notarlo por su voz

No tardé en correrme, el chorro de semen se estrelló sobre los azulejos.

Esa noche, había un festejo en el pueblo, un adelanto de lo que serían las verbenas del verano.

Era ya una noche cálida y nos había dicho el conserje que habría una orquesta en directo en la plaza del pueblo.

Decidimos ir con los niños, nos cambiamos de ropa, comeríamos algo por allí.

La musiquilla llegaba hasta nosotros, recordé la sensación agradable que me producía de pequeño escuchar esas orquestas en el pueblo de mis abuelos, la expectación que se generaba, los puestos de comida callejera, el baile en la plaza, esto era muy parecido.

La orquesta era pequeña, solo tres músicos y una cantante.

Elena llevaba un vestido corto que se ceñía al cuerpo en la parte de arriba y en la cintura, aunque la falda era más suelta, pero era corta y sus piernas lucían espectaculares y llevaba unos taconazos.

Toda la ropa que usaba Elena me parecía demasiado provocativa para ese pueblo, pero a la vez era tal y como siempre ella se vestía.

_Vamos a bailar mamá_ dijo mi hija Aitana y fueron con su madre y el niño de la mano hasta donde se bailaba.

Había un puesto de paella y me puse en la fila, para comprar comida.

_Hola, Nacho, ¿paseando con la familia?_

Era don Eusebio, a mi lado, se había quitado por fin la camiseta verde militar y llevaba una camisa de color azul eléctrico, muy hortera, y las mismas sandalias de caña, en eso no variaba de atuendo.

_Si, estás fiestas molan mucho_

_La que mola mogollón es Elena, joder, macho, como está la tía_ dijo el viejo y su mirada se perdía en el cuerpazo de mi esposa que bailaba despreocupadamente.

El viejo había olido sangre con lo que habíamos hablado en la piscina y volvía a la carga.

En ese momento unos chavales se acercaron a Elena y le dijeron algo y luego se pusieron a bailotear muy cerca de ella.

_Joder, menuda hembra, te lo tengo que decir, la de moscones como esos que debes tener que espantarle todo el rato_ dijo el viejo, estaba comiendo un bocata de algo con pimentón, chorizo o chistorra, tenía una mancha rojiza en los labios.

_Bueno, los moscones se los quito de encima si es que ella me lo pide _ dije

_ ¿Si? ¿Y si ella no te lo pide?_

Me le quedé mirando, él sonreía en forma ladina, por dios, que feo era, no podía haber rostro humano menos humano que ese

_Si ella no me lo pide, dejo que haga lo que tenga ganas de hacer_ dije

No sé porque estaba diciendo eso, me enredaba solo en mis propias palabras.

_Oye, Nacho, no me dirás que sois una de esas parejas liberales, de los que hacen intercambios y esas cosas_ dijo el viejo, el entusiasmo y el deseo animal e infantil al mismo tiempo lo desbordaban

No sé qué coño pasó por mi cabeza en ese momento, quería ver la reacción del viejo, su mirada libidinosa sobre mi esposa, ella se movía lentamente, sus hermosas piernas moviéndose al compás de la música.

_Si, somos de esos, permiso, es mi turno para la paella_ dije

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