Xtories

Creí que no, pero sí (12)

María Marta lo esperaba con el cuerpo desnudo y la promesa de una noche que cambiaría su vida. No era solo sexo; era la confirmación de que, al perder a Valeria, había encontrado a alguien dispuesta a devorarlo entero.

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Capítulo 12

Sebastián

Llegué a Magdalena ese viernes a las diez de la mañana, no les había dicho a mis viejos que iba, los quería sorprender y vaya si sorprendí a mamá, que al verme su cara se transformó, me abrazó y me llenó de besos.

Estuvimos conversando y tomando mate hasta casi el mediodía, que llegó papá que al verme también vino a darme un abrazo.

El almuerzo estuvo bárbaro, sabiendo lo que me gusta, mamá hizo pollo al horno con papas.

Me quedé con ellos hasta las cuatro de la tarde, luego fui a saludar a los amigos de siempre, y por supuesto me hicieron contarles del club.

Volví a eso de las siete y papá estaba prendiendo fuego para hacer un asado, los asados de mi viejo son la gloria, nadie que conozca hace asados como él.

Desde hacía un tiempo, la heladera de casa, la vieja heladera de casa, estaba andando mal y decidí, al día siguiente, ir a una casa de electrodomésticos y comprarles una, que menos podía hacer por ellos.

El asado estuvo excelente y luego de una larga sobremesa, donde les conté muchas cosas, me fui a dormir, al que fuera mi cuarto, que estaba tal cual lo había dejado al irme.

Después de unos mates con mamá el sábado en la mañana, me fui al centro y les compré una heladera, fui a dos lugares, pero la compré en el que podía entregarla ese mismo día, a eso de las dos de la tarde.

Llegué a casa y no les dije nada, terminábamos de almorzar cuando sonó el timbre, fue mamá quien abrió la puerta, y al ver al muchacho ya con la heladera en la puerta, mamá se dio vuelta y me miró, le sonreí y ante la cara de sorpresa también de papá, ese muchacho la entró a casa.

Los dos me abrazaron agradeciéndome, pero era al revés, yo tenía que agradecerles a ellos todo lo que habían hecho por mí.

Con papá desembalamos e instalamos la heladera, aunque tuvimos que esperar un rato para enchufarla.

Verlos contentos me hacía sentir muy bien, tomamos unos mates y a eso de las siete de la tarde, me despedí de ellos y me fui para La Plata, no sin antes prometerles que en las vacaciones nos iríamos unos días a la costa.

Ya le había dicho a Miguel que ese sábado pasaría a saludarlos y como no, me esperaban con un asado.

Como siempre, fue un gran momento, esa gente es todo lo que está bien, nos entendemos, nos divertimos, nos tenemos, pero sobre todo nos queremos, espero que la vida me permita estar siempre cerca de ellos, que aunque pasemos meses sin vernos, en cada encuentro es como si el tiempo no hubiera pasado.

A eso de las tres de la mañana me fui para casa, por supuesto pensé en Valeria, en varios mensajes me había dicho que cuando estuviera en La Plata le avisara, pero no sabía si quería verla, como pensaba, los mensajes se había ido espaciando, y siempre era ella quien los enviaba, yo tan solo le contestaba.

Al entrar en casa, vi que María Marta había estado en el departamento, el termotanque nuevo estaba instalado y sobre la mesa una nota suya que decía: “Perdón por el atraso. Un beso. Mary”

Antes de acostarme, pensé que al día siguiente le enviaría un mensaje para agradecerle.

Como no, me dormí pensando en qué hacer, ¿le decía a Valeria que estaba en casa? ¿Quería verla? No me podía mentir a mí mismo, claro que me gustaría verla, pero si en ese encuentro ella me dijera que estaba saliendo con alguien, decididamente no lo soportaría… Ya veré mañana…

Me levanté cerca del mediodía, me di un baño, pedí algo para almorzar y a eso de las doce del mediodía mientras comía, le envié un mensaje a María Marta.

-Hola Mary! Muchas gracias por el termotanque!

Su respuesta llegó al instante.

-Hola Seba! ¿Estás en el departamento?

-Sí Mary! Comiendo algo!

-¿Hasta cuándo te quedás?

-A las cinco de la tarde me vuelvo a Varela!

En la aplicación, veía que decía escribiendo, luego nada, luego de vuelta, luego nada, hasta que un momento después me llegó el mensaje:

-Seba, nada me gustaría más que vinieras y me tocaras el timbre… si se dan las condiciones…

Sabía perfectamente lo que me estaba diciendo, en esa conversación de tiempo atrás, le había dicho que si lo de Valeria no llegaba a nada, le tocaría el timbre.

Lo pensé un momento antes de contestarle, quizás Mary me ayudara a dejar de pensar en Valeria y enfocar mi vida en otra dirección, después de todo, no tenía compromiso con nadie, todo pasaba tan solo dentro de mí.

Al final le respondí:

-Mary, a la una y media te toco timbre!

-Qué buena noticia! Te espero lindo!

Me puse un short, las zapatillas y una remera solamente, bajé y caminé hasta su casa.

Toqué el timbre, me atendió, le dije que era yo y la chicharra de la reja sonó permitiéndome el paso.

Caminé esos metros hasta la puerta de su casa y me abrió la puerta, la puta madre! Como estaba Mary, con una remera que apenas le tapaba el culo, pegada al cuerpo, dejando notar la tanguita que tenía debajo y claramente sus tetas, sin corpiño.

-Hola Seba! Pasá corazón!

-Hola Mary! Uff que recibimiento!

-Me iba a cambiar, a ponerme algo más, pero me quedé así! Qué alegría me da que hayas venido!

Se acercó a mí luego de cerrar la puerta y me abrazó, haciéndome sentir sus tetas en mi pecho, lo que hizo que se me despertara el amigo.

-¿Cómo estás cielo? ¿Cómo te va en ese trabajo?

-Muy bien Mary! Por suerte muy bien! Me gusta mucho!

-Bueno ya después me contarás! Ahora dejame decirte algo…

-Decime Mary!

De la mano me llevó hasta el sillón y nos sentamos los dos.

-Después de aquella charla que tuvimos, me quedé pensando mucho… Paula tiene razón, y aunque no lo creas, lo que me dijiste me ayudó a ver las cosas de otra manera, aunque no soy tan joven, me siento joven!

-Claro que sos joven!

-Y no quiero que se me pasen los años… amé mucho a mi esposo, le di lo mejor de mí, me hizo feliz el tiempo que estuvimos juntos, me dio una hija hermosa y una buena vida… ya han pasado muchos años y no quiero que se me vaya la vida… ¿entendés?

-Claro que te entiendo Mary!

-La sexualidad con él siempre fue muy intensa, nunca necesité nada más, aunque luego de su muerte, después de un tiempo… comencé a tener necesidades… y esas necesidades las vengo cubriendo yo misma, dándome placer, tocándome solamente al principio, pero después de un tiempo empecé a ver películas eróticas y de ahí al porno, aunque no todo… prefiero las películas con algún mínimo argumento al menos, y viendo eso me di cuenta que muchas cosas no he hecho con mi esposo, cosas que me gustaría probar, ahora que no le tengo que dar explicaciones a nadie, ¿me entendés?

-Claro que te entiendo! Y me parece muy bien! Es tu vida, es tu cuerpo, son tus decisiones! Lo único que tenés que tener es cuidado, hay mucho tipo jodido…

-Eso lo tengo claro! Te soy sincera, tengo muchos hombres revoloteándome, y llegado el momento creo que sabré elegir, pero si en esta nueva etapa tengo una certeza, es que el primer hombre en mi nueva vida, deseaba que seas vos…

-Es un honor para mí que me digas eso!

-Sos una persona hermosa, un hombre muy lindo y tenía esa pequeña esperanza de que algún día pasara, por eso estoy muy feliz de que estés aquí!

Sea acercó a mí y me dio un tierno beso en los labios, acariciándome las mejillas.

-Sos muy lindo Seba!

-Vos también Mary! Sos una tremenda mujer, que se merece una buena vida, disfrutar de lo que desees y espero que puedas hacerlo…

-Bueno! Ya tengo por dónde empezar…

Nos volvimos a besar, pero esta vez fue un beso más intenso, nuestras lenguas se encontraron y sus caricias iban de mi cara a mi cuello a la cabeza, unas tiernas caricias, que junto al beso, hicieron que mi erección se pusiera a punto.

Cuando nuestras bocas se separaron, miré sus hermosas tetas que ya tenían los pezones desafiando la resistencia de la tela de su remera.

-Seba, me gustaría pedirte algo…

-Lo que quieras!

-Me gustaría que me digas “tana” siempre me gustó que me dijeran así.

-Por supuesto tanita! ¿Tu esposo te llamaba así?

-No, él me decía “gringa” y me encantaba, pero me gustaría que vos me digas tana…

Y en ese momento, arrancó todo.

-Qué buenas tetas tenés tana!

-¿Querés conocerlas? Me saco la remera!

-Se me va a parar el corazón si te sacás la remera!

Y viendo mi carpa bajo el short, me dijo:

-Más que el corazón, se paró otra cosa… y me encanta…

-Cómo para que no se me ponga dura con semejante mujer delante!

-Quiero contarte algo, hace casi tres meses me puse un DIU esperando este momento, ni loca hubiera usado un forro! ¿Y sabés que más hice?

-Contame!

-Me depilé todita! No tengo ni un solo pelito en el cuerpo!

-Uff tana! Me vas a volver loco!

Se paró frente a mí y lentamente se sacó la remera. Por Dios! Que tremendo cuerpo el de la tana, ni flaco ni gordo, carnoso pero todo en su lugar.

Unas hermosas tetas que ya quería disfrutar, pero iba a ir lentamente, no estaba seguro de si un encuentro así se repetiría y quería que lo disfrutara al máximo.

Quedó tan solo con una tanguita blanca, súper chiquita, parada frente a mí, dio una vuelta dejándome ver ese potente culo en el que la tanguita se perdía, dejando ver casi completamente sus nalgas.

-Sos una diosa tana!

-Me encanta que me lo digas!

-Tu cuerpo es una locura tana! Si me permitís, me gustaría sacarte la tanguita!

-A vos te permito todo mi cielo! Lo que quieras!

Lentamente retiré la mínima prenda blanca, para encontrarme con una hermosa conchita sin ningún pelito y ya brillante por la humedad.

La tomé de una mano y la hice girar nuevamente, contemplando esta vez, su cuerpo desnudo.

-Sos hermosa tana! Tu cuerpo es una locura! Te lo voy a devorar!

-Sí mi corazón! Devorame toda! Este cuerpo es para vos…

Me paré junto a ella, la abracé y nos besamos, sus manos fueron bajo mi remera por la espalda, y lentamente la fueron levantando hasta quitármela, para luego acariciarme delicadamente.

Se sentó en el sillón y lentamente bajó mi short, junto con el bóxer, dejando mi erección casi frente a su cara.

Yo mismo me quité las zapatillas y ella me terminó de sacar la ropa, quedando los dos desnudos.

-Sos hermoso Seba!

Me dijo mientras acariciaba mi pecho, mi panza y luego mis piernas, al momento que su boca se acercaba a mi pija y la besaba suavemente.

-Nunca tuve una así de grande frente a mí! Es hermosa!

Dijo eso antes de que mi glande estuviera en su boca, me la chupaba suavemente, mientras con una mano me acariciaba el culo y con la otra los testículos, todo con suaves caricias, una delicia en verdad.

-¿Sabés que me gustaría probar?

-Decime y lo hacemos…

-Nunca me acabaron en la boca Seba…

-Eso se puede solucionar rápidamente tana!

-Lo quiero probar…

-Si seguís así, no va a faltar mucho

Lo hacía tan bien, que me estaba llevando a la eyaculación, y se lo dije.

-Ya estás por probarlo!

Pero se detuvo, sin dudas queriendo hacer algo antes.

Se puso de pie, me tomó de la mano y caminamos hacia su habitación, era una locura ver ese culo desde atrás.

Entramos, quitó el cubrecama, quedando solo la sábana, si bien yo no era un experto en el terreno sexual, había aprendido mucho en esos meses con “la peti” y quería que la tana gozara, que disfrutara después de tanto tiempo sin un hombre.

Nos volvimos a besar, nos recostamos en la cama y tomé la iniciativa, ella había sido muy suave conmigo, y quizás así le gustaba, suave, pausado, con tiempo para disfrutar.

No tenía todo el tiempo, a más tardar a las cinco o cinco y media me tenía que ir, pero en ese rato, quería hacerla gozar, y lo primero fue, luego de unos apasionados besos, bajar besando y lamiendo su cuello y sus hombros hasta llegar a esas hermosas tetas, que me esperaban con los pezones duros apuntando al cielo.

Lamí y chupé durante varios minutos esas tetas, arrancándole a la tana los primeros gemidos.

-Sí corazón! Así… me encanta que me comas las tetas mi cielo… sí…

-Me vuelven loco tus tetas tana!

Las tocaba, apretaba suavemente, besaba, chupaba, las juntaba y mi lengua iba de un pezón al otro.

Luego bajé, recorriendo con mi lengua, una imaginaria línea que pasando por su ombligo, donde hice varios círculos, pasó por su depilado pubis y llegó a su conchita, que ya estaba empapada.

Mi lengua la recorrió por fuera, llegando a sus muslos, para luego subir entre los labios hasta llegar a su clítoris, al que le dediqué una suave atención, mientras Mary arqueaba su cuerpo entre gemidos y suspiros.

Bastaron unos pocos segundos de mi lengua jugando en su clítoris, para que la tana exhalara todo el aire de sus pulmones, tensara sus piernas y explotara en un orgasmo, que le hizo hasta temblar las piernas.

-Por Dios Seba! Qué placer me das! Que orgasmo madona santa!

-Hermoso tana! Cómo vos!

No me detuve ahí, seguí rodeando su clítoris con mi lengua, aprisionándolo con los labios, chupándolo suavemente, hasta que un nuevo orgasmo suyo me sorprendió.

-Que placer mi cielo! Qué falta me hacía esto…

A mí también me hacía falta, por qué no decirlo y estar con tremenda mujer, me tenía extasiado.

-Vení mi cielo! Cogeme por favor que lo estoy deseando desde hace mucho tiempo! Quiero sentirte corazón! Quiero volver a sentirme mujer!

Y no me hice de rogar, llevé mi cuerpo sobre el suyo, rozando su conchita con mi pija mientras nos besábamos.

Con un certero movimiento, mi glande encontró su entrada y lentamente la fui metiendo, poco a poco, no era mi intención clavársela de una.

Mi cuerpo se juntó con el suyo cuando entró toda, sus manos acariciaban mi espalda, llegando hasta el culo, siempre con suaves caricias, una ternura la tana.

-Qué hermoso Seba! Cómo me gusta sentirte mi corazón! Cuanto lo deseaba…

-Me encanta estar dentro tuyo tana!

Comencé a moverme lentamente, entrando y saliendo de esa conchita que me recibía gustosa.

-Así mi corazón! Cogeme mi cielo! Cogeme toda!

-Si hermosa! Te voy a coger toda!

-Sí mi corazón! Dame… dame más…

El ritmo de mis embestidas iba siendo cada vez más intenso, y en un momento, sentí como su conchita presionaba mi pija, al tiempo que la tana gemía el orgasmo que me sorprendió, pero no me detuve, a un ritmo más lento, pero seguí entrando y saliendo de esa conchita que estaba empapada.

-Sí! Así Seba! Qué locura es esto! Cogeme Seba! Me siento la más puta de todas!

-Una putita hermosa! Una terrible hembra! Me encanta cogerte tanita! Sos tremenda mujer!

-Como me gusta que me digas esas cosas…

-Sos una diosa Tana! Tu cuerpo me vuelve loco! Me vuelve loco comerte esas tetas! Tocarte ese tremendo culo que tenés! Comerte esa conchita peladita y sacarte esos orgasmos que me encantan!

-Son para vos Seba! Todos para vos! Me encanta que me comas las tetas! Son tuyas! Y mi culo también! Nunca lo hice por ahí… quiero probarlo también… quiero que me hagas la cola Seba! Quiero que mi culo sea tuyo! Que seas el primero! Pero no sé si querés, no sé si te gusta eso!

-Me encanta tu culo, me vuelve loco y te lo voy a comer todo!

-Sí mi cielo! Haceme lo que quieras!

-Ahora lo que quiero es acabarte tanita! Estoy ahí de acabar!

-Acabame corazón! Acabame adentro! Quiero sentirte!

Aceleré el ritmo y en el momento que Mary tuvo otro orgasmo, eyaculé en su interior, una verdadera locura de mujer.

-Qué hermoso cielo mío! Siiií Una delicia mi corazón!

-Qué mujer sos tana! Una tremenda mujer!

Me salí de ella y me recosté a su lado, ella se apoyó en mi pecho mientras me besaba, y yo la acariciaba suavemente.

-Sos tan lindo Seba! Gracias mi cielo! Me hiciste sentir mujer otra vez!

-Gracias a vos tana! Por lejos la mujer más hermosa con la que he estado…

Nos quedamos un momento acariciándonos, Mary dándome suaves besos por todo el pecho y los brazos, es una mujer muy tierna, muy cariñosa, una reina…

No sabía qué hora era, pero ni quería saberlo, el momento era tan lindo que no quería que se acabara.

Las caricias de Mary hicieron que se me volviera a poner dura.

-Ay Seba! Mi vida… ya está dura de vuelta…

-Como para qué no se me ponga dura tana! Estando con vos desnuda a mi lado es imposible que no se me pare!

-¿Te la puedo chupar y me acabás en la boca?

-Por supuesto! Es toda tuya!

Se acomodó en la cama, acercando su boca a mi pija y su culo al costado de mi cuerpo, no pude sino acariciárselo, sin dudas un señor culo.

Comenzó a chupármela, suavemente, sin dudas disfrutaba el sexo suave, y poco a poco me estaba llevando al cielo.

Apoyé mi mano en su pierna, la tomé por el tobillo y la levanté, la tana entendió al instante lo que quería hacer y fue ella quien pasó su pierna al otro lado de mi cuerpo, dejándome su conchita a pocos centímetros de mi boca, todo eso sin sacarse mi pija de la boca.

Me esmeré comiéndole la conchita que no paraba de lubricar, hasta que un nuevo orgasmo suyo, le hizo temblar las piernas y jadear, pero con la boca llena, no sacó mi pija de su boca en ningún momento, tanto esmero le puso q la tremenda mamada que me estaba haciendo que un momento después, le dije que iba a acabar.

Cambió de posición, arrodillándose junto a mí, siguió chupándola pero mirándome a los ojos, con suaves caricias iba de mis testículos a mi esfínter, me estaba volviendo loco y cuando estaba por acabar se lo dije:

-Acabo tana! Acabooo…!

Y acabé en su boca, con su mirada clavada en la mía hasta que ya nada más salió, pero la tana siguió chupando suavemente mi glande, para luego sacarlo de su boca y mirarme con una sonrisa y decirme:

-Me lo tragué todo! Y me encantó que me acabaras en la boca! Fue muy excitante! Sobre todo porque es tu semen! Quería que fueras el primero! No sé si habrá alguien más que lo haga! Pero quería probarlo con vos!

-Sos todo lo que está bien tana! Que placer me das por Dios!

-Cómo vos a mí! Te voy a contar algo… nunca tuve tantos orgasmos teniendo sexo… nunca acabé tantas veces seguidas!

-Me encantan tus orgasmos tana!

-¿Creés que se volverá a levantar? Quiero que antes de irte me hagas la cola!

-Dame un momento tana hermosa! Nada me va a gustar más!

-Claro mi vida! Mientras tanto te voy a contar otras cosas!

-Contame que me gusta escucharte!

-Desde hace tiempo me pajeo mucho, me gusta, cuando llego a casa me doy un baño, y si no hace frio, me quedo desnuda, me vengo a la cama con la compu, busco una película que me excite y me hago una pajita. Me encanta darme placer lo disfruto mucho! Desde que tuvimos esa charla me toco pensando en vos!

-Que honor Tana!

-Imaginándome muchas cosas, esa que ya hicimos! Y también me imagino que mientras me estoy haciendo una pajita vos me estás mirando…

-¿Te gustaría hacerlo? A mí me encantaría verte!

-¿En serio?

-Por supuesto! Nada me gustaría más!

Me levante y me senté a un lado de la cama, no quería perderme eso, que semejante mujer se tocara para mí y que luego quisiera que le haga la cola, haría que se me pusiera dura en diez segundos.

-Dale tana! Hacete una pajita para mí!

-Claro mi cielo!

Se recostó boca arriba en la cama, al igual que lo hacía conmigo, recorría su cuerpo con suaves caricias, verla tocarse las tetas me la hizo poner dura nuevamente, pero cuando llegó a su conchita y la empezó a tocar, me volví loco. Que mujer tan sexual por Dios!

Y como para colaborar con su excitación, le empecé a decir cosas.

-Así tanita! Me gusta cómo te tocas esa conchita hermosa! Así… eso… cómo me gusta mirarte!

-Sí Seba! Decime más cosas que me excita!

-Así putita! Pajeate para mí!

-Ay… me gusta que me digas putita… ahh…

Ya estaba como para pajearme yo también, era un espectáculo verla!

-Ahhh! Cómo me gusta que me mires…

Su mano se movía cada vez más rápido, sin duda camino al orgasmo, entonces le dije:

-Ahora date vuelta, ponete culito para arriba y seguí tocándote!

Así lo hizo y ese culo era para hacerle un monumento.

-Eso… así me gusta! Mové el culo putita hermosa!

Y cuando lo empezó a mover tan sensualmente creí que acabaría sin tocarme, pero por suerte empezó a temblar y a jadear en un orgasmo hermoso.

Así se quedó un momento, y aproveché que la tenía así, para acercarme y acariciarle primero y luego a besar y lamerle el culo.

Separé sus nalgas suavemente y entre besos, mi lengua llegó a su esfínter, lo recorrí ensalivándolo, una delicia.

Los gemidos volvieron a salir de su boca y me dijo:

-Que rico Seba! Nunca me habían chupado el culo! Es hermoso… seguí que me encanta!

Y seguí, y poniendo dura la lengua, fui penetrando lentamente su culito, aunque solo era saliva, el dedo índice entró lentamente pero sin problema.

-Sí mi cielo… así… seguí que me vuelve loca! Abrilo mi corazón! Así me metés esa pija hermosa!

Al índice le siguió el mayor, que entraban y salían sin problema.

-Ay mi cielo… sí… como me gusta… En el cajón de la mesita hay lubricante, ya lo estoy deseando, cuando vos quieras me la metés!

-Ya falta poquito tana! Lo voy a dilatar para que no te duela!

-Sí!

Me estiré y del cajón saqué el pomo de lubricante, que estaba junto a un juguetito.

Le desparramé bastante en el culo y seguí jugando con mis dedos, que ya eran tres, pero no quería hacer mucha presión, pero un momento después me dijo:

-Ya mi corazón! Metémela ya! Te quiero sentir ahí también!

Le dije que se pusiera de costado, que haríamos la cucharita, que le apoyaría el glande en el esfínter y poco a poco iría empujando.

Me llené la pija de lubricante y apunté a ese culito hermoso, sentí que comenzaba a entrar, con pequeños movimientos entraba y salía, y parecía gustarle.

-Si te duele me lo decís y paro!

-Sí mi corazón! Hasta ahora no! Seguí…

Cada vez entraba un poquito más, sin dudas había estado practicando relajar para que no se cerrara.

Un momento después, sentí que el glande ya había entrado.

-Duele tana!

-Un poquito! Pero seguí! No pares! Quiero sentirla toda adentro!

Poco a poco, milímetro a milímetro fue entrando, ella acompañaba mis movimientos, que eran lentos y pausados, una buena parte ya estaba adentro, y fue ella quien empujó para atrás y se la terminó de meter casi toda!

-Así mi cielo! Metela toda! Toda mi vida! Toda!

Un momento después y con movimientos lentos, mi cuerpo llegó a tocar su culo, ya estaba toda adentro.

-Cómo te siento Seba!

-Ya está toda adentro tana!

-Sí! Me gusta mi corazón! Cogeme el culo!

Me apretaba pero era algo fabuloso, empecé a moverme lentamente, mientras le acariciaba las tetas y la conchita, poco a poco fui incrementando el ritmo, pero suavemente, quería que lo disfrutara, pero un momento después, fue ella quien comenzó a moverse cada vez más rápido y con la respiración acelerada, me dijo:

-Seguí corazón! Así… seguí que te acabo otra vez!

-Yo también tana! Estoy al borde! Tu culo me vuelve loco! Sos la putita más hermosa! Dame otro orgasmo!

-Acabame en el culo! Llenámelo de leche mi cielo! Es tuyo! Fuiste el primero! Mi culito siempre será tuyo! Siempre que quieras será tuyo! Te acaboooo….

Y entre temblores llegó su orgasmo que desató mi eyaculación en su culito! Una hermosura.

Poco a poco fuimos quedándonos quietos, esperé hasta que se me bajara un poco para sacarla, y luego, haciendo que se girara, la abracé y la besé con ternura.

-Gracias mi vida! Me hiciste muy feliz! Me sentí otra vez mujer! Me diste mucho placer! Pero estoy reventada!

-Tana! Sos hermosa! Sos una diosa! Me encantó tocarte timbre! Y tocarte este cuerpo divino! Me hiciste gozar como loco tana! Sos tremenda hembra!

Nos volvimos a quedar abrazados un momento, acariciándonos suavemente.

-No sé si se repetirá! Pero me hiciste sentir muchas cosas que nunca había sentido! Gracias Seba! Y de verdad te lo digo! Siempre que quieras si me tocás timbre te voy a abrir, a vos siempre…

Nuestras respiraciones fueron volviendo a la normalidad, entre caricias le dije:

-Tana no me quisiera ir, pero no sé ni qué hora es!

Se estiró hasta la mesita de noche y miró su teléfono.

-Cuatro y cuarto corazón!

-Tengo un ratito todavía…

-¿Querés darte un baño?

-Solo si es con vos!

-Dale!

Nos levantamos y fuimos al baño, también me encantó bañarla y que ella me bañara, si seguía un poquito más, se me volvía a poner dura, y ahí sí que no me iba más!

Mientras nos secábamos, la tana me dijo:

-¿Te puedo preguntar algo?

-Lo que quieras!

-¿Qué pasó con tu enamorada?

-Sigue aquí y aquí!

Le dije señalándome el corazón y la cabeza.

-Pero no sé si en algún momento llegue a pasar algo…

-¿No la volviste a ver?

- Sí…, pero no! hace un par de semanas, fue el cumpleaños de un amigo y vine, no supe si podía hasta último momento, llegué acá a las nueve casi y al otro día tenía que estar en Varela a las once. Cuando llegué le dije que estaba acá y cruzamos varios mensajes, ella había salido con sus amigas, pero quedamos en que al otro día a la mañana la llamaba. Comimos un asado en casa de mi amigo y después nos fuimos todos a una cervecería, a eso de la una ya me iba, pero antes tenía que hacer pis. Yendo para los baños la vi, estaba con un hombre en una mesa, conversaban y reían animadamente y te juro que el alma se me cayó.

-Ay mi cielo! Me imagino! ¿Y la saludaste?

-No tana! Ni volví a mirar hacia esa mesa cuando salí del baño!

-Pero pudo ser un amigo o un compañero de trabajo…

-En ese momento quise pensar eso, pero igual me fui del bar hecho mierda. Al día siguiente le mandé un mensaje y no me lo contestó, después la llamé y no atendió, después un último mensaje, que no contestó tampoco. Y creo que de masoquista nomás, antes de irme para Varela, pasé por su casa y le toqué timbre un par de veces, si estuviera durmiendo, se hubiera despertado con el timbre, pero sin dudas no estaba en su casa, y bueno, dos más dos son cuatro. Si la había visto con un hombre, y no estaba en su casa…

-Ay Corazón! ¿Y después?

-Después de eso, decidí que tenía que olvidarme de ella, sin dudas a ella no le pasa nada parecido, y si sigo cerca va a ser peor…

-¿No le hablaste más?

-No le escribo, tan solo le contesto cuando ella lo hace, nada más… qué sé yo… quizás se me vaya pasando…

-No quiero ser metiche, pero… ¿es compañera de trabajo, de estudio?

-Vos la conocés tana! Y ella te conoce…

-¿Es del barrio?

-Era… desde que se divorció ya no vive en el barrio…

-¿Quién es? Si querés decirme, no te sientas en la obligación…

-Es Valeria, Valeria Velardi…

-Vale! Claro que la conozco! Vivía acá enfrente! ¿Y se divorció?

-Sí hace unos meses! Y tuve que ver bastante en eso… y no porque haya tenido algo con ella, porque cuando vi que el enfermo del marido la maltrataba y que había llegado a golpearla, lo quería matar!

-¿La golpeaba?

-Sí! Varias veces! No sabía qué hacer, no sabía si meterme y lo empecé a seguir, ahí descubrí que le metía los cuernos a Valeria, que se encamaba con la esposa de su patrón, un día no aguanté más y convencí a Valeria de seguirlo, para que lo viera ella misma! Y lo vio y unos días después, se lo dijo y lo dejó!

-¿Y donde la conociste a Vale?

-Yo vivía en el fondo, le alquilé el departamento, cuando el forro no me quiso renovar me tuve que ir, y ahí fue que alquilé el tuyo!

-¿Cómo nunca te vi por el barrio?

-Estaba poco, entre la facu y el trabajo, casi no estaba! Ahí fue que la conocí, y una tarde, cuando llegué se había quedado afuera, salté la pared y le abrí la puerta, al día siguiente me golpeó la puerta con una torta, tomamos unos mates, conversamos y esa tarde en casa me enamoré de ella…

-Es un amor Valeria! Ahora entiendo! Teníamos una buena relación, pero de repente no se la veía más por el barrio, y un par de veces que la crucé, tan solo hola y chau… Con razón hace unos días Guillermo se me hizo el simpático…

-Cuidado con ese Mary!

-Ni en pedo! Si hay algo que no soporto es a los tipos que maltratan a sus mujeres!

-Ay Seba! Es un amor esa chica! Siempre me gustó hablar con ella, es tan dulce… tan cariñosa…

-Bueno ahora ya lo sabés!

-Seba, ¿te molesta si la llamo?

-Claro que no! Lo único que te pido es que no le hables de mí!

-Quedate tranquilo! Ni de vos ni de lo que pasó hoy! Pero me gustaría saber cómo está!

-Llamala Mary!

Tomamos unos mates y a las cinco de la tarde, le dije que ya me iba, me acompañó hasta la puerta y antes de abrir, nos dimos un abrazo y un beso en la boca.

-Gracias Seba! Sos un amor! Me hiciste muy feliz hoy!

-Vos también tana! Me encantó tocarte timbre… Gracias! Fue algo hermoso! Vos sos hermosa!

-Ya sabés… tocame timbre cuando quieras lindo!

Nos volvimos a besar y salí de su casa, cuando cerré la reja, me tiró un último beso y me fui para casa.

Una última vez, pensé si mensajeaba a Valeria o no, pero decidí que no, y me fui para Florencio Varela.

Continuará…

Continúa en