Viviana un chat real
Ella llevaba años sin sentir nada, hasta que un mensaje en la pantalla encendió una chispa que no pudo apagar. Ahora, la distancia se ha roto y la viuda de 43 años está lista para descubrir qué pasa cuando la fantasía se vuelve carne.
Acá estoy nuevamente, como siempre contando hechos y momentos de mi vida sexual. Este es mi lugar, algo así como mi buhardilla secreta donde puedo explayarme sin tener que dar explicaciones, ni nombres, ni nada de lo que se da cuando se cuentan estas cosas. Por lo general cuando entre hombres nos hablamos de estos temas, siempre están las preguntas, de dónde es, cómo la conociste, es casada y miles de cosas más, que ponen en riesgo todo. Por eso este lugar es mi ámbito, sin preguntas, sin dudas, sin identidades, si alguien cree, excelente, si no lo cree, bueno igual que los disfrute.
Esto pasó hace unos años atrás, yo había dejado una relación que tenía y estaba un tanto remiso a buscar otra. Era una época donde los chats empezaban a ser furor. Mis amigos estaban todos enganchados y había cientos de chats en la internet, que recién estaba pegando con ese tema a principios del siglo XXI. Estaba el Messenger que era la forma de comunicarse, casi me atrevería a decir que fue la base del WhatsApp, con las diferencias del caso.
Bueno al final entré a uno de esos chats, con las salas de sexo, de más de cuarenta, de tomamos un café y varios nombres más. Yo entré a la de + de 40 que era la que me gustaba. Anduve toda la noche y nada, hasta que, en una oportunidad, vi un nombre, Viviana y no sé por qué, pero le escribí.
Me contestó enseguida, cosa no común porque la mayoría demoraban. Debo aclarar que yo mandaba privados, las salas de chat no eran para mí, ni esa locura. Pero bien, volvamos a Viviana, nos preguntamos de donde éramos y ella era de Argentina, tenía 43 años, viuda y empresaria.
Los datos eran demasiado auspiciosos y por aquellos momentos la internet no era lo falsa y compleja que es hoy. Le di mi descripción y comenzamos a hablar. Vida, familia, hijos, trabajo, estuvimos casi dos horas. Se hizo la hora de terminar y venía la frase matadora: ¿seguimos en contacto? Fue un sí mutuo por lo cual, nos pasamos los Messenger y quedamos para el otro día.
Todo era un misterio, viuda, de 43 años, escribía bien, se la notaba ubicada, solo faltaba saber cómo era, porque siendo honesto, uno quiere saber qué hay del otro lado e imaginaba que a ella le pasaría lo mismo.
Llegó la hora del otro día, me conecté e inmediatamente apareció su perfil. Había una foto, pero no era la de ella,
Comenzamos a conversar nuevamente, cómo había estado el día, como pasaron sus horas y en un momento le dije;
- Me gustaría saber cómo eres, si quieres yo me describo y luego lo haces, tu, pero sin mentiras – esas fueron mis palabras
Ella aceptó y me describí.
Llegó su turno y sus palabras fueron estas:
- Soy de pelo negro, tez blanca, ojos marrones, ni gorda ni flaca, pelo por los hombros y de altura mediana.
Con esa descripción ya me dejó más tranquilo, ella con la mía estuvo bien y desde ese momento comenzó una charla más de cercanía.
Quería llevarla al tema sexo, pero ella no sé si eludía o no se daba cuenta. Hasta que en un momento me dijo:
- Desde que soy viuda, hace dos años, he estado metida en lo mío.
Ahí tiré el anzuelo, porque ya la cosa se iba pautando y le pregunté:
- Pero me vas a decir que una mujer como vos no ha tenido nada en dos años y medio casi – que fue la fecha que inicialmente me dio.
- No - contestó – nada de nada.
En ese instante, ya me subí al potro y tiré con todo:
- Pero Viviana, es mucho tiempo para cualquiera, sin compañía, sin salir, sin sexo y perdona por lo sincero.
- Tienes razón, pero así fue y sin sexo, ya que lo mencionaste, mucho menos por todo lo que fue el problema de mi marido.
Bingo, ya tenía toda la información que quería, no se había amilanado con el tema sexo y si todo era cierto, iba para lindo el tema.
Ahí cortamos y dejamos para el otro día,
Estaba ansioso, llegó la hora, puntualmente se conectó, eso demostraba que estaba interesada. Otra vez charla y cosas banales. Hasta que de repente me dice de la nada:
- Estabas muy interesado, ayer en mi vida sexual.
Tenía dos caminos, lo dejaba ahí por las dudas de perder el contacto o ir a fondo, preferí el segundo:
- Si, porque hasta el momento me gustas y soy un hombre, tu una mujer y si somos maduros eso es imposible de evitar. Salvo que quieras ser mi amiga, pero para mí no es fácil.
Demoró en contestar, pero yo veía que escribía y escribía y me daba cuenta de que borraba porque el Messenger tenía eso, de que te permitía saberlo. Hasta que en un momento apareció su respuesta:
- Si es verdad, tienes razón y por qué mentirte, si hasta ahora he estado en “modo detenido” y desde que hablo contigo me he puesto a “modo activa”.
Eso me activó a mí, ya no dejé pasar más la oportunidad y le dije:
- Entonces decime como eres, descríbete que estoy ansiosos por conocerte.
No se describió.
Me mandó una foto por Messenger.
Estaba con una falda negra a la rodilla, medias negras, una camisa blanca. Piernas hermosas, tetas medianas por como la camisa se mostraba y una carita hermosa.
Ya me la quería coger.
Le mandé una foto mía.
Ambos quedamos gustosos de lo que vimos.
Esa misma noche la llevé a otro nivel.
Messenger tenía cámara le mandé una solicitud.
Me aceptó.
Nos vimos, era hermosa, estaba enojada porque no se había arreglado, pero no quiso decirme que no, por miedo a que yo me enojara. Para nada iba a pasar eso, pero mejor que se animó.
Cortó la cámara y me dijo que, al otro día, que era sábado, nos íbamos a comunicar así y que ella iba a estar más arreglada.
Llegó el día o mejor dicho la noche, porque nos conectábamos después de las 10 PM.
Ella me mandó una solicitud de cámara web, como se le decía en la época y apareció. Estaba con el pelo recogido, los labios pintados, una remera de color blanco y en su dormitorio.
Empezamos a hablar de todo y yo ahí no dejé nada al azar.
Le dije:
- ¿Puedes pararte para verte?
Ella me contestó con mucha inteligencia y vivacidad:
- Estaba segura de que lo ibas a pedir – se levantó y tenía unos vaqueros que marcaban un culo hermoso. – Ahora te toca a vos - me dijo.
Me levanté, pero yo estaba en remera y bóxer.
- Hey – me dijo – pero estas así en tu casa?
- Si claro, si estoy solo y en mi dormitorio y para ir a descansar, disculpa si te molesté.
- No, para nada, solo que me sorprendiste, hacía mucho que no veía un hombre en bóxer - y sonrió.
- Te ríes de mi - le dije con cara de serio, pero de puro teatro.
- No, no, para nada, más bien de nervios – y se notaba que era real, lo que decía.
Ahí ataqué:
- Ya voy perdiendo contigo, porque me conoces más que yo a ti. Te pusiste pantalones, ni siquiera vi tus piernas.
- ¿Quieres que me desnude? – dijo un tanto seria
- Bueno, lo que quieras, pero por lo menos empatemos.
- Dame un segundo - y se levantó de la silla saliendo del encuadre de la cámara.
Al poco rato apareció, pero no la veía, porque llegó desde un costado de la cámara y solo veía su medio cuerpo. Enfocó la cámara, se levantó y ahí me mató. Estaba en bikini, unas piernas maravillosas y un culo que era impresionantemente hermoso.
- Guau – le dije que linda estás – para comerte toda en serio.
- ¿Vos me comerías?
- Toda, de pies a cabeza
- Me encanta lo que decís – dijo con cara entregada
- En cuanto pueda, viajo a Argentina y te veo, total de acá estamos en una hora de avión.
- ¿Me lo decís en serio?
- Claro, que sí, ¿crees que soy un tonto?
- No – dijo y me miraba con cara de no sé, hasta hoy recuerdo, pero en ese momento no supe como definir, pero estaba totalmente expuesta y yo también.
- ¿Me voy a pasar para el otro lado, pero puedes levantarte y mostrarme tu cola? – le tiré
Me miró, se reía y respondió:
- Con la condición de que vos me muestres la tuya.
- ¿Mi cola? – le respondí con cara de picardía.
- Bueno si, digamos que de pie y veo todo.
- Bien es una promesa, pero vos primero, las damas primero.
Se levantó de la silla puso la cámara y se dio vuelta, el culo era hermoso, redondo, como a mí me gusta y ya en ese clímax comencé a decirle cosas:
- Hazte una vuelta – se giraba – si bien no era colaless las nalgas se veían perfectas y delante se notaba una concha, abultada, la picardía me hizo pedirle que levantara más su bikini, lo hizo y vi cómo se le metía en la raja.
Se dio cuenta y me rezongó.
- Ahora te toca a vos - se sentó y esperó.
Había un problema, se me había entre parado y en el bóxer se notaba, pero ya estaba jugado, por lo tanto, era parte de lo que estábamos haciendo.
Me levanté, enfoqué la cámara y me di vuelta, veía mi trasero.
- ¿Era esto lo que querías ver verdad?
- Bueno si – contestó con cierta desilusión.
- ¿Quieres que me de vuelta?
- Si, claro, yo te mostré de los dos lados.
Me di vuelta y el bulto era notorio, mi verga se había parado por la situación, por ese juego morboso, el cual me impactaba más, lo que hizo que ya estuviera dura, pegando contra la tela del bóxer. La cara de Viviana fue un poema, abrió los ojos, pero no decía nada. Bajé mi cara a la cámara y le dije:
- Hey pasa algo?
- ¿No, pero y eso?
- ¿Bueno, eso es la respuesta a que me gustaste y no pude sostenerlo?
- ¿De verdad me lo dices?
- ¿Acaso no lo ves?
Me volví a levantar y había acomodado mi verga de manera que abultara más.
- Me dejaste sin palabras – mientras no apartaba los ojos de mi verga
- Bueno - le dije – ya está bien – y me senté
Ahí fue cuando sen entregó totalmente por cómo me respondió:
- ¡Qué malo! ¡Sin piedad de una mujer viuda!
- Claro que tengo piedad, pero yo me expuse y vos nada.
- Qué quieres que haga – preguntó decidida.
- Que te saques la remera – le respondí también decidido.
Se apartó de la mesa donde estaba el pc, bajó sus brazos y se quitó la remera. Hermosas tetas aparecieron enfundadas en un sostén negro del mismo color que el bikini.
- ¿Estás conforme ahora? – preguntó haciéndose la enojada
- Si y debo decirte que tienes unas tetas divinas, más cosas para comer.
- Te puedes parar de nuevo - me pidió con cara ya casi de vicio
Antes de hacerlo le decía cosas porque acomodé mi verga de manera que parada, sostenida por el bóxer se llegara a ver la punta por encima del elástico. Ya estaba jugado totalmente y quería ver hasta donde llegaba.
Me paré, haciéndome el tonto, aunque mi verga tenía ya el tamaño de poder coger, porque estaba dura, descabezada y yo caliente como loco.
Los ojos de ella se abrieron como el dos de oro de una carta, vio la punta de mi verga apenas saliendo por el bóxer le pregunté:
- ¿Qué pasa? – como tonto, pero sabiendo que había visto mi verga entonces miré para abajo e hice un movimiento como tapándome con las manos y le tiré una frase muy falsa, pero para el momento:
- Perdona, no lo controlé
- No, no – dijo - está bien, entiendo
- ¿Qué? – le dije con firmeza – Quieres que me levante de nuevo?
- Si – respondió
En toda esa charla me había bajado el bóxer mi verga parada totalmente, me paré y la vio toda. Dura, abierta en el orificio, con gotas preseminales, descabezada, pronta para cogerla si estuviera en ese momento.
Viviana no dejaba de mirarla, tuvo un gesto de entreabrir sus labios, estaba extasiada con mi verga, entonces yo me la toqué delante de ella.
- Me estás enloqueciendo - expresó en un arrebato
- Demuéstramelo - le respondí
- Cómo – me preguntó
- Como sientas, como lo quieras demostrar – respondí caliente
Se levantó y se sacó el sostén, sus tetas aparecieron, con pezones marroncitos, parados, aureolas marrones extendidas por la calentura.
- Me encantan tus tetas
- Y a mi tu pija, tu verga, es preciosa, nunca creí llegar a esto
- ¿Estás caliente? – le pregunté
- Muy, ni puedo más – me dijo como entre sollozos
- Tócate
- Carlos, como voy a hacer eso
- ¿Acaso no es lo que haces todos los días?
- Si
- Entonces hazlo delante de mí y yo delante de ti.
Se levantó, acomodó la cámara, la puso en una silla, ella se acostó en la cama, se sacó el bikini y apareció una concha depilada, grande, de labios gruesos y un culo cerradito. Sus manos abrían y cerraban los labios y se tocaba el clítoris. Yo me pajeaba, mi verga estaba al tope. Viviana jadeaba y me preguntaba:
- ¿Qué me harías con esa verga papito?
- Te la pondría en esa concha abierta, te haría que me la chupes, te la pasaría por las tetas y te acabaría toda
Viviana entró en una especie de trance, comenzó a convulsionar y de repente gimió y una tremenda acabada emergió de sus dedos.
Yo por mi parte, sendos chorros saltaron y ellas los vio.
- Si estuvieras acá, esto no se hubiera perdido – le dije
- No, claro que no, - respondió y enseguida preguntó:
- ¿Dónde me la hubieras echado?
- Donde quieras, dentro, en la boca, en tus tetas
Vi que miraba con cara de asombro y sin mediar palabra expresó:
- Nunca me han acabado en la boca
- ¡Qué! – respondí con sorpresa
- Como lo oyes, jamás, con mis amigas hablamos de eso, ellas tampoco.
Le creí, realmente estaba diciendo la verdad.
Ese fin de semana fue tremendo, ella me empezó a llamar por teléfono, en esos momentos las llamadas internacionales eran costosas y no existía la llamada por WhatsApp.
Hasta que en una de esas llamadas una tarde, me dijo que estaba sola en su oficina pensando en mí. Comencé a decirle cosas, que era una hermosura, que me gustaba su culo, sus tetas, su boca, que le iba a hacer de todo. Ella me contestaba que estaba enloquecida, que no podía más y le insistí para que se tocara y se acabó por teléfono, gritando obscenidades pidiendo verga y gimiendo como perra.
Se calmó, puso un marco de paz en su voz y me dijo:
- Carlos o venís vos o voy yo para allí.
- El fin de semana que viene, nos encontramos en Buenos Aires, es el punto intermedio para ambos – le contesté para que ya quedara establecido.
- Perfecto – dijo con voz de alegría- ya me pongo a sacar los pasajes.
- Te voy a hacer una propuesta – le dije – Desde hoy no nos tocamos más hasta que nos veamos, nada de masturbaciones, ni juntos ni solos.
- Aceptada la propuesta –
Viernes 12 horas, mi avión aterrizaba en el aeropuerto de Aeroparque, Buenos Aires. Viviana venía en un autobús desde Rosario, Santa Fe y llegaba a las 14 horas.
Me instalé en el hotel del cual era y soy cliente, ordené mis cosas y fui hasta Retiro, la terminal de buses de Buenos Aires.
No voy a negar que estaba ansioso, porque una cosa era verse por cámara web y otra personalmente, hay diferencias.
Llegó su bus, fui hasta el andén hasta que veo a Viviana bajar. Falda corta, azul, sin medias, blusa blanca, pelo suelto, zapatos de tacos, no alta, pero la figura y toda ella era perfecta. No me vio, porque fue directamente hacia la bodega del bus, para retirar su equipaje. Despacio fui hasta ella, me paré detrás y le dije:
- Señora Viviana – se dio vuelta de inmediato y me quedó viendo por unos segundos y sin mediar palabra un beso en los labios y un abrazo.
- ¿Me estabas esperando? No te vi, porque ya quiero llegar – decía apurada por retirar su valija.
Tomé su valija y se la llevé, sentía que me miraba, porque estaba entusiasmada, lo mismo que me pasaba a mí.
Antes de salir le dije:
- Tengo una idea antes de ir a buscar un taxi
- Quiero llegar al hotel – dijo con voz de súplica
- Si, si, solo te pido una cosa - me acerqué a su oído y le pedí – por qué no vas al baño de damas, te sacas la tanga y llegamos así al hotel.
- ¡Estás loco! - me gritó, pero en silencio.
- Si, estoy loco, pero por vos.
- Bueno, espérame acá.
La acompañé hasta el baño de damas, entró y al poco tiempo salió. Se acercó a mí y me dio la tanga negra, hilo, que traía puesta, era una sorpresa. Cuando la tomé me apretó las manos mientras miraba para todos lados, como si alguien fuera a notarlo, tenía las mejillas casi rojas.
Fuimos hasta el estacionamiento de los taxis y abordamos el primero. Nos sentamos atrás, mientras Viviana se acomodaba, le toqué la pierna y me miró con sonrisa e hizo un mohín, su piel se erizó. Viendo que el conductor estaba metido en la locura vial porteña, toqué a Viviana por debajo de la pollera a la altura de su muslo, saltó y me hacía señas.
Llegamos al hotel muy rápido, porque el mismo estaba en la cercanía, todo dentro del microcentro, Viviana no se registró, pasamos de largo, esperamos el ascensor, debíamos ir hasta el piso doce. Cuando llegó subimos con la maleta, marqué el “12” e inmediatamente me di vuelta, agarré a Viviana, la aprisioné contra el vidrio del ascensor y la besé abriéndole la boca con mi lengua, al principio se sintió rara, pero al segundo me respondió con su lengua. Mis manos fueron por debajo de su falda y le toqué la concha, estaba empapada, llena de jugos, ella se estremeció, le acaricié el culo por toda su raya, me apretaba más. Sonó el timbre del piso “12” llegamos. Viviana se acomodó el pelo, tomé su maleta y fuimos a la habitación. Ella iba caminando por el pasillo delante de mí. Abrí la puerta la hice pasar delante, ingresó con su maleta. Cerré detrás de mi y aceleré el paso, Viviana estaba dejando la maleta cuando la agarré por la espalda le subí la falda y le besé ese hermoso culo que tenía. Empezó a gemir, la empujé hacia la cama y así como estaba, sin sacarle nada de ropa, solo con la falda levantada, comencé a comerle la concha. Sus labios estaban totalmente mojados, era impresionante el jugo que emanaban, le lamía el clítoris, se lo tocaba mientras se le hinchaba. Ella pegaba contra la cama con sus brazos de la calentura que tenía. Se levantaba con su torso para mirarme, mientras le comía su concha y esos labios gruesos, con un pozo profundo y rosado, totalmente inundado de flujos.
La lamida la llevó a una acabada bestial. Mi boca quedó llena de sus jugos, con un sabor delicioso. Viviana, cayó hacia atrás en la cama, donde estaba recostada de lado a lado, fui hacia ella y la besé en la boca, para que probara sus propios fluidos. Se excitó de nuevo, tanto que lamió mi cara, y mis labios absorbiendo los vestigios de su leche de hembra.
Me incorporé, me bajé el pantalón, me quité la camisa y saqué de un golpe el bóxer. Mi verga saltó hacia el techo, estaba erguida, llena de líquido preseminal en la punta. Ella se había desnudado, estaba solo con los tacones, no se los dejé quitar. Le puse mi verga en la boca, un poco torpe, la tomó, pero la ayudé al compás. Instintivamente, Viviana llevó sus manos a su concha, se comenzó a pajear a masturbar, con mi verga atrapada en los labios de su boca y haciendo, con su cara, el movimiento. Estaba totalmente descontrolada.
Recuerdo que le dije:
- ¿Te gusta?
- Me encanta - con la boca llena de verga.
En un acto de calentura, me dio por decirle “puta”, eso la puso a mil, sacó mi verga de su boca y dijo:
- Si, claro que soy puta, estoy totalmente puta mírame – decía eso y me agarraba la verga y se la metía en la boca.
No me pude aguantar más, la puse en cuatro, la tomé por las caderas y le clavé mi pija dentro, de un solo empellón, aquella concha era inmensa, la recibía toda y en el entra y sale, los jugos salían a borbotones.
Los gritos de Viviana debían de oírse del pasillo, estaba totalmente sacada, fui a sus tetas y las tomé haciendo una cogida de perrito, trayéndola hacia mi tomada por las tetas. Los pezones los tenía erguidos, tan duros que en las palmas de mis manos eran como pequeñas puntas que me marcaban. Ella misma hacía movimientos profundos y fuertes, el olor a sexo era tremendo. La cama estaba encharcada debajo de nuestros sexos, donde mi verga se unía a la concha de Viviana. Todo esto hasta que llegó el momento de éxtasis, no me pude aguantar, ella me insultaba, me decía “hijo de puta”, “cógeme”, “mira cómo me tienes”, más mil cosas que hicieron que sendos chorros de semen le invadieran su concha. Sintió el calor de mi leche, lo cual hizo que se viniera con un grito agudo y levantando su culo para sentirse mas penetrada. Caímos los dos en la cama, exhaustos.
Viviana se levantó fue al baño a ducharse, yo, me quedé en la cama.
Sentía la lluvia del duchero, me incorporé y también fui al baño.
- ¿Qué haces? – dijo ella cuando me vio
- Quería apreciarte lo hermosas que eres – diciendo esto me metí en la ducha.
El agua estaba tibia, Viviana se vino a mis brazos y me besó. La abracé, le tocaba ese culo que me tenía loco y que ella lo movía a propósito. El viagra que me había tomado, como siempre, ayuda a poder seguir, por eso lo recomiendo para estos casos. La verga comenzó a tomar forma nuevamente, ella no dejaba de tocarla, se agachó en la ducha y la empezó a besar, la lamía y me miraba.
- ¡Cómo te gustó ehh!
- Si – respondió – me encanta.
Seguía chupando, lamiendo, la sacaba de la boca y la miraba, la descabezaba y la chupaba con agua de la ducha. En tanto yo le tocaba las tetas desde arriba. Además, Viviana con su otra mano se estaba masturbando, eso la hacía gemir con mi verga en su boca. Tanto succionó, tanto lamió que le dije:
- Ojo Viviana, no sé qué es lo que quieres, pero se te va a dar si sigues así
- Quiero leche, chuparme mi primera acabada, eso quiero - dijo con voz de puta.
Inicié un movimiento más acelerado hasta que mi acabada vino toda, Le cayó dentro de la boca, no soltó mi verga ni por un segundo, seguía lamiendo, la descabezaba y sacaba las gotitas de semen.
- Te la voy a limpiar toda, como me dijiste en algunas de las veces. Me encantó, es delicioso tragar semen y sentir que te cae en la lengua,
Para agradecerle tal chupada la levanté la hice ponerse contra la pared y me agaché yo para hacerle una comida de concha tremenda, me apretaba con sus manos la cabeza para adentro de sus piernas. De pronto otro grito, abrió los muslos y un chorro de flujo me dio en la cara, mientras ella me decía:
- Toma, toma. Ahí tienes
Así fue el inicio con Viviana, una mujer que se abrió al sexo y sacó a relucir todo lo que por lo menos yo, busco en una mujer.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
La historia jamás contada
El abuelo cierra la puerta y le ofrece un vino prohibido. Mientras el humo del puro se eleva, el tiempo se detiene y el pasado cobra vida con una…
Comparte:Relacion medico pacienteErotismo romanticoDeseo reprimido
- Hetero: General
El Conserje 2
Pedro no es solo el hombre que vigila los pasillos; es el centro de deseo de las mujeres del edificio.
Comparte:Voyeurismo consentidoDeseo reprimidoVenganza erotica
- Hetero: Infidelidad
...nunca digas, de esta agua no beberé
La rutina le había robado el fuego, pero una mirada desde la puerta del aula encendió una llama que no pudo apagar.
Comparte:Deseo reprimidoVenganza eroticaMadurez vs juventud
- Hetero: Infidelidad
Hacer de padre es menos duro en buena compañía
Las tardes de fútbol son un purgatorio para él, hasta que una mirada y un masaje revelan que la verdadera recompensa no está en la grada, sino en la…
Comparte:Erotismo romanticoDeseo reprimidoVenganza erotica
- Hetero: General
Divorciada y caliente
Úrsula no llevaba sujetador y sus nalgas temblaban como un flan. Él lo notó en el ascensor, y esa pequeña revelación fue suficiente para encender una…
Comparte:Erotismo romanticoDeseo reprimidoVenganza erotica
- Hetero: Infidelidad
Poco a poco me fui atreviendo
La noche se vacía de planes y ella queda sola frente al mar. Un joven atractivo la mira con hambre y, con un solo gesto, rompe las barreras de su…
Comparte:Erotismo romanticoMadurez vs juventudDeseo reprimido