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Mi esposa y la Pandemia. Capítulo 4

Claudio pensaba que la distancia solo lo alejaría de su cama, no de su mente. Pero mientras él trabajaba lejos, las cámaras de su casa grababan secretos que él no podía imaginar. Y cuando el embarazo llega, la matemática del deseo revela una traición que ningún perdón puede borrar.

claudiomarried13K vistas9.3· 31 votos
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Capítulo 4: El viaje y la caída:

Momentos después de caer en su mágica trampa, me decidí a tomar las riendas de mi vida conyugal, ya lo tenía decidido. Maite, tal como era su estrategia en los últimos tiempos, trató de ser la chica sexy y cariñosa que usualmente es… pero yo lo permití, ni siquiera reparé en el bello y delicado conjunto que lucía al salir del baño, por lo que apenas apareció en nuestra habitación, la tomé con fuerza tirándola a la cama!Es más!, ni siquiera le di tiempo a embobarme con su revoloteo de mariposa, simplemente y pese a sus protestas, le arranqué a tirones su delicada vestimentas, y la poseí a lo bruto, abrazándola, estrujando sus tremendas tetas, metiéndole dos dedos en el coño y toda burrada que se me vino a la mente. La sometí a mis más bajos instintos o deseos, follándola a mi entero placer, aún así, arrancándole más de un orgasmo, para luego finalizar culeandola. ¡No sabía si al día siguiente se podría sentar!, no me importó. Lo peor es que a la muy zorra le gustó y me dijo:

Maite: Claudito, estuviste salvaje, había pensado que las tres exploradoras te habían dejado muerto, jajaja

Yo: No. solo me dejaron pensando en que tramas…

Maite: ¿Qué puedo estar tramando?

Yo: No lo sé, pero tramas algo, ¿donde estuviste por la tarde?

Maite: Donde Anto…

Yo: ¿Haciendo qué?

Maite: ¿Celoso?, ¡me sorprendes!

Yo: Sí, por lo que dime en qué estabas con la dichosa Anto

Maite: Haciendo lo mismo que tú, follando, solo que con ella sola.

Yo: Nunca antes me habías dejado de informarme o participar, ¿qué tramas?, ¿la prefieres a ella que a mí? dije con un arranque de celos de tal intensidad, algo que nunca había vivido antes.

Maite: No seas tonto, tu eres mi maridito, ella es solo otra de las chicas, bonita pero solo eso, vamos perdona que no te avisara, pero si lo hubiese hecho, lo de las exploradoras no hubiese sido sorpresa.

Yo: Okey, pero no quiero más sorpresas, si tú no estás, definitivamente no quiero sorpresas, me entiendes…

Maite: Lo entiendo, mejor duerme para que mañana amanezca perdonada, me dijo y se dio vuelta a dormir.

Los siguientes días normalizamos nuestras relaciones y no hubo más sorpresas de las que ella preparaba para mí. En esos días, solo hubo alguna de sus típicas tertulias, a las cuales ella me agregaba para follarla con alguna de las chicas. Usualmente era ella, con parejas de chicas, en las que se repetían Lucy y Paty, otra vez Rebeca y Jolene, e incluso Susy con la no tan arrepentida Lula, lo raro es que, en ninguna ocasión fue con Antonia.

Así pasó casi un mes, ya la pandemia comenzaba a normalizarse con el tema de las vacunas y todo estaba tranquilo, hasta que apareció una sorpresa, que sorprendentemente no vino de parte de Maite, si no que de mi parte. La sorpresa fue que el Directorio de mi empresa, no había encontrado al candidato que tomaría el liderazgo para echar andar la nueva planta, pues su primer candidato había fallecido sorpresivamente a causa del COVID y los otros potenciales candidatos, simplemente no querían ir a la ciudad donde se terminaba de erigir la nueva planta, pues era uno de los lugares con más problemas hospitalarios en el país, por lo que me pidieron que yo me hiciera cargo mientras buscaban al nuevo gerente de la planta, si es que yo no quería el cargo de forma definitiva.

Mi problema, es que, pese a decir que me era imposible ir, por diferentes motivos, entre ellos, que mis niños pequeños aún estaban en el colegio, que mi Maite, si bien trabajaba desde casa, más de alguna vez tenía que asistir presencial a su trabajo, que además tanto los padres de Maite como mis padres eran jubilados y en el caso de los míos además eran eran viejos y debía de cuidarlos.

Nada de lo que les dije funcionó o los impresionó, pues sus argumentos hasta eran razonables para mí, y el bono que me darían era tremendo. En fin, según los directivos sería por poco tiempo, calculamos que ese tiempo sería cercano a los dos meses o tal vez menos si nada fallaba.

El solo pensar estar fuera de mi casa lejos de Maite y los niños, me dejó enfermo, pero ellos me pagaban un bono equivalente a un año entero de mi sueldo. el que de por sí, no es poco… realmente estaban desesperados.

Finalmente estaba entre la espada y la pared, por lo que no me quedaba más que aceptar, y esa misma noche muy a mi pesar, decidí que le diría a Maite lo que la empresa quería de mí, y que según mi criterio, se debía de hacer. Maite sin dudas se pondría muy triste por mi lejanía por tanto tiempo.

Una vez llegado a casa y antes de ir por los niños, pensaba decirle todo, pero mi mente era un torbellino de pensamientos bastante lúgubres, pensando que me mandaría a la “mierda” a mí y a la empresa, por lo que mis nervios estaba a flor de piel y guardé la noticia hasta la noche y los niños ya dormían… incluso en ese momento, aún pensaba que Maite se desilusionaría o apenaría, ante el hecho de dejarlos solos en plena pandemia, ya que no podrían acompañarme en esta “aventura” de nuestras vidas, pues debía de partir en tan solo unos días…

A priori debía irme en menos de una semana y esos pocos días que me quedaban, serían de frenética actividad. Pero no, me equivoqué rotundamente, pues después de mi anuncio, me dijo que el cargo era muy bueno para mi carrera, que era un encargo de alta responsabilidad, el que si bien me alejaría por mucho tiempo, tampoco era demasiado. Por lo que ella y los niños estarían muy bien y que por lo demás, el dinero que ganaría sería una “tremenda pasta”, asegurando los futuros estudios de nuestros hijos.

Esa noche aún sorprendido por la positiva respuesta de Maite, traté de intimar con ella, pero mi linda esposa, me dijo que lamentablemente no podría ser pues le había llegado el periodo y que ya tenía los típicos malestares que a ella eso le ocasionaba, por lo que solo a modo de que durmiera tranquilo y para celebrar mi “nueva comisión”, estaba dispuesta a darme una mamada incluida una “paja rusa” o “cubana”, como quieran llamarla. La verdad es que como dice el refrán “peor es nada” y acepté.

Maite me sentó en la orilla de la cama, puso una almohada a los pies míos se arrodilló frente mí, se sacó la camisa del pijama dejando al descubierto su tremendo busto, se ensalivó entre sus tremendas tetas, pidió que yo le hiciera lo mismo, para que mi amiguito no fuera a lastimarse y comenzó a aprisionar mi verga con sus majestuosas ubres. La verdad es que la sensación era maravillosa, me pajeaba solo como ella sabe hacerlo. Subía y bajaba sus tetas por mi amiguito y de vez en cuando besaba al glande o lamía mi frenillo, esto último me exacerbaba mi libido a niveles siderales… por lo que la ayudaba a contener sus tetas con mis manos.

No sé si a modo de agradecimiento, y al estar próximo a correrme, que también comencé a acariciar su cabeza, lo que provocó que ella me sonriera e incrementara sus caricias con sus tetas… la verdad que, a los pocos minutos, yo estaba que me corría y se lo anuncié, por lo que ella tomando mi eufórica verga se la zampó en la boca, mientras yo descargaba en ella chorro tras chorro sin desperdiciar ni una gota.

Maite: ¿Te gustó?, me preguntó aún relamiéndose

Yo: ¡Sí!, pensé ¿qué otra respuesta podría ser?

Después de unas caricias y besos más, nos acostamos y ambos nos dormimos abrazados.

Efectivamente los siguientes días significaron mucha actividad, sobre todo que debía de entregar parte de mi quehacer a otros que me reemplazarían en mis actuales obligaciones, pues no estaría por mucho tiempo para buscar un reemplazo. Dentro de estas personas que recibirían transitoriamente mis tareas, estaban en varias áreas de la empresa. Una de ellas era mi secretaria, la que si bien era mi mano derecha en mi trabajo, ella no era especialista en ingeniería ni economía, por lo que se quedaría a cargo monitoreada por mí y otros colegas, entre ellos por la gerente de finanzas, una mujer de cuarenta y algo años muy activa y también atractiva.

Por su parte mi secretaria y ayudante es una mujer de unos cincuenta y pocos años que debió ser una belleza en su juventud, la verdad es que si no fuera por la gran diferencia de años que nos llevamos, diría que es una mujer digna de pecado. Ella tiene un parecido a una famosa modelo llamada Danni Ashe, la cual me inspiró más de alguna vez en mis juveniles pajas. Sin dudas la voy a extrañar, jajaja

El primer día de la semana antes de mi partida, llegué a casa a eso de las cuatro de la tarde, muy agotado por la intensa actividad… quería estar en casa con Maite haciendo nada, solo regaloneando, pues después no la vería mucho y también debía de darle tiempo a mi secretaria y colegas pues tampoco se trataba de abrumar a los otros con mis responsabilidades, en detrimento de sus propias actividades.

Cuando entré, vi que Maite estaba hablando con la bella Jolene, la que vestía un top que le dejaba ver su sexy tripita, un atuendo algo raro para una chica madura como ella, además, se notaba que estaba sin sujetador, al levantarse noté sus largas piernas que estaban apenas cubiertas por una falda a juego con su top. Las dos me saludaron alegremente a lo que Maite agregó:

Maite: Corazón, como yo estoy en “veda”, Jolene va a follar contigo para que te relajes, mira que es amorosa de su parte, no sé cómo darle las gracias.

Jolene: Ay Maite, no es necesario darme las gracias.

Yo: Pero no es necesario, dije con sinceridad.

Maite: No sea mentiroso, ayer lo único que querías era follarme.

Yo: Pero no quiero molestar, dije con cero creatividad para desestimar tamaña oferta.

Jolene: No es molestia Claudito, tengo ganas de ser bien follada.

Ante tal ofrecimiento y estando seguro que Maite quería verme follar a su gran y madura amiga, fuimos a nuestro cuarto, mucho más cómodo que nuestra sala donde se producían la mayoría de los encuentros.

Nuestro cuarto tiene una gran cama matrimonial y un pequeño juego de sillones y mesitas, lo que lo hace acogedor. Maite se sentó en uno de los sillones y me dijo que me desnudara mientras Jolene iba a nuestro cuarto de baño. Para sorpresa mía, salió con unas picardías que contenían su hermoso cuerpo con elegancia… Jolene era un bálsamo para la vista. Ella se acercó a mí, pero mis nervios y lo rara de la situación me tenían casi pasmado, cuando Jolene estaba a mi lado nos quedamos mirando

Maite: Vamos Claudio que Jolene no muerde, abrázala.

Yo: Bueno Maite, atiné a contestar.

Jolene: Esta vez te trataré bien pardillo hermoso, jejeje

La abracé, sentí la calidez de su piel, mi ánimo aún no estaba inflamado, pero si sentí una oleada de deseo proveniente de mi Maite, la que me animaba con su mirada a proceder. Ante las caricias de Jolene, puse mis manos en su culo y levantándome de la cama, la pegué a mí… Mi verga al sentir el tibio encierro de su ingle comenzó a endurecerse y crecer rápidamente. A los minutos ya le amasaba los cachetes del culo, los que sin ser duros como los de Maite, eran agradables al tacto, suaves, tersos, grandes, una delicia de culo, comencé a besarle el cuello, ella como siempre, no quería que le besara la boca, pues era solo para su marido según su propias declaraciones.

Aún así comencé a percibir que su ánimo se inflamaba. En un momento, Maite, se levantó del silloncito y la besó con fogosidad, le tomó una de sus tetas y me dijo que hiciera lo mismo con la otra, ambos le quitamos su delicado sujetador y comenzamos a comerle las tetas a dos bocas, Jolene gemía y suspiraba de calentura, tanto Maite como yo estábamos hirviendo, le toqué el coño… se sentía su humedad a través de las bragas… Luego le toqué las tetas a Maite, ante lo cual ella se fue a sentar, parecía que su indisposición era real, se quedó quieta sin dejar de mirar en ningún momento.

Continué con la comida de tetas mientras restregaba mi verga por sobre su rajita del coño, ahora podía notar como Jolene pasaba de su controlada excitación a una pasión casi irrefrenable. En tanto Maite, estaba mirando atenta, incluso diría que feliz. Mientras asediaba a Jolene con todo tipo de tocaciones y caricias, mientras de soslayo observaba a mi Maite. Eso además del morbo, me producía tantas sensaciones que me tenían más que confuso, casi alienado… Llegó un momento en que tuve que dejar de mirar a mi esposa, pues Jolene me lo exigía con su voracidad habitual y me dediqué a satisfacer a la chica que tenía frente a mí.

Senté a Jolene a la orilla de la cama y le comencé a comer el coñito, ella abrió sus piernas todo lo que pudo, miré a mi Maite nuevamente y le pedí que me reemplazara, ella acudió más que gustosa… ¡Sí!, ya había asumido que a mi esposa, le gusta demasiado “el pescado”, por mientras me subí a la cama y le puse mi verga en la boca a Jolene, ella la que me niega los besos, abrió su boca y comenzó a mamarla… ¡Mmm!… ¡Qué placer!, lo hacía torpemente pero con mucha pasión, me extrañó, pues pensaba que Jolene era la más puta de todas las chicas… Maite estaba tan exultante como yo, o eso suponía al escuchar los sonidos provenientes de sus profunda comida de coño. De pronto Maite se paró y mientras se iba a sentar dijo:

Dale duro, tírate a esta guarra que quiere verga desde hace mucho tiempo, o me equivoco mi putita.

Jolene: Si mi amor, tú putita quiere que le den duro, ya que su maridito aún no vuelve.

Aquellas palabras sonaban demasiado raras y fuertes para mí, pensando que cuando conocía a Jolene y su marido para mí eran la imagen de la decencia. Lo otro que me dolió pero callé era su expresión de “amor”.... si yo era su único amor, pero dadas las circunstancias pensé que estaba bien, pues son cosas que se dicen cuando uno está intercambiando caricias en el sexo… me posicioné para ensartar a Jolene y así lo hice, la estocada fue profunda tanto que llegó a gritarme:

¡Ahh… cabrón me partiste el coño!

Maite: Te gustó putita mía, dijo mi linda esposa

Jolene: Sí, pero me dolió, tiene una verga que llena demasiado.

Maite: ¿Es más grande que la del cornudo de tu marido?

Jolene: ¡Mmm sí!

En todo este diálogo no pronuncié palabra alguna, era como diría una mera interfaz entre Maite y Jolene. Comencé a darle duro, ella así lo quería, pese a que solo gemía y boqueaba, buscando el ansiado aire para poder sobrevivir a mi desenfrenada follada. Casi no reparaba en ver cómo satisfacerla mejor, la realidad es que no me importaba. Al cabo de un rato, ella anunció su corrida a los cuatro vientos:

¡Me cooorrrooo cabrón, dame más duro, quiero sentirlo...que rico coges…mmme coorrooo!!!

Yo: ¿Te gustó Puta? me atreví a decir.

Jolene: Sí, tienes una varita mágica entre tus piernas Claudito… mmme dejaste muerta y llena.

Yo: Ahora le voy a llenar otro hoyo puta.

Jolene: ¿Qué pretendes cabroncete?

Yo: Lo que quiere Maite, te voy a culear hasta romperle el ojetillo de tu hermoso culo.

Maite: Sí dale duro a esta zorra

Increíblemente, Maite después de decir lo anterior, ahora hablaba o simplemente nos llenaba de sus recuerdos de cuando yo le rompí el culo por primera vez…. Nunca pensé que le hubiese gustado tanto. Sus recuerdos eran tan vívidos que podía imaginarlos. Deseoso de cumplir con los deseos de Maite y míos, ayudé a Jolene a ponerse en pompas y le escupí abundante saliva en su orto, estaba en eso cuando Maite sacó un frasco del velador y le comenzó a untar vaselina en el ojetillo. Jolene se revolcaba de placer mientras Maite la penetraba primero con uno y luego con dos dedos, era extraño ser ayudado por mi esposa en estos menesteres.

Después de retirar su mano, Maite nuevamente se fue a sentar, dejándome vía libre para penetrar a Jolene, la miré y vi su cara de satisfacción, y sin dejar de mirarla con morbo, comencé a penetrar a Jolene… lenta pero continuamente… sin dejar de mirarla, era raro, creo que sentía lo mismo que yo, tal vez era como se debe sentir una hembra alfa de una manada de lobos. Sí, esa sensación de poder, que no sé como expresarla, creo que para Maite era lo máximo, pese a no ser la protagonista, es más, creo que para ella la sensación era más placentera que el mismo placer sexual, que yo podía sentir de estar teniendo sexo con una mujer tan espectacular como Jolene, la que sin dudas era una madura tremendamente atractiva.

Las paredes del orto de Jolene eran estrechas, pero no dificultaron mi mete saca, ella comenzó al tiempo de que la sodomizaba a masturbarse su coño, en el momento de ensartarla hasta la empuñadura, aprecié que el dolor inicial estaba desapareciendo camuflado por su autosatisfacción. Maite seguía mis movimientos con atención y nuevamente se paró para sobarle las tetas a Jolene, diciéndole cosas dulces, casi como consolándola, jajaja. Maite me besó con pasión, ahora era ella la que me transmitía su satisfacción de que yo estaba cumpliendo sus deseos… debo decir que la sensación era extraña, era como estar de acuerdo con ella en todo lo referente a su nueva sexualidad, mientras los dos estábamos sobando y poseyendo el precioso culo de Jolene. No dejaba de pensar que Maite nuevamente salía victoriosa en esta nueva y extraña realidad.

Finalmente Jolene bastante agotada por el trajín, nuevamente se corrió y se fue de bruces en la cama dejando su culo en pompas, desconectándose de mi verga, la cual fue pajeada por Maite hasta correrme en ese precioso culo. Jolene se recuperó al rato, mientras yo aún me besaba con Maite.

La muy puta aún pringada en su culo, se levantó nos besó a los dos y luego se vistió, para irse de nuestro cuarto marchar a su piso, quedándonos Maite y yo sentados en en la cama en un extraño silencio que mi amada rompió preguntando:

¿Te gustó mi reemplazo?

Yo: La verdad es que disfruté a Jolene, pero te prefiero a ti

Maite: Te entiendo, pero yo estoy con mi periodo y realmente es molesto y desagradable…

Yo: Pero simplemente podrías acariciarme, con eso me basta y sobra.

Maite: Prefiero ver como tus ímpetus son aplacados por una de las chicas.

El resto del día no fue nada novedoso, más allá de cenar en casa con mi suegra, la que había ido a dejar a los niños, cosa que agradecí, pues después de una reponedora ducha usé parte del tiempo en preparar mis dos valija para mi larga estadía en un hotel de la ciudad donde se estaba terminando la fábrica

Al otro día fui a trabajar como de costumbre, con la diferencia que mi equipo de trabajo me preparó una sorpresa, pese a que las reuniones estaban limitadas por el tema de la pandemia, los siete integrantes de mi equipo, nos reunimos en un patio techado y comimos torta y degustamos café expreso de una afamada marca. Mi secretaria nos “regaló” un emotivo discurso de despedida y un galvano o metopa, pese a que yo les aseguraba que mi ida del grupo era por un periodo acotado de tiempo.

A eso de las cuatro, nuevamente me marché para continuar con mis preparativos de viaje, claro que un control policial me detuvo y después de controlar mis autorizaciones de libre tránsito, me dejó continuar, llegando a casa solo un poco después de lo que tenía planeado, dado que aún el tráfico no aumentaba.

Al entrar a casa, dejé mi mochila con el computador en el sofá y la seguí hasta mi cuarto, salude a quién pensé que era Maite y la tomé por detrás, comenzando a acariciar todas sus curvas… sí mi Maite siempre me calienta… Pasé mis manos por sus tetas, luego por sus caderas y finalmente deposité una en su monte de Venus. Pero no era Maite, su pelo era algo mas claro y ella era algo más baja que mi Maite, solo ahí reparé que no era mi adorada mujer, pues ahora que me fijaba, era unos diez centímetros más baja que ella

Yo: ¿Maite?

Rebeca: No, mujer equivocada, jejeje

Yo: ¿Y Maite?, dije sin aún soltarla

Rebeca: En el cuarto de baño, ya sale, jajaja

No sé qué me pasó, pero continué con mis caricias, ella se dejó hacer, sin moverse, noté su humedad y los deseos que tenía desde que me dejó actuar libremente. La comencé a desnudar sin oposición alguna, ella solo sonreía mientras la desnudaba, luego al dejarla como Eva en el paraíso, liberé mi verga y traté de sacarme la camisa.

!Sí!, ya no me importaba si Maite estaba o no, por lo que no esperé su aparición. Rebeca se giró y entonces me ayudó a desnudarme, lo hizo con la misma parsimonia que yo había empleado. Finalmente me quitó los bóxer, quedándome con la verga parada apuntando a su boca que estaba a la altura. Entonces Rebeca le dio un beso en la punta a mi glande y se levantó para abrazarme, al chocar nuestros cuerpos, ella acomodó mi verga en su rajita del coño y comenzó a contonearse sensualmente

Rebeca: ¡Mmm! ¿me la quieres meter corazón?…

Yo: ¡Sí!, quiero follarte desde a morir…

Rebeca: ¡Ahhh!… ¡Está muy dura! ¿te pones así por mí?

Yo: Sí zorrita calentorra

En eso salió Maite del cuarto de baño y sonriendo nos dijo:

¡Umm!, veo que comenzaron sin mí, jejeje

Rebeca: ¡Sí, pero él empezó solito!

Maite: No te preocupes, está autorizado, jejeje

Yo: Lo supuse, al estar esta zorrita en nuestro cuarto, ¿te unes?

Maite: No corazón, aún estoy con mi periodo y no me siento bien, tanto que me iré a la sala a ver tv, ¡disfrútala!

Sin más y con cero de peso en mi conciencia, comencé a seguir los movimientos de Rebeca y le pasaba la verga por los labios vaginales los cuales tendían a abrirse… Rebeca suspiraba como gata en celo y yo podía sentir su humedad en mi amiguito. Rebeca me miraba con sus ojos de putita y los entornaba para sentir como mi amiguito estaba por entrar, indudablemente quería tenerme dentro de ella.

Rebeca: Métemela por favor que ya no doy más

Yo: Tus deseos son órdenes zorrita

Rebeca: Dale, cojeme pardillo… Dijo suspirando.

Me agaché un poco y se la metí con suavidad, ella abrió las piernas lo que pudo y lanzó un profundo gemido de satisfacción, mientras mi verga avanzaba como cuchillo caliente en mantequilla.

Rebeca: ¡Ahhh, cómo me llenas pardillo!…

Yo: Te gusta mi amiguito

Rebeca: ¡Sabes que me encanta!, casi tanto como tú, jejeje

Rebeca me miraba con cara de deseo, sus ojos de gata eran dos diamantes amarillos que titilaban a cada envión que le daba con mi verga. Yo sentía como mi glande era aprisionado por el húmedo coñito de la zorra del 910. La sensación de que mi carne se deslizara con esa leve oposición me hacía delirar, el ritmo fue cambiando… y pese a que teníamos la cama a unos centímetros de nosotros, estábamos follando de pie, ella me acariciaba con ternura mientras yo le comía las tetas lo mejor que podía, sin dejar de darle con mi amiguito. Rebeca y yo solo “crujíamos” de placer, jajaja

Yo: Ahhhhhh… mmmmm… así...... así mi zorrita… estás muy rica.

Rebeca: ¡Ohh......!!, y tu estas que me derrites pardillo, que rico eres…

En un momento para facilitar mis penetraciones levanté un muslo de Rebeca, dejándome la posibilidad de llegar a lo profundo de ella, con la otra mano le tomaba el culo, ella ahora me besaba con frenesí, y acompañaba mis embates, gimiendo y moviéndose atrás y adelante.

Cada vez que se la metía, su coñito se tragaba toda mi verga, llevando a Rebeca camino a un feroz orgasmo que yo ya presentía. A mí también me estaba llegando ese mar de emociones, pues me estaba gustando mucho follar a la bella enfermera, todo en ella me excitaba, nuestros fluidos ya eran uno solo, Rebeca era demasiado caliente…

Rebeca: Ahhhhhh… mmmmm… ¡sí!...... así pardillo... me corro, ¡ahhhh!

Yo: ¡Ohh......!!... eres…. Ahhh…. Mágica, se me ocurrió decir

Rebeca: Lula, es una tonta, ahhh, me corro, ahhh

Yo: Ahhh….. me corro….

Terminado nuestro orgasmo, le pregunté por su comentario sobre Lula y ella simplemente me dijo que Lula ya no quería participar de las “orgías de Maite”, pues estaba arrepentida de engañar a su marido, pero ella aún no se arrepentía, soltando una sonora risotada al finalizar su comentario.

Después nos duchamos amistosamente en mi estupenda regadera, donde la volvía a follar a mi regalado gusto, debo decir que es una chica muy caliente de curvas realmente mágicas, por lo que disfruté tanto como hubiese disfrutado de Maite, la cual no apareció en ningún momento.

Rebeca al marcharse de casa, pasó por nuestra sala de estar y se despidió de Maite con un tórrido beso francés, pese a que mi mujercita realmente se sentía mal por su molesto periodo. Por tal razón es que yo fui en busca de los niños a la hora usual, mientras ella se quedaba con un calentador puesto en su ingle y después de tomar un calmante para estos casos

Mi pobre Maite, usualmente sufre de periodos realmente molestos, ha sido así casi desde que la conozco y sé que eso la invalida para el sexo, por lo que no me extrañó que al día siguiente estuviese con Susy como reemplazo suyo y al siguiente con Paty, a la cual ella expresamente me dijo que le reventara su soberbio culo. En eso, su periodo no le aplaca su morbo, jejeje

El sábado debía de viajar, para tener tiempo a desempacar, ambientarme realmente y el lunes comenzar con mi trabajo. Este sábado, día de mi viaje, amanecimos como siempre, es decir, con los niños correteando por la sala y nuestro dormitorio, por lo que me dediqué a jugar con ellos antes de que se fueran con Maite donde su abuela, después de despedirme de ellos, me fui a tomar mi desayuno con calma, ya que mi vuelo salía después del almuerzo.

Estaba preparando mi café y unas bocatas, cuando sonó el timbre, por lo que pensé que era Maite que había olvidado algo, pese a que me extrañó, pues ella tiene llaves, así y todo fui a abrirle, pero estaba equivocado, era Lucy, la que sonriente me dijo;

Maite me mandó para que me despida de ti pues te vas por un buen tiempo

Yo: Si tu lo quieres.

Lucy: Sí lo quiero y tú ¿Solo quieres despedirte o follarme?…

Yo: La verdad es que sí quiero follarte, dije amasándole el culo y soltándole los pantalones que vestía.

Lucy: Mmm, que bueno, pues no me gustan las despedidas, jejeje

Yo: Es mucho tiempo, pero volveré, ahora vivamos la vida… dije metiéndole una mano en el coñito que ya estaba húmedo…

Lucy: Muy bien, pero debo mear, o te mearé encima, jajaja

Yo: Oh si claro, dije dejándola pasar y entrar al baño…

La situación obviamente no tenía nada de romántico, era solo sexo. Miré a la tetona de Lucy y la seguí, para no dejarla sola… ella apenas entró al cuarto de baño de visitas, se sentó a orinar, entré tras ella, me miró un poco sorprendida y me dijo:

¿Qué quieres?, ¿también necesito mear?

Yo: No, hazlo, no te interrumpiré, dije malévolamente

A continuación fui sacando mi verga, mientras ella lanzaba su primer chorro de orina…

Lucy: ¿Qué pretendes?

Yo: Que me hagas un pete…

Luci: ¿Un qué?

Yo. Que me la chupes, yo después te lo compensaré…

Luci: Eres un degenerado, ¿lo sabes?

Yo: Solo con una de las zorras más bella del mundo…

Lucy: Además mentiroso, jajaja

Le puse mi verga tocando sus labios, labios que probablemente besaron a su marido antes de salir, pero a ella no le importó, por lo que cuando ella se metió mi glande en su boca me sentí victorioso, es un pensamiento absurdo, pero era lo que sentía, Lucy era una conquista de Maite que encontraba más atractiva, y no me importaba compartirla con su marido. Pero Maite era mía y no la compartiría con nadie. Yo a estas alturas, simplemente estaba mal de la cabeza

Comenzó a comerme la verga mientras su orina se acababa y cortaba un trozo de papel para secarse el coñito, sus labios rozaban mi prepucio, sus dientes rozaban con delicadeza la conjunción de mi glande con el tronco y su lengua acariciaba mi frenillo, era una sensación única, le acaricié su pelo mientras ella continuaba dándome placer, era increíble… pero no quería correrme aún, por lo que la detuve y sentándome en el váter, le saqué una pierna de su pantalón y la empalé en mi verga… Lucy lanzó un gemido que fue casi un estertor y comenzó a cabalgarme mientras yo le sacaba sus preciosas y tremendas tetas de su “empaque”... Pronto me metí sus increíbles pezones en mi boca y comencé a disfrutarlos, lamiéndolos, amasándolos, apoderándome de ellos para mi entero placer.

Luci: Pensar que te creía un inocente pardillo en manos de una puta como Maite.

Yo: Y pensar que yo también te creía inocente, jejeje

Luci: ¡Uhm, como llenas!

Yo: ¿Tanto como tu marido?

Luci: No, el es algo picha floja, el no me ha metido nada ultimamente…

Yo: Lo lamento….

luci: Yo más que nadie, ahora te vas por mucho tiempo

Yo: Sí pero volveré….

Follamos hasta el cansancio, luego la tomé en brazos y fuimos a “nuestro cuarto” donde seguimos entre caricias y arrumacos, pero a cada momento, Luci me repetía que esto era casi una despedida, que simplemente era posible que no se repitiese otra vez, que me extrañaría. Solo cuando regresó Maite nos detuvimos y realmente nos despedimos.

Maite con lágrimas en los ojos se despidió de mí en el aeropuerto, dándome muchos besos, pidiéndome que me cuidara, que buscara una secretaria bonita para cuando ella fuese a verme… ¿No sé qué pretende con mi eventual nueva secretaria? Que me llamaría todos los días, que cuidaría a los niños, que no me preocupara que todo iba a estar bien.

Finalmente tomé el avión para ir a mi nuevo destino, el cual sería muy agradable si no hubiese pandemia y no me quedara solo en mi hotel y la fábrica. Esa tarde me alojé en el hotel el que siendo un cuatro estrellas era bastante bueno y tenía todo lo que necesitaba para mi estadía.

Después de cenar tuve mi primera video llamada con Maite, la cual fue sumamente amorosa, se lamentaba de no haber podido follar conmigo los últimos cinco días a causa de su doloroso periodo, incluso lloró por no haber podido cumplir su rol de amante esposa y me prometió que en cuanto pudiese, me vendría a ver y follaríamos hasta el cansancio.

El domingo salí a trotar por un parque, actividad que solo en los últimos días se podía realizar, luego fui a buscar el auto que la empresa me había rentado, cené y nuevamente tuve una videollamada con Maite, en esta oportunidad también estaban los niños los que además de contarme que me extrañaban, me pidieron todo tipo de regalos para cuando nos volviéramos a encontrar.

Al día siguiente comencé a trabajar con mucha dedicación en la organización de las actividades fabriles, como también organizando y entregando los nuevos cargos a los recién contratados, pues en la semana siguiente, ya deberíamos fabricar los primeros lotes de muestra y para la tercera semana tener en producción el primer encargo real, el que debía ser terminado hacia la quinta semana, todo un logro si cumplíamos las metas impuestas por el directorio… de ser así ya podría viajar a casa por el fin de semana.

Agotado después del primer día de trabajo y siendo aún las cinco treinta, cual consagrado voyerista, me conecté al sistema de vigilancia de casa, pues quería ver como se lo pasaban las chicas en este día de “tertulia” conmigo fuera de casa, la verdad es que Maite ignoraba que tal tarea se podía realizar en forma remota vía internet, ella solo pensaba que se podía acceder por telefonía móvil, pues en este tipo de cosas mi querida esposa no tiene idea de nada.

Una vez conectado me di cuenta que las chicas estaban de lo más tranquilas, tomando unos refrigerios y conversando alguna cosa. Todo parecía tranquilo, lo que incluso me extraño, dado lo liberal que se había vuelto mi querida esposa. Pese a lo malo que se captaba el audio ambiente de la sala, al haber muchas personas hablando, los subí para escuchar que estaban conversando.

Dado que aparentemente era solo una reunión social, no me imaginaba que estarían conversando de sexo, pero dadas las experiencias de que otra cosa podía tratarse. En resumidas cuentas, pude descubrir que hablaban de sus respectivas experiencias sexuales, algunas de frentón descueraban a sus maridos, algunos por ser pichafloja, otros por ser mezquinos con ellas, otras las menos alababan a sus esposos pero deseaban que fueran más creativos a la hora de follar, solo Jolene era incondicional de su marido que para mucho pesar de ella, esta aún no regresaba del Reino Unido, lo que me extrañó ya que recientemente se habían reanudado los vuelos con ese país.

Por la noche volvimos a tener una video con Maite y los niños inicialmente y luego solo con Maite. Lo extraordinario fue que me pidió que me conectara algo mas tarde para tener “tele sexo”, lo que hicimos más a placer de Maite que del mío, pues yo perfectamente me podía pajer en la ducha cada mañana y no necesitaba más incentivo que mi propios recuerdos.

Esta actividad en la semana se volvió permanente, ya que según ella, algo aplacaba mi libido y sus ardientes deseos. Ella no sabía que yo la espiaba, por lo que, a punta de pajas, no había tenido las típicas aventuras con otras chicas locales, como tampoco ella con su harem de chicas a las que ya me tenía prácticamente acostumbrado. El “tele sexo” no era algo que me entusiasmara, pero prefería hacerlo, ya que no quería otras mujeres en su vida y por supuesto quer ningún chico, pese a su declarado lesbianismo.

Así pasó la primera semana, luego la segunda, la tercera, convirtiéndo mi estadía en una agotadora monotonía, en que todo era trabajo y mantener mi contacto familiar a la distancia vía teleconferencia. Lo único algo diferente, fue que en algunas ocasiones Maite se reunía por las mañanas con alguna de las chicas y se follaban como follan las chicas supongo, ataviadas con algunos dildos y mucho “empeño”. Lo descubrí un sábado que tenía libre por la tarde, revisando lo grabado por el sistema de seguridad,

Por entre sus piernas pasaron todas con la excepción de Lula, Anto y Susi. Esas actividades ya no me molestaban. Es más, me hice más de una paja mirándolas como se comían entre ellas, en especial con una de las mejores folladas. Una que tuvo con Paty, la rubita de tremendo culo.

Al principio las dos se sentaron en la sala, parecía una conversación como cualquier otra, aburrido de estar en mi habitación de hotel y curioso de escuchar lo que hablaban, subí el volumen del audio captados por los micrófonos ambientales, y ya que eran solo dos, pude captar nítidamente de los que hablaban, era sobre moda y lo difícil que en algunas oportunidades les resultaba seguirla, por sus exuberantes curvas, y de ahí en más, empezaron a hablar de que era lo más destacable de cada una en su físico y que les afectaba en su búsqueda del atuendo perfecto.

Rápidamente Maite hizo referencia a sus tetas, tomándolas con sus manos y realzándolas con una risa picaresca en los labios. Rápidamente Paty se giró y le mostró su culo despampanante, descaradamente casi encima de la cara de Maite. Cosa que a mi mujercita le calentaba mucho y ella sin más le tocó el culo y de ahí no pararon.

Si bien en el inicio, Paty intentó evitar eso, claudicó rápidamente, ya que Maite que ya se encontraba muy caliente y no se frenó para nada, comenzando a pasarle una mano por el culo y la otra por el monte de Venus.

Los suspiros de Paty no se hicieron esperar, pero ante el hecho de no ser lesbiana según ella, le hacía contenerse…. Pero Maite haciendo caso omiso a lo declarado por Paty, tomó una de sus manos y la puso en su rajita… cosa que Paty pese a su reticencia y temores, no rehusó, y guiada por mi mujercita comenzó a restregar uno de sus dedos por sobre el coño de mi amada.

Maite ya muy caliente, presionó la mano de Paty, para que con su palma, amasara todo su suculento monte de Venus, se notaba lo caliente que estaba, ya que su cara y gemidos lo demostraba. Ante la excitación alcanzada, Maite imitó a su ya caliente vecina del 508 y replicó el amasado de coño con su mano puesta en la rajita de Paty, y así es como continuaron con la faena… Pronto dejaron de inhibirse y ambas no solo se acariciaban libidinosamente, si no que se besaban y masturbaban… Al rato estaban desnudas y comenzaron, no solo a acariciarse sus respectivos coños, si no que ya estaban comiéndose mutuamente las tetas. Al ver la escena, me comencé a calentar, mi verga pugnaba por salir de su encierro, solo de mirarlas quería comerle las tetas a las dos y envergarlas hasta los cojones.

Si bien sabía que Maite era una zorra calentona, me di cuenta de algo que ya sospechaba de mis anteriores encuentros con Paty ¡Ella también era una zorra! Hicieron de todo, pero una de las cosas que más me sorprendió, además del consabido sesenta y nueve, fue como abriendo las piernas entre las dos hicieron una especie de tijeras y se restregaban el coño hasta hacerse acabar. Eran unas verdaderas furcias. Todas las reglas y promesas que Maite me hacía casi a diario, ella las rompía con su grupito de amigas, mi Maite desde que nos propusimos mejorar nuestra vida sexual, se había tirado a todas las chicas de su grupo de amigas, excluyendo a Lula y Susi, las que aparentemente solo les gustaba la carne y excluían de su dieta sexual el pescado.

Yo por mi parte al ver el video, me seguía alterado y más que caliente que mi propio horno de la fábrica, jajaja, estaba afiebrado de deseo y de solo pensar de cómo sus lenguas pasaban por los suculentos coños y como se deben haber sentido con sus afiebradas caricias, de cómo habían pasando sus manos por sus apetitosos culos, de como acariciaron sus tetas, de cómo las veía apretando sus pezones, los que ahora tenía a la vista, tan perfectos erectos y duros.

Ambas deben haber estado muy calientes, y yo solo pensaba en que hubiese dado la mitad de mi vida por haber participado en todo. La verdad es que no me sentía para nada traicionado, al contrario, me sentía excitado ante la mera posibilidad de follarlas a las dos en un futuro próximo.

Pese a lo desilusionante que me parecía la actitud de Maite, noté que en la medida que el video avanzaba, necesitaba tocarme y saqué mi verga para pajearme mirando como ambas tenían sus pezones muy duros y erectos, como gemían de calientes, de cómo sus cuerpos sudorosos se restregaban uno contra otro. Las dos tenían una mirada con un extraño brillo en los ojos.

Terminado ese fin de semana, comencé a pensar en que tenía que contratar a una secretaria para gerencia de la planta, pues por ahora una de las dos contadoras, que oficiaba como tal, sin perjuicio de sus otras tareas y la verdad que tenía la edad de mi suegra; pero solo en eso coincidían, pues no cuidaba para nada su aspecto y tal vez para su fortuna o la mía, no me despertaba ningun interés erótico.

La verdad es que mi trabajo era absorbente, pero ya parecía que todo marchaba bien, por lo que pasó la cuarta semana y la quinta llegó, pero nada es perfecto, pues unos de los hornos para tratamiento térmico de uno de los componentes principales falló, y me tuve que quedar para rastrear en qué parte del planeta existía un repuesto que estuviese en stock, tarea que me demandó todo el viernes y prácticamente todo el sábado, por lo que mi ansiado viaje para ver a mi familia se tuvo que postergar…

Esa semana tratamos de avanzar todo lo que pudimos y aproveche de colocar un aviso para secretaria de gerencia que hablara bien inglés, ya que mi contadora pese a su buena voluntad no lo hablaba, y yo tuve que hacer todas las gestiones y contactos para obtener el ansiado repuesto, el que llegaría en la sexta semana. atrasando en poco más de una semana nuestra planificación.

Durante este largo proceso, traté de convencer a Maite de que me viniese a ver, pero por diferentes motivos ella no pudo o evitó viajar, ya sea con los niños o ella sola.

Pese a la distancia y la natural abstinencia que me auto impuse, Maite me decía que para ella no era problema que follara con algún ligue, siempre y cuando se lo dijera y usara condón, ya que ella no tenía dudas que yo solo tenía mi corazón para ella. Pero soy como soy y me mantuve fiel sin buscar aventuras.

La postura de Maite, desde que me dijo que estaba cansada de la monotonía, pasó de ser conservadora a demasiado liberal, y comenzó a abrir el matrimonio con las otras chicas del edificio en que vivíamos, cosa que de algún modo acepté. Pero pese a haberla aceptado, no me gustaba. Sí, pese a haber participado en esos encuentros, no me gustaba para nada, por lo que no quería ir contra mis principios y opinión, ahora que todo dependía solo de mí.

Finalmente en la séptima semana, todo marchaba como un preciso reloj suizo o japonés, los primeros lotes de producción real ya habían pasado sin observaciones el control de calidad y pudimos enviarlos a sus destinatarios sin problemas. Es más, habíamos despachado algunas de las producciones de pruebas para clientes que nos demandaban pequeños lotes de productos. Asimismo, en la parte organizacional, estábamos casi al cien por ciento, e incluso había entrevistado a varias chicas para el puesto de secretaria de gerencia y ya tenía a tres preseleccionadas.

Estaba feliz, por fin podría viajar el fin de semana y quedarme un par de días más para reunirme con los Directores y así informar de mis avances y presionar para que seleccionaran al nuevo gerente de planta, el que asumiría mi actual función.

El viernes con mi pasaje aéreo en la mano, daba mis últimas instrucciones a los supervisores y líderes de cada área para que después de comer algo rápido irme al aeropuerto. Terminada la reunión, mi contadora y pseudo secretaria me dice que debo llamar urgente a mi cuñada, pues hay una noticia importante que debo saber. Así lo hice, y mi cuñadita me responde:

Sofía: Hola Claudio, necesitaba hablar contigo por algo urgente

Yo: Sofía dime que pasa

Sofía: Es que debes venir pronto, pues Maite está hospitalizada con COVID

Yo: ¿Está muy mal? pregunté, pensando en los casos que hay peligro de muerte

Sofía: Bastante mal, pero aún no ha sido necesario ponerla bajo respiración mecánica asistida.

Yo: Eso es bueno, ¿pero puede agravarse?

Sofía: Yo espero que no, pues ella es joven, está con la primera vacuna y no tiene enfermedades que compliquen su situación, pero el hecho es que está internada con oxígeno

Yo: Estoy por tomar el avión, en un par de horas estaré por allá, apenas aterrice voy al hospital, ¿en cual está?

Sofía: En el de la Congregación Hospitalaria, ¿lo conoces?

Yo: Sí queda cerca de casa, iré a la brevedad

Sofía: Avísame y nos encontramos allá, te puedo ayudar a aclarar tus dudas y eventualmente a que te dejen verla, pues soy médico.

Yo: O sí, gracias, nos vemos

Demás está decir que mi espera en el aeropuerto, como el vuelo mismo para mí fue una tortura, ya que solo pensaba en ella, claro que mientras esperaba, llamé a mis suegros, pues recordé que tenía tres hijos con ellos… No es que sea un mal padre, pero dada la noticia los olvidé casi por completo. Mis suegros me aseguraron que estaba bien, los tenían aislados en su casa en prevención a algún contagio, pese a que el Test de Antígeno había salido negativo en ellos.

Llegué y después de los procedimientos aeroportuarios que demoraron más de lo habitual, logré tomar un taxi y dirigirme al hospital. El conductor del taxi al mencionar el hospital, en un principio se negó a llevarme, pues pensó que yo estaba enfermo y me sentía mal, pero le convencí con mi labia y un billete de 100 Euros.

Al llegar, me contacté con Sofía la que salió a mi encuentro y me comentó que había logrado ver a Maite y que se encontraba bien, que probablemente la darían de alta luego, pues estaba reaccionando bien y su fiebre ya iba a la baja, teniendo actualmente solo 38 grados celsius y saturación pese estar aún baja en 88, mejoraba, ya que cuando llegó solo estaba en 84. Por lo que entendí sobre 95 es normal y sobre 90 ya podrían dejarla sin apoyo de oxígeno.

Su explicación me calmó un poco, tratamos de que me dejaran verla, pero no accedieron, pues no querían tener a alguien más contagiado, o simplemente repartiendo el maldito virus por la ciudad. Resignado, Sofía se ofreció a llevarme a casa, pues dijo que era preferible que no viera mis niños y no me encontrara con mis suegros, los que si bien no son viejos como mis padres, están en un rango etario más susceptible que nosotros a contraer el virus.

Una vez que subimos al coche, y antes de arrancar, Sofía me dijo que tenía que darme otra noticia importante, pero no sabía si era buena o mala, cosa que me intrigó, pues las noticias según mi criterio, o son buenas, o malas, eventualmente neutras si no son de tu interés.

Yo: Vamos mujer que me intrigas

Sofía: Maite está embarazada.

Yo: ¿En serio?, pero que bien… Maite podría haberlo dicho antes de caer enferma, pero no la voy a regañar… ¡Sí!, espero que sea una niña, dije muy feliz

Sofía: Su embarazo es de entre cinco y seis semanas, dijo rápidamente.

Tan rápido que en un principio, no caí en cuanta que yo no había estado con ella en más de siete semanas, y que de sexo nada por más de ocho, pues los últimos días etuvo con su periodo y descargué toda mi simiente con sus amigas.

Mi mundo feliz se derrumbó, una pena tremenda me partió el corazón, las lágrimas brotaron incontenibles de mi ojos… Maite había quebrado el único de los límites que nunca aceptaría que fuese roto, El estar con un chico que no fuese yo.

Yo:!Maldita puta embustera!

Sofía: Tranquilo, debes pensar en tu familia, en que está enferma…

Yo: ¡Enferma de puta!... ¡Me engañó!

Sofía: Cuando se recupere pueden hablarlo.

Yo: Cuando se recupere deberá firmar el divorcio, ya nada entre los dos existe, le quitaré los niños por puta

Sofía: Tranquilo, conversemos y tratemos de calmarnos

Yo: ¿Cómo?, dije con mucha pena

Sofía me dejó en casa, compartió una copa de vino y me dió un calmante homeopático suave, pues no quería matarme, ya que el alcohol y los calmantes no se llevan, conversó conmigo por más de una hora, pero no sacó nada, pues mi ex esposa hizo lo que nunca le perdonaría, meterse con un tipo que no era yo, otro sujeto le había metido su verga en su coño, la culpa ya no era su condición de lesbiana, la que de alguna forma asumí y perdoné, era su condición de puta.

Continuará...

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