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Mi esposa y la Pandemia. Capítulo 3

Claudio creía haber aceptado el trato: su esposa, sus amigas y él, siempre juntos. Pero cuando Maite lo deja fuera de la habitación, la furia y los celos amenazan con destruir el frágil equilibrio de su matrimonio poliamoroso.

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Capítulo 3: Rompiendo el nuevo trato de un nuevo trato, si es que esto se puede entender.

El miércoles, me fui de la casa de mi hermano al trabajo, claro que con algo de resaca. Pero en la medida que avanzaba en el trabajo se me pasó, y mis actividades con respecto a la nueva fábrica avanzaron bien. Aún con mi mente en lo que me pasó con Maite, una hora antes de regresar a casa me tomé un tiempo o descanso, para contestar las preguntas que planteó mi hermano:

¿Me siento amado por Maite?: Sí, incluso ahora que estamos enojados.

¿Me sentí excluido por todo lo ocurrido?: Sí, de todo lo ocurrido, el no saber qué es lo que planeó Maite, fue lo que más me enfureció, es más, su confesión me impactó pero no me enfureció, incluso me apenó.

¿Puedo perdonarla por el engaño? Sí, me ha costado asimilar su confesión, pero la respuesta es sí, somos almas gemelas.

¿Eres capaz de soportar que ella tenga sexo con Jolene?: Sí, siempre que me incluya. Esto de los tríos es como “el sueño del pibe”, jajaja. Fuera de bromas, acepto que incluya a una chica, por algo que es parte de su naturaleza, siempre que me incluya.

¿¿Cuál es tu límite?: Que no me mienta nunca más y que la chica no sea mi rival directa por su amor y por último que nunca exista un chico.

Durante el trayecto de regreso repasé mis respuestas y creo que eran “a firme”. Después de aparcar el coche, subí a mi piso decidido a hablar con ella y expresarle mis límites. Entré a casa ya más tranquilo, con todo pensado y aceptando que mi Maite tenía su “lado B”, pero según lo confesado yo era su hombre… dejé mi bolso y llaves en la mesita de la entrada… miré a la sala y veo a mi Maite, parada junto al sofá, vestida como ama de casa de los años cincuenta con un vestido “polka dot” blanco con circulitos negros, y medias de encaje, estaba para derretirse, complementado su atuendo estaba peinada y maquillada ad-hoc, parecía una de las famosas chicas pin up (perdón por los anglicismos) o modelos vintage.

No sé qué me pasó realmente, pero mi deseo me asaltó con furia, por lo que después de que Maite me saludara con un hola corazón y un coqueto beso al aire tipo Marilyn Monroe, me olvidé de todo lo que tenía que decir y fui a por ella, la abracé apretado y nos morreamos con inusitada pasión. Mi sensación y sentimientos eran como antes, por algún motivo, el pesar por la dura revelación que había tenido de su lesbianismo, lo bien meditado que le iba a decir; el engaño, había quedado en un segundo plano… Yo solo pensé que era su hombre, su macho y eso me debía bastar.

La acaricié por sobre sus ropas, noté como sus pezones se endurecían ante mis caricias en sus apetecibles ubres, contenidas solo por su sensual vestido, muy distintas a las que tenía cuando recién la conocí. Apenas la abracé noté que no llevaba sujetador. Por su parte, ella hacía lo propio conmigo… sus atribuladas manos se paseaban por mi espalda y culo, alentándome a que me restregara a su candente pubis… nuestra calentura era tanta, que le subí y arremangué la falda de su vestido y tomando su delicada tanga de los laterales, se la bajé… ella muy risueña, se giró queriendo llevarme al cuarto para que nos reconciliáramos en nuestra cama, pero apenas se giró, la abracé por detrás y la atrapé contra el respaldo del sofá

Maite: Vamos a la cama

Yo: Aún no putita mía, aún no.

Y sin más miramientos doblé mis rodillas y la envergué con fuerza, ella lanzó un grito mezcla de dolor y sorpresa, pues al igual que yo, aún no estaba del todo lubricada. Fui inmisericorde y comencé a darle duro, hasta que los gemidos de dolor se mezclaron con placer, estaba loco por ella y creo que ella por mí. Maite pronto se corrió dando verdaderos alaridos de pasión, los vecinos debieron de notar eso, sobre todo que muchos están enclaustrados por esta pandemia.

Ella quedó apoyada en el respaldo del bendito sofá que aguantó bien mi furia, apenas sin fuerzas por la tremenda corrida inicial. Creo que ella pensó que todo terminaba en ese momento y trató de incorporarse, pero yo no estaba dispuesto a darle tregua… Maite, debía de sentir que yo era su hombre, su macho, por la que la levanté en vilos y me senté con ella en el sofá, volviendo a ensartarla… Maite con un esfuerzo supremo, se logró desprender de mí y tornándose hacia mí, montándose a horcajadas para prontamente ponerse a cabalgar mi irreductible verga. Ahora Maite se comportaba como una furiosa y enloquecida amazona.

Si antes los gritos de placer y lujuria eran de ella, ahora los míos se agregaban y confundían entre sí. Mis arremetidas sobre el cuerpo de Maite nuevamente eran bestiales, ya nada me detenía, era como si la pena, rabia y venganza se unieran en mi corazón y mente, buscando la forma de salir de mí y así perdonar su engaño, asumiendo que su lesbianismo no era conmigo. De pronto, el rostro de placer de Maite cambió, y de la nada se puso a sollozar, no sé si de arrepentimiento, de busca de perdón o simplemente de puro goce. Pero de alguna forma aplacó mis “malos pensamientos” que buscaban expiar su falta.

Después de pasado ese “instante”, Maite afirmándose de mi pecho, miraba a algún punto en el infinito, algo así como si estuviese en trance, era como si me mirara, pero no me viera. Con su mirada perdida ¿¡quizás dónde!?, comenzó a boquear y gemir más fuerte… su coño me estrujaba la verga… Conociéndola como la conozco, sabía que estaba a punto de correrse... sus espasmos y movimientos me llevaban al orgasmo a mí también… Todo iba cada vez más rápido, más intenso, más desaforado… finalmente me estaba corriendo con ella.

Sus lágrimas dieron paso a una dulce sonrisa y milagrosamente mi pena y rabia estaban en el olvido, mi furia se había aplacado y si bien mi corazón estaba a punto de estallar, no era por esos malos sentimientos, si no que de pasión, hasta que no pude más y en un último envión, sentí una increíble descarga de placer por todo mi cuerpo y empecé a correrme en mi amada Maite.

Pude notar sus intensas contracciones alrededor de mi verga, que me estrujaba cada vez más fuerte incrementando mi orgasmo. Maite no paraba de gritar y gemir. Entonces la vi tensarse, abrió los ojos como zombi; e irguiéndose, recibió mi último y definitivo empujón. Maite mantuvo mi verga dentro aprisionando con todas sus fuerzas.

Maite: ¡¡Síii me mataste mi amor, me mataste!!

Yo: Y tú a mí, corazón, júrame que soy tu único amor, ya que solo tú eres mi amor… solo tú

Maite: Lo eres, te lo juro.

Rendidos de nuestro encuentro ella se sentó a mi lado y con una sonrisa tierna me preguntó si ya estaba perdonada, a lo cual le dije que sí, con algunas condiciones que debían de estar muy claras en su mente y le dije:

Yo: En cualquier encuentro con Jolene o quien sea siempre me debe incluir.

Maite: ¿O sea, aceptas que incluya a una chica en nuestra vida sexual?

Yo: Sí, por algo que es parte de tu naturaleza, siempre y cuando me incluyas.

Maite: Lo prometo

Yo: Pero hay unos límites que nunca debes transgredir.

Maite: ¿Cuál es tu límite?

Yo: Que no me mientas nunca más y que la chica no sea mi rival directa por tu amor y por último, que nunca exista un chico.

Maite: Es un trato, dijo dándome su mano para estrecharla, levantándose de mí y yéndose muy feliz al baño moviendo el culo

Después de esto, para mí todo quedó perdonado, y creo que Maite también tenía claro que así lo sentía yo. El resto de la tarde antes de ir por los niños, jugueteamos y nos divertimos como cuando éramos novios, sin remordimientos ni reproches, las cosas entre nosotros nuevamente estaban bien.

Al día siguiente, correspondía otra de las reuniones de chicas, por lo que algo malhumorado me dirigí a casa pensando que me encontraría con Jolene y obviamente con las otras furcias, pero hice “tripas corazón” y entré con la intención de saludarlas y encuevarme en mi cuarto, pero grande fue mi sorpresa, al ver solo a Maite junto a Rebeca y Lucy en la sala, siendo saludado por ellas:

Rebeca: Hola doctor, tenemos a una nena como paciente

Maite: Hola doctor… Sí estoy preocupada por la niña

Lucy: Hola doctor, mamá dice que estoy enferma

Más grande fue mi sorpresa después del saludo al verlas como vestían, la primera vestida de “señora”, la segunda de enfermera y la tercera de niñita, pero que vestimentas por Dios… Maite como “señora” o “madre” era toda abundancia y sensualidad, vistiendo un vestido que resaltaba sus curvas, las que son muchas. En cuanto a Rebeca, que es enfermera de verdad, estaba usando la toca usual del rubro, pero su vestido le quedaba a lo menos dos tallas más pequeñas, por lo que la curvilínea enfermera, más parecía sacada de una revista erótica que de un hospital, y en cuanto a Lucy, vestía un infantil vestido que apenas le tapaba el coño de lo corto que era, si a eso le sumamos que tenía un corte en el pecho que destacaba en demasía sus inocultables tetas… ¡Uff!, me vino un calentón instantáneo. Ni lo pensé o medite y les seguí el juego.

Yo: Pero yo no soy médico pediatra, contesté contrario al sentido del juego

Maite: No importa, el problema de la niña es que tiene las tetas muy grandes contraargumentó, tomando las tetas de Lucy por detrás y levantándolas.

Rebeca: La revisé y, las tiene más grandes que yo doctor, dijo confirmando lo dicho por Maite y levantando sus propias tetas.

Yo: Bueno tendría que revisarlas, dije finalmente, siguiendo el jueguito de Maite

Rebeca: Señora Maite, desnudemos a la nena para que el doctor la revise.

Maite: Sí claro, respondió comenzando a desabrochar el vestido de Lucy.

Las furcias de Maite y Rebeca fueron desnudando con “parsimonia y elegancia" a la supuesta niña. Tal como lo había notado efectivamente Lucy tiene unas tetas tremendas pese a no ser muy alta, son del tamaño de Maite o Rebeca, donde la primera le saca a lo menos 20 centímetros y la segunda unos 10 en cuanto a estatura.

Rebeca: Listo doctor, ¡revísela!

Maite: ¿Es muy grave doctor?

Yo: ¡Uhm!, me parece tetonitis crónica, obviamente una afección que acababa de inventar.

Rebeca: ¿El tratamiento usual doctor?

Yo: Sí, pero antes debo comparar su tamaño con el de la madre y contigo Rebeca que tienes el patrón de esta clínica… bueno para tener un punto de comparación y ver que tan grave es, dije con toda propiedad.

Tanto Rebeca como Maite, sacaron sus tetas de las apretadas prendas que las contenían, por lo que las toqué y amasé a mi entero placer, luego las chupé y lamí sin cortarme ni un pelo. Maite estaba cumpliendo su parte del trato, ya no me podía oponer a compartir las chicas de Maite. Sin dudas no puedo cambiar su lesbianismo, por lo que asumí que puedo disfrutarlo. Pareció que Maite leyó mis pensamientos, pues de pronto comenzó a comerle las tetas a Lucy, la que algo sorprendida en un principio, más temprano que tarde se dejó hacer, mientras yo por mi parte le comía las tetas a Rebeca.

Yo: Debo tomarle la temperatura a la niña, dije con malicia

Rebeca: ¿Necesita ayuda doctor?

Yo: Puedo solo, sigue tu con la madre para calmarla, dando pie a que ella se enredara con Maite, más de lo que ya estaba.

Senté a Lucy en el sofá y le pedí que abriera las piernas, a lo que ella accedió dócilmente y me situé entre ellas con el fin de comerle el coño. Primero le pasé la lengua desde el perineo hasta donde se inicia la rajita del coño… ¡La chica ya exudaba su delicioso líquido vaginal! y sus labios superiores, estaban hinchados de calentura, luego metí mis manos bajo su culo y apretando su coño contra mi cara me dediqué con intensa fogosidad a comerle el coño, pronto el ambiente se llenó de gemidos y respiraciones agitadas, no todos eran de Lucy.

En un momento de reojo vi como Maite le comía el coño a Rebeca sin contemplaciones y la sexy enfermera se dejaba paladear al regalado gusto de Maite. Sin dudas el ambiente era excitante cuando entré, pero ahora era del todo candente, tanto que podía quemar. Estiré una mano hasta el culo de Maite y se lo acaricié con “cariño”, para luego y sin aviso, darle una gran palmada en un cachete por ser tan puta, a pesar que nunca se lo he dicho. Maite solo dio un gritito y siguió en lo suyo.

Ahora sabiendo los puntos que calza mi media naranja, levanté a Lucy y le dije al oído

Cómele el coño y el orto a Maite mientras te follo.

Lucy: Pero eso no lo he hecho nunca, me da asquito…

Yo: Créeme que lo disfrutarás…

Lucy: Bueno trataré…

Yo: Pero antes dame una buena chupada a la verga.

Lucy ni corta ni perezosa se metió mi rabo por unos instantes, hasta que consideró que mi verga estaba lo suficientemente dura y metiéndose en el culo de Maite empezó a ejecutar lo que le pedí… Pese a mencionar su eventual “asco”, la verdad es que no lo noté en ningún momento, pues se dedicó al orto y el coño de Maite con inusual pasión.

Me situé detrás ella y la envergué lentamente, ella me lo agradeció con un profundo suspiro y nos dedicamos cada uno a su menester. El coño de Lucy era estrecho y su culito reducido, pero igual me hacía sentir un placer morboso, sobre todo al ver que estábamos haciendo un erótico trencito, donde podía ver la cara de placer de Rebeca, descubrir con más morbo aún, que tenía unos piercing que le atravesaban los pezones o la areolas, la verdad es que era cerca del límite… en eso pensé “la chica es una zorrita de cuidado”, jejeje

Creo que la técnica de comer coño de mi mujercita fue muy efectiva, pues pronto Rebeca comenzó a boquear y gemir como una posesa, amasándose a la vez las tremendas tetas que se gasta.

Rebecas a los segundos ya no solo boqueaba y gemía, movía su culo como queriendo follar con la boca de Maite, acto seguido le tomó la cabeza a Maite, apretándole contra su coño y se corrió con muchas ganas. Maite algo asfixiada le dejó de comer el coño y se arrimó a comerle las tetas siendo perseguida por Lucy que no dejó de comerle el coño mientras yo le daba un suave y placentero mete y saca, el cual solo cambió a ser feroz cuando mi Maite se corrió como la zorra que es.

Dado que yo no me había corrido, les dije a las tres, que se sentaran muy juntas y pajeándome un poco me corrí en sus tetas y caras. Mi libidinoso acto desencadenó que entre ellas se comieran la cara y tetas a besos y lamidas, limpiándose mi leche con sumo placer. Pensé que después de mi profusa corrida ya no podría más, pero el espectáculo me dejó lleno de energía revitalizadora y mi amiguito resucitó.

Rebeca al ver mi reacción, me miró lascivamente, como un gato ve un filete y me sonrió, cosa que no fue captada por Maite que se levantó a no sé qué cosa… acto seguido, Rebeca gateó hacia mí y apoderándose de mi verga, comenzó una mamada en regla, a la cual accedí. demostrando mi beneplácito acariciando su cabeza mientras miraba su redondo culo… Por su parte Lucy, ya repuesta de su reciente orgasmo, se acercó a mí, dándome un morreo y permitiendo que le amasara las tetas. Estábamos en eso cuando apareció Maite, ataviada con un arnés del que sobresalía un falo tan grande como mi verga.

Nunca le había visto un artilugio semejante, era una coas de un color negro lustroso con las formas claramente definidas. Al estar más cerca pude ver incluso el tallado de venas para complementar su realismo y en cuanto a lo lustroso brillante solo lo pude atribuir a algún tipo de lubricante.

Maite me miró con su ya típica mirada de “mala intención” pasando por mi lado me acarició la cara, y luego se situó entre las piernas de Lucy, dándole un palmazo en su precioso culo y la ensartó con su artilugio, su movimiento sin ser violento, fue bastante decidido, para acto seguido, follarla cadenciosamente, mientras yo con mi brazo estirado, me divertía con las tremendas tetas de la chica.

Luego de mirar expectante el espectáculo que estábamos ofreciendo los tres, Rebeca centró su atención en cómo mi Maite se follaba a la otra vecina, dejando de disfrutar de mi amiguito, se irguió y lujuriosa, sentándose a horcajadas sobre mí. Para lo cual guió a mi amiguito hasta su coño y se dejó caer, iniciando una candente follada a su propio gusto, sin cortarse ni un pelo. Ese fue el momento en que por fin disfruté de las tetas de Rebeca, las que como dije, estaban adornadas con unos piercing que las hacían más eróticamente deseables… me hacía pensar que era una chica mala y pervertida, ¡no sé!, tal vez lo era.

Increíblemente, mi esposa y yo estábamos follándonos a nuestras vecinas, algo digno de Ripley, por decir lo menos, pues hasta antes de la pandemia ni siquiera lo había pensado. Estuvimos un buen rato en eso, cuando de repente Rebeca comenzó a correrse sin avisar y sin remedio. Por mi parte, yo estaba a punto de hacerlo, pero decidí “hacer una maldad”, por lo que hice todo lo que pude para no correrme con ella, cosa que a duras penas logré… Luego dejé de lado a una derrengada Rebeca y me puse detrás de mi amada, la que tenía a Lucy al borde del colapso orgásmico y con toda mala leche, la ensarté por el orto. Maite dio un alarido de placer y dolor, lo digo y afirmo, pues ya sé que el sexo duro no la amilana.

Es así que de alguna forma mágica comenzamos a “coordinarnos”, hasta que primero se corrió Lucy y luego yo me corrí en el culo de Maite, lo que finalmente desencadenó su corrida. Así terminó mi primera orgía… fue toda una pasada… y nuevamente pensé, ¡Maldita sea!, tampoco me contó ni supe los planes de Maite. Solo reparé en ello cuando todo estaba consumado.

Dado el desgaste de la mini orgía, los cuatro tuvimos que descansar un rato, ya que no dábamos más por lo intenso de lo vivido, pero aún faltaba una sorpresa más… ¡Sí había otra sorpresa!, ya que de nuestro cuarto, de pronto se asomaron las restantes chicas del grupo, mi corazón y mi mente se sobresaltaron… simplemente no esperaba esta sorpresa, pero las chicas estaban de lo más eufóricas y sonrientes, es más, entraron felicitándonos por el lindo espectáculo porno.

Lula: Chicas, se superaron, no pensé que podían ser tan calientes

Jolene: es cierto, se portaron como unas verdaderas zorras, jajaja

Susy: Sí follaron como actrices porno, en especial Maite que es de lo más puta

Jolene: También hay que felicitar a Claudio, que estuvo a la altura, ¿no es cierto Paty?

Paty: Sí claro, respondió toda cortada por la maliciosa pregunta de Jolene que la obligó a participar de los comentarios

Maite: Gracias chicas, es un aliciente para este trío de zorras, jajaja

Lula: Maite, no sabía que eras “tortillera”, dijo con algo de perfidia.

Maite: Lula, ahora está de moda que te guste la carne y el pescado, jajaja, dijo restando importancia a la casi ofensa largada por su vecina y aclarando su posición

Muchas de las chicas se sentaron en la sala como si fueran a iniciar su tertulia usual, la verdad es que me sentí bastante cohibido. Era cómo la primera vez que estuve desnudo frente a una mujer, que no fuera mi madre o Maite… o incluso Jolene, a la que había follado ya. El estar desnudo entre todas ellas, me afectó en demasía, por lo que me levanté y excusándome, me dirigí primero al baño, pensando luego ir a mi cuarto a encerrarme.

Jolene: No te asustes, no mordemos… bueno sí, pero no hacemos daño, jajaja

Maite: Claudito es un poco tímido y somos muchas

Rebeca: ¿No quieres que te acompañe?... ¿Me dejas Maite?

Maite: Si él lo quiere no hay problema, siempre y cuando Lucy se duche conmigo, ¿qué dices Lucy?

Lucy: Claro, pero tiene que ser rapidito, pues ya llega mi marido a casa.

Rebeca: ¿Y Claudito?

Yo: ¡Eh!, no sé… es que…

Jolene y otras: Vamos Chaval, no seas tímido, Rebeca es un bombón…

Yo: Bueno vamos, dije con mi vergüenza a tope

Paty: Me debo ir, adiós chicas… y Claudio

Susy: Yo también, adiós a todos

Todas se fueron despidiendo, pese a que Jolene y Anto tenían la intención de quedarse, pero Maite, discretamente les dijo que otro día sería mejor. Es así que los cuatro nos fuimos a nuestra ducha, que es muy grande, y con varias regaderas, pues siempre quise una así ya que la ducha me causa un grato placer, siempre me referí a ella como mi hidro-placer. Ahora imagínense con tamaña compañía.

En la ducha, mi Maite se dedicó por entero a Lucy, y por ende yo me hice cargo de Rebeca la que sin tapujos se dedicó a jabonarme y luego pasándome la barra de jabón, me pidió la reciprocidad, cosa que hice sin mayor demora… Increíblemente ya no tenía ningún pesar, es más, todos incluyéndome, estábamos muy calientes, por lo que nos restregamos unos a otros con inusitada pasión, en especial mi amada Maite que estaba más lujuriosa que nunca. Asumo que su lado lésbico estaba a flor de piel, tanto que le restregaba sus tetas a las otras dos chicas y le comía las tetas por igual, incluso interfiriendo los deseos de Rebeca por usar mi verga para su propio placer.

Creo que nunca en mi vida había gastado tanta agua en una ducha, jajaja, pero la verdad es que todo era sumamente placentero, además que en un momento en que Maite se estaba restregando las tetas de Lucy y Rebeca en su rostro, la ataqué a traición, ya que consideré que estaba muy puta, no dejándome participar del placentero masaje, acaparándolas para ella.

Me puse jabón en gel en mi erecta verga y mientras ella estaba distraída, la tomé por sus cadera y casi al tacto le metí todo mi amiguito casi de un solo envión, ella aulló de dolor por mi artera incursión y furiosa me dijo:

¡Ay! ¡Me rompiste el orto cabrón!

Yo: Te lo mereces por no compartir y portarte como puta.

Rebeca: Sí te pasaste tres pueblos…

Yo: Me lo dices a mí o a Maite

Lucy: Sí, eres un pervertido, pero rómpele el orto a esta furcia que se lo merece, jajaja.

Yo: Ustedes a callar si no quieren que se los parta también, dije iniciando un fuerte mete y saca por el ojete de mi Maite, la que ya resignada y adolorida se dejó culear mientras se afirmaba de las tetas de las chicas, como también ellas la apoyaban al ver su “mal trance” que sufría por mi causa.

Me pareció muy morboso culear a Maite mientras las otras chicas nos miraban casi horrorizadas, como mudos testigos de mi calentura por mi esposa. Finalmente les dije a las dos que le metieran mano en el coño, para que Maite se corriera como a puta que es, ellas obedientes lo hicieron esperando que yo no hiciera lo mismo que a Maite, una por que ya tenía su ojetillo desbocado y la otra tal vez pensando que le dolería.

Maite: Me corro cabronas me corro

Yo: Sí zorra córrete.

Lucy: ¿Te gusta Maite?

Maite: ¿Qué crees Lucy?, me están dando duro, ¡ahhh!

Rebeca: Sí zorra, que tu maridito te rompa el culo mientras nosotras te dejamos el coño escocido, jejeje

Yo: Después me correré en la boca de las tres putas, dije sintiendo próxima mi corrida

Es así que las tres arrodilladas en la ducha estaban atentas a mi derramamiento de leche en sus caras y boca, lástima no haber grabado todo, en especial, lo impactante que fue el ver como les deje la cara llena de leche.

Ya algo atrasados para ir a por los niños, todos nos secamos y vestimos como los bomberos, claro que Maite mientras lo hacíamos, les hizo prometer dos cosas a sus chicas. La primera, que lo pasado era solo para nosotros, cosa que no pude entender, si pensamos que lo hicimos frente a las otras chicas y lo segundo, que lo debíamos repetir nuevamente.

El fin de semana se inició como cualquier otro, por lo que aprovechando que después de mucho tiempo, se reducían las restricciones al aparecer las primeras vacunaciones masivas. Por fin se podía salir con los niños, claro que adoptando algunas medidas sanitarias razonables. Es así como, Maite me envió con ellos al parque, diciendo que ella iría a ver a Jolene que estaba sola, pues su marido estaba aún atrapado en Reino Unido por el cierre de las fronteras… ¡Uhm!, primera noticia que tengo

Salí con los chicos a eso de las 10 de la mañana junto con el perro, el que también estaba con ganas de salir, por lo que pasamos un poco más de dos horas disfrutando del sol y el aire libre. Cuando terminé el paseo con ellos, y ya todos muy hambrientos (me incluyo), fuimos a casa de su abuela donde supuestamente nos esperaría Maite, pero ¡oh sorpresa! no estaba mi Maite. Le pregunté a su madre y ella no me supo responder, por lo que la llamé a su móvil sin que me respondiera, pasándome de inmediato a su buzón de voz. Me alarmé, por lo que dejando a los niños con su abuela me dirigí a casa.

Apenas entré, me di cuenta que no estaba, por lo que me dirigí donde suponía que estaría, o sea a la casa de Jolene, traté de controlarme y llamé con calma. Pasó un minuto cuando se abrió asomándose Jolene, a que estaba con las mejillas rojas y un poco despeinada y me dice

¡Hola Claudio!, que sorpresa

Yo: Hola Jolene, vengo por Maite

Jolene: Espera un poco, la llamo.

No le di la oportunidad de que la llamara, tan solo entré y grande fue mi sorpresa al ver a mi Maite abierta de piernas mientras Anto estaba comiéndole el coño, ambas vestidas, pero con las tetas al aire, mi corazón se desmoronó en ese instante… parecía que todo lo sufrido solo unos días antes, no hicieron escarmiento en ella.

Yo: ¡Maite!, ¿qué putas está pasando?

Maite: Corazón… es que… se me pasó la hora… ya voy

Yo: No lo digo por la hora, lo digo por el espectáculo, por lo que te repito ¿¡Qué puta estás haciendo!?

Maite: Es solo un poco de diversión con las chicas

Yo: Pero me estas engañando con todas estas putas.

Jolene: No somos putas, así que cuida tus palabras… solo no relajábamos y divertíamos, además no hay ningún chico aquí, así que no te espantes.

Yo: Joder, no hay chicos, pero igual me está engañando con ustedes….

Anto: Lo más bien te follaste a las otras… y a mí agregó Jolene

Yo: Pero fue por deseos de Maite…

Anto: Ahora Maite deseaba que la folláramos…

Yo: Pero yo no estoy, nunca me lo dijo, ¡eso es engaño!, ella sabe que yo debo estar presente

Jolene: Te gusta la ley del embudo, eres un cínico, dijo no ayudando en nada con su comentario.

Maite: Corazón perdóname, no pensé, solo pasó…

Yo: Vete al carajo, dije y salí indignado.

Volví a casa de mis suegros, afortunadamente la ira se me fue pasando en el camino y para cuando llegué, ya estaba lo suficientemente calmado como para evitar hacer un escándalo por la infidelidad que había cometido Maite. Apenas entré, mi suegra con su calma acostumbrada me preguntó por Maite, a lo que dije que estaba aún con sus amigas, pero ya llegaría y así fue. Aparentemente se vino corriendo, pues sus colores estaban encendidos y su respiración aún agitada. Durante el almuerzo, a diferencia de lo habitual Maite y yo estábamos silentes, tanto que mi suegra me preguntó, que, si nos pasaba algo, a lo cual Maite se adelantó a decir que yo me había molestado por su retraso, pero que por la noche los solucionaríamos, cosa que hizo ruborizarse a su madre.

Mi malestar por la reciente infidelidad de Maite, me tenía con mi enojo a tope, tanto que en toda la tarde solo le hablé con monosílabos, siempre y cuando ella me decía algo referente a los niños, de otra forma no contestaba. Por su parte Maite captó mi estado de profunda molestia y me dejó espacio para que yo disipara mi enojo, pues estaba como un volcán a punto de estallar. Ya por la noche y después de dejar durmiendo a los niños, ella se encerró en el baño, por lo que pensé que quería evitar confrontarme, ante lo cual, yo me metí a la cama con la intención de ignorarla y dormir.

Estaba con los ojos cerrados y la luz apagada, volteado contra el muro y ventana de mi cuarto, tratando de conciliar el sueño, mientras mi mente no dejaba de torturarme para buscar una respuesta a lo recientemente visto y para encontrar una salida a el hecho que mi esposa es lesbiana y le gustan las chicas… ¿Eso es malo para mí?, ¿el hecho que tenga sexo con chicas es correcto?, ¿fue razonable aceptar que me involucrara en tener sexo con sus amigas?… Por su condición de lesbiana ¿debo aceptar que folle a otras chicas?...

Mi cabeza no paraba de pensar en ello, hasta que de pronto se encendió mi luz del velador… quise reclamar la inoportuna e impertinente acción de Maite, pero al abrir mis ojos, la vi… La verdad es que mi mal humor quedó instantáneamente en el olvido, vi a una sonriente Maite, vestida con unas picardías dignas de una película porno.

Como saben, mi Maite es una chica que si bien hasta hace poco era recatada y tímida, no puede ocultar su voluptuosidad y si bien ahora, su conducta sin dudas había cambiado, su cuerpo, el que había madurado tardíamente, era de infarto.

Quedé impactado… Por unos segundos pensé y aquilaté, que desde que fue madre, se había convertido en una mujer exuberante y ahora derrochaba mucha sensualidad. Sin lugar a dudas, mi Maite es una chica voluptuosa que no se inhibe de demostrarlo tanto a sus amigas como a mí, estaba en su naturaleza y no se puede ir contra natura.

La visión de Maite que se inclinaba sobre mí acercándose como una felina dispuesta a depredar a su indefensa víctima, me calentó la sangre y nubló mi mente… de pronto mi furia se disipó o simplemente se fue a mi libido y sin más, tenía mi verga dura como el acero. La tomé de sus tetas, las que se traslucen a través de su sujetador y la besé con pasión, misma pasión que ella empleó en mí.

Desde ese momento más que hacer el amor, era una lucha de un titán contra una diosa. La verdad es que no puedo resistir los encantos de Maite, por lo que rápidamente me rendí a ella y soy montado a su regalado gusto, era como si yo, simplemente fuera un consolador de carne. Se montó a horcajadas y se empaló mi verga, subiendo y bajando a un ritmo inicialmente lento pero profundo, dejando escapar suspiros tras suspiros, yo solo atinaba a tomarla del culo y amasarlo con ndura pasión, mientras mi vista se prendía de sus tetas que estaban duras y con sus pezones empitonados… entonces ella comenzó a decirme:

¿Te gusta como tu mujercita te hace gozar?

Yo: Síii, eres la mejor…

Maite: Tu eres el mejor para mí, mi único macho…

Yo: Lo acepto, soy tu macho

Maite: ¿Puedo seguir con las chicas?

Yo: Sí, puedes estar con tus chicas, pero prométeme que yo seré siempre tu único macho.

Maite: Te lo prometo… ellas no son nada, tú eres el único, ahora solo fóllame.

Como les dije mi enojo fue reemplazado por mi deseo por ella, mi problema es que acababa de darle un cheque en blanco, para que ella estuviese con cualquier chica que desease y por ende me pudiese engañar con cualquier fémina. ¿Es eso malo para mí?

Los siguientes días para mí, fueron de trabajo incesante, pues se iba acercando el momento en que debía de irme por un largo tiempo para poner en marcha la nueva planta, la que pese a la pandemia, estaba muy avanzada en obras. Lo único que ahora me mortificaba es que tendría que dejar a mi familia por ese periodo, ya que no tenía sentido viajar con Maite y los niños, sobre todo, ante la esperanza de que la pandemia terminará cuando toda la población estuviera vacunada, proceso que ya se visualizaba cercano.

En esos mismos días con Maite follamos como conejos en primavera y ella hizo que me olvidara de todos los enojos y penas que me causara su declaración de ser lesbiana y los muchos encuentros que me indujo a realizar con las chicas; claro que siempre con ella de actriz principal. Estos encuentros se sucedían con frecuencia los días lunes y jueves, en algunas oportunidades con unas y luego con otras, solo que en estos últimos días, las otras chicas ya no estaban presentes, solo ella. Para mí eso no era un problema, lo único extraño de todo, fue que nunca estuvo Anto en estos encuentros… ¡Raro n0?... ¿Habrá “gato encerrado”?, la verdad es que no lo sé, pero por ahora me tenía bajo su influjo.

Como les dije, parecía que mi Maite volvía a nuestra “rutina” o simplemente a la normalidad de una familia tipo, o algo así. Lo digo, ya que el lunes reciente, se reunió con las chicas, y pese a que modelaron vestidos y otras prendas, no hizo gran cosa y tampoco participé de sus correrías. Eso en ningún caso me molestó, pues en verdad no quería volver a caer en sus triquiñuelas.

El martes siguiente fue un día cualquiera, pese a que en las oficinas de la empresa el día estuvo abocado a la próxima puesta en marcha de la nueva planta, en especial al proceso de selección y capacitación de los operadores y administrativos que se requieren, pues la tecnología que involucra es de “punta” y no sólo hay que entenderla, si no que los grandes jefes quieren que logremos dominarla, para que alcancemos plena producción a la brevedad, pues la pandemia los “pilló” durante su construcción y retrasó todo, incluso los cierres de frontera hizo que muchos de los cursos y capacitaciones fueran pospuestos.

El miércoles esperaba otro día igual que el anterior, sobre todo porque estaba mentalmente agotado, pues tenía toda la responsabilidad de cumplir la meta de poner la planta en pleno funcionamiento antes de fin de año y los innumerables problemas que suponía la selección de personal, el cumplimiento de los planes de vacunación para los empleados y si a eso le sumamos que me vacunaron, no quería más guerra.

Ese día agotado mentalmente, me fui a casa deseando comer algo y ver la televisión, ojalá un programa cómico. Cuando llegué a la puerta de mi casa, aún divagando en todo lo que me quedaba por hacer, abrí y entré casi en “automático”. Grande fue mi sorpresa al entrar, pues en la sala estaban conversando tres de las chicas, lo que no sería raro, pues antes me había topado con algunas en días distintos a las tertulias, lo extraordinario es que estaban vestidas de niñas exploradoras… Aún sorprendido, miré bien entre ellas si estaba Maite, pero no… solo vi que eran Lula, Susy y Paty… las saludé como si nada:

Hola chicas.

Hola señor guía, contestaron las tres

Yo: ¿Y Maite?

Susy: No está, nos dijo que hoy, usted sería el instructor de nudos y fogatas

Yo: ¿Eso les dijo?

Lula: Sí y nos dejó las cuerdas para ello, mostrando unos cabos de algo más de un metro de largo.

Yo: ¿Y para el fuego?, pregunté en forma estúpida.

Paty: Dijo que usted tiene el palo para encenderlo con nosotras…

Las tres: Jajajaja

Era la primera vez que en sus candentes aventuras, Maite no estaba presente. ¿Qué pretendía mi engañosa esposa?... ¿Qué debería hacer?... ¿Debería follarlas?... la verdad es que, estaba entre intrigado y confundido… Si las follaba, caía en lo que Maite probablemente quería, ¿y si no las follaba?, realmente no sabía que pasaría con Maite, ¿sería que quería abrir el matrimonio?... la verdad es que yo no quiero compartirla con nadie, ni con un chico, ni con las chicas que ella me lanzaba a los brazos.

Nuevamente se me vinieron a la mente los pensamientos sobre su confesado lesbisnismo… por mi parte, solo tenía la certeza que ella declaró que tenía sentimientos solo por mí, aunque no claramente definidos del punto de vista sexual. Mi única “ventaja”, era que estaba claro que yo era su marido… que me había elegido a mí, por sobre sus tendencias lésbicas… ¡Pero Joder!, no sabía qué hacer… En todo caso, al parecer, ellas sí… Lula tomó mi bolso y chaqueta, mientras Susy me tomó de la mano y me “arrastró” al sofá… En tanto una sonriente Paty me pasó una de las sogas…

Lo morboso de la situación me sacaba de mis límites morales, como también de quicio, pues pese a mi natural enojo, por estar a punto de caer en una de las imaginativas tretas de mi Maite, mi verga estaba tiesa y lista para follarlas ¡Es más!, me daban ganas de tomar a Paty por asalto y partirle el tremendo culo que se gasta… Un culo impropio de una chica tan joven y bajita, mientras Lula y Susy ahora conversaban sentadas en el sofá. La verdad es que yo estaba absorto en mirar el inmenso y perfecto culo….

Susy: Tío Claudio ¿crees que Lula y yo debemos comernos el coño mientras tú trabajas con Paty para encendernos el fuego?

Yo: Oh si claro… dije distraídamente

Lula: Creo que sería mejor que yo te apretara los cojones con las cuerdas, jejeje

Yo: Sí seguro… dije sin reflexionar sobre lo que me decían, ya que yo solo miraba a Paty, la que me tenía loco con su pequeña faldita de niña exploradora, demasiado corta incluso para una niña pequeña.

Susy y Lula: ¡¡¡Jajajajajaja!!!... Creo que solo ve el culo de Paty… ¡¡¡Jajajajajaja!!!...

Yo: ¡Eh! ¿ Qué les pasa?

Lula: No sé si ponerme celosa o no, pero estabas absorto comiéndote con los ojos a Paty. Esas con la mirada y mente, sólo puesta en su tremendo culo, jajaja

Susy: Paty pese a su cara de niña y tiene un culo precioso, jajaja

Yo: Ella está preciosa pero no sean… tan… malas, jajaja

Susy: No somos malas, lo que pasa es que te quedaste enganchado en ella y nos da envidia, jajaja

Yo: Perdón, dije finalmente reconociendo que había sido sorprendido in fraganti, ustedes también son hermosas.

Susy: En todo caso, queremos ver como le partes ese tremendo culo…

Paty: Ay no se mofen de mi cola, siempre he estado acomplejada por lo grande que es….

Yo: Deberías estar orgullosa de tener el culo que te gastas, ¡joder!

Lula: Eres un cabrón, pero follas como un Dios, así que espero, que después nos folles a nosotras dos muy bien folladas

Susy: Vamos, no te pongas así, Según Maite, Claudito se folla a todo lo que se mueva si tiene una falda, jajajaja

Yo: La verdad es que no ando follando a cualquiera, solo he follado con Maite y las chicas que ella me ha estado dado.

Paty: ¿¡En serio!?, siendo tan atractivo solo le haces caso a ella.

Yo: Bueno, algo así

No sé cómo llegamos a ese diálogo, que de capacitación a niñas exploradoras no tenía nada de nada. Por otra parte, si bien las palabras habían sido candentes, la verdad es que poco y nada había sucedido, hasta que:

Lula: ¡Paty! ¿Te gusta la verga de Claudio? ¿Mejor que la de tu marido?

Paty: Vamos Lula, no me malinterpretes, quiero y me gusta estar con mi marido, pero cuando la probé me gustó mucho Claudio. No es que quiera hacerlo siempre con él… Pero sí me gusta su verga y te aseguro que follar con él es una delicia. También sé, que para tí el verme follar con él, debe ser todo un espectáculo, ya que te pone mucho ser mirona, jajaja.

Susy: ¿¡Lula, te gusta mirar!?

Lula: Tanto como a ti… como tengo claro que más te gusta el conejito de Maite, jajaja

Susy: ¡Sí!, me da mucho morbo… ¡Además me gusta Maite!... es todo lo sexy y caliente que me gustaría ser

Lula: ¿Entonces también eres “tortillera”…

Susy: No lo digas así, soy lo que se diría bisexual…

Lula: Bueno, veo que te gusta el pescado y la carne, bien por ti, a mi solo me gusta la carne, aún cuando deba comerme un pescado primero

Paty: Yo también sobre todo si la carne es de Claudio, jajaja

Yo: ¿Maite lo ha hecho con ustedes?

Paty: Sí

Yo: ¿Sin mí?

Lula: Sí, pero ella insistió que después nos tenías que follar…

Susy: Y nosotras somos muy cumplidoras, jajaja, por eso estamos aquí de niñas exploradoras.

Por el diálogo tan crudo, descubrí que mi Maite me usaba para su placer, tanto como su hombre, como de carnada para tener a las bellas chicas… Increíblemente Lula y Susy que se veían tan de “su casa” y de las cuales, cuando recién las conocí, se veían tan recatadas, y ahora ponía pocos reparos en la idea de ya me follara a Paty delante de ellas, para que luego fuera su turno…

Susy: Bueno, dale a Paty para que podamos tener sexo…

Lula: Sí, Claudio, dale en el culo a Paty…

Susy: Lula, ¿nos calentamos?

Lula: ¿Cada una?

Susy: No exactamente…

Lula: ¿Qué sería?...

Susy: Bueno podemos comernos el coño y las tetas mutuamente, para hacerlo más entretenido

Lula: Pero yo no soy de las tuyas

Susy: No, pero entre dos el sexo es más entretenido y así no te pongas celosa de que Claudio le esté rompiendo el culo a Paty, jejeje

Lula: Bueno, necesito bajar mi calentura ya que Claudio no está aún disponible… ¿Paty qué opinas?

Paty: Hagan lo que quieran mientras me folle Claudito.

Lula: Bueno, ¿pero él querrá?, jajaja

Yo: Sí las follaré a las tres, jajaja

Nunca imaginé que las tres se sintieran tan relajadas de que yo las follara, solo con el propósito de agradar a Maite o simplemente ser folladas por mí, un tipo casi desconocido. Aunque al parecer, no pensarían lo mismo si estuvieran sus maridos o novios… Ahora me doy cuenta que los celos son sorprendentemente selectivos en algunos casos. En todo caso, Maite es solo para mí, ningún chico se la puede follar, no quiero nada de carne ajena en su interior, el solo pensarlo me da furia.

Bueno, en fin, dada la autorización tan explícita, tome a Paty por detrás y sin decir agua va, le abrí la blusa de exploradora que vestía por arriba de su mínimo sujetador para alcanzar sus tetas, como ya saben, tengo una fijación por las tetas.

Luego traté de bajar sus bragas… pero mi calentura no ayudaba, y al no conseguirlo por el tremendo culo que se gasta, le apoyé mi endurecida verga aún cubierta por mi pantalón, presionando por sentir esos mágicos cachetes del culo, todo en mí, era excitación y deseo, mi glande pese a lo atrapado que estaba, entraba bastante bien entre esos duros cachetes. Lula y Susy, se apiadaron de mí y en un gesto que les agradecí, me bajaron los pantalones y el bóxer, liberando mi verga, la cual aprovecharon de catar un poco para luego seguir con lo suyo, cada una se lo trató de tragar, para luego darle una lamida a lo largo del frenillo, nuevamente creí morir.

Como pude me puse un condón extra lubricado y por fin le puse mi glande entre sus inmensos cachetes y comencé una afiebrada incursión, pero su orto aún estaba prisionero del cordón de la diminuta braga, que estaba profundamente metida en su orto perfecto, imposibilitando que se lo partiera.

¡La verdad es que Paty posee un tremendo culo!... la pequeña rubita, tomaba parte activa de lo que acontecía, y por mutuo propio, continuó liberándose de sus prendas mientras yo le restregaba mi verga entre sus cachetes. Como les decía, las chicas estaba lanzadas a la vida y dispuestas a todo, y en el caso de Paty, me ayudaba abriéndose los cachetes del culo, por lo que mi verga, entraba hasta tocar ese perfecto orto, y como dije, solo protegido por la delgada y suave telita, que impedía que mi glande entrara con todo.

Yo estaba ardiendo de deseo, sobre todo sabiendo que mi Maite probablemente me estaba mirando por el circuito cerrado de seguridad… La lujuria que me invadía, se había apoderado de mi cerebro y me hacía actuar precipitadamente, por lo que Paty comenzó a quitarse el sujetador y como pudo sus bragas, quedando sus apetecibles tetas al aire, no son muy grandes, pero son de esas tetas que desafían la gravedad, coronadas por unos hermosos pezones pálidos, son unas tetas muy apetitosas por lo demás. De reojo vi como Susy y Lula se acariciaban y masajeaban mutuamente a menos de un metro de mí.

Al ver que todo estaba bien, le ayudé a quitarse las bragas, decidido a meter mi verga a Paty, claro que no todo era fácil. Sí, la faena que no debía de ser difícil, se complicó debido a que mis pantalones y boxer me estorbaban. ¡Uff! parecía película cómica, tanto que las tres chicas se reían de mí, mientras me miraban, la verdad finalmente yo también me reí por mi desesperada torpeza.

Nuevamente Paty, entre risas, salió a mi rescate; arrodillándose ante mí, comenzó una mamada a mis bolas mientras me pajeaba, lo que casi hace que me corra; tanto por su habilidad de hacerla, como por lo caliente que yo estaba, además no estoy acostumbrado a semejante tratamiento, debo reconocer que fue una experiencia estremecedora.

Pese a las recientes risotadas, yo aún no perdía ese sentimiento morboso que significaba que Susy y Lula, estando presentes lo permitieran sin más… Claro que a ellas a estas alturas se estaban comiendo las tetas con fruición, como a su vez, las dos con una mano, se habían apoderado de los respectivos coños, amasándose el monte de Venus, mientras se metía un dedo en su interior.

Cuando por fin logré centrarme en lo que debía de hacer, saqué mis bolas de la boca de Paty, le quité mi verga colocándola en cuatro en uno de los sitios del sofá, para así por fin poder ponerme detrás de ella…Quería romperle el culo… Quería disfrutarlo al máximo… Para eso me agaché y comencé a comerle el coño mientras Susy y Lula hacían lo mismo en un perfecto sesenta y nueve en uno de los sitios vecinos del sofá. Cuando Paty ya estaba bullente de flujos, le acomodé mi amiguito bien vestido con un condón y mientras le abría los cachetes del culo para ver el perfecto orto, comencé a refregarle mi verga en su rajita del coño.

El coñito le brillaba de humedad y deseo; para mí era tremendo ver el orto y coñito de Paty a mi entera merced, mientras las otras dos exploradoras seguían comiéndose mutuamente sus coños. Escupí en la punta de mi glande y su culo para luego sin pausa, irle metiendo cada centímetro de mi herramienta, en el coño a la pequeña rubita de inmenso culo, ella gemía por lo bajo y movía sus embriagadoras caderas marcando el ritmo con el que deseaba ser follada.

Es cierto, no le rompí el orto inicialmente, no quería que se llevase un mal recuerdo de mí, pero después no le perdonaría su orto.

Recordando a Maite y lo que había prendido con ella, yo quería dominar la situación, por lo que la afirmé de las caderas, y comencé un profundo mete saca, mientras le decía algunas de las barbaridades que deseaba hacerle, en cambio Paty me contestaba con todo tipo de alabanzas.

Sin esfuerzo la ensarté con fuerza y llegué hasta el fondo –metiéndosela toda- sus labios interiores rosados e hinchados, contrastaban con los de mi Maite, era un contraste embrujador y fascinante, el mirar ese culo y coño me deleitaba y embobaba. Sin darme cuenta, ella nuevamente comenzó a marcar el ritmo, estaba llena de flujo y ardor, se movía de una forma que nunca había sentido, intentando profundizar cada una de mis estocadas.

Paty: Mmmm…sii… cójame como si fuera una de tus putitas…

Yo: Te gusta mi verga….

Paty: ¡¡¡Ahhh!!! ¡¡sí!! ¡¡sí….!!!

Susy: Vamos Claudito rómpele el culo a la putita… dale fuerte… no sea marica rómpele el culo de una puta vez.

Lula: Susy deja de hablar y termina con mi coño que estoy que me corro.

Susy: Pero es que aún no le rompe el culo…

Ahora tenía casi toda mi verga clavada dentro de Paty, pero estaba más atento a lo que hacían las dos putitas que estaban a mi lado. ¡Uhm!, también hubiese querido romperle el culo a Susy, mientras Lula miraba, pero no creía eso posible, no parecían tan putas…

Por su parte, Paty sentía el coño lleno de verga, y me pedía que la repletara de leche… me decía que era un gusto que se estaba dando, que yo era lo máximo. Con tanto halago, seguía aumentando el ritmo de la follada, tal vez marcado por la cadencia de su culo, el que me tenía loco… Pasó algún tiempo hasta que sin mayor aviso, se corrió como burra, desplomándose sobre el sofá…. yo aún estaba sin hacerlo.

Como estaba aún muy caliente y sin correrme, miré hacia las vecinas, sacándome el condón, para ir a por Lula con la “sana intención” de que me mamara la verga, cosa que hizo con sumo placer. Pero yo quería más morbo, por lo que se la saqué de su boca y descaradamente se la metí en la boca a Susy, la que estaba más que pendiente, de que es lo que yo hacía con mi amiguito. Si bien en el primer instante se sintió algo sorprendida, no dudó ni un segundo más y la chupó con pasión.

Las miré con una sonrisa maliciosa a las dos mamadoras, y saqué mi verga de la boca de Susy… Ellas quedaron atentas, mientras me calzaba nuevamente un condón y me dirigía a situarme tras el fabuloso culo de Paty, la que ya estaba más que dispuesta, pues me esperaba en cuatro. Escupí saliva en ese precioso y perfecto orto, además de de ensalivar un dedo índice que le metí en el pequeño agujero, ella dió un respingo pero no alegó nada, le hice un pequeño mete saca con mi dedo, viendo que estaba muy receptiva.

Le saqué el dedo y contemplé la perfección que tenía frente a mí, puse mi verga en su orto, para luego ensartarla sin miramientos. Sentí como ese orto se abría presentando oposición a mi avance, las chicas se detuvieron por un rato y miraban con expectación como empalaba hasta el fondo a la pequeña rubita. Un culo precioso, perfecto… ¡Uff! que pasada era estar perforando un orto tan espectacular, sintiendo como esa estrecha cavidad me envolvía y apretaba la verga, ¡Uff qué placer!...

Paty: ¡Uff!, que grande… suave por favor… suave

Lula: ¡Se lo está metiendo!

Susy: Lo increíble es que le cabe, jajaja

Le bombee el magnífico culo hasta que sentí como yo estaba por estallar, cosa que no quería, por lo que saqué mi verga de su orto y liberándome del condón extra lubricado, que había usado para penetrarla, nuevamente le metí mi verga en el coño. Por su parte, Paty no estaba totalmente recuperada de su primera corrida, así que después de un furioso mete saca se corrió por segunda vez.

Casi no había prestado atención a las otras dos chicas, pero no me costó ponerme mucho al día, pues después de la corrida de Paty, noté como Lula llegaba al orgasmo por la atenta comida de coño que le había propinado Susy.

Por otra parte, la única que no se había corrido aún, era Susy y como dicen por ahí, un caballero debe atender como corresponde a las damas, por lo que dejé el espectacular culo de Paty, para ir visitar a mi vecina… Me bastó un vistazo para ver que Susy aún estaba en cuatro sobre Lula, por lo que presuroso, la tomé de las caderas y le hundí mi verga en su lubricado y deseoso coño.

No sé por qué, pero ella no lo esperaba. En todo caso fui bien recibido, lo noté por su gritó de placer… y sin más, comencé a darle duro, mientras una desmadejada Lula, desde abajo, sólo podía ver mis cojones mientras tenía envergada a su candente oponente. En ese momento descubrí que la juvenil chica era de armas tomar y sin más, se metió uno de mis huevos en la boca. Por un momento pensé en que lo perdería, pero al contrario, ella lo chupó con delicadeza para luego liberarlo después de unos cuantos segundos, en ese momento, reinicié mi afiebrado mete saca y sin poder aguantar nada más, me corrí profusamente en Susy, lo que a su vez desencadenó la corrida de la deliciosa Maestra Jardinera.

Cumplida la primera lección de cómo encender el fuego, yo y mis tres chicas exploradoras nos sentamos en el sofá. Pasada la calentura estuvimos guardando silencio por al menos un minuto, algo extraño si consideramos que habíamos dicho de todo. Hasta que Susy finalmente algo más recuperada hablo para decir:

Claudito, fue una estupenda lección de cómo encender el fuego, pero creo que no es necesario el tema de los nudos, jajaja

Yo: Claro, lo podemos dejar para otra ocasión.

Lula: No sé si podré en otra ocasión…

Susy: ¿Por qué?

Lula: Me da pena mi marido, incluso pensé en decirle todo lo que hacemos

Paty: ¡No!, por ningún motivo, sería una tragedia.

Susy: Sí, sería terrible, no debemos decir nada de nada, ni a nadie, ¿entendido?… ni siquiera a las otras

Yo: ¿A quién le diríamos y que nos creyera?

Susy: A Jolene o Rebeca por ejemplo

Yo: Sí comprendo

Lula: No le diré a nadie, pero me siento mal, pienso que soy una vulgar puta

Susy: Por lo mismo, ya que eres tan puta como yo, no hay que decirlo a nadie.

Paty: ¡Ay Lula no vengas con eso ahora!, tú te prestaste para esto, ahora no puedes arrepentirte de pasarlo bien.

Yo: Todas son putas, eso incluye a Maite y las otras, pero si lo dicen, sería una tragedia, además que vivimos en el mismo edificio, no podríamos evitar encontrarnos a menudo.

Lula: Si somos bastante putas, pero Claudio y Paty tienen razón… no podemos decirle a nadir. Chicas creo que es hora de irnos a casa…

Susy: ¡Sí!, no es tiempo de recriminarnos y si te sientes mal por tu maridito, atiéndelo como a un sultán y hazlo gozar, jejeje

Lula: Está bien, no diré nada Susy, tengo claro que todas somos bastante putas, pero Claudito, ten por seguro que Maite no es puta… ¡Es la cabrona de todas las putas!

Yo: Lo sé

Susy: Lula, tienes razón, ella nos metió en esto, pero no somos inocentes

Yo: Chicas, ella no se las metió, yo se la metí a todas, jajaja

Paty: Ay tonto, jajaja, pero la que nos lió en esto, fue tu queridita y puta esposa, cariño

Susy: Sí un pésimo chiste

Yo: Sí un mal chiste, pero igual gozamos encendiendo el fuego de la acampada

Después de retomar la “seriedad”, nos vestimos, ellas se marcharon y yo fui a ver a Maite pensando encontrarla en nuestro dormitorio, donde yo la suponía espiándonos, pero no estaba en casa. Traté de pensar donde estaría, pero eran múltiples las posibilidades, por lo que con mi computador me metí al sistema de vigilancia a buscarla, pero nadie había iniciado sesión en él, desde el día anterior… ¿Dónde estará la “cabrona” de Maite?

Pasaron las horas y casi a la hora de ir por los niños, recién ella apareció en casa de sus padres. Lo supe pues llegó casi junto conmigo, me sonrió despreocupadamente y me preguntó ¿que si me había gustado ir de excursión con las niñas exploradoras? Solo la miré con mala cara como única respuesta.

Esa noche después de cenar y acostar a los niños, quise encararla, pero ella con su magia natural supo evitar la confrontación hasta que nos acostamos. En ese momento y pese al cansancio, le di duro… sin miramientos, la muy cabrona debía de pagar por hacerme caer en sus juegos… ¿a dónde conducía todo esto?

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