Mi esposa y la Pandemia. Capítulo 2
La cuarentena rompió la rutina, pero no la pasión. Cuando Maite llega a casa vestida de sirvienta francesa, Claudio cree conocer a su esposa. Hasta que la puerta se abre para Jolene, y el juego de roles deja de ser un disfraz para convertirse en una revelación que lo deja sin aliento y sin control.
Capítulo 2: Un pequeño paso en nuestra relación, y una gran revelación
Al día siguiente, reiniciamos la rutina, yo pasé a dejar a los niños donde mi suegra y me fui a trabajar hasta medio día, para posteriormente regresar a casa, donde debía teletrabajar el resto de la jornada, o sea, un día cualquiera más de cuarentena, pero la verdad es que no fue solo un día más… eso lo descubriría al entrar a casa.
Entré y vi a Maite en la sala vestida de “French Maid” o en español, vestida de sirvienta francesa, como esas de la época victoriana, se veía arrebatadora… estaba usando sus zapatos de tacón alto, medias negras con florcitas, un vestido negro ajustado que apenas le tapaba el coño, para afirmar las medias, usaba ligas, el vestido negro estaba parcialmente cubierto por un coqueto delantal con encajes y su vestimenta era complementada por una suerte de cintillo o cofia que le adornaba el pelo cuidadosamente peinado y estaba armada de un plumero.
Maite: ¡Oh!, llegó el señog de la casa, dogña Maite me pidió que lo cuidaga muy bien…
Yo: Eh… hola, no te conozco, ¿cómo te llamas? Respondí siguiéndole la corriente
Maite: Me llamo Michelle señog, un placeg….
Yo: Un gusto Michelle, igual para mi
Maite: Siéntese señog, ¿le traigo un refresco?
Yo: Sí encantado
Dejé mi bolso con el computador en la mesa de la entrada y me senté en medio del sofá más grande, mientras mi “French Maid” iba por mi refresco contoneando el culo como nunca lo había visto en Maite… perdón… “Michelle”. Al minuto volvió y dejó mi vaso en la mesa de centro dejándome ver su precioso culo apenas cubierto por unas bragas con encaje y las tiras de las ligas que sujetaban sus medias… ¡Uf!, qué tentación, tanto que metí mi mano en su coño apenas cubierto por las finas braguitas.
Maite: ¡Uy!, señog, que hace, la señoga se puede molestag si se toma estas libegtades
Yo: Si la señora se molesta contigo, le partiré el culo como castigo, jejeje
Maite: No le haga daño a la señoga, no sea malo señog, respondió parándose frente a mí mirándome con coquetería
No sabía qué hacer, pero ella se encargó de continuar con la actuación, usando el plumero para sacudir mi excitada verga, y luego voltearse a sacudir la mesa de centro… sentado aún en el sofá, me incliné y tomándola de las piernas donde las medias dejaban algo de piel descubierta metí mi cara entre sus cachetes del culo y el coño… sentí su olor a hembra caliente y comencé a comerle todo lo que estaba a mi alcance…
Maite: No señog, no haga eso, no señog… la señora se enojagá…
No le hice caso ni la contradije, lisa y llanamente le comí el coño y el orto, primero con sus bragas tapando el objeto de mi deseo y a los pocos instantes, le corrí a un lado las bragas y la castigué con mi lengua que entraba y salía de su coño y pasaba por su perfecto orto… yo estaba desatado. Con Maite exudando mucho flujo vaginal, me levanté del sofá, saqué mi verga y la ensarté de un solo golpe por el coño y le di una cachetada en sus deliciosas nalgas.
Maite: Pog favor señog, no sea malo, dogna Maiteg se va enojag…
Yo: Dile a la putita de Maite, que a ella también le daré duro y le reventaré el orto…
Maite: Dogna Maiteg no le gusta por el ogto…
Yo: ¿Y a ti…. Michelle?
Maite: Nuncag me han dagdo por el ogto…
Yo: Siempre hay una primera vez Michelle, jejeje
Continué dándole hasta que, pese a lo incómodo de la posición para ella, se corrió como gata en agosto, gozó tanto que tuvo un ligero vahído y tuve que recostarla en el sofá, le di de beber el jugo que me había traído cuando llegué y luego fui por algo que me haría cumplir mi deseo oculto.
Entré a mi cuarto y de una caja en mi ropero, saqué unos condones, luego fui a la sala y mientras Maite ya más recuperada me miraba intrigada, le puse un condón al mango del plumero…
Maite: ¿Qué haces?
Yo: Nada malo Michelle…
Maite: Pog favor señog, que piensa haceg con el plumego
Yo: Algo que te va a gustar, te lo prometo… Ven siéntate a horcajadas…
Maite intrigada con lo que haría con el plumero se montó sobre mí, y con una mano guió a mi verga más que despierta, hasta su coño y se ensartó, iniciando un candente mete y saca, junto con liberar sus tetas para que yo se las comiera… ella también estaba caliente… cuando ella me cabalgaba a su entero placer, comencé a puntear su bello orto con el mango del plumero ahora encamisado con un condón….
Maite: ¿¡No querrás meterme eso en el culo!?
Yo: Adivinaste Michelle, no le cuentes a Maite, jejeje
Sin dejar que dijera nada más, seguí con mi idea hasta que unos tres centímetros del mango plástico entraron por su orto, ella gimió profundo, pero no rehuyó de la penetración, así que, con cada metida de mi verga por su coño, a ella se le iba ensartando el plumero en su orto, a cada momento más profundo, hasta que lo tenía ensartado por completo… ¡era casi una doble penetración!, pues tenía algo duro por los dos lados…
Maite: Eres un guarro pervertido, ahhh, me metiste el plumero…
Yo: Y la verga… ¡ah que te gusta! Zorrita mía…
Maite: No lo sé, pero sigue…. Ahh
Pese a lo extraño de su respuesta, seguí hasta que ambos nos corrimos, llenándola de mi leche que salía a borbotones mientras se derrumbaba sobre mi torso… miré su culo donde estaba ensartado el plumero y la verdad es que se veía cómico, pues parecía que tenía una cola…
Casi como milagro, mi verga nuevamente comenzó a cobrar vida, la sola idea de cogerme por el culo a Maite, un culo tantas veces negado, ¡casi virgen!, me pareció demasiado tentador y ordenándole a “Michelle” que se colocase en cuatro, le saqué el plumero del culo y enfundando mi verga en un nuevo condón, comencé a metérsela por su orto, el que cedía lentamente al avance, hasta que llegamos a toparnos ingle y culo, ella pese a sus rezongos y peticiones de piedad, aguantó mi penetración, y luego comenzamos a follar, sin descanso hasta que me corrí en su interior, mientras ella se pajeaba el coño y a los pocos segundos de mi clímax, ella alcanzaba el suyo.
Después de la tremenda follada que le di a Michelle… por la noche Maite, se comportó como una dama, e hicimos el amor con suave dulzura, casi como cuando éramos solo novios… La dicotomía de su sexualidad me impresionaba, a ratos puta, a ratos mojigata, pero como fuese la amaba con toda mi alma.
El miércoles fue un día casi como cualquier otro, con la excepción que Maite se encerró en uno de los cuartos, donde tiene su taller de bricolaje y costura, a hacer no sé qué cosa, y pese a que le pregunté, no me quiso decir nada, solo agregó que sería una sorpresa. Ese días por la noche, solo tuvimos sexo del casi normal, digo esto, por que fue bastante más intenso que el que solíamos tener al principio de nuestra vida juntos y definitivamente más intenso que el martes recién pasado, sin llegar a comportarse como “Michelle”.
El jueves cuando llegué a casa, Maite vestía de los más normal, lo único extraño es que usaba falda, cosa que hacía solo cuando iba a trabajar fuera de casa o cuando íbamos a una fiesta, pues a ella definitivamente le gustan los pantalones, tanto que cuando estábamos en secundaria en tiempos de “tallarín” las otras chicas la trataban de convencer de usar falda, pero les fue imposible, es así como una de ellas la acusó de ser poco femenina, cosa que a Maite le resbaló como a mí.
Para cuando llegaron las chicas yo estaba trabajando y ya casi como de costumbre, las espié por las cámaras, dándome cuenta que ellas vestían muy parecido a Maite… era como si acordaran lo que vestirían cada ocasión.
Otra cosa que me llamó la atención es que apareció una nueva chica. Era una chica totalmente desconocida para mí, era alta, casi como Maite, rubia a morir, su pelo era casi color paja, de tetas grandes de culo normal y de unos bellos ojos claros…
Después de cotillear un rato, corté mi espionaje y continué trabajando… Pasada una hora, decidí ir por un café, pues no pensé que mi tránsito a la cocina pudiese molestar, además que mi idea era pasar desapercibido, para no tener que saludar a todas y molestar estuvieran haciendo lo que estaban haciendo… bueno ustedes entienden.
Pasada otra hora o más, decidí al igual que la anterior vez ir a por un café, pues al estar mucho tiempo tras una pantalla por muy bueno que sea un trabajo, termina hastiando al más trabajador de los trabajadores, y yo no era la excepción, por lo que me fui en el mayor de los silencios a la cocina. Pero al pasar a la sala mi curiosidad pudo más y miré… grande fue mi sorpresa cuando vi que a diferencia de la vez anterior, ahora se estaba probando bragas, medias y ligueros… no era mucho lo que se podía ver desde la posición en que estaba, por lo que decidí ir rápidamente por mi café y regresar a mi cuarto.
En mi cuarto guardé mi trabajo y me fui a la aplicación de cámaras, donde comencé a ver cómo todas ellas ahora lucían sus piernas y culos con total naturalidad, una vez más vi como Jolene explicaba detalles de las finas prendas y también pude ver como la rubia nueva tenía unas piernas preciosas y un “culo de miedo”, no era tan grande como el de Maite, pero estaba muy bien formado… una de las cosas que me sorprendió fue cuando esta chica nueva le levantaba la falda a Maite y sonreía al público mientras Jolene explicaba algo que no podía entender por la algarabía de ellas, y terminada la explicación la rubita le daba una pequeña cachetada en el culo a Maite, la que en vez de molestarse, se reía sin vergüenza alguna.
No saben como me calentó la escena, y el resto de la jornada, me dediqué a rescatar las grabaciones anteriores y la actual para hacer un video cuasi porno, para mi completa excitación, era tal mi calentura que una vez que se fueron las chicas y antes de ir por los niños, me acerqué a Maite, la que estaba en la puerta de casa después de haber despedido a la rubita nueva y que aún vestía las medias y liguero que se había probado, y sin mediar palabra alguna, la estampé de frente contra la puerta de casa, le levanté la falda acaricié su culo con profundo deseo y me saqué la verga para pasársela a por la raja del culo.
Maite: ¿¡Amor qué te pasa!?
Yo: ¡Estoy caliente!
Maite: ¿Cómo?, ¿por qué?
Yo: Las espié y me calentó lo que vi.
Maite: ¿¡Eres un cabrón voyerista!?
Yo: Sí, un cabrón voyerista que te va a follar, fue lo último que dije antes de correr sus bragas y ensartarla.
Lo primero que noté es que estaba húmeda… ¿Estaba caliente?... Estuviese caliente o no, no dejé de follarla aprisionada contra la puerta… fuerte… con pasión… como queriendo partirle el coño… recordé a la rubita nueva y más fuerte le di… no podía parar… la follaba para aplacar mi pasión y calentura… poco me importaba si ella gozaba o no… en eso la muy puta se corrió antes de que yo lo hiciera… Fue tal su orgasmo que se desvaneció y no se cayó si no fuera porque la tenía agarrada de las caderas y aprisionada contra la puerta. No me lastimé la verga por casi “un pelo”.
La cargué como pude y la dejé sentada en el sofá… apenas estaba recobrando el conocimiento, cuando la abrí de piernas para volver a ensartarla. Ahora también le amasaba sus hermosas tetas… ella solo recuperada a medias gemía, y suspiraba tan caliente como yo.
Maite: ¡Mmm!, como me llenas, me estás matando…
Yo: ¡Eres un manjar!...
Maite: ¿Qué fue lo que te calentó?... ¿Mis medias?, ¿las ligas?… ¿las bragas?
Yo: Todo eso y que te dieran una cachetada en el culo…
Maite: ¿Viste cuando Antonia me dio en el culo y eso te calentó?
Yo: ¿Se llama Antonia?...
Maite: Sí, es amiga desde el colegio, me reencontré con ella…
Yo: No la recuerdo…
Maite: No la veía desde primaria… tu llegaste en secundaria
Yo: Y respecto a que me calentó, ¡Sí, me calentó que te palmeara!
Maite: ¿Lo quieres hacer?
Yo: Si lo quieres
Maite: Sí, me gustaría…
Yo: Ponte en cuatro
Maite se puso en cuatro sobre el sofá y yo la volví a ensartar, y comencé a darle duro, hasta que ella me pidió que le cacheteara el culo. Mi primera cachetada fue suave y diría casi insegura, pero ella junto con reírse y llamarme poco hombre y que si lo iba a hacer, debía ser en serio, aumenté la intensidad del segundo golpe, ella me dijo que así estaba bien, que le diera en el otro cachete del culo… después del cuarto golpe, y ella gritar como berraca, me di por satisfecho, pues estaba pronto a correrse, por lo que me centré en correrme con ella… No fue necesario mucho empeño, ya que mi Maite empezó a tener contracciones espasmódicas en su coño, como ordeñándome la verga, lo que me llevó a una tremenda corrida.
Maite: Guau, fue tremendo… casi muero
Yo: ¡Sí! Y tú también casi me mataste amor, la verdad es que fue tremenda…
Maite: Me gustaría seguir, pero debemos ir por los niños, mamá debe estar agotada.
Yo: Sí, me parece que no debemos matar a la gallina de los huevos de oro, perdón la abuela de oro, jajaja
Maite: Le voy a decir a mamá, que la llamaste gallina, jajaja
Los siguientes días seguimos con nuestros fogosos encuentros, pero Maite terminaba siempre mencionando que nuevamente estábamos cayendo en la rutina, la verdad es que, no la entendía, pues ahora no solo estábamos más activos, si no que más creativos, incluso ella amplió la gama de disfraces, haciendo o consiguiendo trajes de princesas de cuentos u otros personajes, la verdad es que cada día entendía menos lo que deseaba mi linda Maite… Dentro de estos encuentros en que jugábamos juegos de rol, aún tengo patente el de “Mi bella Genio o Sueño con Jeannie”, como se conoció en nuestros países, pues al llegar ella estaba para infartar a cualquier ser humano con su traje de odalisca… sobre todo cuando después de dejar mis cosas en la entrada ella me dice:
Amo, tus deseos son órdenes…
Yo: ¡En serio!
Maite: Soy tu bella genio…
Yo: Hazme una mamada
Maite: Amo. Escucho y obedezco.
Me senté en el sofá de la sala, en eso ella se arrodilló frente a mí, me abrió el pantalón, sacó mi ya enhiesta verga y se la tragó para subir y bajar por ella sin detenerse, lamiendo, besando y apretándola sin descanso… yo a los pocos minutos estaba que me moría y se lo hice saber, pero así y todo ella no cejó en cumplir mi deseo, por lo que comencé a vaciar mis lechadas en su boca, borbotón tras borbotón, mientras ella los tragaba, hasta que ya no salió nada más y mi verga se redujo a su tamaño usual.
Maite: ¿Le gustó cómo cumplí su deseo amo, dijo relamiéndose los labios?
Yo: Sí, me encantó…
Maite: ¿Tiene algún otro deseo amo?
Pensando en ella, le dije con deseo de complacerla que se subiera al sofá y se abriera de piernas pues quería comerle el coño. Ella sin demora se subió quedando con sus piernas abiertas, y con el coño frente a mi cara, rasgó un lado del velo que cubría sus piernas, corrió las bragas que cubría su rajita y apoyándose contra el respaldo con sus rodillas, dejó su coño a mi alcance.
Hundí mi cara en su fragante y húmedo coño, le pasé mi lengua de abajo a arriba y afirmando mis manos en su culo, comencé mi grata faena. Maite comenzó a gemir en forma delirante y a decir guarradas a los pocos instantes, incluso antes de que me prendiera de su clítoris, buscando excitarla hasta que se derrumbara de placer… mientras le hacía eso, me acordé de una narración que había leído en el portal “Todorelatos”, el cual descubrí cuando busqué fuentes de inspiración para superar el aburrimiento que nos pesaba, y muy bien descrita por uno de mis autores favoritos Shadow… Traté de emular lo leído atrapando el hinchado clítoris con mi lengua, envolviéndolo para “jalarlo” y “pajearlo” con ella… entonces Maite se puso “extraña”, entre rígida y nerviosa, me tomó del pelo y trataba de mover mi cabeza… No sé si logré emular lo descrito en mi fuente de inspiración, pero el caso fue que Maite se corrió en mi boca entre gritos, maldiciones, espasmos y vahídos… quedó deshecha a mi lado, después de eso mi Bella Genio, no quiso nada más, por ese rato, e incluso en la noche rehuyó a que termináramos lo iniciado a mi llegada a casa.
Al siguiente día, Maite se comportó de lo más normal, es más cuando llegué salió a casa de Jolene, aduciendo que estaban preparando lo que harían para la siguiente reunión y por la tarde, sólo regresó cuando los niños ya estaban en casa.
Pasó una semana completa en que solo “hicimos el amor”, casi como antaño, negándose rotundamente a repetir lo que yo había tratado de imitar de uno de los relatos leídos a modo de inspiración, pero no me podía quejar, los dulces y cariñosos encuentros que teníamos, para mí eran totalmente satisfactorios, la verdad es que se puede llegar al cielo de diferentes formas, pero la suave y dulce me encanta.
Por otra parte, las últimas reuniones de chicas, habían sido casi normales, pese a que continuamente modelaban ropas y picardías muy sexys, se mantenían dentro de los “límites razonables”. Me pregunté de dónde salían tantas prendas, las que me tenían tan nervioso, por decirlo suavemente y al poco andar descubrí que eran de una de las empresas del esposo de Jolene, la que obtenía de él tan variado muestrario y que usaba para “divertirse con las chicas”.
Otra cosa que descubrí o en realidad me di cuenta, que Antonia o Anto, la antigua amiga de Maite, no solo venía esos dos días de “reunión”, si no que aparecía en otras ocasiones, pese a las restricciones de movimientos que había por la pandemia… me parecía no solo extraño por el hecho de salir con ellas, si no que fueran tan repetidas sus visitas a mi casa, pero en fin se les veía como buenas amigas y Anto era muy simpática. En todo caso ya sospechaba que la dichosa Anto había sido la amiga y confidente de Maite
El martes siguiente, después de una tranquila semana, llegué a casa y apenas entré, veo a Maite vestida de policía. Su traje era muy parecido a uno de verdad, que, si la veo en la calle, no dudaría en acercarme a pedir su ayuda ante un delito. En todo caso se veía preciosa, sin dudas parecía policía de película.
Maite: ¿Es usted dueño de este antro?, me dice encarnando su rol
Yo: Sí oficial, ¿pero por qué lo pregunta?
Maite: Vecinos reclaman que usted es un tipo de mal vivir…
Yo: Por el contrario, oficial, me comporto muy bien.
Maite: Eso lo veremos… Venga manos contra muro, separe las piernas.
Yo: Como diga oficial.
Me paré contra el muro próximo a la entrada, ella golpeó mis pies para que lo separara aún más, dejándome en una posición a lo menos incómoda, tal como lo hacen los verdaderos policías cuando registran a un bandido, luego con el bastón de policía, lo pasó al interior de mis piernas y por la raja de mi culo… me sentí por decir… a lo menos preocupado, jajaja. Luego me dijo al oído que me registraría a fondo…
Maite: ¿Estás armado?, dilo antes de que te registre a fondo.
Yo: No oficial, no lo estoy.
Maite: Ya lo veremos.
Me comenzó a cachar o tocar por todo mi cuerpo, pasando con detención sus manos por mis brazos y pectorales, luego comenzó a bajar hasta que se detuvo en mi entrepiernas, ahí me registró bien registrado, me estrujó mi verga que ya estaba tiesa, y pasó sus tetas por la espalda, para luego agregar
Maite: Eres un cabrón mentiroso, ¡estabas armado!…
Yo: Es para defenderme y no me pase nada…
Maite: Estás detenido, las manos atrás…
Acto seguido me puso unas esposas que resultaron ser verdaderas, con la excepción que tenían un “coqueto” revestimiento rosado, luego tomándome de ellas me condujo a una silla que se encontraba en la sala, era una de nuestras sillas metálicas de la terraza, me sentó con los brazos atrás y luego aseguró las esposas al respaldo por medio de unas trabas plásticas, por lo que quedé casi inmovilizado, y agregó
Maite: Confiesa mentiroso, ¿por qué tienes tu arma lista para atacar a las inocentes?
Yo: Soy inocente agente…
Maite: Eres un felón mentiroso y te resistes al arresto, luego me apretó la verga aún encerrada en mi pantalón.
Yo: ¡Ay eso duele!
Maite: Te lo mereces por ser un violador de culos degenerado. En ese momento pensé en la ocasión en que le partí el orto ¿resentimiento de aquella ocasión?
Acto seguido, me abrió el pantalón, sacó mi cinturón amarrando con él mis pies a la silla, ahora estaba a su completa merced.
Maite: Veré si esta arma está cargada
Sin más dilación se metió mi verga en la boca y con una mano amasaba mi bolas, era bastante brusca, por lo que más de unos gemidos de dolor me arrancó, intenté protestar, pero me ignoró por completo, intenté moverme para evitar su violento accionar, pero no podía hacer nada… estuvo así varios minutos o eso me pareció, hasta que aburrida de mis quejas, fue a la cocina y con cinta de embalaje me silenció…. sin que yo pudiera evitarlo, se sacó los pantalones y las bragas ensartandose a mi amiguito de espaldas sin mirarme, dando botes sobre mí a su regalado gusto… sinceramente me tenía loco y a su merced.
No sé en qué momento comenzó a correrse, pero solo me di cuenta cuando ella se detuvo para simplemente decirme que mi arma ya no estaba cargada, por que no era ya peligroso pues le había disparado, para luego agregar:
Te crees muy macho, pero verás… dándome una bofetada en la cara, luego otra…
Se desenfundó sus tremendas tetas y me las pasaba por mi adoloridas mejillas y me tapaba los ojos con sus pezones… aparentemente eso la volvió a calentar, dándome dos ostias más se montó a horcajadas de frente a mi y me volvió a cabalgar a su antojo… por más que trataba de pedirle que me dejara actuar para que los dos recibiéramos nuestras dosis de placer, ella mantuvo mi boca sellada hasta que se corrió nuevamente.
Como no me corrí cuando ella lo hizo, se descabalgó y me pajeó mirándome a la cara con una sonrisa mezcla de malicia y placer, hasta que ya no pude más y mi leche saltaba a borbotones, el primer impacto fue en su cara, cayó en su ceja. Entonces Maite sin dejar de pajearme me dio otra ostia, y me dijo que era un guarro cochino al atacar con mi leche a la autoridad, otros chorros cayeron en su mentón y cuello, para los últimos caer en sus preciosas tetas.
Una vez vaciado, ella se paró y se fue a la ducha, dejándome prisionero en mi propia casa y pensando “maldita puta”, me dejó sin más. Al rato y después de traté inútilmente de liberarme, regresó vestida de civil, como si acabara de llegar… me miró y casi corriendo se acercó a mí y me dijo
Maite: ¡Mi amor!, ¿quién te hizo esto?
Yo: Mmfhg… masjeh..
Yo quería contestarle algo mientras pensaba que estaba loca de atar, pero no podía, pues no me quitaba mi mordaza, luego liberó mis pies del cinturón, cortó las amarras y me liberó de las esposas, para finalmente liberarme de la cinta de embalaje, y antes de que yo pudiera hacer algo o devolverle “sus locas caricias” me besó de tornillo. Luego me miró y salió arrancando aduciendo que iba a por los niños.
Los días de pandemia iban pasando y la ocurrente de Maite ideó otros juegos, un día podía llegar a casa y ella estaba de colegiala, otro de enfermera, otro de militar, en unas oportunidades actuaba en forma agresiva y dominante, otras de sumisa, a veces de campesina o de extranjera, algunas de puta… la verdad que esos días eran del todo locos, pero yo le seguía la corriente y todos los días pensaba cómo me recibiría, claro que había oportunidades en que me recibía dulcemente… claro está que yo en alguna de esas oportunidades tomaba venganza de alguna de sus locuras más violentas y le comía el coño con la técnica recientemente descubierta, eso de alguna forma le aplacaba sus “bajas pasiones” por un par de días.
Por otra parte, sus reuniones de chicas continuaban como si no hubiese pandemia, aún no sé cómo no nos denunciaron, pero la verdad es que sus tertulias me excitaban, pues las podía espiar y siempre me sorprendían con algo, tal como les narré anteriormente sus sus reuniones y juegos no eran tan inocentes. Al respecto, un día jueves de los tantos pasados, ellas se pusieron a jugar a las cartas, lo que no sería nada extraño, excepto que en vez de apostar dinero, fichas o frijoles, apostaron sus prendas.
Ese día, pasada una hora de su llegada, me dispuse a espiarlas como siempre, al mirar las cámaras me sorprendí al verlas a algunas a medio vestir… no lo podía creer, pero así era, aparentemente no todas jugaban muy bien por que Susi y Rebeca estaban con sus tetas al aire, en tanto Jolene, Lucy y Maite estaban en sujetador, el resto algo más vestidas. Obviamente me puse a capturar las escenas para agregarlas a mi video, el morbo en mí era total, dejé a las cámaras haciendo su trabajo y decidí que era tiempo de ir por mi café.
Como ya era costumbre salí subrepticiamente de mi cuarto, pasé a la cocina sin ser notado y al regreso me detuve a admirar a las protagonistas del juego, al respecto, pese a no poder verlas bien, podía afirmar que el cuadro había cambiado muy poco, pero ahora Paty y Anto, ya estaban solo en sujetador o por lo menos ya habían perdido sus blusas.
Seguí mi camino y me volví a encerrar en lo mío y a trabajar, pues para eso me pagan, claro que no por eso dejé de grabar. A eso de las cinco de la tarde, entra al cuarto Maite solo vestida con sus bragas y me mira en forma pícara… no alcancé a decir nada cuando se lanza sobre mí pese a tener mi laptop en mis piernas, por lo que casi como acto reflejo lo dejé a un lado y contraataqué, prendiéndome de su boca y senos… Después de unos instantes ella me dijo:
¿Te calentaste al vernos “en pelotas”?
Yo: ¿Qué dices?
Maite: Fuiste a espiarnos…
Yo: Nooo.
Maite: No mientas, sé que fuiste…
Yo: ¿Cómo sabes?
Maite: Por el aroma a café, jajaja
Yo: ¿Por solo el aroma?
Maite: Sí, querido, tengo muy buen olfato.
Yo: en todo caso solo fui por café
Seguimos jugando y acariciándonos, pero nada más, puesto que debíamos ir por los niños, ya que estábamos próximos a la hora de que mi suegra ya no los soportaba, por no decir lo mismo de mi suegro, jajaja. Mientras caminábamos en dirección a la casa de mis suegros mi linda esposa me dice:
Maite: ¿Cuál de todas tiene las mejores tetas?
Yo: Tú, dije sin dudarlo, pues las tiene tal como me gustan.
Maite: Eres un mentiroso, dime la verdad…
Yo: Las tuyas, sin dudas:
Maite: Anto y Rebeca, las tienen grandes como te gustan, si te gustan juveniles, la candidata es Lula…
Yo: Vamos que no me fijé tanto y cuando pasé algunas de ustedes estaban aún bastante cubiertas y de todas formas me quedo con las tuyas.
Maite: Gracias.
La verdad es que esa conversación me dejó pensando solo en tetas, tanto que cuando mi suegra nos recibió para entregarnos los niños, no pude resistir la tentación de mirarle el canalillo de que formaban sus tetas… debo agregar que su hija heredó sus tetas de ella… pensándolo bien mi suegra se parecía mucho a una hermosa playmate de los tiempos de mi padre, llamada Janet Lupo, lo sé, pues él me confesó alguna vez que ella hubiese sido la única mujer en el mundo con la cual habría engañado a mi madre… En esa oportunidad me pareció muy fuerte su confesión, la que fue a raíz del encuentro que tuvimos con los padres de Maite en nuestra graduación de secundaria y posterior celebración.
Tal vez sea por eso, que mi madre solo trata a mi suegra lo mínimo posible… ¿celos?, puede ser, pese a que mi madre es una mujer preciosa, elegante y simpática. Incluso algunos amigos y compañeros de universidad la consideraban toda una MILF.
Maite: Tierra llamando a Claudio…Tierra llamando a Claudio
Yo: ¿Eh qué?
Maite: Ya nos vamos corazón, despídete de mamá.
Yo: Adiós suegrita pude decir.
Ya en casa y con los niños viendo la tv, Maite me dijo:
¿Qué le estabas mirando a mamá?... ¿las tetas?
Yo: ¡Vamos que dices! (¡Ups!, me habían pillado).
Maite: Que te quedaste embobado mirándole las tetas a mamá…
Yo: Es que se parecen a las tuyas, solo comparaba y miraba a futuro, dije con algo de sinceridad.
Maite: Jajaja, eres un guarro pervertido y te has pasado tres pueblos, jajaja… me tendré que cuidar de mi propia madre, ¡joder!, jajaja
Yo: Vamos, no es para tanto
Esa noche nos dimos duro entre los dos, y debo confesar que por un instante me imaginé estar follando a mi suegra, mi pensamiento fue tan vívido que me comí uno de los endurecidos pezones de Maite con furiosa pasión imaginando como mi suegra berreaba de pasión y me volví loco, incrementando mi mete saca hasta que ambos nos corrimos ahogando nuestros gritos, ella mordiendo mi hombro y yo en su teta.
A la semana siguiente, mi bella Maite siguió con sus actividades y trabajo, con la diferencia que el miércoles antes de salir, me dijo que su grupo de amigas vendría por la tarde, mi cara debió de cambiar, pues me dijo que no me apenara o enojara, pues me tendría una sorpresa.
Con esa información me fui a trabajar a la oficina, me reuní con los grandes jefes y con mi asistente, la que es una señora bien parecida de edad cercana a mi suegra… no sé por qué, por primera vez miré a mi asistente con ojo crítico. La verdad es que no se parece a mi suegra, pero no por eso se ve menos apetecible y diría que con un poco de imaginación, es muy parecida a una modelo llamada Danni Ashe…¡Oh porca miseria!, mi Maite me estaba volviendo loco.
De la reunión quedé con algunas actividades que no me alegraron mucho, pues en poco más de un mes debía de ausentarme de casa para iniciar el proceso de puesta en marcha de la nueva fábrica de conservas finas, en una ciudad distante quinientos kilómetros de casa, para luego entregarla a la persona que se haría cargo de ella, por lo que al regresar a casa no solo estaba agobiado por el trabajo, si no que iba más que triste ante la nueva situación, pues no quería dejar a Maite y los niños por mucho tiempo y esta actividad por lo menos duraría unos dos meses.
Al llegar a casa me encontré con la sorpresa que las amigas de la tertulia ya estaban llegando, por lo que tuve que tomar mi comida e irme a mi cuarto a reunirme con mi soledad… no pude decirle a mi amor, que era lo que me pasaba. Recién había terminado el postre y Maite pareció en el cuarto y me dice:
¡Te necesitamos!
Yo: ¿Para qué?
Maite: Necesitamos tu opinión…
Jolene: Desde el pasillo me dice que me apure que me conviene.
Intrigado me levanté de la cama dejando mi bandeja a un lado y salgo al pasillo, lo que más me llamó la atención es que tanto Jolene como Maite vestían faldas cortas, pero dado que el pasillo no es muy luminoso, no pude ver mucho detalle, pero todo se me reveló cuando llegué a la sala.
Una algarabía que parecía una bandada de loros me recibió, pero no pude dejar de ver que las ocho chicas del clan lucían faldas… Entonces Jolene me dice:
Necesitamos tu opinión de hombre… ¿cuál de las piernas luce mejor?…
Maite: Sí, queremos decidir cuál de las medias que nos probamos, queda mejor para nuestras piernas….
Yo: Este, yo… no soy experto…
Lucy: Pero eres hombre, con eso basta, jajaja
Otra: Maite tu maridito es algo tímido, jajaja
Maite: Tímido y pardillo, jajaja
Anto: Seguro que elige a las de Maite, eso es injusto.
Jolene: No seas prejuiciosa, tiene cara de honrado.
Maite: Claudio, prométenos que serás justo…
Yo: Lo juro.
Jolene: Siéntate en el sitial para que te modelemos.
Me senté algo perturbado por la “responsabilidad” que me había asignado, pero me senté donde me dijeron y se inició el desfile:
La primera que desfiló con una inocente y juvenil sensualidad fue Lula la recién casada, vestida con una falda denim holgada con algunos vuelos en el ruedo y una blusa blanca que resaltaba su busto aferrado por un sujetador del mismo color… sus piernas vestidas con unas medias de color piel eran tonificadas y al estar con unos tacos no muy altos, se veían bastante bien sin ser descollante, me parecía que le faltaba algo, aún así era una mujer muy atractiva.
Luego desfiló la linda rubita de Susi con aire casi infantil, siendo muy bonita no aprovechaba realmente su linda figura. Estaba vestida blusa roja holgada con algunos vuelos en las mangas y una falda roja con cuadrillé blanco sin resaltar nada… sus piernas vestidas con unas medias de color blanco eran estilizadas y al estar con unos tacos no muy altos, se veían bastante bien sin una locura, al igual que Lucy, me parecía que le faltaba algo, aun así, también era una mujer muy atractiva.
Las dos chicas luego se sentaron en el sofá grande de la sala, casi de inmediato, apareció desfilando Jolene, la cual ahora lucía un vestido negro corto, el que sin ser muy especial, destacaban su espectacular figura madura y a diferencia de las dos chicas sentadas, su desfile en tacones era con galanura y gracia, la verdad es que sabía parase en los tacones, además las media negras con dibujo de flores le daban un toque que no podía definir, pero sin dudas me calentaba… además al estar cerca de mí, se inclinó a tomar una galleta de la mesa de centro, dejando ver no solo las medias y el liguero… eso me dejó hirviendo y para más remate, mordió la galleta con descaro… ¡Uf!, esa mujer sí sabe manejarse en el tema del coqueteo, sin dudas sus piernas eran de mis preferidas.
Cuando aún estaba embrujado por Jolene, apareció la siguiente modelo, era el bombón de Rebeca, la enfermera más candente que alguien pueda imaginar y ahora lo demostraba. Eso sí, al no ser muy alta, sus piernas no lucían como las de Jolene o incluso Susy, pero eran unas piernas fuertes. Rebeca estaba vestida con una blusa blanca con motivos azules, dirían que eran aves, además de una falda azul a juego con las aves y unas medias blancas “caladas” en rombitos… se veía muy bien… es más, el tipo de medias que tenía la hacían verse algo puta, por lo que mi verga dio un buen respingo cuando ella se giró para que la apreciara por todos lados
Casi no me di cuenta cuando apareció Lucy vestida con un peto que destacaba sus tremendas tetas sin sujetador, la verdad es que era imposible mirarle las piernas bajo su faldita escocesa… Me costó, pero lo logré, la verdad es que las medias celestes dibujadas, la hacía verse un poco mayor de lo que realmente es, en todo caso al ser bastante baja, sus piernas no lucían mucho, sobre todo al tener las tetas que tiene y no llevar sujetador.
Paty surgió de la nada, o eso me pareció pues las tetas de Lucy me tenían ciego para todo el resto, pero ella logró redirigir mi mirada a ella. La pequeña rubita vestía un vestido blanco con puntos negros, de esos que le llaman polka dots, parecía sacada de una revista de los años cincuenta, claro que su vestido era un poco mas corto, pues le llegaba algo más alla de las rodillas. Entonces le dije:
No se ven tus piernas ni las medias
Paty: Bueno, pero sin mirar mucho dijo coqueta subiendo su falda.
Miré las piernas en la medida que ella subía sensualmente su falda, eso me excitó mucho, levantó la falda casi al nivel del coño, pues le vi sus bragas blancas que contrataban con sus ligas. Sus medias eran negras y caladas… para ese momento, mi corazón se aceleraba, y solo pensaba en tocarle las piernas… hasta que apareció Anto, la amiga de la infancia de Maite… Su presentación era muy atractiva, pese a que su sencillo vestido era blanco… las medias que lucía, eran color carne, destacando en ellas flores blancas… ´pero mi mayor problema era que sus tetas rivalizan con las de Maite o Lucy… volviendo a ver sus piernas después de un gran esfuerzo, puedo decir que son bellas, en especial dado su altura, tonificación y que calzaba zapatos de tacón…. Lo único que me llamó más la atención fue que su desfile no fue dirigido a mí, es más iba dirigido a las otras chicas y en especial al sector donde estaba Maite y Jolene.
Estaba concentrado en juzgar a la bella Anto cuando Jolene dijo en voz alta:
Claudio, ¿cuál es tu veredicto?
Yo: ¡Eh… yo!... pero no he visto a Maite
Jolene: La has visto todos los días, jajaja… Además, tu opinión de ella no sería imparcial.
Lucy: Sí sería injusto que ella participe.
Lula: Sí, debes elegir entre nosotras…
Yo: Bueno, total ya tengo mi elección…
Anto: ¿Cuál?
Yo: Primero debo decir que todas se ven estupendas, pero me veo en la difícil posición de elegir…
Maite: Vamos sin rodeos…
Yo: Jolene…
Jolene: Gracias, ¿podemos saber por qué?
Yo: No, secreto del juez, en todo caso fue por fallo fotográfico, jajaja.
Susi: Eres un tramposo, pero lo acepto, Jolene tiene bellas piernas y se ve estupenda
Esa tarde noche le pedí a Maite que mantuviera su atuendo, pues pese a no concursar, para mí era la ganadora indiscutida… Mi risueña Maite aceptó de inmediato mantener su atuendo consistente en un breve y escotado vestido rojo, zapatos de tacón, de esos tipo aguja altos que también llaman stilettos o algo así y medias negras con flores a juego con su sensual liguero. Claro que a los niños tuve que irlos a buscar yo, pues ni su padre ni mi suegra, le hubiesen permitido vestir tan descaradamente.
Luego de que los niños estuviesen durmiendo dimos rienda suelta a nuestra contenida calentura y la follé vestida… ¡Sí la follé!, no fue hacer el amor… pues apenas entramos a nuestro cuarto, la tomé por asalto por detrás y le estrujé sus melones que tiene por tetas y me bajé los pantalones a lo desesperado, dejando escapar a la pantera que tenía por verga, luego a empujé sobre la cama donde quedó en cuatro y colocándome entre sus piernas le fui corriendo sus diminutas bragas y la ensarté a lo bruto. Ella gimió fuerte y dio un respingo… le subí un poco el vestido para tomarla de las caderas y comencé a darle fuerte, ella solo alcanzó a decirme
¿Las chicas te dejaron tan caliente como a mí?… ¡dame fuerte!
Yo: ¿Te ponen las chicas?, le pregunté por primera vez en mi vida.
Maite: ¡Sí! Al verlas tan cachondas y sumisas contigo, ¡Sí!… Eres mi macho y ellas unas zorras exhibicionistas… dame fuerte… piensa que te las follas a todas
Yo: Si son tan zorras como tú, pensaré que las follo a ellas, zorrita mía
Maite comenzó a mover el culo anunciando su corrida, lo sabía, pues lo mueve de una forma especial profundizando su placer al máximo, por lo que se me ocurrió una “Yo: maldad”… nunca me había corrido en su cara, o sea en la cara de ninguna mujer… hoy lo haría, pues ella era mi Maite, mi zorra… lo era todo para mí.
Maite: Me corro, me corrooo… dame fuerte cabrón, como le darías a las zorras de mis amigas…
Yo: Córrete putita mía, yo me correré en tu cara, boca y tetas…
Maite: Eres un cabrón guarro, me vas a ensuciar entera y mi vestido ni siquiera lo he estrenado.
Yo: Ahora lo estas usando y disfrutando zorra…
Así lo hice, una vez que ella se corrió, se puso de espalda en la cama y yo me subí de rodillas a ella y descargué toda mi leche acumulada desde la tarde. Mi corrida cayó en su cara, entre uno de sus ojos, su mejilla; también en su boca y lengua, pues la muy guarra la sacó para recibir parte de mi lefa, luego en su cuello y tetas, las que forzadamente había logrado dejar al descubierto, para que no manchara su vestido rojo nuevo… pensé en mancharlo, pero finalmente me bastaba correrme en su cara y tetas… terminado eso, la besé y le esparcí con la verga mis fluidos por el área donde había caído… En ese momento pensé: sin dudas Maite era completamente mía.
El viernes tuve otra sorpresa de las chicas, las que pese a estar en medio de la cuarentena, seguían saliendo de sus casas y metiéndose en la mía, como si nada pasara, pero a estas alturas no me inquietaba… la ignorancia es atrevida, jajaja… bueno yendo al punto, es que ese día me las encontré a todas vistiendo bikinis o tangas en la sala de mi casa, la verdad es que la piscina del edificio está restringida en número de asistentes y solo se puede ir si uno se anota con un turno en conserjería, de otra forma uno podría ser denunciado no solo a la junta de propietarios, si no que a la policía.
Debo reconocer que me impresionó y excitó un poco, pero nada extremo, eso sí al saludarlas y fijarme un poco más, me di cuenta que todas lucían un bañador que destacaba sus mejores partes físicas y debo reiterar que mi Maite, sabía cómo elegir a las chicas por su belleza, aún desconociendo en profundidad sus cualidades humanas como personas y finalmente si eran de mi agrado o no por su simpatía. Es así que me fijé que Lula, Rebeca y Paty tienen un orto de otro mundo y sus tangas “filo dental”, como dicen los brasileños eran impactantes, no dejando nada a la imaginación. Asimismo, Lucy, Maite y Anto tienen unas tetas de ensueño… y podría decir que Susi y Jolene eran las que presentaban un cuerpo más equilibrado dentro de su natural exuberancia. ¡Joder! ¡Están todas buenas!
Maite: Claudito, que bueno que llegaste, ¿podrías hacer de juez una vez más?
Jolene: Sí, tu opinión es muy valiosa, jejeje
Yo: Sí, claro… ¿qué quieren que juzgue?
Lucy: Obvio, cómo nos quedan los bañadores.
Yo: ¡Oh si claro!
Al igual que la vez anterior, me senté en el sillón mientras ellas desfilaban como modelos sus bañadores, la verdad es que me estaba pegando un tremendo calentón. La única diferencia fue que en esta oportunidad Maite desfiló y participó de todo, con la excepción que ella no podía ser la ganadora, por lo que declaré vencedora a Rebeca en categoría Tangas y a Susi en categoría bikini, mencionando que en mi corazón la ganadora era Maite, lo cual todas encontraron de lo más tierno.
Terminado el desfile fui conminado a regresar a mi cuarto, mientras ellas seguían en lo suyo, obviamente apenas entré a mi cuarto, busqué en el sistema de seguridad y vi cómo interactuaban. Sin dudas era más de lo mismo, y como tal, me excitaba lo usual… hasta que la “famosa Anto”, se acercó por detrás de Maite y con ambas manos le levantó las tetas a Maite y todas las otras gritaron o simplemente chillaron por la sorpresa, lo sé por que desde mi habitación lo escuché, pese a que la puerta estaba cerrada. Esta levantada de tetas debió durar solo unos cinco segundos, pero no dejó de llamarme la atención… Luego Jolene, le dio un palmazo en el culo a Anto a modo de “castigo” y se sintió otra algarabía acompañada de risas de las contertulias.
No les contaré como follé a Maite una vez que las chicas se fueron, pues la muy “cabrona”, se quedó vestida con su tanga, y vaya que la tanga que lucía para la ocasión era mínima, ¡tan mínima!, que yo por ningún motivo la dejaría que la use en la piscina del edificio o incluso en una playa nudista, díganme anticuado, machista, mezquino o lo que quieran, pero a mi mujer, me gusta verla solo a mí, y si la quiero lucir, que sea por su belleza interior e inteligencia… No soy celoso, porque Maite nunca me ha dado motivos, pero sinceramente, creo que en el fondo lo soy.
Por la noche cuando los niños estaban ya en la cama, le conté lo de mi viaje a la puesta en marcha de la nueva fábrica. Si bien, no le gustó para nada que nos separáramos por tanto tiempo, me felicitó por lo importante que era para mi carrera dentro de la empresa… Su opinión siempre importante para mí, me tranquilizó un poco, pero dado la nueva etapa de nuestras vidas que ahora estábamos viviendo, continuaba sin agradarme mucho… En ese minuto quise “compensar la mala noticia”, yendo a por ella en plan cariñoso, pero Maite muy tiernamente me dijo que pasaba, pues ya tenía su coñito enrojecido de tanto “amor”, que por favor la dejara descansar por un rato, que tal vez mañana podíamos conversar “largo y tendido”, dándose vuelta y apagando su luz de velador.
Al día siguiente fue un día más como cualquier otro, con la diferencia que por la tarde fuimos con los niños a ver a mis padres y dejarles algunas provisiones, ya que tanto mamá como papá, son personas de riesgo por tener algunas dolencias crónicas, y por su edad, ya que son bastante mayores que los padres de Maite.
Maite estuvo con mis padres unos gratos minutos, hasta que sorpresivamente, nos dijo que iba a la casa de Anto, la que quedaba solo a unas cuadras, a no sé qué cosa y que volvería pronto, pero Maite no apareció hasta casi dos horas después, aduciendo que sin darse cuenta, se le pasó la hora con la conversación, que por favor la perdonáramos. Eso me dejó un poco molesto, pero finalmente pensé que a cualquiera le pasa. Esa noche tampoco pasó nada entre nosotros, pues ella aún tenía su coñito delicado y no aceptó ninguna alternativa, ¡joder!
El sábado y domingo fueron días normales en familia, pero sin nada sexual, pues Maite según ella seguía con su coñito delicado y seguí insistiendo ya que no quise dañarla aún más, por lo que a esas alturas y por lo “mal acostumbrado que me tenía, estaba más que inquieto. El lunes siguiente, trabajé igual que siempre, pero al regresar a casa anhelaba y esperaba que Maite estuviese “operativa al cien por ciento”, la verdad es que me tenía muy mal acostumbrado…. ¡Pero no!, según ella seguía con problemas; obviamente yo a esas alturas estaba que caminaba por el techo y las paredes de caliente, sobre al ver cómo estaba vestida mi candente y renovada Maite, pues estaba de mallas deportivas y sus curvas destacaban de forma embrujadora.
El martes, dejé ansioso la oficina y me dirigí a casa raudo, pues estaba con ganas de follar a Maite a como diese lugar, hasta caer agotado… Dejé el coche en el aparcadero y apenas me bajé de él, me fui sacando la chaqueta y la corbata, para cuando tomé el ascensor, tenía unos botones de la camisa desabrochados.!Sí!, yo no quería perder tiempo en la preparación de nada, solo quería follarla.
Apenas entré para asaltar a Maite, para sorpresa mía, me encontré con Jolene y ella vestidas de policía… El verlas así, sin dudas me desconcertó, no lo esperaba para nada y ella no me había dicho nada de nada… dejé caer mi maletín con el laptop junto con mi chaqueta y corbata en la mesa de la entrada, entonces Maite dijo:
Sargento, él es el sospechoso.
Jolene: ¡Detengámoslo!
Maite: ¡Tú zoquete! las manos a la pared…
Yo: Pero, qué diablos… alcancé a decir cuando la supuesta sargento dijo:
Jolene: Parece que se quiere resistir al arresto…
Maite: Peor para él.
Maite sacó su bastón de policía y me pegó en el brazo, afortunadamente era plástico… y ante esa indicación, puse mis manos a la pared como ya había aprendido de la vez anterior a que habíamos jugado a policías y ladrones, jejeje
Jolene: Separa bien las piernas bandido, dijo pasando su bastón por mi culo, yo algo nervioso obedezco, luego Maite me empieza a registrar pasando su mano por mi pecho brazos abdomen y verga…
Después de la primera “impresión” y aún nervioso, por primera vez recapacito sobre lo que está sucediendo… ¿Será que quiere involucrar a Jolene en nuestros juegos sexuales?
Maite: ¡Tiene un arma oculta!
Jolene: Déjame ver, dijo metiéndome mano en mis verga y bolas sin cortarse ni un ápice
Yo: ¡Epa! ¡Qué hace!
Jolene: ¡Espósalo!
Maite: A su órden sargento
Maite no dudó ni un momento y rápidamente me esposó al igual que la vez anterior. Yo pese a que no me gustaba la presencia de Jolene, me dejé hacer y a los pocos segundos estaba inmovilizado… Entonces, entre las dos me llevaron a la silla donde terminaron de inmovilizarme, pero a diferencia de la vez anterior, era Jolene la que tenía la iniciativa, haciendo su papel de sargento en forma muy convincente. Entonces sin miramientos, me dio dos cachetadas en la cara a vista y paciencia de Maite para luego tomar mi cinturón sacándolo y con el darme correazos, bastante rudos por lo demás… el juego dejaba de ser inocuo y divertido…
Acto seguido mi amada Maite tomó mi corbata de donde la había dejado, la usó como venda de mis ojos… luego una de las dos me abrió la bragueta y rompiendo mi bóxer con algo afilado sacaron mi verga de su encierro, la que ha diferencia de otras oportunidades estaba a su mínima expresión… la situación me tenía atribulado
Jolene: Parece descargada
Maite: No solo está con seguro, créame sargento el sujeto es peligroso,.
Jolene: Bien veamos
De pronto sentí una mano fría que tomaba a mi amiguito y lo movía sin mucho cuidado, entonces una segunda mano intervino con algo más de delicadeza… ¿Mi Maite permitía que Jolene me me manosee sin miramientos?
Maite: Cuidado se puede disparar
Jolene: No lo creo… ¿Estás segura de que la sabe usar?
Yo: ¿Maite qué pasa… por qué está Jolene?, intenté protestar
Jolene: Haz que se calle…
Sentí otra cachetada y como luego me silenciaron con cinta engomada o de embalaje, no estaba seguro, pero son de las que hay en casa, luego otro golpe y me siguieron tirando de mi verga… ahora estaba indignado… literalmente me estaba violando.
Unos instantes después sentí como una húmeda boca se metía mi verga hasta donde podía y me comenzaba a dar una mamada en toda regla… a los segundos se unió otra boca que me lamía las bolas… ¡Eran las dos!... intenté liberarme para impedir la felación, pero era imposible… y pese a lo que ocurría en mi mente, mi verga al contrario de mis pensamientos, por lo que creció hasta tomar un tamaño descomunal… lo digo exagerando, pero en resumen ya estaba dura.
Jolene: Tenías razón agente, es un arma de asesino… parece profesional.
Maite: Seguro, solo tiene la cara de inocente, así son los peores.
En algún momento ambas bocas y lenguas compartían la felación, yo por más que intentaba resistirme no podía… Algunos pensarán que el ser asaltado por dos mujeres tan bellas es una bendición o milagro otorgado por Eros… pero para mí, no lo era, pues la única mujer que he conocido hasta esa fecha era mi Maite, el amor de mi vida. Todo esto me parecía chocante, máxime si era ella misma, la que me compartía con una casi desconocida, pues aparte de saber que era mi vecina casada con un empresario, era poco y nada más lo que sabía de ella.
No sabía cómo asimilar tal situación, solo había tenido una chica en mi vida y aparte de haber pensado en otras, nunca la había hecho con nadie… Cansado de intentar evitar lo que era inevitable, me dejé hacer y sin más una de las dos se sentó a horcajadas sobre mí y se ensartó mi verga cabalgándome… Mis sentidos se confundían con la ceguera a la que me veía sometido, sin contar que no podía tocar o simplemente saborear nada… Por unos instantes traté de guiarme por el sonido y mi olfato, pero me era imposible notar diferencias entre una y otra.
Finalmente pese a mi oposición inicial, me entregué al placer de los roces mezclado con el casi dolor, que me suponía estar aprisionado y que mi verga fuera salvajemente estremecida… todo esto me estaba volviendo loco. Suponía que era Jolene la que estaba restregando su sexo contra mi… ella emitía roncos gemidos, mientras me besaba con pasión… No sabía qué pasaba con Maite, hasta que sentí o pensé que sentía, que eran sus manos las que tenían aprisionadas las tetas de Jolene, pues chocaban con mi pecho descubierto a la fuerza por ellas… Asimismo sus piernas junto a las de Jolene rozaban las mías, lo que muy a mi pesar hacía más excitante la situación.
Yo trataba de tomar más aire con mis fosa nasales pues el esfuerzo era tremendo, al principio para evitar lo que estaba ocurriendo y ahora para partirle el coño a la “intrusa”, entonces escuché a Maite decir
Nada de correrse todavía… Aún no hemos terminado… yo también quiero mi parte, ¿Okey?
Yo: Mffg…Pudgwtas
Jolene: Mmm… ufff…
No sé si le hice caso o no, pero traté de no correrme, sobre todo no quería correrme en Jolene... Me concentré en hacer que se corriera como la furcia que era, pero me fue imposible, ya que descubrí que Maite le metía una de sus tetas… ¡mis tetas! en la boca a Jolene, lo supe pues esta cambió el ritmo de su cabalgata para hacerlo y sentía los chupones que le daba y como mi amada esposa de pasada restregaba la que estaba libre en mi cara, hasta que ella empezó a gemir de manera más ostentosa, lo que me irritaba sobremanera.
Entonces me detuve y no hice nada, era como si estuviera muerto, no me oponía ni colaboraba. Jolene al notar mi reacción, quiso contrarrestarla, cabalgándome más fuerte, por lo que tuvo que dejar la teta de Maite. Luego me quitó la venda de mis ojos y exclamó
¡Ahora verás lo que es bueno! –me dijo mirándome a los ojos, mientras aceleraba sus cadencia y me pasaba la lengua por la cara y me besaba con frenesí.
Luego vi como Maite le amasaba el culo y una teta a Jolene, mientras me miraba como puta candente y desafiante. Yo no sé que cara tendría, pero en su boca se dibujó una mueca, como diciendo “están en mi poder”. Esa fue una sensación extraña, y lo único que pensé fue en sostenerle la mirada. Jolene subía y bajaba sobre el tronco de mi verga, en una cabalgata inigualable. Sentía como mi verga resbalaba en su cálida gruta. Entonces empecé a respirar con fuerza, estaba a punto de correrme.
Maite: ¡Para, Jolene, está a punto de correrse! Conozco esa cara
Jolene: ¡Oh! el pequeño marica se va a correr
Yo: ¡Mgghh!
Indudablemente Maite me conocía al dedillo que me conocía y sabía claramente que tan cerca del orgasmo me encontraba…. Jolene se detuvo de inmediato y se levantó de su montura o sea de mí, y luego con una cara de pervertida me apretó las bolas causándome gran dolor, para luego darme dos cachetadas, acto seguido se metió mi lánguida verga en la boca, dio dos chupadas, consiguiendo reanimarme pese al dolor en mis bolas y me volvió a montar.
Claramente vi las estrellas, pero Jolene consiguió alejarme del orgasmo, y poco después volvió a su cabalgata infernal, pero sus movimientos ahora eran diferentes, incluso diría que estaban disminuyendo en intensidad para alargar mi agonía. Maite se quedó mirándome y esbozó una sonrisa, para luego volver a lo suyo con Jolene, observando de vez en cuando lo que me hacía su amiga, dándole su aprobación.
Maite: ¿Verdad que te gusta corazón?, me dijo antes de darme un tierno beso en la frente, agregando… estás en buenas manos.
Jolene: Sí que lo estás cabrón
Yo: ¡¡¡Mgghff!!!
En ese momento solo la pude mirar con furia, ya que nada podía decirles, pues aún tenía la cinta en mi boca… entonces Jolene retomó su loca carrera, ya me tenía la verga casi en carne viva, hasta que pasado unos minutos se corrió como lo que es… una cerda.
Entonces Maite la tomó de la mano sacándola de mí y ella sentándose en el sofá, la jaló para que se hincara entre sus piernas, y luego la tomó con sus manos por detrás de la cabeza, se la acercó a su coño y se clavó su boca con una furia animal. Todo esto lo hacía sin dejar de mirarme con cara de zorra caliente. Nunca pensé que mi “ex-tallarín”, pudiese ser así de guarra y puta.
Mientras Jolene le comía el coño, mi linda esposa no solo me miraba desafiante, si no que relataba lo bien que lo estaba pasando. En tanto su cara de puta, solo cambiaba un poco al verse invadida por la lengua de Jolene en su coño…!Sí! pese al desenfreno de las dos, Maite no paraba de mirarme... Parecía que quería darme ejemplo de lo que ella realmente deseaba.
Maite: Mírame, corazón, mira y disfruta de como Jolene está de rodillas conmigo, igual que cuando yo estoy contigo. Pero a ella no la amo, mi amor verdadero eres tú. Y sé que tú me amas a mí… ¡Ahh!... siempre pienso en ti a pesar de estar con Jolene… Esto es sólo… sexo
Yo: ¡Mffdg…Pugetgd! Vociferaba pese a mi mordaza que tenía.
Yo por mi parte ante aquel espectáculo no solo me había quedado atónito, si no que mi sangre hervía de furia, me sentía engañado por Maite y usado como un mero consolador… ni siquiera eso, yo era un medio para un fin y ese fin era que Jolene le comiera el coño a su entero placer. Ver a la que hasta ahora había sido mi tímida mujercita, siendo comida de coño delante de mí por otra persona, independientemente que fuera una mujer, no solo me enfurecía, simplemente me daba asco. En un momento Jolene rompió el silencio y dijo con voz agitada y llena de calor
Tu mujercita está deliciosa, lástima que solo te ame a ti maricón, si no me la llevo a casa
Maite: ¡Tú deja de hablar y sigue con mi coño so puta!
Maite: Ves como sabe que yo solo te amo a ti corazón.
Me sentía horrible, pero no podía decir nada, ni hacer nada, nuevamente la escena continuó con un pormenorizado relato, de cómo Jolene le estaba comiendo el coño, de lo experta que era en ese menester y otras cosas, hasta que la bella y madura inglesa la hizo correrse como una burra… Luego Jolene se levantó y tras mirarme despectivamente, tomó sus ropas desperdigadas y en silencio se vistió, luego la perdí de vista por lo que probablemente se fue a su casa.
Cuando Maite por fin se recuperó de su gran orgasmo, se levantó con una sonrisa de satisfecha, me pajeó un poco para que se me parara, aún contra mi voluntad, y luego montándose a horcajadas en mis piernas, me abrazó y pegó una de sus mejillas una mía y me dijo al oído te amo… después tomó mi verga que seguía manejándose sola y se ensartó mi hombría hasta el tope… entonces me miró con una mirada candentemente pícara y comenzó su cabalgata, pese a mi furia interna que no podía expresar más que con la vista y los pocos movimientos que permitían mis amarras, Maite me estaba produciendo un placer increíble, era como una Maite diferente, una Maite que gozaba al máximo su sexualidad y por ende me llevaba rápidamente al paroxismo del orgasmo.
Pese a la poca movilidad que tenía, impulsaba mi cadera para penetrar en lo más profundo a Maite, quería partirle el coño, pensaba que, si le partía el coño, ya no podría estar nuevamente con Jolene ni con nadie más… Pasado unos minutos pude notar sus incontrolables contracciones en su coño, las que pulsaban alrededor de mi verga… Eran contracciones que me estrujaban como nunca a mi amiguito, incrementando mi placer a un nivel superlativo.
Su orgasmo acompañado por el mío, fue de otro mundo, nunca la había sentido así, y eso que ya teníamos tremendas corridas en nuestro historial… algo había cambiado en ella. Maite botaba sobre mí, gritando como una posesa, hasta que al final cayó rendida sobre mi cuerpo, abrazándome y llenándome de besos… Luego tomó un extremo de la cinta engomada y liberó mi boca (no sin dolor por lo pegada que estaba) y me besó con una enorme ternura.
Yo también estaba acabado, derretido, agotado casi muerto, tanto, que mi furia interna estaba aplacada por la avalancha de sensaciones que me invadieron, por lo que no pude decirle nada a Maite y respondí a su beso sin arrancarle la lengua… En eso me dijo con gran ternura
Te soltaré y hablaremos, corazón.
No le respondí, no sabía que decirle. Mientras me liberaba, me comentaba muy alegre lo bueno que había sido “el jueguito de roles” que habíamos hecho con Jolene, que debíamos repetirlo y así siguió hablando, mientras yocontinuaba en silencio, sobándome las muñecas y los tobillos enrojecidos por los continuos e infructuosos esfuerzos que hice en algún momento para liberarme… hasta que hizo la pregunta del millón
¿Te gustó corazón?
Yo: En realidad piensas que me gustó follarme a una furcia completamente desconocida, dije con furia… y crees que me gustó ver como esa puta te comía el coño
Maite: Pero Jolene es una chica muy… la corté y dije
Yo: No me gustó, me traicionaste
Maite: No te traicioné, ella es una chica…. Snif, sniff dijo entre sollozos.
Yo: Sea lo que sea, es otra que no soy yo, sea mujer u hombre, no soy yo, eso no me gustó…
Maite: No fue mi intención, nunca quise traicionarte, es más, nunca traería un chico, dijo angustiada y aún entre sollozos
Yo: No es un gran consuelo… ¿por qué ser una chica cambiaría todo?
Maite: Porque te amo y pese a que siempre me gustaron las chicas, tu eres el único para mí, y nunca te dejaría por otra persona, pero necesitaba sentir el placer de estar con otra chica… me respondió entre llantos declarados
Yo: ¿¡Eres lesbiana!?, dije al descubrir algo que nunca pensé ni imaginé… todo mi feliz matrimonio se sacudía de un momento a otro.
Maite: Supongo, la verdad es que creo que sí, dijo hipando sus sollozos.
Yo: Pero somos amigos desde siempre, y te cásate conmigo… hemos vivido desde adolescente amándonos, nunca me dijiste que te gustaban las mujeres…
Maite: Sí y nunca me hubiese casado con un hombre que no fueses tú, respondió con otro ataque de llantos.
Yo: No entiendo, nos amamos y tenemos sexo del bueno y a ti ¡no te gusta!
Maite: Sí, me gusta estar contigo, el sexo es increíble, pero por algo que no puedo comprender, me atraen las mujeres desde tenía doce o trece años… sniff, sniff
Yo: Pero nunca me di cuenta, dije aún incrédulo.
Maite: Nunca se lo dije a nadie que no fuera mi madre o desde hace poco a mi hermana…
Yo: Cuando te pedí matrimonio a ti y a tus padres ya se lo habías dicho a ellas.
Maite: Sí, a Mamá, a mi padre nunca, él nunca lo entendería… ¿me perdonas?
Yo: La verdad es que me sorprende tu confesión, lamento que te gusten más las mujeres…
Maite: Me gustan, pero a ti te amo, si no quieres que vea más a Jolene, no lo haré, pero perdóname.
Yo: Me dolió que involucraras a Jolene, pero sabes que te amo y te perdonaré siempre corazón, incluso ante el hecho de que no me gustó que folláramos a Jolene.
Maite: ¿¡De verdad que me perdonas!?
Yo: Sí, pero aún estoy molesto y debo pensar, no solo en haber follado a Jolene, si no que en lo que me acabas de decir…
La declaración de mi amada Maite, no solo me dejó estupefacto, me dejó con pena, pero lo que más me amargó, fue que no me dijera nada de la presencia y el “jueguito de rol” con Jolene… ¿Maite me cambiaría por una mujer?... ¿soy su amor realmente?
Por la tarde retomamos la rutina de buscar a los niños, cenar con ellos, acostarlos e incluso ver las noticias de la tv, cosa que me cuesta digerir, por lo pobres y tendenciosas que me parecen, en fin, fue una tarde más de pandemia.
Por la noche en el cuarto con Maite nos acostamos, pero no hicimos nada más, hasta que después de mucho “caldo de cabeza”, le volví a preguntar:
¿Por qué te casaste conmigo?
Maite: Porque eres mi alma gemela, te quiero más allá del simple acto sexual, ningún otro hombre podría ocupar tu lugar
Yo: ¿Y otra mujer?
Maite: Nunca ha habido otra persona, sea hombre o mujer, no, no existe alguien que te pudiese reemplazar o ser mi alma gemela.
Finalmente me dormí, pero no fue un sueño tranquilo, lo sé porque Maite se quejó de que la había destapado e incluso pateado como nunca había hecho, pues soy de los que duerme tranquilo y casi no desarmo la cama… lo recientemente vivido con Maite y Jolene me dejó molesto, tanto que pasaron varios días en que no toqué a Maite… eso sí, debo confesar que revisé la grabaciones de lo sucedido y casi como una fuerza de la naturaleza desatada por el morbo, me tuve que pajear a escondidas en la oficina. Esta Jolene, es toda una hembra y sería capaz de seducir a un monje.
Los siguientes días además de no tocar a Maite, fueron extraños, pues me entregué por entero al proyecto de la nueva fábrica y la selección del nuevo personal, tarea compartida con la gerencia de personal, lo que hacía que mi contacto con mi amada fuera mínimo…
Los pocos momentos en que mi cabeza no estaba en estas tareas laborales, mi mente intentaba asimilar que mi adorada Maite era Lesbiana y que sus deseos sexuales no iban por mi lado…. No podía entender todos estos años en que habíamos vivido como uno, no eran del todo reales.
En esos aciagos días, nuestro contacto físico fue mínimo, me repelía la sola idea que ella prefería a Jolene que a mí. ¿Se puede vivir con una persona y desear sexo con otra?. Según Maite, sí, pues ella no solo quería vivir conmigo para siempre, si no que me amaba con toda su alma, asegurando que éramos almas gemelas y que si bien le atraían las mujeres, no me cambiaría por ninguna de ellas.
Creo que mi pena y mi desilusión ella la resintió, pues continuamente me miraba como “gato mirando la carnicería”, trataba de acercarse, siendo rechazada por mí. No era algo que yo hiciera exprofeso,, pero lo hacía y yo lo comencé a notar cuando ella lloraba a escondidas de los niños y me miraba con algo de nostalgia… ahora pienso que era nostalgia por lo que habíamos alcanzado hacía solo unos pocos días.
Conversé de lo que me ocurría con mi hermano, el cual en un principio no me creía, pero al ver mi llanto, no le quedó de otra que aceptar que lo que yo decía era cierto. Conversamos toda una tarde en que no fui a casa y me quedé con él. Mi hermano es un año mayor y está viudo sin hijos, claro que ahora está saliendo con una chica, con la cual apenas se ve por la pandemia… todos tenemos una o más penas que nos embargan el corazón.
Después de bajar una buena botella de vino durante la cena, me dijo simplemente que me preguntara una sola cosa ¿Te sientes amado por Maite?, si la respuesta es sí, de ahí recién vale la pena hacer un análisis y contestar las siguientes preguntas:
¿Puedes perdonarla?
¿Eres capaz de soportar que ella tenga sexo con Jolene?
¿Te sentiste excluido de todo?
¿Cuál es tu límite?
Demás está decir que dormí en casa de mi hermano por no estar en condiciones de conducir después de unos cuantos tragos y de que el toque de queda estuviera vigente… Claro que a eso de la medianoche Maite me llamó y le dije donde estaba y que me quedaría con mi hermano. Ella conteniendo su llanto aceptó mi decisión, claro que después de unos segundo llamó a mi hermano que confirmó lo dicho por mí, no sé si fue por su preocupación o celos, pero eso la calmó.
Continuará
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