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Dominaciónjul 2023

Un despiste me condujo a mi sumisión (22)

Llegas sin ser llamado, listo para servir. Pero esta vez, tu ama no solo te necesita a ti; necesita romper a la otra. ¿Podrás soportar ver cómo la obligan a lo que tú haces voluntariamente?

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Solo estaba mi Ama Carmen echada en la cama cuando llegué.

Yo no te he llamado, perro. Ha sido tu Ama Merche que está en el baño.

A cuatro patas me volví para ir hasta el baño. Al llegar Merche estaba sentada en el wc.

Pasa perro y cierra la puerta, creo que te voy a necesitar. Quédate aquí a mi lado.

Me tomó por el pelo y colocó mi cara entre sus piernas mientras se fumaba un cigarrillo.

Necesito fumar para poder hacer mis necesidades. Quiero que hagas tuyos mis olores, mis sonidos y pronto haré que me saborees. ¿Que te parece?

Es para mi un placer y solo puedo darle las gracias por permitirme sentirla.

Mi cara entre sus piernas me permitía no solo oír el chorro de su orina sino la caída en el agua de sus trozos sólidos que en alguna ocasión hacían que salpicara el agua del wc en mi cara. Yo no podía desperdiciar este momento y mientras así estaba el olor que manaba de sus necesidades mezclado con el humo de su cigarrillo llenaban mis fosas nasales. Su mano tiró de mi pelo levantando la cara de entre sus piernas quedándome mirando su cara con su sonrisa. Me echó una bocanada de humo de su boca en mi cara y me escupió volviendo a empujar mi cara otra vez entre sus piernas.

¿Que tal estás?, ¿te gusta?

No pude contestarle de manera inmediata ya que estaba relamiendo con mi lengua el escupitajo de mi cara que al estar boca abajo iba resbalando por mi cara.

Te he hecho una pregunta.

Perdón mi Ama estaba saboreando su saliva para no desperdiciarla. Estoy muy bien, mi Ama.

Creo que por fin voy a poder vaciarme. Prepárate, quiero que lo aproveches todo.

Efectivamente un gran cilindro marrón, grueso y largo comenzó a caer en el wc salpicándome toda la cara por completo. Dada la cantidad que caía de su culo lo que salpicaba mi cara no era solo agua sino parte de su caca que a la vez olía de una forma exquisita sintiendo que provenía del interior de su cuerpo. Una y otra vez como su esfínter se contraía una y otra vez para abrirse su ano y dejar salir sus cilindros de caca que al caer sobre el fondo del wc llenaban mi cara de sus restos que con mi lengua intentaba lamerlos y llevarlos al interior de mi boca y así degustarlos. Pude ver como su esfínter dejaba de contraerse deduciendo que los manjares que estaba probando se estaban acabando.

Bueno, creo que ya no tengo más. Me siento muy bien. ¡Levanta!

La miraba con mi cara llena de restos de orina mezclados con restos sólidos y en su cara una satisfacción y agradecimiento que me llenó de satisfacción.

Si te vieras, tienes la cara llena de todo. Estás hecho todo un cerdo. Me gustas. Ahora quiero que me laves.

Se levantó sentándose en el bidé para que la limpiara. Así arrodillado abrí el grifo y con mi mano tomaba agua y le limpiaba su culo de los restos de su caca. Me excitaba sentir mi mano y mis dedos untados de sus restos. Mi polla reaccionó con una erección tremenda. Al terminar con su culo me habló.

Quiero que te laves bien tu cara para terminar con mi limpieza. Pon tu cara en el wc.

Con mi cara dentro del wc que aún estaba lleno de su caca sentí que tiraba de la cisterna.

Aprovecha el agua que cae para lavarte.

Con mis manos recogía agua de la que caía en el wc de la cisterna y pude lavarme la cara.

Bien, ahora termina con mi aseo.

Se había levantado del bidé y con sus manos en su coño lo entreabrió señalándome que lo lamiera. Arrodillado ante Ella me dispuse a lamerle con mi lengua los restos de orina que aún tenía. Al terminar salió del baño tirando de mi que la seguí a cuatro patas.

¿Te has quedado a gusto?. Te veo muy satisfecha.

Pues si, muy bien. Cada día que pasa me sorprende más la obediencia ciega de nuestro perro.

Ya te dije que nunca imaginé encontrar un esclavo como este.

Llevabas toda la razón, cariño.

Merche se echó en la cama al lado de Carmen. Se abrazaron y besaron mientras yo permanecía arrodillado a los pies de la cama. Sus besos eran morbosos, entrelazando sus lenguas y bebiéndose la una a la otra. Sus manos recorrían sus cuerpos deteniéndose en sus pechos. Sus cuerpos brillaban por la cantidad de saliva que cubría su piel. Su amor desmesurado no me tenía en cuenta, era solo un mueble a los pies de la cama. Era Merche la que llevaba la iniciativa. Carmen se excitaba con las palabras de Merche al detallarle lo que había ocurrido en el baño.

Si, Merche, quiero sentirlo yo también. Dámelo a mi, lo deseo, por favor.

Ven, echate, tu amor te lo va a dar. Lo vas a probar todo. Te aseguro que lo vas a disfrutar, mi amor.

Me sentía confundido con lo que estaba oyendo. Aún podía saborear restos de su culo. Vi como Merche se colocaba en la posición del 69 junto a Carmen sacando su lengua para lamer su coño mientras con sus manos separaba sus glúteos ofreciéndole su culo.

¿Que haces, Merche?

¿No lo sabes cariño?

¿Quieres que te bese el culo?

Si, me encantaría sentir tu lengua pasándola por mi culo. Es algo que siempre he deseado.

Pero no te imaginas como te huele. Es un olor muy fuerte y desagradable.

Cuando lo pruebes te aseguro que te gustará. Creo que incluso me lo pedirás una y otra vez.

Pude ver como Merche presionaba su cara contra su culo. Carmen se resistía.

.- Por favor Merche déjame, me haces daño. No me gusta que me fuerces a hacerlo. El olor de tu culo es muy desagradable. No te lo has lavado y aún tienes restos de caca. No quiero, déjame.

Con sus piernas apresó la cabeza de Carmen presionándola contra su culo.

- A partir de ahora vas a ser mía y me vas a complacer como yo te diga. Llevo muchos años como amiga tuya y no te has dado cuenta nunca lo que he sentido por ti.

Merche, por favor, no me obligues a hacer esto.

Lo que estaba viendo no podía creérmelo. Merche pretendía hacer de Carmen su sumisa obediente.

¡Vamos, se obediente y dedícate a lo que te ordeno! De lo contrario sabrás hasta donde puedo llegar.

Carmen, con su cara apresada entre los glúteos del culo de Marché no tuvo más opción que lamérselo y así poder coger aire para respirar.

¡Muy bien, Carmen! Aunque te he de reconocer que nuestro perro lo hace mejor que tu, pero no te preocupes que haré que aprendas poco a poco.

Pasado un rato las piernas de Merche dejaron de presionar el cuerpo de Carmen. Sin embargo y creyendo yo que aprovecharía para separase de Merche no fue así. Carmen continuó pegada al culo de Merche y con sus manos separaba sus glúteos para así pasar su lengua por todo su ano.

Recorría con su lengua todo su ano metiendo y sacando la punta al llegar al agujero de su ano.

¡Me gusta!, ¡que bien lo estás haciendo!, ¡sigue, sigue, creo que me voy a correr!

Merche bajo su mano a su coño frotando su clítoris de forma acompasada. Sus contracciones eran cada vez mayores. Un grito fue la señal de su orgasmo. Carmen se separó de su culo y la miró desde abajo.

Té quiero Merche. Me he corrido a la vez que tú. Ha sido maravilloso.

Se colocó al lado de Merche, la abrazó y se quedaron echadas en la cama, exhaustas.

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