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Las refugiadas 3 - Viaje de aviso

Juan creía que solo iría a follar con una chica, pero al cruzar la puerta del estudio descubre que su cuerpo ya no le pertenece. Las cámaras están encendidas, los papeles están firmados y la madre de su pareja lo espera para demostrarle quién manda realmente.

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Esta historia está en la tercera parte de una saga. Si no la has leído y quieres leerla los capítulos publicados están en:

Las Refugiadas 1: https://www.todorelatos.com/relato/195640/

Con un resumen en: https://www.todorelatos.com/relato/203840/

Las refugiadas 2: https://www.todorelatos.com/relato/203244/

Con un resumen en: https://www.todorelatos.com/relato/204059/

Naturalmente en el resumen te vas a perder todas las escenas de sexo.

Y en cuanto a los capítulos de esta parte:

Susana: https://www.todorelatos.com/relato/204105/

Pilar y Susana: https://www.todorelatos.com/relato/204178/

Susana y Pilar: https://www.todorelatos.com/relato/204712/

Contrataciones: https://www.todorelatos.com/relato/204860/

Carmen la lesbiana: https://www.todorelatos.com/relato/204992/

Sara la sumisa: https://www.todorelatos.com/relato/205057/

Ama y puta: https://www.todorelatos.com/relato/205363/

El inicio de los problemas: https://www.todorelatos.com/relato/205594/

La importancia de las tetas: https://www.todorelatos.com/relato/205705/

Reclutamiento: https://www.todorelatos.com/relato/205746/

La fuga de Nuria: https://www.todorelatos.com/relato/205825/

Las curas de Nuria: https://www.todorelatos.com/relato/205917/

El castigo de Nuria: https://www.todorelatos.com/relato/205972/

Pilar y Jonatan: https://www.todorelatos.com/relato/206003/ Corregido: https://www.todorelatos.com/relato/206119/

Pilar follada: https://www.todorelatos.com/relato/206040/

Pilar: https://www.todorelatos.com/relato/206148/

Fallas de fuego y sangre: https://www.todorelatos.com/relato/206192/

Despedida: https://www.todorelatos.com/relato/206268/

Partiendo hacia el infierno: https://www.todorelatos.com/relato/206476/

Ruta hacia el infierno: https://www.todorelatos.com/relato/206528/

Llegada al infierno: https://www.todorelatos.com/relato/206599/

Estableciéndose en el infierno: https://www.todorelatos.com/relato/206729/

Hacia el segundo infierno: https://www.todorelatos.com/relato/206750/

Comidas y propuestas: https://www.todorelatos.com/relato/206779/

Sexo público, explicaciones privadas: https://www.todorelatos.com/relato/206825/

Obras y pizzas: https://www.todorelatos.com/relato/206907/

La repartidora: https://www.todorelatos.com/relato/206951/

Ser Domina engancha: https://www.todorelatos.com/relato/206979/

Hacia el tercer infierno: https://www.todorelatos.com/relato/207035/

Vanessa, alta médica: https://www.todorelatos.com/relato/207054/

Viaje a Srednyaya: https://www.todorelatos.com/relato/207289/

Comité conjunto de seguridad CIA – NSA: https://www.todorelatos.com/relato/207324/

El burdel de Srednyaya: https://www.todorelatos.com/relato/207361/

Organizando la noche: https://www.todorelatos.com/relato/207451/

Elisabeta putera: https://www.todorelatos.com/relato/207504/

Vida de pony: https://www.todorelatos.com/relato/207544/

El castigo de Lada: https://www.todorelatos.com/relato/207602/

Anastasia la puta: https://www.todorelatos.com/relato/207643/

Melanie y Olha: https://www.todorelatos.com/relato/207685/

Nuria: https://www.todorelatos.com/relato/207725/

Subcomité de seguimientos de las estaciones del caso Pszeck: https://www.todorelatos.com/relato/207869/

La decisión: https://www.todorelatos.com/relato/207936/

Las ponys y Elisabeta: https://www.todorelatos.com/relato/208013/

Y ahora os dejo con la historia:

Aunque partió por la mañana temprano, con las horas de viaje y el cambio horario llegó de madrugada a Madrid. Wendy no había sido tan organizada (o generosa) de reservarle un hotel, así que tuvo que dormir las seis horas de espera en la terminal. Al día siguiente llagaba a Valencia a media mañana, cansada por el viaje y somnolienta. Tomó un taxi al que entregó la dirección de cada de Pedro.

Fue Danuta quien se entendió con ella en perfecto inglés. La llevaron a la habitación principal, la de Pedro, para que durmiese, pues como dijeron hasta la tarde no podrían hablar con la responsable. Se esperó a la hora de salida del instituto para llamar a Olha. Esta salía con Juan Verdes Serra, un compañero de clase de Rosa, del grupo de «los malotes» con un cuerpo de metro ochenta y setena kilos de peso formados principalmente por masa muscular cultivada en el gimnasio, al que había convencido para follar al decirle que lo harían en el piso de Rosa.

—¿Sí? —descolgó el móvil Olha—. ¿Qué quieres mamá?

—Escucha ha llegado una asiática diciendo que Wendy la envía con un mensaje sobre Minerva —dijo ésta en ucraniano—. Tienes que venir.

—Habla en español. Tenéis que ir acostumbrándoos —la riñó Olha—. Y ahora dime ¿Qué hace la asiática?

—Duerme —respondió Danuta en español—. Está muy cansada del viaje. Peri si vienes la despierto.

—Vale mama. No lo hagas. Déjala dormir. Estoy saliendo del instituto con Juan, un chicho de segundo de bachillerato y voy a casa de Rosa a follar con él. —Juan puso cara de asombro—. Así que no subiré hasta la cena. Dile al chofer que baje a recogerme y llama a Susana para avisarla por si ella también quiere subir. Ya sabes que a mi novia y a mí nos encanta follar con desconocidas. Y siendo amiga de quien es seguro que es un poco lesbi.

—Cómo órdenes hija.

—Sí. Por cierto, ¿cuándo llegó?

—Sobre las doce y media ¿por?

—Lo has hecho bien. Recuérdame que te debo una comida de coño.

Colgó. Juan la miraba con cara de asombro. Él era repetidor de un curso. Alto y musculoso aunque sin sobrepeso, era uno de los chicos malos del instituto y lo demostraba con un tatuaje con la estrella de cinco puntas en el brazo que se hizo en su decimoctavo cumpleaños.

—¿De verdad vas a follar con una desconocida estando tu madre? —preguntó Juan algo alucinado—. ¿Y sabiéndolo ella?

—No solo eso —replicó Danuta—. Lo de la comida de coño es cierto. Y si quieres subir también puedes follártela. Ella te lo agradecerá.

—No gracias. Rosa es lo máximo que aspiro en cuanto a edad… no negaré que he aceptado porque pareces más joven de lo que me has dicho.

—Y también porque quieres tirártela para empatar con Jose Antonio.

—¿Quién?

—Josep Antoni.

—Ah, ese. Sí. Aunque dice que no, sé que es su novia.

Olha no le desmintió. Es cierto que ella estaba detrás de él, pero no lo conseguía. Llegaron al piso. Rosa acababa también de llegar y aún estaba comiendo, antes de empezar el show.

—Hola puta —la saludó Olha—. Te traigo un admirador.

—Es un pesado no un admirador —replicó Rosa sin tener muy claro que tratamiento darle, ya que solo la llamaba puta cuando estaba en modo Ama—. ¿Qué hace aquí?

—Vamos a follar —le espetó Olha—. Y tú follaras con él la semana que viene.

—¡Será si quiero!, ¿no?

—Querrás. O le daré el teléfono de cierta puta que tú y yo conoceos y que tan parecida es a ti.

—¡No serás capaz!

—Pruébame. Si el viernes de la semana que viene Juan no ha follado contigo…

—Vale, vale. No te pongas así. Follaré con él, pero tendrá que firmar.

Se metió en el estudio y salió con una resma de papeles y un boli.

—Firma aquí.

—Tendré que leerlo, ¿no? —protestó Juan—. Al menos tengo derecho a saber que es.

—Es mi garantía de no tener problemas. Y no. Si quieres follar conmigo no lo puedes leer.

Juan firmó todos los papeles. No solo los firmó sino que le dijo su número de identidad y domicilio.

—El miércoles no tengo clases por la tarde —dijo después de firmar—, así que nos veremos a las cinco en mí casa.

—No. Follaremos aquí a las seis. Nunca follo fuera de casa —replicó Rosa. Se giró hacia Olha—. Tenéis una hora. Después necesito el estudio. Si vais a tardar más levanta la separación.

Olha y Juan entraron en el estudio. Este miró alrededor: una enorme cama, aunque con una leve separación en el centro, espejos por todos lados y algunas cámaras apartadas en sus trípodes, así como multitud de dildos y vibradores de todos los tipos formas y tamaños, la mayoría más grandes que su polla de tamaños normal.

—¿Dónde estamos? —preguntó asustado—. ¿Y que son todos esos papeles que he firmado?

—En el estudio de emisión —respondió Olha señalando dos luces amarillas en el techo—. Tranquilo, ¿ves esas luces?

—¿La amarillas? Sí. ¿Qué son?

—Los indicadores del sistema: si están en rojo estamos emitiendo. Así no —omitió explicarle que solo si estaban en verde las cámaras estaban apagadas—. Y sí. Aquí follaras con Rosa y todos los papeles son para emitirlo en su canal, en directo —también aquí omitió que también había firmado proa poder ser distribuido en only, loyal y otras diez o doce webs en las que luego Rosa y las demás subían los extractos o las emisiones completas. Y no solo con rosa, sino con cualquier otra del grupo.

—¿Tú también tienes canal?

—No, pero mi madre sí, aunque ahora emiten desde casa de mi Amo. A mí no me deja emitir.

—No entiendo por qué si tienes novio follas con otros. Aunque es un poco cursi llamar amor a tu novio. Y es extraño que tu estés aquí y tu madre en su casa.

—No he dicho «amor», he dicho Amo. ¿Sabes lo que es el BDSM?

—Sí. He visto alguna película…

—No es solo lo que mostramos de nuestra sexualidad, hay más.

—¿Te refieres a Cincuenta…?

—¡¿Ese bodrio?! ¡No! —replicó Olha—. Él es un acosador no un amo de verdad. Y la relación entre ellos es siempre romántica y de pareja y no es así. Habitualmente dentro del BDSM, incluso las parejas, se suele incorporar a jugadores externos.

—Supongo que te refieres a follar con otros, como en los locales swinger.

—Algo así. Aunque en nuestro caso la relación es muy extensa: abraca a mi madre y sus amigas, alguna de sus hijas, Rosa y otras mujeres, incluida la hija de mi Amo.

—¿Solo mujeres?

—No. Pero también los hombres entran en las relaciones jerárquicas. Es decir, si entras en el grupo debes aceptar ser follado por otros hombres que estén por encima de ti. Pero tranquilo. Puedes no pertenecer al grupo y follar con algunas de nosotras.

—Entiendo. Echas de menos a tu amo y por eso buscas follar con malotes como yo.

—No entiendes una mierda. No follo con vosotros porque eche de menos a mi Amo —protestó Olha—. Follo con vosotros porque me lo ordena mi Amo.

—¿Y le tienes que entregar pruebas? —preguntó curioso.

—No —mintió Olha—. Solo basta que le diga que lo he hecho.

—Entonces, si solo vale tu palabra, ¿por qué hacerlo? ¿Por qué no decirle que lo has hecho? ¿O es que en el fondo te gusta?

—No voy a mentir a mi Amo —Olha se encogió de hombros—. Y si me gusta o no, no es la cuestión: con unos disfruto y con otros no, pero como cualquier otra chica. Y ahora follemos, que estoy aburrida de hablar.

Mientras hablaban Olha se había ido desnudando. Se tumbó desnuda en la cama y abrió las piernas. Suponía que Juan se la metería sin esperar, pero en lugar de eso él se arrodillo en la cama e inclinándose como un musulmán bajó la cabeza hasta tener su boca frente al coño de ella. Empezó a lamerla. Olha se pellizcó los pezones. Conforme sintió el dolor, de los pellizcos, su coño se empezó a mojar. No pasó desapercibido para Juan, pues miraba hacia arriba tratando de ver la cara de Olha. Elevó sus manos y reemplazó las de ella. Tomó los pezones y apretó con todas sus fuerzas. Olha se corrió.

—¡Joder! —exclamó después de tragarse el abundante squirt de Olha—. ¡Si eres una puta masoquista! —Volvió a pellizcarle los pezones a fondo y vio cómo su coño se anegaba sin ni siquiera tocarlo—. ¡Te gusta el dolor!

—No —lo contradijo Olha—. No me gusta el dolor ¡Me encanta! —gritó—. Y fóllame ¡YA!

Juan se abrió los pantalones y sacó su verga ya enhiesta. No era grande, apenas doce centímetros y dos de diámetro, o lo que es lo mismo unos siete de circunferencia. Por eso había empezado a usar su lengua, porque sabía que satisfacerlas antes las ponía más a tono. Se la metió de golpe y empezó a moverse rozando sus pubis, con lo que la parte baja de este rozaba el ya de por si excitado clítoris de Olha. Cambió las manos y las apoyó sobre los pequeños pechos de Olha, pese a que con ello apoyaba todo su peso sobre ella con riesgo de asfixiarla, y apretó sus manos sobre ellos. Olha se corrió abriendo y cerrando la boca pero sin decir nada.

Juan quitó sus manos cuando la vio poner los ojos en blanco. Olha inspiró profundamente y retomó de forma agitada la respiración. Estaba a punto con lo que había apretado Olha al correrse. Solo la preocupación de ver los ojos en blanco lo había enfriado un poco.

—Córrete otra vez para y mi —le pidió Juan—. Y lo haremos juntos.

—No hace falta. —Olha apretó y soltó los músculos de su vagina repetidamente hasta que en segundos Juan se corrió—. Ya está.

Se ducharon a la vez, en el estudio había dos duchas una por cada parte, y se vistieron. Apenas habían pasado veinte minutos. Rosa estaba terminando de merendar.

—Hazle a ella lo que me has hecho e igual te deja repetir —comentó Olha al salir del estudio—. Todo tuyo putita. Disfruta con tus fans. ¿Una coca cola? —le preguntó a Juan, tras lo que se dirigió a la cocina haciéndole un gesto para que la siguiese—. Lo siento. Solo nos queda de la marca blanca del Consum de bajo.

—Esa me sirve. Mientras no sea Pepsi, que es demasiado dulzona.

Olha sirvió dos vasos. Estaba en ello cuando sonó su móvil. «Ama novia» apareció en la pantalla, lo que provocó que Juan alzase una ceja. Olha desbloqueó el terminal y miró el wasap.

«Me ha llamado tu madre para que suba a cenar ¿pasa algo?»

«Al parecer una asiática trae noticias de Minerva —escribió Olha—. No sé más. Pensé que querrías enterarte». Le dio a enviar.

«Hoy tengo a la nazi de mi madre en la tienda —recibió al poco—. Con caja no acabaré hasta las once».

«Si quieres te envío a Vanessa con la cena para que te recoja al salir —escribió—. Te la puedes comer de postre». Lo envió mientras Juan ponía aún más cara de extrañado.

«Tu sí sabes relajar a una mujer —recibió al poco—. acepto, pero no os extrañéis si llegamos de madrugada».

Olha envió un emoticono y después busco el contacto de Cristian.

«Ven a recogerme»

—¿Quién es esa Ama novia? —preguntó Juan—. ¿Y quién es Cristian?

—No te importan. No quiero ninguna escena de celos.

—No son celos… pero sí curiosidad. Nunca antes me había follado a una lesbiana… y entre lo de comerle el coño a tu madre y tener un contacto que pone novia, me tiene intrigado.

»Y sí. Lo de Cristian me intriga, porque no creo que le digas a tu amo «ven a buscarme» sin más tratamientos.

—Cristian es el chofer. Por lo demás si quieres enterarte tendrás que subir a cenar y tirarte a mi madre.

—¿En serio?

—Sí. Y te diré una cosa: ella es más masoquista que yo.

—Vale. Me has convencido. Me tiraré a la vieja… pero eso me libra de Rosa.

—En absoluto. Te tiraras a mi madre y a las que quieran esta noche de las que están en la cena. Solo estás obligado con las mujeres, así que tranquilo. —Olha salió de la cocina—. Antes de meterte a emitir, Rosa, ¿no hay nadie aquí hoy?

—No. En teoría estaban Lyubov y Vera, pero han cancelado a sus clientes este mediodía.

—Bien. Les preguntaré por qué.

Siguió hablando de otros temas con Juan hasta que llegó Cristian con el Tesla.

—Dile a Vanessa que a las diez y media tiene que bajar a recoger a Susana en la sex-shop. Y si Ama Susana quiere tiene que dejarse comer el coño o comérselo ella. Ya he quedado así con Ama Susana.

—Si Ama. Se lo diré, aunque ella preferirá tirarse a Juan.

—Lo supongo. Después de las demás ella tendrá la opción… lo que no sé es lo que quedará de él.

—¡Oye que estoy delante! Al menos decidme quien es Vanessa.

—Su novia —respondió Olha señalando a Cristian—. Y una puta a la que le gusta ponerle los cuernos a su novio.

—Yo no dejaría que mi novia me hiciera eso —replicó Juan.

—Quizás por eso no tienes novia —se burló Olha—. Pero lo cierto es que a él le gusta. Le gusta mirar y le gusta comerle el coño lleno de semen y tragarse todo lo que salga.

»Y también le gustaría comerte la polla si yo se lo ordeno.

—¡Espero que no! —protestó Juan.

—¿No es así, cornudo?

—Sí Ama. Me gusta ver como se follan a Vanessa y me gusta chupar su coño lleno de semen de macho y tragármelo. Y también me gusta chupar pollas, aunque no me lo ordenen, pero eso no lo reconoceré nunca delante de Vanessa.

—No puedo creer que lo domines así.

—Para en el arcén cuando salgamos de la autovía —ordenó Olha a Cristian—. Tengo ganas de orinar. —Le guiñó el ojo a Juan.

—No iras a… —Olha le puso el dedo sobre los labios para que callase.

Salieron de la autovía y la cruzaron. Se alejó como un kilómetro de esta y tomó un camino de tierra. Apenas metió el coche paró y salió abriéndole la puerta a Olha.

—Ama.

Olha salió del coche y miro a Juan.

—Sal. Mira y aprende.

Cristian había dado la vuelta al coche y le abrió la puerta. Juan salió del coche y los tres se encaminaron hacia la parte delantera. Cristian se arrodilló y se sentó sobre los talones. Olha se arremangó la minifalda y empezó a mear en su boca. Cristian bebía como si fuese agua de botijo, sin cerrar la boca para tragar. Cuando acabó volvieron al coche.

—Mis felicitaciones —dijo Olha una vez retomaron el camino—, creo que es la primera vez que consigues no mojarte.

—Gracias Ama —aceptó Cristian—. Con usted sí, es la primera vez. Desde que le quitó el cinturón a Vanessa he practicado cada día y ya llevaba varios sin mojarme.

—Me extrañó no verla en el piso.

—Esta mañana estuvo, con Jitka y Vera, pese a su estado. Pero al llegar la asiática su madre las llamó y subieron las tres.

Llegaron a casa de Pedro entrando por bajo, por la puerta de visitas. Mientras Cristian daba la vuelta para subir el coche al garaje presentó a Juan a las mujeres como un compañero de instituto. Y luego las fue presentando una a una. Varias lo saludaron con un pico y el resto muy cerca de la boca.

—Esta es Svetlana —siguió la presentación Olha sin alterarse pese a que su amiga no llevaba la blusa puesta—, mi primera novia.

—Encantado —dijo Juan sin poder dejar de mirar sus enhiestos pezones, ya que apenas apuntaban sus pechos—. Yo…

—Aun lo somos —replicó Svetlana—, pese a que follemos con otros. —Se acercó y le besó aprovechando que había abierto la boca un poco metiendo la lengua hasta contactar con las suya—. Estoy deseando que Ama Iris me deje follarte —le susurró al oído una vez separaron el morreo.

—Es mi novia sumisa —aclaró Olha—, pues ya sabes que tengo otra novia, mi Ama. Y esta es Danuta, mi madre —añadió Olha señalando a la mujer que acaba de entrar en el recibidor. Juan no pudo evitar fijarse en sus enormes pechos, ya que, aunque colgaban casi hasta el ombligo, iban bamboleándose a cada movimiento por ir libres bajo la fina camisa de tul blanco que dejaba ver a través de la tela. Además la mujer iba todas sudada—. Este es Juan, el compañero de instituto que me he follado esta tarde —terminó Olha dirigiéndose a su madre.

Juan se puso completamente rojo al oír esta presentación. Lo que no evitó que Danuta se acercase a él y lo abrazase presionándolo contra sus tetas a la vez que besaba sus labios metiendo la lengua en la boca hasta el fondo. Juan apenas reaccionó ni al beso ni cuando soltándolo pasó una de sus manos por la entrepierna, que sí estaba reaccionando a su visión poniéndose dura.

—¿Folla bien? —preguntó Danuta a su hija—, porque no parece tenerla muy gorda.

—No es especialmente grande, pero sabe usarla. Y también la lengua. Si quieres follártelo eres la primera de la lista. Puedes hacerlo mientras yo voy a hablar con la asiática.

—Está durmiendo en la habitación del Amo. Será mejor que yo me lleve a Juan a follar a la mía.

—¡Oye que estoy aquí!

—Eso espero —dijo Danuta—. Si mi hija dice que follas bien debes hacerlo. Así que me lo vas a demostrar.

—La mayoría de las madres querrían pegarme por follarme a su hija.

—Yo prefiero que me pegues mientras me follas. Deduzco que va a ser la primera vez que lo hagas con una hija y su madre.

—Sí. Aquí, en España las madres no son tan liberales.

—En Ucrania tampoco, pero nosotras somos así… puede decirse que vivíamos en los que aquí llamaríais una comuna.

—Bien iros a follar a la habitación. —Danuta lo agarró y se lo llevó—. Y vosotras desnudaos todas, venga. Que no es visita sino invitado. Yo voy a hablar con la asiática.