Historias del complejo. Segunda serie. (29)
Lorena escribió todo en un blog para no olvidar, pero el silencio de su esposo fue más fuerte que la culpa. Ahora, dos años después, la enfermedad de su madre la obliga a volver. ¿Tendrá el coraje de mirar a los ojos al hombre al que traicionó?
Gabriel
En una de esas tardes de conversaciones, mientras desgranaba detalles del reencuentro, Manuel me contó sobre un blog que había estado escribiendo Lorena durante sus meses en Rosario, pero que él había decidido no leer, no le interesaba saber aquello de lo que Lorena se avergonzaba, aunque lo intuía, eso era parte de un tiempo de tristeza que no quería revivir.
Me dio la dirección web de ese blog, y aunque no se lo dije, mi curiosidad me llevó a leerlo.
Hago aquí un pequeño paréntesis en los hechos que Manuel me ha ido narrando, para poder entender un poco a Lorena, a los hechos y a lo que ha pasado con ella.
Son muchas cosas, sentimientos y vivencias, y he decidido transcribir textualmente algunos de esos escritos, para entender por lo que pasó Lorena en esos días antes de irse de su vida, y en su tiempo de “exilio”.
Las entradas, como creo que en todos los blogs, están ordenadas por fecha, y fui directamente a la primera publicación, unos días después de que dejara la casa de Manuel, estaba interesado en conocer los motivos, y allí los pude encontrar.
No escribía todos los días, y cuando lo hacía, creo suponer que era según su estado de ánimo, algunas veces eran unas pocas líneas, y otros escritos eran mucho más largos y descriptivos, como si quisiera expresarlo todo, no sé…, me dio por pensar que quizás intentando, de alguna manera, quitárselo de encima.
Los fui leyendo por fecha, desde los primeros hasta los más actuales, y no pude dejar de sentir pena por ella, luego de lo que ocurriera, creo que perdió el rumbo de su vida, se notaba su tristeza en cada palabra, no se perdonaba lo que había hecho y lo más doloroso, se castigaba por ello.
Quizás como para que se entienda, transcribo aquí, algunas de las entradas de su blog, quizás las más relevantes, las que muestran sus pensamientos, sus sentimientos y el devenir de sus meses de vida en Rosario.
La historia de Manuel
Capítulo 7
18 de enero de 2017 - ¿Por qué este blog?
Abrí la notebook y me puse a escribir, no tengo otra cosa en mi cabeza más que lo que he hecho de mi vida en este tiempo, y decidí abrir este blog, para escribir aquí, lo que estoy viviendo.
No pretendo que a alguien le interese lo que aquí escribo, tan solo intento expresar mis sentimientos de la forma que sé hacerlo, escribiendo, es mi cable a tierra.
El día que me fui de casa, dejé mi cámara de fotos, y pensé también en dejar esta notebook, pero es como una parte de mí, como un apéndice de mi cerebro, donde tengo mil cosas escritas, y no pude dejarla.
Si alguien lee estas líneas, no pretendo que me entienda ni que se compadezca de mí, seguramente sería juzgada y criticada, pero tengo lo que merezco y soy consciente de ello.
29 de enero de 2017 - El principio del fin
¿Por qué el principio del fin?
Porque los hechos de esos días desencadenaron en la peor decisión de mi vida, la que ni siquiera había tomado, pero la que tuvo en mí, la peor de las consecuencias.
Cualquier mujer, o al menos la mayoría de ellas, busca enamorarse de un hombre que también se enamore de ella, que sea un buen tipo, trabajador y respetuoso, que la considere, que sea atento, que se preocupe por ella, pero también que la deje ser, que la apoye en sus decisiones, en sus sueños, que le permita volar y poder hacerlo juntos.
Un hombre con el que compartir la vida y pensar hacia adelante.
Yo tuve todo eso, ese hombre que amo con locura desde que lo conocí, y que me amó con locura también. Un ser humano maravilloso, un compañero de vida, un amigo incondicional, un excelente esposo y un mejor amante.
Todo! Lo tenía todo con él!
A pesar de estar casados, me sentí libre, libre para pensar, para decidir y para soñar, y él siempre estuvo ahí, acompañando mis vuelos.
Pero mi estupidez, la insensatez de dejarme llevar por otro hombre, no hicieron más que hacerme sentir la peor de todas, la ingrata, que teniéndolo todo, traicionó sus sentimientos y terminó en la cama con ese hombre.
Cualquiera podría pensar que un error así, puede ser perdonado, olvidado y seguir adelante, pero no fue un simple error de una noche de borrachera, lo que no podré perdonarme en la vida, y por eso es que me he alejado de él, es haberlo gozado, en ese momento todo desapareció de mi mente y me dejé llevar por ese placer, y eso no me lo puedo perdonar yo, menos aún puedo pretender que lo perdone Manuel, el ser que más amo sobre esta tierra.
Y es por eso que me alejé, sin dudas es lo que siento, no lo merezco.
12 de febrero de 2017 – Todo se fue armando sin darme cuenta
Desde hacía tiempo, venía escribiendo un libro, sí, soy periodista y siempre me gustó escribir, he escrito muchas cosas, algunas solo para mí, otras han sido publicadas, pero este libro, me tenía entusiasmada.
Hice muchas entrevistas a personas de diferentes concepciones sexuales y también a chicas que ejercen la prostitución.
Así fue como llegué a un departamento donde varias chicas trabajan con su cuerpo, y que como en otros sitios, son “manejadas” por un hombre.
Después de haber tenido todas las conversaciones con las chicas de ese departamento, y haber conocido a Walter, el hombre que las manejaba, y se me ocurrió, si llegara a ser posible, entrevistarlo también a él y que formara parte del libro, como una visión desde el otro lado de las cosas.
Ese día que lo conocí, el tipo me había parecido amable y educado, y teniendo referencias de él por las chicas, que nunca las había maltratado, que en lo que tiene que ver con su trabajo, se sentían cuidadas, y que más allá de tener que comerciar con su cuerpo, al salir de allí, volvían a sus casas, a sus vidas, duras, pero en las que podían sobrevivir gracias a su trabajo.
Le contaba todo a mi esposo, todo lo que hacía y con quién, nunca tuve de su parte un reproche o una negativa, pero en este caso, sabiendo a qué se dedicaba el tipo, quizás me pondría algún pero, y fue entonces que decidí intentar la entrevista, sin contárselo a mi esposo previamente.
Un mediodía llegué al departamento de las chicas, dos de ellas estaban atendiendo a dos clientes, y nos quedamos con un par de chicas conversando en la cocina.
Al igual que la vez anterior un rato después llegó Walter, nos saludó amablemente, y en el momento en que se dirigía para la otra habitación, caminando tras él, le dije:
-Perdón Walter!
Se detuvo y giró su cuerpo hacia mí y amablemente me dijo.
-Sí preciosa! ¿Te has decidido y trabajarás con nosotros?
-No, no es eso! ¿Podremos hablar un momento?
-Sí claro!
Abrió la puerta de una pequeña habitación, en la que había un pequeño escritorio, cuatro sillas y un pequeño mueble de tres puertas.
-Toma asiento por favor!
-El motivo por el que he estado hablando con las chicas, es porque estoy escribiendo un libro, un libro sobre la vida de las personas que deciden vivir su sexualidad de manera diferente a la que la sociedad considera correcta, y sobre las chicas que sustentan su vida con su cuerpo, se trata de una investigación periodística, aunque el libro tiene corte de novela, y por supuesto los nombres están cambiados, como así también, cualquier información que pueda hacer reconocible a esas personas, y necesitaba hablar con vos, para ver si es posible tener una entrevista, y que la visión desde el otro lado del negocio, también puede estar presente en el libro.
Me miró un momento sin decir nada, fijamente a los ojos, y su mirada penetrante logró ponerme algo nerviosa, en ese lapso de silencio, imaginé que me iba a mandar a la mierda, o tal vez me diría que no me metiera en sus asuntos.
Pero fue todo lo contrario, un instante después esbozó una sonrisa, mostrando su perfecta dentadura, hasta que por fin habló.
-¿Lorena verdad?
-Así es!
-Estaría dispuesto a esa entrevista y a formar parte de tu libro, pero entenderás, qué tendría que poner algunas condiciones.
-Por supuesto!
-La primera, y creo la más importante para mí, sería no aparecer con mi verdadero nombre, podrías cambiarlo por el que más te guste. La segunda, y no menos importante, es que no aparezca la ubicación de este lugar, incluso el barrio, Buenos Aires es muy grande, y supongo que podrás elegir algún otro barrio lejano a este. Y la tercera, la entrevista no quisiera hacerla aquí. Ya es hora de almorzar, si te parece, podemos hacer la entrevista mientras almorzamos, y si hace falta extenderemos la sobremesa.
Su forma de hablar, pausada, con restos aún de la tonada y modismos colombianos, su porte, y la elegancia al vestir, hacían de ese hombre, un hombre interesante.
Pensé que no había nada de malo en almorzar con él mientras lo entrevistaba, y acepté su invitación a almorzar.
Fui a despedirme de las chicas, y salimos del departamento, por el ascensor hasta el subsuelo, donde Walter tenía su auto de alta gama.
Con caballerosidad abrió la puerta para que yo subiera, luego lo hizo él por el lado del conductor.
Quizás cualquier otra mujer se sentiría nerviosa en la situación en que yo me encontraba, yendo en auto con un tipo que se dedica a manejar prostitutas, y sin saber para dónde nos dirigíamos, pero ese hombre me había transmitido cierta calma y no desconfiaba de él.
Conozco la ciudad, y por las calles que iba tomando, imaginé que iríamos a la costanera, y no me equivoqué, quince minutos después, estacionó el auto en el restaurante más elegante de la costanera.
Se bajó, abrió mi puerta y caminamos en dirección a la entrada del restaurante.
Me dejó ingresar primero, al encontrarnos con la chica de recepción pidió la mejor mesa para dos.
Nos acompañaron hasta la mesa, y con caballerosidad acomodó la silla para que yo me sentara, luego lo hizo él sentándose frente de mí.
El mozo nos entregó la carta, y me preguntó:
-¿Te gusta el vino tinto Lorena?
-Me gusta, aunque no suelo tomar muy a menudo, soy más amiga de la cerveza.
-Yo me he enamorado de los vinos tintos argentinos!
-Bueno, vino entonces!
Elegimos nuestros platos, y Walter pidió un vino.
Un momento después trajeron el vino, el mozo lo descorchó, y como suele hacerse sirvió un poco en su copa para que lo probase, asintió con su cabeza, y cuando el mozo me iba a servir en la copa, le dijo que estaba bien.
Cuando el mozo, se retiró, me dijo que el vino sabía aun mejor, sirviéndolo un momento después.
Y así comenzó nuestra conversación, primero me contó un poco de su vida, era hijo único, con un padre al que nunca conoció, y de una madre que tuvo que ejercer la prostitución en la ciudad de Medellín, para poder criarlo.
Su infancia y su adolescencia no fueron fáciles siendo el hijo de una prostituta, pero el trabajo de su madre le permitió completar hasta sus estudios secundarios.
Durante muchos años tuvo que ser testigo, del trato de muchos hombres con su madre, esos que manejaban el negocio, la vio muchas veces llorar, sufrir, y volver golpeada por el proxeneta de turno, que para mostrar el poder que tenía sobre todas esas mujeres, siempre encontraba algún motivo para golpearlas.
A sus veinte años, ya no pudo soportarlo, comenzó a buscar trabajo, para que su madre dejara de prostituirse, pero no fue fácil, el dinero que conseguía no alcanzaba, y su madre siguió bajo el mando de ese tipo.
Una noche llegó tan golpeada, que tuvo que llevarla a un hospital, y luego de que la revisaran y la hicieron varios estudios, le informaron que tenía un cáncer de colon, en estado bastante avanzado.
En ese momento Walter le dijo a su madre que dejaría de trabajar para ese tipo, y que aunque tan solo les alcanzara para comer una vez al día, ella se quedaría en su casa.
Al proxeneta no le gustó que su madre dejara de trabajar, y una tarde en su propia casa le propinó flor de golpiza.
Fue entonces que Walter, harto ya de la situación, comenzó a pensar en un plan.
Su madre no pudo contra ese cáncer, y falleció unos meses después de sufrir en silencio.
Él hizo un trabajo de inteligencia con el proxeneta de su madre, al punto que pudo saber cada uno de los movimientos que hacía, hasta la noche en que lo encontró solo a punto de subir a su auto, y fue allí donde lo ultimó de varias puñaladas.
Luego de eso, tuvo que huir de Colombia para nunca más volver, y su destino fue nuestro país.
Tomó mi copa y le sirvió vino, la giró varias veces y me la entregó, hizo lo mismo con la suya, y acercándola a la mía, dijo:
-Por el éxito de tu libro!
-Muchas gracias!
Un momento después, nos trajeron la comida, exquisitos y bien presentados platos, que comenzamos a degustar mientras seguíamos conversando.
Me contó que al llegar a nuestro país, no le fue fácil, durante varios años tuvo Muchos trabajos, y muchos lugares de residencia, hasta que con algunos pesos ahorrados, decidió montar un negocio, el negocio que tan bien conocía, con la diferencia, de que él no trataría a las mujeres, como habían tratado a su madre.
Unos años después, dejó de alquilar un departamento y compró el departamento que yo conocía.
Con los primeros dividendos de su negocio, hizo algunas inversiones, y cuando fue ampliando su negocio, al punto de tener en este momento cuatro departamentos como el que yo conocía, tiene una situación económica muy acomodada.
Me pidió que no comentara de los otros departamentos si hablaba con las chicas, los maneja totalmente independientes uno del otro, y ninguna de las chicas sabe la existencia de los otros departamentos.
En verdad su forma de hablar, era atrapante, en ningún momento utilizó una mala palabra, ni siquiera algún argentinismo para la actividad que realizaban las chicas, tan solo eran encuentros o servicios.
También me contó que él mismo se ocupaba de contratar a las chicas, muchas de ellas, amigas, conocidas o incluso familiares de las chicas que ya trabajaban con él.
Me contó también que nunca había tenido problemas con la ley, aunque eso significara, hacer unos aportes mensuales, para que quien corresponda, hiciera la vista gorda, y que nunca una de sus chicas, había sido maltratada o golpeada por un cliente, lisa y llanamente, porque si así fuera, el cliente, se iría por partes.
Conversamos un buen rato contándome sobre las chicas, el negocio y un montón de detalles que completarían esa parte de mi libro.
Terminamos de almorzar, Walter pidió postre, pero yo no, ya estaba llena.
En la sobremesa, la botella de vino se terminó, luego de un café, nos fuimos del restaurante.
Al subir al auto, me preguntó si me llevaba hasta mi casa, y aunque yo iba para casa, le dije que me dejara en el centro, que tenía que hacer unas compras.
De camino al centro, me dijo que agendara su teléfono, por si algún dato de lo que me había contado, no había quedado en mi memoria, y así lo hice.
Al despedirnos, le agradecí por la entrevista, por su amabilidad y por la comida, luego de saludarnos con un beso en la mejilla, me bajé del auto.
Antes de arrancar, me dijo:
-Suerte con el libro! Espero verte algún otro día por el departamento!
Y se fue.
Caminé unas cuadras por el centro, ineludiblemente pensando en ese hombre, en su historia, en todo lo que había terminado de contarme. No me había dicho si en Colombia o en nuestro país, había tenido algún otro tipo de estudios, pero por su forma de hablar, de expresarse, y su vocabulario, no me extrañaría, tampoco si tenía esposa, novia o pareja, pues en verdad no venía al caso para el libro.
Sin dudas, su forma de manejarse, y su figura, lo hacían un hombre interesante, y por qué no decirlo, muy atractivo.
Después de un rato me tomé un taxi hasta casa, llegué y me senté a escribir.
Cuando llegó Manuel, ya tenía el mate preparado y estaba esperándolo.
Entre esa tarde y los dos días siguientes, terminé el libro y volví a leerlo completamente.
Esa misma tarde, al llegar a casa, mi esposo lo supo sin que se lo dijera, supongo que mi cara me delató.
Le pedí que fuera él, el primero en leerlo, y luego se lo mandé a mi amigo, también periodista, pidiéndole que fuera él quién escribiera el prólogo para mi “pequeño”.
Extraño mi vida! Te extraño amor!
11 de marzo de 2017 – La caída
Poco más de un mes después, el libro estaba publicado, y con tal aceptación, que la editorial ya pensaba en una segunda edición.
Decidí que le entregaría un ejemplar a cada una de las personas que había entrevistado para el libro, por supuesto con una dedicatoria y firmado por mí.
Me llevó varios días hacerlo, y me sentí muy bien el día que Karina, una de las chicas de ese departamento de citas, me dijo que había conseguido ese trabajo que le había recomendado, sentí que había hecho algo bueno por la vida de esa mujer.
Tan solo me quedaba por entregar el libro de Walter, lo pensé varias veces antes de llamarlo, no me decidía por esperarlo en algún momento en el departamento, o llamarlo para encontrarme con él.
Finalmente terminé yendo al departamento, llegué antes del mediodía, hablé con las chicas, me dijeron que les había encantado el libro, y cuando pregunté por Walter, me dijeron que ese día, había pasado más temprano.
Eran casi las doce del mediodía cuando salí del departamento, no me decidía a llamarlo, pero finalmente lo hice, quería entregar ese último libro.
Yo no le había dado mi número de teléfono, pero al atender la llamada dijo:
-Lorena! Que gusto que me llames!
-Hola Walter! No quería molestarte!
-No es ninguna molestia Lorena! Al contrario!
-Quería verte para entregarte personalmente, como a todas las demás personas que forman parte del libro, un ejemplar!
-Eres muy amable! Por supuesto que leeré ese libro, y qué mejor que entregado por su autora!
-Estuve hace un momento en el departamento para entregártelo allí, pero las chicas me dijeron que el día de hoy ya habías pasado!
-Así es! Hoy lo hice más temprano, porque ando bastante atareado con las remodelaciones que estoy haciendo en mi casa, viendo la hora, ¿qué te parece si almorzamos juntos para que me puedas entregar el libro?
Me tomó por sorpresa tal proposición, dudé un momento, pero recordando lo amable, educado y respetuoso que había sido en el almuerzo anterior, decidí aceptar.
-Está bien! Almorcemos! Tengo que pasar por la editorial, pero puede ser después del almuerzo!
No tenía que pasar por la editorial, pero fue la forma que encontré de decirle que solo almorzaría y luego me iría.
-Perfecto! Como mi casa está en obra, me estoy quedando unos días en un hotel, y tiene en verdad un excelente restaurante, si te parece podríamos almorzar aquí!
Cómo además era en un lugar público, eso me terminó de decidir.
-Decime en qué hotel estás y voy para allí!
Me dijo el nombre del hotel, y por supuesto yo sabía dónde quedaba, era un coqueto hotel cinco estrellas de la ciudad, me esperaría en una mesa del restaurante.
No estaba lejos, pero de todos modos me fui en un taxi, quería terminar eso lo antes posible.
Antes de las doce y media, estaba entrando en el hotel, le pregunté a uno de los empleados por el restaurante, y amablemente me indicó cómo llegar.
Entré a ese elegante lugar, y pude verlo ya sentado en una mesa, y con la botella de vino tinto abierta, esperando para servir.
Vestía una camisa blanca que contrastaba con su piel morena, y cuando se puso de pie para saludarme, pude ver el pantalón color tostado y los zapatos marrones que completaban su vestuario, en verdad muy elegante.
Luego de acomodar mi silla, volvió a sentarse en su lugar, el mozo nos entregó la carta y elegimos los platos.
Walter sirvió vino en mi copa, y luego en la suya, que acercó hasta que casi chocara con la mía.
-Felicitaciones Lorena por la publicación del libro! Espero sea un gran éxito!
-Muchas gracias Walter!
Y luego de darle un sorbo a la copa de vino, de mi cartera, saqué el libro y se lo entregué.
Miró atentamente la tapa, abrió el libro y leyó lo que yo había escrito, "Muchas gracias por la amabilidad de contarme tu historia y ser parte de este libro. Loreley"
-Muchas gracias Lorena! Gracias por tus palabras.
El mozo trajo nuestros platos, y antes de comenzar Walter volvió a servir vino en las dos copas.
Durante la comida le conté varias cosas sobre el libro, y sobre mi trabajo en la editorial.
Walter llamó al mozo y le pidió otra botella de vino, sin darme cuenta, ya habíamos terminado la primera.
Comenzó livianamente a preguntarme sobre mí vida, él me había contado mucho de su historia, y aunque no pretendía contarle la mía, me sentí casi obligada, quizás por su cortesía, a darle algunos datos generales.
-Por tu anillo, asumo que estás casada, ¿tienes hijos?
-Así es, casada desde hace casi un año, pero juntos desde el año dos mil doce, y hemos hablado de hijos, pero decidimos esperar un poco, quizás el año entrante o el siguiente.
-No soy de creer en el matrimonio, bueno…, tampoco mucho en las relaciones estables y dedicadas.
-Estar casados o no, nos daba igual, tan solo fue una formalidad, estamos muy bien juntos, amo a mi hombre!
-¿Tu hombre? ¿Es de tu propiedad?
-No es de mi propiedad, tan solo es una forma de decir, nos hemos elegido, lo hacemos cada día y nos sentimos el uno del otro, yo me siento su mujer!
-Pero no lo eres, o al menos no deberías serlo, ninguna mujer es propiedad de ningún hombre! Como tampoco ningún hombre es propiedad de ninguna mujer! Soy un ferviente defensor de la libertad de las personas, cada persona debe hacer con su vida lo que desee, en sus decisiones, en su trabajo, en su casa, en sus relaciones, y lo más importante para mí, en lo que tiene que ver con el cuerpo y la sexualidad. En eso respeto a cada una de mis chicas, varias tienen parejas o esposos, pero en su trabajo, muchas de ellas disfrutan de estar con otros hombres. Y te digo más mi estimada Lorena, algunas chicas han querido estar conmigo, y más de una vez, habiendo desterrado el tabú de la pertenencia al hombre con el que viven, eligen disfrutar libremente de sus cuerpos.
Una de ellas me lo dijo muy claramente, ama a su esposo y disfruta sexualmente con él, por su trabajo tiene relaciones con muchos hombres, con algunos lo disfruta y con otros no, pero las veces que ha estado conmigo, me ha dicho que tan solo, es para darle placer a su cuerpo.
Las aristas que iba tomando la conversación, me estaba inquietando, hasta incluso poniéndome un poco nerviosa.
-Creo que esas son las decisiones que toma cada persona!
-Por supuesto mi estimada Lorena, pero no siempre las decisiones de las personas se condicen con sus deseos, muchas veces son los condicionantes sociales impuestos, los que reprimen los impulsos, ¿crees tú que a cualquier hombre que se le presente una hermosa mujer con ganas de tener sexo sin ningún otro tipo de compromiso, se negaría? En verdad son muy pocos! De hecho la mayoría de nuestros clientes son hombres casados o con pareja, que luego de estar con las chicas vuelven a su casa, a ser el marido perfecto.
-Es verdad que las normas sociales, reprimen ciertos impulsos de las personas, aunque creo que no todas las personas tienen esos impulsos!
-En eso estamos de acuerdo, pero creo que lo mismo pasa con el incesto, tan condenado por muchas sociedades, pero tan normal en otras, en el fondo son tan solo un hombre y una mujer, sintiendo el placer en sus cuerpos. ¿Crees que no hay padres que desean a sus hijas adolescentes? ¿O mujeres y hombres que han deseado a sus hermanos o hermanas? Pero han tenido que reprimir esos impulsos, para mí tan naturales, tan solo por lo que piensen o digan los demás.
-Pero es así Walter, vivimos en una sociedad no en una selva, donde cada uno hace lo que se le antoja, si así fuera, la convivencia en sociedad sería bastante más complicada.
-Así es, pero, ¿eso no es hipocresía? Al menos, pienso yo, qué tanto el hombre como la mujer, tienen que ser completamente dueños de lo que sienten, de lo que sienten sus cuerpos, y olvidarse de lo que la sociedad les manda!
Lorena, ¿nunca te has sentido atraído por otro hombre que no fuera tu marido?
-Sí, claro! Que haya elegido a un hombre, no quiere decir que todos los demás hayan desaparecido de la faz de la tierra, tengo mi propia concepción de lo que es un hombre bello, y cada vez que veo o me cruzo con uno, y encaja en mis estándares de belleza masculina, no puedo dejar de reconocerlo y admirarlo como tal!
-Eso mismo Lorena! Me pasa igual que a ti, cuando veo una hermosa mujer, no puedo dejar de pensar qué es eso, una hermosa mujer, y que por supuesto me gustaría interactuar con ella. ¿Has pensado alguna vez interactuar con alguno de esos hombres que te han parecido bellos ejemplares masculinos? O… ¿Te has sentido atraída alguna vez por otra mujer? Me gustaría que fueras sincera, me gusta hablar contigo, y te hablo sinceramente, con la verdad, como yo siento y veo las cosas, No suelo hablar en estos términos con otras personas, pero hablar contigo me resulta muy interesante, tienes una visión diferente de las personas, de hecho creo que lo has plasmado en tu libro! Y siento que eres sincera conmigo! ¿Me equivoco?
-He sido sincera, y también me ha gustado hablar con vos! No he pensado nunca, tener algún tipo de relación con esos hombres, y hasta el momento, no me he sentido atraída por otras mujeres, aunque sí reconozco la belleza de una mujer cuando la veo! ¿Vos te has sentido atraído por un hombre?
-No, al menos hasta ahora no! idolatro tanto el cuerpo, la belleza y el placer femenino, que no he tenido interés en los hombres!
-Algo así también me pasa!
-Y seguramente eso esté bien a ojos de la sociedad, pero tú misma lo has visto de otra manera y lo has llevado a tu libro!
En ese momento apoyó un momento su mano en la mía que estaba apoyada en la mesa, me sorprendió de tal manera, que el corazón se me aceleró, pero no tuve reacción, tampoco quise sacar bruscamente mi mano, me parecía que ese gesto, sería un gesto de temor, y en verdad no le temía, un momento después sacó su mano, pero yo ya quería irme de allí.
-Muchas gracias por el almuerzo Walter, pero ya tengo que irme, tengo que pasar por la editorial!
-Hace un par de días vi a una de las chicas leyendo tu libro en la cocina del departamento, y me dijo que le entregarías uno a cada persona que aparecía en el libro, por lo que bien supuse, que recibiría uno. Sabiendo eso, me permití comprarte un pequeño presente, como una forma de desearte el mayor de los éxitos.
-No era necesario Walter! Fue suficiente con haber accedido a la entrevista!
-Es tan solo un detalle, pero al bajar de la habitación, olvidé tomarlo, si me acompañas te lo entrego allí, y ya luego nos despedimos.
La situación se tornaba cada vez más tensa para mí, la conversación que habíamos tenido, que me haya tomado de la mano, y que me pidiera que lo acompañara a su habitación, llenó mi cabeza de dudas, pero había sido tan amable y respetuoso todo el tiempo, qué accedí, recibiría su presente, y luego me iría.
Le pidió al mozo que cargará la cuenta a su habitación, y caminamos hasta el ascensor, su habitación estaba en el cuarto piso, y al abrirse el ascensor, con su brazo extendido, me indicó que pasara primero, me dijo que era la habitación cuatrocientos once, y al llegar a la puerta nos detuvimos, puso la tarjeta y la puerta se abrió.
Me permitió pasar y él lo hizo detrás mío, me quedé parada un par de pasos dentro, él cerró la puerta, caminó hasta el escritorio y apoyó el libro en él.
Del cajón tomó un pequeño sobre de color blanco y volviendo hacia mí me lo entregó.
Estaba bastante nerviosa, me encontraba en una situación, que nunca antes había vivido.
Tomé el sobre y lo abrí con cuidado, dentro había una base rectangular aterciopelada en rojo, con una cadenita dorada, dando dos vueltas en ella, con un colgante, que tenía una pequeña piedra roja, era realmente muy hermosa, muy delicada.
-Es hermosa! Pero de verdad que no hacía falta!
-Imaginé que te gustaría ni bien la vi! Permíteme por favor!
Tomó la cadenita de entre mis manos, se paró detrás de mí, sus manos vinieron al frente de mi cuerpo desde atrás, sentí la cadenita apoyarse en mi pecho, para que pudiera prenderla en la nuca, tomé mis cabellos y los corrí hacia un lado, dejando mi cuello al descubierto.
Abrochó la cadenita, y un instante después, sentí su boca en mi cuello, besándolo delicadamente.
-Walter! no por favor!
-Tu boca dice no, pero tu cuerpo dice otra cosa! Si no te provocara nada no estarías temblando!
Terminó de decir eso y volvió a besarme el cuello, esta vez tomándomelo con su mano, y acariciándolo también.
Una electricidad recorrió todo mi cuerpo, querí irme de allí, pero no podía moverme.
No tuve resistencia, no hice nada para que dejara de besarme así, no pude.
Mi cuerpo reaccionó, erizándoseme la piel, al momento que su otra mano me abrazaba por la panza, y desde atrás su cuerpo se pegaba al mío, dejándome sentir su erección apoyarse en mi culo, sus palabras en mi oído, me tenían paralizada.
-Eres una mujer fascinante Lorena! Tu cuerpo me llama desde la primera vez que te vi!
No tuve reacción ni resistencia, como un insecto que va directo a la luz, sin saber que se va a quemar.
Mientras seguía besando mi cuello, sus manos fueron desabotonando mi camisa lentamente, hasta que terminó quitándola, deslizó los breteles de mi corpiño, y besó mis hombros, no entendía la reacción de mi cuerpo, mi respiración estaba agitada y el corazón me latía a mil pulsaciones por minuto, y pasaban por mi mente un millón de cosas, sobre todo sus palabras durante el almuerzo.
Lo sentí desprender mi corpiño, y deslizarlo por mis brazos hasta quitármelo.
Sus manos fueron a mis tetas, y abarcándolas con sus grandes manos, las presionó delicadamente, y mis pezones ya duros, acabaron entre sus dedos.
Luego bajaron acariciando mi panza, para desprender mi pantalón, y bajarlo delicadamente.
Ya casi completamente desnuda, con los ojos cerrados, sentí sus manos acariciar mi vulva por sobre la bombachita, y para mi sorpresa me sentí mojada.
Sus manos abandonaron mi cuerpo, y al abrir mis ojos, lo tenía frente a mí, a punto de besarme, y su boca se juntó con la mía, en ese beso suave, su lengua recorría mis labios, que como si tuvieran vida propia, se entreabrieron permitiéndole el ingreso, y su lengua jugó con la mía.
Como si de una muñeca se tratara, me tomó en sus brazos alzándome, y depositándome sobre la cama.
Me quitó las zapatillas y el pantalón, y sin pretenderlo, pero sin haberme resistido, estaba acostada boca arriba, en la cama de un hotel, tan solo con mi tanguita, viendo como él se quitaba toda la ropa, para dejar ver, su cuerpo moreno bien trabajado, armoniosamente proporcionado, y al quitarse el pantalón, ante mi vista quedó su tremenda erección, tan morena como él y completamente depilada.
Se recostó desnudo junto a mí en la cama, y sus manos recorrieron mi cuerpo, luego fue su boca, y por último su lengua, llegando hasta mi vulva, que quedó ante él, luego de que me quitara lentamente la tanguita.
Su lengua busco ágilmente mi clítoris, y luego de unos momentos, sin permiso me arrancó un orgasmo.
Pero no se detuvo, siguió dándole placer a mi clítoris, hasta que llegó el segundo.
Me tomó por las caderas, y dio vuelta mi cuerpo, dejándome boca abajo.
Sentí su erección en mi culo y su lengua en mi cuello y en mis hombros, para luego bajar recorriendo mi espalda, hasta mi culo, y separando mis nalgas, sentí su lengua en mi esfínter, una corriente eléctrica me atravesó.
Casi de forma automática, como si mi cuerpo no fuera mío, levanté el culo y su mano fue a mi conchita.
Dos dedos me penetraron fácilmente, estaba muy mojada, mientras su lengua seguía estimulando mi esfínter.
En ese momento no tuve noción del mundo, el placer dominaba mis sentidos.
Sentí su cuerpo apoyarse en el mío, y su erección buscando mi entrada, que sin ayuda ubicó rápidamente, y lo sentí entrar.
Nunca había tenido dentro de mí, una hombría de esas dimensiones, pero entró sin problemas, hasta que sentí su pelvis chocar con mi culo.
Esa mujer no era yo, ni siquiera tuve la precaución de que usara un preservativo, me había entregado sin reparos a ese hombre, y aunque en ese momento, no era consciente de mis actos, lo estaba gozando.
Sus embestidas fueron aumentando el ritmo, así en esa posición, unos minutos después, tuve otro orgasmo.
El placer me nublaba la razón, no podía pensar, mi cuerpo se expresaba por mí.
Se salió de mi interior, y como un papel me volví a girar, quedando boca arriba, su mástil volvió a la carga, y lo sentí nuevamente en mi interior.
Su boca buscó la mía y la encontró, contra todos los pronósticos, receptiva. Su lengua jugó con la mía, y sus embestidas fueron aumentando de intensidad, y un momento después, lo sentí eyacular en mi interior.
Volvió a besar, a lamer y chupar mis tetas, y bajando aún más, me sacó otro orgasmo con su lengua.
En un intento por retomar mi integridad, le pedí que se detuviera, que ya basta.
En el momento en que mi respiración se empezó a normalizar, a mi mente, como un tsunami, llegó el vendaval de la culpa, la incomprensión de lo que había hecho.
Cómo pude me levanté y fui al baño, me lavé la cara con agua fría, y al salir busqué mi ropa y me vestí.
Walter aún desnudo, buscaba tranquilizarme, pero a esas alturas, ya era imposible.
Cuando ya estuve vestida, tomé mi cartera, y sin mirarlo, le dije:
-Tengo que irme! Esto no debió haber ocurrido!
Salí de la habitación, subí al ascensor, me acomodé el cabello en el espejo y tan rápido como pude salí del hotel.
Caminé sin saber hacia dónde, ya con lágrimas en los ojos, ¿qué había hecho? Le acababa de ser infiel a mí Manuel, al amor de mi vida.
En mi cabeza repetía una y mil veces, Lorena, sos una puta de mierda, una puta traidora! Una puta traicionera! No paraba de llorar!
Pero lo que más me enojaba y me hacía sentir una mierda, es haberlo gozado.
Me sentí la peor de todas, no podía parar de llorar, ni siquiera en el taxi camino a casa, tanto que el conductor me preguntó si me sentía bien, pero no pude decir una palabra.
Miré mi teléfono y eran las cinco y diez de la tarde, un mensaje de Manuel que no había escuchado, me decía que estaba retrasado, y en ese momento lo agradecí, no le podría mentir, no se lo podría ocultar, pero tampoco tenía la valentía de decírselo a la cara, ¿cómo podría mirarlo a los ojos? ¿Cómo a él que me lo había dado todo? ¿Cómo pude hacerle esto al hombre que me ama con locura?
Entré a casa y tomé real dimensión de lo que había hecho, de la vida que acababa de tirar por la borda, Manuel no se merecía eso, Manuel no se merece una mujer que le haga lo que yo le acababa de hacer.
Me fui corriendo al baño y me di una ducha, aunque no había agua ni jabón que me quitara la culpa que sentía, y en ese momento decidí que ya no podía seguir a su lado, no tenía ese derecho, no merezco a un hombre así.
Seguía llorando a mares, salí del baño, me vestí y en un bolso puse un poco de ropa, algunas cosas personales, la notebook y lo dejé junto a la puerta.
Me senté en una de las sillas de la cocina con un papel y una lapicera, le dejaría una carta, no podría decírselo cara a cara, no tenía el coraje, quizás parezca una decisión infantil, pero me avergonzaba tanto lo que hice, que no podía enfrentarlo.
Sabía perfectamente que lo destrozaría, que le rompería el corazón, por eso es que tenía que alejarme de él, ni siquiera merecía la oportunidad de pedirle perdón, no podía cargar con eso, no podía arruinarle la vida más de lo que se la estaba arruinando, tenía que alejarme, que se olvidara de mí, que me odiara por lo que le hice, y pudiera encontrar una buena mujer para su vida.
Escribí en esa carta lo que sentía en ese momento, juro que la verdad.
Dejé el papel en la mesada apretado con un vaso, tomé el bolso y salí de casa.
Mientras caminaba decidí desaparecer, irme de la ciudad, que no supiera de mí, de la puta de su esposa, llamé a la editorial, y les dije que renunciaba al trabajo, luego lo llamé a Ariel, pero no pudimos hablar en ese momento, y por último pasé por casa de mi madre, aunque quiso saber lo que había pasado, no tuve el coraje de contárselo, solo necesité despedirme de ella.
Pedí un taxi y me fui a la terminal de ómnibus de Retiro, eran casi las ocho de la noche, cuando decidí comprar un pasaje para una ciudad lejana, y el primer colectivo, salía en media hora para la ciudad de Rosario.
Me subí sin pensarlo, había arruinado mi vida, la hermosa vida que tenía, había arruinado también la de Manuel, ya todo me daba lo mismo, me sentía una puta de mierda, la peor de todas, la que merecía todo lo malo que le pudiera pasar.
Y así fue…
26 de marzo de 2017 – Huir llena de culpa. Desaparecer.
Vuelvo a escribir aquí, a intentar poner en palabras el peor momento de mi vida, cuando más mierda me siento.
El colectivo llegó a Rosario, minutos antes de la una de la mañana.
No conocía Rosario, y no sabía a dónde ir, entré en un bar, y me pedí un café doble.
Estuve toda la madrugada en ese bar, no podía parar de llorar, un par de personas se acercaron para preguntarme si estaba bien, incluso el mozo del lugar.
Cuando empezaba a amanecer, caminé varias cuadras sin sentido, sin un destino, sin saber a dónde ir ni qué hacer.
Al pasar por una empresa de telefonía móvil, me compré un chip prepago y antes de cambiarlo, encendí el teléfono, para encontrarme con la cantidad de llamadas y mensajes que tenía de Manuel, pero no pude escucharlos ni leerlos, no podría soportar su enojo o su decepción, justificados por supuesto, tenía todo el derecho a decirme cualquier cosa que me dijera, las peores, esas que yo misma me estaba diciendo.
No sabía qué hacer, si buscar un lugar para pasar la noche, para quedarme allí, o para tomarme otro colectivo a donde fuera que vaya.
Configuré el WhatsApp en mi nuevo teléfono, y en un kiosco le cargué crédito.
Me senté en un bar a tomar un café, y a buscar algún lugar para quedarme.
Luego de buscar un rato, encontré un hostel a un precio accesible, con opción de habitación privada, pero con baño compartido.
Puse la dirección en la aplicación de mapas del móvil, y estaba a unas doce cuadras, terminé el café y fui caminando hasta allí.
Una zona bastante céntrica, llena de comercios, restaurantes y bares, y decidí quedarme en ese hostel, al menos un par de días.
Con el dinero que tenía en mi cuenta de banco, podría solventarme algunos meses, pero para sobrevivir necesitaría algún trabajo.
Terminé pagando una semana completa, en esos días trataría de decidir qué hacer.
No podía dejar de sentirme una mierda de persona, el corazón se me estrujaba, cada vez que pensaba en mi amado, en cómo se sentiría, en qué estaría pensando de mí, cómo me estaría odiando, pensando en que me lo había dado todo, y yo le había pagado de la forma más ruin, clavándole ese puñal por la espalda.
Me senté en la cama a llorar, a llorar mi estupidez, a llorar lo pelotuda que fui, al entregarme a otro hombre de esa manera.
No merecés una mujer como yo mi amor, merecés alguien que no te traicione, no una puta de mierda, qué te metió los cuernos de la traicionera manera en que yo lo hice.
Pero no dejo de amarte…
18 de abril de 2017 – Una puta!
Y mi vida se torció, me derrumbé, perdí el norte y las ganas de vivir…
Paso casi todas las tardes en la habitación, y a eso de las ocho de la noche, me doy un baño me cambio, y salgo a caminar.
Ese día entré en un bar, y pedí una hamburguesa y una cerveza, luego otra, y otra más, nada ya me importaba.
Un rato después, se me acercó un tipo, un par de años mayor que yo, estaba solo, y se sentó en mi mesa con dos cervezas, y me preguntó si le permitía invitarme esa ronda. Soy una puta de mierda pensé ¿y qué hacen las putas como yo?
No le dije ni que sí ni que no, y el tipo comenzó a hablar. Sin siquiera cuestionármelo, me tomé la cerveza, y luego, pidió dos más.
También me terminé esa, el tipo no paraba de hablar, y yo contestaba con monosílabos, para cuando pidió la tercera ronda, ya estaba casi borracha, y en el momento en que se acercó, me abrazó y me besó, no hice ni dije nada.
Cuando se terminaron las cervezas, me tomó de la mano y salimos del bar, caminamos un par de cuadras, sin saber a dónde estábamos yendo, y en una calle con poca luz, me arrinconó en el portal de una casa, y comenzó a manosearme, no tuve resistencia, soy una puta de mierda, y eso hacen las putas, se dejan hacer.
Me tocó a su antojo, y un momento después desabrochándose el pantalón, casi que me exigió que se la chupara, y yo como toda una puta, lo hice hasta hacerlo acabar, cómo hacen las putas.
Después de eso me dijo algo que no recuerdo, y se fue dejándome allí, me quedé un rato sentada, llorando en ese portal.
Volví llorando al hostel, pero qué podía decir, eso es lo que soy, una puta de mierda, y merecido tengo ese trato.
Me acosté llorando y no sé a qué hora me quedé dormida, creo que ya sin lágrimas.
28 de abril de 2017 – Más puta aún!
Me levanté como cada mañana y de tan solo pensar en lo que se había convertido mi vida, me largué a llorar, estuve todo el día tirada en la cama. Tenés lo que merecés Lorena! Por puta!
Cuando cayó el sol, salí del hostel, caminé sin rumbo hasta que cansada entré en un bar, pedí una cerveza y un sándwich de jamón y queso.
Luego me pedí otra cerveza más, y al terminar esa, otra.
Me daba cuenta la cantidad de tipos que me miraban, y ya estaba esperando que alguno se acercara, supongo que una mujer sola es una tentación para muchos de ellos.
Tuve que ir al baño, hice pis y cuando volvía, un tipo de unos cuarenta años, se paró delante de mí en el pasillo y me dijo que me había estado mirando y que si quería, nos podríamos ir juntos, le dije que no lo conocía, y me dijo de tomar otra cerveza para conocernos.
No me opuse, eso hacen las putas, y se sentó conmigo, tomamos la cerveza, y luego como hacen las putas, salimos del bar y me subí a su auto, hizo unas cuadras y paró en un sitio oscuro, me empezó a tocar y hacer que yo lo tocara, me levantó la remera, me bajó el corpiño y me manoseó las tetas, luego me desprendió el pantalón, y con algo de brusquedad, me lo bajó junto con la bombachita.
Reclinó el asiento, se desabrochó y bajó su pantalón, de la guantera del coche sacó un preservativo, se lo colocó y subiéndose sobre mí, me empezó a coger.
No pude evitar las lágrimas, no estaba gozando aquello, pero eso era lo que merecía, en eso me había convertido.
Me cogió un rato hasta que terminó acabando dentro de mí en el preservativo.
Volvió a su asiento, me acomodé la ropa y le pedí que me volviera a dejar en el bar, me llevó hasta la esquina y me dejó allí.
Entré al bar, me pedí otra cerveza, y mientras la tomaba sentada en la barra, se me acercó otro hombre, esta vez era un joven, creo que menor que yo, me estuvo hablando un buen rato, ni siquiera sé de qué, pero le pregunté si lo que estaba buscando era coger conmigo, y cuando me dijo que sí, le dije que nos fuéramos, eso hacen las putas como yo.
Vivía a un par de cuadras con otro amigo, entramos en su casa y su amigo estaba sentado en el sillón, mirando televisión.
Nos fuimos a su habitación, me sacó la ropa y nos acostamos en su cama, lo dejé que hiciera a su gusto.
En un arranque de lucidez, le dije que usara preservativo, de la mesa de noche lo sacó y se lo colocó.
Me empezó a coger, por supuesto no lo estaba disfrutando, hasta que un momento después, entró su amigo a la habitación, se bajó los pantalones, se masturbó un momento frente a mí, y luego me la acercó para que se la chupara. No me negué, esos hacen las putas.
Me terminaron cogiendo los dos, por un buen rato, cuando ambos acabaron, me vestí y me fui.
Caminé llorando hasta el hostel, esto es lo que merecía, por puta, por ser una puta de mierda que se cagó en su esposo y en su matrimonio.
Me sentía perdida, sin una razón para salir de esa situación en la que yo misma me había metido, por ser una puta!
12 de mayo de 2017 – La puta que no deja de llorar
Mis días son todos iguales, no puedo pensar en otra cosa que sentirme culpable de lo que estoy viviendo, yo misma me lo he buscado y es lo que merezco.
Cuando me da ganas, salgo a caminar, lo hago por horas sin rumbo, muchas veces llorando mientras lo hago, recordando lo que ha sido mi vida hasta ese maldito día.
Poco a poco fui conociendo las calles, ya no me cuesta tanto volver al hostel.
Como muchas noches, termino en algún bar, tomándome varias cervezas y casi siempre se me acercan los hombres, muchas veces no tengo ni ganas de comportarme como la puta que soy, pero esas noches en que me siento más mierda, algún hombre lo termina consiguiendo, me tratan como lo que soy, una puta que se entrega sin siquiera hacerlo con un tipo que le guste, anoche ese tipo, del que ni siquiera recuerdo su nombre, me llevó a su casa, su mujer no estaba y me cogió por un par de horas, no pude evitar las lágrimas mientras lo hacía, luego me dijo que me tenía que ir, y me dio dinero para un taxi.
Por supuesto me fui llorando de su casa, entré al hostel llorando y me dormí llorando, definitivamente, mi vida es una mierda, me siento perdida, perdí completamente el rumbo, siento que nada me importa, que estoy tocando fondo.
18 de junio de 2017 – La puta está cansada de todo
No le encuentro sentido a la vida, cada vez que hablo con mi madre, casi que me ruega que le diga dónde estoy, pero no quiero que lo sepa, me pide que vuelva, que no esté sola, pero yo no quiero hablar con nadie, no quiero pensar, no puedo pensar, me siento hundida en mi propia mierda, esa mierda me tapa.
30 de julio de 2017 – Ya no puedo seguir así
Hoy me desperté cerca de las dos de la tarde, me di un baño y salí a caminar.
Tengo que tratar de encontrar la forma de cambiarle el rumbo a mi vida, de tratar de detener esta caída libre en que se han convertido mis días.
Pasé por un puesto de diarios, compré un diario local, y empecé a buscar algún trabajo, no encontré nada, y caminé sin rumbo por esas calles desconocidas.
No he comido nada, no tengo ganas, y antes de volver al hostel, después de todo el día deambulando, entré a un bar.
Pedí el menú del día y una cerveza.
En ese bar hubo muchos hombres que no me sacaban la vista de encima, pero nada me importó, después pedí otra cerveza, y otra más.
Pedí la cuenta, pagué y me volví al hostel, a pesar de todas las invitaciones de los hombres que me habían encarado.
8 de agosto – Ni sí, ni no, ni blanco, ni negro
Hace unos días, vengo comprando el diario todos los días, para ver si consigo algún trabajo, he visto algunos para los cuales estoy capacitada, pero no quiero un trabajo registrado, quiero desaparecer, ser invisible, que nadie sepa de mí, y menos aún mi amado esposo, no quiero que me encuentre, tiene que olvidarme y seguir con su vida.
Por las tardes y por las noches, suelo ir a un bar que está a unas cuadras del hostel, y desde hace unos días, ya me siento a tomar el café en la barra, donde está Julio, un hombre de unos cincuenta y tantos años, muy amable.
Julio se ha hecho muy importante en mi vida, en mi peor momento fue un gran apoyo, aunque no fue tal, sus palabras de aquella noche fueron como un cachetazo que me hicieron despertar, buscando frenar mi caída libre.
Se paró frente a mí, me miró a los ojos y me dijo, “Lorena, no desperdicies tu vida viviendo de esta forma, ya no te castigues, la vida siempre da segundas oportunidades, tan solo tenés que estar atenta, sos muy joven aún y te queda mucho camino por recorrer, no te dejes vencer, no te dejes caer”
Le agradecí sus palabras, y a partir de allí, fue diciéndole a cada moscardón que se me acercaba, qué era su sobrina, y que me debían respeto.
12 de septiembre de 2017 – Buscando cambiar el norte
Nunca le conté a Julio toda mi historia ni de dónde soy, y el respetuosamente nunca lo preguntó, pero de a poco fui contándole algunas cosas, y hace unas noches, mientras cenaba, le dije que estaba buscando trabajo.
Ayer en la tarde, mientras me tomaba un café, me dijo que una vecina suya, una señora mayor que vive sola, está buscando una mujer que le haga compañía algunas horas al día, para prepararle y servirle la comida, y hacer las compras, sí me interesa, podría ir con él y me la presentaría.
Lo pensé tan solo un momento, era una forma de ganar unos pesos, y que no fuera un trabajo formal, ya luego decidiría qué hacer con mi vida.
Julio me dio la dirección de su casa, y hoy, me presenté allí a las diez de la mañana, antes de que Julio se fuera para el bar.
Me presentó a la señora Elvira, de alrededor de ochenta años, camina con un bastón, pero iba muy bien arreglada.
Entramos a su casa, me hizo varias preguntas, y luego le preguntó a Julio, si podía quedarse tranquila, supongo que queriendo preguntarle, si podía confiar en mí, Julio tan solo me conocía del bar, pero le dijo a Elvira, que iba a estar bien cuidada conmigo, y que seguramente, conversaríamos mucho.
Elvira me contó lo que ella necesitaba, que le hiciera las compras, algún trámite y le preparara la comida, de la limpieza se ocupaba otra mujer que venía día por medio.
Me quedé sorprendida cuando me dijo lo que me iba a pagar, no era un sueldo común de un acompañante, era bastante más que eso.
Si aceptaba el trabajo, me dijo que mi horario sería, desde las doce del mediodía, hasta las seis o siete de la tarde, y si así lo deseaba, podía almorzar y cenar con ella.
Por supuesto le dije que aceptaba, y al día siguiente comenzaría a trabajar.
17 de septiembre de 2017 - Elvira
Elvira parece una mujer seria y recta, pero tan solo los primeros días, luego me di cuenta que lo que más falta le hace, era hablar con alguien, poco a poco se fue soltando, y me cuenta muchas cosas de su vida.
Me esmero por hacerlo todo bien, por hacerla sentir cómoda y cuidada, y me ocupo de algunas otras cosas que no están en nuestro acuerdo, pero que no tengo problemas en hacer.
11 de octubre de 2017 – Abriéndome!
Fueron pasando las semanas y en una de nuestras tantas conversaciones, le terminé contando mi vida, lo que hice, y cómo me siento.
Esta tarde mientras le cebaba unos mates, Elvira me preguntó:
-¿Puedo decirte algo? No soy quién para dar consejos, pero quizás te diría que volvieras a analizar tu decisión. Has cometido un error, un error que suelen cometer muchos hombres y mujeres casados o en pareja, se dio la oportunidad y no supiste como, no pudiste o no quisiste detenerlo. Por lo que me cuentas, sigues enamorada de tu esposo, ¿crees que él ya haya dejado de amarte? ¿Crees que no pueda entender tus razones y perdonarte? Entiendo perfectamente que no sea una situación fácil de abordar, pero si el amor verdadero sigue existiendo entre ustedes, creo que es algo que se puede solucionar.
Yo le contesté:
-Creo que no será tan fácil, cuando llegué a Rosario, me sentía tan mal, tan poca cosa, tan sucia, y perdón que te lo diga con todas las letras, tan puta y tan perdida, que me entregué a varios hombres más, ni siquiera me preguntes como se llamaban, y lógicamente, no disfruté nada de todo eso.
Le estaba contando, con lágrima en los ojos, algo que me avergonzaba, pero sentía que ella podía entenderme.
-Esa creo que fue una forma de castigarte, de flagelarte por tu error, sos una chica joven, bonita y supongo que instruida, no permitas que la vida te atropelle de esa manera, tienes mucho para dar, y estoy segura que en algún momento podrás verlo a la cara, hoy son todas suposiciones, pero si se da esa ocasión, te enfrentarás frente a frente con la verdad, la tuya y la de los sentimientos de tu esposo. No creas que yo tengo la verdad, tan solo me permití decirte esto, para que quizás puedas ver las cosas de otra forma, no solo desde la culpa, la culpa mata, pero el arrepentimiento sincero, da esperanzas, al menos es así como yo lo entiendo. Los grandes amores, los sinceros, los amores verdaderamente profundos, son capaces de muchas cosas, incluso de perdonar los errores.
-No sé si él podrá perdonarme Elvira, fue una traición inesperada, ni tan solo habíamos tenido nunca algún tipo de discusiones, sé que le rompí el corazón, y estoy segura de que me debe odiar y no querrá verme nunca más.
-Piénsalo hija, los verdaderos amores, suelen ocurrir tan solo una vez en la vida, y es una pena dejarlos pasar, si no lo enfrentas, nunca sabrás lo que pueda llegar a pasar, puede que no quiera verte nunca más, pero también puede ser que te perdone, pero eso solo lo sabrás, el día que estén frente a frente!
Me despedí de ella con un abrazo, cada vez me siento mejor cuando hablábamos, siempre la escucho, tratando de hacerme ver las cosas de manera diferente.
15 de octubre – Nueva casa
Por un conocido de Elvira, encontré un pequeño departamento amueblado a pocas cuadras de su casa a buen precio por mes, y hoy mismo he dejado el hostel, esta es mi primera noche en mi nueva casa, aquí estaré sola y supongo que extrañaré el movimiento y la gente del hostel.
20 de octubre de 2017 – Volviendo a flotar
Como tantas noches, antes de volver a casa, paso por el bar de Julio, y siempre me espera con algo para comer, hacía tiempo que ya no le pedía la carta, ceno lo que él mismo prepara.
Julio también se ha hecho muy importante en mi vida, en mi peor momento fue un gran apoyo, aunque no fue tal, sus palabras de aquella noche fueron como un cachetazo que me hicieron despertar, buscando frenar mi caída libre.
Se paró frente a mí, me miró a los ojos y me dijo, “Lorena, no desperdicies tu vida viviendo de esta forma, ya no te castigues, la vida siempre da segundas oportunidades, tan solo tenés que estar atenta, sos muy joven aún y te queda mucho camino por recorrer, no te dejes vencer, no te dejes caer”
Le agradecí sus palabras, y a partir de allí, fue diciéndole a cada moscardón que se me acercaba, qué era su sobrina, y que me debían respeto.
Aunque han pasado muchos meses, sigo pensando en él, sigo deseando que sea feliz, que lo haya podido superar y sea feliz, es todo cuánto me importa.
Cómo te amo mi cielo!
19 de noviembre de 2017 – Siempre en mi corazón, también en mi piel
Sé perfectamente que nunca más voy a amar a alguien como lo amo a él, que siempre lo llevaré en mi corazón, que aunque ya no vuelva a verlo, él será el hombre de mi vida, el único al que he amado y amo con todo mi corazón.
Lo vengo pensando y hoy me he decidido, sábado salí a caminar, buscando algún salón de tatuajes, pero que quien tatúe sea una mujer, ya no quiero que otro hombre toque mi cuerpo.
Quiero tatuarme en el pecho, entre mis tetas, sobre mi corazón, las cuatro letras de su nombre, llevarlo en mi piel toda la vida, cómo lo llevo en el corazón.
Encontré una tatuadora, le expliqué lo que quiero, y ella misma hizo varios diseños con diferentes tipos de letras, me decidí por uno en el que la M, la E, la M y la S se entremezclan, quedando algo parecido a un símbolo Celta.
Le pedí que me lo tatuara en el pecho, y hoy mismo lo hizo.
23 de noviembre de 2017 – Mas tatuajes!
Hoy volví a la casa de tatuajes y le pedí que me tatuara en un tobillo, con la misma tipografía, una fecha, el catorce de octubre de dos mil doce, el comienzo de nuestra relación y en el otro tobillo, doce de mayo de dos mil quince, la fecha en que nos habíamos casado.
Te llevaré en mi piel para siempre.
29 de noviembre de 2017 – Un año ya! Un año ya de la mayor estupidez de mi vida!
Hoy fue un día fue muy triste para mí, lloré todo el día, incluso en casa de Elvira y fue ella quien se ocupó de mí, en vez de ocuparme yo de ella.
Solo hablar con ella me tranquilizó, incluso me fui de su casa cerca de las diez de la noche, me vine a llorar mi tristeza a la cama de este pequeño monoambiente que se ha convertido en mi casa, una casa vacía de todo, pero sobretodo de su presencia.
Como te amo amor mío! Te amo pero tengo que dejarte ir, merecés ser feliz!
Ya no puedo más!
Gabriel
Luego de lo escrito al cumplirse un año de lo que había ocurrido, de que se fuera de su casa y de su vida, hubo unos meses en que no hubo ninguna publicación, pero volvieron a fines de junio del año siguiente.
28 de junio de 2018 – Una nueva perspectiva
Cada vez que hablo con mi madre, sigo sin decirle dónde estoy, ya que siempre me dice que mi amado la llama para ver cómo anda, aunque nunca le pregunta por mí.
Mi madre no anda muy bien de salud, y sabiendo su situación económica de docente jubilada, todos los meses le envío algo de dinero, no es mucho, pero le mando lo que yo no necesito para el mes.
Sigo yendo cada noche al bar de Julio, ya es una costumbre, siempre me recibe con una sonrisa, y desde hace un tiempo, me dice que me ve mejor, que si mi vida de a poco se va reacomodando, él se siente bien.
Cada conversación que tengo con Elvira, me deja pensando, como si saliera del psicólogo, y de a poco fue logrando que pueda ver las cosas de otra forma.
Esta tarde, hablábamos de mi vida con Manuel, cuando me dijo algo que me dejó pensando.
En alguna de las conversaciones con tu madre, ¿te ha dicho si tu esposo habló de divorciarse de ti divorciarse de ti?
Mi madre nunca me lo ha dicho, pero me quedé con la duda y hace una hora la llamé por teléfono para preguntárselo.
Le pedí que me dijera la verdad, que necesitaba saberlo, pero me dijo que mi esposo nunca ha hablado con ella del divorcio.
¿Acaso aún sigue enamorado de mí? ¿Estará esperando que vuelva?
No me extrañaría de él, siempre supe lo que me ama, y si así fuera, eso no me hace sentir bien, sería un egoísmo de mi parte que aún siga esperándome, no merezco su amor, y Dios quiera que haya podido olvidarme y seguir adelante con su vida.
13 de julio de 2018 – Volver! ¿Cómo se hace para volver?
Vuelvo a Buenos Aires, pero no vuelvo a mi vida, eso claramente es imposible!
Mi madre me llamó ayer por teléfono, me contó que había ido al médico por una dolencia que no cesaba y que la tienen que operar de cálculos renales la semana que viene.
Si bien nunca me he llevado del todo bien con mi madre, no puedo dejarla sola en este momento, la única familia que tiene es su hermana mayor, pero por su edad, no puede ocuparse de ella.
Hoy lo hablé con Elvira, y decidí volver a Buenos Aires unos días después, para cuidar a mi madre luego de la operación.
Fui a la terminal y saqué un pasaje para el quince de julio, nunca he estado tan nerviosa, volver a Buenos Aires me significan muchas cosas, estar a pocas cuadras de la que fuera nuestra casa y a pocos minutos de la clínica de Manuel.
¿Tendré el coraje de verlo cara a cara? ¿Me debe estar odiando? ¿Habrá conocido a otra mujer y se habrá olvidado de mí?
Eso es todo cuanto espero, que su vida siga siendo una buena vida después de lo que yo le hice.
15 de julio de 2018 – Más nerviosa imposible!
Llegué a Buenos Aires esta tarde a las cuatro y cuarto, al bajar del colectivo no pude evitar las lágrimas.
Tomé el subte y luego un colectivo hasta la casa de mi madre, cuando toqué el timbre, mi madre miró por la ventana antes de abrir, y segundos después, abrió la puerta entre lágrimas, me abrazó como creo nunca lo había hecho, y yo por supuesto también la abracé llorando.
Estuvimos así por unos minutos, sin decirnos nada, tan solo abrazadas y llorando.
Cuando pudimos calmarnos, me contó todo sobre su salud y yo le terminé contando que estaba viviendo en Rosario y que también allí estaba trabajando.
Hablamos por un par de horas, hasta la hora de la cena.
Creo que por primera vez, me sentía unida a mi madre, las dos comprendimos el tiempo que habíamos perdido en tantos años de distancias incomprensibles.
La operación, será el dentro de dos días, y si todo sale como está previsto, a más tardar en una semana, ya estará bien.
No puedo poner en palabras todo lo que estoy sintiendo en estos momentos, recostada en la que fuera mi cama, con mi notebook sobre mis piernas, escribiendo esto, y pensando si podré ver a Manuel o no tendré el valor de hacerlo.
16 de julio de 2018 – Volver a verlo!
Hoy en la mañana, mientras desayunaba con mamá, decidí ir hasta la clínica de Manuel, a la hora en que suele irse, no tendría el coraje de entrar y preguntar por él, no podría enfrentar a nadie que supiera lo que le había hecho.
Antes de las cuatro de la tarde, me paré en la vereda de enfrente a la clínica, aunque medio escondida tras un árbol a cierta distancia de la entrada.
Estuve bastante tiempo allí parada, varias personas entraron y salieron, no veía el auto de Manuel en la cuadra, y en ese momento pensé si estaría en la clínica.
Habían pasado unos minutos de las cuatro y media de la tarde, cuando vi salir a un hombre de pelo largo y barba también muy larga, raro en estos tiempos, hablando con una mujer de unos sesenta años, aunque a la distancia que me encontraba no podía reconocer muy bien sus caras.
Conversaron un momento en la vereda de la clínica y luego se despidieron con un beso, la mujer alejándose de mí, y el hombre en dirección a donde yo me encontraba.
Hicieron falta tan solo unos pasos para darme cuenta de que era Manuel, mi amado Manu, el corazón quiso salírseme del pecho, caminaba cansinamente, con su mochila colgada, mirando hacia abajo y con la tristeza en su rostro.
Nos separaban unos treinta o cuarenta metros, no miró en mi dirección, lo vi caminar como desolado y no pude evitar las lágrimas, sin dudas estaba así por mi culpa, era yo la responsable de esa tristeza, de esa desazón.
Lloré desconsoladamente, hubiera querido tener el coraje de cruzar esa calle, de caminar esos metros, de acercarme a él, pero no pude, le había roto el corazón, lo había traicionado haciéndolo sufrir y sentí que no tenía el derecho de volver a aparecerme en su vida.
Lo seguí con la mirada hasta que en la esquina, tomó la calle transversal y caminó media cuadra hasta el auto, se subió y un momento después salió, pasó a unos metros de mí, pero sin mirar hacia donde yo estaba.
Volví a casa sin poder parar de llorar, hubiera querido verlo entero, verlo sonreír, incluso hubiera preferido verlo abrazar a otra mujer que lo haga feliz.
Al entrar mi madre ya se dio cuenta que no me había ido bien y me abrazó. Lloré amargamente abrazada a ella por un buen rato.
Decidí en ese momento, que no volvería a intentar verlo, ya le había hecho mucho daño.
18 de julio de 2018 – Pensando en volver a huir
La operación de mi madre salió muy bien, todo como estaba previsto, ya volvió a su casa y yo me quedaré unos días más, hasta que esté recuperada, luego de eso me volveré a Rosario, no sé si definitivamente o por algún tiempo, nada tengo en claro en mi vida en este momento.
No puedo sacar de mi cabeza la imagen de mi amado Manuel envuelto en esa tristeza, no me lo perdonaré nunca!
26 de julio de 2018 – Volver a mi exilio
Mi madre ya está recuperada y me vuelvo a Rosario, ya tengo pasaje para mañana al mediodía.
Mi madre me insiste a cada momento que no me vaya, que me quede con ella, que no esté sola, pero no puedo seguir aquí, el solo saber que quizás un día de estos Manuel pase a visitarla y me encuentre allí, me hace sentir la peor de todas, no puedo ni siquiera pensar en volver a estar frente a él, no puedo enfrentarlo, lo sigo amando como el primer día, pero tengo que dejarlo ir.
30 de julio de 2018 – Rosario, aquí me tenés nuevamente!
Durante todo el viaje me la pasé llorando, llorando por Manuel, llorando por mi vida, por mi presente y por mi incierto futuro.
Volví anteayer a casa de Elvira, me recibió con un abrazo muy cariñoso, hablamos durante horas, contándole de mi madre y de lo que había pasado con Manuel, que no había tenido la valentía de enfrentarlo.
Sé que me costará mucho sacar esa imagen de mi cabeza, verlo así me volvió a tirar para abajo, hubiera preferido mil veces verlo feliz, habiendo superado lo que yo le había hecho, nunca me lo perdonaré!
Te sigo amando vida mía! Pero te he arruinado la vida.
29 de noviembre de 2018 – Dos años ya!
El día de hoy no ha sido ni más ni menos triste que el resto de los días de mi vida, desde hace ya dos años, desde ese maldito día en que me dejé llevar por mi estupidez arruinando la maravillosa vida que tenía junto a mi amado Manuel, el que fue, es y será, el único hombre en mi corazón, hasta mi último suspiro, el ser humano más hermoso que he conocido.
Perdón amor mío, perdón por arruinarte la vida de esa forma, jamás me lo perdonaré!
Daría mi vida si eso sirviera para que vuelvas a sonreír.
Gabriel
Volvieron a pasar varios meses sin escritos de Lorena en su blog, sin dudas no la estaba pasando bien, supongo que por la culpa que sentía por lo hecho y por las consecuencias que eso había tenido en su vida y en la de Manuel.
19 de agosto de 2019 – Ya ni ganas de escribir me quedan…
Llego por las noches ya cansada a la cama, cansada de esta vida, creo que lo único que me mantiene en pie, es pensar que algún día podré ver feliz a Manuel, no me importa con quien, tan solo necesito que vuelva a ser feliz, es la única razón por la que me levanto cada mañana.
En cada llamada a mi madre, se me vienen un montón de cosas a la cabeza, siempre insistiéndome en que vuelva, que no esté sola aquí, y en muchas de ellas, me cuenta que ha visto o ha hablado con Manuel, y alguna vez que le he preguntado, me ha dicho que lo sigue viendo triste y con la mirada apagada.
En este tiempo, en tantas conversaciones con Elvira, me ha contado muchas cosas de su vida, en otro momento, estoy segura que me hubiera puesto a escribir sobre sus vivencias, por demás interesantes, pero no logro sacar de mi cabeza todo lo que ha pasado y las consecuencias en mi vida y en la de Manuel, ya ni ponerme a escribir puedo.
5 de noviembre de 2019 – Volver a Buenos Aires! Mi madre me necesita!
Esta tarde me ha llamado mi madre, ha tenido un accidente, una caída en la escalera del banco y está internada, se ha roto la cadera y el fémur, la tendrán que operar y seguramente ponerle una prótesis.
Estaba aún en casa de Elvira cuando llamó, que inmediatamente me dijo que me fuera lo antes posible, en ese mismo momento y desde su casa, compré un pasaje a Buenos Aires para esta misma noche, en una hora estaré subiendo al colectivo para volver a Buenos Aires, me preocupa la salud de mamá, pero lógicamente ya estoy muy nerviosa.
6 de noviembre de 2019 – Otra vez en Buenos Aires!
Durante todo el viaje no pegué un ojo, y no pude dejar de pensar, que si la situación fuera diferente, uno de los mejores cirujanos, si no el mejor del país, estaría por operar a mamá, pero las cosas, por mi culpa, son muy diferentes.
De la terminal de Retiro, me fui en un taxi directamente a la clínica donde mi madre está internada, a un par de cuadras, me senté a tomar un café en una estación de servicio, aún era la madrugada y seguramente no podría verla hasta más tarde.
Mientras hago tiempo, aprovecho para escribir un poco aquí, para que el tiempo pase.
Ya son las ocho y media de la mañana, me voy a ver a mi madre.
7 de noviembre de 2019 – Tomar coraje! El que haga falta!
Son casi las dos de la mañana, llevo casi dos días sin dormir y en este momento estoy tan nerviosa que no consigo conciliar el sueño.
Recién a las nueve de la mañana de ayer me dejaron ver a mamá, pero hablar con el médico de guardia me dejó muy preocupada, casi como en secreto, me dijo que el cirujano en jefe de la clínica, estaba de vacaciones fuera del país, y el médico que había quedado en su lugar, a su entender, no tenía la experiencia suficiente para las operaciones que necesitaba mamá.
Lo hablé con ella, preguntándole si podíamos ir a otra clínica por su cobertura médica, me dijo que no sabía, y esa misma mañana, fui a su obra social a averiguarlo.
Me dijeron que no tenían en la ciudad otra clínica capaz de hacer esa operación, que la única opción era trasladarla a Mar del Plata, o hacerlo en alguna clínica privada, pero que la obra social no cubriría los gastos de la operación, tan solo pagarían la prótesis.
Salí llorando de allí, y fue en ese momento que comencé a pensar en ir a ver a Manuel, sabía perfectamente que todo podría salir mal, que al verme todo se complicara, pero por mamá seré capaz de hacerlo.
Volví a la clínica y lo hablé con ella, me dijo que todo el tiempo pensó en Manuel, pero que no se atrevía a pedírselo, y menos aún, pedirme a mí que fuera a verlo.
Me despedí de ella y me vine a casa, no puedo dejar de pensar en eso, en lo que puede pasar. El corazón no me para y mis nervios están de punta.
8 de noviembre de 2019 – Tomando coraje!
No sé a qué hora me quedé dormida, pero me desperté sobresaltada a las nueve de la mañana, me di un baño, me tomé tan solo un café y salí para la clínica.
Al llegar a la habitación de mamá, el médico estaba con ella, diciéndole algo respecto de la operación, sabiendo lo que me había dicho el médico de guardia el día anterior, yo no estaba muy convencida de que la opere, y fue en ese mismo momento, que decidí ir a ver a Manuel hoy mismo, y que sea lo que Dios quiera.
Cuando el médico se fue, lo hablé con mamá, le dije que juntaría valor e iría a verlo a la que fuera nuestra casa, no sabía si aún seguía sin trabajar los viernes, iría cerca de las siete de la tarde, si trabajaba, a esa hora estaría seguramente.
A eso de las tres de la tarde, volví a casa, creo que más nerviosa que nunca en mi vida, me di un baño y me cambié. Nada especial, ropa corriente, la de todos los días y sin maquillaje.
Son las cinco de la tarde y ya estoy preparada, para poder calmarme, decidí ir caminando hasta su casa.
No sé lo que pueda pasar cuando me vea, por supuesto se va a sorprender, solo espero que pueda escucharme, primero la salud de mamá, es lo más importante, luego, si así se dan las cosas, que me eche de su vida, que me insulte, que me desprecie, que me ignore, sé que todo eso lo tengo merecido, y si así resulta, aceptaré cada cosa que diga o haga.
Soy plenamente consciente de que este día, será una bisagra en mi vida, volver a verlo no será nada fácil.
Estimado blog, si ya no vuelvo a escribir, espero entiendas los motivos.
Qué Dios me ayude!
Gabriel
Hasta aquí lo escrito por Lorena en ese blog, los hechos que han ocurrido después de ese ocho de noviembre, me los ha contado Manuel, como siempre, con lujo de detalles y serán plasmados en el siguiente capítulo.
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- Relato #200857— title-regex: contiguous parts (28 -> 29)
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