En el show de La Mala
Alberto está roto y necesita alivio, y tú estás ahí, dispuesta a ayudar. Entre tragos y confesiones, la línea entre amistad y deseo se desdibuja en su sofá. ¿Podrás negarte cuando él te pide que lo hagas sentir mejor?
Esto me sucedió el año pasado, exactamente el 28 de octubre del 2023, el día en que se presentó Mala Rodriguez en el pub "El Huevo" ubicado en Valparaíso.
Unas semanas antes me enteré por un aviso en la radio que Mala Rodriguez iba a presentar un show en Valparaíso, lo cual me interesó, ya que me gusta su música y hace tiempo tenía ganas de ir a verla en vivo.
A mi marido le gusta, al menos la encuentra guapa, pero más allá de eso no le interesa, ya que no le gusta la música que ella hace y no le gustan las multitudes que seguramente se iban a formar en el pub, razón por la cual no estaba muy interesado en ir, sin embargo estaba dispuesto a acompañarme para que no vaya sola.
Grande fue la alegría de mi marido cuando supo que una pareja de amigos que tenemos (Alberto y Gloria) querían ir, de esa forma el podría zafar de pasar el mal rato y yo podría ir con ellos, así que en eso quedamos, finalmente iríamos los tres: Gloria, Alberto y yo.
Durante las siguientes semanas nos pusimos de acuerdo y quedamos en que ese día yo los encontraría a ambos en la entrada del local.
Llegó el día, estaba dispuesta a pasarlo bien con Gloria y Alberto para bailar y cantar las canciones de la Mala así que antes de salir me arreglé bien para estar cómoda con unas calzas deportivas, zapatillas, una polera delgada, ropa cómoda en resumen, nada elegante ni extravagante.
Fui la primera en llegar de los tres, estuve esperando unos minutos cuando aparece Alberto, pero venía solo y con un dejo de tristeza, le pregunté por Gloria y me dijo que habían discutido y estaban distanciados desde hace unos días, de hecho ella se había ido de la casa que compartían.
Me entristeció un poco porque realmente me gustaba verlos juntos, pero nada que hacer, le agradecí a Alberto por haber llegado y entramos al pub, con la idea de que al menos la presentación de la Mala le subiera el ánimo.
Estuvimos allí bailando y tomando algo, el alcohol le quitó la tristeza y pudo disfrutar del show, así que bailamos, cantamos, todo bien, disfrutamos la presentación de la Mala.
Al terminar el show seguimos tomando unos tragos y conversando sobre su situación con Gloria, pero cada vez que le tocaba el tema se entristecía, así que acordamos no mencionar más el tema y distraernos un rato bailando aprovechando que estabamos en El Huevo y la música estaba muy bailable, sumado a los tragos que nos deshinibían, todo bien.
Luego de un rato, ya cansados mientras tomabamos algo sentados, Alberto me dijo que se iba a casa, pero que lo acompañara para seguir conversando lo que me pareció excelente, ya que allí más tranquilos podríamos retomar la conversación sobre su relación con Gloria.
Salimos del pub, tomamos un Uber y nos dirigimos a su casa, allí estuvimos sentados en el sofá tomando unos tragos cuando me habló de su relación con Gloria, me explicó que se sentía triste y entre la conversación me comentó que desde hace semanas ni siquiera tenían relaciones sexuales, que todo iba mal y finalmente ella decidió tomarse un tiempo e irse de la casa que compartían.
Le dije lo que yo pensaba, que ellos hacían buena pareja y que quizás con el tiempo se iban a extrañar mutuamente y estarían juntos nuevamente.
Coincidió conmigo en que podía ser así y entre medio me deslizó nuevamente el tema de la falta de sexo por su parte y que es algo que necesitaba, yo le bromeaba con que eso lo podía suplir con ayuda de su mano y nos reímos, pero el me miró fijamente y seriamente me dijo que el sexo es una necesidad biológica y el necesitaba satisfacerla, pero para eso necesitaba la ayudita de alguna amiga, mientras me miraba y levantaba una ceja.
Yo solo atinaba a reir, pero me percaté que Alberto hablaba en serio, efectivamente Alberto me estaba proponiendo tener sexo, es que realmente lo necesitaba y efectivamente tenía razón, yo coincido plenamente en eso, algo que aprendí hace mucho tiempo atrás: "El sexo es una necesidad biológica totalmente natural".
Y la verdad es que Alberto siempre me ha parecido guapo y ya que estabamos en eso le dije que si, yo lo podría ayudar, ante lo cual colocó su mano sobre mi pierna y comenzó a acariciarme, luego nos besamos y pude sentir como me chupaba y succionaba la lengua mientras nos besabamos y la mano que tenía posada en mi pierna la iba moviedo cada vez más hasta colocarla entre mis piernas y acariciarme por sobre las calzas.
Ya estaba excitada y muy húmeda, me saqué la polera, el me sacó los sostenes y quedaron mis grandes pechos a su plena disposición, los cuales comenzó a besar y lamer mientras yo le desabrochaba los pantalones e intentaba agarrar como pudiera su ya erecto miembro.
Rápidamente Alberto se sacó la polera y se desnudó completamente, yo hice lo mismo, estabamos completamente desnudos sentados en el sofá mientras nos acariciabamos y nuestras lenguas se envolvían mutuamente.
Podía sentir los dedos de Alberto pasear sobre mi vagina y colándose lentamente en su interior a la vez que mi mano agarraba y acariciaba su pene ya totalmente erecto.
De un momento a otro, sin aviso previo, Alberto se puso de pie y me tomó entre sus brazos, yo solo reí y me llevó hasta su dormitorio.
Me recostó suavemente en la cama, el se acostó al lado mío y comenzó a recorrerme con sus manos, me acarició los pechos, me acarició la cintura, metió sus dedos en mi vagina y no parabamos de besarnos.
En todo este tiempo solo habíamos gemido, era mucho el placer que me estaba dando Alberto, lo miré a los ojos y seriamente le pregunté si le haría sentir mejor si teníamos sexo, a lo que sonriendo me dijo que si, acto seguido, me entregué completamente.
Me recosté en la cama boca arriba y le dije literamente "Soy tuya para que te sientas mejor", algo que lo prendió mucho porque inmediatamente se subió encima mía y comenzó a penetrarme mientras me abrazaba fuerte y me besaba los pechos, el cuello, los labios, era exquisito sentirlo todo y su miembro entrando y saliendo de mi vagina una y otra vez, estaba mojadísima disfrutando a mi amigo Alberto.
Finalmente Alberto eyaculó dentro mío mientras nos abrazabamos y nos comíamos a besos, realmente el no había tenido relaciones porque el semen que descargó dentro mío era realmente abundante, tanto que podía sentir como ya rebasaba de mi vagina.
Ya extasiados, el acostado boca arriba y yo a su lado apoyando mi cabeza en su pecho mientras sentía su mano recorriendo mi cuerpo, suena mi teléfono, es mi marido, quería saber cómo lo estábamos pasando, le contesté y le dije en cierta forma la verdad, le dije que Alberto se sintió algo mal, le conté de su ruptura con Gloria y que lo había acompañado a su casa.
Mi marido considerando a Alberto solo como un amigo no sospechó, de hecho me felicitó por ser buena amiga, claro sin saber lo que le ofrecí a Alberto para que se sintiera mejor.
Después de esa llamada me vesti, pedí un Uber, me despedí con un rico beso de Alberto y me fui a casa.
Pasados de unos meses Alberto retomó su relación con Gloria, pero en el intertanto yo acudí frecuentemente a su casa para que pueda satisfacer esa necesidad biológica que tanto gusto me daba ayudarle a satisfacer.
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