Xtories

El marido de mi mejor amiga (3)

Llevan años mirándose en silencio, esperando el momento preciso para cruzar la línea. Esta noche, entre besos desesperados y la promesa de un secreto compartido, la amistad de sus esposas se convierte en el precio de su propia felicidad.

rubita34K vistas8.6· 11 votos

Llegamos a mi calle y bajamos al dúplex que habían dejado mis padres antes de mudarse al país donde vive mi hermano con mis 3 sobrinos. Entramos al jardín, y lo cruzamos besándonos con desespero. Nos metimos en la cocina donde me puso encima de la mesa, separándome las piernas y poniéndose entre ellas agarrándome por detrás y pegándome a él con fuerza, notando su erección pegada a mi braguita mojada, rozándome y provocándome descargas de placer por todo el cuerpo. - Te deseo Paula... Te deseo - me susurró entre besos mientras bajaba los tirantes de mi traje y yo desabrochaba uno a uno sus botones, acariciando cada cm de piel que se dejaba ver.

Jadeábamos entre besos y caricias mientras su camisa caía al suelo y dejaba a la vista ese torso que me volvía loca. Bajé mi boca a besarle un poco mientras lo miraba notando cómo se estremecía debajo de mí. Volví a su boca mientra él dejaba caer mi vestido a la cintura, me acariciaba los pezones, duros, y jugaba con ellos. Lo rodeé con mis piernas atrayéndolo más a mí, moviéndome despacito por su paquete, duro y a punto de estallar el pantalón.

- No puedo aguantar más Paula - me susurró pegándome más a su pecho - te prometo que la siguiente vez será más largo y con más juegos, pero necesito estar dentro de ti ya.

Lo miré sonriendo, bajándole la cremallera y sacando su polla. Carlota no me había mentido, era enorme (unos 23 cms) y gordita (unos 8 cms). Empecé a masturbarle mirándolo y relamiéndome los labios mientras veía su cara de placer y notaba cómo dos dedos se colaban por debajo de mi braguita y me acariciaban el clítoris y los labios. Me arqueé con un gemido, aún pegada a su pecho.

-Paula otro gemido así y me corro antes de tiempo - me dijo moviendo más rápido los dedos.

Separó mi braguita a un lado y empezo a pasar el capullo por mis labios despacito mojándolo con mis jugos, metiéndola poco a poco, sin quitar la mirada de la mía, mientras notaba cada cm entrar en mí.

- Oh Dios Luis - gemí al tenerla toda dentro de mí.

Empezamos a movernos como locos, él metiendo y sacando su polla de mí, yo empujando mis caderas más rápido aún, besándonos entre gemidos y jadeos.

- Dios Paulaaaaa - gime Luis mordiendo mi labio y bombeando más fuerte dentro de mí - me voy a correeer.

Al oírlo siento esos espasmos previos al orgasmo y subiéndome a su oído le susurro: - Córrete Luissss lléname entera que yo también me corroooo. Me embiste más rápido moviendo la mesa entre gemidos cada vez más altos. Me atrae aún más a él y con un arqueo seguido de un grito explota dentro de mí al mismo tiempo que me abandono a mi propio orgasmo.

- Paulaaaaaaaaaaaaaaa diosssssssssss que gustooooooooo!!!!!

Jadeo en su pecho, intentando respirar con normalidad mientras él me acaricia la espalda. - Uff Luis ha sido increíble.

Baja de nuevo a mi boca besándome despacito sacando poco a poco su polla de mí.

- Paula no me puedo creer que haya pasado esto... - me dijo mientras acariciaba mis muslos y me besaba el cuello.

Levanté su cara acariciándole por la mejilla para mirarle - Luis llevo enamorada de ti desde nuestro primer desayuno pero eres el marido de Carlota y esto no está bien...

- Por qué nunca me dijiste nada? Me pasé casi un año esperando ver algo más en ti que una amistad - me decía mientras no dejaba de acariciar mis piernas - cuando me presentaste a Carlota y tú empezaste a salir con todos esos tíos, supe que ya no había nada que hacer y vi la oportunidad de ser feliz aunque no fuera con la mujer que quiero de verdad.

Me apoyé en él suspirando - Nunca te dije nada por miedo, por no querer perder la amistad... Qué vamos a hacer?? - cuando levanté la mirada él volvió a besarme, pero esta vez más despacito, acariciándome con suavidad.

- Vamos a disfrutar este fin de semana los dos juntos vale? Voy a desviar el teléfono de mi casa a mi móvil para no tener que irme y recibir las llamadas aquí, te parece? - me susurró besándome con ganas - así no te dejo sola ni un minuto más del necesario.

No le contesté, sólo seguí besándole mientras nos desnudábamos del todo, quedándome yo en tacones, sabiendo lo que le gustaban a él.

- Tengo hambre, qué te parece si preparo algo para reponer las fuerzas? - me dijo aún en la mesa, él con su mano en mi cintura y yo acariciando su espalda con la yema de mis dedos.

- En la nevera tengo pollo con verduras de hoy, solo hay que calentarlo en el microondas.

Continúa en