Xtories

Mi vecina de al lado

La vecina no solo te mira, te busca. Y cuando la puerta se cierra, las excusas se desvanecen. Esta vez, el vecino no es el único que quiere participar.

Macareno197230K vistas8.6· 13 votos

Desde el dia que me chupó la polla mi vecina, cuando me cruzaba xon ella en las escaleras o estaba en mi casa, me guiñaba un ojo y a veces, en las escaleras me rozaba la polla con su mano.

Sesde que la dejó el marido, se convirtió... como decirlo... en ninfomana, cada dia salian y entraban hombres distintos de su piso y mandaba a su hija a mi casa.

Uno de esos dias que la hija estaba en mi casa, por lamañana, cuando escuchó la puerta de su casa, salió para irse con su madre. Llamó al timbre y yo esperé en la puerta de mi casa hasta que su madre le abriese. Cuando abrió, estaba totalmente desnuda. Sustetasse notaban firmes, con sus aureolas bronceadas y coronadas por dos deliciosos pezones rosados, un vientre plano y un triangulo rubio recortado que dejaba ver los labios de su coño. Despues de saludarme y dejar entrar a su hija, cerró la puerta y yo tambien. De mi mente so seme iba la imagen de mi vecina desnuda.

Esa misma tarde mi hermana llevó a lachiquilla al parque y yo estaba en mi habitación viendo la tele y fumando en la ventana. Mi vecina salió a su balcón en ropa interior y al verme me dijo que fuera a su casa. Cuando llamé al timbre y me abrió la puerta, me invitó a pasar.

.- Te voy a pedir un favor... Comentó mientras buscaba en su bolso.

.- ¿Que necesitas?... Pregunté mientras no dejaba de mirarsu cuerpo.

.- Que me traigas un paquete de tabaco del estanco... Respondió, mientras me daba el dinero... De Fortuna.

.- Vale... Contesté, mientras cogia el dinero... En seguida vuelvo.

Salí y me dirigí al estanco por el tabaco. Cuando volví, llamé al porterillo, me abrió u cuando subí a su piso, la puerta estaba abierta. La cerré al entrar y en el salón estaba mi vecina sentada, aun en ropa interior. Le di el tabaco y me invitó a fumar uno con ella. Me senté a su lado en el sofá y evitaba que se me notara la erección, aunque no podia evitar mirarla.

.- ¿Te gusta lo que ves?... Preguntó picarina.

.- Si... Pude balbucear ante la sorpresa de la pregunta.

.- Despues de lo del otro dia ¿aun estas timido conmigo?... Preguntó mientras colocaba su mano en mi polla.

.- No es eso... Respondí... Es que me ha sorprendido la pregunta.

Coloqué una mano en su muslo y poco a poco a comencé a subir, sin ninguna oposición por su parte. Me aventuré y coloqué la mano en su entrepierna, subiendo y bajando acariciando su coño con la punta de mis dedos. Sin mediar palabra le metí la mano entre sus braguitas, hasta llegar a su coño y jugar con su clitoris, mientras le meria un dedo. Ella me bajó la cremallera del pantalón y sacando mi polla se la metió en la boca, haciendome una deliciosa mamada. La aupé y colocandola de perrito sobre el sofá le quité las braguitas y yo mi pantalón y mis boxer, apunté a su coño clavandole mi polla hasta el fondo. Comencé el bombeo mientras jugaba con sus tetas subiendole el sujetador. Sus pezones se pusieron duros al momento con mis caricias. Cuando noté que me iba a correr, saqué mi polla de su coño y esperando un poco, escupí en su ojete y se la metí por el culo descargando toda mi leche en su interior, mientras jugaba con su coño con mis manos haciendola llegar al orgasmo. Esperé hasta que mi polla se salió sola, ya flaccida por la corrida, vistiendonos, no sin antes besar, lamer chupar y mamar sus deliciosas tetas. Nos sentamos, tomamos unas cervezas y volvió a sacarme la polla para mamarmela y volver a inundar su garganta con mi corrida, aunque menos por la follada anterior.

Nos recompusimos, terminamos las cervezas, y mientras se vestia en su habitación llegó mi hermana con la hija del parque. Nos despedimos y mi hermana y yo nos fuimos a casa. Mi hermana me miraba sonriente.

.- ¿Que pasa?... La interrogué... ¿Por qué e miras así?

.- Por nada... Dojo risueña... Creo que te lo has pasado bien.

.- ¿Celosa?... Le pregunté dandole una cachetada.

.- Yo, ¿Por qué?... Contestó susurrandome en mi oido... A mi me tienes cuando quieres, dormida o despierta.

Cuando me dijo esto, la agarré, la llevé al sofá, mientras acariciaba su culo, la coloqué boca arriba y bajandole los leguins, comencé a comerle el coño, chupando su clitoris y mordisqueandolo, hasta que llegó al orgasmo inundando mi boca con sus jugos.