En casa del tío del box
Sabía que no debías volver a verlo, pero el recuerdo de su cuerpo te consumía. Esta vez, no hay excusas ni prisa; solo tú, él y la promesa de perder el control en su propia casa.
No me pude resistir. Había pasado menos de una semana desde que quedé con el tío del box y la verdad, pensaba que no le volvería a ver. No le dije absolutamente nada.
Me sentía un poco guarra con lo que pasó. Joder, le había comido la polla justo antes de entrar a entrenar y encima, pensándolo fríamente, a un completo desconocido. Pero era cierto que estaba buenísimo. Me ponía lo enorme y cachas que estaba.
Asique ahí estaba, me había puesto una mini, un tanga muy finito de hilo, una camisa con escote y una chaqueta y estaba esperándolo en su portal.
- Puuuff, estás increíble. Vaya escote.
- No empieces.
- Estás para exibir tus tetas.
Casi me había olvidado de su descaro.
- ¿Quieres tomar algo?
- ¿Me quieres emborrachar?
- Solo si eso te hace disfrutar más.
- No empieces.
Sacó una botella de tequila rosa y nos puso a los dos.
- No tiene casi alcohol. No te vas a emborrachar.
- ¿Y qué pretendes conmigo entonces?
- Hoy sí pienso mojarte.
En parte, ya estaba mojada. Con este tío todo iba muy rápido. Me estaba poniendo cachonda sin darme cuenta. Y noté que cada vez se acercaba más a mi hasta dejarme contra la mesa y no tener donde retroceder.
- Muy rápido y directo vas.
Me subió encima de la mesa en un arrebato. Me miró, y puso sus manos en mis piernas y de golpe me las empujó para que las separara del todo. Mi mini se abrió dejando mi tanga totalmente expuesto a él.
- Puuuf, no hace falta ni quitarte nada.
Estaba empezando a estar algo nerviosa, me estaba exponiendo totalmente a él. Aun así estaba justo delante, descarado. Empezó a desabrocharme los botones de mi camisa.
- No las puedes tener escondidas.
Me estaba desnudando por partes, primero me ha subido mi mini, y ahora ha dejado solo mi sujetador delante de él, mientras sus dedos empezaban a recorrer mis tetas. Empezaba a notar que quería algo más.
Se quitó la camiseta delante de mi y puso mis manos sobre sus abdominales y su torso. Si, estaba buenísimo, no hacía falta que me lo recordara así. Sus abdominales acababan en una V que bajaba hasta un sitio que ya había probado y que algo me decía que volvería a probar.
No tardó en bajar sus pantalones mientras estaba sentada en la mesa. Por un instante lo miré y nuestros ojos se cruzaron y ahí noté que me cogía la mano llevándola a algo fálico, medio duro, que palpitaba. Cerré la mano y tenía su polla cogida en apenas unos minutos tras entrar a su piso.
- Esta vez no solo pienso meterla en tu boca.
Estaba empezando a estar más nerviosa mientras se acercaba a mi tanga. Empezó a restregar la punta. Presionaba como si me la metiese y me empezaba a poner perra.
Metió sus dedos entre los hilos de mi tanga echándolo de lado y dejando delante de él mi coñito.
Me miró, dejándome abierta, se cogió una silla, se sentó delante de mi, dejando su polla firme, erecta y apuntándome y me mandó sentarme encima.
Me deslicé, abierta, por la mesa hasta tener mis piernas abiertas alrededor de él, le cogí y lo aguanté mientras me sentaba encima y notaba como me penetraba.
- Aaah, aaaah, estás.
- Así me gusta. ¿Me quieres para ti?
Lo cierto es que hacía tiempo que llevaba queriendo sentarme encima de él y ahora estaba. Lo tenía en mi, dentro, bien metido. Empecé a mover mi cadera hacia atrás y luego de golpe hacia adelante, quería que su polla me diese pequeños golpecitos en el coño mientras estaba dentro. Empecé a restregarme. Note como se empezaba a relajar y como sus ceras empujaban hacia arriba, hacía más dentro de mi.
- No puedo ver tus tetas delante de mi.
Mi sujetador salió volando, dejando mis tetas al aire, le agarré del cuello y de la cabeza y lo acerqué contra mi, metiendo mis tetas en su cara. Quería saltar y a la vez ahogarlo en mis tetas.
Su polla botaba por mi coño recorriendo de pared a pared dándome gusto, sus manos me abrían mi culito y su boca me apretaba las tetas.
Noté como mi respiración se aceleraba, mi cadera cada vez se movía mas rápido, le grité que me cogiera de las tetas y sus manos fueron directas, apretándomelas sin piedad. Mi coño empezaba a salpicar hasta que empecé a gritar.
- Me corro, me corro, me voooooooooooy.
Le dejé la polla mojada, dentro de mi. Hasta que me recuperé y lo vi delante, mirándome fijamente.
- Quiero que chupes.
Me levanté, era incapaz de desobedecerlo. Me puse de pie y me desplomé de rodillas. Su polla estaba mojadisima, blanca y brillante. No esperó, me cogió de la cabeza y me la metió hacia dentro. Enseguida noté ese sabro. No había sido la única en mojarme. Su polla sabía a semen.
Lo empecé a chupar.
Su mano no se separaba de mi cabeza. Me seguía mientras subía y bajaba por su falo. Estaba ya mojado y notaba que lo estaba mojando aun más. Escupía su leche conforme me llenaba y lo volvía a mamar pero en apenas 4-5 mamadas tenía que volver a escupir. Lo notaba muy cachondo y muy lleno.
- ¿Me quieres follar?
Se le pusieron los ojos como platillos volantes. Me la sacó de la boca y empezó a restregarmela por mi cara. Empezó a mancharme de mi baba y de él.
- Quiero ponerte muy guarra y ahora follarte.
Ya lo estaba. No necesitaba más.Me levantó y me llevó a su habitación. Tenía una cama enorme. Me tiró encima de ella boca abajo. Quería ponerme a 4 pero no me dejó, se abalanzó encima, me pego en mi culito, me cogió de la cabeza para empujarme contra la cama, se acomodó y me la metió.
Estaba boca abajo, me estaba ahogando contra su cama mientras notaba como su polla me botaba encima. Entraba sin parar, me recorría, me empujaba. Intentaba levantar mi culito pero sus empujones me hundían más.
Cuando se cansó, se tumbó boca arriba, al lado de mi.
- Súbete y follame.
Me sentía muy guarra. Me senté de cuclillas encima de él, apoyada en sus abdominales y su pecho y me lo metí. Estaba loca por botar encima de él, quería ponerlo cachondo y que se volviese loco. Que no aguantara dentro de mi y que tuviera que explotar.
Estaba bien duro con la mirada clavada en mi coño saltando de arriba abajo.
- ¿Quieres correrte dentro?
- Quiero follarte y cuando esté apunto, me correré en tu boca.
Me dejó de piedra. Caí paralizada encima de él y aprovecho para darme la vuelta y ponerse encima. Me llevo al borde de la cama. Metió sus manos por detrás de mis rodillas.
- Cógeme del cuello. Ahora te voy a follar hasta que te quedes seca.
Me subió encima de él. Estaba en el aire agarrada de su cuello. Él me estaba cogiendo por las rodillas y su polla estaba clavada entre mis piernas. Empezó a moverme, a subirme y a bajarme, metiéndomela. No podía moverme, solo notar sus pollazos. Mis gemidos empezaron a incrementarse. Cada vez que se clavaba en mi, mi boca emitía sonidos de gusto. Se estaba transformando en un animal.
Noté que me apoyo contra la pared y empezó a empotrarme aun más fuerte. No paraba de gritar. No hacía mas que notar como su cadera y su polla me empujaban para mantenerme en el aire. No podía abrir más las piernas, ni de mojarme más. Me estaba corriendo sin darme cuenta.
- Vaya coño mas bueno que tienes. Pedazo de coñito.
Le empecé a prestar atención. Era un animal que lo único que deseaba era partirme en dos. Gritaba a la vez que yo. En las pocas veces que podía mirarlo solo veía sus ojos de cachondo.
- Abre la boca. Abre la boquita. - A pesar de sus peticiones, su cadera no paraba de empotrarme.
Lo gritó aun más fuerte. Ese “abre la boca” se escuchó por toda la casa.
Me deslizó hacia abajo y caí acabando de rodillas delante de él. Noté como me agarró del pelo y me estiró para que le mirara. Su polla se me metió en la boca casi sin empujarme. Entero y durísimo.
- Aaaaaaaaaaaaaah. Aaaaaaaaaaaaaah. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah.
Noté como palpitaba dentro de mi boca. Su semen salió con muchisima fuerza pero supe dirigirlo para que no me diera arcadas. Me quedé su polla dentro hasta que no noté más churros. Estaba muy puta y quise mamarsela pero note como me estiró del pelo para levantarme.
Me puso delante de él. Tenía la boca cerrada delante de él intentando retener todo su semen.
Me miró, estaba muy cachondo, lo notaba en su mirada y sabía que a mi me había dejado bien follada.
- Trágatelo.
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