Xtories

Maya. Masajista nueva. 3.

Mientras su marido cree que está cenando sola, Maya sostiene la conversación por el móvil con una voz tranquila. Pero debajo de esa fachada, su cuerpo traiciona el silencio del jardín con cada embestida y gemido ahogado. El riesgo de ser escuchada no la detiene; al contrario, enciende una pasión que busca romper el matrimonio desde dentro.

MaduroMasajesEllas8.8K vistas9.7· 7 votos

Nota de autor “Es la tercera parte y última de dicha historia, aquí solo pongo una versión reducida, para no agotar las mentes que me indican que son muy largas. Estoy creando un blog en donde pondré las versiones enteras, y como apunte, indicar que os doy las gracias a las personas que leen mis historias, como yo he hecho y sigo haciendo con otras historias que leo de otros autores de dicha página. Indicar que en este relato voy a explicar cómo se debe de penetrar por primera vez un ano, puede que no sea lo que comúnmente se haga, pero a mí, a lo largo de mi vida me ha ido bien y ninguna mujer ha tenido daño o molestia después de hacerlo, por tanto, espero que entiendan por qué hago esta descripción, y como siempre digo, ¿para gustos? Colores. Disfruten si les gusta, y sino no es así, gracias al menos por leerme.”

Maya se colocó como le indique, de lado, mientras ella se acomodaba su cabeza y melena en la almohada de dicha cama. Yo mientras me iba preparando, o mejor dicho, empezaba a untar mis dedos con el gel lubricante para ir haciendo un pequeño masaje circular en su ano. Untaba un poco de gel en la yema de mis dos dedos, corazón e índice e iba esparciendo otro poco de dicho liquido por alrededor de su esfínter, incluso introduciendo un poco los dedos, primero el más delgado, el índice y cuando notaba que ya le entraba hasta la uña, lo sacaba y le daba con el dedo corazón. El porqué de alternar dichos dedos es muy simple, ya que lo que yo iba a meter era precisamente más ancho que mis dos dedos, pero no se puede introducir de golpe los dedos, aunque estén lubricados, porque el esfínter, para quien no lo sepa es un musculo y que se contrae si siente una fuerza superior que le invade, incluso se puede cerrar o contraer tanto que puede incluso hacer herida en la piel si se fuerza, estamos hablando de una parte del cuerpo humano, tanto del hombre como de la mujer que instintivamente se contrae cuando se siente amenazado, así es nuestro cuerpo humano. No quiere decir que la persona que se suele meter constantemente objetos, dedos o penes en dicho orificio no lo tenga ya más que entrenado, pero si os soy sincero, siempre es mejor preparar bien el ano antes de una buena follada, sobre todo para el beneficio de quien es penetrada.

Maya estaba en la gloria con el masaje anal que le estaba dando, con el entrar con tal suavidad por el gel y sobre todo por la delicadeza con que se lo estaba haciendo, incluso ella se masturbaba con sus dedos su coño y clítoris, en su coño a veces se metía dos dedos o se masturbaba con los cuatro, dependiendo de las ganas y placer que estuviera sintiendo. Cuando ya note que su agujero estaba digamos sutilmente “aguantando la entrada de mis dos dedos, no enteramente pero si casi por la mitad” entonces use mi adaptador para introducir gel lubricante por dentro, que es un aplicador convencional y normal, parecido a como si fuera una pluma pero el doble de largo, con la capacidad de introducir más de diez mililitros de sustancia, estilo como si fuera una jeringa, y cuando se lo puse en la entrada de su culo, solo necesite empujarlo un poco y se lo trago casi la mitad, sintiendo ella como le entraba algo frio pero sin ser un helado, ya que el calor interior de su cuerpo contrastaba con el poco frio que tenía dicho líquido. Yo iba empujando el líquido por dentro, así lubricaría mejor la parte interior después de pasar por los dos anillos anales que tenemos todo ser humano en nuestra cavidad, y entonces solté todo el lubricante en su interior. Tras sacar dicho aplicador de su culo, lo limpie para que no hubiera restos de nada, y digo nada a lo que suele haber dentro de dicho habitáculo humano.

Tras untar mis cuatro dedos de mi mano de gel, fui introduciendo poco a poco, cada uno de ellos. Cuatro. Si. Ya que mi grosor son los cuatro dedos juntos, y no exagero cuando digo esto, ya que yo sé lo que tengo de grosor. Fui haciendo círculos con mis dedos mientras intentaba que su culo se los tragará, hasta que note que incluso le empezaba a molestar, por tanto, los saque y yo sentándome de rodillas al lado de su culo, unte de lubricante toda mi polla, y digo toda, porque no solo hay que poner gel en el capullo, también se mete el resto del tronco, por tanto, todo lo que este lubricado será mejor para entrar, y no pondrá ninguna resistencia.

Ella empezó a jadear.

Apunte mi capullo a su agujero.

Empecé a meter sin que la tuviera poco dura, es más, para una buena penetración el pene tiene que estar duro, así que, aquí me mentalice para que mi excitación estuviera lo más alta posible y entonces mientras entraba en su ano, sentía toda la presión que se siente normalmente, y no paré de empujar hasta dejar la mitad dentro. Me quedé quieto, ya que Maya necesitaba sentirse penetrada y relajar su contraído esfínter, por lo que la ayudé masturbando su clítoris enérgicamente hasta que ella mirándome me dio a entender que ya se sentía muy bien con mi polla dentro. Realice un movimiento lento de entrar y salir, para que se fuera adaptando a mi pene y cuando ya note que empezaba a jadear supe que le estaba gustando demasiado, por lo que acelere poco a poco mi entrada en su ojete, que no era virgen ya de una polla gorda.

La posición no es que sea muy buena para una persona que no está acostumbrada a follar culos de esa manera, no hay que indicar que hay miles de posturas para hacerlo, solo tienen que ver los videos de internet que, por cierto, no son vírgenes, más bien son profesionales del sexo y están más que acostumbradas dichas personas a tener esas relaciones, pero en este caso digamos que esta mujer casada si era virgen, aunque se hubiera metido juguetes sexuales, no era lo mismo que un pene de verdad. O al menos, desde hace muchos años que no se lo metían, ya que luego me dijo ella que en su juventud había probado a que la follaran su culo y de lo mal que lo hicieron, denegó que volvieran a hacerlo en el futuro. Conmigo lo hizo porque en ningún momento sintió molestia o dolor, por eso continuo hasta que con mis dedos en su clítoris tuvo un nuevo orgasmo. Ella pensó que se cagaba, literalmente por lo que me dio a entender que se la sacara, pero no lo hacía, realmente estaba teniendo esa sensación que es el principio de un orgasmo anal, por lo que yo seguí follando lentamente hasta que se corrió por su coño.

Entonces se sacó ella mi polla de su culo, completamente lubricado y sin un ápice de posibles heces, y me tumbo en la cama, en pleno jardín. Se sentó encima mía. Con su melena suelta me miro con cara de vicio. Quería meterse mi polla en su coño, pero le dije que no, ya que había que limpiarla por posibles infecciones de restos de su ano, y entonces no lo dudó ni un solo instante. Apunto mi capullo a su esfínter. Se echó hacia atrás de ella y se la fue tragando, ahora incluso mejor que antes. Todo estaba lubricado. Ella estaba relajada y cuando se echó del todo para atrás, se tragó de nuevo media polla. Se puso a horcajadas y abriendo sus piernas me hizo ver como su culo se tragó el resto de mi polla. Mi sensación es como cuando me cabalga una mujer por su coño, pero en este caso y en la postura que estaba ella, sentía como sus dos anillos anales oprimían toda mi polla. Entonces no se cortó ni un pelo, me empezó a cabalgar, de lento a rápido, tan rápido que subía y bajaba por mi pene hasta que le dije que estaba a punto de correrme. Acelero más la cabalgada anal que me estaba metiendo. Yo sentía como me hacia una verdadera paja con su culo. Sus tetas bailaban y eso que no las tenía colgando pese a su edad y a su corpulencia, pero si se movían al son de las subidas y bajadas que hacía.

Su coño chapoteaba de tal manera que creo que ella volvió a tener otros orgasmos, pero no quería parar por sentir lo que estaba sintiendo dentro de su culo y cuando no aguante mucho más, porque la verdad es que me estaba dando demasiado placer como para aguantarme la corrida, agarre de sus caderas su cuerpo y la deje sentada totalmente encima de mí. Solté chorros, no sé cuántos seria, pero yo si sentí que me descargaba el interior de mis testículos dentro de su recto, y cuando ya no aguanté más sujetando su cadera, la solté y ella se acercó a mi boca, jadeando, sudando, como yo también lo estaba. Me beso metiendo su lengua hasta casi la campanilla y con dicho gesto, su cuerpo se estiro un poco hacia mí y mi polla salió de ella. Notaba que la brisa que había en el jardín acariciaba mi polla, estaba claro que ese culo ya no tenía mi presencia en su interior.

Solo pude escuchar:

— Gracias José. De verdad, gracias. No me molesta nada mi culo. No me duele nada. Incluso ahora te dejaría que me pusieras en la postura que quisieras y me rompieras el culo, pero sé que tu polla acaba de explotar dentro y al menos en un rato no se pondrá dura, y te repito, tu culo es para ti, es todo tuyo, lo puedes follar cuando quieras, porque ningún hombre y digo ninguno va a meter nada en mi culo, solo tú. Ahora entiendo porque tienes tantas clientas, si las tratas solo como me has tratado a mí, es normal que tengas la clientela que tienes.

Se tumbó encima mía, no a un lado u otro, sino encima mía.

Nos quedamos un buen rato, casi viendo como anochecía en ese jardín, supongo que de su culo saldría mi semen en algún momento, junto con parte del lubricante que le había metido, mezclándose incluso con los jugos que salían de su coño, porque estaba claro que ella se había corrido varias veces, pero digamos que cuando te corres dentro del culo de una mujer (en mi caso, no sé cómo será dentro del culo de un hombre) te sientes en la gloria, aunque yo también lo siento de igual manera cuando me corro dentro de la vagina de una mujer, y por eso, ni ella ni yo podíamos movernos, tampoco queríamos, solo deseábamos estar reposando tanto esfuerzo que habíamos tenido.

Así estuvimos un buen rato, hasta que se quedó en plena noche, con los cuerpos desnudos, tumbados, y sin decirnos nada, solo oyendo nuestras respiraciones, besándonos de vez en cuando, suavemente. Parecíamos una pareja de verdad solo que, en este caso, yo no tengo pareja y ella, la tenía a muchos kilómetros de distancia. Y cosas que tiene la vida, yo pensé que daría morbo follar a esta mujer mientras le llama su marido, que sin saber en los cuernos que le estaba metiendo en ese momento, seria incluso algo morboso experimentar, por eso le dije que si su marido no la llamaba para saber cómo estaba, y ella me dijo que realmente cuando su marido se va de viaje, solo hablan por la noche, como a eso de las diez de la noche para charlar de cómo le habían ido el día a cada uno y darse el beso de buenas noches, y le propuse que folláramos mientras hablaba con su marido.

Digamos que dicha escena yo la he hecho muchas veces y hay que estar muy callados y no hacer ningún ruido, es morboso no solo para mí, sino para la mujer que llama y habla normalmente, evitando que su pareja sepa realmente que está haciendo en ese momento, por lo que Maya me dijo que si nos dábamos un chapuzón en la piscina, ella tras esperar a que fueran las diez, podríamos hacerlo, ya que siempre había tenido esa fantasía que nunca había cumplido, por lo que como nos quedaba aún una media hora para esa hora, nos dimos ese chapuzón relajadamente.

Tras ese maravilloso baño en su piscina, que realmente era grande, incluso pudimos nadar unos cuantos largos para ejercitar más nuestro cuerpo, pues llego a decirme que donde podríamos hacer ese polvo silencioso mientras hablaba con su marido y así sintiendo como era ser infiel en directo. Yo le dije varios sitios, ya fuera en la cocina, típico sitio para empotrar a una mujer por detrás mientras habla con su pareja por el móvil, también teníamos otros sitios como en el sofá, mientras ella me cabalgaba lentamente y yo le podía tocar tanto sus pezones como su clítoris, podríamos hacerlo sentada ella en una hamaca o en la cama del bungaló mientras yo estaba de pie y me hacia una mamada (que aquí la mujer tiene que hacer poco o nada de ruido con su boca, pero que incluso es algo morboso para ellas, porque el evitar cualquier sonido de su boca que no sea de una conversación y mientras tragar y mamar la polla es algo complicado, a no ser que le dijera que estaba cenando en ese mismo momento, cosas que nunca son ciertas, jajaja, lo sé por propia experiencia), también teníamos la posibilidad de estar ella a cuatro patas en el jardín, en el césped y yo dándole por su coño o culo, daba igual, pero claro, en esta postura mientras hablas por teléfono no se oye nada, ya que queda algo lejos del micrófono del móvil la penetración y posibles ruidos que se hacen, que incluso es la mejor postura para que no se oiga nada, pero también hay que tener en cuenta los gemidos de la mujer ya que en dicha postura sienten perfectamente cómo les entra y sale, por eso es una de las mejores posturas para las mujeres, pero al decirle a Maya que apenas oiría su cornudo marido lo que estaba haciendo, ella misma me dijo que es morbosa la situación, pero no para que la oyera gemir casi en silencio. Opto por la opción de estar de pie, yo detrás de ella, penetrando su coño o culo, le daba igual, sabía que incluso le gustaría más aún, porque además mis manos podrían tocar sus tetas, sus pezones, y se puso solo de pensarlo, tan cachonda que me dijo que saliéramos de la piscina, y sin secarnos, se fue a por su teléfono y se quedó en mitad del jardín, de pie, me beso mientras marcaba la llamada y entonces yo al notar que se ponía pegado a su oreja su celular, le dije rápidamente, que si quería poner el manos libres, aumentaría más el morbo de la situación y no os podéis imaginar lo silencioso que tiene que ser uno para penetrar desde atrás de la mujer, es más, cuando oí como le saludaba ella en plan cariñoso, solo pude hacer una cosa, ensalivar mis dedos, pasarlos por mi capullo y por su entrada vaginal.

Separé sus cachetes para poder guiarme, que uno no tiene una polla larga como un caballo, tampoco es enana, pero hay que separar un poco los glúteos para poder entrar bien, porque su culo sería perfecto para ser penetrado así, pero yo pensé en dejarlo descansar de la follada anterior, y ahora le tocaba a su cueva, que también echaba de menos una maravillosa penetración. Empuje lentamente hasta notar en mi capullo el calor interno de su coño. Ella hizo un gemido casi imperceptible, pero que su marido si noto y le pregunto qué le pasaba, y ella le dijo que estaba tomando una copa, sola, en el jardín de su casa, echando de menos a su amado marido. Digamos que la conversación que tuvieron durante más de media hora no la voy a poner, aunque la escuche perfectamente, sobre todo cuando ella puso el manos libres y se dedicó a decirle que estaba preparando su cena, por eso de ponerlo así. Yo la follaba lentamente al principio, pero luego aceleré poco a poco, por el simple motivo de que la situación acondicionaba el subir el nivel de penetración.

Maya estaba con esa cara de zorra que toda mujer pone cuando hace algo que le da tanto morbo y excitación que la tiene súper por no decir híper cachonda perdida. Le agarraba de sus tetas con mis manos mientras empujaba cada vez más veloz dentro de su coño. Se oía incluso las cachetadas de mi cuerpo contra su culo, que por cierto, que bien estaba ese culo, redondito, respingón un poco y sobre todo, fortalecido, no era de una persona que lo tuviera muy fuerte, porque no le hacía falta a ella ir al gym para ello, pero si lo tenía bien puesto, creo que es en lo que todos los hombres nos fijamos por la parte de atrás de una mujer, y con ella no solo era quedarse fijo mirándolo, sino tener deseos de tocarlo con las manos, acariciarlo pero yo se lo estaba follando.

Entonces note como ella se estiraba un poco, se agarró a mis manos que las tenía en sus dos preciosas tetas y que debo de indicar que me sobraba teta en cada mano, no le colgaban por la gravedad ni edad, pero estaban bien abultadas, hinchadas por el morbo de ponerle los cuernos en directo a su marido, y encima estar charlando como si no pasará nada, haciendo creer que se estaba aburriendo y echando de menos su presencia, cuando en realidad era todo lo contrario. Pero toda esa mezcla de sensaciones y necesidades hicieron mella en el interior de su cueva del placer, sí. Maya se corrió. En silencio, pero se corrió. Tuvo un fuerte orgasmo. Le temblaban las piernas, las tetas, el culo, incluso su tono de voz cambio mientras se estaba corriendo, casi tuvo que dejar de hablar con su marido mientras tenía el orgasmo, y cuando acabo de correrse se quedó en silencio, mientras yo, mudo detrás de ella, totalmente mudo por mi boca, aunque la tenía abierta para poder respirar mientras la estaba follando, pero sin hacer nada de ruido, cosa que también es complicado realizar, porque cuando uno folla, eso lo saben todos los hombres, nuestra respiración es algo sonora, y hacerla que no suene aumenta la libido de tal manera que la excitación sube mucho más (esto lo tienen que saber las personas casadas o que viven en pareja y que tienen hijos pequeños o ya adolescentes, ese silencio que hay que controlar para poder tener sexo con tu pareja y que no se enteren esas antenas parabólicas que son los hijos), por lo que yo seguía follando su coño aún más rápido.

Había a veces que Maya se giraba un poco su cabeza para besarme en la boca que, para el hombre, al estar detrás no es muy incómodo, pero la mujer tiene que hacer un giro de media espalda y de casi todo su cuello para poder realizar dicha acción besucona, claro que sin escuchar nadie no es morbosa, pero sabiendo que alguien estaba charlando con su esposa por el móvil, pues no os digo como aumentaba incluso más el solo darse un beso, o meter su lengua en mi boca.

Y ya cuando iban a acabar la conversación, porque el marido por lo visto estaba a punto de salir con unos compañeros a tomar una copa (aunque Maya y yo sabíamos que eso no era así, sino que estaba a punto de quedar con la chica o secretaria o alguna amiga para follar) pues ya se empezaron a decir cosas cariñosas de las típicas que quedas bien pero que es casi manual o monótono en una relación de más de diez años, es como palabras de amor que las dices como cuando saludas a una persona conocida, lo haces automático y te sale rápidamente, mientras se despiden, pero yo aceleré entonces más la follada. Ya no la tenía sujetando por sus tetas, sino que mis manos estaban en su cadera. Metía y sacaba con fuerza. ¿Por qué hice eso en dicho momento? Por una cuestión muy simple. Quería que oyera ese sonido de cuando se folla rápidamente por detrás. Ese sonido que hacen dos cuerpos cuando chocan. Por eso aumente más las metidas y sacadas, haciendo que incluso Maya aumentará su respiración y así que tuviera en algo que pensar su marido, porque una cosa es hacer la cena, que puedes hacer ruido cuando estas preparando la comida o cena y otra muy distinta es ese sonido de cuando estás medio enculando o al menos medio follando por detrás a una mujer, que no hay que ser un especialista en sonidos para saber qué es eso lo que están haciendo con tu esposa.

Entonces termino la llamada, la colgó el marido, porque Maya no podía pulsar el botón de apagar la llamada, de todo el temblor que tenía en su cuerpo por los empujones que le estaba dando, y todo esto de pie, es decir, los dos estábamos de pie. La única sujeción que teníamos eran nuestros pies en el césped del jardín.

Maya grito.

Y grito bastante.

Dejo caer el móvil al césped.

Se agarraba a mis antebrazos.

Volvió a correrse.

Y un buen orgasmo tuvo de nuevo.

Ahora no sabía si era por el grado de ardor uterino que tenía dentro de ella. Tampoco sabía si era por lo rápido que la estaba follando. Pero tuve que dejar de follarla tan fuerte, porque sus gritos se oían demasiado, y tampoco era cuestión de que la vecindad se preocupara de esos gritos de una mujer en la noche, a una hora en que la gente está cenando o viendo la tv y no es un sonido normal y corriente en esa hora de la noche.

Se la saque de un golpe.

Gire su cuerpo.

Vi sus ojos brillantes.

Sus pezones eran diamantes pulidos. Duros.

Sus tetas estaban muy hinchadas.

Jadeaba mientras intentaba recuperar su aliento si era posible.

Yo tenía la polla totalmente blanquecina de los orgasmos que ella había tenido.

Miro mi polla.

Me miro sonriendo.

Y entonces mientras seguía jadeando me dijo:

— Que.

— Pedazo.

— De.

— Cabrón.

— Eres.

Sinceramente. Pues sí. Lo soy. No voy a negar lo que soy cuando me gusta hacer que una mujer disfrute conmigo y de mí. Tampoco voy a negar que no me gusta el morbo, las situaciones en las que te pueden pillar, y menos voy a negar que hacer que ella se sintiera deseada, follada y a la ver ser infiel, porque creía que le había oído su marido como gemía y tenía el orgasmo o incluso la follada desde atrás con otro hombre que no era el que tenía que estar en dicho momento follando a su esposa, pues hizo que uno sea lo que tiene que ser en ese mismo momento, “el cabrón de la esposa que le gusta o empieza a gustar poner cuernos” dicho sutilmente, claro, jajaja.

Pero yo no le dije nada, seguía en modo “mute” mientras ella intentaba recuperar su aliento para seguir diciendo cosas tan bonitas como:

— Eres un chulo.

— Eres algo que siempre he soñado tener en mi vida y que nunca me he atrevido a tener.

— Eres especial por muchas cosas que sabes.

— Eres lo que creo que algunas de mis amigas casadas desearían tener, pero, además, sabes comportarte en todo momento.

— ¿Te abras quedado a gusto de follarme haciendo ruido, porque creo que nos ha oído como mi culo hacia ese ruido?

— Y no te has corrido. Casi una hora hablando yo con mi esposo y tú dale que te pego a mi cuerpo. ¿Te has quedado a gusto, majete? Jajaja

Entonces yo le respondí con una frase que sé que llega más adentro del coño y ovarios:

— Me negaras que no te ha gustado y me negaras que nunca has soñado con tener un amigo o amante que sepa ponerte cachonda, perra y muy salida, pero a la vez sepa comportarse, ser lo que deseas que sea en cada momento que esté contigo y lo más importante, que te aguante bastante más que con los que hayas tenido sexo a lo largo de tu vida o al menos en los cinco últimos años. Soy para ti lo que soy para mis clientas, algunas, no todas, soy ese hombre que si ves por la calle ni te fijas en él, pero que cuando estás masturbándote deseas que te rompa el cuerpo, la ropa y tu ser con darte placer y más placer, hasta sentir que esa persona merece al menos tus orgasmos diarios. Y sí, soy un chulo. Y sí, soy un cabrón. Pero recuerda. Soy tu chulo. Soy tu cabrón y solo lo soy para ti, para el resto es mejor que se busquen otros, hay muchos hombres en el mundo con ganas de follaros, pero no son ni modelos ni están cuadrados, simplemente que su placer está en dejaros como diría cualquier persona “bien folladas”.

Y entonces me metió su lengua en mi boca.

Juntamos nuestros cuerpos.

Mi polla rozaba sus labios y clítoris.

Abrió sus piernas, alzando una de ellas para que rozara mejor sus labios.

Se separó de mi boca.

Me miró fijamente.

Y con una sonrisa y unas ojeras bien pronunciadas, me contesto:

— Gracias por hacerme infiel. Me encanta. No me arrepiento en nada. Incluso creo que estoy ya a la par de mi marido. Y ahora, cenamos y pasamos la noche juntos si no tienes nada que hacer, porque quiero pasar toda la noche contigo, estar abrazados, tener sexo cuando nos apetezca y ver las estrellas o darnos otro chapuzón en la piscina o lo que surja, pero la verdad es que me estás haciendo muy feliz y supongo que tú también lo estas sintiendo como yo. Pero ahora mismo, voy a sacarte leche, me da igual cómo te pongas, pero no puedo dejar que tu polla después de la follada que me has metido mientras hablaba con el cornudo de mi esposo no saque su leche. Así que, vamos al bungaló, te tumbas y me dejas que te cabalgue, que realmente necesito tu leche dentro de mi coño ya, pero ya, nada de esperar más tiempo.

Y así nos fuimos los dos para esa cama en el jardín. Me tumbo. Se metió mi polla en su garganta, no para limpiarla ni para ponérmela dura sino porque tenía ganas de tragarse lo que antes la había tenido metida en su coño. Me la puso realmente dura, tan dura que ella misma noto que ya estaba como una estaca, y entonces se sentó encima de mí, metiéndose todo en su coño. Acelero tan rápido, que la cabalgada era realmente un salvaje subir y bajar. Me hizo una follada de las que uno jadea y dice de todo sin sentido. Cuando note que iba a explotar dentro de ella, se sentó de golpe y se quedó quieta. Sintiendo como mis chorros salían o, mejor dicho, entraban en su interior. No se movió en absoluto, se quedó sentada y erguida, mirándome como jadeaba y gemía del placer que me estaba dando dicha mujer. Incluso notaba sus paredes vaginales como se contraían para darme incluso más placer. Ella, Maya también se corrió, porque le gustaba mucho sentir esa leche dentro, aparte de la bestial cabalgada que me metió.

Juro que cuando acabe de correrme, no podía moverme, incluso intente levantar mi tronco y me maree un poco, por lo que decidí quedarme tumbado en la cama del jardín, y ella se reclino para decirme:

— ¿Quieres ser mi amante? O, mejor dicho, quiero que seas mi amante. ¿Aceptas?

Y metiéndome de nuevo su lengua en mi boca, yo le dije que si mientras lo hacía.

Pasamos toda la noche, toda, hasta que amaneció juntos, incluso nos dormimos un poco, pero estuvimos toda la noche. Al día siguiente, el mañanero fue como debe de ser, un buen sesenta y nueve y una follada de coño, de culo y de boca, para acabar llenando de nuevo de leche su coño.

Actualmente nos vemos dos veces a la semana, ya que por mi trabajo y por el suyo no podemos hacerlo antes, pero en cada cita, siempre voy yo un día a su consulta para un masaje de ella, y al otro día viene ella a mi casa para que le dé uno de mis masajes eróticos, pero en ambas citas siempre acabamos follando, porque nos gusta y porque no hay nada mejor cuando encuentras a tu amante perfecto para poner los cuernos a tu marido, sin tener que buscar muy lejos de tu zona de confort.

Hasta aquí la versión gratuita de dicha historia real (que puede que no se la crean o piensen que es más bien una fantasía, pero siento decir que no todas las vidas son iguales y que a veces la realidad supera la ficción, sobre todo cuando vives tu sexualidad de la mejor manera posible).

Gracias a todas las personas que la han leído, les haya o no gustado. Gracias a todas las personas por dedicar tiempo de sus vidas en leer historias de esta página o de otras. Y, sobre todo, gracias a todo el mundo por tener la sexualidad que desean o quieren.