Xtories

La masajista se pone ofrecida

La sesión de masaje debería haber sido un momento de relajación, pero la tensión entre el cliente y la masajista se vuelve insoportable. Lo que empieza como un error accidental se convierte en un juego de poder y deseo donde los límites profesionales se desvanecen bajo la toalla.

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Sali de la oficina al medio día, y decidí darme un paseo al sol de septiembre.

Regresando por Infanta pasé por un centro de estética. El sol entraba de lleno e iluminaba a las tres esteticienes, a cual más guapa y esbelta, como modelos. Decidí entrar y preguntar por masajes. La morena más jovencita me explicó los servicios. Yo miraba sus ojos, su silueta, y la verdad es que no me enteré de nada, tan solo que era muy simpática. Pregunté si tenían libre una hora es mismo día, y Ana, que así se llama me dijo que sí, que podía ser en ese momento. Recordé que me había tomado 20 mgr de cialis la noche anterior por si triunfaba con una amiga, y aún quedaba potencia de fuego. Dije que sí, y me levó a la sala, dejándome un tanguita azul deshechable. Me desnudé y rompiendo un poco la tela saque mi pene como para justificar que se me hubiera escapado. Ella empezó a darme un circulatorio, y notaba como su mano se deslizaba por mi meseta pelvica rozando mi glande. Como un resorte se puso erecto y con el trasiego de pases acabó asomando. Ella seguía trabajando como si nada. Rozandome de vez en cuando. En unos pases que usaba las dos manos abri los ojos y vi que su cara esta a a menos de un centímetro de mi capullo, sus labios listos para rozarlo. Y entonces eyaculé manchandole la cara. Yo no sabía que decir, me superaba la escena. Ella me dijo para tranquilizarme " No te preocupes, estoy acostumbrada, a veces os pasa a los tios, eso funciona a su bola". Le pedí perdón, y me sonrió mientras con un papel me limpiaba el vientre de mi semen, y me colocaba el pene bajo la toalla. Siguió trabajando y la acabar me dio un par de besos dicendome que debía volver en dos días a lo sumo para continuar el tratamiento.

Pensando que me diría que no podría atenderme por lo sucedido, llamé para confirmar la cita y me dijo que me esperaba, con un tono muy simpático.

Me presenté el día de la siguiente sesión. Para sentir mejor sus roces, me sujetaba con la toalla el rabo, evitando que se pusiera vertical. Y me volví a correr, esta vez tapándolo para no forzar la situación.

En la siguiente cita me propuse pedirle un final feliz, pero estaba su novio esperándola, y me cortó el rollo.

A la semana siguiente volví a ponerme en sus manos, y le insinué lo del final feliz mediante una historia que me pasó en un spa, la masajista fue la que me ofreció hacermelo. Ella me miró mordiendose los labios inferiores, como callando su respuesta. Entonces le pedí que me trabajara la meseta pélvica con más intensidad, y ella se puso a pasarme las manos empujando el pene primero hacia los lados según iban y venían sus manos, y cuando se puso erecto, metiendolas entre mi vientre y el pene, hasta que me corrí manchándole el antebrazo. Esta vez no se limpió y usó mi semen como fluido para seguir masajeando.

Acabo de salir del centro de estética. A medio masaje cuando mi pene estaba rojo como un tizón le he dicho que por favor me lo tocara, porque no podía seguir así. Para mi sorpresa, esperada no obstante, me ha pedido 50 más. Al comenzar a masajearme el miembro le he puesto delicadamente la mano en su nalga, y la he ido deslizando hasta tocar la piel de su espalda. "Puedes quitarte el uniforme? Me gustaría ver lo hermosa que eres". Ella me ha sonreido y se ha desnudado quedandose con el sujetador y el tanguita. "¿Puedo abrazarte?", y me ha dejado levantarme de la camilla, desnudo. La he abrazado de frente, metiendole el pene por su entrepierna, y le que quitado el sujetador. Tiene unos pechos preciosos, una 95, con aureolas pequeñas de color rosado, y unos pezones firmes y suaves. Entonces me he puesto detras suyo, dejando que se recostara en la camilla, y le he dado unas embestidas como si me la follara. A ella le ha gustado, porque me ha apretado el pene contra su vagina con su mano mientras se lo restregaba. Le he indicado que se tumbara, me he puesto sobre ella, y le he metido el pene por su coñito. Ha sido increible, porque lo tenía apretadito por la postura y muy caliente y humedo. Aguantandome las ganas de correrme ella se ha montado sobre mi y ha empezado a cabalgar con tanta energía que podríamos haber ardido. Casi cuando estaba a punto de correrme ella se ha corrido como si estuviera siendo electrizada, casi dos minutos con convulsiones. Tras recuperarse, me ha dado las gracias y besado por no correrme dentro. Entonces se ha arrodillado, y me ha rozado el glande con sus labios, entreabriendolos y amagando con tragarselo. Cuando me vibraba de excitación y estaba a tope, me lo ha comido como jamás antes ninguna tia. En una pausa me ha dicho que me corra dentro, que se fia de mi, y se lo he soltado a borbotone en su boca. Luego me lo ha succionado y lamido hasta secarme la última gota.

Aún quedaban 20 minutos. Ella me ha masajeado la cabeza y de pronto el pene estaba erecto de nuevo. "Déjame hacerte algo que me gusta mucho", y se ha puesto sobre mi, poniendo mi pene entre sus labios vaginales. Ha hecho que vuelva a correrme, aunque al haberse ella corrido antes, mi pene se había colado en su vagina, y todo mi semen ha golpeado con fuerza contra su útero. Se ha dejado caer de espaladas sobre mis piernas y ha seguido temblando de placer mientras mi pene se retiraba de su sexo.

He dejado 100 e sobre la mesilla y me he vestido. Ella esperaba fuera, me ha cogido de la cabeza y me ha besado muy profundamente. "Mañana ven en cuanto puedas salir de la oficina. Necesito que me vuelvas a hacer sentir esto otra vez, y dandome un azote me ha dicho que si pudiera me llevaría a su casa.. pero està su novio.