Xtories

No tienes pelotas

A las dos de la madrugada, el calor y la rutina sexual lo empujan a salir a la calle. Allí, una vecina de dieciocho años lo espera con una propuesta prohibida que desafía su matrimonio y su propia moralidad.

Jhosua19K vistas8.9· 13 votos

No tienes pelotas

Hacía muchísima calor, creó recordar que estábamos en plena ola, no era normal para ser julio, pero aquí en Sevilla es algo normal, era uno de esos días que, incluso ni dentro de la piscina te libraba de dichoso calor.

Pero, lo peor, no era el calor, sino el efecto que producía en el cuerpo, cuya excitación se elevaba, tanto que, solo nos libramos, cuando caemos exhaustos y satisfechos (de sexo, obviamente).

Y hoy domingo, siendo la hora que es, me dio por salir, si, pensé en la locura que iba a realizar, sobre todo por la hora qué marcaba el reloj, pues eran las dos y media.

Salí, simplemente porque necesitaba algo de aire, si podéis ver la ironía, cuando realmente el único aire que corre, no es otro que el del aire acondicionado. Recuerdo que, me puse algo ligero, y cómodo, no deseaba ponerme más prendas de la necesaria, y deje a mi chica dormir, aún pienso los motivos, sobre todo si es cuando hacemos el amor. Qué coño amor, si fue sencillamente sexo, ella siempre cae rendida, y satisfecha... uuummm!!.

Decir que, cayó tras obtener tres orgasmos, no, no os miento, no me hecho flores, solo es la pura verdad. ¡Ojo¡¡, tampoco soy un semental, y menos una máquina, sinceridad, ante todo.

Os digo que, el primero cayo tras los juegos preliminares, pues me dio por descender hasta su vagina, comenzando a darle a la lengua (soy un adicto del sexo oral). Una práctica que, pocos aprovechan, o no tienen paciencia como para llevarla al éxtasis, digamos que en mi caso me pierde, no importándome el tiempo que me lleve.

Me gusta ser malvado, sobre todo, cuando me da por ayudarme con el satisfyer, masajeando sus zonas más erógenas. Objeto de placer que, utilizó la parte inferior, y no como consolador, sino como vibrador, presionando sobre su vulva, mientras chupo, lamo, y absorbo... uuummm!!.

Y escucharla gemir y suspirar, sabiendo que, voy por buen camino, dándome la razón cuando comienza a convulsionarse, pues son signos de su orgasmo. Y entre jadeos e insultos, no deja de moverse, llegando a aprisionar mi cabeza entre sus muslos, estremeciéndose entre suspiros, no puede reprimir venirse... uuuffff!!.

Hay es el momento que ha alcanzado su primer orgasmo, momentos que no dejo escapar, pues siendo malo, continuo, oprimiendo ese mágico juguete sobre su orificio, y gracias a sus jugos, esté logra introducirse... ooohhh!!.

Sin sacárselo, no dejo de moverlo de dentro hacia afuera, aprovechando por ascender hasta unir mi boca a la suya, pero eso sí, pues es algo muy importante, no dejo de darle placer, aunque en esta ocasión, mi satisfyer si lo estoy utilizando como consolador.

Y tras unos minutos, vuelvo a descender, deteniéndome unos segundos en sus pechos, mamas y pezones que me recreo, chupando, lamiendo e incluso mordiéndoselos... ooohhh!!.

Acabando por descender, descubriendo sus dedos sobre su vulva, y unirme a ellos, cuyos labios míos, besa el contorno de sus labios vaginales... uuuffff!!. Momentos en que ella pega un grito, no de dolor sino de placer, pidiéndome que no pare, y que acelere... aaahhhh!!.

Estremeciéndose entre gemidos, alternando jadeos con suspiros, y entre convulsiones, encadena su segundo orgasmo, siendo esté de forma continua, tan seguido que, le deja exhausta... ooohhhh!!.

Y aunque me pide primero, que, me ponga encima, y le penetre, ruega acto seguido, que me detenga, suplicándome que le deje descansar un poco, prometiéndome seguir después. No dejando de preguntarme...

“Cariño, no te enfades, pero me has dejado exhausta”.

Volviendo a pedirme unos minutos para reponerse, y es ella misma, como una manera de querer recompensarme. Viendo a mi compañera, sacar fuerza de donde ya no las tiene, y como tras ponerse sobre mí. Baja su mano, introduciéndola entre nuestros cuerpos, coger mi miembro, y conducirlo hasta su coñito, soltando y sonido de placer, cuando se lo introduce... aaahhhh!!.

Comenzando a moverse, disfrutando de esa imagen, cuerpo y rostro. Como cabalga sobre mi cuerpo, sintiendo mi polla entrar y salir de su encharcado orificio, escuchando como una melodía ese chapoteo, unido a sus muestras de placer... ooohhh!!.

Viendo ese rostro que es la misma cara de la lujuria, arqueando su cuerpo hacia atrás, hasta que sus propias manos se sujetan a mis tobillos, y darme por amasar sus pechos... uuuffff!!.

Y escuchar, como me súplica que, le coma sus pechos, pues mi postura es ideal para llegar a ellos, según ella, cosa que, si me muevo, lo que siente de verdad, es mi glande presionar su útero... uuummm!!.

E ignoró el tiempo que llevamos, cuando pienso que, según ella, estando cabalgando ella sobre mí, me viene antes... uuummm!!. Postura placentera, cuyo efecto en verdad es el contrario, ya que, venirme sería más yo encima, colocando sus piernas en mis hombros... uuuffff!!.

Escuchando como, mientras se retuerce, y me súplica que, me venga, es ella quien acaba por venirse, siendo de forma increíble su tercer orgasmo, acabando ella misma por levantarse, y sacándola dejarse caer a mí lado. Y aunque me pregunta...

"¿Qué te pasa cariño, ya no te excito?".

Pregunta que, hizo por el simple hecho de no haberme corrido yo, que incluso cuando le dio por mamármela, no pudiendo mucho énfasis, sino más bien asco. Y como que, finalmente lo dejo, alegando cansancio, y dolor de mandíbula, como sí yo la tuviera muy grande, cosa que no es, sino es más bien gruesa.

Pues eso, abreviemos, diré que, tras quedarse dormida como un tronco, finalmente me marche, pero ojo, no precisamente como quién dice... 'a comprar tabaco, y no volver en días'. Sino, salí con la idea de al menos ir al cajero a sacar dinero, distancia suficiente, como pensar cómo solucionarlo.

Y creo recordar cómo, nada más salir de mi portal, salió del portal contiguo, una chica con un trasero de órdago, un culito de esos que, alejan cualquier pensamiento, y solo estas para él. Chica que, di por hecho tanto por su aspecto juvenil, como estatura que, debía de ser una chiquilla, echándole los quince o dieciséis años.

No queriendo adelantarla, me quedé a un metro o metro y medio de ella, hipnotizado con ese culito. Niña que apenas llevaba ropa, vamos a ver, voy a ser claro, obviamente llevaba, pero estas prendas, constaba de un pantaloncito cortísimo, tanto que se le apreciaba sus nalgas... uuummm!!. Dándome por decirme a mí mismo...

“¡Uuuffff!!, menuda hembra, tengo delante mía”.

Chica que, precisamente en la parte superior, no llevaba suéter, ni camisa, y menos camiseta, sino esa prenda era la parte superior del bikini... uuuffff!!. Prenda que, resaltaba aún más, esas pequeñas tetillas, cuyo sentimiento de culpabilidad por esos pensamientos, chocaban con esos otros pervertidos que, os confieso que me causaba malestar, no por los pensamientos sino por mi entrepierna... uuummm!!.

Pero aun así, ni se me pasó por la cabeza ni adelantarla, y menos abordarla, ya que, como es natural, deseaba recrearme... uuummm!!.

Estado de excitación que era evidente, cuya culpa echaba a mi mujer por no satisfacerme, y eso que, no dejaba en su momento me martirizarme de vérmela pequeña, cuando ella hubo momentos que, me lo echaba en cara, y en otras, dice...

"Tienes la medida justa, ya que, me satisface, y no me causas dolor".

Y como antes mis propias críticas, ella misma me dice...

"Sabes bien que, prefiero el que me satisfaga, y el aguanté...".

"A que la tengas grande, no la sepas usar, y encima venirte pronto, dejándome a medias, y con hambre".

Y sigo. En esos momentos, ambos cruzamos la carretera, ella delante y detrás yo, claro está por el paso de cebra. Viéndola detenerse, observando que está delante del cajero, cosa que, me detengo a un metro detrás... uuummm!!.

Fueron momentos que, debo confesar que por mi cabeza pasaron infinidad de cochinadas, ya sea comerle ese culo, como acabar por ponerla a cuatro patas, y penetrarla... uuuffff!!. Chiquilla que, os la voy a describir, y ya me diréis, vale.

Hay va, e imaginárosla, es una chica no muy alta, estando en el metro sesenta y pocos (exactamente metro sesenta y tres centímetros), ese cuerpecito no escondía nada malo, cuerpo delgado, no pensaría mucho (cincuenta y tres kilos). Chica de cabellos negros azabache y largos, a juego con sus ojos negros, y unos labios pequeños pero finos, formando esa sonrisa que embriaga. Chica de pechos pequeños, y naturales (medidas que echaría: 75/60/90), y un trasero perfecto, respingón, pequeño pero duro... uuummm!!.

Viendo por el reflejo del cajero a esta cabrona mirarme y sonreír, no deja de provocar, ya sea con sus miradas, como con esa postura. Pues la muy puta, no deja de apoyarse en ese cajero, como si le diera por leer la letra pequeña, inclinándose, y sacando ese pequeño pero respingón trasero... uuuffff!!.

Postura que, me dan ganas de asaltarla, y metérsela ahí mismo, pues por sus expresiones, y postura provocativa, está lo está pidiendo a gritos... uuummm!!.

Cabrona que, debido a la postura, esa prenda se le sube, introduciéndose aún más entre sus nalgas, ¡llegando a deslumbrar esos labios vaginales... uuuffff!! (poco me falto echar sangre por la nariz, como el maestro Mutenroy).

Siendo la muy puta, como molesta, cuando le da por tirar de los perniles de su prenda hacia abajo, movimientos de manos que, ¡poco me falto para un infarto... uuuffff!!

Pero por muy provocadora, debo decir que, me contuve, en esos momentos, claro está para decir la verdad, quizás fuera más por evitar líos. Y ante mi indiferencia, soltarme...

"Qué, ¿no te pongo lo suficiente?".

Suelta, riendo burlona, sacándome la lengua, y proseguir...

"Otros, ya me hubieran abordado, diciéndome borderías, e insinuándome".

Dice, y pregunta...

"O, ¿Acaso eres marica?".

Y en segundos, preguntar de nuevo...

"O quizás, ¿Ya te has corrido?".

Y ante mi negativa, hacerle saber que, me estoy conteniendo, pues no es plan abordar a una menor. Decir, y está darle por reír, mientras me pregunta...

"¿Cuantos años, crees que tengo?".

Dándome por responderle...

"Pues, yo te hecho dieciséis años".

Ella vuelve a reír, fijándome en esa hermosa risa, como esos labios que, quisiera saborear. Chica que, me suelta...

"Espero que, lo demás lo tengas mejor que la vista".

Soltar, y aclararme...

"Pues tengo dieciocho años, terminé la secundaria el mes pasado".

Dice, y acercarse hasta así de pronto, coger y darme un piquito. Preguntándome con sarcasmo...

"¿Qué, te apuntas a darme un buen meneo?”.

Suelta, y ante mi rostro de incredulidad. Vuelve a soltar...

“¿Me follarías?".

Pregunta que, mi respuesta no se hizo esperar, ni titubeé, cuando le solté un sonoro...

"Siiiiiii!!".

Volviendo a reír, dándome cuenta de su excitación por sus erectos pezones, y decirme...

"Pues vamos, no perdamos tiempo, venga vamos a tú casa".

Dice, y caigo que, mi mujer duerme, infortunio que le hago saber. Y ella misma, como un torrente, replicarme...

"Y que, no dices que está dormida, sino hacemos ruido, ni se percatará de que estamos".

Me suelta, mientras titubeó, y está, tras coger una de mis manos, y posarla sobre su pequeño pecho... uuummm!!. Decirme...

"No me digas que, no tienes pelotas para hacerlo".

Dudo, no precisamente por ese motivo, sino por jugarme mi matrimonio. Pero, tras insistirme una vez tras otra, finalmente accedo. Dándome por conducirla a mi portal, donde tras acceder, nos montamos en el ascensor, y subir hasta mi planta... mmmm!!.

Cuya ascensión, debo decir que, no perdimos el tiempo, ya que empezamos a enrollándonos, besándonos y magreándonos... uuummm!!. Donde ella, me rodea el cuello con sus brazos, mientras yo con una de mis manos, tomo su cuello, al tiempo que con la mano, acarició espalda y culo... uuummm!!.

Detenerse el ascensor en mi planta, y nosotros con él, salí con precaución, llevándomela hacia mi vivienda. Abrí despacio, y entramos, invitándola a que me esperé en la cocina, mientras yo me cercioró de que duerme, cosa que así veo.

Y llevarme el susto de mi vida, cuando tras girarme, está chiquilla está detrás mía. Dándole por soltar...

"Ahí, que linda se ve, hay dormida de espalda, desnuda y con ese culo que, dan ganas de comérselo, ¡verdad!!".

Suelta, mientras la empujó hacia el interior, dándome por coger algunas 'cosillas' (condones, vaselina, popper, y par de juguetes). Cosillas que, nada más vérmelo, me soltó...

"Guarrillo".

Y entrar en la cocina, y continuar donde lo dejamos en el ascensor, comiéndole la boca, mientras magreaba pechos, y nalgas... uuuffff!!. Emitiendo ella, pequeños quejidos a modo de gemidos, llegándome a pedir...

"Hazme tuya".

Súplicas que, me reclamaba mientras me palpaba, y magreaba mi miembro... uuummm!!. Y soltar...

"Uuuffff!!, que dura la tienes".

Elogios que me gustó, mucho más que, aquello que sonaría a hipocresía, cómo...

"Que grande la tienes".

Y como, tras dejar su boca, y cuello, descendí desde su cuello, baje por su pecho, recreándome un poco, mientras le da por chuparme oreja... ooohhh!!. Diciéndome...

"Que malo que, eres".

Decir, y seguir descendiendo, llegando a su vientre, y finalmente a su pantalón, prenda que la retiré con rapidez... uuummm!!. Continuando por encima de su prenda a la altura de su monte de venus hacia el interior de sus muslos, mientras ella no dejaba de retorcerse de placer.

Estremeciéndose, y con sus manos tiraba de mí, casi me suplicaba para otras labores. Cosa que, tras llegar a sus pequeños pies, me dio por descalzarla, y con unas toallitas humedecérselos al tiempo que se los masajeaba... aaahhhh!!.

Sintiendo el dolor de los tirones de mis cabellos, acto que, ella tiraba para hacerme subir, y verla retorcerse, cuando tras ese masajeo, me dio por chupar sus dedos... ooohhh!!.

Acabando por ascender, dándome por cogerla, y hacerla sentar sobre la encimera, colocando sus nalgas casi a la orilla de esta, y darme por despojarla de la prenda inferior de su bikini... uuummm!!.

Comenzando por disfrutar de ese coñito depilado, cuyos labios vaginales sonrojados, chupe y saboreó a placer... aaahhhh!!. Ayudándome a penetrarla, tanto con mis dedos, como ese otro satisfyer que me traje, uno diferente al usado con mi novia... uuuffff!!.

Ella, gemía y suspiraba, conteniendo sus gritos de placer con ese trapo que mordía... uuummmm!!. Chica que, disfrutaba y se dejaba hacer, no llegando a poner pegas, cuando chupaba sus orificio, dejando caer mis salivas por entre sus muslos, y por la postura diluía entre sus glúteos... uuuffff!!.

Disfrutaba de la oportunidad, como ella del mismo placer que estaba recibiendo, cuyo juguete le hacía retorcerse, mientras me dio por alternar sus labios vaginales con su orificio anal... uuuffff!!.

Y comenzar un mete saca endiablado con el satisfyer, retorciéndose entre convulsiones, momento que, aproveche para introducir mi dedo corazón despacio en su culito, cuyo primer respingón dio, pero acepto que mi primera falange entrara... uuuffff!!.

Acto que, hizo que en minutos, quizás no más de seis u ocho, lograra su primer orgasmo, apretando mi satisfyer dentro, como mi dedo corazón en el fondo de su culito... aaahhhh!!.

Y al igual que, a mi compañera, me dio por continuar, seguí con ese juguete mío, introduciéndoselo despacio pero con precisión (satisfyer), chupando y succionando, mientras ella me suplicaba que se la metiera ya... ooohhh!!.

Y por otro lado, con mi dedo corazón de mi mano izquierda, fui introduciéndoselo muy despacio, quizá segunda falange lo tenía ya dentro, aprovechando sus jugos de su orgasmo y mis propias babas... aaahhh!!. Sacándolo despacio, y probar con cuidado introduciendo dos, ella hacia el amago de parar, y me detenía... uuuffff!!.

Momento que, vi oportuno pecar de ‘pillín’, dándome por colocar estratégicamente, y como si tal cosa, mi botecillo de popper junto a ella, chica que miro extrañada, y pecando de curiosa. Acabo por preguntarme...

“Y esto, ¿para qué, sirve?”.

Dándole por explicarle el uso del popper, cosa que ella, nada más escucharlo, le dio por cogerlo, desenroscar el tapón, y siguiendo mis indicaciones, oler durante no más de cinco segundos por cada fosa nasal. Espere unos segundos, dándome por sacar de su coñito, mi satisfyer, y con algo de vaselina que, saque de ese neceser que lleve, unte en su orificio... uuummmm!!.

Comenzando a deslizarlo entre sus glúteos, acabando por colocarlo en su entrada anal, y comenzar a presionar, viendo como poco a poco, aquello comenzaba a entrarle... uuummm!!. Y deciros que... ‘Joder, casi me corro solo de verla’.

Fue un momento casi para la posteridad, pues ni dijo nada, aguantando como una jabata ese objeto en su orificio, momento en que me puse de píe, me coloque un preservativo, y fui introduciéndoselo... ooohhhh!!.

Ella gemía y suspiraba, aquel orificio estaba sumamente encharcado, no dude que, seguramente hubiera tenido otro orgasmo, ya que, no solo estaba empapado, sino que estaba muy cálido... uuummm!!.

En un momento dado que, ni lo esperaba, le dio por juntar su pecho al mío, siendo una penetración aún más profunda, dándole por abrazarme, y unir sus labios a los míos... uuummmm!!. Comenzando a besarnos con pasión, mordiendo mis labios, y acabar por decirme al oído...

“Eres un pervertido, ¡y un cabrón... uuummmm!!, pero me gusta... aaahhh!!”.

Me dice, y confiesa, sintiendo como entre convulsiones un nuevo orgasmo por su parte, y acto seguido, comienzo yo a correrme... aaahhh!!. Aunque, debo confesaros que, también es verdad que, mi satisfyer tuvo algo que ver, pues al juntarse ella conmigo.

Digo esto, pues pude sentir el lado opuesto del juguete rozar mi orificio, moviéndose y vibrando, temblor que produce el vibrador, acelero de alguna manera mi orgasmo... uuummm!!. Y en ese preludio, escuche a mi compañera sentimental, gritar aquello de...

“José eres tú”.

Y tras responderle, acabar por pedirme...

“Tráeme agua, ¡venga por fa!!”.

Dándome por vestirme a la ligera, coger dos botellas del interior del frigorífico, una dársela a la chica, y la otra se la lleve a mi novia, la cual cuando llegue al dormitorio, me la encontré dormida de nuevo, acabando por dejarle la botella sobre la mesita de noche, y volver con mi amada.

Llegando a la cocina, encontrándomela aun sobre la encimara, y con esa botella fría entre sus muslos, apagando el dolor del roce, mientras me dio por acercarme, y darle por decirme...

“Entonces, te llamas José”.

Suelta, y prosigue...

“Pues encantada, yo me llamo Rebeca, querido vecino”.

Ayudándole a bajar de la encimera, y dándole sus prendas, mientras ella, le da por arrodillarse, y ofrecerme una mamada, pues como bien le dio por decirme...

“No va a ser tú, el único que baje a los infiernos, y disfrute”.

Cabrona como pocas, que, me dio por acompañarla hasta su bloque, accediendo por el garaje común, y en ese trayecto, volver a enrollarnos, comiéndonos bocas, y metiéndonos mano, al menos yo, pues medio por meter mis manos en el interior de ese pantaloncito, amasando sus nalgas primero, pasando a magrear con más dedicación sus glúteos, y acabar por dedear su pequeño orificio anal... uuummm!!. Llegando a quitarme esa mano, diciéndome...

"¡Noooooo!!, aparta ese dedo, que duele joder".

Y cierto o no, puedo asegurar que, cuando la penetre con ese juguete su orificio anal, como apenas puso objeción, sino más bien al contrario, ya que entre signos de placer, escuchaba su petición a modo de más... uuummm!!.

Disfrute que, acabo en la puerta de su ascensor, mientras me daba por chupar mis dedos. Y está mirándome, recuerdo que, le da por decirme...

“Debo confesarte que, he disfrutado mucho”.

Sonríe, y pícaramente, dice...

“Me ha gustado, como has estrenado mi culito, ¿crees que tendemos oportunidad de volverlo a repetir?”.

No tuve tiempo ni para responder, pues se cerró la puerta del ascensor, no haciendo ella nada para mantenerla abierta, y acabe por regresar a casa, donde fue entrar, y dirigirme al baño, deseando darme una buena ducha. Cuya idea era, quitarme toda prueba de haberme follado a esa chica, y que, cuando en plena paja, fui sorprendido por mi esposa que, metiéndose conmigo bajo el agua. Me dijo...

“No... no, sé que estas así por mi culpa, y no es motivo para que juegues solo, déjame a mí que, yo voy a poner remedio”.

Cosa que la muy cabrona, cogiéndome mi miembro, le dio por conducirlo a su coñito, extramente dilatado, ignoro si ha sido fruto de un sueño húmedo, o ha estado jugando sola... uuummmm!!.

Bueno, dicho esto, no me queda otra que dejarlo aquí, agradecer a todos aquellos que, me seguís y me leéis, deseando que os haya gustado. Os dejo mi email: jhosua 1974 @ Gmail. com (obviamente todo junto).