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Historias del complejo. Segunda serie. (18)

La fiesta termina, pero la noche apenas comienza. Florencia sabe que no debería mirar a Hugo así, pero la soledad de su casa y la ausencia de su marido la empujan hacia un deseo prohibido. Esta vez, no piensa irse sola.

jejen3.8K vistas9.2· 17 votos

La historia de Florencia

Capítulo 2

-HUGO: Buenas noches señorita!

Reconocí su voz y me di vuelta con una sonrisa, y me encontré con su mano extendida como para saludarme, le di la mano y me dijo:

-HUGO: Mucho gusto! Soy Hugo del departamento de informática!

Y siguiéndole el juego le dije:

-FLORENCIA: Mucho gusto caballero! Soy Florencia del departamento de compras!

-HUGO: Flor! ¿Sos vos? No te reconocí!

Nos reímos los dos.

-FLORENCIA: Hoy me vestí de mujer!

-HUGO: Permíteme decirte que estás muy linda!

Supongo que se me deben haber subido los colores, lo único que me salió decirle fue:

-FLORENCIA: Gracias!

Pero en lo que iba de la noche, nadie me había dicho nada de mi look, muy diferente del que usó a diario.

-HUGO: ¿Qué tomás?

-FLORENCIA: Una cerveza!

Pidió las bebidas para los dos, él también tomó una cerveza, y con nuestras bebidas nos alejamos de la barra conversando.

-FLORENCIA: Qué calor hace acá adentro!

-HUGO: Voy al parque a fumar un cigarrillo, ¿vamos? Y tomás un poco de aire.

Cruzamos el salón y salimos los dos con nuestros vasos al parque.

-HUGO: ¿Vos fumás Flor? Al menos en el trabajo nunca te vi fumar.

-FLORENCIA: Deje de fumar cuando quede embarazada, pero no fumé mucho tiempo, fueron tan solo tres o cuatro años, aunque muchas veces me dan ganas de fumarme uno! Sobre todo en momentos así, cuando en alguna fiesta tomo cerveza, cuando fumaba, me gustaba fumar con la cerveza!

-HUGO: ¿Querés uno?

-FLORENCIA: Por ahora no, Gracias!

-HUGO: ¿Viniste sola hoy?

-FLORENCIA: Mi marido tenía la fiesta de fin de año de su empresa en Buenos Aires! Vos también viniste solo!

-HUGO: No soy de contar mucho mis cosas, pero la relación con mi esposa no viene nada bien, y en este momento está en España, en casa de una amiga, le mandó el pasaje, se fue la semana pasada y vuelve a finales de enero.

-FLORENCIA: Qué macana! No sabía nada!

-HUGO: No se lo he contado a nadie, ni siquiera a los chicos de la oficina!

-FLORENCIA: ¿Están muy mal las cosas?

-HUGO: Antes nos llevábamos bien, y rara vez discutíamos, pero desde hace un tiempo, nos llevamos a las patadas! Bueno, entre otras cosas!

-FLORENCIA: Yo no ando muy lejos de eso con mi marido, de lo que fue la relación con el de hace años, ya casi nada queda, diría que desde que empezó a trabajar en Buenos Aires.

-HUGO: ¿Y viaja todos los días?

-FLORENCIA: Sí, de lunes a viernes! Se va temprano y vuelve como a las ocho de la noche!

-HUGO: Se ven muy poco!

-FLORENCIA: Los días de semana, para cenar nada más, y algunos fines de semana se va a pescar con su amigo y con Santino.

-HUGO: Y te quedas sola!

-FLORENCIA: Sí, pero aunque suene un poco raro, cuando me quedo sola, en verdad lo disfruto, ¿te acordás esa noche que nos encontramos en la cervecería?

-HUGO: Sí claro, me acuerdo que me contaste que se habían ido a pescar!

-FLORENCIA: Aunque no siempre salgo sola, a veces me quedo en casa, y en verdad disfruto esa tranquilidad.

-HUGO: En estos días me pasa igual, quizás luego te diga que la extraño, pero en estos días también disfruto de la soledad, hago lo que quiero y cuando quiero, sin horarios, como algo cuando quiero, me acuesto cuando quiero, y hago lo que me da la gana, con decirte que estos días de calor, andaba como se me cantaba por la casa!

Me salió una sonrisa, pensando que hacía lo mismo que yo, ¿andaría también desnudo por la casa?, pero me dio vergüenza preguntárselo.

Terminó su cigarrillo y volvimos a entrar al salón, le dije que tenía que ir al baño y el volvió a su mesa.

La fiesta seguía y el alcohol ya iba haciendo de las suyas, varios compañeros y compañeras, ya se veían bien picaditos, incluso algunas parejitas se iban formando.

Las chicas de mi mesa, venían cada tanto a tomar algo y volvían a la pista a bailar, yo seguía sentada viendo todo el movimiento.

En un momento empezó a sonar la música de los ochenta, esos temas que se escuchaban en mi juventud, una de las chicas volvió a la mesa, me vio tarareando una canción y me llevó de la mano a la pista a bailar.

La mesa de Hugo estaba al otro lado de la pista, y en un momento que miré hacia allí, lo vi sentado solo, me acerqué y le dije que viniera a bailar.

Creí que no le gustaba o no se le daba bien el baile, pero cuando llegó a la pista y se empezó a mover, me di cuenta que lo hacía bien, y hasta diría que le gustaba bailar.

Conversando mientras bailábamos, me contaba que rara vez bailaba en las fiestas, a su esposa no le gustaba mucho bailar.

Estuvimos bailando cerca de media hora hasta que la música fue cambiando hacia ritmos más tropicales, y también se movía bien.

Sonó una bachata, y tomándome una mano y de la cintura, me fue llevando, yo no soy muy buena bailarina, pero seguía el ritmo y Hugo me iba llevando, incluso haciéndome dar algunas vueltas.

Quizás por la cerveza que había tomado, porque la estaba pasando bien bailando, me reía por cualquier cosa.

Bailamos varios temas y le dije que tenía sed, me dijo de ir a la barra, y fuimos los dos a pedir algo para tomar.

No sabía si pedirme otra cerveza, tenía que volver manejando, pero aún era temprano y decidí tomarme otra.

Ya los dos con la cerveza, nos fuimos al parque a tomar aire, dentro del salón hacía mucho calor.

Hugo me pidió que les sostuviera el vaso, se encendió un cigarrillo, me ofreció uno, y quizás por la cerveza le dije que sí.

Sacó otro cigarrillo y lo encendió, guardó el encendedor, tomó su vaso y me entregó el cigarrillo prendido.

Había muchos compañeros en el parque, algunos ya en los arrumacos amorosos, otros fumando, y otros tan solo tomando aire. Supuse que alguno al verme fumar, se sorprendería y me preguntaría, pero cada uno estaba a lo suyo.

En verdad me vino bien tomar un poco de aire, pero quizás por el tiempo que hacía que no fumaba, cuando le di la primera pitada, me vino un mareo, que por suerte se me pasó rápido.

Conversando con Hugo me terminé el cigarrillo y también la cerveza.

Volvimos a entrar al salón, y yendo hacia la mesa, las compañeras de oficina me tomaron de la mano y me llevaron a la pista a bailar.

Por supuesto hubo comentarios, cargándome porque me vieron venir del parque con Hugo, diciéndome que aprovechara que estaba solo para llevármelo conmigo. Por supuesto no hice caso al comentario, las chicas habían tomado mucho y se reían por cualquier cosa.

Después de bailar un rato con las chicas, fui a buscar algo para tomar a la barra, pero ya no quería tomar más cerveza, tenía que volver manejando y mi casa quedaba lejos.

Al llegar a la barra, me volví a encontrar a Hugo, que en ese momento le entregaban una botellita de agua.

-HUGO: Ya no tomo más!

-FLORENCIA: Yo tampoco! Iba a preguntar si tenía jugo de naranja!

Me pedí el jugo y nos quedamos conversando cerca de la barra, Hugo me dijo que ya se iba, eran cerca de las dos de la mañana, y me llamó la atención que se fuera tan temprano.

-FLORENCIA: ¿Tan temprano?

-HUGO: Es que mañana me levanto temprano, a eso de las ocho me voy para Villa Gesell!

-FLORENCIA: Qué bueno! ¿Cuántos días te vas?

-HUGO: Pocos, vuelvo el miércoles! Me quedaba una semana de vacaciones, y aproveché para irme unos días!

-FLORENCIA: Yo casi que también me iría, las chicas ya están todas borrachas, y la verdad los tacos me están matando!

-HUGO: Es la primera vez que te veo con tacos altos!

-FLORENCIA: Es que nunca los uso, a mi marido no le gusta que me ponga tacos, porque quedó más alta que él!

-HUGO: ¿Y eso que importa?

-FLORENCIA: Es lo que yo pienso, pero no le gusta quedar más petiso que yo!

Hugo hizo un gesto, que entendí perfectamente, pero creo que por respeto no lo dijo, lo mismo que yo pensaba de Luis, qué boludo!

Le dije que cuando se fuera me avisara, y nos íbamos juntos, cada cual es su auto, claro, pero había un tramo un poco de cierto y me daba un poco de miedo ir sola.

Casi media hora después, me dijo que se iba, saludé a las chicas y me fui a buscar el auto, Hugo ya había salido y estaba fumando un cigarrillo apoyado en su auto.

-HUGO: Anda vos adelante y yo te sigo, te acompaño hasta tu casa así no llegás sola!

-FLORENCIA: Con qué me sigas hasta el centro está bien! No hace falta que vayas hasta casa!

-HUGO: Dale boluda, no pasa nada! Cuadras más, cuadras menos es lo mismo!

-FLORENCIA: Bueno dale!

Subimos cada cual a su auto y yo salí primero, fue detrás de mí todo el camino, y al llegar a casa, aprovechando que estaba él guardé el auto en la cochera.

Hugo se quedó esperando en el auto hasta que cerrara el portón, después me acerqué al auto para despedirme.

Abrir la puerta del acompañante y me senté para saludarlo.

-FLORENCIA: Gracias Hugo! Por el aguante!

-HUGO: No es nada Flor! Que descanses! Nos vemos la otra semana!

-FLORENCIA: ¿Te vas solo a Gesell?

-HUGO: Sí, a descansar un par de días!

-FLORENCIA: Buen viaje!

-HUGO: Muchas gracias!

-FLORENCIA: Nos vemos!

Me bajé del auto entré a casa, Hugo se quedó esperando hasta que cerré la puerta.

Lo primero que hice fue sacarme los tacos, después el vestido, y después la ropa interior, me quedé desnuda y con el calor que había pasado, me fui a dar un baño.

Llené la bañera con el agua no muy caliente, y me metí.

Recordando lo que había sido la fiesta, pensé que hacía tiempo no la pasaba también en una fiesta del trabajo, ¿sería porque no fui con Luis?

Luego del baño de inmersión, me sequé y desnuda como estaba, me dije ¿por qué no?, y me fui a la cocina a buscar otra cerveza, estaba con ese punto que dan ganas de seguir tomando, y quise hacerlo.

Cómo no me había lavado la cabeza, me fui con la cerveza a la cama, prendí la notebook y me puse a buscar alguna película, encontré una erótica, y ya en la primera escena picante, me comencé a tocar.

El orgasmo llegó muy rápido, por un momento dejé de mirar la película y me seguí tocando, se cruzó por mi cabeza, el momento en que estuvimos bailando con Hugo, y él me tomaba por la cintura, y también recordé su comentario, de que en su casa andaba como quería, y lo imaginé desnudo por su casa, y con esa imagen en mi cabeza, tuve otro orgasmo.

Después de eso me quedé dormida pero antes puse el despertador a las once de la mañana, para que Luis me encontrara levantada y haciendo cosas de la casa, no sabía a qué hora iba a volver.

Me levanté, me tomé unos mates y ordené algunas cosas en la casa, a eso de las dos de la tarde comí algo, y un rato después, Santino me llamó por teléfono para pedirme permiso para quedarse hasta el domingo en casa de Matías, le dije que si los papás no tenían problemas, que se podía quedar.

Con la casa ya ordenada, me senté en el sillón a mirar una película en el televisor, y a eso de las cinco de la tarde, me llamó Luis para decirme que no habían terminado con la mudanza, y que se quedaría hasta el domingo en Buenos Aires.

¿Qué opción tenía? Le dije que estaba bien, y le pregunté dónde dormiría, me dijo que en la casa nueva de su amigo ya había armado las camas, y qué pasarían la noche allí y al día siguiente terminarían de mover todos los muebles.

Luego de hablar con Luis, creo que cualquier esposa se hubiera puesto mal, se hubiera enojado, pero como estaban las cosas entre nosotros, en verdad me vino bien estar el sábado también sola.

Salí a hacer algunas compras, sobre todo a reponer las cervezas que me había tomado y las que me iba a tomar esa noche.

Cuando volví a casa ordené todas las compras, y lo primero que hice fue sacarme toda la ropa, me gustaba cada vez más, andar desnuda por la casa.

En una de las veces que fui al baño, me miré en el espejo y me di cuenta que mi entrepierna, necesitaba algunas tareas de mantenimiento, hacía tiempo que no me depilaba.

Tomé las cremas, la maquinita, un toallón y me fui al sillón a recortar mi pelambre, sí bien no soy muy peluda, hacía falta emprolijar la zona.

Comencé recortándolos con la tijera, luego me puse crema en el pubis y en los costados de la conchita, cuando la crema hizo efecto, me la fui retirando, decidí que me quitaría un poquito más, puse más crema y así lo hice.

Luego en los costados de mi conchita, y hacia abajo yendo para el culo.

Me retiré la crema y me fui a mirar el espejo, ahora se veía mucho mejor, mirándome recordé algunas películas, donde las mujeres estaban completamente depiladas, y pensé que yo nunca me la había depilado completamente.

Pensando en eso fui a la heladera y me abrí una cerveza, me senté en el sillón, y decidí depilármela toda, no sabía si a Luis le iba a gustar, no sería nada extraño que me diga que las putas o las actrices porno van depiladas, pero no me importó y me la depilé toda, después de todo era mi cuerpo y poco caso le hacía mi marido.

Fui al baño a lavarme y sacarme todo los restos de crema, y me encantó ver por primera vez mi conchita depilada, tan satisfecha me sentía, que fui a la cocina y me abrí otra cerveza.

Volví al baño, y al ver el resto de mi cuerpo, pensé que aún faltaba un poco más de gimnasio y de bicicleta, para endurecer bien las piernas y el culo, la panza había bajado progresivamente, y en verdad la veía bien.

Me preparé algo sencillo para comer, tomándome otra cerveza, y después de comer y ordenar todo, me fui con otra cerveza a la cama, después de todo estaba sola y en casa, si quería, me podría emborrachar tranquilamente.

Desnuda como estaba, me puse a buscar una película, erótica por supuesto, estaba sola, desnuda y depilada, lo iba a aprovechar.

Mientras miraba la película me comencé a tocar, y pensé qué para estos momentos me haría falta un consolador, pero por supuesto no me atrevería a comprarlo.

Luego del primer orgasmo, me fui a buscar otra cerveza, y tuve que hacer pis antes de volver a la cama.

De vuelta en la cama me seguí tocando, y probé de apretarme muy fuerte los pezones, y caliente cómo estaba, me resultó tremendamente excitante.

Dos orgasmos más me saqué esa noche y me dormí casi borracha y extenuada.

Al día siguiente me desperté al mediodía, me di un baño, y ordené toda la casa.

Comí algo y salí a dar una vuelta en bicicleta.

Mientras pedaleada, iba pensando en cómo estaba mi vida, en como el trabajo y los horarios, tanto de Luis como los míos, habían convertido a nuestro matrimonio, en una relación cada vez más distante, y en todos los aspectos.

Las horas de Luis fuera de casa, al principio, las compensábamos los fines de semana, pero en los últimos tiempos, los fines de semana habían caído en un pozo, casi diría que con desgano, por mantener nuestro matrimonio en buena forma.

Y lo que más me entristecía, era la falta de apetito sexual de Luis, ¿cómo podía estar tanto tiempo sin tocarme? ¿Ya no sentía deseos hacia mí?

Volviendo para casa, pensé que tenía que volver a apostar por nuestro matrimonio, intentaría generar momentos a solas con Luis, aprovechando que Santino ya es más grande, y muchas veces está en casa de sus amigos, y tratar de recuperar esa relación que teníamos al principio, al menos en parte.

Volví a eso de las cuatro y media de la tarde, y mientras me tomaba unos mates me llegó un mensaje de Luis, diciéndome que eso de las seis, se volvía en el tren para La Plata.

Le pregunté si quería que lo vaya a buscar a la estación, pero me dijo que se volvía en un taxi.

A eso de las siete de la tarde, lo fui a buscar a Santino a casa de su amigo, y de regreso hicimos algunas compras para la cena.

Luis llegó casi a las ocho de la noche, mientras preparaba la cena, me estuvo contando de la mudanza, y de la nueva casa de su amigo.

Luego de cenar, nos fuimos todos a la cama, pensé que quizás Luis podría querer tener un encuentro, pero se durmió casi al instante.

Antes de dormirme, pensé que cuanto antes tendría que hablar con Luis, para ver si podíamos mejorar un poco nuestra relación y volver a ser lo que éramos.

Cómo Santino ya había terminado las clases, andaba de aquí para allá en casa de sus amigos y ese miércoles en la noche se quedaba a dormir en casa de Matías.

Decidí que era un buen momento para que habláramos con Luis, al salir del trabajo, hice las compras para cocinar lo que le gusta, carne al horno con papas, para esperarlo con la comida lista.

Me di un baño y me cambié, aunque no volví a ponerme ese conjunto qué me había comprado.

Luis llegó pasadas las ocho de la noche, me saludó como siempre y se fue a dar un baño.

Cuándo salió ya tenía la cena casi lista, le pedí que descorchara el vino, y nos sentamos a cenar.

Durante la comida me contó de su día de trabajo, y yo le conté del mío y también dónde andaba Santino.

Cuando terminamos de cenar, hicimos una sobremesa y decidí encarar el tema.

-FLORENCIA: Luis, aprovechando que no está Santino quería que hablemos.

-LUIS: ¿De qué tenemos que hablar?

-FLORENCIA: De nosotros!

-LUIS: ¿Y qué tenemos que hablar de nosotros?

-FLORENCIA: Te quería preguntar si me seguís queriendo!

-LUIS: Por supuesto, sos mi esposa y la madre de mi hijo!

Creo que la respuesta que hubiera esperado, podría ser, “si mi amor, claro que te sigo amando”, pero no.

-FLORENCIA: Sí claro, eso ya lo sé, pero siento que últimamente, estamos cada vez más distantes!

-LUIS: ¿Y qué querés que hagamos? Tengo que viajar y trabajar todo el día, cuándo llegó estoy reventado! Y los fines de semana, no me alcanzan para descansar!

-FLORENCIA: Eso ya lo sé! Yo también trabajo todo el día, llego a casa más temprano, pero tampoco paro un segundo con las cosas de la casa, y con Santino, pero creo que eso no tiene nada que ver, últimamente siento que entre nosotros, hemos perdido la relación que teníamos! ¿Ya no te gustó? ¿Ya no me ves atractiva?

-LUIS: ¿Qué decís Florencia?

-FLORENCIA: Eso! Sí ya no me ves atractiva! Porque nunca me decís nada, y hace mucho tiempo que no hacemos el amor!

-LUIS: Ah! Es eso! Ya no somos unos pendejos para andar cogiendo a cada rato!

-FLORENCIA: No te digo de andar cogiendo a cada rato, pero cuando nos conocimos teníamos otra vida sexual!

-LUIS: Pero eso era cuando éramos más jóvenes, ahora ya estamos grandes y con muchas responsabilidades! El cuerpo no es el mismo!

-FLORENCIA: Ya lo sé! Pero trato de mantener el mío para seguir agradándote, de hecho he vuelto a tener el peso y casi la figura que tenía antes del embarazo, pero creo que no lo has notado!,

-LUIS: Sí que lo noté!

-FLORENCIA: Me hubiera gustado que me dijeras algo!

-LUIS: Es que todas las mujeres tienen esa obsesión por la figura! Por estar flacas!

-FLORENCIA: Yo no estoy obsesionada con la figura tan solo lo hago para gustarte, para que me veas atractiva, para que te volviera a gustar hacer el amor conmigo!

-LUIS: De todas maneras eso no hacía falta!

-FLORENCIA: Entonces no sé qué es lo que hace falta! Decímelo vos!

-LUIS: No hace falta nada! Las cosas son así! Llevamos mucho casados, tenemos un hijo y muchas responsabilidades!

Escuchando lo que me decía, me daba cuenta que nada de lo que yo dijera, él le encontraría sentido, no veía intenciones de su parte, de cambiar o proponer algo, de volver a encontrarnos.

Entendí que para él, la vida de casados era esto, y creo que mis intenciones, eran como remar contra la corriente.

Me di por vencida, o quizás, seguramente lo que le estaba diciendo le estaba molestando.

-FLORENCIA: Tenés razón Luis! No me des bola! Los míos son planteos pelotudos!

Me puse de pie y empecé a juntar las cosas de la mesa, ya no me daban ganas de seguir hablando con él, creo que no tenía ganas de entender lo que le estaba diciendo.

Nuevamente pensé que me diría algo, y la conversación no terminaría así, pero desde la cocina escuché que prendía el televisor, y al volver a buscar el resto de las cosas de la mesa, vi que se había sentado en el sillón.

Volví para la cocina y no pude evitar las lágrimas, no podía entender esa forma que tiene Luis de ver nuestro matrimonio, soy consciente de que hace años que estamos juntos, y que ya no somos jóvenes, pero aún así tenemos una vida juntos, y me gustaría que la viviéramos de la mejor manera.

Me da la impresión de que Luis ya no me quiere, qué tan solo sigue conmigo por inercia, por costumbre o quizás por Santino, en verdad no sé qué más hacer.

Terminé de lavar los platos y ordenar todo, y sin decirle nada a me fui a la cama.

Un rato después lo escuché entrar en la habitación, y creí que quizás me diría algo, o haría algo, pero me volví a equivocar, se acostó y se durmió, sin siquiera darme las buenas noches.

Volví a llorar en silencio, sintiendo que esta no era la vida que quisiera tener, pronto Santino haría su vida, y quedaríamos solos, ¿solos así? Por Dios! Qué vida me espera, y por primera vez vi como opción, el separarnos.

En los días siguientes, se me dio por pensar que quizás en algún momento analizaría lo que habíamos hablado, y cambiaría en algo su actitud, pero nuestra vida volvió a ser la de siempre.

Una tarde al llegar del trabajo, Santino estaba en el centro con sus amigos y yo aproveché para salir a pedalear un rato.

Mientras recorría las calles iba pensando, que lo mejor sería separarnos, si ya no estábamos bien juntos, quizás la mejor opción sea que cada uno siga por su lado.

Tomar una decisión así, sabía que no sería fácil, el o yo, nos tendríamos que mudar, o vender la casa y mudarnos los dos, ¿y Santino? ¿Cómo lo tomaría? ¿Lo podría entender?

No sé si él se da cuenta de lo que pasa entre su padre y yo, bueno, en realidad lo que no pasa, tiene buena relación con los dos, es un buen chico, a sus casi diecisiete años, es muy centrado, educado y sobre todo muy ubicado.

Nunca tuvo ningún problema en la escuela, ni en la primaria ni en la secundaria, y siempre ha sido buen alumno, incluso ya está pensando que va a estudiar cuando termine la escuela.

Las semanas fueron pasando, y todo seguía igual, ese verano, no tuvimos vacaciones, yo las tuve en mi trabajo, pero Luis no se las pudo tomar, por cuestiones de su empresa.

Santino comenzó el último año de secundaria, y una tarde mientras tomábamos unos mates, me dijo que le gustaría estudiar ingeniería aeronáutica, y yo le dije que estaba muy bien.

Un fin de semana largo qué Luis y Santino se iban a pescar, al llegar a casa el viernes, me encontré con Luis, me sorprendió verlo a esa hora, pero me dijo que había salido temprano del trabajo porque saldrían esa misma tarde y volverían el lunes, feriado, por la tarde. Eso también me jodió un poco, nunca había vuelto más temprano para hacer algo conmigo.

A eso de las seis, se despidieron y se fueron, su amigo y su hijo los pasaron a buscar.

Ya sola en casa, me fui a cambiar para ir al gimnasio, me puse la calza y una remera larga, las zapatillas y me até el pelo.

Antes de irme, me senté en el sillón y prendí la notebook para pagar unos servicios, qué me había olvidado pagar en el trabajo, para encontrarme con que la compu no arrancaba, se quedaba en una pantalla negra con letras, y de ahí no salía.

Esta situación me enojó, los fines de semana que estoy sola la uso todo el tiempo.

La apagué y la volví a encender, y nada.

¿Y ahora qué hago? Y en ese momento Hugo se cruzó por mi cabeza, quizás él lo podría solucionar.

No sabía si molestarlo, pensé dos veces antes de enviarle el mensaje, pero me decidí y se lo mandé.

-FLORENCIA: Hola Hugo!

Inmediatamente me contestó.

-HUGO: Hola Flor ¿Cómo andás?

-FLORENCIA: Con un problema, mi notebook no arranca, ¿la podrás ver?

-HUGO: Contame lo que hace.

-FLORENCIA: La enciendo y se queda en una pantalla negra con letras!

-HUGO: ¿La tenés delante? Mándame una foto.

Le saqué una foto a la pantalla y se la envié, un momento después me contestó.

-HUGO: Puede ser el sistema operativo o el disco rígido! Cuando quieras la veo!

-FLORENCIA: Cuando vos puedas! Justo se tenía que romper el fin de semana largo, que encima estoy sola, mi marido y mi hijo se fueron a pescar! Qué embole!

-HUGO: ¿Estás en tu casa?

-FLORENCIA: Sí, estoy en casa!

-HUGO: Yo estoy en el trabajo, si querés cuando me voy de acá paso por tu casa.

-FLORENCIA: ¿Todavía en el trabajo?

-HUGO: No, me fui a casa y volví hace un rato, ahora que no hay nadie trabajando, aprovecho para hacerle mantenimiento a un servidor.

-FLORENCIA: ¿Hasta qué hora estás ahí?

-HUGO: Supongo que una hora más.

-FLORENCIA: ¿Querés qué voy para allá con la compu?

-HUGO: Como quieras! Estoy esperando que termine de actualizar, si querés mientras tanto la puedo ver!

-FLORENCIA: Ahí voy entonces! Llego en quince o veinte minutos!

-HUGO: Dale, te espero!

Agarré la notebook, me subí al auto y me fui para el trabajo.

De camino me llegó un mensaje de Hugo, diciéndome que la puerta principal estaba cerrada con llave, pero que él entraba por la puerta de atrás, la que da al estacionamiento, que entrara por ahí.

Veinte minutos después llegué al trabajo, y como me dijo, entré por la puerta trasera.

Fui a su oficina, y allí me lo encontré sentado en una de las sillas, viendo una pantalla.

Estaba con un short zapatillas y una remera, nunca lo había visto vestido así, siempre va muy prolijo al trabajo.

-FLORENCIA: Permiso!

-HUGO: Pasa Flor!

-FLORENCIA: Perdón que te joda Hugo y con tanta urgencia! Pero me muero del embole el fin de semana si la compu!

-HUGO: No me jodes Flor! Hasta que termine de actualizar el servidor, estoy al pedo!

La conectó, la encendió y apretando algunas teclas, apareció una ventana azul con un montón de letras, que por supuesto yo no entendía nada.

-HUGO: El disco rígido no es! Seguro es el Windows!

Buscó entre sus cosas un CD, y lo puso en la notebook, estaba tomando mate, y mientras se reiniciaba la notebook, me convidó uno.

Cuando volvió a encender, hizo varias cosas que no entendí, mientras seguíamos tomando unos mates.

-HUGO: Iba a venir mañana, pero estaba al pedo en casa, y me vine.

-FLORENCIA: ¿Te vas a algún lado el fin de semana?

-HUGO: No, estoy solo y prefiero quedarme a descansar!

-FLORENCIA: ¿Y tu esposa? Perdón! Qué chusma!

-HUGO: Está en Luján en casa de una amiga, se fue hoy a la mañana y vuelve el lunes a la noche, la amiga se separó, y estaba bastante mal, aprovechó el fin de semana largo y se fue para allá.

-FLORENCIA: Mi marido y mi hijo también vuelven el lunes, por eso es que me iba a embolar si la compu todo el fin de semana!

-HUGO: Ahí terminó! Sí todo va bien al reiniciar tiene que arrancar.

La notebook se reinició, y por suerte arrancó.

-FLORENCIA: Qué bueno! mil gracias Hugo! Decime cuánto te debo!

-HUGO: Nada boluda! No te voy a cobrar por esto!

-FLORENCIA: No, en serio! Si la hubiera llevado a otro lugar me hubieran cobrado!

-HUGO: No es nada Flor! Ni siquiera me llevó mucho tiempo!

-FLORENCIA: Muchas gracias Hugo!

-HUGO: No es nada Flor!

Se habían hecho como las siete y media de la tarde, me quedé hasta que él terminara su trabajo, y mientras tanto seguíamos tomando unos mates.

Guardé la notebook en la mochila, el guardó sus cosas, apagó las luces y salimos de la oficina.

Fuimos caminando hasta el estacionamiento, y antes de subir a cada uno a su auto se me ocurrió.

-FLORENCIA: Ya sé cómo agradecerte el favor!

-HUGO: No hace falta Flor!

-FLORENCIA: No tenemos nada que hacer, te invito una cerveza!

Me miró con una sonrisa y me dijo:

-HUGO: Bueno dale! Seguime!

Subimos cada uno a su auto, y fui detrás de él, hasta una cervecería.

Por suerte no era en el centro, yo estaba vestida así nomás, con la ropa del gimnasio!

Estacionó su auto y yo lo hice detrás.

Entramos a la cervecería, no había mucha gente y nos sentamos en una mesa del patio.

-HUGO: ¿Querés comer algo? Yo tengo hambre estoy sin almorzar!

-FLORENCIA: Bueno, piquemos algo!

Pedimos unas rabas, unas papas fritas y un par de cervezas.

Dimos cuenta de la comida en una charla amena, contándome de cómo estaban las cosas con su esposa, y yo ya en la segunda cerveza, contándole cómo estaba mi vida con Luis.

Me hicieron casi las once de la noche, y le dije que ya me iba para casa.

Aunque yo le había invitado las cervezas, no me permitió pagar la cuenta.

Caminamos los dos hasta nuestros autos, y antes de que me subiera me dijo que me acompañaba hasta casa, conduciendo detrás de mí.

Durante el viaje iba pensando si estaría bien agradecerle con un café en casa, pero por miedo a que algún vecino me viera entrar a otro hombre que no fuera Luis, decidí desistir. Llegamos a casa, abrí el portón y entre el auto.

Hugo había bajado de su auto, y luego de cerrar fui a despedirme de él.

-FLORENCIA: Gracias por todo Hugo! Sobre todo por la compu!

Le dije con una sonrisa, y me salió darle un abrazo, y me dijo algo que me sorprendió pero me hizo sentir muy bien.

-HUGO: No es muy común verte sonreír! Te cambia la cara!

Y no pude evitar otra sonrisa.

-HUGO: Chau Flor! Nos vemos el martes!

-FLORENCIA: Hasta el martes! Buen finde y que descanses!

-HUGO: Igualmente para vos!

Nos saludamos con un beso y se subió a su auto, esperó hasta que entrara a casa y se fue.

Me dejó pensando sobre lo que me dijo, que me cambiaba la cara al sonreír y es verdad, en el trabajo rara vez me sonrío.

Por suerte tenía la compu, y había cambiado una hora de gimnasio, por una comida, un par de cervezas y una buena charla.

Me saqué las zapatillas y las medias, la calza y la remera, en ropa interior me fui a buscar una cerveza y me senté con la compu en el sillón.

La encendí y anduvo perfectamente, en ese momento pensé en hacerle algún regalo a Hugo, si lo hubiera tenido que llevar a algún servicio técnico, me hubieran cobrado y hubiera estado varios días sin compu.

Sentí que era un buen momento para masturbarme y me puse a buscar una película erótica.

Estuve un rato buscando y no encontraba nada que me llamara la atención, y se me ocurrió escribir en el buscador, "sola y desnuda en casa", quizás encontrara alguna película con esa temática.

Buscando en las opciones, pero la mayoría eran videos pornográficos, podría ver alguno, pero me interesaba más encontrar una película que tuviera algún tipo de argumento.

Varias páginas después, encontré una que por su duración supuse que era una película, ochenta y cinco minutos.

Le di a reproducir, y la imagen mostraba a una mujer de unos treinta años caminando por la calle, luego de unos minutos llegaba a su casa, abría las persianas, corría las cortinas, y luego se desnudaba.

Estaba sola, y andaba por todos lados, haciendo tareas de la casa.

Después se acostaba en su cama, con su ventana completamente abierta, y comenzaba a masturbarse.

Mientras tanto, un hombre desde un edificio cercano, la observaba con unos binoculares, y veía toda su sesión de autosatisfacción.

Luego se levantaba, se preparaba algo para comer y se sentaba en el salón, siempre desnuda.

Luego de comer, se volvía a masturbar esta vez en el sillón, con las ventanas del comedor completamente abiertas.

Mientras veía esas imágenes, pensaba que nunca me atrevería a hacer algo así, aunque sí, me masturbaría en varios lugares de la casa.

Me saqué la ropa interior y allí mismo me comencé a tocar.

Luego de unos minutos tuve un lindo orgasmo.

Fui a buscar otra cerveza, apague la luz del comedor y con la compu me fui a la cama.

Comencé a tocarme nuevamente, a apretarme los pezones, me encantaba esa sensación, decidí ir cambiando de posición en la cama, me di vuelta quedando con el culo para arriba, me seguí tocando y moviendo el culo, como si lo estuviera haciendo para que alguien me vea.

Luego me puse en cuatro, sacando el culo para atrás, como si se lo estuviera ofreciendo a alguien, y en esa posición con las caricias en mi clítoris, tuve otro orgasmo.

La película seguía corriendo, pero no la estaba mirando, me volví a acostar boca abajo, con mi mano entre mis piernas, y en ese momento se me cruzó Hugo por la cabeza, ¿al llegar a su casa, se habrá quedado desnudo? ¿Estaría masturbándose en ese momento? Y si así fuera, ¿se estaría masturbando pensando en mí?

Esa sola idea me volvió a excitar, y volví a tocarme, imaginando a Hugo, acostado en su cama boca arriba, pensándome desnuda, y haciéndose una paja en mi honor.

Con esa imagen en mi cabeza tuve el último orgasmo de la noche, luego de eso cerré la compu, la apoyé en el piso, y me dormí.

Puedo decir que ese fin de semana, fue una maratón de autosatisfacción, creo que estuve recuperando los orgasmos que no he tenido en los últimos meses.

El sábado no salí de casa, y estuve todo el tiempo desnuda.

El domingo me levanté al mediodía, tomé unos mates, ordené un poco, puse ropa a lavar y a eso de las cuatro de la tarde, salí a dar una vuelta en bicicleta.

No tenía horarios, y decidí pedalear un buen rato.

Tomé una calle poco transitada que sale de la ciudad y luego de poco más de una hora, había llegado a la ruta treinta y seis.

Me daba un poco de miedo andar en bicicleta por la ruta, hice un par de kilómetros por la banquina, hasta una calle que volvía a la ciudad, pero tuve la mala suerte de pinchar la rueda trasera, la puta madre!, justo se me pincha hoy, que estoy muy lejos de casa! ¿Y ahora qué hago? ¿Volver caminando con la bicicleta a cuestas? Una locura! Estaba muy lejos.

Pensé en buscar una bicicletería, pero no había nada cerca, y empecé a imaginar mis opciones, dejar la bicicleta en algún lado y volverme de alguna forma a casa, ¿Pero dónde? Caminé casi un kilómetro con la bicicleta pinchada, miré el teléfono y eran las seis y media de la tarde, por suerte en esa zona tenía señal, y en ese momento pensé en que tendría que llamar a alguien, ¿pero a quién? Y fue Hugo quien se cruzó por mi cabeza.

Dudé en una primera instancia, no quería volver a molestarlo, pero recordé que estaba solo y quizás me podría sacar de este apuro, luego de un momento, decidí mandarle primero un mensaje.

-FLORENCIA: Hola Hugo!

Inmediatamente me llegó su respuesta.

-HUGO: Hola Flor!

-FLORENCIA: ¿Te puedo llamar?

-HUGO: Sí, claro!

Un momento después lo llamé por teléfono.

-HUGO: Hola Flor ¿Cómo andás?

-FLORENCIA: Hola Hugo! Perdón que te joda! Pero tuve un problema y quizás me puedas ayudar!

-HUGO: Sí claro! ¿Qué te pasó? ¿La compu?

-FLORENCIA: No, es que salí a dar una vuelta en la bicicleta, y se me pinchó muy lejos de casa! No encuentro un lugar para arreglarla ni tampoco para dejarla y volver a casa! ¿Existirá la posibilidad de pedirte que me vengas a buscar?

-HUGO: Sí, claro! Mándame tu ubicación que ahí voy!

-FLORENCIA: Estoy en la ruta treinta y seis! Ahí te mandó la ubicación!

Le mandé mi ubicación y me dijo que lo esperara ahí, que llegaba en menos de media hora.

Apoyé la bicicleta en un árbol y me senté en el pasto a esperarlo, mientras lo hacía, pensaba en que un tiempo atrás, no estando Luis, no hubiera sabido a quién llamar en una situación así, pero por suerte, Hugo me salvaría.

Poco más de veinte minutos después, lo vi acercarse y no pude evitar las lágrimas.

De no ser por él, supongo que estaría muerta de miedo, tan lejos de casa y sola. Es una mierda sentirse así, pero a pesar de tener una familia, en estos últimos tiempos me sentía muy sola.

Puso las luces intermitentes y paró en la banquina frente a mí, bajó del auto y se acercó, y al verme llorar, me dio un abrazo.

-FLORENCIA: Perdón Hugo! Te llamé porque no sabía qué hacer, justo vengo se viene a pinchar tan lejos!

-HUGO: Hiciste muy bien! No hay nada por acá!

-FLORENCIA: Por eso me dio miedo! Tenía pánico de que me agarrara la noche!

-HUGO: Tranqui! Ya está! Ya pasó!

Abrió la puerta trasera de su auto, reclinó el asiento trasero y subió mi bicicleta.

-HUGO: Vamos! ¿Vas para tu casa?

-FLORENCIA: Sí, por favor!

Conversamos durante el trayecto y le conté que además del gimnasio también me gustaba salir andar en bicicleta.

Quería agradecerle lo que había hecho por mí, y al llegar a casa, le dije que lo invitaba con una cerveza.

Bajó mi bicicleta de su auto y entramos a casa por el garaje, donde dejé la bicicleta pinchada.

Eran casi las siete y media de la tarde, y saqué dos cervezas de la heladera.

Conversamos un rato mientras nos tomábamos las cervezas, le agradecí mil veces el favor que me había hecho, aunque él me decía que no tenía nada que agradecer, por suerte había estado al pedo en su casa, y que había podido ayudarme.

Terminadas las cervezas, me dijo que ya se iba, lo acompañé hasta la puerta, al despedirnos le di un abrazo de agradecimiento y quedamos en vernos el martes en el trabajo.

Después que se fue, pensé que lo podría haber invitado a cenar, que tarada!

Comí algo y me fui a la cama, me quedaba una última noche sola y la iba a aprovechar.

Llegué a mi habitación, me saqué toda la ropa, me di un baño, y luego de secarme el pelo me acosté desnuda.

Cómo suelo hacer, me empecé a poner crema en el cuerpo, y lo que comenzó como una rutina de hidratación corporal, terminó en un orgasmo delicioso.

Cada vez me gustaba más apretarme los pezones, me excitaba terriblemente.

Reponiéndome del orgasmo, me quedé pensando cuántas cosas no había hecho con Luis en el terreno sexual, hacer el amor con él era siempre de la misma forma y de tradicional para abajo, cuántas cosas nuevas me gustaría probar, que en vez de sacarme un orgasmo con sus dedos, lo hiciera con su lengua, o también que lo hiciéramos en diferentes posiciones, la nuestra fue siempre el misionero, y de ahí no hemos salido nunca.

También me gustaría hacerlo en otros lugares de la casa, no sé, en la bañera o en el sillón del comedor, o sentados en una silla, se me ocurrían tantas maneras...

Con esos pensamientos me quedé dormida, el lunes por la mañana me levanté a eso de las once.

Me quedé desnuda como hasta las cuatro de la tarde, haciendo cosas de la casa luego me vestí, por si llegaban Luis y Santino, pero llegaron recién a las ocho de la noche.

En la semana volvió a la normalidad, Santino a clases, Luis a Buenos Aires y yo al trabajo.

Esa semana corta, no me crucé con Hugo, supuse que por cuestiones de trabajo, y venía pensando en hacerle algún regalo por sus favores.

Sabiendo que le gusta la cerveza tanto como a mí, pensé en comprarle algunas cervezas importadas.

El fin de semana siguiente, pasó sin pena ni gloria, y al volver al trabajo el lunes, fui a verlo a Hugo por un expediente, pero los chicos de su oficina, me dijeron que había tomado dos semanas de vacaciones, pero que si era urgente le mandara un mail, que él me lo respondería.

Volví a mi oficina y le mandé un mail, y luego decidí mandarle un mensaje.

-FLORENCIA: Hola Hugo! ¿Cómo andas?

Esta vez su respuesta no fue inmediata, y le escribí otro mensaje.

-FLORENCIA: Los chicos de tu oficina me dijeron que estás de vacaciones, perdón por joderte, pero volvió el expediente de la compra de insumos y necesita tu aprobación. Te lo envié por mail. Saludos y buenas vacaciones!

Me contestó recién pasadas las tres de la tarde.

-HUGO: Perdón por la demora en contestar. Ya te devolví el mail con la aprobación, cualquier cosa me avisas. Saludos.

No sé por qué, pero me pareció que no estaba bien, no es que nuestros mensajes sean más íntimos o cariñosos, pero por su forma de escribir, sobre todo porque no había puesto, como siempre, “Hola Flor”, presentí que tenía algún problema.

Dudé en enviarle otro mensaje, pero antes de volver para casa, se lo envié.

-FLORENCIA: Perdón Hugo por preguntar, ¿todo bien?

No me respondió inmediatamente, lo hizo casi a las nueve de la noche.

-HUGO: Hola Flor! Perdón por no contestar. En verdad, nada bien, con algunos problemas, por eso necesité tomarme vacaciones. Ya te contaré.

Se me ocurrió que el problema venía por el lado de su esposa, y decidí ya no volver a preguntar, pero le envié un último mensaje.

-FLORENCIA: Si en algo puedo ayudar o si necesitas algo, llamame. Un beso.

-HUGO: Gracias Flor! Un beso.

Por supuesto me quedé pensando cual podría ser el problema, pero minutos después llegó Santino, y una hora más tarde, Luis.

Mi vida seguía con su misma rutina, sobretodo la rutina de no tener relaciones con Luis, él no me buscaba, y aunque yo tuviera ganas no lo hacía tampoco.

Pasaron esas dos semanas y una tarde antes de irme del trabajo, vi la puerta de la oficina de Hugo abierta, y supuse que solo él estaría a esa hora.

Salí de mi oficina con mi mochila, cerré con llave y fui para su oficina.

-FLORENCIA: Permiso!

Continuará…

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