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Mi padre, el paleto Parte 4 (Novela)

El silencio de la casa se rompe con el sonido de una venda siendo ajustada y manos que ya no pertenecen a quien ella espera. Desde las sombras, el hijo presencia cómo la autoridad de su padre se transforma en una crueldad calculada, invitando a un extraño a compartir el control de un cuerpo que ya no le pertenece a ella.

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MI PADRE, EL PALETO Parte 4

_Se puede abrir desde aquí ¿verdad?_ dijo mi padre

_ ¿Quién…..quien coño es? _ dijo Cristina tratando de rehacerse sobre el sofá, pero cuando te quitan un sentido tan importante como la vista y no estás acostumbrado, te desarman completamente y además las manos atadas a la espalda, así que solo se revolvía como un cangrejo que no logra apoyarse, al que le han puesto patas arriba sobre la arena.

_Un invitado….ya te lo he dicho_ dijo mi padre y luego fue hasta el intercomunicador y escuché su voz.

_Sube, te esperamos, hijo_ dijo

Yo sabía quién podía ser, casi sin temor a equivocarme.

Era hora de detener esta locura, era hora de hacerlo, esto se nos había ido completamente de las manos.

MI padre se acercó a ella.

_Te he prometido que no voy a tocarte, ¿estamos de acuerdo en eso?_ dijo mi padre, con las manos en jarra, la camisa a cuadros y vi el bulto que se le había formado dentro de los vaqueros, se lo acomodó con la mano, tenía una gran erección y llevaba un buen paquete allí abajo.

Nunca había visto a mi padre desnudo pero siempre se jactaba de que tenía una buena polla, lo hacía en forma grosera, con chistes de mal gusto.

En ese momento se escucharon golpes en la puerta.

_Quítame la venda…..desátame……hazlo o…._

_ ¿Qué? ¿Qué vas a hacer?....no tienes tu móvil….no tienes a quien llamar……a la niñita le gusta jugar….pues vamos a jugar….solo que tú no controlas esto….como controlas todo en tu vida….como manejas al títere de mi hijo_ dijo mi padre con dureza y abrió la puerta.

Y entonces le vi, era quien yo pensaba.

Tomás, el amigo de mi padre quien vivía en Madrid.

Se sonrieron torvamente los dos.

Cristina intentó ponerse en pie.

_Quítame la venda…..¡¡¡QUÍTAME LA VENDA YA SUBNORMAL!!!!_ Gritó ella y había logrado ponerse en pie.

Mi padre fue hasta ella y simplemente la empujó con la punta de un dedo, le hizo perder el equilibrio y ella cayó de culo sobre el sofá.

Tomas la miró con avidez, las increíbles piernas, los muslos musculados y macizos, las tetazas opulentas dentro de la camisita, ya un poco sudadas.

Este amigo de mi padre tenía más o menos su edad, había dejado el pueblo hacía muchos años ya para trabajar en la construcción en Madrid.

Era bastante voluminoso, obeso casi, con una cara cuadrada y lisa, el pelo blanco que le empezaba a ralear ya, mediría casi 1,80, la nariz era como un pimiento deforme y su tez estaba siempre rojiza con manchas blancas, al borde de la apoplejía, bebía y fumaba muchísimo.

_Este amigo mío se llama tontón, le dicen así por lo inteligente que es_ dijo mi padre y los dos se rieron.

Estaba a punto de intervenir, pero a la vez estaba fascinado por los acontecimientos, como si estuviera viendo una película de suspenso y entonces recordé algo que siempre me había inquietado desde pequeño, cuando veía una película y había una escena de violación siempre quería que esta se consumase, que el violador lograra su cometido y en las viejas películas esto no sucedía, muchas veces cuando el violador estaba a punto de lograr su cometido, ella le clavaba unas tijeras o aparecía un salvador y entonces me sentía desilusionado y también culpable de sentir eso.

Y cuando el agresor lograba violar a la protagonista lo disfrutaba de manera culpable también, es solo una película me decía, no es real, pero no podía limpiar ese sentimiento culpable de haber deseado que el mal triunfe, que el malvado se saliera con la suya.

Y de pronto pensé: ¿Por qué Cristina no pide mi ayuda? ¿Por qué no pide que salga de mi escondite y plante cara a mi padre?

La respuesta era sencilla, porque no quería hacerlo, porque a pesar del miedo que sentía quería continuar con el juego.

_Joder…que pedazo de hembra…._ dijo Tomás y Cristina se encabritó como si hubiese escuchado una sentencia de muerte o hubiese visto un fantasma.

_ ¿Quién es?.....joder ¿Quién coño es?_ dijo ella

_Ya te lo he dicho, tontón, un amigo que viene a ayudarme un poquillo, viene a ayudarnos a ambos en realidad_ dijo mi padre

_ Como me ponga una mano encima…- dijo ella

_Bueno, el trato era que yo no podía tocarte, no habíamos hablado de otras personas_ dijo mi padre y se sentó junto a ella en el sofá y su mano fue hasta el grácil y delicado cuello de ella, como un cuidador de serpientes cuando le pone esa horqueta cerca de la cabeza para inmovilizarla.

La mano de mi padre apretó el cuellito, inmovilizándola.

_Solo vamos a jugar un poquillo, nadie va a salir lastimado, te lo prometo_ dijo mi padre

Ella no pudo responder nada, mi padre apretaba su cuello y parecía sofocada y sus labios se entreabrían como buscando aire, como si se ahogara, aunque me daba cuenta que el apretón de ahorque no era muy fuerte, que el paleto sabía controlar su fuerza.

Y entonces Tomás se sentó en el sofá también, mirándola de arriba abajo.

_ ¿Qué se siente, Cristina? ¿Qué se siente estar indefensa?_ dijo mi padre

_No….no me hagas daño…_ dijo ella

_Nadie va a hacerte daño, ya te lo he dicho…_ dijo mi padre y aflojó la presión de su mano en el cuello y le hizo un pequeño masaje, su mano parecía haber dejado una pequeña impresión en la delicada piel del cuellito.

_Te recuerdo que tú misma has dejado que te atara las mano, que has dejado que te vendara los ojos, es un juego, no lo olvides ¿vale?_ dijo mi padre.

_Vale….es un juego…pero…..-

_ ¿Pero qué?_ dijo mi padre y volvió a apretar el cuellito con la otra mano.

Ella levantó la cabeza en expresión sufriente, creo que esta vez el apretón era más fuerte, pues ella no pudo decir nada, entonces mi padre le hizo una seña a su compinche, a Tomas y este puso una mano en la rodilla redondeada y con hoyuelo de ella, esa rodilla perfecta de una pierna torneada y larga.

_ ¿Has visto que mujerón, colega?....un mujerón, alta, grandota, maciza…._ Dijo mi padre

_Joder, bien maciza_ dijo el otro

_Vaya que si….lo que son esas piernazas…._ dijo mi padre

_Ya te digo, Rodrigo_ dijo Tomas quien seguía con su manaza sobre la rodilla de ella, pero sin moverla, como para que ella se acostumbrara a ese nuevo tacto.

Los dos eran campesinos, sabían tratar a los animales, como hacer para que una yegua no se pusiera demasiada nerviosa, o como hacer la presión exacta sobre la ubre de una vaca al ordeñarla y un ser humano también era un animal, en la piel, en el cuero, en los nervios, en los tendones, también podía sentir miedo y excitación y también necesitaba ser guiado, acostumbrado lentamente.

_Pero que guapa es Cristina, cretina_ dijo mi padre y mientras seguía apretando el cuellito y movía sus dedos de modo que también acariciaba un poco a la vez que apretaba y Tomás comenzó a acariciar la pierna ya con más recorrido, no solo la rodilla, sino que recorría el muslo, macizo y carnoso, haciendo presión en distintas zonas y notaba como ella respiraba jadeando y un suspiro abrupto salió de su garganta y ellos sonrieron, paladeando cada reacción de ella, como un instrumento musical que vibraba bajo sus manos y les regalaba los primeros sonidos, ahogados gemidos por ahora.

_ ¿Que? ¿Qué pasa, Cristina? Te está gustando a lo que veo…_ dijo él y entonces le dio un pequeño bofetón con la mano libre y ella se estremeció toda y la mano del otro paleto acariciaba la parte interna de los muslos ahora.

Entonces mi padre sacudió la cabeza de ella cogiéndola del cuello, atrás y adelante y la melena carre, oscura y lisa se agito como una bandera.

_Te gusta esto, cabrona…..ya me doy cuenta…..ya me doy cuenta lo zorra que eres….._ dijo mi padre, sacudiéndola un poco y las manos de Tomas fueron hasta la otra pierna femenina y acarició allí toda la pierna levantando la corta falda vaquera y metiendo su mano por dentro.

Y ella suspiró pues mi padre aflojó un poco la presión sobre el cuello

_Ahhhh!!!......._ gimió ella y echo su torso hacía adelante y mi padre le dio un bofetón suave sobre la carita.

_Ah!!.....- volvió a gemir ella, no sabía si aprobando o no, si consintiendo o no y la mano de Tomas se metió por dentro y ella se revolvió toda y se dejó caer sobre el respaldar del sofá y cerró las piernas sobre el brazo de ese hombre.

_Que bueno es hundir la seda del tanga en el coñito_ dijo Tomas

E imaginé ese dedo gordo y grueso del paleto presionando la delicada tela y haciendo eso, que el coño se tragara un poco del dedo pero envuelto en la tela de seda del tanga de encaje

_Feliz de ti que puedes tocar, yo no tengo permiso…-_dijo mi padre y la volvió a coger del cuello y acercó su feo rostro de cejas pobladas al rostro de ella y la escupió, un espumarajo de saliva cayó por la perfecta naricita y mi padre lo esparció con la mano por la cara y luego le soltó otro bofetón.

_OHH!!......._ suspiró ella, eran como gemidos cortos y lastimeros que salían de su cuerpo sin que pudiera evitarlo.

Y las manos de Tomas ahora habían separado las piernas poderosas y los taconazos de las botas clavados en el piso y una mano se metía por dentro tocando coño y la otra acariciaba las piernas y ella echó su cabeza hacía atrás y mi padre aprovechó para ahorcarla otro poco y darle otro pequeño bofetón.

_OH!!......_ gimió ella y su cuerpo se vio sacudido por una descarga eléctrica.

_No…._ dijo con voz trémula.

Y la mano de Tomas hurgaba por dentro de la falda.

Y luego sacó dos dedos y los separó y entre ellos había una fina película pegajosa.

_Joder, mira cómo están esos flujos_ dijo mi padre y Tomas se los llevó a la boca y los chupó.

_Peste de fulana rica……exquisito_ dijo el compinche de mi padre.

Y luego los volvió a meter y Cristina suspiró.

_OHH!!!........Mmmm!!!....._ gimió y ya la mano del paleto hacía un movimiento de punzón, penetraba con decisión y luego quitó los dedos y otra vez lo mismo los separó y la fina película pegajosa que unía esos dos dedos toscos como una membrana, como si tuviera dedos de pato.

_Dáselos a probar, joder…..que deguste su propio jugo_ dijo mi padre

Y Tomas llevó esos dedos brillantes de flujo femenino hasta la boca de Cristina y los metió en la boquita de labios carnosos y ella se los dejó meter y luego los chupó y se retorció en el sofá y claro, el hecho de no ver la liberaba en cierto modo, no ver es casi como ser invisible, podía ser guarra, no establecía ese contacto de la mirada que se adentraba hasta la mente y el alma.

Ciega a todo, suspiraba y se retorcía con las manos atadas a la espalda y las tetazas parecían hincharse dentro de la camisita hasta desbordarla, los pezones oscuros se pegoteaban en la tela de la camisa.

_ ¿Está rico?_ dijo mi padre

_Dios…… ¿Qué me estáis haciendo?......._ dijo ella musitando, en voz muy queda, como un suspiro

Como Cristo con eso de ¿padre por qué me has abandonado?

Ella se abandonaba al placer y su cuerpo se movió y retorció, todo ese 1,77 de mujer se agitó en el sofá, pero ninguno de los paletos la tocaba, dejaban que ella se retorciera de placer y sintiera la ausencia de esas manos y apenas cuando Tomas la toco con un dedo sobre la rodilla ella suspiró.

_OHHH!!!!.......-

_ ¿Qué Cristina….seguimos o qué?...._ dijo mi padre

_Vete a la mierda….._ dijo ella

Y entonces el rostro de mi padre se transformó en una mueca demoniaca y apretó los dientes y apretó el cuello grácil y delicado de ella con saña y volvió a escupir, un espumarajo que golpeó el hermoso rostro y Tomas metió su mano con decisión y con la otra mano separó las piernas y le hundió tres dedos en el coño como un puñal de carne tosca y ella se agitó y arqueó la espalda y un suspiro ronco que no que parecía humano la recorrió entera.

_MMMMMGGRRR!!!!......_ y Tomas no dejaba de apuñalarle el coño y el cuerpazo colosal de ella no dejaba de temblar y corcovear y por dios, se iba a correr, se iba a correr en las manos de esos paletos.

_AHHHHH!!!....._ gimió ella de pronto como un deshago, pues mi padre le había quitado la mano del cuello

_OHHHHH!!!.......dios….me corro….me corrooooo!!!!_ gimió retorciéndose mientras mi padre le acomodaba el pelo detrás de la orejita y ella como queriendo escapar de ese sofá donde la tenían sojuzgada y se retorcía como un pez fuera del agua, y se corría, sus piernas temblaban ante las caricias de Tomás y mi padre casi que estaba en pasividad, contemplando su obra, como si hubiese hachado un árbol pero se abstuviera de dar ese último golpe que hacha que lo derribaba, sino que contemplaba su caída, con una sonrisa cínica en los labios y luego extendió la mano y puso un dedo en la boca de Cristina y esta lo babeó y lo chupó casi sin saber lo que estaba haciendo.

_ Que zorrita más guapa, la zorrita de mi hija_ dijo ingenuamente.

Tomás quitó los dedos del coño y los llevó hasta la boca de Cristina y esta bebió sus propios flujos otra vez. Y luego el hombre golpeó los muslos musculados y brillantes por el sudor, las botas negras casi hasta las rodillas y luego llevó sus manos hasta los bordes de la camisa y tiró de ella y los botones salieron de su sitio disparados, arrancados algunos.

_Joder….a lo bestia, que bestia eres chiquillo_ dijo mi padre y los pechos de ella emergieron por entre la camisa abierta y este paleto amigo de mi padre cogió un pecho femenino y lo estrujó como una esponja, como si lo retorciera para sacarle el agua y con la otra mano estiró un pezón y lo retorció.

_Dios…..para…..no…._ dijo Cristina

Y yo miraba todo como un idiota y sabía que no podía hacer nada, que lo único que podría sacarme de mi escondite era un pedido de auxilio de ella, era lo único que podría descongelarme, pero ella no lo daba, no lo hacía.

_ ¿Puedo chupárselos?_ dijo Tomás

_No, ¿ya quieres tomar la teta, mamón? todavía no, conténtate con sobarlos_ dijo mi padre y su amigo siguió sobando y retorciendo los pezones oscuros y en punta, las areolas eran rosa oscuro y ocupaban una gran porción de teta y estaban completamente erizadas.

_Joder, vaya melonazos que te cargas, hija_ dijo mi padre

Y entonces Tomas la cogió de los tobillos y la hizo girar violentamente y la acomodó sobre el sofá con tirones violentos y ella gritó

_Ahhhh…pero que…….no…._ dijo, pero antes de darse cuenta estaba ya en cuatro patas mirando al respaldar del sofá.

Mi padre se había sirvió más bebida y bebía tranquilamente de pie, sobándose un poco el paquete.

_Bueno, Tomasito, levántale esa faldita que quiero verle el culo_ dijo

Y Tomás obedeció, le levantó la falda vaquera de un solo tirón, con las dos manos y apareció a la vista ese culazo redondo y pleno, las nalgas pulposas y blancas, con la tira del tanga clavada en medio del ojete.

_Joder, esto sí que un pedazo de culo_ dijo mi padre

_Un señor culo, ya lo creo que si_ dijo Tomás

Me sorprendió la tersura y la firmeza de la piel, lo musculados que eran esos glúteos, como si lo viera por primera vez.

_Un culo para dejárselo fino_ dijo mi padre

PLASSSS!!!!

_AYYYY!!!...._

El escudero de mi padre, Tomás le había sacudido un tremendo azote y luego la cogió de los tacos finos de las botas y la acomodó sobre el sofá y ahora Cristina sollozaba.

_Shhhh!!!......tranquila, pequeña…._ dijo mi padre acariciándole la cabeza.

_Joder, le ha quedado marcada mi mano en el cachete_ dijo Tomás y acarició la nalga mancillada y luego recorrió con sus manos toscas toda la forma redondeada de ese culo perfecto.

Ella sollozo otro poco e hipó.

_ ¿Quieres otro?_ dijo mi padre, acariciándole el pelo, esa elegante melena carre con las puntas hacía adentro.

_Dios……no….._ dijo ella

_Dale otro_ dijo mi padre

PLASSSSSS!!!

_AYYY!!!......cabrones….AHHHH!!!_

PLASSSSS!!!!.....PLASSSSSSS!!!

Los azotes retumbaban en la habitación, Tomás se los daba a mano llena, con toda la palma, tenía unas manos, grandes y acolchadas como hechas a propósito para dar azotes y bofetadas.

Cristina resopló y gimió, respirando agitadamente, pude ver ese tremendo culazo azotado frente al espejo en la pared y también los tetones colgando y entrechocándose.

_Te gusta ¿verdad?_ dijo mi padre, ella no respondió, mi padre seguía acariciándole la cabeza y metía sus dedos por entre el cuero cabelludo.

_Te gusta ¿verdad zorrita?_ dijo mi padre y tiró del pelo violentamente, levantándole la cara, los ojos vendados, la expresión sufriente.

_SI!!! HIJO DE PUTA….SI!!...._ Gritó ella

Creo que temblé al escuchar esto, hasta aparté la mano de mi polla con horror, como si estuviera al rojo vivo.

_Bueno, Tomasito, ya la has oído_ dijo mi padre y entonces el paleto comenzó a darle azotes.

_PLASSSS!!!.....PLASSSSS!!!...._

_AHHHHH!!!.....OHHH!!....Joder…._ gimió ya desembozadamente Cristina, mientras mi padre le aferraba el pelo y le levantaba la cabeza, el cuello arqueado dolorosamente

PLASSSS!!!....PLASSSSS!!!

Las piernas colosales de ella temblaban, era un mujerón, un pedazo de mujer de bandera siendo azotado como una furcia y temblando con las suelas de las botas y los taconazos a la vista sobresaliendo del borde del sofá.

PLASSSSSS!!!!

Este último azote se lo había dado mi padre

_AYYYY!!!....._

_Buenas nalgas, buenas ancas de yegua_ dijo mi padre

_ Dios…….Camilo….para…..no….- dijo Cristina sollozando implorando no se sabe qué.

_Creo que estás lista para sentencia, cariño……estás lista para catar una buena polla en el coñito_ dijo mi padre

_No…..no…_ gimió ella frotando su carita sobre el sofá.

_Tomas ponle esa verga de burro entre las nalgas, pero no te la folles todavía_ dijo mi padre.

Mi propia polla dio un respingo dentro de mis pantalones, supe que estaba perdido, no podía dejar de mirar y sabía que estaba tan superado que no podía hacer nada más.

Tomas se desabrochó el cinturón, la hebilla metálica hizo un tintineo macabro y luego bajó sus pantalones hasta los tobillos y separó las piernas de Cristina que solo sollozaba y temblaba y luego metió su polla entre el tanga y las nalgas, la verga era muy grande, gorda y venosa, más ancha que larga y quedó encastrada en medio de las nalgas y cubierta a medias por el pequeño tanga de color negro.

_Bueno ¿Quieres que te folle o no?_ dijo mi padre

_No…..joder…no lo hagas….-

_Pues si no quieres que te folle, vas a hacerle una buena paja de nalgas ¿me oyes?_ dijo mi padre y acarició el pelo y la cabeza otra vez.

_Comienza a moverte, cariño, apriétale el churro con ese culo que tienes, haz que se corra este cabrón_ dijo mi padre

Y ella comenzó a hacerlo, se movía rítmicamente y la polla se frotaba entre el tanga y las montañas carnosas de ese culo.

_No te la vayas a follar, cabrón…- dijo mi padre riendo.

_Igual me folla ella, la cabrona_ dijo Tomás y le dio un pequeño azote en el glúteo como azuzándola, como una potranca.

_MMmmmmm!!!......_ gimió ella y era estremecedor, ese culo se movía como si bailara regatón, con movimientos de cintura y Tomas aprisionaba el culo para que hiciera un efecto de prensado sobre la polla que resbalaba cada tanto y emergía como un barco encallado en las rocas y que la marea intenta desencallar.

_Joder, eso, cariño….sigue moviéndolo así….vas a hacer que me corra_ dijo Tomás y ella seguía moviendo el culo sobre la polla y ronroneando como una gatita

_Joder….ya está casi a punto este cabrón….muy bien, Cristina…..sigue así…._ dijo mi padre y vi que ahora le estaba ahorcando desde atrás, con la mano sobre el cuellito y la nuca, metida por dentro de la melena oscura y lisa.

_MMmmm…….ahhhhhh!!!......_ gimió ella y se frotó contra esa polla con su propio culo y un movimiento un poco más pronunciado e iba a acabar por metérsela en el coño ella misma.

_Si, cariño….así….que me voy a correr en tu culito…_ dijo Tomas, la gran cabeza cuadrada, el pelo cano y espeso, los brazos fornidos, los pantalones por los tobillos, esa gorda verga encastrada en las nalgas pulposas de mi novia

_Me corro en tu culito de guarra….eso….eso…si…._ gimió el paleto.

Mi padre seguía con la mano en el grácil, cuellito hundiéndole la cabecita sobre el sofá

_Joder….me corro, cariño…sigue…_dijo y junto con sus manos acolchadas las nalgas protuberantes y pulposas sobre su polla, prensando su verga con ellas.

_Joder….me corro hostia puta….SIIII!!!.....SI ME CORROOOOOOOO!!!!!_

Un gran chorro de semen salió catapultado sobre la espaldita de mi novia y mojo la camisita blanca y otro quedó estrellado sobre la tela del tanga y otros más que caían sobre la espalda y otros que resbalaban entre las nalgas húmedas.

Y las piernas fornidas de ese paleto temblaban como un perro, eyaculando y las piernas de ella también temblaban y no sabía si Cristina se estaba corriendo también, por la forma en que gemía y se retorcía.

_ Joder, que bonito….._ dijo mi padre

_Que culo…más guarro….- dijo Tomás y entrecerró los ojos y sacudió la polla y golpeó las nalgas con su polla ya morcillona y se apartó y luego se subió los pantalones y los calzoncillos al mismo tiempo.

_Ve a la cocina, come algo, déjame solo con mi nuera, que tengo que hablar con ella_ dijo mi padre.

Tomás se abrochó el cinturón y camino pesadamente hasta la cocina.

Se escuchaban ahora los gemidos entrecortados de ella y mi padre le acarició por enésima vez el pelo.

_Lo has hecho muy bien, cariño…..muy bien…._ dijo mi padre y miró con curiosidad la camisa manchada de lefa

_Vaya que te ha dejado fina este burraco_

_Joder, trae algo para limpiarme_ dijo ella

Mi padre sacó un pañuelo de tela del bolsillo y comenzó a limpiar la lefa del culo y también el coño y aprovechaba para sobar y acariciar de ese modo y ella se dejaba como una perrita que es secada con una toalla luego de su baño.

_Joder….como te ha dejado…._ dijo él y luego desató la venda de los ojos de Cristina y la retiró y la cogió del pelo y aproximó su cara y le dio un beso en la boca, girándole la carita y ella se le devolvió, escuché el ruido de los labios chocar y luego las bocas se despegaron.

_Te has quedado a medias, ya lo veo….estás caliente como una perra en celo…_ dijo mi padre y bajó su mano y la metió entre las nalgas y comenzó a masturbarla desde atrás, los dedos en el coño comenzaron a hacer un ruido acuoso y violento.

_Dios…….dios……OHHHHHH!!!!!!........_ gimió Cristina y mi padre no se detenía, el ruido era tan acuoso y soez que me enloquecía y también comencé a masturbarme y me sentía como una puta mierda, sin ninguna dignidad, una puta mierda de hombre.

Y por momentos mi padre parecía levantarla del sofá y los nudillos chocaban con las nalgas y con la otra mano la cogía del pelo y las botas hasta las rodillas la hacían aparecer una prostituta, usada y mancillada hasta el hartazgo

_Dios….si…..si…….OHHHH!!!.....joder……me estás…..haces que….._

_CÓRRETE….ZORRA….CÓRRETE….ZORRAAAAAA!!!!!!....PUTÓNNNNN!!!!!_

_AHHHHHHHHH!!!.......dios…..es que…. es que……ES QUE ME CORRO….MIERDA!!!!!!!...._

Y ella se corría y se agitaba sobre el sofá, como una guarra, como una loca, las piernas temblaban como enloquecidas y mi padre parecía haber perdido la mano entre las nalgas, como si el coño se la hubiera tragado como una planta carnívora.

Ahora ella sollozaba y se hundía sobre el sofá, mi padre la hizo girar y luego se sentó a su lado y le cogió la carita con las dos manos y la besó y ahora sí, se morreaban en toda regla, me partía el corazón como las lenguas se juntaban y se buscaban, por momentos por fuera de las bocas.

_No te voy a follar hasta que me lo pidas…._ dijo mi padre

_Joder….no sé lo que me has hecho…._ dijo ella, mi padre le retorció un pezón y luego le dio un bofetón sobre las tetas.

_Fóllame…..fóllame, cabrón……date el gusto…._ dijo Cristina y yo me sacudí la polla con violencia

_Pero te vamos a follar los dos_ dijo mi padre

_No, solo tú…._dijo ella

_Los dos o nada…._ dijo mi padre…_

_Está bien….fóllame…._ pero ya…._

_Y mi hijo ¿No piensas en él?_

_Él también está de acuerdo…._ dijo ella, hacía un buen rato que yo me preguntaba si ella había olvidado que yo estaba allí, mirando todo

_ ¿Si? ¿Cómo lo sabes?_

_Lo se…._ dijo ella y volvieron a besarse con mi padre.

_ ¿Quieres ver la polla que te va a follar?_ dijo mi padre, ella no respondió

Él se puso en pie y se bajó la cremallera y se desbrochó el cinturón y se bajó un poco los pantalones y su verga quedó a la vista.

Creo que la cara de sorpresa que se le quedó a Cristina también era la mía.

Era una polla gruesa y larga como un garrote, oscura y un poca torcida.

_ ¿Estás segura de que quieres que te folle?_ dijo mi padre y ella se hizo un poco para atrás con las manos todavía atadas a la espalda.

_Joder…._dijo ella y tragó saliva

_Igual es demasiada polla para ti……_ dijo él

Ella miraba esa enorme polla con horror.

Cristina estaba sentada en el sofá, todavía con las manos atadas a la espalda y mi padre de pie, este se cogió la polla y se la sacudió frente al hermoso rostro de mi novia.

_Joder…..que…que cabrón eres……_

Mi padre flexionó un poco las rodillas y golpeó con su polla el delicado rostro, el sonido fue como si batiera el parche de un tambor, la polla oscura golpeó la mejilla y ella hizo la cabeza hacía atrás y la polla golpeó esta vez la naricita y la boca.

_Dios….no….._ dijo ella

_Que sí, guarra….. ¿Así que quieres que te folle?... ¿no te importa ponerle cuernos a mi hijo?……menudo zorrón…… ¿tan cachonda te pone esto?_ dijo y la cogió del pelo y e azotó el rostro con la polla, una, do, tres veces.

_Dios…..para….para….._ dijo ella y entonces mi padre le dio un sopapo en la carita y la hizo dar media vuelta sobre el sofá.

_Así que quieres que te folle……putón verbenero que eres…._ dijo y la cogió de un tobillo y la hizo girar y otra vez ella quedó a cuatro patas sobre el sofá.

Mi padre se iba a follar a Cristina y yo seguía en ese estado catatónico.

Tenía que impedirlo, tenía que hacerlo, tenía que vencer este temor infantil.

PLASSSS!!!

El sonido del azote en el culo me hizo volver a la realidad, mi padre estaba detrás de ella y le bajó el tanga de un brusco manotazo, observé el vello púbico de mi novia, oscuro contrastando con cierta palidez mate de su entrepierna.

_Así que quieres que te folle, pídelo cacho guarra!!!....._

_Fóllame….hijo de puta….cabrón…._ dijo ella

Entonces mi padre apuntó su polla en el culo de ella, estaba muy próximo y luego se jaló la polla con fuerza.

_AUGGHHHHHHRRRR!!!_ Gimió como un toro al que le han clavado la espada a matar en medio de los ojos y sus piernas temblaron y un latigazo de lefa salió disparado de esa gran cabeza violácea e impactó en entre medio de las pulposas nalgas, en el agujero del ojete y luego otro latigazo un poco más arriba sobre la espalda, yendo a parar sobre la camisita ya pegoteada por la lefa de Tomás y luego se acercó otro poco y tiró dos disparos más de semen sobre las nalgas.

Cristina tiritaba como si estuviera muerta de frío.

_Igual te vas a quedar con las ganas, cariño…quisiera que mi hijo te viera así……lo zorra que eres…._ dijo mi padre y cogió una pequeña navaja que siempre llevaba y se acercó y sentí temor por lo que pudiera hacer, pero solo se acercó a ella y comenzó a cortar la cinta de embalar que le sujetaba las manos.

En cuanto tuvo las manos liberadas, ella se apoyó sobre el sofá y respiro hondo, pero sin darse vuelta, todavía con el culo y la espalda lefada.

_Venga, Tomás, que nos vamos ya, colega_ gritó mi padre

Continúa en