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Mi padre, el paleto Parte 3 (Novela)

No debía estar allí, escondido en la oscuridad del pasillo, pero sus pies no lo llevaron a ninguna parte. Desde la sombra, vio cómo el hombre que lo había criado desmontaba la dignidad de la mujer que amaba, pieza por pieza, mientras él solo podía escribir mensajes que sellaban su propia humillación.

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MI PADRE, EL PALETO Parte 3

_Pues te las he sobado, bien, el taxista se ha quedado bizco_ dijo mi padre y mi mente era un torbellino

_Tampoco quería montar una escena, te dije varias veces que pararas_ dijo ella

_No me quejo, lo duritas que tienes esas piernas, mucho deporte ¿verdad?_

_Como si te importara eso, ¿Qué bebes?_

_Brugal con hielo_ dijo él

_No tengo, ginebra y…..whisky ya casi no me queda, ah tengo un poco de ron también, me lo trajeron de La Habana_

_ ¿Ron cubano? Ponme un cubata, ojos de gata_

_Lo que faltaba_ dijo ella y fue hasta la cocina a buscar gaseosa para preparar el cubata.

_Menudo pisito, un piso en el barrio de Salamanca, ¿es tuyo o lo alquilas?_

_Era de mi abuela_ dijo ella desde la cocina

_La abuela con pasta y ya basta_ dijo él

Ella se había quitado la cazadora de cuero y claramente vi su camisa blanca y que no llevaba sujetador y las colosales tetazas danzaban libres bajo la tela.

Estaba de pie y mi padre se había sentado en el sofá.

_Ven, siéntate a mi lado, hablemos un momento decía la canción_ dijo mi padre

_Mejor que no, bébete eso y te marchas:

_ ¿No me haces una visita guiada?, así conozco el resto de la casa_ dijo él

Yo estaba oculto en un pasillo distribuidor que llevaba al aseo y a las habitaciones que eran tres.

_Ni lo sueñes_ dijo ella

_A lo mejor conozco tu cama, luego_ dijo él

_Eres la hostia de grosero, de verdad es que Fermín no se parece en nada a ti_ dijo

_ Ha salido a la madre, el cabrón, en todo, es guapo, alto y con el culo fruncido aunque a ella se lo dejé bien contentillo los años que estuvo conmigo_ dijo, no tenía respeto ni por mi madre.

Cristina se sentó en un sillón, enfrente del sofá donde estaba mi padre, vi sus torneadas piernas cruzarse y mi padre dio un silbido soez.

_Joder, que piernas y pensar que ya te las he sobado bien a gusto_ dijo

_Tampoco tanto_ dijo ella

_Yo creo que te gustó ¿no?_

_No…_dijo ella, que estaba bebiendo ginebra

_Me pareció que suspirabas y todo_

_Que tonto eres….pero feliz de ti, que no te das cuenta de lo tonto que eres_ dijo ella

Frente a mi padre, detrás del sillón donde estaba sentada Cristina, había un gran espejo que cubría gran parte de la pared, vi en el rostro de mi padre una sombra de enojo, de rabia de paleto herido en su amor propio, lo disfruté, aún más que el sopapo que ella le diera en el bar.

_Nadie se da cuenta de cómo es, igual tú eres más zorra de lo que crees y tampoco lo sabes…._

_Sí, claro, me da igual lo que pienses de mi_ dijo ella

_El vestuario de hoy lo has elegido con mucho cuidado, si te vieran vestida así en el bufete se quedarían todos con la boca abierta_

_Pensé que me ibas a llevar a algún bar de mala muerte y me vestí para la ocasión_

_Esas botas son brutales, eres la puta callejera más guapa que he visto en toda mi vida_

_ ¿Debo darte las gracias por el cumplido?_ dijo ella

_No, que va, me gustaría bailar algo contigo, con eso me doy por satisfecho_ dijo él

_No tengo ganas de bailar_

_Cena, baile, unas copas, la noche perfecta_ dijo él

_La noche perfecta es cuando te marchas_ dijo ella

_Venga, chica, un bailecito, yo elijo la música_ dijo él

_Ni de coña_ dijo ella y miró en mi dirección y creo que por primera vez se percató de que yo estaba allí.

Cogió el móvil, distraídamente y me envió un mensaje, yo tenía el mío en silencio.

El móvil vibró.

_ Estás ahí ¿verdad? No soporto más a tu padre_ escribió ella

_En el pasillo, estoy mirando todo_ escribí.

Entonces comenzó a sonar una musiquilla, era una balada, vieja, vintage, algo de los años 80 o 90 no sé, una canción para bailar pegados en esa época.

Mi padre la había hecho sonar desde su móvil y se acercaba a ella, pesadamente, con su barriga de cerveza y sus vaqueros toscos y ella estaba escribiendo en el móvil.

_ ¿Ya tienes bastante o quieres más?_ escribió Cristina.

¿Joder que significaba aquello? Había un reproche implícito en la frase, un cierto enojo y una acusación, de que yo quería algo, que la obligaba a hacer algo que ella no quería.

_Venga, corazón, bailemos un poquillo_ dijo mi padre

Ella levantó la cara hacía él, las largas y torneadas piernas cruzadas, las botas negras hasta la rodilla, la mini falda vaquera que dejaba toda la pierna al descubierto, la camisa blanca con los primeros botones desabrochados y los tetones libres y opulentos respirando a sus anchas, la hermosa cara de rasgos afilados, los pómulos marcados y sensuales, las pestañas largas dando cobijo a los increíbles ojos verdes.

_ ¿Esta es la música que usabas para ligar en el siglo pasado?_ dijo ella

_No sabes lo bien que me iba con ella, era mi amuleto de la suerte_ dijo él

_Las mujeres de entonces eran más ingenuas, solo habían visto top gun en el cine_ dijo ella

_Y aquella de mujer bonita, si tus botas fueran un poco más arriba de la rodilla estás calcadita a la actriz aquella_ dijo mi padre

Hasta un paleto de pueblo recuerda una película con Julia Roberts, pensé.

_ ¿Qué hago? ¿Bailo o no?_ escribió ella

_ ¿Te escribes con mi hijo? Igual le estás contando todo lo que hacemos, a ver si resulta un cornudo de esos que le gusta que se follen a la mujer_ dijo mi padre

El corazón me dio un vuelco, me sentí atrapado en una horrible tela de araña, hecha de tiempo pasado y de morbo.

Ella, que se colocaba en el papel de la muñeca que yo manejaba a mi antojo, yo debía decidir que bailara con él o no, toda la responsabilidad era mía ahora, la pelota estaba en mi tejado y la frase de mi padre, soez, cruel, que revelaba su falta de amor hacía mí, de que yo le importaba una mierda, como todo el mundo, nadie le importaba una mierda, tenía ese rasgo del psicópata, solo él importaba y no sentía culpa por nada.

_Me escribo con una amiga ¿Qué? ¿No puedo?_ dijo ella

_Claro que puedes, pero es de mala educación estar con el móvil cuando tienes invitados_ dijo mi padre, con las piernas casi pegadas a las de ella, él de pie y ella sentada en el sillón, extendió una mano.

_Venga, dame la mano_

_Veo que no te decides_ escribió Cristina.

Joder, esta no parecía la misma mujer que yo conocía, estaba lanzada hacía algo que no llegaba a comprender y creo que sentía un enojo hacía mí, muy solapado ¿desprecio?

_Venga, coge mi mano, niñita_ dijo mi padre, ella levantó la cabeza del móvil y le miró divertida y con aire belicoso y extendió su largo brazo y la mano delicada entró en contacto con la mano tosca de mi padre, él era más moreno que ella, curtido y quemado por el sol, la piel de ella era levemente morena, pero delicada y tersa.

Mi padre cogió la mano de ella y tiró hacía arriba y ella se puso de pie, en el poco espacio que quedaba entre el sillón y las piernas de mi padre y su panza.

Y la cabeza de ella sobrepasó la calva de mi padre y las manos de este fueron hasta la pequeña cintura y la giró un poco de medio lado.

Y las piernas de ella se movieron al compás de esa música cadenciosa y lenta.

Creo que era Simple Red, si así se llamaba ese grupo, recuerdo ir en el coche por la carretera con mis padres y ellos escuchando eso y que parecían estar bien en ese momento y yo en el asiento trasero y en un momento se habían cogido de la mano.

Mamá y papá se aman, pensé, yo era muy niño

Estaban bailando, las manos de él sobre la pequeña cintura y las de ella sobre los hombros fornidos de mi padre, como queriendo detenerle también, como manteniéndole a raya y dejando un espacio entre ellos, los cuerpos no estaban pegados, había una separación, pero estaban muy cerca y las manos de cada uno de ellos sobre el cuerpo del otro.

_ ¿De verdad ligabas con esta canción?_ dijo ella

_He follado con esta canción, a muchas tías distintas_ dijo mi padre

_Joder, que asco, soy una más entonces…._ dijo ella

_Tu nunca puedes ser una más y lo sabes, cabrona_ dijo él

Y ella sonrió y mi padre la acercó más a su panza y las manos acariciaron la piel de las caderas por sobre la leve camisa.

Y sentí morirme y a la vez, por dios, tenía la polla parada y el corazón me latía a toda velocidad y era como ir en uno de esos trenes de la montaña rusa y querer gritar y no poder y querer parar y no poder.

¿Y qué coño estaba haciendo Cristina?

_No va a suceder ¿lo sabes verdad?_ dijo ella

_ ¿El qué no va a suceder?_ dijo él

_Que ni loca voy a follar con el padre de mi novio, al que amo y con el que me voy a casar_

_ ¿Y si no fuera el padre de tu novio?_

_Tampoco, ni de coña, no voy a follar con un cliente del bufete_

_ ¿Y si no fuera cliente del bufete? porque eso puede arreglarse_ dijo él y seguía acariciando levemente las caderas de ella y seguían moviéndose al ritmo de la música, ella levantaba un poco los taconazos de las botas y flexionaba apenas las piernas de manera sensual y exquisita y el rostro de mi padre se acercó a la delicada barbilla de ella y yo sentía morirme.

_Tal vez si estuviera muy pedo y muy cachonda y no hubiera otro miembro de la especie humana en cien kilómetros a la redonda_ Dijo ella

_Igual mi miembro no es de la especie humana_ dijo él

_Otra vez con eso_ dijo ella, pero sonrió, su boca carnosa se entreabrió y dejó ver unos dientes blancos y parejos.

Me daba cuenta de que ella entablaba un canal de comunicación con él que conmigo no había existido jamás, como si estuvieran hablando un dialecto propio de ellos dos que yo no manejaba.

El dialecto de los amantes, de los que van en las butacas delanteras del coche, escuchando eso de

If You Dont Know Me By Now y una voz melosa y un piano en primer plano.

El dialecto de los que se aman, de papá y mamá.

_Probemos con esto_ dijo mi padre y cogió las manos de ella, con esas uñas pintadas de blanco y largas, esos dedos delicados y fuertes y los anillos en al menos tres dedos de la mano izquierda y las finas pulseras tintineando de la mano derecha y fue llevando esas manos atrás, a la espalda de ella y cruzó una muñeca con otra y ella le miró sin sonreír, muy seria.

_Como si las tuvieras atadas ¿comprendes?_ dijo mi padre

Y luego cogió otra vez la pequeña cintura y acarició allí, subiendo por el torso esbelto, por los costados pero solo un poco y ella, joder, mantenía sus manos una sobre la otra como si estuvieran atadas por una ligadura invisible, aceptando el juego, los brazos atrás y mi padre llevó una mano hasta el cuello de ella y acarició esa largura grácil que sostenía la armoniosa cabeza, la oscura melena carre con sus afiladas puntas hacía adentro y la mano de hierro de mi padre apretó un poco, sus dedos gruesos y callosos se cerraban sobre el cuello de Cristina, quien seguía bailoteando suavemente al ritmo cadencioso de la música y la mano apretó el frágil cuello y ella le miró y su mirada era implorante y mi padre había apretado el botón justo.

Las pupilas dilatadas la delatan, pensé, ella le miró y siguió bailando con las manos en la espalda, atadas por esa ligadura invisible y levantó un poco la cabeza, como queriendo zafarse de la mano de mi padre quien le apretaba el cuellito.

_Ya veo……ya veo cómo te gusta…._ dijo él

Ella pareció tragar saliva, las piernas increíbles, apoyadas firmemente en los taconazos de las botas de cuero moviéndose casi en el lugar, las rodillas flexionándose un poco y la mano izquierda de mi padre sobre la pequeña cintura y un poco más arriba, acariciando la suave piel de las caderas y esa mano subía y acariciaba el costado del torso, muy cerca de los pechos y la mano derecha de mi padre apretándole el cuellito y la cara de ella que ya estaba rojiza y sacudió un poco la elegante melena carré y quiso hablar.

_Pa…….para…._dijo con voz entrecortada

_ ¿Ahora me llamas pa?_ dijo él burlón y la mano ya acariciaba el costado voluminoso de una de las tetazas.

Ella podía apartarle la mano, pero no lo hacía, sus manos seguían en su espalda, aceptando esa inmovilidad impuesta por mi padre solo con su palabra, con su imaginación.

_Para…._ volvió a decir ella

_Ya veo que es tu punto débil, pequeña….ya lo veo…._ dijo él

Y yo me sentía empequeñecido, mirando todo esto desde mi escondite del pasillo, el cuerpazo escultural de ella y mi padre que parecía pequeño a su lado pero la tenía completamente dominada, con esa mano sobre el cuello y ella con sus manos en la espalda, en esa posición dolorosa y entregada y la cabeza que se levantaba, la delicada barbilla hacia arriba y los ojos velados, enturbiados por la sensación de sumisión.

Y la mano de mi padre que ya tocaba uno de los pechos portentosos y entonces algo quebró el hechizo.

La mano de ella apartó la de mi padre violentamente.

_Basta….joder…._ dijo ella y se apartó.

Mi padre fue hasta su móvil y la música cesó.

_Creo que es mejor que te vayas ya_ dijo Cristina y fue hasta la mesilla de las bebidas y se sirvió un buen chupito de ginebra y bebió.

_Sírveme de eso que estés bebiendo_ dijo él y alcanzó su copa vacía.

Ella vertió líquido de una botella y se lo alcanzó, parecía confundida y molesta.

_Mi padre se sentó en el sofá.

_Ven siéntate, hablemos otro poco_ dijo él

Increíblemente ella se sentó a su lado, pero un poco alejada como si le temiera.

_No voy a morderte_ dijo mi padre

_No me extrañaría que lo hicieras_ dijo ella y bebió nerviosamente y me pareció que su mano temblaba un poco cuando alcanzó la copa a sus labios.

_ ¿Se lo pides a Fermín? ¿Qué te ahorque un poquillo?_

_Si….a veces….-

_Pero quisiera algo más…. ¿me equivoco?_ dijo él

_Si te equivocas…_ dijo ella

_Tu sabes que no, estás muerta de miedo, porque sabes que quieres algo más….lo quieres más duro…..más violento ¿verdad?_

_No….ya te he dicho que no….._dijo ella

_Deja que te ate las manos, de verdad y que te vende los ojos_ dijo él

_No te hacía tan sofisticado….igual es cutre, lo de vendar los ojos_ dijo ella y se cruzó de piernas, llevaba unas medias de nylon de color claro

_ ¿Qué? ¿Tan paleto me crees? Y lo de vendar los ojos es muy bueno…..las tías se vuelven locas con eso…..es que no la ves venir, ja, ja…._ dijo él

_Que bobo eres…..-

_Prometo no tocarte….no te tocaría en absoluto…bueno si te cogería del cuellito, solo eso…..-

Ella bebió en silencio.

_Te cogería del cuello, solo eso, no te tocaría otra cosa, tú estarías con las manos atadas y la venda en los ojos_

_ ¿Y tienes tu una venda?_ dijo ella

_Claro, he venido preparado_ dijo mi padre y se puso en pie y fue hasta donde estaba su abrigo y cogió algo del bolsillo.

Y desplegó una venda negra de tela, bastante grande y llevaba también un rollo de cinta de embalar de color negro también.

_Con la cinta te ataré las manos y con esto te vendo los ojos_ dijo él

_Si ¿crees que soy tonta? Igual me violas cuando me tengas así….-

_Que no, joder, no soy un violador ni un pervertido, no lo necesito…..mira….si nunca lo has probado te va a encantar, luego se lo enseñas a Fermín y le explicas como te gusta_

_No….._ dijo ella

_ ¿Necesitas pedirle permiso? Llámale_ dijo mi padre.

_Claro, le llamo y le digo: Oye, cariño, estoy aquí con tu padre que quiere vendarme los ojos y atarme y ahorcarme un poquillo_ dijo ella

_ ¿Y qué crees que diría él? tú le conoces bastante ya_ dijo él

_No lo sé…..no sé qué diría él…… _dijo ella y miró a mi padre con las increíbles piernas cruzadas y los tetones moviéndose dentro de la camisita como si tuvieran vida propia, pesados y plenos, cayendo a plomo sobre el torso y con los pezones oscuros y en punta.

Joder ¿qué quería decir ella con eso? en ese arranque de sinceridad que me dejaba expuesto ante mi padre y a la vez ella sabía que yo estaba escuchando ¿Quería que yo le diera el permiso para hacerlo? ¿Para qué mi padre la atara y le vendara los ojos?

No podía creerlo, otra vez esa sensación de que estaba en medio de una trampa o peor, que era una presa acosada por los cazadores y ya los perros ladraban muy cerca de mí y me daban alcance.

Y entonces cogí el móvil y escribí.

_Hazlo, deja que te ate_

El móvil de Cristina vibró entre sus manos y ella lo miró, en parte horrorizada y en parte decepcionada, eso me pareció.

_Esa amiga tuya, molesta bastante, respóndele_ dijo mi padre.

_No….no vale la pena_ dijo ella, clavándome un puñal con esa frase.

_Prometo no tocarte, solo el cuellito, te ahorco un poquillo y luego te desato y te quito la venda…._

_Mira que si me llegas a hacer algo más te denuncio, te lo juro por dios y tu puta madre que te denuncio_ dijo ella

_ ¿Crees que necesito aprovecharme de una mujer así para lograr algo? Qué eres la mujer de mi hijo, joder…….no te tocaré una sola parte del cuerpo, te lo juro por lo que más quiero….-

_ ¿Quieres a alguien tú?_ dijo ella

_La memoria de mi madre_ dijo mi padre

_Por momento te acuerdas de que soy la mujer de tu hijo y luego metes a tu madre, no tienes limite_ dijo ella

Se quedaron en silencio un momento y bebieron de sus copas.

_Primero te ato las manos y luego te vendo los ojos_ dijo él

_No…._ dijo ella pero se quedó sentada donde estaba, sin moverse.

Ahora es cuando tenemos que echarle, me dije, o le echamos a la calle o no lo haremos nunca, pensé.

Mi padre se puso en pie fue hasta donde estaba ella y luego se sentó a sus espaldas, los dos muy juntos, el cuerpazo colosal de ella y el cuerpo fornido y pequeño de él.

_Dame tus manos…_dijo mi padre y ella miró en mi dirección como a punto de pedir auxilio o como para pedirme que intervenga llegado el caso, no lo sé.

Y de pronto mi padre maniobraba a espaldas de ella y cogía sus manos y escuchaba el ruido de la cinta de embalar desplegarse y juntarse sobre la piel.

Y las manos de Cristina estaban siendo sujetadas a su espalda y hubo un forcejeo y ella echó un poco su cuerpo hacía adelante.

_Quieta…..tranquila…..que ya está….tienes unas manos muy bonitas, joder…..muy elegantes…._ dijo él

_Desátame….venga….no quiero…_dijo ella

_Pero niña, si acabo de hacerlo….tu tranquila que no te va a pasar nada, soy tu futuro suegro, puedes confiar en mi_ dijo él y ella se revolvió inquieta, con las manos sujetas a su espada y las piernas casi desnudas pues la falda vaquera se había levantado un poco y los taconazos de las botas de cuero negras se clavaban en el suelo.

_A ver, mírame…_ dijo mi padre

Ella alzó la cabeza y joder, estaba temerosa, temblando un poco y joder, por dios, estaba cachonda, sus ojos verdes brillaban y por sus labios entreabiertos había un ligero rastro de humedad.

Estaba cachonda, yo la conocía lo suficiente para saberlo y mi padre también se daría cuenta, pero yo no iba a dejar que se aprovechase.

_Ahora te voy a vendar los ojos, pena me da porque tienes unos ojos que son la hostia puta_ dijo mi padre y cogió la venda de color negro y la pasó por detrás de la cabeza de Cristina y se la ató también con cuidado, las manos toscas sobre la cabeza de ella y mi novia se dejaba hacer, se resignaba a este juego estúpido y no sé porque lo consentíamos los dos, como habíamos caído en esa telaraña que mi padre tejía con tanta seguridad, como si la conociera a ella desde siempre, como un campesino que conoce de animales y de igual modo de personas.

Esta yegua cojea un poco de la pata izquierda, esta cabra es mejor ordeñarla por la tarde y así.

Esta zorrita le gusta que se la follen duro, que la aten, que le venden los ojos.

_No quiero que me toques…._ dijo ella y se revolvió inquieta sobre el sofá, era tan morboso verla así, en manos de mi padre aunque este solo la contemplase, divertido y satisfecho.

_Habíamos quedado en podía ahorcarte un poquito….- dijo él

_No quiero que lo hagas….- dijo ella

_ ¿Y entonces que hacemos?_ dijo mi padre

_Solo desátame y vete de una vez_ dijo ella

_No hemos comido postre en la cena, ¿Tienes algo en el frigorífico?_ dijo él

_No, no hay nada allí_ dijo ella, pero los tetones dentro de su camisita blanca se movían desosegados, inquietos y los pezones oscuros y puntiagudos se pegaban a la fina tela y se transparentaban.

Mi padre se pasó la lengua por los labios, relamiéndose como un gato.

_Voy a ver que tienes en el frigorífico a mi hijo le gustan los dulces, eso seguro_ dijo él

Y era verdad, me gustaban los dulces y en especial los flanes y en el frigorífico había flanes de la marca la lechera, con caramelo y flanes de queso, caprichoso, también.

Y escuche a mi padre hurgar allí en la cocina pesadamente, como si un oso del bosque nos hubiese invadido y estuviese metiendo la cabezota en el frigorífico buscando algo para comer y Cristina que agitaba su cabeza y todo su cuerpazo con los ojos vendados, intentando aguzar el oído y estuve a punto de acercarme cuando ya mi padre regresaba de la cocina con dos flanes en las manos y una cuchara.

_He encontrado estas cosas ricas_ dijo y acercó una silla al sofá donde estaba ella.

_Un flan como postre es ideal ¿No crees?_ dijo

_Comete lo que quieras y vete_ dijo ella

_Yo comeré y tu también, vamos a compartir, eso es lo que mola en la vida, compartir_ dijo mi padre.

_Mira, Camilo, esto ha ido demasiado lejos, creo que he bebido demasiado, pero aún no la hemos liado, todavía estamos a tiempo…- comenzó a decir ella, pero joder, la voz le temblaba lastimosamente y parecía que forcejeaba con las manos a la espalda como queriendo liberarse.

Mientras tanto mi padre le quitaba la cubierta a uno de los flanes y luego metía la cucharilla y la sacaba repleta y comía.

Se la metía en la gran bocaza y la tragaba.

_Mmmm….joder, está muy bueno, es casi como los que hacía mi madre…._ dijo él y luego volvió a meter la cucharilla en el pote y la sacó rebosante de flan con caramelo.

_A ver, cariño…..abre la boquita…..vas a comer conmigo_ dijo

_No….tengo hambre ya te lo he dicho….-

_Pues hasta que no lo pruebes no me marcho_ dijo mi padre

_No….._

_Abre la boca, coño, no me hagas renegar, que se me va la paciencia_ dijo mi padre

Y entonces ella abrió la boca, solo un poco.

_A ver, abre más_ dijo mi padre y la cucharilla cargada de flan penetró la boca de Cristina y ella tragó mientras mi padre levantaba un poco la cucharilla para volcárselo dentro de la boquita.

_Está bueno ¿verdad?, estamos compartiendo la cuchara, pero joder, estamos en familia_ dijo mi padre y volvió a cargar la cuchara y se lo empinó en la boca y ella volvió a tragar, lastimosamente y la comida pasaba a su garganta y ella con las manos sujetas a la espalda y los taconazos de las botas haciendo fuerza sobre el suelo, una pierna más flexionada que la otra, los ojos vendados.

_Así me gusta….como una niñita buena…que se lo traga todo….porque vas a tragar todo, Cristina, de eso no tengas dudas…_ dijo mi padre y otra cucharilla fue hasta la boca y ella abrió los labios y un poco de caramelo se derramó por la comisura de los labios y mi padre la rebaño con el dedo.

_Abre la boquita…- dijo y ella obedeció y el dedo grueso de mi padre, mojado de caramelo, penetró la boca de ella y ella lo chupó.

_Joder….todo…todo te lo tragas, aquí no se desperdicia nada_ dijo mi padre y echó un poco de saliva sobre el pote de flan, sin hacer ruido y luego recogió flan con su propia saliva y la llevó a la boca de Cristina y ella tragó de la cucharilla y por la forma en que su cuerpo cimbreaba estaba cachonda, era evidente que sí.

Todo este juego la excitaba y mucho y miedo me dio lo que podía pasar después.

Otro poco de caramelo se resbaló por la comisura de los labios y llegó hasta la barbilla, mi padre lo había hecho a propósito y volvió a rebañarlo con el dedo y se lo ofreció en la boca y ella cerró la boquita alrededor del dedo de mi padre, mojado en caramelo.

_Pero que rico ¿No?_ dijo mi padre

_Basta ya….no quiero más…_ dijo ella, tragando con dificultad

_ ¿Cómo que no quieres más, Cristina? ¿Quieres hacerme enojar?_ dijo mi padre y cogió el cuellito de ella con la mano y la ahorcó un poco y los taconazos de las botas resbalaron sobre el suelo, como si perdieran asidero y el cuerpazo de ella cayó un poco hacía atrás sobre el respaldo del sofá.

Luego mi padre la soltó y ella apoyó su espada sobre el respaldar.

_No….no lo hagas…._ dijo

_Pero si a ti te encanta_ dijo él y llevó su mano hasta el cuellito y luego la cucharilla cargada de flan en la otra mano.

_Abre…abre bien esa boquita de zorra_ dijo él y ella tragó mientras mi padre la ahorcaba.

_Jo….joder….basta….- dijo

_ ¿Qué pasa, Cristina? ¿Estás muy mojadilla allá abajo, en el chochete?_ dijo él

_No seas guarro….vete ya a la…._ dijo ella

Pero no acabó la frase, mi padre le cruzó la carita de un sopapo que le dio vuelta la cara para el otro lado y la mejilla le quedó ardiendo.

_Hay que enseñarte modales, pequeña…_ dijo mi padre

Y volvió a la carga con más flan cargado en la cucharilla.

_Abre bien la boca, que es la última_ dijo mi padre y ella abrió la boca, respirando entrecortadamente, conmocionada por el sopapo que había recibido en plena carita.

_Muy bien eso, como un niña buena……buena chica, eso es…._ dijo él

Yo me sentía morir con lo que estaba pasando, pero a la vez tenía una gran erección y sentía que no podía hacer nada, que me había vuelto reducido a la infancia, a la impotencia de no ser mayor y poder parar esto, sin poder parar a mi padre, el paleto, que se imponía a mi novia y a mí.

Entonces vi como manipulaba el móvil y escribía algo y luego le tiraba una foto, dos, tres fotos a mi novia, despatarrada en el sofá, y volvía al móvil, se las estaba enviando a alguien y ya me imaginaba a quien.

_Si me vuelves a pegar….si me vuelves a tocar…..te juro que…._ dijo ella

_Te dije que no te iba a tocar, te lo he prometido_ dijo mi padre.

Y entonces sonó el timbre de la puerta de calle.

_Oye, tenemos visita_ dijo mi padre

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