Xtories

Mi esposo, nuestro vecino y yo, MaryJo 3

La música de fondo cubría los susurros, pero no el sonido de sus dedos ásperos hurgando en mi intimidad. Cuando fingí sorpresa, supe que el juego había cambiado: no era solo sexo, era una película de la que yo no conocía el guion. ¿Hasta dónde llegaría la complicidad de mi esposo y la codicia del vecino?

mariajose21K vistas9.0· 25 votos

La música de la película “9 semanas y media” seguía resonando de fondo y le daba un marco sensual a todo lo que estaba pasando.

Mi esposo luego de asegurarse de despejar la bata de mis pies permanecía agachado, empezó a acariciar mis pantorrillas y rodillas, intercalando caricias, besos y lengüetazos, Ricardo sabía que los besos en mis rodillas me excitaban y desde esa posición podía admirar mi pubis, mis muslos y mis glúteos. Además, estaba a la misma altura del vecino al cual le seguía invitando a que se acercara a mí.

Ricardo una de sus manos la acomodó entre mis glúteos y al principio suavemente empezó a amasarlo para luego apretarlos. Se me arrancó un suspiro cuando esa mano alcanzó mi raja y dejó sus dedos jugando en mi ano.

Alcancé a ver como la otra mano de mi esposo alentaba al vecino que se acercara… Hasta que reconocí sus zapatos a unas 10 pulgadas de mi…

Vi cuando la mano de Ricardo tomó la mano de su vecino y la acercó a mi concha….

Cerré los ojos y no pude evitar otro gemido de placer…

Un dedo desconocido estaba hurgando en mi sexo….

Noté la diferencia entre los dedos delgados y bien cuidados de mi esposo a estos que eran más gruesos y ásperos.

Decidí seguir el juego y no aparentar ninguna reacción…

Mi vecino era torpe con sus dedos, le faltaba delicadeza, tocaba mi sexo con demasiadas ansias y desesperación, sentí incluso que su mano tiritaba, pienso que nunca se imaginó que podría tenerme completamente desnuda y expuesta e incluso tocarme.

La situación no era cómoda para mi y decidí sorprenderlos con una pregunta:

-Ricardo, Tienes tus dedos ásperos y me estas rasguñando!!!-

De inmediato noté que ambos quedaron impávidos y mi vecino asustado dejó de manosearme. Sacó sus dedos de mi pubis tan rápido como pudo. Ricardo al parecer le hizo gestos al vecino y alcancé a ver cómo se retiraba hasta el sofá.

Para darle más argumento a mi comentario y para que ellos no dudarán de que yo ignoraba la presencia del vecino, le pregunté a Ricardo: ¿Por qué tienes los dedos tan ásperos?

Ricardo se enderezó y me respondió al oído lo primero que se le ocurrió, y mintió: estuve limpiando el laboratorio de revelado, estaba inmundo, debí trapear el piso y los diluyentes generalmente me resecan las manos….

Ahhh, ok -le respondí-

E inmediatamente me descolocó con su propuesta. Espérame aquí no te muevas, voy a echarme crema en las manos y además traeré un lubricante… ¿de qué sabor lo prefieres?

El que tu gustes, le respondí sonriendo con malicia, recuerda que tú lo probarás ¿cierto?

Escuché los pasos de Ricardo saliendo de la sala y busqué a mi vecino…

Retomé el ritmo de la música y moví mi cuerpo como si estuviera bailando sola en la sala, de reojo vi como el vecino se acomodaba en el sofá y sacaba de entre sus ropas su celular.

Al principio yo no entendía lo que él estaba haciendo, giré al ritmo de la música, sin mostrar preocupación y tratando de no ser descubierta de que podía ver por debajo de la venda…Abrí mis brazos para disfrutar de la música, seguí bailando de la forma más natural posible…hasta que en el siguiente giro logré ver a mi vecino en mi campo visual y comprendí lo que estaba haciendo.

O me estaba grabando o tomándome fotos¡!!!

Rápidamente al ritmo de la música, me giré dándole la espalda. Entonces apuré a mi esposo:

Ricardo apúrate, me estoy aburriendo y enfriando¡!!

Ya voy -replicó Ricardo- desde nuestro dormitorio, no encuentro el aceite y lubricante…

No importa le dije…, ya no quiero continuar con estor¡!!!

Voy…voy voy…y sentí como dejaba la búsqueda del aceite y dejaba los cajones abiertos y escuché sus pasos venir…

Se acercó a mí, me abrazó y reconocí la suavidad de sus manos. El embustero se había echado crema en las manos para proteger al vecino…reconocí el aroma de la crema que yo había usado en el baño.

Miré de reojo al vecino y se había guardado el celular…

No podía saber cuántas fotos o video me había tomado, tampoco sabía si mi marido había sido cómplice.

Entonces Ricardo me atrajo hacia él y me dio un beso, introdujo su lengua en mi boca y nuestras lenguas se entrelazaron y nos devoramos con ansias…

El beso me hizo olvidar al vecino…Ricardo se agachó y se puso a la altura de mi pubis, afirmó sus manos en mis caderas y me lamió mis vellos, con su lengua jugueteó por mis labios mayores y succionó mi elixir…

Qué rico es el sabor de tus líquidos exclamó Ricardo, estas jugosa y muy mojadita… ¿por qué estás tan caliente mi amor?

No respondí nada, sólo separé un poco más mis piernas para permitirle un mejor acceso a toda mi concha, que seguía inundándose ante la exploración de la punta de su lengua.

Ahora movió sus manos hasta mis glúteos y los apretó simultáneamente, y luego los separó para exponerle mi raja y mi ano al vecino, que yo suponía que debía estar disfrutando del show sentado en el sofá…

Ricardo me estaba manejando a su antojo, sabía y conocía los puntos que tocar para excitarme. Fue entonces que su lengua se abrió paso por mi hendidura y alcanzó mi clítoris. Di un pequeño brinco al contacto y una ola de excitación recorrió mi cuerpo….

Entonces una de sus manos que agarraba uno de mis glúteos, empezó a explorar la entrada de mi ano.

Entorné los ojos, cerré mis ojos y me dejé llevar y sentí cómo me acariciaba el ano y como la crema de sus manos se había prácticamente desvanecido, sentía nuevamente esos dedos ásperos recorrer mi raja y manosear mi culo, no comprendía el cómo los dedos de mi marido ahora los sentía incluso más gruesos.

Sin embargo, En esta ocasión no me molestaba, incluso creo que los prefería así.

CONTINUARA

Continúa en