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No Consentidosept 2023

Mi esposo, nuestro vecino y yo, MaryJo 2

Ricardo siempre supo cómo tocarla, pero esta vez no lo hace solo para ella. Con los ojos vendados y el corazón latiendo, descubre que su marido tiene un plan mucho más peligroso: exhibirla ante los ojos hambrientos de quien vive al otro lado de la pared.

mariajose27K vistas8.9· 28 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Comprendí que la respuesta estaba en el insistente interés de mi marido por mostrarme a otros hombres. Mi marido es lo que se conoce como un cornudo.

Esto yo lo vine a saber mucho tiempo después.

Permítanme ahora describir a mi vecino. Nuestro vecino Jaime siempre rondaba nuestra casa y más de una vez le sorprendí mirándome con lujuria.

Este vecino, Jaime, era un hombre normal, aparentaba unos 40 años, de mediana estatura, una figura descuidada que mostraba su gusto por la cerveza y la buena mesa y quizás en su juventud pudo ser mas atractivo. Ahora una incipiente calvicie lo avejentaba más…

Decidí seguirle el juego a mi marido, quise saber hasta dónde estaría dispuesto a mostrarme y también quise probarme a mi misma hasta dónde yo estaba dispuesta a jugar en este juego.

Mi esposo volvía a sentarse luego de poner el tema “You Can Leave Your Hat On” de Joe Cocker.

La música de inmediato me trasladó a recordar la película “9 semanas y media”

Ricardo, antes de volver a sentarse en el sofá, se acercó a mí y me abrazó por mi espalda, me besó la nuca y me dio pequeños besos en el cuello. Sus manos se posaron en mis hombros y empezó a acariciarlos.

Mi esposo sabe que las caricias en mis hombros son uno de mis puntos débiles…Así, sin mucho esfuerzo mis vellos de mi espalda se erizaron y no opusieron ninguna resistencia al momento que Ricardo con sus dedos, desató el lazo de mi bata, la abrió y finalmente descubrió mis hombros y por inercia mi bata se deslizo y cayó a mis pies.

Ahora estaba completamente desnuda y Ricardo deslizó sus manos desde mis hombros hasta mis senos. Los tomó delicadamente y disfrutó de sentirlos y sopesarlos en cada una de sus manos. Yo sabía que le gustaban, siempre me dijo que le encantaban su tamaño y forma.

Otra serie de besos en mi cuello y el aumento del ritmo de la respiración de mi esposo me hicieron comprender que esta velada sería tremendamente excitante. El juego estaba recién comenzando…

Con mi esposo empezamos a movernos al ritmo de la música. Ricardo aprovechó estos movimientos para girarme lentamente hacia la izquierda…

La venda en mis ojos se había soltado un poco más…esto me permitía ahora sin mucho esfuerzo aumentar mi campo visual y ver mucho más.

Ricardo acercaba su cuerpo al mío y ahora yo ya podía notar su excitación, sus manos envolviendo mis senos me provocaban y yo también sentía que me estaba mojando más.

La música de fondo y el piano del tema de Joe Cocker inundaba la sala y creaba un ambiente erótico muy sensual, Ricardo me giró un poco más hacia la izquierda y lo que vi de soslayo esta vez no me sorprendió…

Nuestro vecino estaba sentado y ahora había cruzado las piernas. Ricardo me había girado precisamente para dejarme frente a nuestro vecino y exhibirme…

Noté que su pie que afirmaba sus piernas cruzadas lo movía como un tic nervioso.

Ricardo nunca soltó mis senos, usando sus dedos índice y pulgar, buscó mis pezones y los presionó suavemente…Al principio los amasó suavemente y entonces los exprimió.

Gemí

Mis pezones respondieron creciendo y dejando mis senos más turgentes…

Una ola de calor inundó mis senos, la mayor irrigación sanguínea exigida por mi cuerpo lo notaba.

Sentía el calor en mi cara, mis mejillas debían estar ruborizadas

También mi vagina exigía más atención, se estaba lubricando en demasía y yo tenía la sensación de que estaba goteando y me imaginaba un hilo de mi elixir cayendo hasta la alfombra.

Un nuevo sonido irrumpió en la sala, la música de “slave to love” de Bryan Ferry, me descolocó, me hizo vibrar y el vino bebido mientras estuve en la tina del baño, ya hacía efecto en mi cuerpo.

La música actuó como una droga y no pude impedir moverme a los sones del tema y empezar a apropiarme del baile de Kim Basinger en la película 9 semanas ½.

Empecé moviendo mis caderas sensualmente y entornando mi cintura al ritmo de los acordes y a los altos de la voz de Ferry mientras sonaba la música del tema slave to love…

Ricardo ahora presionó con sus dedos más fuerte mis pezones, esto no me causaba dolor sino una enorme excitación, sabía que lo estaba haciendo a propósito y me estaba mostrando ante el vecino como una joya que siempre otros hombres habían deseado, pero era un lujo que no estaba a su alcance.

Yo seguí contorneándome al son de la música que me tenía embriagada de excitación, Ricardo notó que mi bata se estaba enredando en mis pies y dificultando mis movimientos.

Soltó mis pechos y se agachó a recoger mi bata.

Yo al intentar girar y bailar, había pisado mi bata con mis pies y estaba enredada, efectivamente podría transformarse en un peligro para mi baile y podía caerme en cualquier momento.

No tuve ningún problema en ver a través de la venda de mis ojos, como mi marido desenredaba mi bata entre mis pies, la quitaba y la arrojaba lejos de la escena.

También pude ver como mi marido le hacía señas al vecino para que se acercase a nosotros….

CONTINUARÁ