Mi esposa Evelyn, su primera vez compartida (3)
Las luces bajaron y la oscuridad fue su aliada. No fue un beso cualquiera, fue la confirmación de que su esposa estaba lista para ser vista, tocada y compartida bajo la mirada de un extraño. ¿Hasta dónde llegarían cuando el garzón los descubrió?
Traté de olvidar mis cavilaciones y decidí disfrutar el momento.
¿Sería cierto que por fin Evelyn me daría el gusto de verla con otro hombre?
Los miré a ambos y traté de conectarme en su conversación. Afortunadamente la música ya no estaba con un volumen tan alto y pude comprender lo que hablaban. Dan le explicaba a mi esposa que él era viudo y tenía un par de hijos mayores y tres nietos.
Ese tipo de temas les encantan a las mujeres, Evelyn demostró su interés y Dan vio la oportunidad de acercar su silla a la de mi esposa para poder mostrarle fotos de sus nietos en su celular.
Dan le pasó su celular a Evelyn y ella miraba con avidez las fotos de los niños. Dan me miró como pidiendo mi aprobación para dar el siguiente paso…
Le esbocé una sonrisa complaciente que de inmediato comprendió y acercó su cuerpo a Evelyn con el pretexto de saber qué fotos miraba, sus manos y dedos se rozaron sobre la pantalla del celular.
Yo experimentaba mi primera erección de cornudo.
Evelyn no parecía entender que estaban tejiendo una trampa a su alrededor y que muy pronto sería presa de un depredador profesional.
Mi erección había sido tan rápida que la cabeza de mi pene estaba estrangulada entre mi pantalón y calzoncillo.
Me puse de pie y les dije que iba al baño. Evelyn casi no me miró y siguió entretenida con las fotos que Dan le mostraba. El en cambio me guiñó el ojo y con una de sus manos remarcó el pulgar hacia arriba.
En el baño reordené mis presas, mi erección persistía, me ajusté el pantalón y decidí refrescarme la cara, eso me hizo sentir mejor y luego de algunos minutos salí de regreso a la mesa.
Regresé caminando lentamente, como el cazador que acecha a su presa y no desea espantarla…Deseaba verlos en el acto, quizás besándose…o sorprender las manos de Dan acariciando las piernas de mi esposa.
La música ahora era lenta, Air Supply inundaba la sala y las luces habían bajado su intensidad, dándole a la escena un ambiente más romántico…
A tientas llegué hasta la mesa, sin antes tropezarme un par de veces con la alfombra.
Ellos no advirtieron que me había tropezado, porque no estaban en la mesa.
Los busqué entre las parejas que bailaban, pero era tal la oscuridad que no los hallé.
Terminó la canción de sonar y las luces se encendieron, provocaron como un amanecer sobre la pista, en ese momento los ubiqué. Evelyn parecía colgar del cuello de Dan y no se separaban.
Fueron breves segundos, pero para mí, fueron una eternidad que parecía que a mi fiel esposa la perdía y eso me desgarraba el corazón…
Entonces se soltaron y vi que volvían.
De pronto se me cruzó una loca idea por mi cabeza y sin pensarlo mucho más, puse el bralette de Evelyn en el asiento de Dan.
El morbo de la situación tenía mis pulsaciones a 1000.
Dan gentilmente le ayudó a sentarse a Evelyn como un verdadero caballero, luego se sentó él, pero sin darse cuenta de la bralette que yo había dejado en su silla. Fue una decepción para mí.
Dan sin darse cuenta de mi maniobra, ofreció más espumante, llenó las copas y todos aceptamos e hicimos un nuevo brindis, esta vez por la buena música del DJ.
Fue en ese momento, que identifiqué las primeras notas de una canción de los Bee Gees, sin dudarlo tomé la mano de Evelyn y nos fuimos a bailar. Las luces bajaron su intensidad y quedamos en penumbras, no perdí tiempo y deslicé una de mis manos más abajo de su cintura, la bajé discretamente y pese a que un principio Evelyn se resistió, me dejó acariciarla.
Comprobé que no tenía bragas. Por fin lograba resolver lo que ocultaba en su mano izquierda cuando me pidió que eligiera el objeto que ocultaba en sus manos.
La aprisioné contra mi cuerpo y le hice notar mi erección, su exhalación en mi oído me demostró que estaba receptiva. Entonces no lo dudé, antes de terminar el tema de Bee Gees, escondido entre las penumbras de la iluminación, puse mi mano entre sus piernas y su vestido de gasa ceñido a su cuerpo no ofreció ninguna resistencia para alcanzar su pubis con mi dedo índice.
Su humedad traspasó la tela del vestido y mojó mi dedo, no me pude contener y añadí mi dedo anular a la exploración y al momento de introducir mi dedo, Evelyn suspiró, acercó su boca a mi oído y al ritmo pausado del baile escuchaba su respiración excitada. Delicadamente rocé su clítoris, me apretó contra su cuerpo, escuché como se le arrancaba un gemido e intentaba con sus dientes morderme el lóbulo de mi oreja…un escalofrío recorrió mi espalda y en un acto reflejo esquivé la mordida de Evelyn.
Las luces afortunadamente regresaron gradualmente a la pista de baile y nos dio la oportunidad para ordenarnos…
Mientras volvíamos a la mesa, Evelyn en un susurro a mi oído me regaló un: -Eres divino-
Dan se puso de pie para permitir que Evelyn se sentara mientras yo hacía lo mismo en mi puesto.
Dan quedó de pie mirando al suelo, algo había visto que le llamó la atención. Se agachó y levantó una prenda, era el bralette de Evelyn.
Dan nos miró a ambos buscando una explicación, él no comprendía lo que pasaba.
Yo me hice el sorprendido y Evelyn que no sabe mentir, noté que estaba avergonzada.
Se interpuso un silencio entre nosotros, la música y los focos interrumpían nuestros pensamientos.
Evelyn en un hilo de voz, casi un susurro, tímidamente admitió, que el bralette era de ella. Dan abrió enormes ojos y realmente estaba sorprendido. La confesión lo tomó por sorpresa.
Yo los miraba y el morbo de la situación nos desbordaba.
Dan pronto se repuso de su sorpresa inicial y extendió el bralette en la mesa: Es precioso -dijo- y lo miró detenidamente y tocó con la yema de sus dedos la tela y lentamente dibujó círculos donde debieran cobijarse los pezones de Evelyn.
Yo tragué saliva.
Evelyn dibujó una sonrisa falsa y nerviosa.
La temperatura entre nosotros subió…
Mi excitación era máxima, entonces en una acción atrevida acerqué mi mano al seno de mi mujer y lo acaricié. Al primer contacto Evelyn se estremeció y sentí su mirada quemando mi sien, los focos justo en ese momento nos abandonaron y quedamos en penumbras. Evelyn no hizo ningún intento por retirar mi mano de su seno, distinguí la silueta de la cabeza de Dan recortada por la luz, mirándonos…
Yo oculto en las penumbras y más osado rocé con el dorso de mi mano, el pezón de Evelyn, el cual reaccionó de inmediato y se endureció.
Evelyn ahora en las sombras me miraba sorprendida, pero sin rechazar mi atrevimiento, le tomé el borde del vestido y lo corrí y dejé expuesto su seno…
Ahora uno de los focos nos iluminó por un breve instante, fue como un flash, suficiente para que Dan admirase el seno de Evelyn y su pezón apuntándolo.
Los focos y la iluminación se concentraron en la pista de baile, dejando en penumbras las mesas de las parejas que buscaban algo más de intimidad y romanticismo.
Definitivamente esta era la oportunidad de mi vida, era el sueño de años que por fin estaba a punto de concretar.
Los nervios, la emoción y la excitación hacían temblar mi mano. Yo quería que el tiempo se detuviese y quedase por la eternidad exponiendo el seno de mi esposa a un extraño.
Evelyn bajó la vista y miró su seno expuesto, echó sus hombros hacia atrás y fue como si su busto hubiese crecido. Sus pezones se endurecieron y volvió a repasar con su mirada su busto, yo retiré mi mano y ahora era Dan quien se arrimó a Evelyn, ella giró su rostro hasta encontrarse con el de Dan.
Un haz de luz bañó la escena y quedó grabado en mi retina el momento exacto cuando unieron sus labios.
La oscuridad los envolvió y yo veía un par de siluetas sellando un beso largo, extenso, que se devoraban con pasión.
Las luces volvieron en forma tenue. Lo suficiente para guiar a los bailarines de regreso a sus asientos. Cerca nuestro, todas las mesas estaban quedando desocupadas. La pareja apasionada no tenía mirones cerca.
Dan y Evelyn seguían besándose, la escena me tenía excitadísimo. La luz se hizo más clara y ahora podía distinguir como el beso inicial se había transformado en un apasionado beso de amantes. Ninguno de los dos se abandonaba ni les interesaba que ya no los cubría el velo de la oscuridad.
Un garzón pasó cerca de nosotros a recoger la vajilla y vasos de una mesa vecina. Desde mi posición disfruté cuando el garzón advirtió en la pareja de enamorados que estaba a mi lado, que la mujer descuidadamente mostraba un seno…
Descaradamente el garzón se dio el tiempo de mirar el seno de mi mujer y cuando cruzamos inevitablemente nuestras miradas. El reaccionó sorprendido y con su dedo índice apuntó a su pecho y luego a Evelyn, tratando de explicarme que la señora del matrimonio se le había salido un seno de su vestido.
Con solo mímica, me hice el desentendido y seguí su dedo índice y abrí falsamente unos ojos de sorpresa cuando miré el precioso seno y pezón de mi mujer. Le devolví el gesto, tapándome con ambas manos mi cara, en son de horror y espanto. Luego con mi mano me tapé la boca y miré al cielo avergonzado por lo que veía.
El garzón me devolvió una sonrisa dibujada en su cara y se retiró con los utensilios sin antes darle una nueva mirada al seno de Evelyn…
-continuará-
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