Mi padre, el paleto Parte 1 (Novela)
Fermín quiere que su novia vea al monstruo que es su padre. Pero al verla, el viejo no ve a un enemigo, ve una presa. Y cuando la tentación cruza la línea, la venganza se convierte en un juego peligroso.
MI PADRE, EL PALETO Parte 1
Desde pequeño lo supe, tal vez tendría yo seis o siete años, veía a mi padre conversar y a uno de los hermanos de mi madre mirarle con sorna. Y comprendí que intercambiaba miradas cómplices con ella, con mi madre y se reían o se sonreían discretamente, de mi padre. Y comprendí que lo que estaba diciendo mi padre era una estupidez, claramente, solo por el tono de su voz, por las inflexiones bufonescas de su voz y por el modo en que le escuchaban los demás, más allá de lo que estaba diciendo, que sería alguna gilipollez, seguro.
Es que la familia de mi madre y ella misma era muy distinta, mucho más culta, refinada y hoy día a mis 37 años, ya con mis padres separados desde hace más de una década, me preguntó cómo fue que mi madre acabó casándose con alguien como mi padre y yéndose a vivir a una pequeña ciudad, a un pueblo, a llevar una vida de monotonía, trabajando como maestra y soportando las gilipolleces de un hombre grosero, pedante y sin la más mínima sensibilidad.
Es duro que hable así de mi propio padre pero es que todo ha sido fruto de haberlo pensado y analizado mucho desde mi adolescencia y luego ya de adulto a través de una terapia psicológica que fue de gran ayuda.
No que es que no quiera a mi padre ni crea que él no siente cariño por mí, no es eso, me quiere, soy su hijo, y yo le quiero a él porque es mi padre al fin y al cabo.
Pero……era un hombre difícil de llevar, muy pedante y muy despótico, ensimismado en sí mismo, a veces pienso que mi padre no puede pensar en otra persona más que en él mismo.
Solo hay una persona que le ocupa y le preocupa y por el cual siente algún interés genuino, esto es él mismo, ni más ni menos.
Mis avances en la vida, haber logrado mi título de abogado, todas esas cosas, a mi padre le tuvieron sin cuidado y solo fingía un interés que se notaba falso de principio a fin, por suerte mi madre compensaba todo eso, pues es una persona adorable, inteligente y de gran corazón y por ese lado recibí el afecto y la contención que toda persona necesita para considerarme sano, de corazón y de mente.
¿Qué tenía de bueno mi padre? No lo sé, supongo que una cierta calidez, un sentido del humor un poco ingenuo, infantil que cuando estaba en vena parecía muy cálido, amigable, era simpatiquillo podría decir, pero ese estado podía variar de un momento a otro y volverse hosco y reconcentrado.
Si pusiera las cosas negro sobre blanco podría decir que mi padre era un sociópata, alguien que no podía relacionarse de manera sana y franca con las personas.
_Oye, hijo, Fermín, quiero hacer lo de mi jubilación ¿tú puedes arreglarme eso?_ me dijo un día, una llamada desde el pueblo.
_ Yo no llevo la parte de jubilaciones en el bufete, pero déjame que te lo averiguo_ dije
_Joder, no sabes el cable que me echas, porque aquí….en el pueblo…..el abogado de aquí, es que es un gilipollas, hijo…._
Yo sabía que el abogado del pueblo, era un buen hombre y un buen abogado y que si no se llevaba con mi padre, era por culpa de este último.
_Te voy a averiguar aquí y te cuento_
_Venga, no te tardes…_ dijo mi padre, que para los asuntos que le concernían siempre mostraba prisas.
En ese momento entró Cristina a mi oficina, el lugar se iluminó, borrando la oscuridad de la llamada de mi padre.
_ ¿Ocupado?_ dijo ella
_Justo estaba pensando en ti…_
_Eso espero, que pienses en mí todo el día y toda la noche_ dijo ella
_A la noche no me gusta pensar en ti, me gusta estar contigo_ dije, ella se inclinó sobre el escritorio y nos besamos, un aliento frutal y perfumado me envolvió completamente.
_Te iba a decir de coger un café aquí al lado, necesito salir un poco de este encierro_ dijo ella y se pasó una mano delicada y larga por la nuca, por dentro de la melena oscura y afilada, que le llegaba hasta un poco menos de los hombros.
_Mi padre quiere jubilarse ¿Conoces a alguna abogada que sepa del tema?_ dije
_ Algunas saben casi tanto como yo, más que yo imposible_ dijo ella con una sonrisa.
Cristina era mi novia desde hacía dos años y la abogada que llevaba todo lo relativo a seguridad social, pensiones y jubilaciones en el bufete.
Tenía 34 años y estaba muy buena no, lo siguiente. Alta, medía 1, 77 y una cara interesante y sensual, aunque siempre llevaba gafas en el bufete y era muy formal para vestir, trajes oscuros con blazer y falda hasta las rodillas, a veces alguna falda un poco más corta para lucir pierna, que las tenía espectaculares, largas y torneadas.
Se quitó las gafas un segundo, vi sus pómulos marcados, el ovalo de su cara llena de sensualidad, su fineza, la expresión inteligente, los hermosos y rasgados ojos verdes y las puntas de la melena carré que enmarcaban el rostro con delicadeza.
_Si quieres me ocupo yo, de lo de tu padre_ dijo
_No, no sé si quiero que trates con él_
_Vale, ya entiendo, como tú lo veas_ dijo.
Yo le había contado un poco de mi relación problemática con mi padre.
_ ¿Cogemos el café o no?_ dijo ella
_Vale_ dije, me puse en pie, Cristina llevaba taconazos y era un mujerón increíble, esa era la expresión que se habría usado en el pueblo, un mujerón, alta y sensual, cogí su cintura y nos besamos otra vez, la cintura era muy pequeña y luego las curvas de su culo nunca dejaban de alucinarme, esas nalgas duras, redondas, macizas que yo conocía bien, era un cuerpo marcado y fuerte, de hacer mucho deporte, mucho atletismo desde pequeña.
Y luego esos pechos impresionantes que se cargaba y que tan bien disimulaba en el curro, siempre con camisas cerradas a tope, pero a veces si estaba solo en camisa, las tetazas que llevaba eran indisimulables y yo sé que varios en el bufete se morían por verle un escote un poco más provocativo y husmeaban en su instagram para ver alguna foto en bikini, pero ella era muy recatada, demasiado, toda esa sensualidad que le brotaba por los poros se la guardaba para la intimidad y se podía decir que era yo un tío de suerte.
_ ¿De que trabajaba tu padre? ¿O de que trabaja todavía?_ dijo ella, llevaba una camisa blanca y el traje era marrón
_¿Sabes que no sé? nunca he sabido de que trabajaba o mejor decir, de que no ha trabajado, conducía un camión y también hacía cosas del campo y tuvo un bar durante una época, y en otra época trabajó para el ayuntamiento, pero no sé de qué trabaja ahora, ayudaba a un amiguete en un comercio o un estanco, no sé si podrá jubilarse la verdad…-
_Bueno siempre se puede rastrear el pasado laboral de un hombre, pero si ha cambiado mucho de trabajo_ dijo ella
_ No sé si quiero que te conozca_ dije
_Bueno, melón, si vamos a casarnos el año que viene he de conocerle ¿no?__
_No sé si invitarle a la boda_ dije
_Venga, Fermín, que es tu padre_
_Es que ese es el problema_
_Tu madre es tan maja, ya hemos ido a verle tantas veces y está tan ilusionada con el casamiento ¿verdad?_ dijo Cristina y saludó a una persona del bufete que entraba al pequeño bar.
_Es que mi madre es la culpable, nunca debió casarse con alguien como mi padre_
_Pues si no fuera tu padre, tú serías otra persona y a mí me encanta como eres, así que algo para agradecerle tengo a ese señor_
_Señor y mi padre en la misma oración es un oxímoron, son dos términos que se repelen_
_No puede ser para tanto_ dijo ella
_Es que nunca he acabado por pelearme, ¿Sabes? siempre mi madre ha procurado que nos reconciliáramos y al fin y al cabo, es lo que tú dices, es mi padre, por momentos ha parecido que me quiere, por momentos ha parecido que está orgulloso de mi, pero no sé, cuando alguien es así siempre estás esperando su aprobación y nunca la consigues_
_ ¿Demasiado exigente?_ dijo ella cogiéndome la mano, su cuerpazo sentado en la silla, parecía pegarse a la mesa del bar y sus tetones se afirmaban sobre el borde de la mesa
_Ni siquiera, es que apenas le importa, ese tipo de persona que no puede sostener que le cuentes algo de ti que ya comienza a hablar de sí mismo_ dije
_Joder, debe ser fuerte, mis padres siempre me han apoyado tanto y han estado tan pendientes de mí, que no me imagino como sería_ dijo ella y se apartó uno de los costados afilados de su melena lisa y curvada hacía adentro, cayendo pesadamente sobre el rostro anguloso, de pómulos marcados, la boca, grande, carnosa, delineada a la perfección.
_Tus padres, son personas excelentes, maravillosas y a la vez normales, como mi madre en un punto, son normales, mi padre no es normal_ dije
_Ufff…. ¿no estarás exagerando cariño?_ dijo ella
_Tendrías que conocerle y verlo por ti misma_ dije
_Sabes cómo son estas cosas, te pintan un monstruo y cuando le conoces solo ves un pobre viejecillo_
_No es un viejecillo y un monstruo es demasiado también, es solo…..un sociópata _
_Joder…hasta me da curiosidad ya, te digo_
Y entonces por primera vez pensé en que tal vez lo mejor sería que ella y mi padre se conocieran de ese modo, en un ámbito profesional.
_Mira, podríamos decirle que le tienes una cita con una abogada, por lo de la jubilación y no decirle que soy tu novia de entrada, si quieres, así se mostrará tal como es_
_Igual se muestra mejor de lo que es, porque además es un….._ dije, pero no acabé la frase
_ ¿Qué es?_ dijo ella
Iba a decirle que además de todo era un ligón de pueblo, que le gustaban mucho las tías, que le había puesto cuernos a mi madre desde siempre y que era tan paleto que igual creería que podría ligar con una mujer como Cristina.
_Es un tío que puede ser simpático a su manera, y hasta agradable_ dije
_No sé, como quieras, Fermín, pero es que tarde o temprano he de conocerle, aunque sea en la boda misma_
Todo quedó allí, esa noche fuimos a cenar a nuestro restaurant amigable, de cerca de casa, donde el camarero ya sabía nuestro nombres y luego follamos y sentía todo ese poderío de mujer, todo ese cuerpo macizo y potente botando sobre mí, esas piernas musculadas de corredora de atletismo, esos pies delicados que yo acariciaba mientras sentía sus firmes nalgas rebotar contra mis bolas y clavarse en mí.
_Joder….como me gusta follar….contigo…_ dijo y entonces la cogí un poco del cuello y ella comenzó a correrse.
Ella estaba enamorada de mí, eso era evidente, me había confesado que pensaba que nunca se casaría hasta que me conoció y que quería tener hijos ahora y que, bueno….todas esas cosas que dice una mujer cuando está enamorada.
Y por momento tenía ganas de presentársela a mi padre con la excusa de la consulta jurídica para vanagloriarme de ella, para enseñársela como un trofeo, mira con que pedazo de mujer voy a casarme, a ver si te impresionas con algo de las cosas que he logrado.
Pero tampoco quería caer en eso, pues lo sentía como un error, era otra vez esperar la aprobación de mi padre y no quería dejarle ese poder de veto o peor aún que demostrara indiferencia como era su costumbre.
Pero era imposible quedar indiferente con una mujer de bandera como Cristina, quedaría impresionado, no tenía dudas de ello.
Mi padre volvió a llamar, a insistirme con lo de la jubilación, cuando algo se le ponía en la cabeza, no había manera de apartarle, era como un bull dog que no abre las mandíbulas en la mordida, hasta triturar la presa.
Hasta que una noche yo estaba a punto de salir con Cristina y le tenía en el móvil y acabó por cansarme.
_Vale, he hablado con una abogada de aquí, que es experta en seguridad social, ella te puede aconsejar, trae los papeles que tengas…-
_Joder, ¿Una mujer? ¿No sería mejor un hombre?_ dijo
_No, esta tía es una experta en seguridad social, sabe mogollón_ dije
_Vale ¿Cómo se llama ella?_ dijo él
_Cristina_
_Joder, con ese nombre debe estar buenísima ¿no?_ dijo él
Nos miramos con mi novia y ella arqueó las cejas, divertida.
_Es guapa, si_ dije
_Habrá que conocerla entonces ¿Cuándo voy?_
_Vente la semana que viene ¿El martes?_ dije y le hice un gesto a Cristina y esta asintió.
_El martes estaré allí, me quedo en lo de Tomás, así que no te preocupes_ dijo él.
Tomas era un amigo de mi padre que vivía en Madrid y era un paleto como él.
_Vale, te espero_ dije
Demás está decir que a partir de ese día estuve bastante inquieto, la presencia de mi padre en medio de mis cosas, de mi mundo, me producía un extraño desasosiego, como si estuviera a punto de cometer un grave error y para peor, esa idea de Cristina de no decirle abiertamente que ella era mi novia, para que mi padre se mostrara tal cual era, me parecía bastante arriesgada, yo tenía mis dudas, a favor y en contra.
Por un lado miedo tenía de que mi padre se comportara como un rematado idiota y se mostrara desde grosero hasta salido y por otro lado veía la satisfacción de darle la sorpresa de que ella era la mujer con la que me iba a casar, porque Cristina, con lo guapa que era, con su altura y su cuerpazo no podía dejar de causarle una fuerte impresión a mi padre, demasiado fuerte tal vez.
Así es que ese día estaba bastante nervioso, era martes por la mañana y ella llevaba un traje marrón oscuro y una camisa color rojo, prolijamente abrochada hasta el último botón, pero la falda me pareció un poco más corta que de costumbre y al sentarse seguramente se le verían esos muslazos increíbles que se cargaba.
Mi padre apareció por el bufete con el aire resuelto y satisfecho de sí mismo que tan bien le conocía, parecía que nada podía cohibirlo o amilanarlo, tenía esa confianza en sí mismo que es fruto de no reconocer su propia ignorancia y mediocridad, se la había visto en acción miles de veces, especialmente en los años difíciles de mi adolescencia, a veces hubiera querido que mi madre se hubiese divorciado de él muchos años antes.
_ ¿Qué pasa chaval? Mírate, en que pedazo de bufete trabajas, a todo culo, claro que si_ dijo en una arranque elogioso que no tenía sentido pues ya había estado en el bufete unos años atrás.
_ ¿Cómo estás? ¿Bien el viaje?_ dije
_Si, ya era hora que bajara a los madriles, a cazar algo, tú me entiendes_
Claro que le entendía.
_Seguro esta noche sales de juerga con Tomás ¿verdad?_
_No lo dudes, Bermudez _ dijo mi padre que tenía la tonta manía de hablar haciendo rimas.
Le miré bien, mientras subíamos en el ascensor hasta la oficina de Cristina, mi padre seguía igual a como le recordaba de la última vez, calvo, cano el poco pelo a los costados de la cabeza, con panza, un poco rechoncho pero fornido y fuerte, más bajo de estatura que yo, mediría 1,73 como mucho, una camisa a cuadros, amarillos y negros y unos vaqueros y los ojillos astutos del paleto de toda la vida, las cejas muy pobladas y negras, ya tenía sesenta y cinco y como me sucedía con él, a veces me inspiraba una cierta ternura y pena, pero solo en esos momentos en que se quedaba en silencio, en que no afloraba toda su personalidad, en que solo veía en él al hombre que me había engendrado y el paso del tiempo y supuse que esa sensación sería más intensa en la media en que él siguiera envejeciendo y yo también claro, yo también le acompañaría en la decadencia física, era la ley de la vida al fin y al cabo.
_ ¿Así que está buena la Cristina esta? ¿Hace mucho que la conoces?_ dijo
_Es guapa y la conozco desde hace dos años_ dije y dudé si no era mejor decirle de una vez que ella era mi novia y la mujer con la que me iba a casar el año próximo.
Llegamos al piso donde estaba la oficina de ella y nos anunciamos ante la secretaria.
_Pasad, la abogada les espera_ dijo ella
Abrí la puerta y Cristina se levantó de la silla de su escritorio y vino hasta nosotros, ella medía
1,77 y con los taconazos pasaba el 1, 80 y verla caminar hacia nosotros fue toda una experiencia, estaba imponente y escuché un Joder, susurrado por mi padre, la impresión tal vez había sido mayor de lo que yo había imaginado.
_Papá, ella es Cristina, una amiga, mi padre, Camilo_ les presenté
Ella extendió una mano firme y delicada y fuerte a la vez, la mano de un mujerón espectacular, con sus anillos de plata y sus pulseras tintineando y las uñas largas en su justa medida, uñas cuidadas y elegantes sin parecer vulgar de ninguna manera.
Llevaba gafas y estaba espectacular de ese modo.
_Mucho gusto Camilo, espero poder serle útil_ dijo ella
_De eso no cabe duda, hija_ dijo él
_ ¿Prefieres que me quede a escuchar lo que habláis? Para…._ comencé a decir
_No, hijo, vete, yo me arreglo con Cristina….yo me basto con ella_ dijo mi padre medio guiñándome un ojo, divertido.
_Ha traído los documentos que tiene en su poder, buen comienzo_ dijo ella, pues mi padre llevaba en sus manos una carpeta gastada y voluminosa.
_Por favor, niña, tutéame, que me haces más viejo si no_ dijo mi padre, Cristina le sacaba una cabeza y parecía enorme al lado de él.
_Ve tranquilo, Fermín, luego te cuento como nos ha ido con tu padre_ dijo ella
_Si la abogada quiere ligar conmigo, doy un grito de socorro_ dijo mi padre.
Le odié por ello.
Cerré la puerta del despacho de Cristina y tuve la tentación de pegar mi oreja a la puerta, pero la secretaria estaba mirándome así que seguí camino.
Realmente me incomodaba que mi padre estuviera a solas con ella y ya me avergonzaba de antemano, no, definitivamente no había sido buena idea no decirle a mi padre que ella era mi novia y mi futura esposa, una pésima idea.
Mi padre se mostraría tal cual era y eso era lo malo, lo definitivamente malo.
Pero a la vez le dejaría expuesto ante ella y comprobaría que todo lo que le había contado sobre él era verdad y mucho peor aún.
Habrán estado una hora reunidos y luego Cristina me envió un mensaje.
_He acabado con tu padre_ decía escuetamente.
Fui hasta la oficina y entré sin llamar, mi padre estaba sentado cómodamente del otro lado del escritorio y vi unas tazas vacías de café, ella estaba cruzada de piernas en su sillón y joder, sus piernas era espectaculares, con esas medias oscuras y sus muslos eran tan macizos y musculados.
_Bueno ya hemos acabado, puedes llevarte a tu padre_ dijo ella
_ La letrada no ha dejado nada….por preguntar, claro_ dijo mi padre
_Está muy bien encaminado todo, hay algunas lagunas, como suele suceder en estos casos, son casi cuarenta años de trabajo y no está todo como debería, pero bastante bien, yo creo_ dijo ella
_ ¿Crees que es factible poder jubilarse?_ pregunté
_Con esta niña tan inteligente está hecho, berberecho_ dijo mi padre y ella sonrió y eso me jodió, faltaría que el viejo cabrón la hubiese embaucado con su humor ingenuo de paleto.
_ Bueno os acompaño hasta abajo_ dijo ella y se puso de pie y se acomodó las gafas sobre el puente de la nariz pequeña y perfecta y vi con la avidez con que mi padre la miraba y comprendí que si le hubiese dicho que iba a casarme con ella, la miraría de la misma forma, sopesando cada curva de ese cuerpazo voluptuoso, estudiando la consistencia de los tetones y el largo del cuello y los brazos esbeltos que se movían como aspas de molino.
Y luego caminó junto a él, a la par de él y mi padre levantaba sus ojillos negros hasta ella como si viera una aparición, la aparición de la virgen en medio del bosque.
Me quedé un poco atrás para verles un poco mejor, ella era toda elegancia y fineza y mi padre no podía parecer más tosco y fuera de lugar.
_Bonito edificio tenéis aquí, la pasta gansa se ve que sacáis_ dijo él
_Si, es un bufete importante y su hijo pronto será socio, a mí me falta un poco todavía_ dijo Cristina, echando la cabeza hacia atrás para mirarme, su paso era tan sensual y ondulante caminando al lado de mi padre quien la seguía como un criado.
_Sale a mí, lo que se propone lo logra_ dijo mi padre, quien le gustaba adularme en público para jactarse.
_Oye ¿quieres que quedemos para almorzar?_ dije, sabía qué diría que no, preferiría la compañía de su amigo Tomas y almorzar en algún bar de La Albufera.
_No….gracia chaval, me espera mi colega, ya sabes cómo es_ dijo él y al llegar a la puerta se volvió hacía Cristina y la cogió de los codos y se puso en puntas de pie para darle sendos besos en las mejillas, ella se dejó besar con las manos de él sobre los brazos y poniendo bien firme y lejana cada mejilla.
Me chocó y perturbó ver los dos rostros tan cerca uno del otro.
Subimos al ascensor.
_ ¿Y bien?_ Dije
_Joder, no puedes esperar, es….un hombre de pueblo, bastante majo y gracioso_
_ ¿Te ha caído bien entonces?_ dije con pena
_Bueno la historia tuya con él es intransferible, lo que tú has vivido con él eso lo sabes tú solamente, vamos que se adivina machista como todos los tíos de su edad pero si no me hubieras dicho nada sobre él, te diría que es un tío bastante agradable, un poco salido, pero en el fondo sin maldad_ dijo ella
_ ¿Almorzamos juntos?_ dije
_No puedo, tengo reunión, nos vemos luego ¿vale?_ dijo y nos dimos un corto beso en los labios antes de salir del ascensor.
Miré su andar felino y sinuoso, la forma compacta de su culo mientras se alejaba por los pasillos, era obvio que mi padre iba a mostrarse mejor de lo que era, ¿pero acaso no lo hacemos todos? luego cuando le viera le diría que ella era mi novia y que íbamos a casarnos.
Quería ver la cara que ponía cuando se lo dijera.
_ ¿Qué te ha parecido la abogada?_ le escribí, no respondió de inmediato, me enfrasqué en una demanda que debía preparar y en eso el móvil vibró.
_ Que buena que está, joder esas piernas, me he quedado bizco mirándoselas ¿tiene novio esta zorrita?_ decía en un mensaje de voz
_Luego te cuento_ escribí
_ Oye, hijo, es tu amiga ¿verdad? No tienes nada con ella ¿O sí?_ la voz chirriante de mi padre me ponía los pelos de punta.
Prefería decírselo personalmente, quería ver la expresión de su cara.
_No, solo somos amigos_ volví a escribir
_Me lo suponía no es mujer como para ti, esta quiere guerra, le va la marcha, no lo parece, pero le va la marcha, mogollón_ dijo, de fondo se escuchaba el estrepito del bar donde estaba con su amigo Tomas.
Que maldito viejo idiota, si le hubiera dicho que era mi novia me hubiese evitado que hablara así de ella, debí habérselo dicho, mejor, que sintiera toda la vergüenza del mundo cuando supiera la verdad.
_Perdona que te lo diga así, que es tu amiguilla, pero a esta igual me la acabo follando yo, como que me llamo Camilo el que cose sin hilo_ dijo y escuché unas risas por detrás.
_Oye córtate un poco_ dije esta vez en un mensaje de voz.
_No estarás celoso ¿Verdad?_ dijo
_No, pero es una amiga y no me gusta que hables así de ella_ dije
El mensaje tardó en llegar.
_Será tu amiga pero le debe gustar la polla como a todas y por cierto, lo disimula con esos trajecitos que lleva pero es bastante tetuda la cabrona_ escribió esta vez.
Joder, que puto cabrón era, pensé que podía enseñarle los mensajes a Cristina para que supiera que clase de cretino era mi padre, luego me calmé y seguí trabajando.
Como a las siete quedé con Cristina en un pub al que solíamos ir para beber algo.
Ella estaba hermosa como siempre, con sus gafas de pasta, se había quitado el blazer del traje y arremangado las mangas de la camisa y las pulseras finas y numerosas tintineaban en su mano.
Bebía un gin tonic y pedí otro para mí.
_Joder, como es tu padre, tenías razón_ dijo ella bastante divertida
_ ¿Qué ha pasado ahora?_ dije
_Que ya me ha invitado a cenar_ dijo ella
_ ¿Te ha invitado?_ dije, apenas me lo podía creer.
_Que estará pocos días en los madriles y que podríamos conocernos mejor, eso me dice_
_ ¿Ves? Te dije que era un gilipollas_
_Bueno, no sabe que soy tu novia, me siento halagada de algún modo y joder, que confianza se tiene ¿No?_
_Morro es lo que le sobra_ dije
_Bueno, le diré que no ¿Se lo dices tú?_ dijo ella
_ ¿Que eres mi novia? Quiero decírselo cara a cara_ dije
_No te pongas mal, cariño, no tiene importancia, todos los tíos de esa edad son un poco cortados por la misma tijera_
_Tu padre no es así_ dije
_Bueno, no, mi padre no, pero un tío con la educación de tu padre, si_ dijo ella
El padre de Cristina era médico y me dolió que hiciera esa diferencia, tu padre que es un paleto se comporta así, pero el mío que es médico no lo haría, me jodió eso, pero sin saber por qué.
_Hay personas que tiene la misma educación de mi padre y no son tan sub normales_ dije de mala hostia.
_Vale, joder, no lo tomes a mal, melón_ dijo ella y me acarició la cara
_Y hay médicos que violan a sus pacientes_ dije
_Oye, Fermín, que te has mosqueado por nada, tío ¿Qué te pasa?_ dijo ella
_Perdona, que esto de mi padre me pone muy mal_ dije.
Bebimos de nuestras copas y por primera vez desde que estábamos juntos la sentí un poco lejana.
_No tiene importancia, le das mucha importancia a algo que no lo tiene_ dijo ella
Miré sus hermosas piernas, enfundadas en medias oscuras, una abogada pija y elegante, segura de sí misma y que mis problemas con mi padre le sudaban la polla, le importaban bien poco.
_Sigamos con la comedia esta, un poco más ¿Quieres?_ dije
_ ¿De no decirle a tu padre de lo nuestro?_ dijo ella
_Mira, escucha_ dije y le hice escuchar los audios y el mensaje que mi padre me había enviado.
_Joder, que puto cabrón, mira que decir eso de mí…._ decía ella y meneaba la cabeza, con mi móvil pegado a su orejita, apartándose el pelo.
_Te lo había advertido, es un paleto y no respeta a nada ni a nadie_ dije
_De zorra para abajo me llama ¿será subnormal?_
_ ¿Sigues pensando que es un hombre muy majo?_ dije
_No, claro que no_ dijo ella
_Ahora mismo le llamo y se lo digo, que eres mi novia y que ha hecho el idiota_
Ella sacudió su hermosa y perfumada melena carré_
_Igual se merece que le dé una lección_ dijo ella
_ ¿Qué quieres decir?
_Que igual acepto esa invitación a cenar con él y cuando se pase de tonto le paro los pies como se merece_ dijo ella
La idea me chocó súbitamente como un balde de agua helada.
_No, no conoces a mi padre, igual creería que lo tiene todo hecho y que va a follar contigo esta misma noche_ dije
_Pues menuda sorpresa se va a llevar_ dijo Cristina cogiendo el móvil.
Relatos similares
- Hetero: General
Con la comadre y mi novia en la misma cama 2
La viuda de su mejor amigo no solo busca su protección, sino su cuerpo. Y cuando la novia del protagonista aparece en la escena, la lealtad se…
Comparte:Trio fffDominacion masculinaDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Domesticando a mi cuñadita (I)
Eva sabe que su marido no puede satisfacerla, pero Ricardo sí. Y esta noche, bajo el techo de la familia, las barreras del incesto y la lealtad se…
Comparte:Trio fffDominacion masculinaDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Trauma sexual con mi primera novia
Diego creía conocer a María, pero una confesión en la oscuridad de su habitación revela un deseo prohibido: ella quiere a su mejor amigo.
Comparte:Infidelidad ocultaDominacion masculinaTrio fff
- Hetero: Infidelidad
La nueva compañera de piso 4
El silencio de la casa era la única testigo de lo que no debíamos hacer. Pero cuando la puerta se abrió y los pasos de Ana resonaron en el pasillo,…
Comparte:Trio fffDominacion masculinaDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (5)
Sabe que su novia se quita el sujetador en el despacho. Sabe que Edu la mira. Y sabe que, aunque ella jure que no, esta noche él se la va a imaginar…
Comparte:Infidelidad ocultaDominacion masculinaDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Mi padre, el suegro 2 Parte 2
El padre de Edu no solo invadió su casa, sino que ya había posesado a su novia. Ahora, bajo la lluvia de Ibiza, la tensión se rompe cuando él exige…
Comparte:Infidelidad ocultaTrio fffDominacion masculina