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Mi padre, el suegro 2 Parte 2

El padre de Edu no solo invadió su casa, sino que ya había posesado a su novia. Ahora, bajo la lluvia de Ibiza, la tensión se rompe cuando él exige desnudez y sumisión a la amiga de Montse. Edu, paralizado entre el horror y la lujuria, descubre que su propia impotencia alimenta fantasías que no debería tener.

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MI PADRE, EL SUEGRO 2 Parte 2

_No te preocupes, ya sabes cómo es, estará unos días y luego se ira, ignóralo_ dije

_Que putada esto, estábamos tan bien_ dijo Montse

Me daba pena verla así, parecía una niña grande, crecida de golpe, sus muslos poderosos se dibujaban bajo la tela de sus pantalones ajustados, sus delicados dedos de los pies a través de las tiras de las sandalias.

_Ven acabemos de cenar_ le dije

Escuché una nueva risa de Amalia desde el comedor.

_Así que según tú, sabes tratar a las mujeres negras, más racista no se consigue_ estaba diciendo Amalia.

_También se tratar a las blanquitas y a las morenas, está exquisito el salmón, venga chicos acabad de comer con nosotros_ dijo mi padre, el aire de complacencia de sí mismo que tenía era exasperante.

Nos sentamos a comer.

_ ¿Qué tal en el bufete? Te han hecho socio ¿no?_

_Si, Carlos, el socio mayor, está casi retirado_

_Era un gran abogado, el mejor de todos ellos, te lo digo yo que los conozco desde hace años_

_Puede ser_ dije

_Tú vas a seguir sus pasos, estoy seguro_

Comimos en silencio, comenzó a llover, unos de los pocos días de lluvia en Ibiza.

_Perdona, hija, solo soy un viejo que cuenta historias_ dijo mi padre a Montse y tocó levemente la mano de ella por sobre el mantel, ella se sobresaltó.

_Perdóname, solo digo tonterías, he estado muy solo en el barco_

_ ¿Siempre navegas solo?_ dijo Amalia

_A veces tengo compañía, pero en general me gusta navegar solo, ser solo yo el mar y las estrellas_ dijo mi padre

_Una noche como esta debe ser difícil_ dije, recordé mi fantasía de que el mar engullese a mi padre durante una tormenta

_Son las que más disfruto, cuando sientes que solo estás en una cáscara de nuez, a merced de las olas y del viento_

_Yo no podría soportarlo, el mar me atemoriza _ dijo Amalia

_Te acostumbras, podríamos navegar un poquillo, mañana, te enseñaría como ayudarme con las velas_ dijo mi padre

_No es para mí_ dijo Amalia

_ ¿Queréis más salmón?_ dijo Montse

_Yo sí_ dijo mi padre

También yo pedí otro plato.

La situación se relajó, mi padre podía ser agradable cuando quería, hasta Montse participó un poco en la conversación, hablaron de las playas de arenas blancas del caribe, teníamos el proyecto de viajar allí para nuestra luna de miel.

_Os encantará, ya te imagino a ti en esas playas, cogerás un color maravilloso_ dijo mi padre a Montse

Por momentos pensaba en todo lo que había pasado el año pasado, mi padre se había follado a mi novia hasta el cansancio, le había dado por el culo, la había enloquecido y hasta la había convertido en una sumisa, casi en su criada.

_Hay natillas de postre ¿Las quieres ahora, Esteban?_ dijo Montse

Siempre me había chocado cuando ella decía el nombre de mi padre, me parecía una claudicación de su parte.

Sentí una punzada de celos, me di cuenta que Amalia estaba mirándome.

Ella sabía, no tenía dudas, Montse le había contado lo que había pasado hacía un año y medio, no me quedaban dudas.

_La verdad es que me das envidia tú, irse por ahí, por el mundo sin pensar en nada_ dijo Amalia

_Cualquiera de nosotros puede hacerlo, la libertad está allí, al alcance de la mano_ dijo mi padre y me guiño un ojo.

_Amor ¿traes otro vino?_ me dijo Montse.

Estaba cruzada de piernas, con el rostro arrebolado, las tetazas tirantes bajo la camisita de seda, se corrió el pelito detrás de la oreja, escuchando atenta lo que mi padre decía.

Hacía una hora me había pedido que echara a mi padre de la casa y ahora parecía encantada con él.

Amalia estaba repantingada en su silla, su vestido blanco, marcado el canalillo de sus tetones oscuros, sus dedos llenos de anillos, miraba alternativamente a Montse y a mi padre.

¿Se los estaba imaginando juntos?

Si ¿por qué no? También ella tendría sus fantasías, no todo en su vida era médicos sin fronteras y los niños sufrientes de África.

Si tanto te importan, podrías estar allí y no dorándote al sol de Ibiza, pensé.

Me reproché mentalmente por tener ese pensamiento, era una gilipollez, como si la coherencia de la solidaridad debiera llevarse al extremo de no poder gozar de la vida.

En realidad creo que tenía un sentimiento de hostilidad hacia Amalia.

¿O es que la percibía a ella hostil hacia mí?

Regresé con el vino.

_Me encanta la lluvia_ dijo Montse

_A mí me trae hermosos recuerdos_ dijo mi padre

No podía ser tan cabrón, estaba haciendo mención a lo que había pasado entre ellos, la gran tormenta que se había desatado aquella vez.

_De niña me gustaba bailar bajo la lluvia_ dijo Amalia

_ ¿Si? ¿Por qué no bailas ahora?_ dijo mi padre

_ ¿Bajo la lluvia?, ya soy un poco mayor para hacer esas cosas_ dijo ella

_Venga, salgamos a bailar afuera, yo bailo contigo_ dijo mi padre

Montse se sonrió, creo que el vino la estaba afectando realmente.

_Venga niñas, yo invito, tu pon la música, chaval_ me dijo a mi

Entonces sucedió, mi padre se incorporó, cogió a Amalia de la mano e hizo que ella se levantara de la silla.

Amalia con los tacones era ligeramente más alta que él y eso que mi padre superaba el 1,80.

_No, estás loco_ dijo ella, pero se dejó guiar, hacia las puertas correderas de vidrio.

Creo que el vino la estaba afectando ¿o se sentía atraída por mi padre?

Por ese cabrón racista, como ya se había mostrado.

Pero ahora estaba en su fase de seductor, de viajero romántico que era capaz de bailar bajo la lluvia.

_ ¿Qué pasa con la música hijo?_ Me dijo, guiñándome un ojo

Pensé en ponerles Cantando bajo la lluvia y que se fueran al demonio.

Entonces mi padre abrió la puerta corredera y arrastró a Amalia, con él y la lluvia los mojó, estaban cogidos de la mano y bailaban sin música.

Amalia se reía con sus blancos dientes reluciendo, sus grandes tetazas se mojaron bajo el vestido. Sus piernas musculadas haciendo equilibrio sobre los taconazos, su culo en pompa, redondo y rotundo, también transparentándose bajo el vestido empapado

_Estás loco, no quiero que se me moje el pelo_ dijo ella

_No te preocupes por el peinado_ dijo mi padre

Entonces puse música, desde mi bluetooth, la canción Lets Groove de la banda Earth, Wind and Fire.

Muchas veces habíamos bailado esa canción con Montse.

Mi padre llevó a Amalia, más al centro de la lluvia. Entonces Montse pasó junto a mí como una sombra fugaz y se metió bajo la lluvia con ellos.

Vi su culazo, embutido en sus pantalones, moverse en dirección a ellos y ya la lluvia estaba empapando a los tres y bailaban esa música.

Y realmente mi padre quedaba grotesco entre ellas dos, que eran como una aparición de otro mundo.

Yo estaba congelado, fascinado con la estúpida actitud de mi padre y que tan buen rédito parecía darle.

La lluvia transparentaba la ropa de las dos mujeres y los pezones resaltaban bajo la ropa, las grandes tetazas de las dos, luciendo sin pudor alguno.

¿Estaban borrachas? ¿Mi padre había puesto alguna droga en sus bebidas?

_Ya basta con esto, por favor…_ dijo Amalia y entró en la casa riendo, se quitó los taconazos y se sacudió el largo pelo afro.

Mi padre había cogido las manos de Montse desde la punta de los dedos y la hacía girar bajo la lluvia.

Ella lo miraba complacida y de pronto giró la cara hacía mí y su expresión cambió, se puso sería de repente.

Entró también a la sala y se quitó las sandalias.

_Joder estoy empapada enterita_ dijo.

_Vamos a cambiarnos_ dijo Amalia y la cogió de la mano.

Mi padre entró tras ellas, pesadamente, torpemente.

Las dos amigas, descalzas con los zapatos en la mano fueron a cambiarse.

_Pena que no se quedaran_ dijo mi padre y se quitó la camisa, su pecho era tal como lo recordaba, mezcla de músculos y grasa, con sus tatuajes cutres.

_Joder como me voy a follar a esta negra, le voy a destrozar ese hoyo negro que tiene en el ojete_ dijo en voz baja

_ ¿Estás loco? No hagas locuras con ella_ dije

_Hijo, esta negrita se muere por una buena polla, eso puedo asegurártelo_ dijo y entonces se quitó los pantalones y luego los calzoncillos.

Quedó allí de pie en medio de la sala, con sus franciscanas de cuero en los pies y su gran polla colgando.

_ ¿Qué haces, estás loco? Van a venir y te van a encontrar así_

_Les va a encantar, mira que bailar bajo la lluvia, hay que ser ñoño digo yo_

_Eres la hostia_ dije

_Tráeme una toalla, anda_

Lo miré una vez más, fue a recoger una copa de vino a la mesa y luego se sentó en el sofá, abierto de piernas, con su gran polla oscura y morcillona colgándole de las piernas.

Un inmenso orangután, orgulloso de su desnudez.

Fui por el pasillo, cogí una toalla del baño de servicio y al pasar por una de las habitaciones escuché las voces de Montse y Amalia.

_Creo que voy a marcharme mañana_ decía Amalia

_Tía, por favor, no lo hagas_ dijo Montse.

Las espié brevemente, estaban sentadas al borde de la cama, Amalia tenía puesta una bata de toalla y se secaba el pelo con otra toalla y mi novia se secaba el pelo también, pero estaba desnuda, sus tetones morenos se elevaban orgullosos e inhiestos frente a su amiga.

_ ¿Tienes miedo de quedarte sola con él?_ dijo Amalia

_No….es que es tan…..ya le has visto…._

_Si, puede ser seductor si se lo propone….pero yo no caigo en su juego…_

_ ¿Por qué te marchas entonces?_

_Volverá a decir algún comentario racista y deberé mandarle a tomar por culo_

Las dos se sonrieron.

_Me gustaría verlo, sería bueno que lo hicieras, se lo merece_

_No entiendo como Edu se lo permite, está bien que es su padre, pero también se puede tener un poco de dignidad_ dijo ella

Así que había llegado el momento de juzgarme, lo sabía.

_No es que Edu no tenga carácter, pero siente hacía él, un temor reverencial ¿sabes? O algo así_ dijo Montse

_Pero tía, una cosa es eso y otra dejar que tu padre se folle a tu novia como lo ha hecho ¿y encima le recibes en tu casa?_

Mis sospechas se confirmaban, Montse le había contado todo.

_No te marches, siento que si estás tú, puedo contenerle mejor, pero si te vas, volveremos a lo de antes….._

_Pero que niña eres, yo no dejaría que te hiciera el menor daño, lo sabes ¿No es verdad?_

Y entonces me asomé y vi que Amalia acariciaba el pelo mojado de mi novia.

_Sí, claro que lo se…_ dijo Montse

_Joder es que eres tan guapa, no entiendo como Edu, no es capaz de….._ dijo Amalia

_No le juzgues, tía, me ama más que ningún hombre en el mundo_

_No sé si un hombre sabe amar de verdad, como tú te mereces_

_ ¿Qué dices? Si supieras todo de mí no dirías eso_

_ ¿Si, cual ha sido ese pecado tan grande que te hace sentir culpable?_

_Déjalo ¿Qué hacemos ahora? Habrá que recoger los platos ¿no?_ dijo Montse

_Que los recojan ellos_ dijo Amalia

Llevé la toalla a mi padre, quien seguía bebiendo vino en la sala, sentado desnudo en el sofá.

_Anda, ponte algo de ropa, haz el favor_ dije

Mi padre se secó un poco con la toalla.

Entonces vi aparecer a Montse y a Amalia en la sala, la cocina estaba integrada con el comedor, fueron hasta allí a recoger los platos y ponerlos en la lavadora.

Amalia llevaba la bata de toalla e iba descalza, Montse llevaba un pantalón de chándal y una camiseta y unas hawaianas.

Imaginé que ninguna de las dos llevaba sujetador a juzgar por el bambolear de esas tetazas.

Mi padre chasqueó los labios, se había puesto la toalla sobre la polla en un improvisado taparrabo.

_ ¿No tienes ginebra o algo así?_ dijo

_ ¿Con hielo?_ dije

_Si, con mucho hielo_ dijo él

Cogió su pantalón y sacó algo del bolsillo, era un cigarro.

_No se puede fumar aquí_ dije mientras tenía la botella de ginebra en la mano

_Es un porro, marihuana de primera calidad, de Jamaica_ dijo

_ ¿Qué hacéis?_ dijo Amalia, se sentó en otro sofá, enfrente de donde estaba mi padre, escondió una pierna desnuda bajo su culo, sus piernas desnudas, musculadas y brillosas se mostraban sin pudor.

_No llevas nada debajo ¿Verdad?_ dijo mi padre

_ ¿Te importa eso?_ respondió ella en tono desafiante

Su pelo afro era como una gran mata de selva sobre la cabeza y su rostro reflejaba ira contenida, sus pómulos perfectos, la fina nariz, la boca carnosa y abultada.

_Por mí está muy bien, así vas más fresquita_

_Tú también vas bastante fresquito ¿no?_ dijo, haciendo referencia a la tolla sobre el bulto de mi padre.

_ ¿Quieres una ginebra con hielo?_ dije

_Venga, bebo algo y me voy a dormir, ya es tarde_ dijo ella

_ ¿Tú también quieres?_ dije a Montse, quien ya se sentaba al lado de su amiga sobre el sofá

_ Sí, estoy muy cansada_

_ ¿Queréis echar una calada?_ dijo mi padre, ofreciendo el porro

Otra vez esa tensión sexual que yo tan bien conocía, ¿sería capaz mi padre de realizar la fantasía que yo no me atrevía?

_Yo no fumo_ dijo Amalia

_Venga tía, así te vas a dormir bien relajadita_ dijo mi padre

_Yo si fumaré un poquillo_ dijo Montse y se incorporó hasta donde estaba mi padre para coger el porro.

Vi como él echaba una ojeada al cuerpazo exuberante de mi novia, apenas contenido por ese chándal y la camiseta.

_Y dime una cosa Amalia ¿con cuántos tíos has estado desde que te has divorciado?_ dijo mi padre

_ ¿Te da morbo saberlo?_

_Yo diría que no ha estado con nadie todavía_ dijo mi padre

_Piensa lo que quieras_ dijo ella con una media sonrisa y entonces Montse le pasó el porro y ella lo cogió, había dicho que no fumaría y allí estaba dando una pitada con toda naturalidad.

_Me gustaría verte bailar en pelotas_ dijo mi padre

_Oye, que borde eres_ dijo Montse, ofuscada

_Déjale, es un viejo que se excita con facilidad, pobrecillo_ dijo Amalia, provocativa, la bata de toalla se abrió un poco y dejó ver el nacimiento de sus grandes senos, su piel era como un terciopelo negro, sin ninguna impureza, una piel lisa y tersa.

_Yo puedo dar el primer paso, si quieres_ dijo mi padre y quitó la tolla que cubría su polla.

Esta emergió como un animal en reposo, casi hecho un ovillo entre sus piernas, aún en descanso se adivinaba su tamaño.

_Que idiota eres_ dijo Montse y echó la cabeza hacía un lado

_Bueno, hija, tú ya la conoces bien ¿o no?_

_No te pases, oye_ dije yo

_Estás muy orgulloso de ella ¿no? Las he visto más grandes_ dijo Amalia

_Me imagino, que si, hay negros que son verdaderos gorilas, tiene pollas más de animales que de personas_ dijo mi padre

_No puedes dejar de ser un sub normal_ dijo Montse pero volvió a beber der su copa y a fumar el porro que Amalia le pasaba.

_Pero a ti te gustan los blanquitos, chica, se te nota_ dijo mi padre mirando a Amalia

_No ando eligiendo a los hombres por el color de su piel_ dijo Amalia

_Mientes_

_Vete a la mierda_

_Nunca te has enamorado de un negro, negro como tú, prefieres a los blancos, los prefieres incluso para follar_

_Serás idiota_ dijo Montse

_Papá ya está bien_ dije

Amalia callaba, miraba con indolencia a mi padre, bebió de su ginebra, sus finos y fuertes dedos sujetaban la copa mojada por el hielo.

_ ¿Es mentira lo que digo? Anda, sé sincera_ dijo mi padre

_No tengo que decirte nada_ dijo ella

_Te mueres por ella ¿no es verdad? _ dijo Montse, entrecerrando los ojos, también ella había metido una larga pierna bajo su cuerpo

_ ¿Yo? Yo no me muero por nadie, niña ¿y tú?_

_ ¿Yo qué? ¿Qué quieres decir?_

_ ¿Tú te mueres por tu amiga negra?_

_Déjala en paz, no digas tonterías_ dijo Amalia

_Te gusta protegerla ¿Verdad? es tu ojito derecho ¿no?_

_Es tarde, creo que me voy a dormir_ dijo Amalia

_Espera chica, no te vayas todavía, te contaré algo_ dijo mi padre

_ ¿Si? ¿Otra de tus historias alrededor del mundo? ¿Te las inventas todas?_ dijo Amalia

_Una vez estuve con dos mujeres, bellísimas, fue en Guinea, al mismo tiempo, una era una inglesa, esposa de un diplomático de allí, la conocí en la embajada_

_ ¿Si? mira que hermosos cuento ¿y la otra? ¿No iras a decirme que era negra?_

Mi padre se rio.

_Bueno me has cagado el final del cuento, pero te has equivocado_ dijo

_Mira tú….._ dijo Amalia y le dio una calada al porro

_La inglesa, la esposa del diplomático no era blanca, era negra como tú, ricura, una piel negra como la noche, más negra que tú_

Todos miramos a mi padre, había creado una cierta expectativa estúpida, con esa historia cutre.

_ ¿Y la otra chica?_ dije

_Era una periodista italiana_

_Que idiota eres_ dijo Montse

_Ellas ya eran amantes, que pasada ver como se comían el conejito la una a la otra_

_Pero faltabas tú, el gran macho español, para completarlas_ dijo Amalia

La notaba tensa ahora, con el cuerpo inclinado hacia adelante, una mano recorría su interminable pierna arriba y abajo.

_Les di por el culo a las dos, fuimos felices, pero la historia tuvo un final poco trágico_

_ ¿Si?_

_Unos meses después una horda de negros violó a Francesca, esta periodista italiana, le reventaron todos los agujeros, pobrecilla, África puede ser bastante cruel_

_Que idiota eres_ volvió a decir Montse, con la mirada perdida, había quedado en loop con esa frase.

_Que tontería_ dijo Amalia

La lluvia caía con persistencia.

_Dicen que llueve veinte o treinta días al año en Ibiza, hoy es una de esas noches_ dije

_Bueno ¿Vas a bailar para mí o no?_ dijo mi padre

_Bueno ¿Qué me das tu a cambio?_ dijo ella insinuante

_Si bailas para mí en pelotas, me marcho mañana mismo, a no ser que tú me pidas que no lo haga_

Montse miro a su amiga con extrañeza, la carita morena enfurruñada como si le hubiesen mandado a la cama sin comer el postre.

_ No sería un mal precio por librarnos de ti, pero no creo que cumplas tu palabra_ dijo Amalia

_ Sí que cumpliré, los cabrones también tenemos palabra_

Amalia se levantó con una gracia felina, se abrió la bata de toalla.

Sus tetones oscuros quedaron oscilando en el aire, eran increíbles, grandes, pesados, con una inmensa areola rosada y un pezón negro, en punta, que era como un botón oscuro y puntiagudo.

Y luego dejó caer la bata a sus pies.

Su cintura era de una pequeñez extrema y las caderas eran un ánfora de barro cocido.

Sus nalgas prietas, grandes y carnosas ya las había visto, pues el bikini que usaba era solo una tira de tela en el medio del ojete, su coño era morado y rosado en los pliegues de sus labios vaginales.

Estaba orgullosa de su desnudez, no tenía el menor pudor, seguramente el porro la había desinhibido bastante, pero ese desparpajo ya estaba en ella, de origen.

_Joder que bien hechas estás, pequeña_ dijo mi padre, vi como su polla comenzaba a erguirse, sin siquiera tocarla.

_Amalia ¿Qué haces? ¿Te has vuelto loca?_ dijo Montse, mirándola desde abajo, sentada en el sofá.

_Bueno, muévete un poquillo, a ver como meneas el culito_ dijo mi padre

Ella suspiró y comenzó a bailotear en el lugar. Entre los dos sofás, el que ocupaba mi padre y el de las chicas, había una mesilla de vidrio.

Amalia levantó los largos brazos por sobre su cabeza, bailando una música imaginaria, sus axilas estaban completamente rasuradas y era un monumento de mujer, una escultura que había cobrado vida frente a nosotros, no le vi tatuajes.

_Gírate un poquillo, quiero ver ese culo de negra que tienes_ dijo mi padre

Pensé que hacía solo tres horas que mi padre había entrado por esas puertas correderas de vidrio a sus espaldas.

Ese tiempo le había bastado para estar desnudo y con la polla erecta en la sala y tener a Amalia bailando desnuda en frente de él.

_Mañana te marcharás de aquí ¿no es verdad?_ dijo ella

_A menos que tú me pidas que no lo haga_ dijo él

_Entonces no desempaques tus cosas, mañana tendrás que buscar lugar donde dormir_

_ Que bien hechas estás, Amalia, buenas tetas, buenas ancas y un buen culo de negra como a mí me gustan_

_Que idiota eres_ dijo Montse, ahora se había cruzado de piernas

_No estés celosa, tu puedes bailar con tu amiga, si quieres_

Amalia, miró a Montse.

Y entonces le extendió la mano y la hizo poner de pie y cogiéndola de la punta de los dedos, se puso a bailar con ella.

Montse no correspondió de inmediato, estaba realmente sorprendida.

Pero luego se dejó guiar por su amiga y comenzó a contonear su cuerpazo exuberante al ritmo de esa música imaginaria-

Amalia le sonrió, veía las puntas de los dedos de las dos juntarse hasta que las manos se entrelazaron dulcemente, las dos tenían manos delicadas, largas y fuertes al mismo tiempo, con los dedos repletos de anillos.

Amalia completamente desnuda, el coño sin nada de vello y Montse todavía con el pantalón de chándal y la camiseta, la melena oscura cayendo sobre uno de los lados de la hermosa carita.

_Sería bueno ver esas tetazas de mi nuera otra vez, tienen un tamaño muy parecido al de las tuyas_ le dijo a Amalia que se había girado hacía él, siempre con las manos de Montse entrelazadas.

_Bueno, ya está bien de bailar_ dijo ella

_ ¿Quieres follar ya?_ dijo mi padre, su enorme polla estaba casi en su total esplendor

Vi como la chica negra echaba una mirada admirativa, muy a pesar suyo

_Creo que no me siento muy bien_ dijo Montse y se dejó caer sobre el sofá

_ ¿Estás bien?_ dijo Amalia

Me acerqué a ella, ver a Amalia desnuda tan cerca de mí me estremeció, su piel parecía brillar.

_Si….es solo que…._ dijo mi novia

_El porro y el alcohol la han mareado un poco_ dijo Amalia

_Llevémosla a la cama_ dije

_ ¿Precisáis ayuda?_ dijo mi padre, con su gran polla erecta y bebiendo lo que quedaba de su ginebra.

_No, está bien_ dije

Amalia se había vuelto a poner la bata de toalla y entre los dos llevamos a Montse a nuestra habitación.

El cuerpazo de mi novia parecía más pesado que de costumbre en ese estado de seminconsciencia.

La arrastramos por el pasillo y la depositamos en la cama, estaba dormida ya.

_Joder, Edu, no sé cómo permites esto_ dijo Amalia con reproche

_ ¿Qué quieres decir?_

_Que será tu padre pero debieras echarle a patadas a la calle_

_No es tan fácil_

_Montse me lo ha contado todo, no pienso dejar que tu padre le haga daño de nuevo_ dijo ella

Habíamos puesto un cojín debajo de la cabeza de mi novia, su carita aniñada y morena y profundamente sensual descansaba con una pequeña arruga en la frente.

_Oye, yo se protegerla, no hace falta que tu…._

_No parece que sepas protegerla_ dijo con acritud, otra vez la bata de toalla se entreabrió y pude ver sus tetazas bambolearse bajo la tela.

_No te agrado ¿verdad?_ dije

_No me gusta que descuides a Montse y que no la valores_

_Oye Amalia ¿Qué coño sabes tú? ¿Qué coño sabes tú, aparte de bailar desnuda frente a mi padre?_

_ ¿Te molesta eso? Si cumple su palabra mañana se marchará de esta casa_

_A menos que le pidas que no lo haga_

_Pues entonces dalo por hecho_ dijo ella, acomodó la cabeza de mi novia sobre el cojín y le apartó el pelo de la carita en una caricia que me pareció demasiado lasciva para una simple amiga.

Tuve entonces una extraña mezcla de celos y deseo hacía ella y deseé de todo corazón que mi padre encontrara la manera de doblegarla.

Continúa en