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El rival parte 1

Fran creyó que era solo un juego de palabras y fantasías a través de la pantalla. Pero Toño no juega; Toño ejecuta. Y cuando la realidad se cruza con la ficción, la esposa de Fran descubre que el 'rival' no era un mito, sino una amenaza que ya ha cruzado la puerta.

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EL RIVAL Parte 1

No sé cómo empezó todo. En verdad si, fue uno de esos momentos extraños en los que uno hace una gilipollez, bah, tonterías uno hace todo el tiempo. Fue el momento en que le dije a ese tío una estupidez, pero en realidad no puedo precisar por qué lo hice.

Habíamos ido a jugar futbol con el equipo del bufete de abogados, en realidad éramos cuatro abogados y uno sacado de algún sitio contra el equipo de otro bufete.

Era la segunda vez que jugábamos en contra de ellos y me llamaba la atención este tío al que llamaban Toño, era muy corpulento, casi gordo, la cabeza rapada, con mucho vello en los brazos musculados y en la nuca, no era muy alto, tal vez 1,75.

Era fuertísimo, jugaba en defensa, chocar con él era como pegársela contra un muro, recuerdo la sensación de correr con el balón y sentir de pronto el topetazo de su hombro de hierro y volar por los aires. No soy un flacucho, tengo 37 años, mido 1,78 y me mantengo en forma, tirarme no es fácil.

Luego me ayudó a levantarme dándome la mano, su mano era pesada y me levantó del suelo como si tuviese un resorte en el brazo.

Su nariz era grande y gruesa como un pimiento deformado y sus ojos, claros, con unas cejas pobladas.

Luego los dos equipos nos duchamos juntos, hay tíos más pudorosos como yo, que vamos de un lado a otro del vestuario en calzoncillos o con una toalla en la cintura, y otros más exhibicionistas que les gustar ir de aquí para allá en pelotas. Este Toño era de estos últimos.

Su piel era blanca sebo, como de cera sucia.

Tenía una buena polla y le gustaba lucirla, un gran rabo proporcionado a ese cuerpo donde todo parecía ser grueso y a prueba de golpes.

Ellos venían de Valencia, pertenecían a un bufete de abogados de allá. Pero Toño no era abogado, era uno de los de seguridad, un securata.

Luego en la cena, salió el tema de que un cliente había dicho, muy orgulloso el tío, de que tenía una relación abierta o libre con su esposa. Algunos decían que era un gilipollas y otros que cada cual hiciera lo que le diera en gana.

_Pues si tienes una relación así no lo andas ventilando tío, es como decir, quiero que os folléis a mi mujer_

_Tampoco se va a andar ocultando, hombre_ dijo otro

_Pues yo me he follado a esa tía_ dijo Toño

Entonces fue un pandemónium, todos gritando, algunos no lo creían, yo entre ellos.

¿Cómo alguien puede ser tan chulo?

_Era una delgaducha, rubia, muy plana de pecho, guapa, pero no era gran cosa_ dijo Toño, despreciativamente.

Luego contó cómo se la follaba delante de su marido y que le había dado por el culo también.

Lo contaba cómo sin darle importancia, casi con cansancio, sin hacer alardes.

Quedé con una sensación extraña, casi picado, ofendido y un poco impresionado con Toño, supuse que ya no volvería a ver ese tío en la vida, el juicio en el que habíamos trabajado juntos con el bufete de valencia había concluido.

Él había salido a la calle a fumar, yo ya me marchaba del restaurant.

_Perdona por lo del empellón, durante el juego_ dijo

_No ha sido nada, cosas que suceden_ dije

El humo de su cigarro se elevaba a la noche húmeda cargada de nubes y él parecía imperturbable, vestido con un pantalón y camisa parecía incomodo como si lo de él fuese la ropa de deporte o andar desnudo.

_Alguien me ha dicho que tu esposa es guapísima_ dijo él

_ ¿Si? No creo que nadie la haya visto muchas veces_ dije yo

_Parece ser que ha impresionado a algunos_

_Que idiotas, si, es muy guapa_

_Suerte para ti_ dijo él, sonriendo

_Oye lo que has contado ¿Es cierto?_

_ ¿Lo de la esposa de ese tío?_

_Si, esa historia_

_ Sí, claro, lo he contado porque me ha hecho una putada, suelo ser discreto en casos así_

_ ¿Tienes muchas historias de esas?_

_ Ufff mogollón, es que las tías son muy putas, todas quieren comerse un buen rabo, son así_

_Yo con mi esposa……._

Iba a decir otra cosa, iba a decirle que a mi esposa parecía no interesarle el sexo, que más allá de su aspecto de……bueno es un tema largo…iba a decirle que ella no era así como él había dicho, pero en ese instante fatal dije la estupidez más grande mi vida.

_Yo con mi esposa también tenemos una relación abierta, liberal o como se llame_

_ ¿Si?_ dijo él, entrecerró los ojos, de pronto era como un inmenso cocodrilo en el pantano, moviéndose lentamente, esa sensación me dio.

_Te pediría que no lo andes contando por ahí_ dije, de pronto asustado de mi tontería.

_Descuida, se manejarme, si la gente es leal conmigo se manejarme_

_Vale, bueno buen viaje mañana_ dije y pretendí huir inmediatamente

_Espera, Fran ¿Tienes una foto de tu esposa?_

_Si….pero no la llevo aquí…_

_ ¿No llevas fotos suyas en el móvil?_

_Bueno, no, son fotos de familia_

_ ¿Te importa que te escriba un correo? yo todavía lo uso_

Calculé entonces que tendría unos diez años más que yo, estaba muy en forma a pesar de su corpulencia, pero tenía arruguillas visibles en los ojos y en la boca, tenía 48 años sabría después.

Le di mi correo y traté de olvidar lo que había hablado con él.

_ ¿Qué tal el juego?_ dijo Aldana, entre dormida, sin volverse hacía mi

_Bien, los de Valencia ya se marchan mañana_

Al día siguiente era sábado, me desperté tarde.

El niño, nuestro hijo de ocho años, estaba jugando en su cuarto.

Aldana estaba sentada en el sofá, cruzada de piernas todavía con un pantalón pijama, descalza, cruzada de piernas, tenía una taza de café en la mano y leía, toda su postura era indolente, relajada, como era ella.

_Que cara de zorra ¿No?_ dijo mi amigo Luis esa noche, hacía once años atrás

_Joder, eso es fuerte, colega_ dije yo

_Y que buena que está, la madre que la parió ¿A que no te animas con ella?_

Yo había bebido bastante, sino no me hubiese animado, a ir a su mesa con sus amigas, a hablar con ella.

Si es verdad, tiene cara de puta, pensé mientras hablaba con ella. No era un tío de pensar así de una mujer, pero la frase de mi amigo Luis me había llegado hondo.

Estoy un poco borracho, tiene cara de zorra, no va a darme bola, hablo dos palabras con ella y vuelvo a mi mesa, pensé.

Once años después, llevábamos nueve de casados, teníamos una hipoteca y un niño de ocho.

Aldana era muy guapa, muy morena, con un cuerpazo además, alta, medía 1,74, piernas musculadas e interminables y brazos largos, una cintura pequeña, un culazo, redondo, duro, terso a pesar de sus 36 años y un hijo.

Una carita que era un óvalo perfecto y delicado pero con una boca demasiado grande y carnosa, toda su cara era puro ojos negros y enormes y pura boca sensual. Boca de chupapollas, careto de zorra. Una media melena oscura con un poco de flequillo, el pelo liso y negro que le llegaba hasta los hombros.

Y parecía que le gustaba el metal en la piel, mucha pulserita, hasta en el tobillo, un anillo de plata en el dedo gordo del pie, a veces usaba una fina cadena de oro a la cintura, regalo de un tío de Sevilla. Ella era de Madrid como yo, pero tenía sangre andaluza por sus venas, por parte de madre.

Y luego estaban sus pechos, que supongo era la parte de su cuerpo que más llamaba la atención a todos, lo que habrá quedado en la memoria de mis compis de bufete cuando la vieron en alguna cena de fin de año.

Eran unos pechos naturales exagerados en su cuerpo delgado y flexible, unas grandes tetas redondas y tersas con venas azules que se dejaban ver bajo la piel, unos pezones oscuros y unas areolas rosadas y plenas. Areola es casi una palabra de prospecto medico a mí me gusta decir aureola, es más poético, las aureolas de esas tetas de mi mujer eran una maravilla, ocupaban medio pecho por lo menos, eran tetas que todavía parecían rebosantes, como si estuviese amamantando, como si estuviesen llenas de leche tibia.

Aldana era doctora en bioquímica, se la pasaba analizando la sangre de otros, vestida con un guardapolvo blanco y de gafas.

Su cara de zorra no coincidía con su personalidad, para nada.

No es que no le gustara follar, me mamaba la polla con gusto, había tragado mi lefa alguna vez, allá lejos en el tiempo, dejaba que le comiera el coño, pero siempre era yo el que hacía la propuesta, nunca surgía, nunca era algo espontaneo, era casi programado, yo debía hacer la propuesta, sí o sí. Pero había algo que nunca le había gustado ni nunca se había dejado hacer y era follar a cuatro patas, en la posición de perrito.

Pensé que con el tiempo sucedería, se lo había planteado pero no, no le gustaba.

_ ¿Para qué quieres así? Es humillante, estar a cuatro patas ¿Qué soy? ¿Un puto perro, un animal?_ me había dicho

Así que lo nuestro era el misionero clásico y sobre todo ella arriba, esas monumentales tetazas balanceándose sobre mí, su pequeña cintura, ese culazo haciendo movimientos concéntricos sobre mi polla.

_Hola Fran, soy Toño, mira, me gustaría ver alguna fotito de tu mujer y si quieres me cuentas algo de lo que hacéis, yo he atendido a muchas parejitas, conozco el rollo, estamos en el mismo mundo por así decir_

Ese fue el primer correo que recibí. Recuerdo el espanto que me causó, la fascinación de que esa bestia se estuviese dirigiendo a mí, mencionando a mi mujer.

Pensé en decirle la verdad, mira, no, estaba vacilando contigo, con mi mujer somos una pareja común y corriente, nada, tío, adiós.

Pero por dentro ya mi cerebro pensaba una y mil respuestas posibles y también pensaba en que foto enviar.

Ya sabía cuál foto, era de unas vacaciones, dos años atrás, ella de frente a mí, el bikini apenas sosteniendo sus tetazas, muy morena, no sonreía, miraba como extraña, ajena, con su cara de zorra, más cara de puta no podía tener, yo creo que el efecto de la cara de zorra era la boca tan grande, los labios tan carnosos, esa boca que parecía devorarle la propia carita.

_Hace un tiempo que no hacemos nada, estamos muy de tranqui, ahora _ le escribí junto con la foto.

Me respondió casi de inmediato, el corazón me latía desesperadamente, mientras abría el correo electrónico, me sentía más vivo que nunca, la adrenalina corría por mi sangre aceleradamente.

_Que carita, colega y que pechos ¿Eh? Lo feliz que te debe hacer ¿Qué es lo último que habéis hecho? Se me ocurren cositas con ella_

Y esa primera erección fue brutal, sentir como mi polla se elevaba dentro de los calzoncillos, como la sangre irrigada allí llenaba todo mi ser. Leer cada palabra una y mil veces

“Que carita” sí que carita de zorra, ya lo sé y que pechos, que tetazas, que melonazos, que perolas y luego ese remate de “se me ocurren cositas con ella”.

Cositas con ella ¿no te jodes? Vaya morro y por primera vez imaginé a Toño con Aldana, ese animal con la delicadeza opulenta de mi esposa. Y por supuesto imaginé lo que para mí era prohibido y para otros era normal, tenerla a cuatro patas, darle por atrás en posición perrito.

Toño dándole, detrás de ella, en cuatro patas

Me corrí mientras escuchaba a Enya, pues a Aldana le gustaba esa música y era la que estaba sonando mientras ella leía recostada en el sofá, en la sala, ajena a toda mi porquería.

Ella era como una pantera, felina, sensual e indolente. Siempre parecía que estaba perezosa, como cansada, supongo que en el trabajo debería ser muy meticulosa y pausada.

Llevaba pantalones muy ajustados que le marcaban ostensiblemente, el culazo y las largas piernas, ya fueran vaqueros o leggins y luego el guardapolvo blanco por encima, alguna vez había ido a verla a su curro en el instituto donde trabajaba, recuerdo que se había abierto el guardapolvo y ese contraste entre la ropa del curro y esos pantalones estrechamente ceñidos, era brutal.

_Como extraño el veranito, como me gustaría quedarme al sol todo el día_ me dijo

_ Yo luego extraño el invierno, ya sabes, el calor no es lo mío_

_Pobre mi tontito, te sofocas, tienes la piel muy blanca_ dijo ella

Si, el calor, lo tórrido era lo de ella, podía quedarse horas tumbada al sol en la playa, leyendo.

Me acarició la pierna con la mano, sin dejar de leer, absorta en su mundo.

_ ¿Vamos a la cama?_ dije

_Bueno, acabo este capítulo y vamos_ dijo, el niño no estaba en la casa.

Y luego tenerla sobre mí, aferrar esa cintura pequeña, casi una miniatura, esas ancas poderosas, ese culazo, esos glúteos morenos y firmes y esas tetazas y ella suspirando sensualmente, pero relajada, sin salir de su zona de confort, como si continuara leyendo apaciblemente en el sofá.

Se corría metiendo su manito delicada entre su vientre liso y mi abdomen y se masturbaba el clítoris mientras se dejaba caer sobre mi polla, cadenciosamente y luego me la mamó y en el último instante se la sacó de la boca e hizo que mi leche empapara mi propio vientre.

Y luego se fue a duchar y por primera vez con ella, sentí un poco de insatisfacción.

Y sabía que era así comparado con la adrenalina que me había provocado el breve intercambio con Toño.

Y más tarde fue, mientras Aldana dormía, que abrí el portátil y por primera vez escribí a ese sujeto que apenas conocía una historia totalmente inventada.

_Fue hace unos meses, era un tío que habíamos conocido por internet, ella llevaba un vestido corto y blanco, como es muy morena el contraste le sentaba fenomenal. El tío era calvo y no muy alto pero muy fornido. Siempre me jode verla besarse con otro, pero me excita cuando les chupa las pollas, la boquita que tiene y como me mira mientras lo hace y luego el tío le dio por atrás, ella en cuatro patas en dirección a mí, mirándome y se la folló muy duro y ella se corrió aparatosamente, gritando y poniendo los ojos en blanco_

Eso le escribí y el subidón que sentí cuando di enviar al correo casi hace que me corra.

_Joder, Fran, ya veo que a Aldana le va la marcha, esa boquita, boquita de chupapollas ¿No?, yo le destrozaría el culito delante de ti, la azotaría con mi polla, por cierto ¿te gusta que el macho tenga la polla más grande que tú? Le azotaría el culo también y las tetas, se las dejaría finas, con esa carita hasta le mearía la carita, mándame una foto donde se le vea bien el culo, abrazo, colega_

¿Cómo explicar lo que sentí al leer esa respuesta? La vergüenza profunda, la culpa, casi la sensación de que le estaba poniendo cuernos a mi esposa, estaba en el trabajo y no podía dejar de pensar en cada palabra soez, cada frase guarra y lo imaginaba en detalle. Toño azotando la cara de mi esposa con su enorme polla, y luego dándole por el culo, siempre en cuatro patas, ella como una puta perrita, sumisa, entregada, desbocada, perdiendo al fin la calma con que iba por la vida. Abofeteando las tetazas de Aldana hasta dejárselas irritadas y rojizas y luego meándole en la boquita.

Toda esa situación llenaba completamente cada hora de mi día y luego estaba en casa viendo el rostro de Aldana y no podía pensar en otra cosa.

La siguiente foto que le envié fue de esas mismas vacaciones en la playa, había sacado la foto sin que ella se diera cuenta, mirando el mar, de espaldas, las manos en la cintura, el culazo, carnoso con la tira del bikini metida en medio de las nalgas, el culo moreno y con rastros de arena, la media melena sobre su nuca.

_Veo que no te cortas un pelo, me gusta, quisiera que le hicieras todo eso a mi esposa, no sé si darle por el culo, nunca lo hemos hecho, supongo que le dolería, la primera vez con una polla como la tuya., tampoco mi polla es pequeña, igual ahora ya hemos parado con todo eso, no creo que volvamos a hacerlo_

_ Vaya culazo, me cago en dios, esta buena por donde la mires, me dices que nunca lo habéis hecho por el culo, pero con otro tío sí, no te entiendo bien. Es cuestión de meterle la idea en la cabecita, con ese cuerpazo y con esa carita se muere porque vuelvan a follársela bien. Que carita de zorra ¿No es verdad? Cara de puta y tetas de guarra, yo la pondría a parir a esa zorrita, ya verás, acabarías por no conocerla, le metería mi polla hasta por las orejas, manda más fotos, cabrón, me he hecho una paja brutal con sus fotitos_

Quedé helado esta vez y creo que más asustado que con la primera respuesta, lo notaba casi violento. Demoré unos días en responder. Me estuve matando a pajas releyendo lo que Toño me había escrito.

Me pregunté si no sería el momento de dejarlo allí, había probado un poco de ese licor prohibido, de hacer algo a escondidas de mi esposa, de exponerla de esa manera.

¿Pero qué pasaría si este tío se averiguaba donde vivía y se presentaba en mi casa?

Era una locura debía cortar con toda esta historia absurda de una vez.

Pero no pude evitar enviar más fotos, de ella con algún vestido de noche, donde se veían sus tetazas por entre el escote del vestido. Brutales, femeninas, exquisitas, sus grandes ojos negros, otra foto de ella en bikini, del verano pasado, con la cadenilla de oro sujeta a su vientre.

_Ella es muy delicada y pudorosa, así como le ves no es como su carita parece, me costó mucho convencerla de que lo hiciera con otro tío. Yo creo que lo hizo por mí, no es que ella quisiera en verdad. Yo creo que lo hemos dejado ya, mira creo que mejor lo dejamos aquí _ le escribí.

_Pero joder Fran, bien que le gustó que le dieran por el culo, si me has estado escribiendo y mandando fotitos es por algo ¿Quieres que me la folle o no? ¿Te gustaría que la convierta en mi hembra, que le rompa ese ojete que se carga o no? Te juro que luego de que pase por mis manos no la reconocerás. Esa carita de zorra que tiene no miente, te lo digo yo, quiere polla y que se la follen duro, te lo aseguro y tú también quieres eso, abrazo_

Estaba claro que no iba a darse por vencido, que quería follársela, que iba a por ella, otra vez esa mezcla de temor, de adrenalina, de culpa, otra vez pajas brutales leyendo las guarradas que decía.

_Si, no te niego que me gustaría verla contigo, si me gustaría ver cómo te la follas, que le destrozaras el culo, que se corriera como una guarra, que le azotaras las tetas, que la meras en la carita, si cabrón, me gustaría_

Había escrito todo eso mientras me masturbaba y por primera vez me sentí arrepentido de enviar ese correo.

_Dalo por hecho tío, iré a Madrid, me la presentas y ya te digo, que la voy a empotrar delante tuyo, ese ojete de zorrón merece una polla como la mía y no la pollita que tienes tú, la voy a enloquecer, la voy a emputecer, me va a pedir más polla, llorando como una cría, me voy a correr en su cara y luego voy a hacer que tragué toda mi lefa y voy a hacer que me chupe el culo hasta que me lo deje suavecito como culo de bebé y me va a lamer las pelotas como una perrita. Se va a enamorar de mi polla y ella misma me pedirá que le reviente el ojete una vez más_

Por primera se había puesto agresivo y humillante conmigo y en principio me chocó.

Y luego volví a releer esa parte “No con esa pollita que tienes tú” y mi cabeza explotó, me corrí de una manera que sentí todo mi cuerpo estremecido de los pies a la cabeza.

_Oye ¿no quieres follar conmigo ya? ¿Tienes una amante o qué?_ dijo Aldana, resplandeciente, pura, ajena a todo.

_Claro que sí, digo, no a lo de la amante_

_Ya lo sospechaba, bobito_ dijo ella.

Luego siguieron dos o tres correos más en donde Toño se iba poniendo cada vez más guarro, humillante, dominante, soberbio y yo le seguía el juego, poniendo guarradas sobre mi esposa.

_Me gustaría lefarle toda la carita de putón que se carga, que le quede toda me leche en el careto, bien pringada, correrme en sus tetas de guarra, después de haberle abierto bien el ojete, hacer que reconozca que es un verdadero zorrón y que le gusta mi polla más que nada en el mundo_ me decía en un correo.

Se estaba pasando varios pueblos y las cosas que me escribía sobre mi esposa eran tremendamente humillantes y soeces

Y una tarde regresé a casa y Aldana estaba sentada en el sofá cruzada de brazos, con cara de mala hostia.

_ ¿Y el niño?_ pregunté

_Está en casa de mi madre, a la noche puedes llamarle si quieres_

_ ¿Se queda a dormir allí?_ pregunté

_Fran, ayer te has dejado el portátil en tu escritorio, abierto_

_ ¿Si? ¿Y qué con eso?_

Volví a mirarla, los brazos delgados y morenos de ella cruzados sobre los tetones, una botinas con tacón en los pies.

Su cara lo decía todo, entonces comprendí.

_No sé qué has leído, pero es solo un juego que….._

_ ¿Me puedes decir con qué clase de tarado misógino, machista y subnormal estoy casada?_ dijo ella

_Aldana es solo un juego con este tío, que no tiene importancia_

_Pero que juego ni leches ¿de verdad quieres que un tío me dé por el culo mientras tú te la cascas? ¿Que se eche una meada en mi cara de zorra, en mi carita de puta? _

_Claro que no, cariño, ya te digo…-

_No me digas cariño, hazme el favor, dime boquita de mama pollas, si quieres, idiota_

_Aldana por favor, no te pongas así_

_Me voy Fran, a casa de mi madre, necesito tiempo para pensar todo esto, es demasiado_

_ ¿Te vas?_ dije, estaba incrédulo, anonadado, mi mundo se derrumbaba más rápido de lo que pensaba.

_Ya he empacado, a la noche hablas con el niño, si quieres_

_ ¿Te vas para siempre?_

_Que idiota eres, necesito un tiempo, no sé cuánto, puede ser una semana o un mes, no sé, aquí te quedas para cascártela a gusto con tu amiguito, espero que pienses en lo que has hecho_

Demás está contar lo que fue esa primera noche, esos primeros días. Por otro lado pensaba que lo de Aldana yéndose del piso era exagerado, podríamos haber hablado, aclarado, tal vez esa era mi naturaleza, la reflexión, el diálogo, pero no la de ella.

Recibí un mensaje de Toño, extrañado por el silencio, pidiéndome fotos.

_Estoy hecho polvo tío, mi mujer ha descubierto esto, los correos, se ha marchado del piso, debemos dejarlo aquí_

_Pásame tu teléfono, te llamo_ puso

_No mira, todo ha sido una putada, nunca hemos hecho nada con otro tío, todo han sido inventos míos, mentiras, debo dejar esto_

_Ya lo sabía tío, se te notaba a la legua, pero no creas que te has reído de mí por la cara, pero igual me voy a follar a tu mujercita carita de puta y los dos vais a disfrutar como marranos_

Ni siquiera respondí, ya no me importaba.

Empecé a reconstruir mi relación con Aldana, quedamos primero en un bar, conversamos, le expliqué lo de esa noche, que había sentido una extraña fascinación por este tío, ella me escuchaba tratando de comprender pero sin conseguirlo, la cara muy sería, arrebatada, al menos lo intentaba.

Me di cuenta que cuando uno se habitúa a mentir, la mentira se impone, le dije que Toño era uno de los abogados de Valencia, no sé por qué lo hice, me daba pudor de que fuera solo un securata.

Ya habían pasado tres semanas desde que se había marchado.

_Mira Fran, el niño te extraña, yo también, lo que has hecho ha sido una gilipollez, me duele haber leído esas cosas de mí, dichas por ti y que secundaras a ese idiota, a ese misógino asqueroso_ dijo ella

_Estoy arrepentido, créeme_ cogí su mano delicada, en el pulgar llevaba un anillo de plata, martillado, grueso con un diseño muy bonito.

_Espero que sí, necesito un poco más de tiempo, hay muchas cosas de ti que todavía no encajo en mi cabeza ¿Lo entiendes?_ dijo ella.

La vi marcharse, su culazo embutido en el vaquero, su alta y espigada figura, un tío de una mesa vecina tenía los ojos clavados en ella.

Era muy guapa, estaba muy buena, era mi mujer.

Al día siguiente recibí un mensaje en mi móvil.

_Hola Fran, soy Toño ¿Cómo estás?_

_ ¿Qué coño quieres?_

_Estoy tomando un cafelito, adivina con quien_ ponía

Y luego me enviaba una foto, era una hermosa mano morena de mujer, al lado de una taza de café, en el dedo pulgar llevaba un anillo, de plata, martillado, grueso, inconfundible, la larga uña estaba pintada de rosa.

_Que ñoña es esta tía, me aburre_ ponía Toño