Alma (1) - El inicio de mi infidelidad
El cine está oscuro, pero tú no estás solo. Ella te guía hacia las butacas traseras, donde el rechinaje de otra pareja ya suena como una invitación. ¿Te atreves a dejar que te vean?
Ahora que tengo un momento libre, voy a redactar las aventuras que he tenido desde el año 2013, año en que oficialmente comencé a ser infiel a mi esposa.
No cambiaré nombres de nadie ya que es prácticamente imposible que estas mujeres 1leguen a leer lo que aquí ventilo.
Antes de juntarme con mi mujer, allá por 2009, tuve una novia a quien conocí gracias a la red social Hi5. Gracias a eso, descubrí la facilidad para contactar y convencer a mujeres para tener sexo. Qué fue lo que hice ahora con este nuevo conocimiento? Poner un anuncio en una página de clasificados que versaba más o menos así:
"Me encantan las mujeres gorditas, mientras más gorditas mejor."
Dejé mi número telefónico y un correo electrónico de contacto. Y muchas mujeres me contactaron. Yo, que era un crío de 20 años y en mi total inexperiencia, echaba a perder cada uno de los posibles encuentros. Durante ese primer periodo conocí a Michelle (de quien hablaré en otro relato) con quienes tuvimos una videollamada candente en el extinto Windows Messenger. Fue mi primer gran logro. Después conocí en Plaza Oriente a una mujer con quien tuvimos sexo oral en un hotel cercano a metro Xola. Todo iba viento en popa, hastaque se me ocurrió casarme en 2012.
A pesar de esto, yo continuaba republicando mi anuncio en el página de clasificados. Hasta que un día recibí un correo electrónico de una chica llamada Alma, la cual se describía como una mujer gordita, chaparrita, de 21 años y muy caliente.
Aquí haré un paréntesis. La mujer con quien estoy casado tiene mucha energía masculina. Es fuerte mentalmente, arrebatada, sabe analizar a las personas, sabe predecir comportamientos, sabe cuando alguien miente... y sabe cómo poner siempre las cosas a su favor. Por qué digo esto? Porque esto que enlisto yo lo aprendí en silencio y me ayudó bastante a dejar de echar mis posibles encuentros y tener la total efectividad en el momento de concretar algo con alguien.
Sí, estoy culpando a mi esposa de serle infiel Jajaja. Sin sus enseñanzas, yo no habría estado con todas las mujeres que iré presentando a lo largo de mis relatos.
Al ver el mensaje de Alma, sólo bastaron un par de conversaciones para conocerla un poco: tenía un novio otaku quien no la complacía en sus tabúes, muy aburrido él. Ella tenía fantasías BDMS, lésbicos y de vouyerismo. Demasiado bueno para ser verdad, aún así me arriesgué a conocerla pero en un lugar público para poder escapar en caso de que fuera necesario. Su mayor fantasía era ir a un cine para adultos y ver a otras parejas en el acto. Yo, que ya había ido al Savoy y al Teresa (cuando aún era cine), le comenté que en esos cines la única acción que hay es entre hombres, pero ella me dijo que en el Cinema Río sí entran parejas. Ella había acudido con su aburrido novio y estando dentro él se negó a tener acción ahí frente a las personas.
Basado en Google Maps, le comenté que nuestro punto de encuentro sería en metro Bellas Artes de la línea 8, para que, mientras fuéramos caminando hacía el cine pues fuéramos platicando y conociéndonos mejor.
Esa mañana acudí a la escuela de mi esposa a dejarle de desayunar, fingí que me iba para el trabajo (ya que trabajaba por las tardes) y dirigí mi camino hacia la estación de metro donde había pactado el encuentro. Con días de anticipación en mi trabajo había solicitado el día como vacaciones por lo que contaba con la tạrde totalmente libre.
Yo estaba muy nervioso, sobre todo por el tema de que en cualquier momento mi esposa me llamara y se diera cuenta de inmediato que no estaba en mi oficina.
Cuando el metro estaba llegando a Bellas Artes, ahí vi a Alma, recargada en una pared. Era pequeña, quizás de 1.5m, gordita sin ser obesa, de cabello corto y negro al estilo de Amélie, vestida con un pantalón de mezclilla negro, una camiseta negra con un mono chino estampado y un suéter delgado también de color negro. Se le notaba un pecho pequeño pero unas amplias caderas (que después comprobaria). Al verla, sentí un alivio pero aún así des confiaba de la situación.
Corrí hacia donde ella estaba, me le puse enfrente y la saludé:
* Hola, Alma?* Hola! M...?
Y nos dimos un beso en la mejilla. Ella tomó mi mano y nos fuimos caminando hacia el cine como si fuéramos novios. En el camino se rompió totalmente el hielo, comenzamos a reir, a platicar más, como si nos conociéramos de tiempo atrás. Ahí entendí que debes hacer sentir cómoda a la mujer para que, desde el principio, ella no se sienta cohibida y pueda mostrarse tal cual es.
Cuando al fin llegamos al cine, solicité las entradas, subimos unas escaleras y encontramos un lobby. Ella me pidió un momento para pasar al baño. Yo intuí que era para agarrar valor, pero qué equivocado estaba.
Me tomó de la mano y me guió hacia las butacas. Dentro estaba totalmente oscuro. A diferencia del cine Savoy y el Teresa, lapelícula que estaban mostrando no tenía casi nada de sonido. Ella siguió guiándome cuando subimos las escaleras. Mientras me iba acostumbrando a la oscuridad, pude ver a una pareja: El chico estaba sentado, ella también sentada dándole la espalda y dándose sentones. Se escuchaba el rechinar de la butaca. Al fondo y hasta arriba, habían muchas personas mirando la película, como si no se dieran cuenta de nada.
Alma me detuvo y me dijo "Aquí". Así pasamos a sentarnos, ella del lado de la pared y yo del lado de la escaleras. Ambos volteamos a ver a la pareja teniendo sexo y nos reíamos con nerviosismo, no podiamos creer lo que estábamos viendo. Ver esa escena despertó un morbo que no sabía que habitaba en mí. Quedé absorto mirando a la mujer, delgada, de unos 25 años, de piel blanca, totalmente desnuda y dándolo todo.Alma me sacó de mis pensamientos cuando me tocó el hombro y me dijo "No quieres intentarlo?". Yo le respondí, "pero claro que sí". Entonces ella se acercó y con mucho nerviosismo, nos dimos un beso de piquito, el cual fue aumentando poco a poco de intensidad. Me agradaba mucho su lengua, cómo se entrelazaba con la mía, me fue tocando el pecho por encima de la ropa, desabotonó los primeros botones de mi camisa y metió su mano para acariciar mi pezón. Yo ni tardo ni perezoso, 1levé mi mano hacia sus caderas y las masajeaba mientras nuestras bocas no se separaban.
Poco a poco fue bajando su mano hasta llegar a mi entrepierna y acariciar mi pene por encima del pantalón. De verdad, qué morbo me provocaba esa escena: estar besándome de lengua con una chica que hacia media hora acababa de conocer, estar en un cine para adultos, ser visto por las demás personas...
Alma bajó el cierre de mi pantalón y sacó mi pene el cual ya estaba mojadísimo. Estaba muy excitado. Comenzó a masturbarme muy lentamente. En la oscuridad podia ver cómo mi liquido preseminal escurría por su mano, hasta que me preguntó "Puedo?", a lo que yo asentí.Se puso en 4 en su butaca, y se metió lentamente mi pene en su boca, lo hacía con mucha delicadeza. Subía y bajaba lentamente. Tomé su cabello y lo hice a un lado para ver su rostro y me dio aún más morbo ver a esta mujer con su rostro tierno dándome un oral...
De pronto, veo que una pareja se entra a la sala y viene subiendo las escaleras. Al hombre no le presté atención. Toda mi atención se fue hacia la mujer: una mujer alta, morena clara, de cabel1lo quebrado, sin apenas senos pero con unas amplas caderas y un vientre que se veía plano. Iba con un vestido blanco que le 1legaba un poco arriba de las rodillas y se lograba entrever que debajo de ese vestido no traía ropa interior. Cuando esta pareja llegó a mi lado, yo cerré los ojos para no tener contacto visual. Escuché que la persona que iba adelante (el hombre) se siguió de largo, pero la mujer ya no avanzó. Alma seguía dándome placer con su boca, cuando de pronto escucho a la mujer de blanco decir "Qué rico". Quise abrir los ojos para tener contacto visual con ella, pero no me atreví, me ganó la pena, pero por dentro moría de morbo por la escena que estaba viviendo: una mujer dándome un oral y otra a mi lado mirándonos descaradamente.
Escuché que la mujer de blanco avanzó, así que me animé a abrir los ojos. Miré al rededor y esta pareja estaba sólo dos filas atrás de nosotros.
Separé a Alma y le di un beso de lengua nuevamente. Ella me separó y me dijo "Quiero más". Yo entendí a lo que se refería, así que le ayudé a incorporarse. Se sentó en la butaca, entonces comencé a meter mi mano bajo su playera para acariciar sus pechos. Se sentían pequeños pero para mí eran la gloria. Ella lanzaba pequeños gemidos, señal de que le estaba gustando lo que hacía. Entonces alcé su blusa con la intención de chupárselas y para mi sorpresa, llevaba un sostén semitransparente color negro. llevaba lenceria debajo de la ropa. Me inclinė lo más que pude y comencé a chuparle un pecho por encima del sostén. Mientras hacía eso, trataba de desabrocharle el pantalón para meter mis dedos en su humedad, pero no podía... no tenía aún esa habilidad.
Ella me dijo "Espera". Se puso de pie. Se quitó su suéter, su playera, se quitó los tenis y al final el pantalón. Debajo de esa ropa, habia un conjunto semitransparente color negro, con detalles en encaje. Y ahí estaba ella semidesnuda en la sala de un cine vista por desconocidos.
Se paró a mi lado, así que procedí a alzarle el sostén y al fin chuparle el pezón pequeño que tenía. Escuchar sus gemidos era mi señal de que estaba haciendo las cosas bien. Bajé mi mano, hice a un lado su panty y el fin pude sentir toda su humedad. Le pasé los dedos abajo y arriba hasta dar con su botoncito. Lo maniobré un poco y me llevé los dedos a la boca para probar esa delicia. Ella se dio cuenta y entre risas me dijo "Quể haces?", a lo que yo le respondí * Perdóname, es que hueles delicioso.
Tomó mi mano y se la llevó a su boca, me chupó los dedos y me dijo nuevamente "Quiero más" Se separó una vez más de mí, se puso a buscar entre sus ropas que las había tirado al suelo y me pasó un condón. Así sentado, me bajé los pantalones y los calzoncillos y me puse lo puse. Ella se sentó arriba de mí mirándome de frente y poco a poco se fue introduciendo mi pene. No hay forma en que pueda narrar esa sensación que viví: Sentir una vaginita apretada, totalmente húmeda, caliente, así en un lugar público, vistos por varias personas, con una chica a la cual hacía unos minutos acababa de conocer. Y ese gemido inicial, mezcla de dolor y placer. Se acercó a mí y me mordió mi labio mientras hacía leves movimientos para que mi pene entrara y saliera de ella.
Yo la tomé de las caderas y la acoplaba a mi movimiento. Lo mismo que la pareja que vi cuando entramos al cine, nuestra butaca rechinaba por nuestros movimientos. Sentía cómo su humedad escurría por mis testículos y caían en el asiento... hasta que me mordió con fuerza mi labio, apretó sus músculos vaginales, se tensó totalmente, se notaba que estaba haciendo fuerza para contenerse. Entendí que había tenido un orgasmo.
Se quedó un rato sobre mí, sin fuerzas, regresando en sí. De pronto, como si hubiese despertado, se separó de inmediato, se sentó en su butaca, buscó su suéter y cubrió su cuerpo con él. Me miró con una sonrisa de satisfacción y me dijo "Qué locura hicimos". Yo no podía creerme lo que había ocurrido. Yo, hasta ese momento habia sido alguien a quien le encantaba el sexo, pero esto, por vez primera en mi vida, había despertado un morbo que desconocia.
Alma y yo nos pusimos a platicar en voz baja acerca del cine, de lo descuidado que estaba, nos pusimos a reir, me comentó que con su novio no podía hacer este tipo de locuras a lo que yo le respondí "A partir de ahora, haremos muchas locuras juntos". Pero qué equivocado estaba.
Me quité el condón y lo aventé del lado donde estaba ella. En cuanto vio que hice eso me dijo "Nooo, yo quería más, por qué lo tiras?". Yo me disculpé con mucha pena puesto que pensé que ya habíamos terminado y nos retiraríamos. Entonces ella se levantó y comenzó a buscar entre sus ropas tiradas en el suelo hasta que dijo "Sabía que traía otro!". Me entregó otro condón.
De inmediato entendí que habría otro round. Esta mujer era mi sueño, una joven infiel a quien le encantaba el sexo. Ella misma abrió el enpaque del condón, lo sacó de su bolsita, lo mantuvo en su mano mientras con la otra me masturbaba suavemente. Esa sensación de sentir su mano pequeña y suave, subiendo y bajando... nada que ver de cómo lo hace mi esposa: ruda, con fuerza para provocar dolor.
Miré a Alma a los ojos mientras hacía eso y ella tenía un rostro de que le divertía la situación. Giré mi cabeza para mirar al rededor pero por la oscuridadde la sala casi no se podía ver nada y a nadie. Mientras yo me distraía haciendo eso, sentí cómo lentamente me fue poniendo el condón mientras me decía al oído "Cómo quieres que me ponga?". Giré mi cara hacia ella y le dije "De perrito" a la vez que le daba un beso suave en su boca.
Ella se incorporó, se subió en su butaca pondiendo sus rodillas en el asiento e inclinándose en el respaldo. Yo me levanté, me puse detrás de ella y la miré. miré su cuerpo con piel joven y tersa, su lencería negra, sus amplias caderas. Alcé la vista y la pareja que hace varios minutos habia pasado a nuestro lado, ya no estaba. Le hice a un lado su tanga y le meti un dedo.. Qué caliente y mojada estaba! La comencé a masturbar así suavemente. Escuchar sus gemidos leves me prendieron mucho. Me llevé los dedos a mi boca para probar ese elixir y sabía delicioso.
Finalmente me puse detrás de ella, apunté mi pene hacia su vagina y me fui introduciendo poco. Sus gemidos ahogados me encantaban. Una vez estando dentro por completo nuevamente la miré y miré al rededor, quería guardar esa escena en mi mente. Fui entrando y saliendo de ella lentamente. Sentía unas ganas enormes de quitarme el condón y sentir toda ese humedad que chorreaba. Ella gemía como si fuera de dolor, pero era que le encantaba estar así.
De pronto pensé "Pues hagamos las cosas bien, al cabo que nadie aquí me conoce". Abrí sus nalgas, pude admirar un momento su pequeño ano el cual quería chupar pero me contuve. La tomé con fuerzas por las caderas y comencé a darle duro. Sus gemidos ya no los contenía. no gritaba, pero gemía muy rico, como si fuera una de esas caricaturas de hentai. La butaca rechinaba a más no poder por los movimientos frenéticos. En toda la sala del cine se escuchaba el golpe de mi pelvis contra sus deliciosas nalgas. Ella no decía una sola palabra, así que le pregunté:
- Te gusta? Te gusta que un desconocido te la meta así? - Aghh me encanta - El aburrido de tu novio no te coge así?
No me respondió. Entendí que no debía tocar ese tema.
Recordar esa escena me prendé mucho- El sonido de la butaca, el sonido de nuestros cuerpos chocando, sus gemidos tipo hentai, mirar hacia adelante y ver a todas las personas al fondo del cine mirándonos. Voltear hacia abajo y verla en 4, en lencería y con la tanga de lado recibiéndome gustosa.
Yo ya estaba bañado en sudor y comencé a sentir las ganas de eyacular, así que aceleré mis movimientos hasta que ya no pude más.Mientras la tomaba de sus caderas y yo me apretaba a ella lo más que pude. Alma hizo algo que me dejó loco: con sus músculos vaginales comenzó a exprimirme, cómo queriendo sacarme hasta la última gota... y lo logró.
Tomé la base del condón con los dedos para evitar alguna fuga de material y fui saliendo poco a poco de ella. Alma dejó caer su cuerpo sobre la butaca mientras yo, cansado, me tumbé en mi asiento. En medio de mi agitación, no me di cuenta de dónde sacó papel higiénico para limpiarme los restos de esperma.
Me dijo que tenía hambre y sentía ganas de comprar una bebida. Yo estaba igual. Nos vestimos, no sin antes reír y platicar como si fuéramos amigos de siempre. Al salir nos dirigimos hacia la FrikiPlaza de Eje Central. Ahí comimos, jugamos varios juegos de arcade, hasta que llegó nuestra hora de despedirnos. Ella fue hacia su casa y yo hacia mi trabajo, para fingir que sí había acudido.
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