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Relación abierta (III) - Viaje de fin de semana

Vanessa ajusta su escote y busca la mirada de un desconocido mientras tú la observas desde la terraza. Cuando ella desaparece hacia el parque con él, decides seguirlos y descubrir qué secretos se esconden en la oscuridad.

bcnirl816.3K vistas7.6· 10 votos

Después de un tiempo con nuestra vida, decidí comenzar a poner retos a Vanessa y ver alejado lo que iba sucediendo.

En un viaje que hicimos al interior del estado, estábamos en un pueblo por la noche tomando unas copas en una terraza y vi que ella comenzaba a estar más alegre, ajustándose la camisa para mostrar más escote y con esa mirada lasciva que me hacía sentir el hombre más afortunado del mundo por estar con una mujer como ella.

- “Sabes? Cuando estoy un poco bebida, me dan ganas de fumar”, me dijo ella pasándome su mano por la pierna.

- “Pues detrás de ti, hay un chico fumando en la pared y parece estar sólo, seguro que no le importa darte un cigarro”.

Ella miró hacia él y vio que tenía buena planta, así que me sonrió con picardía, me besó y cogió su copa y fue hacia él.

Vi como el chico le dio el cigarro y comenzaron a hablar. Ella compartía su bebida con él, reía y poco a poco, se acercaba más, acariciaba sus brazos y le agarraba de la mano, a lo que él le respondía agarrándola de su cintura y pasando su mano por el pelo negro y liso de Vanessa.

El siguiente cigarro lo encendió ella y lo puso en la boca del chico, el cual ya no disimulaba su deseo por ella, pasando su mano por su vientre y caderas, mientras Vanessa no se cortaba en abrazarle e incluso darle algún beso en el cuello, haciendo que sus cuerpos se rozasen.

Poco tardaron en besarse por primera vez, no fue un beso largo, pero viendo cómo arrimaban sus cuerpos y se movían para intensificar el roce, estaba claro que no sería el último. Vi como Vanessa le habló al oído, me miraron los dos y ella se acercó a mí:

- “Dice que el parque de allí es tranquilo y quería saber si podía dar un paseo con él por allí”. Su cuerpo estaba ardiendo y su voz estaba cargada de lujuria.

- “Sabes que lo que más deseo es que disfrutes cada día al máximo, así que déjate llevar”.

Vanessa me sonrió, me besó y se fue a dar un paseo con su amigo. A los 10 minutos, decidí pagar e ir a dar un paseo por el parque. Realmente, era un lugar tranquilo en el que había algún grupo de amigos bebiendo en las zonas más iluminadas y en la parte más oscura, se podían ver pruebas de parejas que habían estado por allí. A los pocos metros vi dos sombras y no me costó reconocer que mi pareja era una de ellas. Me aproximé un poco más y me quedé detrás el banco en el que estaban para disfrutar de la escena: Los pantalones de Vanessa estaban colgados en el banco junto a una camisa que suponía que era del chico, ella estaba sentada encima de él, moviéndose con la camisa abierta, dejando al chaval disfrutar de su cuerpo maravilloso e intercalar besos en sus pechos, cuello y boca.

Ella, jadeante y controlando sus gemidos, me vio, clavando su mirada a la vez que mordía su labio. Antes de terminar, le dijo algo al chico besos bien mojados, se arrodilló en el banco y su pareja de una noche lubricó su ano lamiéndolo e introduciendo un par de dedos, para después terminar metiendo su miembro en ella y subir el ritmo hasta que pudo terminar una sesión de sexo que raramente olvidaremos alguno de los tres.