Pedro y Ana
Diego nunca imaginó que un baile de bachata terminaría con una mujer a sus pies y su pareja mirando desde la sombra. Pero cuando la puerta del cuarto de bebidas se cierra, las reglas del juego cambian para siempre.
Este relato es la fantasía de un lector de mis relatos, espero les guste.
Me presentare, soy un hombre normal de unos cincuentitantos años, que los findes trabajo de camarero en un chiringuito en Sanlúcar de Barrameda, de la provincia de Cádiz. Soy alto, del montón, pero me gusta mucho la marcha y soy muy dicharachero. Tengo pareja, pero os dije antes aprovecho los veranos para sacarme un dinero extra trabajando en el chiringuito. Allí se celebran muchos sociales de música latina, me gusta mucho la salsa pero la que mas la bachata. Llevo ya varios años dando clases y me defiendo.
Bueno vayamos a lo que nos concierne, un viernes de Julio había social de música latina, y mientras servía copas y hechandome unos bailes, los vi. Era Ana y Pedro una pareja de Sevilla que habían venido de vacaciones a Sanlúcar. Eran jóvenes rondarían los 27-30 años, Ana, es una chica que mide 1,60, pelo rizado y largo, negro como el azabache que resalta sobre su blanca piel. Los ojos son grandes y marrones, los labios carnosos y muy lindos, te invitan a que los beses. Los pechos y su escote es lo que mas te llama la atención cuando la ves, son pechos duros y suaves a la vez, la bendita juventud jjjjjjj. Cinturita de avispa y unas caderas acordes con su buen culo, las piernas te invitan a mirarlas y recorrerlas. Traía una mini falda blanca de vuelo y una camisa desbotonada y anudada a la cintura, recogiendo esos maravillosos pechos que se intuían,
Llevaban ya un buen tiempo, ella baila pero él no bailaba tanto, cuando me sacaba alguna de mis amigas ella se me quedaba mirando y le comentaba algo a Pedro. Una de las veces que estaba detrás de la barra, se me acerco Pedro a pedir dos copas y me dijo:
“Hola me llamo Pedro, estoy aquí con mi pareja Ana, estamos de vacaciones aquí y te hemos visto que bailas muy bien. A ella le da vergüenza decírtelo, pero se muere de ganas de bailar contigo, dice que bailas muy bien”
“Eso está hecho, cuando descanse y vaya a bailar la saco, ¿te parece?”
“Me parece perfecto”, me dijo Pedro
“¿Qué le gusta más la salsa o la bachata?”
“La bachata, dice que así siente mejor a su acompañante”
Me quede pensando en lo que había dicho, pero bueno a muchas mujeres les gusta sentirte en el baile.
Cuando tuve un descanso, la ví que estaba sola y estaba sonando la canción Miéntele, una bachata de infidelidad jajajajaja, me acerqué y le dije:
“¿Bailas?”
Me miro y ví que sus ojos brillaban y reflejaban pasión, pero no sabía que tipo de pasión, al cabo de una horas descubriría cual tipo.
La saque a bailar y nada mas dar dos pasos se pego a mi como una lapa, sentía todo su cuerpo. Bailaba muy bien, pero éramos uno solo, no se quería despegar de mí. Y no pude remediarlo y mi polla se puso dura como hacia tiempo que no lo hacía, era una diosa bailando y provocando. Ella la siento entre sus piernas, me miro, sonrió y note como se refregaba por mi polla. Menos mal que termino la canción, uffffff me había dejado con un calentón tremendo.
Al terminar se me acerco Pedro y me dijo:
“¿Cómo baila?”
Lo miré y le dije:
“Sí te soy sincero y perdona mi atrevimiento, me la ha puesto dura. Y pocas veces me ocurre bailando”
“Ven te la voy a presentar”
“Ana ven, te presento a amigo, ¿Cuál es tu nombre?”
“Diego” le dije
“Mi amigo Diego”
“Encantada de conocer tu nombre Diego, bailas muy bien y sabes llevar a la mujer al éxtasis”
Todo lo decía mirándome a los ojos y sonriendo. Se acerco y nos dimos dos besos, pero lo hizo muy cerca de la comisura de mis labios. Pero lo que me dejo mas desconcertado fue lo que me dijo a continuación
“Me gustan los hombres que me dominen, que sepan lo que quieren y ser su sumisa”
En ese momento el encargado me llamo y me tuve que ir, pero en mi mente resonaban esas ultimas palabras. Tendría que comprobarlo en el siguiente baile si era así.
Al cabo de media hora ya terminaba mi turno y tendría mas tiempo para bailar. Cuando terminé los busqué con la mirada y los ví charlando con algunos amigos míos. Me acerque a ellos y en ese momento pusieron la canción No Renunciare, es de mis favoritas, la mire y le dije:
“¿Bailas Ana?”
Miro a su pareja y le dijo:
“Mira y disfruta”
No entendí esas palabras y nos fuimos a la pista.
Ya quedaba poca gente, era casi la hora de apagar la música, así me lance a por todas. La traje hacía mí, y comencé a bailar pegado a ella y cantándole la canción. Ahora el momento de ver si lo que me había dicho era así.
“Pégate a mi y deja meter mi piernas entre las tuyas”
Me miro, pensé que se iba a ir, pero su cara cambio por completo, se veía lujuria y pasión en ella, abrió sus piernas e introduje la mía. Paso de ser una bachata normal a ser una bachata muy sensual, se contoneaba y hacia que mi polla se pusiese dura como el hierro.
Mis manos empezaron a recorrer su espalda y cuando la giraba mis manos rozaban sus pechos. Al principio lo hacia como un descuido, pero ella me dijo al oído:
“A Pedro le guste verme deseaba por otros hombres y sobretodo que me acaricien”
Ya no lo hacia disimuladamente sino con descaro, mirándola a los ojos y veía que tenía ganas de follar.
Yo miraba a Pedro y lo veía sonreír y parecía que estaba disfrutando con lo que veía. Sabía que había hombres que les gustaba ver a sus mujeres estar con otros hombres, pero nunca los había conocido.
Cuando termino la canción le dije a Ana
“Ven”
Me la lleve a un cuarto donde guardamos las bebidas y nada mas llegar la traje a mí y la bese con pasión, deje la puerta abierta para que Pedro nos viese y así saber si podría llegar a más. Lo miré, me sonrió y me dijo con la mirada que siguiese.
La besaba con pasión, paré la miré y le dije:
“Déjame ver tus pechos”
Se abrió la blusa que traía y me los dejo ver, pero quería saber si realmente era una sumisa y le dije:
“Quítate la blusa y déjame verte”
Me miro y ahí vi que realmente lo era, brillaron como nunca había visto brillar unos ojos. Poco a poco se fue quitando la blusa y quedándose con los pechos fuera, menos mal que había poca gente y donde estábamos solo nos veía Pedro, que sonreía y disfrutaba de los que estaba viendo.
Me recree viendo esos maravillosos y firmes pechos, sus pezones estaban tiesos como nunca los había visto, eran gordos y deseaban ser besados y comidos, la aureola era grande y rosácea. Comencé a subir mis manos hacia ellos, rodeándolos y viendo como su respiración se agitaba, me miro y me dijo:
“Cómemelos”
La miré y le dije:
“Harás lo que yo te diga, ahora calla”
Sus ojos reflejaban alegría y lujuria.
Mis manos empezaron a acariciar sus pechos y pellizcaba sus pezones, con suavidad, gemía y se retorcía, Pedro se le veía entusiasmado. Quise probar una cosa y pellizqué con fuerza sus pezones, en vez de chillar de dolor gimió de placer. Mis labios se fueron a sus pechos y los besaba, mordía y mamaba. Yo estaba ya con un empalme del quince, mis manos se metieron por debajo de su minifalda y acaricie su grandes nalgas. Traía un tanguita de hilo, estaba fuera de sí. Me acerqué a su oído y le dije:
“Ponte de rodillas y chúpamela”
Mirando a Pedro, fue bajando poco a poco hasta ponerse de rodillas, su mano no paraba de acariciar mi polla. Una vez estuvo de rodillas, sus manos comenzaron a desabrochar los botones de mi pantalón, lo bajo y su boca se pegó a mis boxes mordiéndome la polla. Tire de los pelos hacia arriba, me miro y le dije:
“Chúpala ya”
Sonrió y la saco de mis boxes, al verla, sonrió y me dijo:
“Joderrrrrr que polla”
Y se la metió en la boca y comenzó a darle chupadas que me llevaban al cielo. Pedro lo veía cada vez mas entusiasmado y más feliz viendo como ella me la chupaba.
Pasaba su lengua por mis huevos y mi glande, y vaya como lo hacía. Me estaba llevando al cielo, pero sabía que pronto vendrían a cerrar y no quería que me pillasen con ella. Así que le dije:
“Levante y date la vuelta”
Sabía, lo que venía, sonrió y me dijo:
“Dame fuerte”
La puse contra la pared, le subí la falda y aparte su hilo y sin esperar se la metí del tirón sin preservativo, era joven y quería que sintiese mi semen dentro de ella. De ella salió un gimió de pasión, miro a Pedro y le dijo:
“¿Te gusta? ¿Estás disfrutando?”
“Sabes que sí”, le dijo él
Yo entraba y salía dentro de ella mientras le pellizcaba los pezones, sacándole gemidos de placer. Sus culo me encantaba y le daba nalgadas que la hacían gemir con mas fuerza. Tenia el coño empapado yo estaba a punto de correrme, pero no sabia si me dejarían correrme dentro de ella.
“¿Estoy a punto de correrme donde quieres que lo haga?”
Ella miro a Pedro y le dijo:
“¿Dónde?”
“Dentro”, le oí decir
“Ya sabes lo que tienes que hacer préñame”
Al oír sus palabras no pude aguantar más y comencé a llenarle el coño con mi leche caliente y de mi boca salió
“Me corroooooooooooooo, joderrrrrrrrrrrrrr que puta y sumisa eres”
Miro para atrás y me dijo:
“No lo sabes tu bien”
SE dio la vuelta y me beso con una pasión inusitada, así que le dije:
“Límpiamela con tu boca”
No se hizo esperar bajo y su boca y lengua me dejaron la polla reluciente, no era la primera polla que limpiaba, se me estaba volviendo a poner dura. Pero ya se oían ruidos, asi que le dije:
“Bésame”
Mientras lo hacia mis dedos entraron en su coñito y los llene de sus fluidos y de mis semen, se los di a chupar y se lanzo por ellos como si fuese un exquisito manjar, una vez lo hubo limpiado, se me acerco para besarme de nuevo y me dijo al oído:
“Quiero repetirlo, pero sin que este el delante, follas como los ángeles”
No recompusimos y salimos fuera, Pedro lo había visto todo y estaba sonriendo. Al llegar a él, no sabia que decirle, pero él me dijo:
“Gracias, he disfrutado como nunca”
Yo me lancé al ruedo y le dije:
“Pues ya sabes donde trabajo por las noches por si os apetece volver a hacerlo otra vez”
Me dio su teléfono y yo el mío, pero me dijo:
“No creo que volvamos a repetir, a ella no le gusta hacerlo.
Sonreí y le dije:
“De acuerdo”
Pero en mi mente sonaban las palabras de Ana
Cuando ya se marchaban, le di dos besos en los labios y ella me dio un papel, que guardé para que no lo viese Pedro. Al irse lo mire y en el ponían su número de teléfono y me decía que le mandase un whasapt.
Lo que sucedió después de este encuentro, lo contare en un próximo relatos, espero que os guste a todos y sobre todo a esa pareja que son los que me lo han pedido.
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